sábado, 11 de enero de 2020

THE DARK KNIGHT. CAPÍTULO SEGUNDO . ENCONTRARLA . ( Primera parte ) (Registrado en SAFE CREATIVE 5 DE MAYO 2018)

CRED IMAGEN MARVEL- DISNEY. CRED EDIT APCL73



Sin necesidad de despertador . Su mal llamado reloj biológico , determinado por la necesidad  de acercarse a su máquina de fotos permanentemente colocada en el trípode  , junto a la única ventana con vistas al río ,  le hacía disfrutar de los primeros veinte minutos de amanecer más gloriosos , lloviese y la oscuridad fuera la reina que lo abarcase todo o el sol decidiese abrazar con sus rayos  el iniciático día .

La cafetera preparada  con su café humeante y el agua caliente de una reconfortante ducha  vendrían después. Aquel trabajo  que un día decidió hacer y que nadie le hubo encargado se había convertido en el centro de su vida  desde hacía meses . Amaneceres y atardeceres urbanos  donde la contemplación desde un objetivo permitía la observación de la variabilidad del tiempo  en el espacio . Minutos que parecían segundos sin necesidad de un time lapse ,las nubes empujadas por la brisa de la mañana o el aguerrido viento tardío que daba paso a la noche , las luces intermitentes de los edificios que alejaban en la línea de visión y que tras observarlos fijamente durante unos instantes ejercían de truco con falso movimiento ante sus ojos .
Un proyecto muy personal y desconocido que aún no determinaría  pero que gustaba de continuar por si algún día tomaba la decisión . Por el momento , aquellos veinte minutos cronometrados con absoluta precisión le otorgaban la seguridad de continuar viva  y de que debía enfrentarse a un nuevo día .


Coger el autobús hasta Manhattan  a las siete en punto como siempre , bajarse  a unos trescientos metros de su destino final , detenerse en su camino en “ Paolo “ , su cafetería y pastelería italiana preferida ,  pedir su cappuccino extra grande con doble de espuma para llevar y comenzar a esquivar obstáculos y gente con prisas  tratando de llegar sana y salva hasta la puerta de la Galería .
Esa semana le tocaba abrir a ella aunque no le importaba . Ese instante de soledad , encendiendo apenas unas pocas luces , le hacía disfrutar de esa especial visión que entre las sombras   producían las obras  y una vista de soslayo hacia la sala anexa , la situada a la derecha nada más entrar , en donde sus fotografías se exponían desde hacía meses de forma permanente .  
Subir las escaleras hasta la planta alta abierta , con vistas al resto de la gran sala , llegando a su mesa , desbloquear su ordenador y comenzar a leer los correos  que los galeristas y representantes asiáticos le habían enviado durante su madrugada . Encargos , visitas organizadas de   previsibles clientes interesados en algunas de las esculturas , reuniones de trabajo con los delegados del MET para cerrar los detalles de la próxima gala  y las siempre inquietantes compañías de seguros  y sus incontables exigencias a  la hora de componer los blindajes protectores de  las obras antes de trasladarlas , toda una sucesión de solicitudes y encargos por atender para los que sus páginas de agenda en el móvil  se habían quedado cortas hacía mucho tiempo . Asuntos que se encargaba ella de llevar personalmente y que sólo derivaba en su compañera cuando debía ausentarse por trabajo , cuando  otros fotógrafos o empresas de publicidad le solicitaban asesoramiento en campañas y sesiones  o incluso cuando se las encargaban . Tareas y obligaciones que completaba mientras degustaba lentamente aquel capuccino enorme y delicioso   en el silencio  de la mañana , antes de que su estresante compañera llegase siempre y cuando su vida social nocturna , su despertador y el tráfico de la ciudad  se lo permitiesen .

No hacían falta avisos ni timbres , se sabía perfectamente cuando Sally llegaba porque le encanta hacerse notar dando los buenos días  de forma alegre y a voz en grito desde la sala principal cuando comprobaba que no había ningún cliente .
Con una bolsa de papel entre los brazos y su agenda mal cogida y a punto de caérsele al suelo , la auxilió antes de que el estropicio se produjese  colocándoselo todo encima de su mesa .
Dispuesta a atender su agenda para ese día , le colocó un donuts recubierto de chocolate negro en una servilleta  y al ver a lo que prestaba tanta atención , suspiró .

  • ·        SALLY : ¿Otra vez el cielo y las estrellas ? Deberías conseguir un pase especial en la NASA, no podrás reflejarlo en la máquina pero al menos te llevarás la impresión fija en tu cabeza .  – Sentada en su asiento y tratando de recomponer su día mentalmente , continuó viéndola absorta en la imagen de la pantalla de su ordenador  -   Sé que es muy hermoso  pero dudo mucho que te sirva de algo en la reunión del MET , creo que el motivo de la Gala no es ese precisamente . – parecía no inmutarse así que optó por insistir y atajar - Sé que odias que te lo pregunten pero  ¿ Vas a decirme  en qué estás   pensando ?  Llevas un tiempo de lo más rara .


  • ·        EIVOR: En nada , eso es lo más curioso , por una vez simplemente miro .


Y continuaba haciéndolo , sin que reaccionase del todo , mientras le hablaba o le lanzaba cosas livianas a la mesa para llamar  su atención.

  • ·        SALLY : ¿Duermes bien ?


Su compañera alzó la cabeza hacia ella por primera vez aquella mañana .

  • ·        SALLY : ¡Menos mal , estás viva !


Sonsacándole una sonrisa a su conviviente laboral de despacho , ésta comenzó a apuntar algunas cosas en su agenda de papel , sin contestarle .  Encontrándola tan extraña  , decidió continuar su interrogatorio .

  • ·        SALLY : Eivor  - Sin respuesta  ni aparente intención de contestarla , en su mundo , elevó la voz - ¡Eivor , por dios !


  • ·        EIVOR : ¿Qué? – Le respondió sobresaltada -.


  • ·        SALLY : Me tienes muy preocupada y no ahora precisamente . Llevas tiempo descentrada , al principio pensé que eran las preocupaciones por todo lo que te cargas encima , pero de pronto comenzaron a aparecer las ojeras , no te explayas en vida social precisamente así que no deduzco , por desgracia , que cupiera la posibilidad de que de repente tengas una agitada sociabilidad o al menos un cuerpo al que aferrarte y dar alegrías de vez en cuando , salvo que yo no me haya enterado y tú te lo hayas guardado como el oro en Fort Knox . Y después está eso – señalando hacia la pantalla del ordenador  y su compañera siguiéndole el dedo hasta la misma – Oye, sólo trato de ayudarte  o al menos eso quisiera , si al menos  delegases ….


  • ·        EIVOR: Te lo agradezco Sally pero no , y para tu tranquilidad sólo tengo alguien con quien compartir mis momentos de esparcimiento y a esa ya la conoces  y ahora anda en un trípode , así que no ,  no te oculto una pareja con la que humedecer de forma divertida y extasiante  mis noches , ni  pierdo horas de sueño en los bares de la ciudad , ni tengo citas más allá de las estrictamente profesionales  y .. – cogiendo su agenda y varias carpetas en las manos antes de colgarse su bolso -  te agradezco tus buenas intenciones pero desgraciadamente ni los encargos puedes realizarlos tú porque yo soy la fotógrafa  ni los del MET , a estas alturas , querrán cambiar de coorganizadora.


  • ·        SALLY : ¿Así que según tú no te pasa nada ? - Le preguntó sin convencerse de que su respuesta , como otras tantas veces , fuese convincente - .


  • ·        EIVOR :  Sólo es trabajo Sally , sólo trabajo –  Cuando  se disponía a salir con dirección al Metropolitan  para su reunión de todas las mañanas , pasó por su lado colocándole una de sus manos en el hombro -  Pero gracias por preocuparte .


Coger un taxi en Nueva York … Una aventura difícilmente  superable pero después de tantos años   había reeducado su paciencia y tesón para conseguirlo . En circunstancias normales de tiempo  hubiera preferido acercarse caminando , ventajas de una ciudad llana y que ella disfrutaba tanto , la ciudad de las perspectivas , del vértigo perpetuo en ambas direcciones  , tanto desde el suelo como desde las terrazas  o acristalamientos de seguridad , de la curiosidad insana que lleva a imaginar historias de cada pequeña figura , en color o en blanco y negro , que  desaparece con la misma sobriedad con la que apareció en el  piso veinte del edificio de en frente , historias de jefes que pernoctan con excusas haciendo horas y haciéndoselas hacer a otros u otras con las que tratar de vencer una suerte de conquista y consecuente engaño a una esposa paciente y abnegada  que le esperaba en casa mientras servía la cena a sus hijos , historias de desfalcos y ruinas  debidamente programadas  con el finiquito de una huida a tiempo a algún país sin extradición , historias del  solitario hombre de negocios que espera paciente su conversación telefónica habitual con Tokyo y al que nadie espera en su lujoso loft al otro lado de la ciudad . Historias  y detrás  una mente  capaz de imaginarlas todos  y todas diferentes cada día de la semana , cada segundo  de observación tras los cristales , historias del vietnamita que lleva toda su vida en la ciudad  y logró montar el puesto de perros calientes callejero al que todo Wall Street acude a media mañana, historias de las elegantes mujeres que con sus impolutos zapatos de tacón y sin un ápice de despeine , salen de los hoteles después de una jornada  no demasiada dura en apariencia , historias del  quiosquero  que abre su negocio antes que nadie  para servir de prensa a todo el que apenas pisa la calle nada más amanecer  y que , pese a los años ,  sigue siendo él quien se sirva de atender personalmente porque no goza de tantos beneficios como para poder contratar a nadie  que lo sustituya .  

Historias  de una ciudad viva por los cuatro costados , viva en cada esquina  , con lo bueno y lo malo , pero que ella adoraba desde que una mañana cayese en la cuenta , al despertarse , de dónde se encontraba realmente .

Una ciudad y una parada habitual que le encantaba pero la agobiaba dado el obcecamiento con el que debía enfrentarse en estos instantes , lo que la agotaría para el resto del día . Cuando el taxi se detuvo frente a las escalinatas del museo , respiró hondo antes de bajarse de él  y , con la puerta abierta ,  dispuesta a bajar , un fuerte dolor  de cabeza sobrevenido hizo que se aferrase al manillar de la puerta . Imágenes de colores difuminados , de niños correteando a los que no se les visualizaba el rostro , de sonidos que no lograba distinguir y una mano aparentemente amiga que le era ofrecida . Y como la dolorosa imagen mental vino se le fue , desapareció , volviendo todo a la realidad del interior del vehículo donde su conductor le preguntaba de forma insistente si se encontraba bien  sin recibir respuesta .  Cuando el sonido del exterior ya  fue nítido  le pidió disculpas y dio las gracias saliendo de él .
En  la acera , aun tratando de reponerse y sin entender qué había pasado  , algo  la hizo observar todo a  su alrededor . Sentía cierta opresión , un ahogamiento sin manos pero que la ponía excesivamente nerviosa y , sin embargo , cuando trató de buscar a alguien detenido  que la tuviese por objetivo no encontró a nadie .  Observando su reloj  un última vez antes de entrar , decidió no demorar más lo inevitable de cada bendito inicio de día .

Horas más tarde , un Bruch rápido en una cafetería cercana y continuar con todas las citas y revisiones de campañas que le faltaban acabaron con sus energías y un sentimiento de necesidad imperiosa de evadirse a algún lugar tranquilo  aunque sólo fuese unos minutos .  
Central Park , ese maravilloso remanso de paz tan cerca como para convertirse en su mejor cómplice , ese deseado trocito de pulmón verde en la ciudad de la locura y los desencantos o de las alegrías y la continuidad según el ojo avizor que la contemple .
Tras andar por él sin prisa y  sin  meta concreta alcanzó ver delante suya uno de sus lugares favoritos  , el puente de piedra, uno de los más fotografiados y cinematográficos del mundo y apoyada en su balaustrada  contemplaba el oscilar del agua del lago mecida por la brisa fría  y las carpas que  en su hábitat  salían a respirar de vez en cuando y esperaban que se les echase comida .

Una paz disfrutada y necesaria que se vio interrumpida por el regreso de aquel  inexplicable dolor de cabeza intenso y punzante que la hizo aferrarse con fuerza a la piedra en la que se apoyaba  y que le inundaba una y otra vez de las mismas imágenes recurrentes   , imágenes de niños corriendo , de risas  sonoras  , de  mujeres adultas  que parecieran tratarlos con cariño  , imágenes inundadas por colores degradados , cada vez más suaves y huidizos  y una mano …. Aquella mano que se le ofrecía de nuevo seguida de una voz  infantil  que le susurraba “ Ven conmigo “.  Y de nuevo todo se desvanecía , hasta las punzadas  , aunque cada vez costaba más deshacerse de la sensación de cansancio y dolor recurrente  a la que le volvió a seguir aquel ahogamiento que la obligaba a buscar a  alguien o algo , lo que fuera que la observaba  erizándole la piel .  Detenida de forma histérica en cada figura que creía detenida en frente suya o a lo lejos , seguía sin visualizar a nadie que respondiese a sus expectativas  y aun así podía sentir que se convertía en el centro de atención de alguien .  
Decidida a regresar a la galería e intentar adelantar la elaboración de un informe que le habían requerido y que necesitaría  para el día siguiente , optó por hacerlo caminando esta vez , no sólo porque siendo hora punta conseguir un taxi sí que se convertía en misión imposible , sino porque además necesitaba caminar y tratar de relajarse viendo algo que la distrajese . Noche cerrada sobre la ciudad y sobre ella misma , pero nada que un buen café tamaño gigante y un sándwich de pavo no arreglase mientras trabajaba con la  tranquilidad de la soledad que reinaba en la sala  puesto que ésta había sido cerrada por su compañera hacía  horas .

Una vez cerrada la puerta  tras de sí , encendió sólo las luces de la planta superior , no necesitaba más para poder llegar hasta su oficina , pero cuando atravesaba la sala principal pasando por delante de la puerta de la salita donde se encontraba su exposición permanente , una intuición  extraña la hizo acercarse hasta la entrada . Las luces y sombras de los cristales exteriores jugaban a su antojo con las fotografías creando formas curiosas , hasta terroríficas en algunos casos . Con su mirada puesta en cada recoveco  de la sala , en cada una de las fotografías expuestas,  creyó percibir el ambiente más cargado de lo normal aunque pronto desistió en su absurda búsqueda pensando que todo era fruto de su imaginación.

Imbuida en su trabajo , en la redacción del que debía ser el documento definitivo que concluyese con la organización  de la gala anual del MET,  estiró su espalda apoyándose en la silla y miró su reloj pensando que era más temprano . Las agujas del mismo habían dado la media noche hacía rato  y ella ni se había dado cuenta , ni por la disminución de personas , bullicio o tráfico del exterior  y eso que la visión desde su mesa hacia la calle resultaba del todo espectacular .
Apagando todo con prisa y recogiendo medianamente  el desorden provocado , cuando se dispuso a colocarse el abrigo que estaba colgado en el perchero una sombra vista por el rabillo del ojo le hizo girar su osos hacia la puerta .  La sombra distaba mucho de ser simplemente eso . Una figura negra , corpórea , alta y estilizada  con lo que parecía un abrigo  largo , por debajo de las rodillas , que el viento  alzado de repente esa noche movía a su antojo .
Una imponente figura  de la que no podía distinguir nada más y que , detenida en la puerta , parecía mirar al interior a través del cristal de la puerta , sin inmutarse , sin moverse.  
Siendo consciente de la hora  y de la casi soledad de esa calle a esas horas  optó por llamar a un uber que la llevase a casa y tras hacerlo , mientras comprobaba como la figura oscura no  pareciera querer moverse ni un ápice , bajó las escaleras para acercarse a la puerta aunque no la abriera . Para su sorpresa, recién incorporada  a la sala , aquella sombra había desaparecido no viéndose rastro de ella  a través de ninguno de los grandes ventanales que cubrían  todo el piso bajo .

Vigilante , atenta al más mínimo movimiento que se produjese a su alrededor  y no sin cierto temor , optó por tomar un reconfortante baño caliente y acompañarlo con una o varias copas de vino  ya que la botella a su lado , en una banqueta , y su necesidad de relajarse  no le permitían las ganas suficientes por llevar la cuenta .
Y una leve presión circundaba el interior de sus muslos desde las rodillas , presionando conforme más se acercaba a su intimidad . Movimientos cuasicirculares  que la atraían hacia si haciéndola oscilar  con vaivenes que humedecían su cabello por completo al sumergir su cabeza en el agua . Presiones  que continuaban apoderándose del  resto de su cuerpo , aprisionando sus pechos de forma salvaje pero en donde el dolor  se convertía en leve y placentera molestia y  en una ansiedad encubierta  porque no se detuviesen .
Una aspiración entrecortada  y una presión en la garganta , como una losa ,  que la impedía respirar  e incluso  sacar la cabeza del agua  , una extraña incapacidad incluso para abrir los ojos contra la que tuvo que luchar   hasta que  la presión se desvaneció y  abriéndolos debajo del agua comprobó una sombra difusa que  iba despareciendo , sintiéndose libre para salir del agua y aferrarse al borde de la bañera .

No  recordaba la última vez que se sintió asustada  y menos aún con ella misma . No se sentía capaz de entender qué le estaba sucediendo  pero tampoco poseía ninguna referencia familiar de locura a la que poder conectar todo esto . Y esa imagen que obsesivamente ella provocase  para no olvidarse de su apariencia  sin rostro , dominándola a ella y su entorno .
Sin querer dormir , tampoco habría podido por mucho que lo intentase , programó un mensaje para su compañera en el que la avisaba de que abriera ella la galería por la mañana , que no había pasado buena noche y que aparecería por allí nada más terminar la última reunión técnica en el MET .
Habiendo concluido todo a media mañana   y con un apetito voraz , a la vuelta  , mientras se dirigía al trabajo dándose el beneficio de un más que estimulante paseo pese al frío reinante , se detuvo en la cafetería pastelería - italiana de siempre desayunando allí y encargando algo  de almuerzo para las dos .
Con la bolsa colgando de uno de los brazos  y las manos ocupadas entre el portátil y las carpetas , alguien que pasaba por la calle tuve que ayudarla a abrir la puerta para poder acceder  subiendo  a su oficina  donde su compañera la esperaba impaciente .

·        SALLY : Menos mal , me tenías preocupada .

·        EIVOR : He traído almuerzo sano para las dos , voy a ponerlo en la nevera .

Cuando regresaba a la mesa , vio a su compañera asomada ,  con la vista fija hacia la gran sala de entrada  y jugueteando con sus dedos en el borde de su taza de café .

·        EIVOR : ¿Me he perdido algo ?

·        SALLY: No lo sé , dímelo tú .

Curiosa , se acercó hasta donde se encontraba su compañera viendo a un hombre alto , elegantemente vestido de impoluto oscuro y pelo negro  apostado de pie en la sala anexa , la de su exposición fotográfica , justo en frente de una de las últimas fotografías  que realizó hace un año .

·        SALLY: Es la tercera vez que viene y siempre hace lo mismo .  Entra , se coloca en ese mismo sitio en la sala y mira fijamente la misma fotografía .

·        EIVOR : ¿La tercera vez ? ¿Y no le has preguntado , no te has informado?

·        SALLY: Lo intenté las dos anteriores pero en cuanto bajaba la escalera desaparecía . No sé por qué me temo que yo no debo ser su centro de interés artístico .  – Le comentó irónicamente sonriéndola . -  Apuesto que en cuanto tú te acerques ni se mueve , debe saber que no soy la artista .

Sin demasiadas ganas de atender a nadie , intentó que su compañera la sustituyera .

·        EIVOR : Eso es una tontería . Por favor – le dijo suplicante  - baja tú y atiéndele con tus mejores dones , hoy no estoy para esto , de verdad .

Su compañera , observándola, comprobó efectivamente su mala cara , pero aun así tuvo que negarse .

·        SALLY: Desde luego  no haces nada porque mi preocupación desaparezca .  Sabes que no te diría que no pero dado mis intentos infructuosos y que se trata de un posible cliente interesado de forma exclusiva en tu obra , creo , insisto que debes ser tú la que baje , si hay alguien lo suficientemente competente como para convencerle de que compre  esa eres tú .

Respirando hondo , resignada , comenzó a bajar las escaleras acercándose despacio y silenciosamente a la sala a fin de no molestarle en demasía .  Con la mirada fija puesto en él , conforme se acercaba la figura masculina se estilizaba , ganaba en esbeltez y perfección hasta en el largo y convenientemente acomodado pelo negro que  le impostaba una extraña elegancia .  Sin atreverse a ser descortés y quitarle visibilidad , se situó detrás suya .

·        EIVOR :  ¿Hay alguna que le interese particularmente ?

Y aquella figura , que hasta entonces se mantuvo inerte y en silencio , ladeó ligeramente su cabeza hacia el lugar de procedencia de la voz  devolviéndola a su centro de visión seguidamente .
Al no conseguir respuesta alguna de él , volvió a insistirle .  

·        EIVOR : Disculpe si le molesto pero mi compañera me acaba de decir que  no es la primera vez  que parece interesarse  por las obras de esta sala  así que pensó que quizás yo podría ayudarle a decidirse o a resolver sus dudas .

Aún en silencio , ella trató de averiguar con cuál de las fotografías parecía embelesado de forma tan obsesiva , el Puente de Brooklyn visto desde uno de sus extremos , de noche  y bajo la luna llena , la primera que recuerda haber hecho y la que iniciaría esta serie .
Pensando que quizás sólo le estuviese molestando , optó por retirarse amablemente .

·        EIVOR :  Bien , no le molestaré más , si me necesita sólo tiene que llamarme , soy la autora  así que . – Y por fin su voz se escuchó , contundente , sutil - .

·        LOKI :  Lo sé .

Y se giró hacia ella  con su rostro blanquecino de fina piel casi perfecta , modulando su voz hasta en la más mínima sílaba dicha con precisión absoluta  y unos ojos que la sobrecogieron provocando que un escalofrío recorriese su cuerpo .


ANA PATRICIA CRUZ LÓPEZ
( Todos los derechos reservados )  



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