Él esperó a que el rector se hubiera marchado para , dentro
de lo que podría haber resultado hasta ahora el comportamiento más correcto que
se podía esperar de un caballero, dar un giro inesperado hacia el hombre
seductor y extraño del callejón, aquel que podía atraparte sólo con mirarte y
con aquella media sonrisa tan suya.
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| Créditos: Tomjoy Photography |
El mismo tono desquiciantemente sexy y susurrante que ya comenzaba
a resultarme tan familiar haría el resto.
- Vamos a tener que dejar de encontrarnos así.
-¿Por qué yo?
- ¿Y por qué no?
- ¿Quién eres en realidad?
- Parte de tu próximo trabajo.....de momento.
Comenzar la sesión de fotos se estaba convirtiendo en un
problema algo insalvable. Parecía una novata. Me sudaban las manos, no lograba
enfocar como debía . No me encontraba muy cómoda la verdad.
Ante el retraso y los nervios, él decidió pasar al ataque
con la insana intención de alterarme más si cabía revestido con un encanto y
atención personalizada peculiar.
-¿Cómo estoy?
- No termino de encontrar la visión que me hace falta.
- Pues dime que hago, tú mandas.
Esa voz suya provocando en mí arrebatos que me costaba
retener, esa forma de mirar, su media sonrisa....
Lo que estaba claro es que se necesitaba algo más informal y
su traje de chaqueta azul no ayudaba demasiado.
- Está bien, aflójate la corbata.
Lentamente se aflojó el nudo , pero yo no terminaba de
verla(la foto)
-¿Así?
- No, desabrochate el primer botón de la camisa y relaja el
cuello, necesito algo más informal.
Lo hizo, pero pese a intentar enfocar, los nervios y la
incomodidad de la situación me impedían centrarme. Me acerqué a él que se
encontraba sentado en un muro con el edificio principal de la facultad como fondo. Sentado casi de lado , apoyado sobre una de sus piernas que colgaba
ligeramente mientras la otra se apoyaba en el suelo, me acerqué intentando
mantener las distancias para que no me notara la tensión , pero creía
sinceramente que perdía el tiempo,y éso era lo que a él parecía gustarle tanto.
- No termino de verlo,abre un poco más el cuello por la
izquierda y suéltate algo más el pelo.
Lo hizo y mis manos intentaban irse descontroladas hacia él
para corregirle como yo creía que debía de estar pero las coartaba a última
instancia. Sabía que si le tocaba estaría perdida.
- Si no terminas de verlo bien ¿por qué no lo haces tú?
-No puedo.
- ¿Qué es lo que te da tanto miedo? A lo mejor deberíamos
hacer ésto en algún callejón más oscuro. No parecías tan inhibida entonces.
No podía quitar mis ojos de los suyos.
- Se que te mueres de ganas de tocarme de nuevo. Acércate un
poco más.
Como si al oir su voz fuese incapaz de reaccionar, mi
curiosidad aumentaba por momentos, e hice lo que me pidió hasta que sus piernas
rozaron el exterior de las mías y un estremecimiento continuo recorrió mi
cuerpo.
- Cierra los ojos- me dijo susurrándome al oído, cogió una
de mis manos y me la acercó a su pecho - Dime que sientes.
Podía escuchar su corazón a través de mi piel, impaciente e
intenso.
- Dímelo.
Abrí los ojos, y sólo pude mirarle. No me atrevía . Porque
mientras tanto en mi cabeza sólo podía pensar y rememorar lo que sentí en aquel
callejón. Una y otra vez.
FDO: Ana Patricia Cruz López
(Todos los Derechos reservados)
FDO: Ana Patricia Cruz López
(Todos los Derechos reservados)

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