jueves, 26 de febrero de 2015

PURO SENTIMIENTO. CAPITULO CUARTO. ( PRIMERA PARTE) (RATED +18)

Créditos foto a quien corresponda

Las semanas pasaron. 
Izan , sabiéndose los horarios de Itzabó, procuraba estar en el aula principal justo poco antes de que finalizara. Normalmente,  con una bolsa de hielo para la cada vez más maltratada e hinchada rodilla. 
Ella, lejos de renunciar a su ayuda, le permitía que hasta se le masajease o le pusiese alguna crema antinflamatoria que ella tenía.

Él estaba cada vez más imbuido en sus bailes y en la personalidad que ella manifestaba, la cual lejos de dulcificarse,  si había conseguido suavizarse en su tosquedad, pero sin dejar de ser ella.

Y mientras,  el tiempo pasaba inexorable, y  llegó la Navidad. París se iluminó por completo desde Noviembre, pero conforme las fechas se acercaban , los escaparates de los grandes almacenes, los parques, la Torre Eifeil ,….. todo cobraba un nuevo aroma. 
Todo, incluso Itzabó , a la que empezó a notársela extraña, casi se podría decir que enfurecida con el mundo.  De echo llevaba bastante arisca y tensa desde hacía días, incluso con sus alumnos , a los cuales se les escuchaba hablar en los pasillos sobre  el no entendimiento de su actitud ,  lo dura y amargada que parecía.

Izan también la había percibido alejada y extraña;  huidiza, pero él prefirió asociarlo al carácter de   una más de esas personas a las que no les gustaba la Navidad. 

Una tarde, apenas quedaba nadie en la escuela,  salvo sus alumnos y los de la clase de danza clásica de Itzabó. Terminada la clase,  él les despidió  y,  mientras recogía sus cosas y ordenaba todo,  le pareció oír gritos al otro lado del pasillo. Preocupado,  se acercó, los gritos y voces altas provenían de la misma persona y eran pronunciadas en una lengua no inteligible.
Cuando Izan llegó a la puerta del aula, ella estaba bastante agitada, con el pelo alborotado. Una botella de agua cerca de los espejos del fondo, semivacía, explicaba sus manchas y que algunas gotas aún circulasen de camino al suelo. 

Respecto a ella, él se la  encontró apoyada en la barra del fondo con la cabeza gacha.

  • ·         IZAN: Itzabó ¿te encuentras bien?

 Ella intentó recomponerse al oir su voz, quería disimular pero no sabía cómo.

  1. ·         ITZABÓ: Sí claro.

  • ·         IZAN: - mientras se acercaba a ella – Me ha parecido escuchar gritos.

 Por sus movimientos,  pareciese que trataba de secarse la cara , como si hubiese estado llorando. La cogió de la cintura, le dio la vuelta hacia él, y pese a su cabeza baja le levantó la barbilla. Mostraba el rostro hinchado,  al igual que los ojos, con su piel manchada de pequeñas pintas rojas por el agolpamiento de la sangre a consecuencia de la tensión y la furia, y unos ojos tristes como no se pudieran imaginar.

  • ·         IZAN: Eh… ¿qué ha pasado?

 En su mano derecha tenía un papel arrugado, se lo entregó a él, el cual, abriéndolo como pudo,  leyó.

  • ·         IZAN: “La Compañía de Ballet Bolshoi,  tiene el placer de anunciarle que desean ofrecerle un homenaje durante  la estancia y representación especial que ofrecerán en el Teatro de La Ópera Garnier el próximo 31 de Diciembre. Esperando encarecidamente poder contar con su presencia, reciba un cordial saludo. FDO: Nicolay Nóvikov, Director.” – su rostro emocionado sólo se vio coartado por una angustia reflejada en la cara de ella- ¡Un homenaje!
  • ·         ITZABÓ: No voy a ir.

 Izan no podía creer lo que oía.

  • ·         IZAN: Pero….. Es tu ballet, y seguro que estarán ilusionados por volver a verte. Es un detallazo,  y más después de tanto tiempo.
  • ·         ITZABÓ:  No pienso ir.
  • ·         IZAN: No es que me quiera meter donde posiblemente no me llame nadie , pero…..
  • ·         ITZABÓ: No es negociable . Esto no lo han preparado ellos, lo ha hecho Nicolay, y se por qué. No es oportuno,  y si no hubieran sido por las circunstancias que fueron , hasta pensaría que ha buscado la fecha a posta.

 Ella comenzó a recoger sus cosas. Su voz y talante se mostraban más relajados, sin embargo la tristeza no la había abandonado.

  • ·         IZAN : Es una pena. El fin de año en la Ópera Garnier es un lujo que muchos desean y pocos se pueden permitir. El teatro es precioso,  pero justo en esa fecha se transforma. Aunque claro , que te voy a contar yo que tú no sepas.
  • ·         ITZABO: No he estado nunca.
  • ·         IZAN: - Intentando animarla- Pues es una oportunidad única y diferente de entrar en el año nuevo. Claro que… ( él puso aquella característica cara de niño suplicante y aquella vocecilla de angelito  convincente que en otras ocasiones tan bien funcionaba- en fin…. Si no tienes pensado ir….. porque ……. Yo podría acompañarte. Si quisieras , claro.

 Ella se quedó pensativa.

  • ·         ITZABO: No seré una compañía agradable.
  • ·         IZAN: Tengo la impresión,  de que aunque no sea un trago de buen gusto, si un amigo va contigo podrías no verlo tan negativamente.

 Y la táctica debió funcionar, porque tras respirar hondo, ella aceptó la proposición .

A la mañana siguiente, Izan  tenía un instante antes de empezar sus clases y se dirigió a la biblioteca para intentar buscar algo en la hemeroteca de prensa.  Sus referencias: año aproximado, ciudad o País, pero la más importante , ella.
Tras una hora de búsqueda encontró , en la sección de noticias internacionales y de cultura de aquel año.  lo que le daría una pista sobre su rechazo al homenaje e incluso a su reacción tosca ante tales señaladas fechas.

Durante aquel Fín de Año, la compañía del Bolshói ofrecía una representación especial conmemorando además el aniversario de la misma. Esa misma noche,  los dos primeros bailarines hicieron oficial su compromiso para casarse. Terminada la representación, ya en Año Nuevo, ambos se marcharon al aeropuerto. Durante el trayecto, el vehículo tuvo un accidente, se salió de la calzada y tras varias vueltas de campana se empotró contra un árbol.  Ella conducía, su pareja, el copiloto,  fallecía en el acto.  Las consecuencias para Itzabó,  fue destrozar su pierna derecha con un pronóstico bastante malo, sin saber siquiera si podría volver caminar por sí sola. 
Tras una dolorosa recuperación y profundamente deprimida,  decide dejarlo todo. Sin avisos ni  comunicados. Desaparece. 
Los rumores durante los años subsiguientes decían, sin confirmar nada, que sin desistir a dejar el ballet, recibía por voluntad propia duras sesiones de rehabilitación durante muchas horas,  y que cuando no se ejercitaba,  ensayaba sola para poder recuperar la forma. Muchas horas y esfuerzo que no sirvieron a sus propósitos. Itzabó jamás pudo volver a recuperar la rodilla para el ballet clásico en las condiciones que éste le requería y ella misma se autoexigía. Jamás volvió. 
Desaparecida de la vida pública, el bombazo informativo estallaba  durante el mundial de bailes de salón. El resto… ya es sabido por todos.

A Izan empezaban a encajarle ciertos aspectos de su comportamiento. Había conocido mucha gente que se deprimía por estas fechas , incluso que se ponía de mal humor, pero es que para ella , ese día tenía un remarcado tinte amargo.  Al mismo tiempo, comenzó a comprender otras cosas, aunque nunca entendiera realmente ese sentimiento de dolor que ella misma se producía  forzando la rodilla perjudicada.

Hasta ese día, ella procuró mantenerse ocupada con sus clases y sus ensayos, y él hacía lo que podía por entretenerla y procurar que se olvidase de todo lo negativo que suponían esas fechas. Hasta que llegó Fin de Año.

Itzabó,  había preparado para aquella noche,  un elegante vestido  con escote palabra de honor y espalda descubierta en azul añil oscuro. Recogió su pelo en un moderno moño,  dejando sueltos dos mechones  cerca de su cara. Su abrigo, un  chal a juego con el traje. Sin más adornos que ella misma.

Izan fue a recogerla a la hora convenida. Tocó al timbre y ella bajó. Su sorpresa fue mayúscula al encontrarse a un auténtico y elegante  caballero inglés , vestido con impoluto chaqué  azul oscuro con chaleco y corbata a juego, camisa blanca, capa negra larga, y sombrero de copa que, agradablemente sorprendido por una Itzabó deslumbrante, le extendía su mano izquierda convenientemente cubierta por un elegante guante blanco para ayudarla a entrar en el coche.

Pese a la tensión que su cuerpo había estado experimentando todo el día, aquella visión le resultó tan sorprendente como inolvidable. Especialmente por la expresión de su rostro. Nunca una expresión tan dulce  podía resultar tan entrañable e inolvidable. Algo que ella agradeció,  aunque sólo fuera por intentar tranquilizarse. Cuando Itzabó le agarró la mano, lo hizo tan fuertemente por los nervios sin nisiquiera   darse cuenta.  Antes de subirse al coche, él se le acercó a su oído y le dijo “tranquila, estoy contigo”. Ella lo miró , y él pudo percibir en sus ojos oscuros una mezcla de nervios y temor. Hoy más que nunca,  necesitaría un pequeño apoyo de un amigo.

Tras cerrarle la puerta,  se pusieron en marcha hacia la Ópera Garnier. No se encontraba lejos de su casa,  así que apenas diez minutos más tarde llegaron.

Al entrar, la majestuosidad de aquel edificio te invadía. Los frescos de sus techos, su impresionante escalera, las esculturas que portaban las luminarias, sus espejos. Izan no exageraba cuando le decía , que ese día ,aquel teatro ,parecía otro. Alguien de la organización, que la reconoció, fue a dar con ella para acompañarlos hasta el palco desde dónde disfrutarían del espectáculo.

Respecto al libreto, ella no quiso conocer el  ballet  preparado para la ocasión.  Cuando el telón se hubo levantado , la escenografía le resultaba tristemente familiar. Sólo oír los primeros compases del Lago de los Cisnes,  fue suficiente para que su vello se erizara, y comenzase a hacer grandes esfuerzos por resistir sus ganas de llorar. Indudablemente aquello no era una sorpresa, y ella confirmó entonces,  que la mano del Director de la Compañía estaba detrás de todo esto. Era el mismo Ballet que se representaba la noche del accidente.

Izan, pendiente de ella,  la observaba atentamente por si creyera necesitar su ayuda. Ella parecía estar pendiente del ballet , muy concentrada , pero sus ojos buscaban el suelo en demasiadas ocasiones, y en uno de los momentos culminantes, cuando el cisne negro se apodera del espacio, él vio como una  serie de lágrimas continuadas caían por su mejilla. Quizás aquella no hubiera sido tan buena idea, y él sentía su parte de responsabilidad por haberla convencido. Intentó tranquilizarla buscando sus manos apoyadas en sus piernas,  y apretándoselas   para que supiera que estaba allí con ella.

Al término de la representación, en el vestíbulo se disponía todo para  celebrar la marcha del año, cuando el Director se acercó a ella aprovechando que Izan había tenido que ausentarse brevemente. Cuando volvió, ambos estaban hablando muy acaloradamente y en otro idioma.
Al llegar, el tono y la expresión de Nicolay Nóvikov,  no podían ser más falsos que la de condescendencia de ella.

Itzabó aprovechó para presentarlos, y ciertamente la primera impresión que le llegó a Izan de él no le convenció.
·       
  •   ITZABÓ: Nicolay estaba tratando de hacerme una oferta de lo más tentadora.
  • ·         IZAN: ¿Ah sí? Y ¿De qué se trata?
  • ·         ITZABÓ: Quiere que vuelva, como profesora titular.

 El tono de voz de ella chirriaba irritante.

  • ·      NICOLAY: Quizás usted pudiera convencerla Sr Thorm. Volver a la que siempre fue su casa y la que la engrandeció como bailarina es una oportunidad grandiosa para ella.
  • ·         IZAN: Con todos los respetos , Sr….
  • ·         NICOLAY: Nóvikov
  • ·         IZAN: Sr Nóvikov, no creo que usted sea la persona más adecuada o conveniente para creerse conocedor de  sus intereses en este asunto.
  • ·         NICOLAY: - mostrándose serio y digno- ¿Y puedo saber por qué cree usted eso?
  • ·         IZAN: Porque quién realmente le aprecie le recomendaría justo lo contrario. Porque si bien es cierto,  que su compañía decidió que debía pasar a la historia por ser la primera bailarina más joven , es ella y su talento quienes han engrandecido a su compañía, a  su país, y a ella misma. Y lo que es más importante,  porque yo no quiero que se vaya.

 La primera reacción de ella fue de sorpresa. No creía haber entendido bien lo que pensaba haber  escuchado.

  • ·         IZAN: Así que , Sr. Nóvikov, me temo que tendrá que volver con las manos vacías,  no conseguirá de mí ni de nadie con dos dedos de frente en el mundo artístico en esta ciudad, convencernos para prescindir de ella, y mucho menos para que la dejemos marchar. Ahora si  me disculpa,  he de sacar a bailar  a esta dama- y le extendió la mano mirándola muy sonriente a los ojos-.

 Ella se la aceptó , y se dejó llevar por él hasta el  centro del vestíbulo donde el resto de parejas disfrutaban de la música.
Ni una sola palabra, sólo la música y ellos.
De pronto,  la melodía paró, todo estaba listo para que el año nuevo entrara. Sin decirse nada. No hacía falta.

  • ·         ITZABÓ: ¿Así que tú no quieres que me vaya, inglés?

 Y una voz en lo alto de la gran escalinata dijo aquello de “FELIZ AÑO NUEVO”.


  • ·         IZAN: - sonrió- Feliz Año Nuevo Itzabó. – Se acercó a ella y con suavidad exquisita la besó en la mejilla.
FDO: Ana PatriciaCruz López
(Todos los derechos reservados)

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