Arrancando mi ropa como si fuese mi piel,
siento tus manos agitar mi cuerpo en una pesadilla sin
principio ni final.
Llegas por sorpresa,
te aprehendes de aquello que no es tuyo pero sientes como
tal.
Tus manos aprietan mis carnes para hacerme saber quién eres
Tu respiración, agitada, deja paso a mi nombre entre
susurros.
Sabes que hacer conmigo.
Manipulas mi cuerpo con demasiada maestría sin que yo pueda
responderte.
Maniatas mi alma por entero
Me evado y ni siquiera sé quién soy
Intento entregarme y no me dejas.
Prefieres robar aquello que sabes que no te pertenecerá
nunca.
Prefieres dejar tu sello y tu impronta como huella
imborrable en mi piel, sensibilizada por tus caricias
Me conviertes en lo que nunca quise, y sin embargo sabes que
deseo.
Arrancas lo poco de bueno que cabía en mí,
llevándome a tu lado más oscuro.
Fuego en mis entrañas,
Dolor en mis manos.
Adorado plan el tuyo, que culmina con mi dación por completo.
Pero sabes que no me rindo ,
y vuelves a fustigarme con todas tus armas como castigo por
mi desobediencia.
Sostenida casi en el aire, con la razón perdida,
me agarras del pelo para obligarme a mirarte ,
y cuando mis ojos se cruzan por fin con los tuyos,
una lágrima veo escaparse de ellos y recorrer una de tus
mejillas.
Sin poder evitarlo, dejo de resistirme,
y con mi mano la acaricio intentando retirártela,
pero tú, sólo apoyas tu rostro en ella.
Me miras.
Tu expresión ha variado.
Ahora sólo deseas que te ame .
Tarde has llegado, amor mío.
Porque nunca he dejado de amarte
FDO: Ana Patricia Cruz López
(Todos los derechos reservados)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por participar en esta página