martes, 10 de marzo de 2015

PURO SENTIMIENTO. CAPITULO OCTAVO.(RATED +18)

Créditos foto a quién corresponda
Cuando Stelle abrió la puerta,  se encontró de bruces directamente con Itzabó, la cual se presentó en casa de Izan al no ir a dar con ella en la Escuela.

Como por instinto, su sonrisa despiadada, su gesto de retoque de maquillaje y la colocación de la ropa, fueron más que suficientes para que Itzabó se hiciese una  presunta idea de lo que podía haber pasado.

Al salir, Stelle la empujó ligeramente y bajó las escaleras a toda prisa. Itzabó se quedó apoyada en la moldura intentando hacerse una composición de lugar. Escuchar los pasos  de Izan viniendo a toda prisa por el pasillo hasta la puerta,  gritando su nombre , sólo terminó de confirmarle lo que pensaba.


Cuando él llegó hasta la salida y vio el rostro de Itzabó , no tenía fuerzas suficientes para encontrar las palabras qué decir en ese momento. Sólo una expresión de culpabilidad y un intento frustrado de explicación, serían las fotos fijas que Itzabó se llevaría aquella noche de allí.

Pese a bajar las escaleras tan  rápido como pudo,  e Izan seguirla saltándolos de dos en dos , Itzabó consiguió abrir el gran portalón y correr calle abajo. Él  continuó su persecución, y por más que la llamaba , ella ni siquiera se daba la vuelta.

Inesperadamente comenzó a llover, y el agua, torrencial, convertía las calles en improvisados y peligrosos riachuelos.
Él sólo consiguió alcanzarla cuando al doblar una de las esquinas, intentando llegar a una calle principal para coger un taxi que la llevase de regreso a su casa, se resbaló , cayendo estrepitosamente al suelo.
Cuando él intentó ayudarla a levantarse ,  no quiso ni que la tocase , retirándole de forma brusca el brazo.

  • ·         IZAN: ¿Te encuentras bien?


Que una de sus manos presionara con fuerza  la rodilla operada  no era buena señal. Él insistía en  ayudarla , y cuanto más lo hacía  más rechazo encontraba de su parte , hasta que comprendió que por sí sola no podría levantarse del suelo y aceptó su mano.
Con su ayuda,  se acercaron hasta un portal cercano que se encontraba abierto. Entraron y la ayudó a sentarse , mientras , él permanecía de rodillas frente a ella.

  • ·         IZAN: Déjame verte la rodilla.


Le levantó el pantalón como puedo, su operada y maltratada rodilla se encontraba enrojecida y bastante hinchada.

  • ·         IZAN: - con la vista fija en su pierna y  sus manos en la rodilla de ella- Dime algo por favor.

Itzabó permanecía en el más  absoluto de los silencios y ello le desesperaba. 

  • ·         IZAN: - Casi resignado por su actitud- No vas a poder caminar con la pierna así. Podríamos ir a mi casa, te pondrías hielo,  y dentro de un rato yo te acompañaría a la tuya , si quieres.- dicen que cuando se trata de pedir disculpas sin encontrar las palabras, los silencios se vuelven tremendamente incómodos. En este caso, casi parecería sentenciador- o , quedarte .


Ella le extendió la mano para que la ayudase . Una aceptación tácita de alguna de las dos propuestas. Sólo el tiempo determinaría cual.

Al llegar a su casa, él le ofreció su albornoz para que se quitase la ropa mojada y poder ponerla en la secadora . Se sentaron en el sofá , y mientras él, con sus piernas encima, le ponía la bolsa de hielo en la rodilla, ella disfrutaba de una tranquilizadora taza de té caliente entre sus manos.

  • ·         ITZABO: ¿Qué es lo que has hecho tan mal que llevas todo el rato intentando justificarte?
  • ·         IZAN: Nada, pero no quiero que se malinterprete .
  • ·         ITZABÓ: ¿Qué parte exactamente, la de ella arreglándose el maquillaje de la cara y recolocándose la falda, o la tuya llamándola a gritos mientras intentabas alcanzarla?- Izan intentaba tragar saliva con relativa normalidad, pero lo cierto es que creerle o no dependía de ella exclusivamente- Yo no soy nada tuyo Izan, nada. No tienes obligación de darme explicaciones, lo que hagas o dejes de hacer es cosa tuya.
  • ·         IZAN: Entonces ¿Por qué has salido corriendo?
  • ·    ITZABO: Será mejor que me vaya.- bajó las piernas  y se acercó con dificultad al dormitorio para cambiarse-.

Izan fue detrás de ella y cuando abrió la puerta , su inocente cuerpo desnudo le resultó la más dulce imagen del día. Ella giró parte de su cabeza para verle por el rabillo del ojo, dejando caer el albornoz.  Estiró su mano hacia detrás  y él se apresuró a cogérsela y abrazarla con todas sus fuerzas casi como si se tratase de la ejecución de una danza perfecta. Ninguno de los dos necesitaba nada más. Solamente sentir lo que ambos cuerpos eran capaces de transmitirse .

Y así , abrazados, sin el sonido de una sola palabra, pasaron la noche. Ella se quedó dormida antes que él, e Izan,  disfrutaba  como siempre, de aquel rostro de ángel perdido en su mundo de ensoñaciones y magia. 
Poco antes de que el sueño también le venciera, creyendo que ella no le escuchaba……

  • IZAN: ¿Qué no eres nada mío? Lo eres todo, absolutamente todo – le retiró el pelo de la cara y le acarició la mejilla con el reverso de la mano pero apenas sin rozar para no despertarla- Todo.


Aún no había amanecido cuando Izan se despertó e Itzabó ya no estaba. Cogió su almohada y aún su olor permanecía en ella, la estrechó fuertemente contra su pecho recordando el abrazo intenso y eterno de hacía unas horas.

Pese al dolor en la rodilla y una hinchazón aguda que no terminaba de desaparecer, Itzabó , sin descansar la pierna, decidió continuar ensayando. Le costaba cada vez más mantenerse en píe y el dolor crecía por momentos, pero se negaba a tomar calmantes por miedo a que ello la relajara en demasía.
Se encontraba tan concentrada que perdió la noción del tiempo, y antes de que Izan fuese a recogerla, recibió otra visita, una que no fue tan respetuosa a lo que ella estaba habituada. Stelle entró en el aula, se acercó hasta la mesa, cogió el mando del equipo de música y lo apagó  cuando aún el ensayo no había terminado.

  • ·         ITZABÓ: ¿Se puede saber qué crees que estás haciendo?
  • ·         STELLE: Déjale.
  • ·         ITZABÓ: ¿De qué estás hablando?
  • ·         STELLE: Debí imaginarme que se volvería a repetir la misma historia.
  • ·         ITZABÓ: Te estás confundiendo Stelle.


Izan acababa de salir de clase y se acercaba al aula de ensayos para recoger a Itzabó,  cuando le pareció reconocer la voz de Stelle hablando con ella. Sabiendo que durante los ensayos,  Itzabó retocaba los paneles para no ver a nadie en el exterior, aprovechó para colocarse apoyado en la barandilla y observar toda la  escena como un espectador privilegiado.

  • ·         STELLE: Sí claro. No te bastó con arrebatarme a Jordan, y quitarme el puesto de primera bailarina , sino que ahora también me quitas a Izan. ¿Cuándo vas a parar?
  • ·         ITZABÓ: Hablas de ellos como si no fueron hombres responsables que saben decidir por sí mismos.
  • ·         STELLE: Lo único que espero es que Izan sea más inteligente y no se le ocurra subirse a un coche contigo.

El tono sarcásticamente hiriente de Stelle , provocaba en Itzabó un sentimiento de resentimiento por los tiempos pasados y lo que implicaban.

  • ·         ITZABÓ: No has cambiado nada.

 No podía evitar sonreírse, el tiempo parecía no haber pasado.
Stelle, en su línea hiriente , siguió hurgando en las heridas.

  • ·         STELLE: ¿Debió de ser realmente frustrante  para ti no? Perder la posibilidad de seguir siendo lo único para lo que has vivido y al hombre con el que te ibas a casar,  el mismo día, y las dos por culpa tuya.

Itzabó estaba acostumbrada a estos golpes bajos de Stelle, no era la primera vez y sabía que no sería la última , pero cada vez su resistencia y capacidad para embestir la respuesta se reducían.
Izan, sorprendido , no dejaba de prestar atención a todo  lo hablado.

  • ·         ITZABÓ: ¿Disfrutas  haciendo daño?
  • ·         STELLE: ¿Y tú?
  • ·         ITZABÓ:  Jordan…
  • ·         STELLE: Jordan… sí, - cada vez su voz se percibía dolorida y desesperada - te metiste en medio como quién no quería la cosa, me lo quitaste de las manos sin darme cuenta, le tentaste, le sedujiste de forma brutal e imperceptible, primero con tu forma de bailar, y después con esa maldita ingenuidad. Y ahora Izan….. ¿Qué es lo que  tienes que  todos terminan a tus pies?—su tono suplicante se entremezclaba con un incipiente llanto sordo y ahogado-  A Izan incluso le serviste de inspiración. Nunca le vi esculpir así. Es tan real. Me quemo por dentro sólo de pensar que para poderte esculpir así ha sentido tu cuerpo entre sus manos.
  • ·         ITZABÓ:  No lo hizo.

 Stelle se mostró extrañada por tal información.
  • ·         ITZABO: Cuando la esculpió no me había tocado aún.  Le reté a hacerlo sin ni siquiera posar porque sabía que sólo él podría hacerlo. Sólo le bastó verme bailar , sentirme bailando.

 Stelle se le acercó violentamente , la agarró por los hombros y la zarandeó . Izan entró en ese momento en el aula para evitar que le hiciera más daño.
  • ·         IZAN:¡¡¡¡ Stelle!!!

 Stelle paró en seco la agitación, y ambas mujeres se asustaron.

  • ·         IZAN: Stelle , suéltala.
  • ·         STELLE: -llorando desesperada- ¿Qué es lo que ves en ella Izan? ¿Qué es lo que tiene ella que yo no tenga? – mirando para Itzabó- Me lo has arrebatado todo, absolutamente todo, y sin esfuerzo. Primero el Bolshói, después Jordan y ahora él. No puedes bailar y sin embargo sigues enamorando por ello, ¿qué extraño pacto has hecho Itzabó?

Cuando se marchaba del aula, al pasar al lado de Izan , sin tan siquiera mirarle, quiso tener la última palabra.

  • ·         STELLE: Sólo espero que realmente te valga la pena.

 La forma en que Izan  miraba a Itzabó se le clavaría a Stelle en su interior. Aquello parecía ir en serio. No recordaba haberla  mirado jamás con aquellos ojos , de esa forma. Resultaba tan dolorosamente tierno, asustado y …. Enamorado. 

Por su parte, a Izan se le seguían planteando dudas,  otras se confirmaban y resolvían por si solas.  En su interior, una incomprensible sensación de haber hecho daño a alguien  , pero sin saber a quién ni por qué, aunque no de sorpresa por la información recibida.

  • ·         ITZABO: ¿Cuánto llevabas ahí?
  • ·         IZAN: ¿Si lo que quieres saber es cuánto he oído de la conversación? Lo suficiente.
  • ·         ITZABÓ: Y ¿no vas a preguntar nada?
  • ·         IZAN: No.
  • ·         ITZABO: ¿Por?
  • ·         IZAN: No necesito saber nada de tu pasado Itzabó, lo que me importa es el presente, e incluso,  arriesgando mucho, el futuro… si es que quieres compartirlo conmigo.


Itzabó apenas pudo reaccionar. Las fuerzas que estaba acumulando para levantarse se quedaron en nada . Hacía mucho tiempo que no oía palabras como aquellas, ni con  aquel tono de voz.


"Futuro" y "conmigo", dos palabras grabadas a fuego. Dos palabras que no solían estar muy unidas  a la vida de Izan, no al menos con  tanta seguridad.

FDO: Ana Patricia Cruz López
(Todos los derechos reservados)

2 comentarios:

  1. En este capitulo llegas a comprender un poco a Stelle: es frustrante que te aparten de lo que quieres.
    Entiendes a Itzabó: No buscando querer separar, pero sin poder evitarlo porque su naturaleza es arrebatadora.
    y comprendes a Izan, algo culpable, tanto por lo hecho a Stelle como por no poder evitar de enamorarse de Itzabo y sentirlo, creo, mucho antes de tocarla. Enamorarse de ella mientras la escultura cobrabaa vida y se aparecía ante él. Me he enrollado como una persiana, espero que entiendas el comentario.

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    1. Mi querida Raquel perfectamente . Realmente él se encuentra en una encrucijada porque no puede evitar seguir sintiénddose atraído por Stelle,, aunque se haya enamorado de Itzabó de una forma que no esperaba. Ama a la mujer a través de descubrir a la artista , y éso es lo más dificil de olvidar.
      Muchas gracias

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