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| Crédito a quién corresponda |
Otra noche más, el viento dificultaba poder conciliar el
sueño con relativa normalidad.
A Casey, el tortuoso camino de vuelta , a Aen,
sin embargo, su regreso le resultó mucho más inquietante de lo que él creía o
podía esperar.
Cuando se hubo tranquilizado un poco, se dirigía al hospital
cuando pasó por delante de la escalera. Levantó la vista, y sin pensárselo dos
veces fue subiéndola. Al llegar al descansillo del piso superior, se giró hacia
la derecha y comenzó a caminar. Se detuvo ante la tercera puerta a su
izquierda, la habitación de Casey, puso una de sus manos en el pomo y la otra
en la madera, y allí, de forma imperturbable , permaneció un instante.
Ella ,
que todavía no había conseguido dormir, se medio incorporó en la cama al darle
impresión de haber escuchado ruido en su puerta. Se destapó, y se acercó a ella
sigilosamente, pegó su cara , mientras que por el otro lado, él hizo lo propio con su
frente.
Casey tenía el presentimiento extraño de que alguien se
encontraba detrás, y pese a estar tentada de abrirla, con su mano en el pomo,
desistió. Aquella casa , casi a oscuras, nunca le mereció la suficiente
confianza como para andar sola.
A la mañana siguiente , conforme llegó al comedor a
desayunar, la Dra. Mhic fue a dar con ella trayendo una identificación y unas llaves en la mano.
• DRA. MHIC: El doctor la espera en el laboratorio.
- • CASEY: ¿El laboratorio?
- • DRA. MHIC: Estas son las llaves de las puertas , se accede por el hospital, allí en recepción ya la informarán mejor, su acceso es algo difícil de explicar si no se ha ido. Y ésta - la identificación nueva que le permite acceso a esas dependencias. - se la entregó - Hasta nueva orden se verá con él allí antes de las rondas, y aprovechará para ayudarle con el reparto de la medicación.
- • CASEY: ¿Y su despacho?
- • DRA. MHIC: Ha quedado deshabilitado temporalmente, el viento de ayer ha realizado algunos destrozos. Será mejor que se dé prisa , creo que hoy el doctor tenía trabajo acumulado. – justo cuando se había dado la vuelta para retirarse- por cierto, le aconsejo que a diferencia de tiempos atrás procure no sacarle de sus casillas, no ha dormido en toda la noche y su humor deja bastante que desear.
Dada la impaciencia mostrada por la Dra. , Casey se levantó
rápidamente y se dirigió al hospital. Una vez allá , como le dijo la Dra , le
indicaron cómo llegar. Hubo de subir por
una escalera de piedra casi de caracol
hasta lo que por fuera se veía como una buhardilla. Tocó con los nudillos, y el
propio doctor le abrió la puerta.
Lo que aparentemente y desde fuera parecía una estancia
pequeña, debía ocupar el equivalente a media casa. Suelos de madera, muchas
estanterías y un cuarto anexo con la puerta cerrada. Dos mesas grandes con
muchos botes de cristal. Varios armarios de puerta acristalada, y botes opacos
de cerámica en su interior, cerrados con grandes tapones de corcho.
Lo más extraño, es que para ser un laboratorio, se veía
demasiado limpio e inmaculado. Nada caído por el suelo, nada fuera de su sitio.
Aen se encontraba realizando lo que parecían mezclas
cogiendo productos de varios de aquellos botes. Se movía intranquilo e
impaciente. Se frotaba los ojos más de lo que hubiera resultado deseable ,
sobre todo cuando debía medir cantidades, y se notaba que no podía calcular a la
primera.
Indudablemente el doctor no había dormido.
Casey apenas se había movido de la puerta, le daba miedo dar
un paso y que él pudiera tomarlo como una invasión de su espacio, en
definitiva, eran dependencias casi privativas a las que nadie más que él había
subido antes, y el echo de pasar , sin su autorización expresa, podía ser un
motivo más para terminar de exaltarlo.
- • Dr. Cárthaigh : ¿Va a quedarse en la puerta?
Efectivamente su tono y maneras desvelaban un incipiente mal
humor que sólo podía ir a más. Casey optó por hacerle caso y pasar, cerrando la
puerta tras de sí.
- • Dr. Cárthaigh : Coloque aquellos botes de allí- le señaló para el final de la mesa donde estaba- encima de esta bandeja , coja las etiquetas y colóqueselas según el listado que tiene delante.
Casey lo hizo con mucho cuidado, no quería equivocarse. Una
vez hubo terminado, sin tal siquiera revisarlo, el doctor le dijo que la cogiera
y le acompañara.
- • CASEY: Disculpe doctor ¿No va a revisarlas?
- • Dr. Cárthaigh : ¿Debería?
- • CASEY: No creo que eso sea algo que deba yo determinar sinceramente.
La ronda de los pacientes fue relativamente
provechosa. Le dio la oportunidad de ver cómo trabajaba el doctor in situ, y cómo comprobaba que las
dosis de medicación eran tomadas sin rechistar, sin malas caras por parte de
los enfermos. Él les entregaba el vaso , el agua y volvía a recoger el vaso .
Les hacía una serie de preguntas, consultaba sus apuntes, anotaba nuevos datos
con fecha actualizada, y cuando terminaba cerraba su carpeta, dándoles los buenos días y marchándose posteriormente.
Con los pacientes del ala de alto riesgo se seguían los
mismos protocolos , sólo que en este caso, la medicación se distribuía en mayor
cantidad, y a Casey las cuentas no le salían.
Habían cinco pacientes en esa ala y sólo cuatro vasos.
Se comenzó la
ronda según número de orden de las celdas, y por supuesto, cuando tocó llegar a
la celda número cinco, en la bandeja ya no quedaban más vasos , y el doctor le
dijo que la dejase por fuera de la puerta antes de entrar.
El agente abrió la celda.
El primero en pasar fue el doctor, y ella , para cuando tuvo la visión
de su interior, se encontró un Brian poderosamente de pie, firme, con las manos
cogidas a la espalda , imponente.
Mirando a la ventana.
Casey entró y la puerta fue cerrada.
- • BRIAN: Digno del que determina regocijarse con la inesperada visita de aquel que prefirió desentenderse.
- • Dr. Cárthaigh : Después de todo has mejorado tu situación notablemente.
- • BRIAN: No gracias a ti , hermano. Cuanto tiempo hermana.
- • Dr. Cárthaigh : Sea como sea , creo que ya ha llegado la hora de realizar una valoración más profunda , por si pudieras necesitar ..- Brian le interrumpió-
- • BRIAN: ¿En serio estás planteándote valorarme?
Lo
cierto, tal y como Casey observó, es que Aen mantenía las distancias. Su
excesiva seriedad se tornaba nerviosismo puesto que no lograba mantener las
manos quietas, y aunque tratase de hacerse el fuerte y el poderoso, el que
tenía el mando, frente a su hermano no parecía diferente de los demás.
- • Dr. Cárthaigh : Sabes que todos debéis pasar por el mismo control, además – volvió a ser interrumpido por aquel tono impositivo y casi amenazante de Brian-
- • BRIAN: Vuelvo a repetírtelo Aengus, ¿en serio vas a ser tú el que me valore?
- • Dr. Cárthaigh : Soy el jefe médico . Sí, seré yo.
- • BRIAN: Bien, entonces permíteme que te diga algo, yo de ti tendría a bien por mi salud no dar un solo paso más de dónde estás o de lo contrario será a ti a quien otros tengan que valorar.
Casey no salía de su sorpresa. Aen no parecía el mismo .
- • Dr. Cárthaigh : - elevando algo la voz- ¿Te atreves a amenazarme?
- • BRIAN: - con tono irónico, gesto serio y mirando a Casey derrepente- ¿te parece una amenaza hermano?
- • Dr. Cárthaigh : Una auténtica pena Brian, pensé que después de tanto tiempo la posibilidad de salir te resultaría más que tentadora.
Brian le devolvió la mirada directa .
- • BRIAN: ¿qué cree que debería hacer hermana? ¿Cree que puedo confiar en la palabra del que se supone que es mi hermano y hace más de doce años que me encerró aquí por motivos , según él, de una especie de justicia divina, olvidándose de mí hasta en lo más elemental?
- • Dr. Cárthaigh : Sabes que tuve que hacerlo.
- • BRIAN: Un paso más Aengus y juro que no te reconocen. Le he hecho una pregunta hermana ¿usted que haría?
- • CASEY: No creo que sea la persona más indicada para responderle.
- • BRIAN: ¿En serio? – pareció relajarse- Que yo sepa, algo debió pasarle por esa cabeza la primera vez que me vio, para desobedecer o saltarse las instrucciones y permitirse el lujo de cambiar las cosas contraviniéndole a él. De echo, que yo sepa, que yo esté ahora así se lo debo a usted hermana. Y no sé por qué , me da la impresión de que la circunstancia extraordinaria de que él esté aquí tiene que ver con usted también ¿o me equivoco hermano?
- • Dr. Cárthaigh : Brian, tras un informe de valoración , si fuera adecuado , podrías salir.
Casey lo miró sorprendido.
Brian se limitó a reírse
fuertemente con enorme incredulidad.
- • BRIAN: ¿Salir? – su risa era sumamente abierta y casi contagiosa- ¿Tengo curiosidad hermana? ¿Qué extraña influencia ha causado usted en él que después de encerrarme y desentenderse doce años ahora quiere soltarme?
- • Dr. Cárthaigh : Te lo digo muy en serio Brian.
- • Dr. Cárthaigh: Será mejor que te lo pienses Brian, sólo habrá una oportunidad.- y se retiraba mientras llamaba al agente y le decía algo a Casey- la espero en el laboratorio.
- • BRIAN: Lo siento. Nunca tenía que haber presenciado esto.
- • CASEY: No tiene la culpa, supongo que no todas las relaciones familiares tienen por qué ser iguales.
- • BRIAN: - miró hacia ella- Hay algo diferente en usted. No vino como me prometió. Y ahora juntando las piezas hay una que baila sola: mi hermano.
- • CASEY: No entiendo a donde queréis llegar.
- • BRIAN: No tiene sus ropajes clericales, se peina diferente, ese olor, dulzón, delicado, casi diría que enmascarando el de su piel. Sin escotes pronunciados, pero siendo consciente de que su figura no pasa desapercibida. Su cuello…. Descarnadamente inocente y virgen, cuya piel apenas nadie , salvo usted, habrá tocado. Sus manos, descubiertas hasta casi el codo, tentación de la suavidad de su piel blanca , tersa y joven como la leche.- se fue acercando más a ella, mientras Casey se mantenía inmóvil, mirando hacia su pecho como punto de referencia para no desfallecer, no podía mirarle a la cara, se negaba- Sí, diría que algo ha cambiado en estos días que prometiéndome volver no lo hizo, algo que la tendría alejada de sus obligaciones, algo que posiblemente haya enfurecido más aún a mi hermano conociendo la impetuosidad de sus resoluciones. – Tanto acercó su rostro al suyo que casi podía sentir los latidos temperamentales del corazón de ella- míreme hermana- ella seguía con la cabeza baja, cerrando los ojos de vez en cuando y suplicando a Dios por una ayuda y fuerza que no llegaba- Casey mírame.
Ella se armó de valor, y tan lenta como firmemente pudo fue
levantando su mirada. Sus ojos no mentían, algo había cambiado y Brian lo
sabía. Aquellos ojos de él, inolvidables, profundos, aquella forma de mirar que
parecía desgarrar la piel a jirones mientras te hacía suya sin tan siquiera
tocarte.
• BRIAN: Sí
, algo ha cambiado.
Y se dio la vuelta , caminando hacia la pared de la ventana.
Sin más que decir, sin más que añadir por parte de los dos.
Casey llamó al
agente que se encontraba fuera, y tras salir, su pasó por aquel largo pasillo se aceleró en
cuanto oyó pasar los cerrojos tras de sí.
Algo había cambiado, ella misma, pero ¿hasta qué punto?
FDO: Ana Patricia Cruz López
(Todos los derechos reservados)

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