martes, 7 de abril de 2015

ELECCION. Capítulo décimo séptimo (Rated +18) (Registrado 24 Sept 2014)

Crédito a quién corresponda
El tiempo pasa inexorablemente. La vida se regenera y todo vuelve a su cauce.   Las leyes no escritas  hablan de una realidad empírica contrastable: lo que del pasado vuelve , sólo lo hace para alterar la inmutabilidad adquirida, y aquella ocasión no iba a resultar una excepción.

El almuerzo acababa de terminarse y el servicio se disponía a recoger. Todos volvían a sus  respectivas obligaciones. 
Aen no bajó a comer como de costumbre, se encontraba inmerso en su investigación en el laboratorio, prácticamente encerrado desde que terminaba las rondas.  Brian prefirió dirigirse a la biblioteca para escoger algo de lectura y aprovechar para descansar.  Según abrió la puerta, una imagen junto a la chimenea le asustó.

•             BRIAN: Disculpe, ésta es una estancia privada.

Fue acercándose a la figura completamente cubierta por un  largo abrigo-capa con capuchón. Pese a encontrarse prácticamente a su lado,  no conseguía verle la cara, salvo cuando aquella persona , con una mano a cada lado , se bajó lentamente la capucha y giró su cabeza.



Era  Casey , y Brian, al verla ,  se tensó. Todos sabían que se acercaba la fecha de su vuelta si lo hacía, pero también esperaban una comunicación de aviso que nunca llegó. 
Su aspecto, más fuerte que como él la recordaba , digna, desafiante aunque tranquila, y con una toga blanca anudada en su nuca que le cubría la totalidad del cabello.  No llevaba el hábito, sin embargo, un largo rosario  colgaba de su cuello , y en su dedo anular portaba un anillo.

  •            BRIAN: - sorprendido y sonriente , no pudo evitar exclamar -   ¡Hermana!

Aquella sonrisa suya resultó más que reveladora.

  • •             BRIAN: Pero ¿Cuándo ha llegado?
  • •             CASEY: Esta mañana , antes del amanecer. Decidí  esperar aquí mejor, es una estancia mucho más acogedora que el saloncito de té.
  • •             BRIAN: Por supuesto.- no salía de su asombro- Vaya , vaya , vaya. ¿Así que consiguió su sueño?  Entregarse a algo inexistente e intangible.
  • •             CASEY: - ella procuraba conservar la calma ante su tono irónico , recordando que ésta era una táctica muy habitual en él- No mucho más inexistente que esta presunta sorpresa que parecéis mostrar con mi presencia en la casa.  Sabíais perfectamente que regresaría.

Él se le acercó peligrosamente. Aquella imagen , lejos de relegarle en sus viejas intenciones más que planificadas, le atraía mucho más , hasta el punto de jugar a saber hasta dónde era capaz de ponerla nerviosa.

  • •             BRIAN: Tenéis razón- se le acercó al oído y comenzó a susurrarle-  He contado los meses, las semanas,  cada uno de los malditos días y sus más que infructíferas horas , - se separó un poco  -  y ahora que os veo- su fijación por los labios de ella se mostraba en cada una de las veces que los miraba fijamente relamiéndose los suyos-  estáis aquí, sin haber perdido ni un ápice de vuestra belleza, de vuestra dulzura e inocencia, investida con esa especie de halo sagrado que os otorga aquello que os cubre el cuerpo y el espíritu.

 Casey se mostraba fría, distante e imperturbable ante dichas palabras.
  •             CASEY: ¿Habéis terminado ?

 Mostrándose ella perturbadoramente desafiante, él optó por disimular su notable enfado con aquella actitud, y decidió seguir otro camino.

  • •             BRIAN: ¿Con vos? Aún ni siquiera he empezado. Oh hermana! – su rostro se enterneció y hasta el tono de voz le cambió- ¿dónde han quedado esos días en que realmente vuestra alma caritativa me ayudó a seguir viviendo en aquella celda?. Contravinisteis a todos por hacer lo que creíais justo, os arriesgasteis sin conocerme.- lejos de conseguir el efecto deseado, ella seguía inmóvil, frente él, sin tan siquiera pestañear-  Aún recuerdo aquellas manos mientras me afeitabais, vuestra cara de asombro al saciar vuestra curiosidad con magno descubrimiento, vuestros ojos fijos en los míos buscando respuestas.
  • •             CASEY:  Siento que mi presencia durante vuestro encierro os causase tal turbación.
  • •             BRIAN: ¿Y la que me causáis ahora? ¿También he de achacarla a qué, a un posible estado de libertad?
  • •             CASEY: Me temo mi señor , que no soy la persona más indicada para dar respuesta a vuestras preguntas.  Es cierto que en aquel entonces fui arriesgada , quizás en demasía. Tanto , que hice enfurecer a quién sencillamente trataba de avisarme de lo qué podía pasar, alguien que se preciaba de conoceros mejor que yo. Pero también es cierto , que aquella mujer que fui entonces, la que os trató como decís, no es la misma que tenéis ante vos en este momento , ni gozo del mismo atrevimiento de antaño. 

Brian comenzó a andar por la biblioteca hasta terminar apoyado en una de las librerías con la perspectiva de la chimenea en pleno rendimiento y a Casey iluminada por ella.

  • •             BRIAN: La última vez que nos vimos recuerdo perfectamente que ya percibí en vos un cambio, pero éste que ante mí se presenta ……. No es de la misma envergadura. Es cierto hermana, no sois la misma ni por asomo.
  • •             CASEY: Si me disculpáis , me encuentro algo fatigada del viaje y me gustaría poder descansar algo antes de la cena.

 Ella se dio la vuelta en dirección a la puerta, pero antes de que pudiera salir , con la mano aún en el pomo de la misma, tuvo que escuchar las últimas palabras de Brian, por el momento.

  • •             BRIAN:  ¿En serio culminasteis vuestro deseo? ¿Terminasteis la ceremonia?

Casey se dio la vuelta .

  • •             CASEY: No tengo porque responderos.
  • •             BRIAN: Deberíais.
  • •             CASEY: ¿Y si no lo hiciera?
  • •             BRIAN: Teniendo en cuenta la plaza que ocupáis y las características de la persona que debe desarrollarla, sabéis perfectamente que en caso de no poseerlas no deberíais estar aquí.
  • •             CASEY: Parecéis olvidar que no es ante vos ante el que tengo que dar las explicaciones que correspondan, no sois el médico gerente. Además, parecéis  olvidar también el hecho de que mi nombramiento procede directamente del Rectorado de Inglaterra, el mismo que  por cierto,  financia en su mayoría todo esto, y ellos hace tiempo que me consideraron la persona adecuada para enviar aquí, no vos.
  • •             BRIAN: Si que habéis cambiado, hace meses – subiendo el tono-  jamás os hubierais planteado hablarme de esa forma.
  • •             CASEY:  Si me disculpáis me retiro a descansar.

 Y salió de la biblioteca en dirección a su antigua habitación. 

Al abrir la puerta todo estaba como antaño, la misma luminosidad, los mismos grandes ventanales, las mismas maravillosas vistas. Los mismos recuerdos….

Tras una reconfortante siesta, procedió a bajar para la cena al comedor del personal, allí ya se encontraban todos: La Dra. Mhic, Brian, el resto del personal médico que se quedaba de guardia. Todos,  excepto Aengus.

Conforme terminaron de comer , cada comensal fue retirándose hasta que sólo quedó Casie en él.

Con la casa tranquila , decidió dar una vuelta por la misma a efectos de poder ver a Aen, sin lograr encontrarle en ninguna parte.  Se acercó hasta el despacho de la doctora Mhic en el hospital.

  • •             DRA. MHIC.: Espero que haya podido descansar.
  • •             CASEY: Venía a buscar las identificaciones y las llaves, pretendo incorporarme mañana temprano.

La Doctora  se lo puso todo encima de la mesa, y Casey fue revisando conforme cogía las cosas, y se percató de que faltaban unas llaves.

  • •             CASEY: Disculpe  Doctora , faltan las llaves del laboratorio.
  • •             DRA. MHIC: No, las que se le entregaron a usted las tengo yo hasta nueva orden. Desde que usted se marchó las reglas volvieron a ser las mismas de siempre, así que ahora,  deberé esperar a que el doctor me autorice a volvérselas a entregar.
  • •             CASEY:  Precisamente iba a preguntarle por él, no le he visto.
  • •             DRA. MHIC: Ni creo que lo haga , al menos en bastante tiempo. Según termina las rondas se encierra en el laboratorio y no sale .
  • •             CASEY: Necesitaría aclarar este tema en cuanto antes, sobre todo porque al incorporarme mañana quisiera saber dónde resulto más útil.
  • •             DRA. MHIC: Espero a que él me dé las instrucciones para usted, ya se las comunicaré mañana.
  • •             CASEY: Preferiría tener la oportunidad de escucharlas de él mismo si no le importa.

 La doctora comenzaba a incomodarse con la insistencia  de Casey.

  • •             DRA. MHIC: Me temo que eso no va a ser posible, no se admiten visitas en el laboratorio.
  • •             CASEY: Le recuerdo doctora que yo trabajo aquí, y que hasta mi marcha,  era yo quien le ayudaba.
  • •             DRA. MHIC: - exteriorizando su tensión- Sí, eso es cierto, hasta que decidió marcharse. Ahora el doctor trabaja solo , hasta nueva orden, aunque ya le pronostico que dudo que cambie de opinión.

 Casey se apoyó desafiante en la mesa, decidida a conseguir hablar con Aen aquella noche.

  • •             CASEY: Dra. Mhic, le agradezco sinceramente su diligencia en el ejercicio de sus funciones, pero le vuelvo a repetir que necesito ver al Dr.  Cárthaigh   ahora, así que si es tan amable , y ya que yo no dispongo de las llaves sino usted, ¿le importaría llevarme hasta el laboratorio y abrirme la puerta para que pueda hacerlo?
  • •             DRA. MHIC: no pienso asumir la responsabilidad que me acarree desobedecer al doctor.
  • •             CASEY: Asumo totalmente la responsabilidad .
Sin encontrarse muy convencida, pero también esperanzada de que el doctor descargase su mal humor contra ella, cogió las llaves y salieron del despacho en dirección al laboratorio. 
Aquellos interminables escalones se hacían tan eternos ….. Al llegar a la puerta, la Dra decidió hacer una advertencia a Casey.


  • •             DRA. MHIC: ¿Sabe lo que pasará ahora verdad hermana? No pienso cargar con su enfurecimiento.
  • •             CASEY: Ya se lo he dicho, asumo toda la responsabilidad.
  • •             DRA. MHIC: - aún dudosa sobre si hacía lo correcto- De acuerdo, ahora abriré la puerta, pero usted quédese detrás de mí hasta que yo se lo diga.
  • •             CASEY: De acuerdo.

 La doctora abrió la puerta y , temerosa de la reacción del doctor, se adelantó dos pasos quedando Casey en el pequeño descansillo de la escalera.
Al entrar la doctora,  Casey pudo ver parte del laboratorio. Oscuro y sombrío, nada que ver con el que ella recordaba.

Cuando menos se lo esperaban , se oyó  su voz a gritos, muy serio y enfadado.

  • •             Dr.  Cárthaigh   : ¿Creí haber dejado claro que no quería que se me molestase?
  • •             DRA. MHIC: Disculpe doctor es que..- él la interrumpió-
  • •             Dr.  Cárthaigh   : ¿Qué perdone? ¿Qué quiere que perdone?  Di una orden clara y usted es la primera que se la salta.
  • •             DRA. MHIC: Doctor yo no..- fue empujada por Casey-.
  • •             CASEY: La culpa es mía Doctor.

Aen se encontraba mirando unas probetas con mezclas que tenía encima de la mesa para realizar unos cálculos. Al oír la voz de Casey, fue incapaz de levantar la vista de la mesa. Apoyó sus manos en ella como soporte y respiró hondo.

Al comprobar el estado de la situación, la Dra Mhic decidió desaparecer .

  • •             DRA. MHIC: Estaré en mi despacho si me necesitan. Disculpen.

 La puerta se cerró, teniendo  Casey  la visión completa del laboratorio. Efectivamente no era la misma estancia pulcra, limpia y ordenada donde ella había trabajado con él. Apenas entraba luz o ventilación. Había mucho desorden. Tarros de cerámica abiertos,   algunos hechos añicos en el suelo. Los olores en el ambiente se mezclaban , y según la escasa brisa que entrase por las rendijas de las ventanas, éstos podían llegar a ser muy desagradables.

Ella se fue acercando a  él lentamente , y conforme más cerca estaba , un rayo de luz natural lograba dejarle ver mejor a Aen. No parecía el mismo. Cansado, su rostro se mostraba muy triste y ojeroso. Parecía exaltar la más temible de las rabias interiores.
Aún estando a su lado, él seguía con la vista al frente, sin mover un solo músculo.

  • •             CASEY: ¿Ni siquiera vas a mirarme?
  • •             Dr.  Cárthaigh   : ¿Qué haces aquí?, di órdenes estrictas de que nadie entrase en el laboratorio.
  • •             CASEY: He vuelto Aen.

 Aengus no podía mirarla, su tensión iba desmoronándose conforme la presencia de ella se hacía más intensa. Su muro de presunta dureza y estabilidad se iba derrumbando, y aún así , procuraba aguantar el tipo.

  • •             CASEY: Por favor…- él la interrumpió-
  • •             Dr.  Cárthaigh   : Mañana podrás recoger tu plan de trabajo en el despacho de la Doctora Mhic. Ahora si me disculpas , tengo mucho trabajo atrasado.

 Casey puso una de sus manos en el hombro y él lo retiró bruscamente .

  • •             CASEY: Ya entiendo. Está bien.

 Con la cabeza baja, se dirigió hacia la salida, cuando la voz en grito desesperado de él la detuvo.

  • •             Dr.  Cárthaigh   : ¡No lo entiendes! ¡No tienes ni la menor idea!

 Ella volvió a darse la vuelta hacia donde Aen se encontraba, pero él seguía sin mirarla.

  • •             Dr.  Cárthaigh   : No puedo mirarte. Me destrozaría aún más hacerlo.

 Casey volvió a acercarse a la mesa , a su lado.

  • •             Dr.  Cárthaigh   : Si te miro me vendré abajo. He estado esperando tanto este momento, para ahora darme cuenta de que no puedo tocarte, y daría mi alma por abrazarte  sólo un instante. Y no puedo hacerlo, no debo hacerlo.
  • •             CASEY: Aen mírame. Por favor.

 Aen dio con los dos puños un golpe de impotencia muy fuerte a la mesa, cerró los ojos, respiró muy hondo, y cuando giró la cabeza la vio y se vino abajo. Ante sus ojos, aquella mirada dulce que él recordaba tan perfectamente , aquella que disfrutó día tras día, la misma que se había apoderado de él por entero desde el principio.

Casey respiró hondo, quería aguantar entera el mayor tiempo posible, sobre todo por él. Mientras, su cabeza giraba en torno a un deseo , grande , férreo y a la vez arriesgado: saber hasta qué punto podía confiar en él y en sus sentimientos hacia ella.

Y es que , en ese preciso instante, algo volvió a su memoria. 
 Poco antes  de volver al Hospital, Casey tuvo una nueva conversación con el Obispo en la Rectoría, el cual además de ayudarla a planificar el resto de los pasos a seguir en su vuelta , le hizo entrega de un libro muy especial , un libro al que sólo él tenía acceso y que ella debía guardar a buen recaudo e incluso ocultar.
Uno de los consejos que  le dio, era que debía asumir ciertos riesgos si quería llegar hasta el fondo de la investigación, pero que su determinación dependía de ella exclusivamente, que como siempre , confiaba en su buen juicio y en su intuición. 

Y mientras se encontraba allí, delante de Aen,  se planteaba si éste era uno de los riesgos que debía correr, porque si reaccionaba por impulso , aunque la situación requería un poco , pero sin pensarlo fríamente , lo que estaba en juego era mucho más que una investigación o la confirmación definitiva de unos rumores.

Se centró en sus ojos y decidió poner a Aen a prueba , la cual comenzaba en ese mismo instante. Sólo,  de sus pasos de ahora en adelante dependería todo.

Casey colocó sus manos en sus mejillas.

  • •             CASEY: Voy a preguntarte algo y quiero una respuesta sincera. 

 Aen la observaba extrañado.

  • •             CASEY: ¿Hasta qué punto me  amas?

 Aen no era capaz de entender a qué venía esa pregunta, y su cara lo reflejaba perfectamente.

  • •             Dr.  Cárthaigh   : ¿Casey?
  • •             CASEY: Respóndeme Aengus ¿hasta qué punto lo que sientes por mí es tan verdadero y grande ?
  • •             Dr.  Cárthaigh   : ¿por qué haces esto?  Sólo verte sabiendo lo que ahora eres me hace daño.  ¿por qué lo haces? No sólo vuelves , sino que te empeñas en restregarme que ahora , estando a mi lado de nuevo , estás más lejos que nunca.
  • •             CASEY: ¿Hasta dónde serías capaz de llegar?

 Aen  parecía haber perdido la cordura. ¿a qué venían todas esas preguntas?
  • •             Dr.  Cárthaigh   : Vendería mi alma  por volver a  contemplarte una sola vez como aquel día en el  cobertizo, por sentir una sola vez de nuevo tus labios, por volver a rozar tu piel. 

 Casey respiró muy hondo.

  • •             Dr.  Cárthaigh   : Pero ¿qué sucede?
  • •             CASEY: No pude.
  • •             Dr.  Cárthaigh   : - sorprendido- ¿Qué?
  • •             CASEY: Hice todo lo que debía, todos los preparativos. Pero , cuando me encontraba en la ceremonia, no pude seguir adelante.

 Aen sorprendido dio un paso atrás. Se encontraba confuso , con sentimientos encontrados. Por una parte sentía una felicidad creciente y una dicha insuperable pero por otra…… sabía lo que aquello significaba. Ahora, sus planes debían tomar otro cariz y otra velocidad. Apenas quedaba tiempo , y el mayor problema aún no se había resuelto. Pero , por el momento, eso sería algo que pensaría mañana.

 Aen se bloqueó. Una montaña de ideas oscuras le sobrevinieron de golpe a su mente, y en todas,   su hermano siempre se encontraba de por medio.

Miró horrorizado a Casey y se fue alejando aturdido y alterado.

  • •             Dr.  Cárthaigh   : ¿Qué has hecho?

 Casey no era capaz de entender qué estaba ocurriendo.  Lejos de observar que aquella noticia podía alegrarle, su cara de horror resultaba desconcertante.

  • •             CASEY: No podía continuar.- intentó acercarse pero él se alejaba más-.
  • •             Dr.  Cárthaigh   : - oyendo en su interior un único nombre de forma continua : Brian- Vete de aquí.
  • •             CASEY: Pero- se atrevió a llegar hasta su mismo lado- No podía Aen. Lo intenté , pero lo que tú me descubriste de mi misma y la idea de no volver a tenerte, a sentirte, me estaban atormentando, y en mitad de la ceremonia de consagración no pude continuar.
  • •             Dr.  Cárthaigh   : Tenías que haberlo culminado, tenías que haberte olvidado de mí, tenías que …--- ella le tapó la boca con la mano-

Casey se atemorizó. De todas las expresiones de Aengus a las que estaba acostumbrada, el pavor no era una de las habituales, y en aquel instante sus ojos no reflejaban otra cosa.

  • •             CASEY: ¿En serio crees que podría prescindir de ti?

Aen le agarró la mano separándosela de la boca con gesto seco.  Su rostro se tornó turbio, desagradable, serio.  El tono de voz que la acompañaba no podía ser diferente.

  • •             Dr.  Cárthaigh   : Será mejor que te marches de aquí.
  • •             CASEY: ¿Aen?
  • •             Dr.  Cárthaigh   : - gritando- ¡He dicho que te marches! ¡Ahora!

Con una sensación de sorpresa y tristeza , Casey se dispuso a marcharse sin entender bien a qué se debía su reacción. Bastante confusa, abrió la puerta a toda prisa , y al salir se tropezó con el pecho de Brian el cual la cogió por los brazos.

  • •             BRIAN: Vaya Hermana ¿problemas en el paraíso?

 Ni siquiera la sonrisa o el tono socarrón tan habitual en él la sorprendieron o generaron en ella algún tipo de reacción, se encontraba tan extrañada y aterrorizada por el cambio experimentado en Aen , que sólo quería salir de allí corriendo sin mirar hacia detrás.
Cuando  logró soltarse, bajó las escaleras corriendo desesperada por encontrar la salida, mientras Brian ,  aprovechaba que la puerta se quedaba abierta para adentrarse en el territorio prohibido del laboratorio.

  • •             BRIAN: Vaya hermano, desde luego tus dotes de sociabilidad mejoren a cada día que pasa.
  • •             Dr.  Cárthaigh   : - muy nervioso- ¿qué es lo que quieres Brian? Sabes que no tienes permiso para acceder aquí, esto es mi lugar de trabajo no un lugar de diversión.

 Su hermano se paseaba con total libertad  y molesta curiosidad , abriendo estanterías, tarros , oliendo todo , tocándolo todo.

  • •             Dr.  Cárthaigh   : Pero¿ se puede saber qué estás buscando?
  • •             BRIAN: Algo que me ayude a dormir, tengo auténticos problemas para poder hacerlo.
  • •             Dr.  Cárthaigh    : - en tono irónico- ¿Mala conciencia?

 Brian se sonrió, no era frecuente que Aen recurriera a ese tipo de contestaciones y frases ingeniosas con doble sentido.

  • •             BRIAN: Digamos que es falta de adaptación, fueron muchos años en aquel camastro , y ahora ,…. la cama……
  • •             Dr.  Cárthaigh    : Ve  al mueble del fondo, el que está junto a la última ventana y coge lo que necesites , están etiquetados no tendrás problema.

 Mientras Aen continuaba analizando y haciendo muestras , Brian se acercó al mueble y comenzó a buscar algo muy determinado  procurando no ser visto por su hermano,  del cual disimulaba  de la forma que se le ocurría. Tras visionar y contrastar las etiquetas olfativamente, encontró lo que buscaba . Tres hierbas diferentes que debidamente mezcladas causaban distintos grados de somnolencia.
Como vio que los tarros estaban  llenos, cogió bastante cantidad en puñados que fue colocando en pañuelos de tela que traía en un bolsillo.

Ante la tardanza de Brian  , Aen le preguntó.

  • •             Dr.  Cárthaigh    : ¿Encontraste lo qué buscas?
  • •             BRIAN: Sí claro, es que disfrutaba poniendo la nariz , las hay con un olor espectacular.

Cerró el mueble , y se disponía a marcharse y dejar a su hermano trabajar tranquilo cuando, pasando a su lado , se detuvo.

  • •             BRIAN: Tú no aprenderás jamás hermanito, siempre enamorándote de la mujer menos indicada.

Y lo dejó solo mientras se regocijaba del nuevo golpe asestado.

 Las horas  pasaron  , y la noche cerrada se hizo con todo lo que había alrededor de la estancia. Aparente noche tranquila si no fuera por un viento frío y fuerte que provenía de la costa.
Casey se encontraba descansando plácidamente , cuando la apertura brusca de la ventana la despertó sobresaltada.  Una vez la cerró, ya no pudo recuperar el sueño.
Cogió su bata y salió de la habitación en dirección al último piso , casi en el sótano, donde se encontraba la gran cocina.

La estancia apenas se hallaba iluminada , pero sí había la suficiente como para poder coger un poco de leche o prepararse un té.  Se acercó a uno de los muebles en donde creía recordar que el personal guardaba las infusiones, y tras buscar incesantemente sin resultado, cerró la puerta del mueble ,  asustándose por la presencia inesperada de un cuerpo a su lado:  Brian .

  • •             CASEY: ¡Dios, que susto!
  • •             BRIAN: ¿No sabía que mi aspecto os resultase tan desagradable? Me distéis otra impresión cuando me afeitabais y cortabais el pelo en la celda.
  • •             CASEY: No esperaba que hubiese nadie a estas horas.
  • •             BRIAN: ¿No iréis a decirme que también tenéis problemas para dormir?
  • •             CASEY: La tormenta me ha despertado.
  • •             BRIAN: Y venís a la cocina  a buscar algo que os ayude.
  • •             CASEY: Sí , pero no encuentro nada , así que será mejor que me marche.
  • •             BRIAN: Permitidme ofreceros una taza de una deliciosa y delicada infusión que estoy seguro os ayudará a dormir.

 Casey se lo pensó por un instante. Es cierto que la necesitaba,  pero las dudas la consumían teniendo en cuenta de quién provenía. Pero como siempre, decidió arriesgarse y aceptar.
Brian le sirvió una taza , y después culminó la suya, invitándola a sentarse justo en frente suyo.                                                                      

  • •             BRIAN: ¿le ha gustado hermana?
  • •             CASEY: Sí esta delicioso.

 Casey comenzaba a sentirse incómoda con esa forma de mirar tan peculiarmente suya.

  • •             CASEY: ¿Por qué tenéis que hacer eso?
  • •             BRIAN : ¿El qué?
  • •             CASEY: Observar a la gente  de esa forma.
  • •             BRIAN: ¿Y cuál es la forma?
  • •             CASEY: La misma con la que me mirasteis aquel día en la celda.
  • •             BRIAN:  Yo no miro a la gente de esa forma, sólo a vos.
  • •             CASEY: Deberías absteneros de hacerlo.

Brian se levantó de su asiento y lentamente se acercó a su espalda. Pese a ni siquiera rozarse, Casey podía sentir el calor que desprendía el cuerpo de él,  sentía  aquella mirada sobre ella una vez más .

Él acercó su boca a uno de sus oídos.

  • •             BRIAN: ¿Por qué?
  • •             CASEY: Porque sabéis lo que soy, y sólo por eso deberíais respetarme y guardar las debidas distancias.

 Aunque intentaba guardar la compostura, comenzó a sentirse muy cansada, tanto, que los ojos se le cerraban solos de forma involuntaria.

Brian terminó por pegar su cuerpo a la espalda de ella . Casey, inmóvil más por la inseguridad y desconfianza que tenía en ese instante hacia su propio cuerpo o sus piernas que al hecho en sí mismo de la situación, notó como una mano pasaba por delante de su cintura y el calor de un aliento se apoderaba de su atención.

  • •             BRIAN: Puedo oler los aromas que vuestra piel rezuma. Esencias nuevas y diferentes a las que os poseían en el momento anterior de vuestra marcha.  Pureza, serenidad, y nervios. ¿os pongo nerviosa hermana o debería llamaros por vuestro nombre?
  • •             CASEY: Vuestra infusión ha resultado efectiva, será mejor que me retire antes de que termine rodando.

Cuando se levantó, su cuerpo osciló ligeramente y Brian tuvo que sostenerla. Se encontraba muy relajada, quizá en exceso, y le costaba incluso dar un paso o hablar con claridad.
Pese a soltarla ligeramente, los vaivenes eran cada vez más fuertes,   así que optó por acompañarla él mismo a su dormitorio, aprovechándose de su grado de semiinconsciencia.
Al ver que caía al suelo por inercia , la cogió en brazos . Una vez en su puerta , logró abrirla con dificultad.  La cerró con uno de los pies , y depositó a Casey  con mucho cuidado encima de la cama.
Al ver que se encontraba sudando , abrió un poco la ventana , y volvió a su lado para desabrocharle el cuello del vestido y separárselo bien a los lados.
Sentado así, la estuvo observando. Sus ojos  dibujaban cada curva de su cuerpo con enorme precisión.

Unas horas más tarde, Casey , en mitad de su sueño profundo, se sentía flotar, liviana.
Como si fuese real y ella tuviera la perspectiva global de todo lo acontecido en aquel dormitorio,  vio con claridad como una mano le desabrochaba el vestido dejando su espalda al aire y como aquellos dedos se apoderaban de cada centímetro de su piel.
A diferencia de otras ocasiones , aquel sueño parecía más real, quizás porque , siendo mera observadora, sus sensaciones resultaban mucho más reales que no siendo la protagonista.  Resultaba del todo extraño, porque veía su cuerpo, y se veía a ella, pero las manos que tocaban aquel cuerpo ella las sentía en su piel.

A diferencia de otras ocasiones, de aquellas primeras pesadillas extrañas  que parecían apoderarse por completo de su cuerpo, éstas disfrutaban de otra forma de ella. La pasión había dejado paso a una ternura muy medida y gradual en intensidad, pero en donde quién fuera dueño de ellas , de aquellas manos ahora nada invisibles, sabía bien por qué lo hacía y cómo.  Casey no pudo presentar resistencia, ni siquiera podía pensar con claridad. Su nivel de relajación extrema le impendía algo tan sencillo como abrir los ojos, manejaba su voluntad por completo, no era ella misma.

Entonces , una imagen clara, nítida, un recuerdo convertido en una especie de fotograma , se reproducía con enorme realismo. La primera vez en que Casey vio el rostro de Brian, la primera vez que aquellos ojos se depositaron en los suyos y nunca más  volvieron a marcharse. Unos ojos que ahora parecían mucho más reales que si fuera un sueño, unos ojos que la observaban de frente , muy cerca, percibiendo casi un aliento o su sensación.  Tan real como las caricias en su rostro con la yema de sus dedos dibujando su piel, y provocando que ésta se estremeciera, tan real como sentir sus labios apoderándose de su boca y ella correspondiendo. Tan real como que  sus brazos se elevaran por encima de la cabeza y se entregase sin medida ni remisión a lo que aquella imagen quisiera hacer de ella.
Las convulsiones violentas habían sido sustituidas por movimientos secos y  coordinados con los del otro cuerpo, aquel que en aquella ensoñación era real. El mismo cuerpo que pudiendo apoderarse de ella, decidió dejarla tranquila  cuando abrió los ojos y le miró, y que pese a reconocerle,  no le rechazó.

Sólo una especie de falta de aire repentina y el abandono de la sensación de flotabilidad  hicieron que se despertará asustada, sudando y  desubicada, pero sabiendo que no estaba sola.

En un sillón individual que se encontraba justo en frente de la cama había alguien sentado, observándola. Sólo cuando se inclinó hacia delante , con la luz de la luna entrando por la ventana , pudo confirmar lo que ya sabía: que ese persona era Brian.
 Aquella forma de mirarla, aquellos penetrantes ojos que parecían apoderarse de ella por completo, que parecían paralizarla.

Casey tiró del borde de la sábana para taparse .
  • •             BRIAN: ¿Una pesadilla?
  • •             CASEY: ¿Qué hacéis aquí?
  • •             BRIAN: ¿No os acordáis?
  • •             CASEY: No.

 Brian se frotaba las manos imaginariamente , mientras que su rostro reflejaba el disfrute absoluto de algo conseguido.

  • •             BRIAN: - se levantó para deambular por la habitación- Os desmayasteis en la cocina y yo os traje aquí.

 Por más intentos que Casey realizase, las palabras de él sonaban nuevas y huecas. Si eso fue lo que sucedió no lo reconocía.

  • •             CASEY: ¿desde cuándo estáis aquí?
  • •             BRIAN: Desde que os traje.

Casey buscaba desesperadamente su bata sin encontrarla,  cuando él se percató de ello , la cogió de la silla que se encontraba al lado de la puerta del baño y se la dio.
Ella no dejaba de observar la puerta situada  justo en frente suya . Cuando se  la hubo puesto, se fue incorporando,  y en cuanto  se acercó  intentó abrir , pero una mano de él ejercía presión y le impedía la apertura.

  • •             BRIAN: ¿Por qué siempre tengo la impresión de que  huís de mí?

Casey  se dio la vuelta y se apoyó en la puerta.

  • •             CASEY: ¿por qué tengo la impresión de que os divierte jugar conmigo?

Él se le acercó hasta que apenas quedó espacio para el aire.
  • •             BRIAN: Yo no juego jamás hermana Casey, o … debería llamaros …..Casey a secas? ¿Cómo os llama mi hermano en la intimidad?
  • •             CASEY: - desafiante-  No sentís el más mínimo respeto por quién tenéis delante.
  • •             BRIAN:- con gesto serio-  ni vos por mi inteligencia.
  • •             CASEY: Dejadme salir.
  • •             BRIAN: con sus labios tan cerca de los suyos que casi se rozaban- ¿Hasta qué punto creíais que podríais engañarme? 
  • •             CASEY: - desafiante- no sé de qué me estáis hablando.
  • •             BRIAN: Claro, pero si os llamo por vuestro verdadero nombre, tal vez logre captar la atención merecida , ¿o no?

Casey intentó disimular.

  • •             CASEY: Habéis perdido el juicio, no sé ni de quién habláis ni quién es esa que decís.
  • •             BRIAN: ¿Queréis que os refresque la memoria?
  • •             CASEY: Quiero que me dejéis salir , realmente comienzo a dudar de que haya sido correcto sacaros de la celda.

Brian le mostró una llave en una de sus manos.

  • •             BRIAN: Me temo , que – se la guardó en el bolsillo derecho de su pantalón.- tendréis que arrebatármela.
  • •             CASEY: ¿Tenéis la menor idea de con quién estáis hablando? ¿Osáis desafiarme ?
  • •             BRIAN: Vaya-se sonrió ampliamente- ya veo que milagrosamente recuperasteis la memoria.
  • •             CASEY: ¡Dadme la llave!

Brian se alejó de ella con la sensación de estar ganando esta batalla. “La tenía contra las cuerdas “, o por lo menos era lo que pensaba, aunque su actitud defensiva demostrara otra cosa.

  • •             BRIAN: A mi hermano habréis podido engañarle pero no a mí. Sé perfectamente quién sois y a lo que habéis venido.
  • •             CASEY: Dudo que estéis tan seguro de ello como queréis aparentar.
  • •             BRIAN: La diferencia entro vos y yo “hermana”, es que yo no necesito aparentar algo que no soy , ni requiero que me mande nadie nada. ¿Vuestro mentor el Excelentísimo Sr Obispo que tal sigue?

 Sin duda Brian había resultado ser un rival a la medida. Manipulador nato , siempre jugaba con la ventaja de la anticipación en  la  información respecto al oponente. Casey sabía que algo extraño guardaba en su interior desde la primera vez que aquellos ojos se cruzaron en su camino. El padre ya se lo había advertido , así como le puso en aviso sobre sus capacidades .  Sin embargo, lo que no contaba es con que revelara sus cartas tan deprisa.

  • •             BRIAN: ¿En serio no vais siquiera a intentar recuperar vuestra única posibilidad de escape?

 Brian se encontraba exultantemente, irónico, en su papel. Casey se armó de toda la fuerza que pudo y con una firmeza inusual en ella ,  se acercó con la intención de recuperar la llave. 
Ambos forcejearon durante bastante rato, y aunque en principio la lucha se encontraba descompensada, su nivel de resistencia se ampliaba proporcionalmente respecto al grado de  sagacidad demostrado por él.

Con el paso del tiempo, aquel forcejeo  dejó de resultar interesante  y él decidió pasar al siguiente nivel.  Aunque ella continuaba ejerciendo toda la fuerza de oposición que podía, él logró impedirle el movimiento al retenerla  fuertemente con sus brazos, arrastrándola hacia la cama, en donde prácticamente la empujó,  por mucho que ella tratase de frenarle con sus pies. 
Una vez allí, una Casey que  por una vez convulsionaba pero de resistencia, trataba de soltarse de aquellas fuertes amarras naturales empleando todo lo que podía y sabía.
Con Brian sentado encima de sus piernas,  impidiéndole los movimientos de la parte inferior de su cuerpo,  y sus brazos inutilizados por las fuertes y firmes manos de él, el agotamiento pudo con ella , ocasión que él supo aprovechar.

  • •             BRIAN: ¡Espectacular!. ¡Realmente espectacular! Pero lo que no entiendo es cómo han podido mandaros a vos.  Y mucho menos , cómo ese sacerdote amigo vuestro os ha convencido para ello.

Casey continuaba simplemente observándole, sin decir absolutamente nada.

  • •             BRIAN: siempre supe que enviarían a alguien importante pero ¿a vos? Deben de estar muy desesperados .

 Brian acercó el resto de su cuerpo hasta quedar encima de ella, acercando su nariz a su cuello.

  • •             BRIAN: Vuestra piel, blanca, sedosa. Su olor, aquel que me ha vuelto loco desde la primera vez que os vi, y cuyo banal pensamiento de saborearla ,  me  resultaba más delicioso que el más dulce de los manjares.

 Agarrándole ambas manos con una sola suya, la otra fue recorriendo su cuerpo  de una forma casi desesperada, sin que él se percatase de su rostro o de cómo lo estaba mirando. Y en su cabeza, las imágenes de Aengus una y otra vez.
  • •             BRIAN:  Un cuerpo firme, perfecto, sin tacha. Sin huella…..

Brian la miró a los ojos , a diferencia de otras ocasiones el temor había desaparecido. Ojos expectantes por ver de lo que él era capaz, ojos que consiguieron  pararle.

  • •             BRIAN:  Ya no hay miedo en vuestra forma de mirarme. Pareciera que os diera igual lo que sucediera.

 La soltó y se puso de pie alejándose de la cama.

  • •             BRIAN: ¿En serio creen que podréis impedirlo? Ellos no saben lo que vais a encontraros, pero vos sí.
  • •             CASEY: Tenéis razón, sé lo que puedo encontrarme, pero ese es un riesgo que asumí hace mucho tiempo, más del que soy capaz de recordar.
  • •             BRIAN: ¿Y creéis  que vamos a permitirlo? – volvió a acercarse a ella apoyándose en la cama sobre sus brazos-  ¿Crees de verdad  que yo permitiré que en minutos tires por la borda años?
  • •             CASEY: - mirando alternadamente a sus labios y a sus ojos- ¿crees de verdad que vas a poder impedírmelo?   Tus ojos dicen que no pareces estar tan seguro. ¿En serio crees que eres tú el que me has descubierto?   Piénsalo por un instante. Podría haber seguido oculta y jamás hubieras conseguido saber quién soy en realidad hasta llegado el momento. Soy yo la que permití que entrases, que sintieras, que vieras; no tú.
  • •             BRIAN: ¿Mi hermano?

 Casey guardó silencio y bajó la cabeza.


Con la sorpresa aún en el cuerpo, Brian se marchó dejándola allí. Acababa de confirmar el peor de los inconvenientes para sus planes , aquello que ya venía sospechando.  La cuestión principal ahora era saber qué debía hacer con su hermano.

Fdo: Ana Patricia Cruz López
(Todos los derechos reservados)

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