sábado, 4 de abril de 2015

ELECCION . Capítulo décimo tercero . (Rated +18) (Registrado

Créditos a quien corresponda
A la  mañana siguiente,   un sol radiante cubría toda la zona hasta donde la vista alcanzaba. 
Corría una brisa ligera, suave, con un delicado olor a mar en el fondo, pero tan sutil que apenas era perceptible.

El doctor fue avisado a primera hora de que algo extraño le había pasado a Keira y fue temprano a verla. 
Nada más abrir la celda y acercarse a ella, algo que vio en la escasa parcela de brazo  descubierto hizo que la destapara por completo. Le subió ligeramente el camisón para verle las piernas, y le retiró el pelo  para ver su cuello aprovechando que tenía la cabeza de lado. 
Aquella imagen resultaba más que tenebrosa. Gran parte de las venas de su cuerpo se habían marcado exteriormente como tatuajes , oscuras y salientes en una piel fina y blanca. Parte de la cara se encontraba marcada también al partir del cuello y así , para continuar  hasta la raíz del pelo atravesando el ojo.
Aen aprovechó para tomarle el pulso en el cuello y comprobar su estado en el grado de latencia en el que se encontraba. 
No hacía falta preguntar nada, él ya sabía muy bien qué le había pasado.

Salió de la celda  y se dirigió a la parte de   los hombres. Directamente a la celda nº 5. Tras abrirle el agente, Aen le ordenó que los dejara solos.


Brian parecía esperarle, cerca de la ventana como siempre , pero de cara a la puerta, con los brazos a la espalda y firme.

  • •             BRIAN:  Te esperaba.
  • •             Dr.  Cárthaigh: - sin moverse de la puerta- ¿Ah sí? ¿Y sabes a qué he venido?
  • •             BRIAN: Claro- su seguridad remataba a su hermano, mucho más,  cuando la culminaba  con aquella sonrisa irónica tan propia suya-  pero te diré que te estás equivocando.
  • •             Dr.  Cárthaigh: ¿En serio? No es la primera vez
  • •             BRIAN: - se sonrió y comenzó a caminar por la habitación- Fíjate que yo lo recordaba justo al revés, sobre todo por lo que se refiere a alguna de las invitadas que hemos tenido.
  • •             Dr.  Cárthaigh - hizo amago de acercarse a él, pero la mirada de su hermano lo detuvo en seco-  Reconozco tu mano  Brian.
  • •             BRIAN: Un poco imposible ¿no te parece?
  • •             Dr.  Cárthaigh: ¡Deja de reírte de mí!

 Se acercó a su hermano enfurecido y éste le cortó el paso empujándolo contra la pared. Aen, que vio la silla lo suficientemente cerca , se agachó a cogerla,  pero su hermano le cruzó medio cuerpo abalanzándose contra él con todo su peso y cogiéndole de la mano , dándole un giro completo hasta tenerlo de cara a la pared,  elevándole el brazo por detrás y  sosteniéndolo con fuerza.

Brian, victorioso, aprovechó la ocasión de demostrarle a su hermano que por mucho que se empeñara las cosas no habían cambiado.

  • •             BRIAN: Siempre has tenido el mismo problema hermanito, tu impetuosidad, tu maldito sentimentalismo. Eso nos ha llevado hasta lo que somos ahora y por ti lo perdimos todo, por ser como eres . ¡Mírate! Eres patético.   Hasta el punto de que olvidas lo que has venido a hacer y por qué.
  • •             Dr.  Cárthaigh: - haciendo fuerza para intentar escabullirse- ¡Suéltame Brian!
  • •             BRIAN: ¿No te bastó con el error de hace doce años? ¿No te bastó con aquello? Porque te aseguro que a mí me ha dado de sobra.
  • •             Dr.  Cárthaigh:¡ Yo no tuve nada que ver en aquello!
  • •             BRIAN: ¡Oh vaya hermanito! – volviendo a desplegar su ironía- ¿te importa que no te crea?. Es que no puedo, porque el que se ha quedado aquí encerrado a tu apetencia he sido yo, teniendo que haber sido tú, y encima , te premian con la responsabilidad de la consecución  de un plan en el que no crees y del que te olvidas en cuanto ves algo que te interesa más. Por cierto ¿Todavía no has podido verdad?

 Aen se quedó inerte, seguir haciendo fuerza no servía para nada , sólo para cansarse.

  • •             BRIAN: -acercó su cara a la de su hermano apoyada sobre un lado de manera forzada a  la pared-  Ni siquiera sirves para eso. Queda poco tiempo y tú lo pierdes ¿cómo? ¿No te estarás enamorando de ella verdad? – Brian conocía tan perfectamente las reacciones de su hermano al  que le bastaba verle los ojos,  para saber las respuestas incluso a preguntas no formuladas - ¡Por Dios hermano! Vaya, al final  va a resultar un contratiempo, pero fácilmente salvable.  Sácame de aquí de una vez.

 Aen forcejeó aprovechando que su hermano había aflojado un poco la sujeción , y logró soltar uno de sus brazos y darse la vuelta, pero entonces , Brian lo agarró por el cuello de la camisa, y Aen a él por los brazos intentando evitar que apretara su cuello del que estaba muy cerca.

Hacía mucho tiempo que ambos hermanos no habían tenido un enfrentamiento igual. Brian siempre había ejercido de fuerte con Aen, aunque le tocase perder , y siempre había llevado el mando en esta relación. Verse relegado y durante tanto tiempo , no era un papel que le hubiese gustado jugar jamás.

  • •             Dr.  Cárthaigh: - bastante enfadado- ¡Si sabes lo que te conviene me soltarás ahora mismo Brian!
  • •             BRIAN: ¿Es una amenaza hermanito? Porque en estas circunstancias tendría mucha gracia que te atrevas a amenazarme.
  • •             Dr.  Cárthaigh: Se que estás detrás de lo de Keira, lo que no sé por qué.
  • •             BRIAN: Por mí puedes pensar lo que quieras, me da exactamente igual.

En un momento que creyó de más baja defensa, Aen le pegó un puñetazo a su hermano en la nariz desestabilizándolo y debiendo soltarlo. Ahora quedaban los dos a la par, de igual a igual, frente a frente.

  • •             Dr.  Cárthaigh: ¿Qué garantías tengo si te suelto?
  • •             BRIAN: ¿Garantías? Aquí el que tiene que darles respecto al cumplimiento del objetivo eres tú, que yo sepa queda poco tiempo y aún no has comenzado ni con los preparativos.
  • •             Dr.  Cárthaigh: Eso tú no lo sabes.
  • •             BRIAN: - le miró de reojo - ¿En serio? ¿Crees qué no lo sé?  La aspirante a monjita es más transparente que  ese cristal- señaló hacia la ventana- ¿No has podido tocarla verdad?
  • •             Dr.  Cárthaigh: Brian…
  • •             BRIAN: Huele desesperadamente a que desea que la toques y tú pierdes el tiempo.
  • •             Dr.  Cárthaigh: - el tono inquisitivo y amenazante subía por momentos- Brian…..
  • •             BRIAN: Vamos hermanito- sonriéndose – nunca lo habrás tenido tan fácil.
  • •             Dr.  Cárthaigh: ¡Brian!
  • •             BRIAN: Además, es perfecta, blanca, dulce, y virginal.

 Aen no lo soportó más y arremetió contra su hermano empujándolo y cayendo ambos al suelo. Los puñetazos  volaban en todas direcciones. Ambos tratando de evitar que el otro llegase a su cuello o a sus ojos. 
Tras muchos golpes , la puerta de la celda se abrió y dos agentes de seguridad  entraron para separarlos, uno de ellos con una inyección en una mano destinada a Brian , y que en cuanto éste vio , su enfado creció advirtiendo a su hermano.

  • •             BRIAN: ¡Aengus!
  • •             Dr.  Cárthaigh: Póngasela.
  • •             BRIAN: ¡Aennnnnnnnnnnnnnnn!

 Aquel grito ahogado y salvaje retumbó en toda la estancia llegando incluso a los pasillos. El pinchazo fue tan inmediato,  que automáticamente su cuerpo se dejó ir  y tuvieron que sostenerlo entre los dos agentes para que no cayera al suelo. Una vez en el camastro,  le pusieron las correas  en ambas extremidades, y Aen se marchó para asearse y adecentarse un poco.

No habría pasado más de una hora del suceso, cuando Casey , en su ensoñación, comenzó a tener una imagen en su cabeza. Parecía un cuarto, una ventana a la que se asomaba y veía el acantilado , y hasta podía  oír el mar embravecido.  
Se daba la vuelta y veía una cama con dosel y cabecero de hierro forjado,  y la puerta de un cuarto de baño unos metros más a la derecha del que destacaba una bañera de cerámica no ajustada a la pared. El ruido de agua le extrañó,  y se acercó a ver,  y pese a no haber nadie , el grifo permanecía abierto. Lo cerró , y entonces algo la empujaba a salir y volver al dormitorio. Tras mirar hacia todos lados, se acercó a la mesa estilo Luis XVI con un gran sillón de piel apostados en una esquina.  De los cuatro cajones , dos a cada lado , algo en su interior le decía que abriera el superior de la izquierda, pero por más que tiraba de él no lograba que se abriera. Entonces,  comenzó a buscar una llave sin encontrarla.  Por más que intentó, casi con la fuerza , abrir aquel cajón , no lo consiguió.

Sólo al escuchar una voz que se acercaba rápida a la habitación corrió intentando  esconderse ,  pero no llegó a tiempo antes de que el propietario de la voz abriera la puerta. El Dr.  Cárthaigh entró rápido y preocupado, y pese a pasar a su lado no la vio, no sabía que allí hubiera nadie, lo que casi llegó a asustarla porque no entendía que estaba pasando. 
Aprovechando esa circunstancia, no perdió de vista al doctor. Éste se quitaba  el abrigo y se desataba los dos primeros botones de la camisa tirando, en el cuello, de lo que parecía una cadena , y al final de la misma una llave que colgaba. Se la quitó  y abrió uno de los cajones del lado izquierdo sacando un libro de tamaño grande. 
Aprovechándose de la circunstancia inexplicable de que él no se percatase de su presencia, Casey se acercó para ver cómo era. Cubierta  de piel, y lo escrito no  entendible. 
En la página que tenía justo abierta delante de ella , el dibujo de una daga . 
  El doctor  , cerró el libro y lo volvió a introducir  en el cajón, devolviendo  la llave a su estancia original, su  cuello. 
Se dirigió a la puerta y salió de allí cerrando la puerta. 

Después,  todo se nubló y ella creyó tener la sensación de caer, tanto,  que se despertó realmente en su habitación, aturdida, pero recordando todo lo que acababa  de soñar como visiones reales . Mensajes muy reales. 
Recordaba haber visto ese libro ,o tal vez soñado, y ese puñal…… todo le era terriblemente familiar y no sabía por qué, pero en cuanto pudo entrar en razón y despertarse algo más,  comprobó que se encontraba en la enfermería y que no podía haber llevado a cabo aquel traslado.  Entonces ¿Cómo….? ¿Qué había pasado….?

FDO: Ana Patricia Cruz López
(Todos los derechos resevados)



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchísimas gracias por participar en esta página