![]() |
| Créditos a quién corresponda |
Aquella noche, Keira se encontraba bastante intranquila.
Aquella actitud, era la culminación de todo un día en el que los nervios le
habían jugado más de una mala pasada.
Una vez apagadas las luces intentó
conciliar el sueño, y sólo cuando el cansancio llegó a sus cotas más altas, lo
consiguió, aunque no por mucho tiempo.
Antes de que amaneciera , la sensación de que no se
encontraba sola en la celda era tan intensa que la despertó.
Según abrió los
ojos, sólo vio oscuridad a su alrededor salvo la luz de la luna que entraba por
el ventanuco, pero que prácticamente la iluminaba a ella . Se incorporó
sentándose en el camastro y aun así, estando despierta y sin poder ver nada ,
la sensación no desaparecía.
Cuando se calmó, respiró hondo.
- • KEIRA: ¡Brian!
Él salió de la oscuridad , y caminó hasta que aquella única
luz que iluminaba parte del habitáculo le mostrase en toda su inmensidad , tal y
como a él le gustaba que lo vieran.
- • BRIAN: Veo que aún no has perdido facultades.
- • KEIRA: Hacía mucho que no venías en persona.
- • BRIAN: Sabes perfectamente que no me hace falta hacerlo, aunque tampoco se puede decir que no haya estado pendiente de ti.
- • KEIRA: Demasiado para mi gusto.
- • KEIRA: Muy importante tiene que ser lo que hayas venido a decirme para venir incorpore .
Volvió a levantarse y comenzó a andar por la celda.
- • BRIAN: Ella vendrá a verte.
- • KEIRA: lo sé.
- • BRIAN: Nunca he sabido la razón de por qué confía en ti.
- • KEIRA: Yo no diría que es confianza, más bien curiosidad.
- • BRIAN: Entonces supongo que ya sabes lo que tienes qué hacer.
Keira se levantó y se acercó a la pared del ventanuco. Brian
siempre había conseguido ponerla muy nerviosa.
- • KEIRA: Sí, siempre lo he sabido. Lo que nunca he conseguido que me digas es qué voy a recibir a cambio.
Brian se le acercó con una media sonrisa, y cuando estuvo lo
suficientemente cerca, colocó violentamente la mano derecha con mucha fuerza
sobre su cuello apretando lentamente.
- • BRIAN: Me decepcionas Keira. ¿Todavía crees que no es bastante lo que te hemos proporcionado?
Ella intentaba separarle la mano con las suyas sin
conseguirlo.
- • BRIAN: Más aún , si tenemos en cuenta, que últimamente te has extralimitado en las instrucciones recibidas.
Keira intentaba hablar pero apenas podía respirar , limitándose a golpear los brazos de Brian.
- • BRIAN: Yo sólo te pedí que la asustaras, y si no es por el oportuno de mi hermano, la hubieras matado.
La soltó y cayó al suelo respirando ansiosamente.
- • BRIAN: Por favor Keira, respira con normalidad o tendré que llevarte a la enfermería y no me lo puedo permitir.
- • KEIRA: -hablando con dificultad- No soporto la idea de que tú… - con su mirada Brian la silenció-.
- • BRIAN: ¿Te atreves a cuestionarme? ¿Osas insultarme creyendo que puedes permitirte el derecho de sentir algo por con quién me relaciono en mi vida?
Su más que conocido tono amenazante no presagiaba nada
bueno, como siempre.
- • KEIRA: Lo siento, No quería decir…
- • BRIAN: No querías, pero lo has hecho.
En un arrebato, la cogió del pelo y empujó su cabeza hasta el
frío suelo colocándole la mejilla en él, frente a sus chillidos de dolor.
- • BRIAN: Déjame que te diga algo Keira. Todos son prescindibles en esto. Aceptaste las condiciones y sólo por eso sigues viva, y siempre te he dicho que procuraras no olvidarlo. Si no hubieras metido el hocico dónde nadie te llamó, ahora no estarías aquí encerrada esperando que un día terminemos con tu lenta agonía- le levantó la cara para mirarla con resentimiento- estarías muerta mucho antes y ya no sufrirías. – la soltó bruscamente- Pero mira por donde, en el fondo, resulta que me vienes mejor así, como pecadora mortal sin redimir.
Se marchaba cuando , antes de llegar a la puerta, se giró .
- • BRIAN: Sólo tienes que resultar tan creíble como hasta ahora.
- • KEIRA: ¿Y si se diera cuenta, es demasiado intuitiva y..
- • BRIAN: Déjame eso a mí.
Apenas Brian salió del receptáculo, Keira comenzó a respirar
tranquila.
El sol comenzaría a salir apenas una hora después.
Casey y Aengus llegaron casi a la hora de almorzar. El
cansancio era patente en sus rostros .
Tras descansar algo y comer mucho
después que los demás, cada uno por separado, Casey se acercó al hospital,
necesitaba hablar con Keira.
El agente de seguridad se quedó tras la puerta , pero Casey le ordenó
que la cerrara, tenía la sensación de que ya no habrían más ataques y
necesitaba estar a solas con ella.
Keira estaba despierta, sentada en el suelo, apoyando su
espalda en la esquina del camastro. El pelo revuelto pero con la mirada más
centrada que la última vez.
Casey se acercó a ella y se sentó en el filo de la cama,
algo separada , tanteando por si acaso.
- • KEIRA: Algo me decía que vendrías.
- • CASEY: Siempre lo has sabido .
- • KEIRA: Sólo que esta vez tienes una gran duda en tu corazón , y ésta es la que te atormenta a la hora de saber qué hacer.
Casey se extrañó .
- • KEIRA: Uno u otro. ¿Temes equivocarte y escoger al falso profeta?
- • CASEY: Bien Keira, tú ganas, ha llegado la hora de que me digas de que estás hablando . ¿qué es eso del falso profeta?
Keira se levantó y se sentó sobre sus rodillas en la cama,
justo en frente de ella.
- • KEIRA: Tú deberías saberlo mejor que nadie Casey, y más, viniendo de dónde vienes y siendo quién eres. Sólo que en tu mundo no hay profetas, pero sí quienes ejercen el maravilloso don de la palabra de forma muy convincente, tanto, que pueden llegar a hacerte enloquecer, a doblegar tu voluntad por muy fuerte que ésta sea, a ocupar por entero tu mente y poseer tu cuerpo sin que ni siquiera te des cuenta, y todo habrá sido simplemente un mal sueño. El falso profeta es el auténtico elegido para culminar la obra del gran rey. Es el que vive pasando desapercibido, como alguien más , normal, con una vida y un trabajo sencillos, pero con dones propios. Es el elegido para obtener la gloria, la inmortalidad , y culminarse con todo el poder que los dioses puedan otorgarle. El que supo ganarse la confianza de todos, haciéndoles creer que sus conocimientos partían de especialistas y estudios superiores en las mejores universidades. El de los grandes proyectos , el que supo alejar las ávidas narices de la Iglesia, y sin embargo, consiguió su confianza y financiación. El que todo lo ve, todo lo desea, y todo lo posee. Y nadie se da cuenta porque es un sencillo sujeto normal.
Casey no podía creer lo que estaba contándole Keira. Y una
vez hubo casado algunos de esos hilos, decidió preguntar por la otra incógnita
que falta en su ecuación mental.
- • CASEY: ¿Y el verdadero?
Keira se sonrió, estaba consiguiendo lo que se había
propuesto, que ella siguiera tirando del hilo, así que no tardó en
satisfacerla.
- • KEIRA: El protector, el que usa sus trucos pero es incapaz de mentirte, el que protege a su hermano como misión vital , y le consigue lo que necesita, para que éste alcance el mayor grado posible en lo suyo. Mal llamado “el basurero” , le toca realizar el trabajo sucio con el que su hermano no mezcla las manos. Lo prepara todo, lo deja listo, y el otro sólo tendrá que presentarse la noche en cuestión, y realizar la única cosa para la que ha venido a este mundo, y para la que todos han estado esperando tanto tiempo.
- • CASEY: Pero….ese del que hablas…tiene sus poderes y los utiliza.
- • KEIRA: Como protección o como castigo. Aunque a veces también los utilice para asegurarse de algo.
Casey seguía sin creer lo que escuchaba, aunque si era cierto, el comentario de Brian de que Aengus la acabaría traicionando , se
confirmaría.
Keira la vio dubitativa , y decidió rematar su gran obra
interpretativa.
- • KEIRA: Ha desaparecido una mujer joven en Londres ¿verdad?
Casey la miró asustada por lo que podría proseguir tras
dicha pregunta.
- • KEIRA: Durante tu estancia allí ¿perdiste de vista a Aengus en algún momento?
Aquellos derroteros no terminaban de gustarle a Casey.
- • KEIRA: ¿Te acompañó a la fiesta o llegaste sola?
- • CASEY: ¿Cómo sabes……?
- • KEIRA: Hablar de mí es aburrido.
- • CASEY: Puede, pero también necesario. Desde la primera vez que nos vimos comenzaste a contarme cosas , a darme datos que no era capaz de entender. Parecías conocerme, y saber más de mí que cualquiera, y nunca nos habíamos visto. Y estas afirmaciones…..
- • KEIRA: Llegué ocupando la vacante de tu puesto dejada por mi antecesora. Me enviaron desde el Rectorado, y acepté porque me pareció un trabajo interesante, donde poder desempeñar una gran labor. Pero pronto, alguien se volvió descuidado por error, y dejó demasiadas puertas abiertas donde no debía. Investigué, arañé fondo y lo que descubrí hizo que él se mostrase tal y como era en realidad , convenciendo a todos para encerrarme aquí. Déjame que te pregunte algo Casey ¿Nunca te has cuestionado qué contienen esas fórmulas que le ves preparar , envasas y repartes?
- • CASEY: He estado con él, son hierbas, le traen un cargamento una vez al mes .
- • KEIRA: Y teniendo a quién mandar , lo recoge él mismo ¿te has preguntado por qué tanta seguridad con un envío de simples hierbas? ¿Te has preguntado qué hay en las urnas encerradas bajo llave en la única vitrina con cerradura que hay en su laboratorio.?. Botes de cerámica grandes y opacos. - tras una pausa intencional en el que no dejaba de observarla para comprobar todas sus reacciones , la última pregunta maestra fue realizada¿Sabes que la llave que cuelga de su cuello es en realidad una llave maestra?
- • CASEY: ¿por qué me cuentas todo esto?
- • KEIRA: Tú sólo le has visto abrir con ella uno de los cajones de su mesa grande, donde guarda el gran libro, pero también abre más cosas, entre ellas esa vitrina. El contenido de esos depósitos es orgánico; humano. En Jamaica se usan en rituales de magia negra para dejar relajados y prácticamente en esta somnolescente a quien los toma. Él los combina con otras sustancias, hierbas naturales relajantes , con lo que su efecto se intensifica, por eso las dosis las prepara él siempre y no deja que nadie lo haga. Su metedura de pata contigo, ha costado tener que conseguir una sustituta para el ritual. Quedan dos días, y no hay tiempo material para buscar a otra como tú, así que habrá una variación.
Casey comenzó a pensar, y la conclusión a la que llegó le
asustaba.
- • CASEY: No puede ser. Pero…. Necesitan hacerlo en lugar sagrado.
- • KEIRA: No mientras tengan a alguien que lo invista como tal, y qué mejor que contar con una druidesa de primer rango.
Casey, asustada por la falta de tiempo y por tantas cosas
que le habían pasado por delante sin
darse cuenta, intentó centrarse en la posibilidad de rescatar a esa joven antes
que nada, y saber dónde la ocultaban. Cogió a Keira de los brazos y la
zarandeó.
- • CASEY: -desesperada- ¿Dónde está? ¿Dónde la tienen?
- • KEIRA: -la miró a sus manos , y hasta que no la soltó no comenzó a hablar- La casa es relativamente nueva pero no así el lugar donde está construida. La escalera que lleva al laboratorio es de doble sentido, aunque no lo parezca, no sólo sube. Sufre una bifurcación casi imperceptible, ya que lo que parece acabar en pared, es en realidad el acceso a su segunda vía, y ésta baja. Cuando se llega al final, están los restos de unos viejos túneles de piedra que llevan al mar, los cuales , cuando hay temporales y sube mucho el nivel del agua suelen inundarse. Esos túneles tienen su entrada en el valle , muy poca gente los conoce , y menos aún saben dónde se encuentra. Los usaban aquellos reclusos que se escapaban , y lo hacían por mar jugándose la vida, en barcas . Esos túneles son ancestrales, y dan lugar , por el otro lado , a una gran salón de piedra . En él, un altar de mármol que se mandó construir en su momento, con pequeños canales de evacuación a cada lado . Y todo, rodeado de un gran círculo de columnas de piedra con símbolos diferentes en cada uno.
Casey se levantó del camastro, la sola idea , la única
imagen de Aengus haciéndole daño a la joven la aturdía .
- • CASEY: Esto que cuentas no puede ser verdad.
- • KEIRA: ¿Por qué crees realmente que sigues con vida después de lo que ha pasado? Para Aengus eres mucho más valiosa ahora, que te conoce, que ha confirmado quién eres y lo que eres. Tú sangre habrá de mezclarse con la de la víctima en el momento justo y a la hora exacta, en conjunción perfecta, entre las doce y las tres de la madrugada, cuando la luna de sangre esté en su máximo apogeo. Sólo entonces , el elegido podrá optar al poder absoluto que le otorga su nuevo grado.
Keira disfrutaba enteramente. Ahora mismo , sentía que se superaba a sí
misma, atrayendo, despertando interés y llevándola al terreno encomendado con
sólo el donde la palabra.
- • KEIRA: Vuelve a releer tu libro, sobre todo las páginas que faltan en el de Aengus. Ahora, con lo que sabes, serás capaz de entender aquello en lo que dudaste al principio.
Casey quedó inmóvil, observándola. No podía creer que Keira
hubiera esperado hasta este momento para contarle todo aquello, pero en el fondo la
entendía. Quizás lo que no llegaría a
comprender nunca, es esa lealtad
desmedida por quién sólo ha sabido
hacerle daño, por quién había decidido marcarla de por vida como signo de
vergüenza y de recordatorio eterno. Pero
Casey apenas podía pensar con claridad, como siempre que hablaba con Keira , la
información se le acumulaba , y tocaba
intentar unificar todas las piezas.
Al volver a la casona, Casey recordó las instrucciones dadas
respecto a la bifurcación de la escalera, y esa parte le vino justo cuando pasaba por
delante de la misma.
En vez de seguir su paso hacia su dormitorio, introdujo su
mano en el bolsillo y extrajo la llave del laboratorio. Ahora sólo necesitaba
la que Aengus portaba en el cuello.
Debía saber exactamente qué era lo
que se escondía en la formulación de sus remedios medicinales para los
pacientes. Miró hacia los escalones , y decidió subir buscando algo que le
ratificase que había una entrada alternativa, algo que pareciera muro y no lo fuera en realidad.
Apenas había luz, así que tuvo que subir comprobando con el tacto de sus dedos. Al superar el primer tramo , tocó algo que le pareció un ligero
desplazamiento de las piedras. Estaban a
distinto nivel , y hacían como una especie de escalón hacia su interior. Apenas
perceptible al tacto, a la vista hubiera sido prácticamente imposible verlo.
Cuando siguió esa línea con los dedos, observó que su forma
era parecida a la de una puerta. Intentó empujar, pero no lograba nada. Aquello
no se movía ni cambiaba.
Acordándose de la llave y volviendo a tenerla en la mano,
decidió subir al laboratorio. Dado el silencio de la casa, el fuerte viento
reinante en el exterior, hacía que las piedras parecieran tener vida propia. Una
vez llegó, le pareció escuchar algo detrás suyo, miró y no vio nada, pero
aquello la inquietaba.
Cada giro de la llave parecía sobredimensionarse.
Abrió la puerta. El
laboratorio estaba a oscuras, sólo la luz que escasamente entraba por una de
las ventanas, abierta, dejaba vislumbrar aquella imagen de limpieza y orden.
La famosa estantería cerrada con llave, se encontraba al
fondo de la sala. Los grandes tarros de cerámica, exquisitamente protegidos y
sin etiquetar, sólo se diferenciaban por su dibujo exterior.
Intentó buscar algún resquicio por donde quizás poder llegar
hasta la cerradura e intentar abrirla de otra forma, pero casi parecía cerrado
herméticamente.
Comenzó a buscar por los cajones de los distintos
muebles pensando que quizás habría una llave de repuesto, sin conseguir
resultado alguno. Y tan absorta se encontraba en su incesante búsqueda, que no
se dio cuenta que la observaban desde la
puerta hacía rato, hasta que escuchó una voz.
- • DRA. MHIC: Un poco tarde para estar aquí ¿no?
Casey se asustó. La imagen sobria y negra de la doctora, sumado a aquella voz, la sobrecogieron.
- • CASEY: Estaba buscando algo que creo pude haber dejado aquí.
- • DRA. MHIC: ¿A estas horas? El doctor no permite que nadie suba aquí sin estar él, lo sabe.
- • CASEY: - Intentando disimular su nerviosismo- lo sé, pero me di cuenta en Londres que no lo tenía y me hacía falta, lo siento. Me marcharé.
- • DRA. MHIC: Sería lo mejor.
Y Casey salió de allí, no sin antes escuchar como la Dra.
Mhic cerraba la puerta e iba tras de ella.
Cuando Casey pasó justo por el lado de la escalera dónde había descubierto la
supuesta puerta, ladeó la cabeza y miró, detalle del que se percató la doctora.
Cuando llegaron al vestíbulo , se dieron las buenas
noches, y ella, subió a su dormitorio
mientras la doctora se dirigía al despacho del Dr. Cárthaigh.
Aen se encontraba trabajando hasta tarde aquel día. La
doctora tocó la puerta y esperó , como siempre, a que el Dr le diera su
permiso.
Nada más entrar con gran solemnidad, se acercó a su mesa mientras él observaba
unos papeles.
- • DRA. MHIC: Lo sabe.
Aengus dejó lo que estaba estudiando encima de la
mesa, y no levantó la vista.
- • Dr. Cárthaigh : ¿Brian?
- • DRA. MHIC: Terminando de preparar todo.
Le hizo el gesto de complacencia con la cabeza y ella se
marchó. Aengus se levantó , cogió su abrigo , y salió de su despacho en dirección
a la escalera que llevaba al laboratorio. Justo en el tramo donde Casey había
podido vislumbrar lo que parecía un hueco , él , tocando un punto concreto, abrió una especie de panel más ligero que daba a una puerta de hierro bastante
pesada. Se aflojó el cuello de la camisa, y se sacó el cordón que sostenía su
particular llave .
Abrió esa puerta y cerró tras de sí. Bajó unas escaleras angostas , cuyos peldaños
de piedra parecían desgastados en sus bordes, lo que hacía muy peligroso bajar
por ellos.
Seis tramos de escaleras después, tuvo que atravesar un pasillo
largo y estrecho que le llevaría a una gran sala de piedra , oscura y con un
fuerte olor a humedad.
La sala, tenía en su centro una serie de grandes columnas
formando un círculo, y en su centro, un gran trozo de mármol , con cuatro pequeños surcos en cada una
de las esquinas y uno más ancho en el centro .
Brian se encontraba dibujando en las columnas una serie de
símbolos de gran tamaño, uno por columna, 7 en total.
Aengus , al ir a encontrarse con su hermano, miró hacia una
puerta que tenía a la derecha, y lo hizo a través de un pequeño ventanuco
abierto. Después lo cerró.
- • Dr. Cárthaigh : ¿Cuánto lleva así?
• BRIAN:
Está tranquila que es lo importante. Cuanta menos cuenta se dé de lo qué pasa mejor. ¿creía que no te interesaban
los preparativos?
- • Dr. Cárthaigh: Sabes que nunca se me han dado especialmente bien.
El ligero tono irónico de Aen , ponía en guardia a su
hermano.
- • BRIAN: ¿Entonces?
- • Dr. Cárthaigh: Resultas realmente brillante cuando quieres. La has provocado y ha picado. Te felicito. Pero me pregunto ¿hasta qué punto caerá en la red?
- • BRIAN: Ya está dentro y ni siquiera se ha dado cuenta. Ella( señalando con la cabeza hacia la celda) ha hecho la mayor parte del trabajo.
- • Dr. Cárthaigh: Pues espero, con lo que costó traerla. Lo cierto es que después de haberla visto, me da hasta pena que vaya a terminar así. Pero por otra parte, la compasión nunca ha sido una de mis virtudes.
Brian había terminado de hacer los gráficos y preparaba la
gran piedra del centro como si fuese un altar.
- • Dr. Cárthaigh : ¿Cuándo llegará El Gran Maese?
- • BRIAN: Supongo que mañana , posiblemente temprano, para que le dé tiempo descansar.
- • Dr. Cárthaigh: debemos tener alguna forma de confirmarlo . Para cuando él llegue , Casey ya debería estar allí.
Que Aen estuviese dando órdenes le ponía muy nervioso. Brian
sabía perfectamente lo que estaba haciendo y no
le necesitaba de guía ni de encargado.
- • BRIAN: - con los puños encima del altar de piedra- ¿Quieres encargarte tú personalmente Aen? Te noto demasiado ansioso por participar. A lo mejor así consigues dejar de dar órdenes a los demás.
Aen se rió nerviosamente.
- • Dr. Cárthaigh . Conmovedor hermano, resulta que ahora te pongo nervioso.
- • BRIAN: Hasta el hartazgo.
- • Dr. Cárthaigh: Está bien, tú te encargas y yo simplemente apareceré con el Gran Maese. ¿mejor así?
- • BRIAN: A ver si es verdad.
Aen iba a retirarse, cuando se dio la vuelta de nuevo para
preguntarle algo a su hermano.
- • Dr. Cárthaigh : ¿Serás capaz de hacer tu parte verdad? ¿No osarías desafiar al Gran Maese y mucho menos a mí ?
Brian lo miró seriamente, sabía a qué se refería . Su
hermano jamás daba una puntada sin hilo, jamás afirmaba nada que no tuviera un
fundamento detrás, y en esta ocasión, ese fundamento tenía nombre de mujer.
- • Dr. Cárthaigh: Por cierto ,la dosis de ella (señalando para la celda) la tienes donde siempre .
- • BRIAN: ¿Y la otra?
- • Dr. Cárthaigh : De la otra , prefiero encargarme yo.
- • BRIAN: Aengus, no lo hagas.
- • Dr. Cárthaigh: ¿De qué me estás hablando?
- • BRIAN: Lo sabes perfetamente.
- • Dr. Cárthaigh : tranquilo hermano, llevo muchos años haciendo esto, cada una recibirá lo que le corresponde.
Y se marchó , mientras Brian, pensativo, no le quitaba el
ojo a la figura de su hermano hasta que se perdió y difuminó.
A Brian, que no terminaba de estar tranquilo, sólo le venía
una palabra a la cabeza: VENGANZA.
Fdo: Ana Patricia Cruz López
(Todos los derechos reservados)

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por participar en esta página