Serenidad traída por tus susurros.
La brisa de la mañana,
vuelve a traerme el olor del trigo en los campos,
la imagen de la siega temprana de los temporeros,
y la cáscara del grano ,
cruzar el aire y depositarse nuevamente en mi cabello.
Una vez más,
el sol nos despierta con la placidez del canto de las
cigarras,
como fondo musical de nuestras primeras miradas.
Sin ganas de que nuestros cuerpos recobren el andar del día,
ni nuestros píes recorran de nuevo caminos andados,
permanecemos el uno junto al otro,
con el fondo de falso dorado impuesto sobre nuestra piel.
Mis dedos,
descubren en ti el tacto de lo valioso.
Los tuyos,
tu nuevo campo de juegos .
Risas ,
de pequeños chiquillos
que nos alientan a tomar el nuevo día.
Y después,
cuando éstas se silencian,
un ligero sonido musical se va apoderando de toda la
estancia.
Alguien hace brotar
los gritos ahogados de su alma,
con el piano como instrumento.
Aquel , con el que tus manos me contaron poesía,
aquel del que emanaron tus versos improvisados de amor y
locura,
aquel, que con el martilleo de cada tecla,
me acercaba más a ti,
cómo siempre quisiste.
Y que ahora,
como si fuera un ser vivo,
lleno de lamentos ,
parece saberse mi marcha,
ofreciendo su despedida ,
dolorosa y angosta,
tras las notas sin partitura,
del corazón roto que las toca.
Una última mañana
de tonos dorados y azul naciente en el cielo.
Piel con olor a mar y a campo
que llevo conmigo.
Imágenes vivas, convertidas en algo más que recuerdos.
Vida inquebrantable ,
sentimientos de los dos
que yo ya hice muy míos.
La última mañana.
La última mirada que de tus ojos conservo,
y cuyo mensaje silencioso,
se hace eterno.
Nos ha sobrado tiempo para conocernos,
cuando el juego comenzó muy pronto,
y las cartas que llevaba, no eran ningún secreto.
Nos ha faltado tiempo,
para amarnos sin medida,
para entregarnos aún con más fuerza de la que quiséramos,
para soñar despiertos sobre un futuro imposible,
para descender en picado , vulnerando toda ley posible,
para arriesgarnos sin mirar atrás,
para .....simplemente........amarnos.
Ahora que te tengo en frente,
ahora que son tus ojos llorosos
pero llenos de paz inmensa los que me reclaman ,
te diré lo que nunca tuve el valor de decirte ,
por mucho que tú ya lo supieras.
Tú me enseñaste ,
en menos tiempo que nadie,
jugando con ventaja inaudita,
lo que era amar y sentirse amada,
lo que era sentir hasta el dolor ,
y a amar con una paz interior no abandonada.
Me enseñaste a
reconocer mi cuerpo de otra forma
sin necesidad de tocarme,
a amarme a mí misma por lo que sentía ,
a saber qué necesitaba en cada instante.
Me enseñaste a ser ambiciosa,
a exigirme y también a exigir a los demás,
a buscar hasta encontrar,
y a no conformarme.
Me enseñaste a soñar despierta
con algo no imposible ,
y me enseñaste a tenerte ,
por siempre,
aunque no estuvieras.
En esta mañana,
esta última mañana,
tan nuestra ,
tan tuya
y tan mía,
aunque ahora me marche,
para regresar a mi palacio de cristal abovedado
y a mi vida perfecta,
será a ti a quién lleve conmigo ,
tal y como tú me has enseñado,
para que nunca,
vuelva a sentirme sola,
para recordar lo aprendido,
y jamás,
olvidar aquello que,
una mañana soleada terminó con un adiós,
y prosiguió con un para siempre.
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por participar en esta página