jueves, 30 de julio de 2015

MOMENTOS. Siempre tuya (114)

Aún recuerdo el día
en que decidí perderme en la profundidad de tus ojos.
Mirada limpia,
sin miedos,
sin nada que ocultar.

Aún recuerdo tus primeras palabras,
otorgándome una confianza que jamás hizo falta pedir,
y que vino de ti a manos llenas.


Aún recuerdo cómo me dejaste entrar en ti,
descubriendo un mundo desconocido y siempre deseado.
Una mente con terrenos oscuros aún por conquistar,
si se tiene el valor suficiente.

Un camino sin vuelta atrás,
fue lo que me dijiste.
Única promesa de amor incondicional.
Nunca hubo tiempo para arrepentimientos,
para buscar excusas de por qué me vi metida aquí.

Deseos de deliciosa perversidad
tratando de encontrar a la víctima perfecta .
Cuerpo que buscaba una respuesta a su propia insatisfacción.

Misterios que seguían rodeándote,
de los que gusta presumir a tu manera,
para hacerte el interesante.

Puro veneno que recorre cada milímetro de mi sangre,
que me invade por completo,
suspiros por la ansiedad de tenerte ,
por tu capacidad de responderme sin preguntar,
por la de complacerme en cuanto mi mente sueña,
añora.
Víctima de mis propios deseos eternos
por encontrar a quién supiera entregarse,
tu cuerpo y tu alma ahora se han apoderado de mí,
siendo yo la que pierde la sensación de estabilidad ,
siendo la que se siente insegura sobre si eras lo que quería,
o lo que me das y a lo que me someto,
componen mi verdadera historia.

Libre,
entera,
plena,
mujer.
Así es como me haces sentir.
Y yo creyendo que aún necesitaba seguir buscando,
cuando te tenía delante mía,
imperturbable,
observándome,
viéndome caer en mi propio infierno interior
para después recoger las migajas que quedasen,
y reconstruirlas a tu antojo,
modelando el que habría de ser nuestro único futuro posible.

Particular concepto de felicidad
el que construimos juntos.
Extraña planificación sin planes.
Extraña medición del tiempo sin relojes.
Extraños sentimientos sin definir.

Nunca fuimos personas corrientes.
Jamás sentimos como los demás.
Lo nuestro nunca se ha parecido a nada .
Creo, que el resto del mundo
debió perder la razón cuando se volvió convencional,
y para ellos,
siempre fuimos unos locos.
Y colmataron sus vidas perfectas,
con la amrgura de haberlo conseguido todo,
cuando a nosotros nos bastaba la felicidad.
La de estar, simplemente juntos.

Ana Patricia Cruz López

Todos los derechos reservados

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchísimas gracias por participar en esta página