Hermoso animal racional
con aires de libertad.
Nada puede atarte a lo que vives.
Cruda realidad de la que yo formo parte.
Siento mi cuerpo reptar por el caliente asfalto de tu piel.
Siento ásperas las manos que en otra época,
cubrieron de sensaciones indescriptibles cada palmo de mi
conciencia.
Salvaje encuentro con tu persona.
Después de tanto tiempo ausente,
no soy capaz de reconocerte.
Cada mirada tuya ,
despedaza como garras alojadas en mi piel.
Mi interior autoniega lo evidente.
Mi mente me dice que huya.
Mi cuerpo me llama a ti.
Hoyo en el que tiendo a caer una y otra vez.
Sólo que en esta ocasión,
eres tú el que me empujas,
y yo , la que no presto resistencia.
Me siento desvanecer en el sueño eterno diseñado por ti.
Preparativos mortales en negro opaco,
sin grises en los que escapar,
sin matices por los que poder difuminarme.
Extraña paleta de colores la que manejas.
Cambian con la frecuencia de la oscilación del viento.
Estar contigo ha sido una montaña rusa
de encuentros y desencuentros,
de caminos sin abrir,
de palabras no escuchadas , salvo a gritos.
Y de pronto,
despertaba y encontraba,
azules pastel con
nubes algodonadas,
verdes que dejaban rastro de praderas donde perderse,
amarillos y anaranjados del sol,
casi convertidos en rojo cruel.
¿Qué voy a hacer?
No puedes imaginar cuántas veces me lo he preguntado,
aunque tampoco puede que te interese.
Ya no me quedan lágrimas que derramar , ni quiero.
En algún momento, tendré que tomar una decisión.
Hago apuestas.
Tiro de nuevo los dados,
y sale lo único que me queda para estar a tu nivel.
Huracán de reacciones,
salvaje encuentro con mi yo,
que trasciende .
Como dos animales,
como lobos en libertad que se encuentran por primera vez,
sin reconocimiento alguno,
marcamos el terreno .
Vida con sabor a sangre.
Sufrimiento en vena.
Rabia para sobrevivir.
Tu presa,
cuya vida condonaste ,
tu enemiga rendida a tus píes,
a cambio de ésto que tenemos.
Poco importa que no lo entiendan,
porque ni nosotros sabríamos explicarlo.
Una vida con sabor a un día a día ,
a no proyectar,
a no programar.
una vida exprimida hasta el agotamiento,
en el que el premio será seguir vivos, juntos.
Y pese a todo,
pese a lo que dijeran,
a lo que haya oído,
a lo que pudiera haber pensado más atrás,
todo me lleva a ti.
A mi locura,
a mi destino,
a mi desidia,
a mi resignación,
a mi desespero,
a mi .............
vida.
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por participar en esta página