jueves, 2 de julio de 2015

MOMENTOS. Siempre tuya (89)

¿Es esto amor?
¿Qué es si no?
Sentir que llenas mi mundo,
con ilusiones verdaderas y sueños realizables.
Que la realidad apenas se percibe,
que no duele,
pero que somos capaces de sentir todo con intensidad
como muestra de que estamos vivos.

¿Y tú?
¿Cuánto me has hecho cambiar ?
¿Cuántos colores soy capaz de ver y saborear ,
habiendo dejado de lado el gris,
aunque sólo sea por un instante.


Tú me enseñaste
que la sangre debe manar,  y con ella,
todo lo malo  irse;
que las heridas , no siempre las cura el tiempo,
sino las nuevas experiencias;
que no todas las personas son iguales,
ni todas las personas aman de la misma forma,
que dos caricias no son idénticas,
ni dos besos saben igual.

¿Privación de sentido?
En una inconsciencia permanente quisiera poder vivir.
En mi propio mundo ,
aquel en el que sólo estuviéramos los dos.
No me hace falta nada ni nadie más.

¿Es esto , lo nuestro, amor?
¿Alguien puede decir que no lo sea?
¿Puedo yo dudar de ello?
¿Y qué es el amor en realidad?
¿Las mariposas en el estómago y
la creencia en falso de la felicidad eterna
en el mismo nivel de agotamiento ,
hasta que las canas lo cubran todo?

¿Proyectos en común que empiezan
siendo diseñados por nubes esponjosas ,
y planificaciones de ampliaciones de familia
como medio de asegurar nuestro futuro?

¿Palabras de amor permanente,
en el mismo estado de excitación nerviosa que cuándo se comienza,
como forma de demostrarse ,
que aún se sigue amando cómo al principio?

¿Compartir los sueños conjuntos, y acabar aceptando
que domesticamos nuestras vidas en función del otro
sin darnos cuenta  de ello ,
y de qué acabamos privándonos de nuestra
autónoma libertad  a base de ceder continuamente ?

Dime que no.
Dime que esto no es amor.
Dime que esto es cotidianidad.
Dime que ésta no es ni será nuestra realidad.
Dime que es posible creer ,
que lo nuestro es diferente.
Dime que puedo soñar con ello,
y que mi sueño se hará realidad.

Dime ,
que cuando me digas que me amas cada mañana,
nunca será por compromiso,
que cuando me lo digas a media tarde ,
no será por costumbre,
y que , cuando la noche te embauque,
no me lo dirás como forma de engatusarme
para hacerme tuya.

Dime que nuestro amor no hacer falta escribirlo, ni hablarlo;
que el viento no trae y lleva palabras a su conveniencia.

Amargo dolor .
¿Es esto también amor?

Es cierto.
Tenías razón.
La sangre debe manar,
pero , no es cierto que lo arrastre todo consigo.

Voces incapaces de vivir su propia historia,
de construirla,
destrozan las demás como mera diversión.
Malas palabras ,
incorrectas en su dicción,
crueles en su entendimiento.

No hay tiempo para explicarse.
Llegué tarde.
No hay palabras  que salgan de mis labios
que te resulten creíbles.
Incapaz de creerme capaz de algo así,
mi lado humano terminó conmigo.
Y ahora,
sólo queda lamentarme  a solas.

Un error , mi mayor crimen.
Palabras necias que creíste,
y el tiempo se convirtió en el peor de los enemigos.
Incapaz de volver a mirarte,
simplemente bajé la cabeza y lo dejé pasar.

¿Es esto amor?

¿Es cierto que el tiempo da y quita razones?
¿Es cierto que cura las heridas?
¿Es cierto que no mina la voluntad?
¿Cuánto es posible amar a alguien,
aún después de haberle echo daño?
¿Cuánto es capaz de perdonar,
aquel que lo ha sufrido?

Vivir sin esperanza es lo que me quedaba.
Vivir en mi soledad, buscando razones nuevas ,
nuevos amaneceres ,
y nuevos ojos con los que ver otra forma de continuar.

Y el día llegó.
Un día cualquiera en un calendario común.
Una tarde de otoño,
con los caminos cubiertos de  hojas amarillas,
y el viento del Norte que anuncia el cambio de estación.
Un sol,  que se retiraba antes y con más prisa de la habitual,
cansado del sobreesfuerzo de hacernos entrar en calor.
Una luna,  que comenzaba a despertarse y a saludar,
con su carilla risueña  emanando ternura.

Un paso tras otro.
Un recorrido habitual.
Contando las mismas baldosas con la cabeza gacha.
Un mundo, mi mundo,
que centraba mi atención mental.
Detención imprevista,
obstáculo improvisado e inesperado.
Miradas cruzadas,  familiares.
Ojos, que como antaño,
nunca parecieron perder la costumbre de comunicarse,
de entenderse.
Mismo mensaje.
Tiempo detenido al rededor.
La cámara lenta de nuestras vidas,
de nuestro mundo,
parecía recordarnos que no hay nadie más en él.

Yo, en mi silencio, sólo podía mirarte,
reteniendo cómo me era posible ,
las traidoras lágrimas.
Tú, rompiste el tuyo sólo por un instante.
Un "vuelve conmigo " bastó para silenciarme por siempre.

¿Es esto amor?
¿Hasta dónde un error desaparece bajo la línea del perdón?
¿Hasta dónde  el perdón se confunde con la voluntad del otro?

Preguntas que nadie puede osar responder,
preguntas que yo jamás me atreveré a volverme hacer.

Un adiós silencioso entre lágrimas
fue el inicio de mi propio castigo.
Penitencia que agrandaba mis heridas,
haciéndolas inolvidables en mi alma.
Tus ojos, me han devuelto la calma,
tus labios,  el aire cuya falta me ahogaba,
tus caricias, la capacidad de sentir.

¿Es esto amor?
¿Alguien puede asegurarlo?
¿Alguien se atreve a decir que no?
¿Alguien se atreve.............?

Ana Patricia Cruz López

(Todos los derechos reservados)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchísimas gracias por participar en esta página