jueves, 2 de julio de 2015

MOMENTOS. Siempre tuya (91)

Tiempo atrás , la inseguridad guiaba mi camino.
Tiempo atrás, prefería dejarme llevar
por la melodía que otros tocaban,
disfrutando una aparente seguridad.

Tiempo atrás, el silencio era mi palabra favorita,
mi única compañera.
Tiempo atrás, todos los que me rodeaban,
la sociedad ,
la familia,
el miedo,
decidía por mí lo que me había de convenir.


Tiempo atrás, el control sobre mi persona,
ejercido por quienes se creían con verdades absolutas,
me anuló de toda capacidad para sentir,
vivir, respirar.

Aires nuevos de cambio.
Noches en mitad del desierto deseado de mi alma.
Sola, en otra ciudad,
con otra gente,
en otro país.

Dejé lo que me era habitual,
por algo distinto.
Dejé la seguridad del control,
por la inseguridad de lo desconocido.
Y aún así,
nada más llegar,
ya me noté libre,
porque realmente lo era.

Puerta cerrada a mi vida.
Puerta abierta a lo que habría de venir.

Mis ojos comenzaban a observar
y a vivir lo que la rodeaba.
Ojos que destacan entre la multitud.
Elección  única ,
sin alternativas.
Aseguramiento de destino.

Ojos que devoraban mi alma.
Ojos que correspondí.
Y sólo entonces ,
cómo yegua árabe de pelaje blanco,
cuyas crines vuelan en libertad ante su galope,
me sentí correr en mi interior,
buscando más.

Insaciabilidad  provocada,
desentrañada,
por quién muestra saber lo que quiere.
Por un desconocido.

Adoración ,
ante el deseo creciente
por acariciar su tez blanca.
Mensaje directo.
No hay confusión posible.

Tiempo.
Decisión.
Provocación , revestida con la hermosa
esfinge de un semental  perfecto
de belleza extrema ,
y sentido animal a flor de piel.
Escogiendo,
a la que debía ser suya,
¿Ahora?
¿Siempre?


Ojos hambrientos .
Conciencia que aún me restringes.
¿Qué estoy haciendo?

¡Vivir!

Paso lento,
decidido,
como el cazador ante su próxima presa.

Cuerpo que rezuma deseo,
percibido en el olor de su piel  al tocarme.
Pecho que mi espalda recibía  sin negación.
Manos que se apoderaban de las mías.
Rostros ,
que sólo eran capaces de encontrarse
en el espejo que operaba como mudo testigo.

Mil imágenes vi en sus ojos.
Imágenes de entrega sin sentido,
sin testigos,
sin palabras.
Un lenguaje nítido  de dos cuerpos desconocidos,
que parecían conocerse toda la vida.

Entregada a este concepto de libertad.
Deseo irrefrenable.
Sin nadie que midiera los tiempos.
Sin descansos opacos.
Decisiones sin interrogantes.
Cuestiones sin argumento.
Sensación de haberme encontrado,
de volver a ser yo.
Sensación de que me han encontrado.
Sentimiento de haberlo encontrado.

Libertad presa de nuevo,
pero sin esfuerzo,
se hace tuya.
precio que a gusto habré de pagar,
por lo que me has descubierto.

Libertad recuperada que cobraste tu precio sin yo darme cuenta.
Tiempo prestado .
no habrá regalo ,
no esta vez.
Con una mirada escogiste,
con una mirada me lo dijiste todo,
con una mirada ......
tu adiós sonaba placentero,
tranquilo.

Maestra que no perdonas el agravio cometido antaño,
abandonarte en pro de lo que me decían los demás,
de dejar de ser yo misma , sin saber cómo.

Lección aprendida.
Pero , ahora que te he recuperado,
no me exijas que cumpla lo que tú misma me impones,
porque mi corazón seguirá corriendo,
buscando los nuevos aires nunca disfrutados,
aquellos que le fueron negados.
Aires , con los que un ser humano nace,
aires,
que nunca pueden serte arrebatados.

Libre.
Viva.
Sintiendo.

Libre.
Viva.
Y........

Ana Patricia Cruz López
(Todos los derechos reservados)

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