jueves, 2 de julio de 2015

MOMENTOS. Siempre tuya (92)

¿En cuántas ocasiones
traté de encontrar las palabras justas?

¿Cuántas veces pensé en una excusa
que sirviera de explicación?

¿Cuánto más , he de permanecer
castigándome pensando lo que pudo ser
y ninguno se atrevió?

Falta absoluta de valor,
dominada por el paso de los días.
Días,
en los que yo,
me limitaba a observarte en busca de una señal.


Cobardía acrecentada a su máxima potencia,
cuando los sentimientos nos llenan de dudas sin resolver.

Una reacción que diera píe a una palabra,
una palabra que diera lugar a un gesto,
un gesto , que te acercase a mí .

Dudas que me reconcomen,
pensando en qué podrías haber sido mío,
en que podríamos haber escrito nuestra propia historia,
en que aquel verano hubiera sido nuestro.

Ha pasado el tiempo,
y aquellas dudas que me invadieron una vez ,
no se han disipado.
Aún vuelves a mi mente.

Siempre,
algo en mí,
en mi entorno,
me recuerda las caricias sentidas,
la humedad compartida y entregada de nuestros besos,
tus palabras susurradas ,
o mis gestos de complacencia y ternura.
Gestos vividos,
sentidos hasta el estremecimiento ,
añorados,
y............nunca producidos.

Deseos convertidos en mi propia realidad,
en mi sueño.
Vida que ha girado siempre en torno a lo que quise
y nunca fue.

Ahora,
los años y la soledad ,
son los que me recuerdan mi falta de valor de entonces,
y mis ojos abiertos,
en la semioscuridad de la noche,
observantes de la soledad de mis sábanas,
los que me traicionan con tu imagen sobre ella.

Sentidos traicionados por las emociones inventadas,
por los sueños reales en mi mente 
que abren mis sensaciones  ,
como quién espera con los brazos abiertos
algo ansiosamente.

La diferencia de edad,
aquella que siempre tuve presente,
me sirvió de excusa perfecta entonces.
Mi creencia
de no ser suficiente para ti,
la trinchera escogida .

Mi deseo inmenso........
convertido en necesariedad.
Fuego in crescendo ,
que arrasa y confunde sentimientos,
como una gran tormenta
que deja sus restos después de estallar.

Deseos de retroceder el reloj,
y de que la tormenta estalle ,
para que el estrépito de los rayos
resuene en mis oídos y me grite el siguiente paso;
para que el agua ,
con toda su fuerza, retroceda el tiempo,
a aquellos días de verano,
y con ello,
volvamos a encontrarnos en el mismo lugar,
en aquel verano.

Desesperada ,
imploro hasta lo indecible por volver a verte,
por volver a sentirte ,
por volver a tenerte.
Y en mis adentros,
hacer realidad el sueño no realizado 
por mi cobardía de entonces.

¿Qué sacrificio he de entregar para que seas real?
¿Para qué mi realidad tenga tu forma?
¿Para que deje de tener motivos de añorarte,
 respirar tranquila,
y comenzar a vivir de nuevo?

Vida vacía,
con la que me encuentro ,
sin solución  de continuidad.
Con sólo el deseo ,
la ilusión,
de que el destino,
te devuelva a mí.

Ana Patricia Cruz López

(Todos los derechos reservados)

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