¿En cuántas
ocasiones
traté de
encontrar las palabras justas?
¿Cuántas
veces pensé en una excusa
que sirviera
de explicación?
¿Cuánto más
, he de permanecer
castigándome
pensando lo que pudo ser
y ninguno se
atrevió?
Falta
absoluta de valor,
dominada por
el paso de los días.
Días,
en los que
yo,
me limitaba
a observarte en busca de una señal.
Cobardía
acrecentada a su máxima potencia,
cuando los
sentimientos nos llenan de dudas sin resolver.
Una reacción
que diera píe a una palabra,
una palabra
que diera lugar a un gesto,
un gesto ,
que te acercase a mí .
Dudas que me
reconcomen,
pensando en
qué podrías haber sido mío,
en que
podríamos haber escrito nuestra propia historia,
en que aquel
verano hubiera sido nuestro.
Ha pasado el
tiempo,
y aquellas
dudas que me invadieron una vez ,
no se han
disipado.
Aún vuelves
a mi mente.
Siempre,
algo en mí,
en mi
entorno,
me recuerda
las caricias sentidas,
la humedad
compartida y entregada de nuestros besos,
tus palabras
susurradas ,
o mis gestos
de complacencia y ternura.
Gestos
vividos,
sentidos
hasta el estremecimiento ,
añorados,
y............nunca
producidos.
Deseos
convertidos en mi propia realidad,
en mi sueño.
Vida que ha
girado siempre en torno a lo que quise
y nunca fue.
Ahora,
los años y
la soledad ,
son los que
me recuerdan mi falta de valor de entonces,
y mis ojos
abiertos,
en la semioscuridad
de la noche,
observantes
de la soledad de mis sábanas,
los que me
traicionan con tu imagen sobre ella.
Sentidos
traicionados por las emociones inventadas,
por los
sueños reales en mi mente
que abren
mis sensaciones ,
como quién
espera con los brazos abiertos
algo
ansiosamente.
La
diferencia de edad,
aquella que
siempre tuve presente,
me sirvió de
excusa perfecta entonces.
Mi creencia
de no ser
suficiente para ti,
la trinchera
escogida .
Mi deseo
inmenso........
convertido
en necesariedad.
Fuego in
crescendo ,
que arrasa y
confunde sentimientos,
como una
gran tormenta
que deja sus
restos después de estallar.
Deseos de
retroceder el reloj,
y de que la
tormenta estalle ,
para que el
estrépito de los rayos
resuene en
mis oídos y me grite el siguiente paso;
para que el
agua ,
con toda su
fuerza, retroceda el tiempo,
a aquellos
días de verano,
y con ello,
volvamos a
encontrarnos en el mismo lugar,
en aquel
verano.
Desesperada
,
imploro
hasta lo indecible por volver a verte,
por volver a
sentirte ,
por volver a
tenerte.
Y en mis
adentros,
hacer
realidad el sueño no realizado
por mi
cobardía de entonces.
¿Qué
sacrificio he de entregar para que seas real?
¿Para qué mi
realidad tenga tu forma?
¿Para que
deje de tener motivos de añorarte,
respirar tranquila,
y comenzar a
vivir de nuevo?
Vida vacía,
con la que
me encuentro ,
sin
solución de continuidad.
Con sólo el
deseo ,
la ilusión,
de que el
destino,
te devuelva
a mí.
Ana Patricia
Cruz López
(Todos los
derechos reservados)
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