jueves, 2 de julio de 2015

MOMENTOS. Siempre tuya (93)

Lágrimas silenciosas que urdís
el plan macabro de mi vida.

Lamento silenciado
que recorre mis adentros,
reflejado en mis ojos.

Horizonte sin final,
sin línea divisoria entre el mar y el cielo.


Días sin sol ni luna.

Días , donde mi vida ,
parece aquel ovillo de lana
que no para de crecer solo,
sin que logre ver el inicio ni el final.

Sentimiento de vacío cubierto en falso,
sensación buscada ,
creyéndome no merecer el papel de verdugo,
que arrrastre conmigo a todo aquel que
quiera seguir la senda.

Aferrada al suelo que piso,
tomé con firmeza la única opción posible.

Soledad por obligación.

Mi cuerpo y mi mente,
cansados se encuentran ya de seguir cediendo
en los favores de otros,
en sus comunes intenciones.

Ni mirarme necesito a estas alturas,
porque muy bien me reconozco.
"Loca y desquiciada
que no sabe lo que está haciendo",
mensajes habituales,
en los que creen saber de mi vida más que yo misma.

Me odio a mi misma,
por haber permitido que ésto pasara.
Odio por no haber sabido tomar las decisiones a tiempo,
odio por la falta de valor para enfrentarme,
odio las cadenas que entonces me ataron  impidiéndome volar,
odio los años perdidos ,
habiendo entregado mi alma a quién no lo merecía,
dejando mi cuerpo , como un guiñapo a reconstruir .

Una vida o casi.
E·so he tardado en darme cuenta
de lo que realmente necesitaba,
de mi estado ideal.
De lo que siempre tuvo que ser y nunca fue.
Toda una vida ,
para aprender que soy lo único que realmente vale la pena,
que soy yo la que debe velar por mí,
la que debe escoger .

La que he sabido ,
es decidir de una vez lo que quiero,
a desear sin miedo y
a luchar a fuego por la verdad,
a ver a las personas sin género opuesto,
a no distinguir los hombres de las mujeres
en cuestión de sentimientos,
a abordar la naturalidad de mi mente,
y a desarrollar mis deseos.

Camino recto e indefectible
el no volver a ceder jamás.
El exigir de los demás ,
que sean capaces de luchar conmigo codo a codo, 
entregandio tanto como reciben.
A no volver a arrodillarme por veneración, 
a un falso cristo  que resultó ser mi mayor judas.
A no permitir que me excluyan de mi propia vida,
por propia convicción.

Vida con tintes del mejor de los Apocalipsis,
cuyos cuatro jinetes,
acabaron descabalgándose ante mí.

Dioses sin trono ,
que buscan un sacrificio
antes encontrado sin esfuerzo.
Choque de aquellos que,
acostumbrados a tenerlo todo,
aún no tiene suficiente,  y me reclaman
para dejar de añorar tiempos pasados.

Orgullo de superviviente
de la oscuridad y las tinieblas de mi propia vida,
que anda delante de todos estas lastimosas almas en pena,
con la mejor de las sonrisas
y la cabeza bien alta,
y que detenida frente a ellas,
con los brazos extendidos al aire ,
y en el cielo de las mil tormentas ,
logra su rendición absoluta ,
como mejor triunfo,
a lo que antaño fue su mejor y única verdad.

Almas que creistéis pasar inadvertidas
por una vida sumisa y sin sentido.
Almas que ahora ,
añorando lo recibido,
os postrais de la peor forma bajo mis pies.
Vivir con el recuerdo de lo que pudo haber sido y no fue,
será vuestro peor castigo.
Veros humillados ,
mi mejor triunfo.


Ana Patricia Cruz López

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