Lágrimas
silenciosas que urdís
el plan
macabro de mi vida.
Lamento
silenciado
que recorre
mis adentros,
reflejado en
mis ojos.
Horizonte
sin final,
sin línea
divisoria entre el mar y el cielo.
Días sin sol
ni luna.
Días , donde
mi vida ,
parece aquel
ovillo de lana
que no para
de crecer solo,
sin que
logre ver el inicio ni el final.
Sentimiento
de vacío cubierto en falso,
sensación
buscada ,
creyéndome
no merecer el papel de verdugo,
que
arrrastre conmigo a todo aquel que
quiera
seguir la senda.
Aferrada al
suelo que piso,
tomé con
firmeza la única opción posible.
Soledad por
obligación.
Mi cuerpo y
mi mente,
cansados se
encuentran ya de seguir cediendo
en los
favores de otros,
en sus
comunes intenciones.
Ni mirarme
necesito a estas alturas,
porque muy
bien me reconozco.
"Loca y
desquiciada
que no sabe
lo que está haciendo",
mensajes
habituales,
en los que
creen saber de mi vida más que yo misma.
Me odio a mi
misma,
por haber
permitido que ésto pasara.
Odio por no
haber sabido tomar las decisiones a tiempo,
odio por la
falta de valor para enfrentarme,
odio las
cadenas que entonces me ataron
impidiéndome volar,
odio los
años perdidos ,
habiendo
entregado mi alma a quién no lo merecía,
dejando mi
cuerpo , como un guiñapo a reconstruir .
Una vida o
casi.
E·so he
tardado en darme cuenta
de lo que
realmente necesitaba,
de mi estado
ideal.
De lo que
siempre tuvo que ser y nunca fue.
Toda una
vida ,
para
aprender que soy lo único que realmente vale la pena,
que soy yo
la que debe velar por mí,
la que debe
escoger .
La que he
sabido ,
es decidir
de una vez lo que quiero,
a desear sin
miedo y
a luchar a
fuego por la verdad,
a ver a las
personas sin género opuesto,
a no
distinguir los hombres de las mujeres
en cuestión
de sentimientos,
a abordar la
naturalidad de mi mente,
y a
desarrollar mis deseos.
Camino recto
e indefectible
el no volver
a ceder jamás.
El exigir de
los demás ,
que sean
capaces de luchar conmigo codo a codo,
entregandio
tanto como reciben.
A no volver
a arrodillarme por veneración,
a un falso
cristo que resultó ser mi mayor judas.
A no
permitir que me excluyan de mi propia vida,
por propia
convicción.
Vida con
tintes del mejor de los Apocalipsis,
cuyos cuatro
jinetes,
acabaron
descabalgándose ante mí.
Dioses sin
trono ,
que buscan
un sacrificio
antes
encontrado sin esfuerzo.
Choque de
aquellos que,
acostumbrados
a tenerlo todo,
aún no tiene
suficiente, y me reclaman
para dejar
de añorar tiempos pasados.
Orgullo de
superviviente
de la
oscuridad y las tinieblas de mi propia vida,
que anda
delante de todos estas lastimosas almas en pena,
con la mejor
de las sonrisas
y la cabeza
bien alta,
y que
detenida frente a ellas,
con los
brazos extendidos al aire ,
y en el
cielo de las mil tormentas ,
logra su
rendición absoluta ,
como mejor
triunfo,
a lo que
antaño fue su mejor y única verdad.
Almas que
creistéis pasar inadvertidas
por una vida
sumisa y sin sentido.
Almas que
ahora ,
añorando lo
recibido,
os postrais
de la peor forma bajo mis pies.
Vivir con el
recuerdo de lo que pudo haber sido y no fue,
será vuestro
peor castigo.
Veros
humillados ,
mi mejor
triunfo.
Ana Patricia
Cruz López
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