Pura sombra
que camina sin rumbo.
Alaridos
silenciosos de desesperación.
Búsqueda de
la esperanza en la próxima esquina.
Ilusiones
que nunca se desvanecen.
Sueños que
aún permanecen
en mis
ansias por volver a encontrarme contigo.
Pasos
tranquilos,
en la
soledad de las calles de esta inmensa ciudad.
La que
alberga nuestros secretos,
las caricias
escondidas,
y los besos
apasionados.
Decidida a
redescribir mi propia historia,
sin
príncipes ni finales felices esta vez,
tú formas
parte involuntaria de ella,
y lo que me
transmites es mi guía.
Perdida en
el paraíso de tus ojos,
donde el mar
no parece tener color definido,
en donde el
cielo nunca es surcado por nubes grises,
en donde las
tormentas no se atreven a aparecer,
en donde los
huracanes y los tifones
son tus
brazos rodeándome,
en donde el
sol, es tu alegría,
y la luna,
la forma en que te entregas.
Un mundo
real sólo para nosotros,
donde la
realidad es la que marquemos
y a la que
los demás, les es ajena.
¿Cuántas
veces no habrá retumbado en mi cabeza
la supuesta y justa razón?
Aquella que
se presume a las personas maduras,
que saben lo
qué hacer con sus vidas.
¿Cuántas
veces no se habrán entremeclado mis arrepentimientos,
dudas,
inseguirdades y temores?
Y siempre,
la conclusión es la misma.
¿Miedo?
A lo que me
haces sentir,
a ti,
a lo que
entregas,
a cómo me
amas.
Miedo a
vivir,
tras
enseñarme a ello.
Miedo a
seguir sintiendo.
Sangre que
emana de mis venas
buscando las
tuyas.
Un sólo
cuerpo ,
un sólo
sentimiento.
Y en mi
solitario caminar,
sin saber si
encontraré lo que busco,
intento
hallar un punto reconocible que me lleve a ti.
Lugares
comunes,
pistas sobre
posible próximo destino.
Sin más
acompañante
que el
sonido de mis propios pasos sobre la calzada mojada.
Sombra al
final del camino.
Punto de
partida de un mañana .
Y mi cabeza
aún se pregunta si serás tú,
o la tan
deseada amiga de la guadaña,
mi
acompañante fiel desde que no estás a mi lado.
Futuro
incierto .
Por ahora,
descubrir
qué me espera cuando la sombra deje de serlo.
Mis
instintos fallan.
Incapaz de
predecir lo qué será mi mañana,
sin riesgo ,
nada pierdo.
Una señal,
la sombra se
acerca a paso presto.
Yo, detenida
y paciente,
espero mi
destino,
marcado
desde el día que te perdí.
Mi
encuentro, tranquilo.
Mi
respiración, profunda.
Ansias por
ahogarme en aquel mar sin color definido,
por provocar
en él las mil y una tormentas.
Ansias por
demostrarte ,
que no soy
nada sin ti,
y que mi
vida ,
se consume a
la misma velocidad
que
desaparece el agua cristalina entre tus dedos,
sin tus
palabras de amparo en el día,
y de
recogimiento durante la noche.
Sin tu
cuerpo al lado del mío,
y su calor
eterno,
sin la
dulzura de una mirada sincera,
y de una
sonrisa prudente.
Sin saber
que siempre despertaré contigo,
y que podré
ampararme en los brazos de la oscura noche,
bajo tu halo
de protector de mi sueño, que también es el tuyo.
Ana Patricia
Cruz López
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derechos reservados
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