miércoles, 22 de julio de 2015

MOMENTOS. Siempre tuya (96)

Pura sombra que camina sin rumbo.
Alaridos silenciosos de desesperación.
Búsqueda de la esperanza en la próxima esquina.

Ilusiones que nunca se desvanecen.
Sueños que aún permanecen
en mis ansias por volver a encontrarme contigo.

Pasos tranquilos,
en la soledad de las calles de esta inmensa ciudad.
La que alberga nuestros secretos,
las caricias escondidas,
y los besos apasionados.


Decidida a redescribir mi propia historia,
sin príncipes ni finales felices esta vez,
tú formas parte involuntaria de ella,
y lo que me transmites es mi guía.

Perdida en el paraíso de tus ojos,
donde el mar no parece tener color definido,
en donde el cielo nunca es surcado por nubes grises,
en donde las tormentas no se atreven a aparecer,
en donde los huracanes y los tifones 
son tus brazos  rodeándome,
en donde el sol, es tu alegría,
y la luna, la forma en que te  entregas.

Un mundo real sólo para nosotros,
donde la realidad es la que marquemos
y a la que los demás, les es ajena.

¿Cuántas veces no habrá retumbado en mi cabeza
la  supuesta y justa razón?
Aquella que se presume a las personas maduras,
que saben lo qué hacer con sus vidas.

¿Cuántas veces no se habrán entremeclado mis arrepentimientos,
 dudas,  inseguirdades y  temores?
Y siempre, la conclusión es la misma.
¿Miedo?
A lo que me haces sentir,
a ti,
a lo que entregas,
a cómo me amas.

Miedo a vivir,
tras enseñarme a ello.
Miedo a seguir sintiendo.

Sangre que emana  de mis venas
buscando las tuyas.
Un sólo cuerpo ,
un sólo sentimiento.

Y en mi solitario caminar,
sin saber si encontraré lo que busco,
intento hallar un punto reconocible que me lleve a ti.
Lugares comunes,
pistas sobre posible próximo destino.
Sin más acompañante
que el sonido de mis propios pasos sobre la calzada mojada.

Sombra al final del camino.
Punto de partida de un mañana .
Y mi cabeza aún se pregunta si serás tú,
o la tan deseada amiga de la guadaña,
mi acompañante fiel desde que no estás a mi lado.

Futuro incierto .
Por ahora,
descubrir qué me espera cuando la sombra deje de serlo.
Mis instintos fallan.
Incapaz de predecir  lo qué será mi mañana,
sin riesgo , nada pierdo.
Una señal,
la sombra se acerca a paso presto.
Yo, detenida y paciente,
espero mi destino,
marcado desde el día que te perdí.

Mi encuentro,  tranquilo.
Mi respiración, profunda.
Ansias por ahogarme en aquel mar sin color definido,
por provocar en él las mil y una tormentas.
Ansias por demostrarte ,
que no soy nada sin ti,
y que mi vida ,
se consume a la misma velocidad
que desaparece el agua cristalina entre tus dedos,
sin tus palabras de amparo en el día,
y de recogimiento durante la noche.
Sin tu cuerpo al lado del mío,
y su calor eterno,
sin la dulzura de una mirada sincera,
y de una sonrisa prudente.
Sin saber que siempre despertaré contigo,
y que podré ampararme en los brazos de la oscura noche,
bajo tu halo de protector de mi sueño, que también es el tuyo.

Ana Patricia Cruz López

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