Suave piel
que guardas un secreto, una intención.
Leve roce
que te trae imágenes a tu cabeza.
Tiempos en
que la felicidad se medía de otra manera,
en que una
sonrisa valía más que mil palabras,
en que una
caricia no tenía porque llevar a nada más.
Añoranza de sentimientos
inocentes que no vuelven.
El tiempo
hace que nosotros cambiemos,
que nuestros
sueños sean de otra forma.
Que nuestras
intenciones se compliquen,
que ya no
nos conformemos con creer que todo es invulnerable.
Piel que ya
no responde con la misma sutileza.
Alma oscura
que lleva el viento ,
trayendo
necesidades más salvajes,
insaciabilidad
animal.
Te volviste
inconformista,
exigente.
Tu lucha
cambió.
Ya no
querías las mismas cosas,
ni de la
acostumbrada y manida habitualidad.
El tono ,
simplemente cambió.
Tu tono de
voz se volvió ronco.
Tus oídos
infranqueables a la palabra amor.
Frialdad en
tu corazón.
Sin alma .
Y aún yo,
sola,
me pregunto
qué fue lo que sucedió.
De ofrecerme
el mundo,
pasaste a no
soportar si quiera mi presencia
si no era
bajo tus condiciones.
Media parte
de ti , en mí siempre permaneció,
pero ser tu esclava
no entraba en mis planes.
Cordialidad
vendida por algo tuyo sin cerebro,
algo
meramente fálico en que la entrega desaparecía
para dar
paso a un acto nada más.
Nunca fuiste
un hombre corriente,
y lo supe
desde el primer día que te vi.
Inconsciente
me volvió tu locura.
Pasé el
umbral de la irracionalidad y te creí.
Cruce mis
propios límites cayendo en tu trampa.
Me
tentaste como delicioso demonio.
Probé mi
aguante a tu situación,
a tu nuevo
mundo.
Resistencia
resquebrajada cada día que pasaba.
Tus miradas
sin fin,
un mensaje
que no me llevaban a otro lado.
Ganas de
gritar en mi interior,
chillar tu
nombre para que volvieras a ser el que un día me hizo perder la cabeza,
para que ,
aquel al que amé con locura por lo que era y me mostraba,
volviese en
sí.
Guerra sin
enemigo ,
sin
trincheras.
Yo sola
contra mi mundo ,
el único que
no dejé cambiar.
Aquel en el
que tú quisiste estar y formar parte,
y ahora te
sobra por faltarte el aire de libertad.
Rota por
algo que ya no soy capaz de reconocer,
y sin
fuerzas para seguir adelante,
araño el último resquicio de esperanza que me
queda.
Una mirada
cómplice que busca la tuya ,
y se
encuentra con más de lo mismo.
Ni un atisbo
de dolor.
Escenificación
excepcionalmente montada,
cuyo único
protagonista, tú,
planeas y
decides,
comienzas y
finalizas.
No quieres
que me marche,
lo se,
tu papel es
impecable,
pero tus
ojos no mienten.
Media vuelta
.
Nuevo
comienzo con un sonido mental,
tus gritos
ahogados pronunciando mi nombre.
Gritos que
sólo yo soy capaz de escuchar,
gritos que
sólo tú puedes decir.
Un nuevo
comienzo,
vuelta a la
normalidad.
A mi mundo
aburrido y sin sentido,
a un mundo
del que hui a gusto,
y al que me has obligado a volver.
A un mundo
sin ti.
Ana Patricia
Cruz López
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derechos reservados.
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