sábado, 15 de agosto de 2015

MOMENTOS. Siempre tuya (135)

Pasillos solitarios y oscuridad.
Mi camino lo  guían mis instintos,
que me llevan una y otra vez a pasar por las mismas puertas.
A seguir  tus pasos ,
que los han recorrido miles de veces.

Alfombras desgastadas.
Silencio y ausencia de vida.
Retorno al punto de inflexión.


Rota por mis esperanzas frustradas una y otra vez,
algo me hace continuar andando.
Como una presa,
que a la desesperada,
busca ser cazada  por quién busca una víctima,
aspiro a que seas tú a quién termine encontrando en este solar.

Solar en que se ha convertido mi alma,
baldío y sin nada que entregarme.
Manos desnudas con las señales de los azotes,
que cada palabra tuya que he tratado de detener
me han producido,
escuecen buscando que las cures .

Ajena a lo que atormenta tu alma,
y a por qué decidiste elegirme,
me entregué a ti sin medir,
sin obstáculos,
sin nada qué decir ni negociar.

Temeraria decisión,
aquella que tomé ,
y de la que busco continuación.

Apetencia por la crueldad de tus actos,
a la devoción por tu imponente presencia.
¿Quién conociéndome podría decir de mí,
que acabaría a los pies de alguien
no bien visto por ese algo que llaman Dios?

Sigo caminando sin detenerme,
mientras mi cabeza gira en redondo buscando algo a lo que aferrarme,
cuando es a ti a quien necesito.
Cruel victoria de la desesperación.

Alma oscura,
ennegrecida con el tiempo de tu ausencia.
Alma que busca salvación en tus entrañas,
aunque tenga que vivir bajo los pies de tu voluntad.

Cazador que otra noche más busca presa,
deambulando entre corazones destrozados.
Víctimas a las que  seleccionar.
Matanza ritual.
Cuerpos que aparecen disgregados en un campo
verde y cuyas flores rinden su homenaje.

Sin aliento,
mis gritos ya no los escucha nadie.
Ya no veo las huellas de tus pies en el suelo,
la oscuridad dejó de serla.

Cielos ennegrecidos,
amenaza de tormenta.
Los truenos anuncian tu venida.
¿Será real?

Última puerta frente a mí.
Un leve giro de su pomo.
Una respiración en profundidad.

Brote de aire fresco
convertido en pesado nada más aparecer tu imagen,
nada más sentir tu presencia invadiéndome sin tocar.
Tornado de emociones sin describir.
Tú dejaste de ser tu mismo,
bajando tus defensas .

Tus labios en los míos.
Dos almas encontrando su propio mundo,
inentendible para los demás.
Cuerpo resquebrajado , el tuyo en mis manos,
completamente doblegado a mis deseos .
Cuerpo ensalzado en tu éxtasis ,
encontrado en la muerte de mi libertad.
Cuerpo sin vida propia que me entregas
para saciar mi sed de ti,
consciente de que nunca volverá a ser tuyo.
Cuerpo que maniato a mi entera voluntad,
con tu complacencia,
habiendo encontrado en mí
tu única salida para seguir viviendo,
tu único amanecer posible,
tu luz dentro de tu oscuridad.
Tu salvación dentro de ese sufrimiento que te aflige
por no poder evitar lo que eres ,
y lo que muestras.

Glorificada en tu propio dolor,
elevada a  los altares de lo que nos aturdía en el pasado,
sacrificio compartido
del que  los dos salen victoriosos.

Y al final,
el tiempo  tuvo que darme la razón.
¿Quién era la auténtica víctima del cazador?

Ana Patricia Cruz López

Todos los derechos reservados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchísimas gracias por participar en esta página