viernes, 6 de noviembre de 2015

MOMENTOS. Siempre tuya (159)

Trato de respirar un aire
no tan denso ,
ni tan envenenado,
pero la pureza ya no existe.

Trato de que mis sentidos no me confundan
llevándome , de forma equivocada,
por un camino no marcado por mí.

Intento vivir
pensando que al final de este túnel
habrá luz,
y que de ella ,
brotará lo que necesito para seguir adelante.


Trató de creer,
que esa música que resuena en mis oídos,
que esas voces que creo que escuchar en mi cabeza,
es mi propia conciencia
indicando lo que debe ser
para que yo sea feliz.

Limitándome a vivir los días
viéndolos pasar tras el cristal de mi ventana,
hace tiempo que me negué a luchar,
bajo mi percepción de una realidad que me era ajena,
que no sentía como mía,
a la que no pertenecía.

Mi mundo,
azul oscuro y negro,
nunca traspasó el umbral de la esperanza ,
pero era mi mundo,
y en él, estaba segura,
sola,
sin necesidad de nadie .

Y la luz ,
tuvo valor ,
y el valor tuvo nombre,
forma física determinada,
voz sincera,
arbitrio y razón,
y de todas las alternativas propuestas,
las razones nunca fueron alternativas,
y , con su propio peso ,
fue ampliando mi gama de color .

Fuerza denodada que yo no tuve jamás,
preguntas que nunca quise hacerme,
sensaciones que jamás necesite sentir.

Y tu nombre lo cubrió todo,
y mi mente comenzó a cuestionar
si lo que mi corazón llegó a sentir,
era real.
Importancia de saber cómo enfrentar,
una luz cegadora,
cargada de verdades absolutas
recubiertas de indecisión,
de riesgo.
Y todo,
al final,
en torno a la misma pregunta.

Cuánto merece la pena realmente
aquello que me ofreces
cuando tiendes tu mano .
Cuánto sacrificio exiges
a cambio de enseñarme a entregarme
sin miedo ,
sin dudas.
Cuánto calor debe irradiar mi cuerpo ,
para hacerme entender que esto nuevo que siento
es por tu culpa.
Cuántas veces deberé oírte
decirme aquello para lo que he preferido estar sorda
y creerme que es sincero ,
pese a que el estremecimiento de mi cuerpo
no me haga pensar otra cosa.

Pura evasión
al lado contrario de lo conveniente,
de lo que debiera ser.
Miedo y angustia por sentir ,
ante la falta de costumbre de algo sincero que recibir,
de alguien franco que ofrece.

Mi túnel,
mi zona de seguridad ,
ha dejado su opacidad,
para perseguirme con la brillantez de su luz,
y en franca retirada,
no dejo de correr en sentido contrario,
mientras tú,
empeñado en mostrar ,
en amar,
en hacer sentir,
convences al guardián invisible del mismo,
que impida mi escapatoria,
porque ello sólo supone escapar de mi misma,
de lo que es,
de lo que siempre debería haber sido.

Ana Patricia Cruz López

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