viernes, 6 de noviembre de 2015

MOMENTOS. Siempre tuya (160)

En qué creer cuándo sabes
que todo ha terminado,
cuándo las últimas palabras que recuerdas
de una conversación fantasma,
han sido dichas con el peor de los rencores,
cuándo las manos que antes rozaban la piel con caricias y entregas,
se han levantado para apoyar la beligerancia.

Como figuras de porcelana resquebrajadas
que por fín han descansado rotas,
siento que todo sigue cercándome en torno a ti ,
en torno a un sentimiento cruel y salvaje
que fue despedazándome ,
conforme el tiempo pasaba
y tu nivel de exigencia crecía.
No conforme con lo entregado,
presionaste hasta desangrarme en mil ríos ,
hasta que no pude levantarme del suelo sola.


Cómo pude estar tan ciega entonces,
y aún continuar estándolo.
Una amor exigente dijiste ,
cuando en realidad era insaciable .
Una relación  limpia y empezada de cero,
cuando en realidad decidiste ocultar ,
que en este juego
había un tercero  en discordia.

Sentimientos encontrados
que no podías dejar.
Condiciones no previstas por mí.
Corazón que no pude controlar por una vez,
frente a un hombre
que sabía cuál sería mi reacción ,
cómo le respondería,
que no le fallaría.

Cómo amar  compartiéndote,
ante mis deseos de exclusividad.
Cómo amarte sin dañarme
pensando que estás en sus brazos.
Cómo creer que te tengo por entero,
cuando ni tu mismo asumes que eres de nadie.

Cómo no volcarme hacia la locura de creer
que yo te sería suficiente,
que mis brazos señalarían tu piel con mis únicos recuerdos,
que mi dedicación
a un plan  de futuro ,
nuestro,
sería la miel con la que endulzar tus días,
y sin embargo,
tú no veías la hora de ir con ............

Y las palabras mágicas sonaron por fin.
Las palabras finales que esperaba escuchar hacía tiempo.
Tu oscuro ultimatum.

Y como en una partida de ajedrez,
la reina siempre gana
devorando todo el panel sin compasión,
mientras el rey,
mero peón de sus encantos,
se deja seducir y
es absorbido por su propio ejército
de orgullo y ego.

Y yo,
rota ,
intento recomponerme
buscando los pedazos que me hagan permanecer en píe,
asimilar las nuevas cargas,
los nuevos embates ,
las nuevas luchas,
las de mi conciencia por resistirse a escucharte,
la de mi propia debilidad , para evitar recaer,
la de mi corazón que aun siente  lo que siente,
la de mi piel, que aún es capaz de estremecerse,
la de mí misma , por entero,
que se siente incapaz de vivir sin ti,
la de un futuro que no veo
si no estás conmigo,
la de un presente que me engulle
como un ave rapaz ,
porque debo aceptar tenerte sin tenerte.

Cruel sentimiento éste al que llaman humano,
y que como el animal más salvaje,
no me deja pensar con claridad.
Sensibilidad a flor de piel ,
lágrimas que beberé más de una vez,
arrepentimiento ensordecedor y real.

Sin poder respirar sin ti,
sin poder tragar una sola gota de saliva
que no me recuerde a tu persona,
sin poder vivir...
sólo me queda aceptar mi condición,
mi pena y mi desdicha,
como única forma de que seas mío .
Sacrificio real
que tú sólo celebrarás,
mientras acepto mi condición
de hermosa torre,
a la que se ve desde lejos,
y que , con aspecto férreo y fuerte,
asumo mis días,
con un papel prestado pero conveniente,
tratando de que ,
día a día ,
puedas pensar en mí,
mientras me aferro a la ilusión
de que un día,  la olvides a ella.

Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados

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