viernes, 6 de noviembre de 2015

MOMENTOS . Siempre tuya (161)

Quise aprender a reconocer que no puedo mentir,
que  no puedo creerme insensible ,
que no puedo ser más dura y fría de lo que me muestro.

Quise que me enseñaras 
a vivir sin el miedo a amar ,
pero con la facilidad que se otorga a los niños.

Quise ,
que el velo que puse un día ante mis ojos,
y que me ha mantenido protegida hasta tu llegada,
se aferrase a mi rostro para no tener que verte,
hasta que fue demasiado tarde para retirarlo.


Quise olvidar que era una más entre la multitud,
y llegué a sentir envidia de quiénes estaban contigo,
porque ellos no tenían que ocultarse.

Ansiedades casi tragadas en seco ,
sólo transcritas de forma clara ante tu presencia,
reaparecen en mis adentros
tratando de que decida asumir lo que me corresponde,
lo que deseo.
Valor metido hace tiempo en una caja de cristal
con cerrojo no descubierto,
y que sólo un corazón puro
podrá abrir y tomar lo que le corresponde.

Verte,
tenerte delante mía,
sentirte sin tocarme,
aspirar a una palabra tuya,
inmiscuirte en mis sueños sin saberlo,
formar parte de mi vida sin conocerlo.
¿Cuántas veces no habrán soñados mis anhelos
convertirse en los tuyos, y que tus labios ,
endulcen la miel de mis oídos pronunciando mi nombre.

Sentir los escalofríos por tu mirada cruzada,
tu siempre exagerada amabilidad ,
las narraciones del día ,
las frustraciones amargas ,
que tu cabeza gacha hacen permanecer
y la mirada triste al horizonte,
inconsolable,
insociable,
tranquilo.

Y en mitad de mis pensamientos,
en la mayoría de mis ideas,
mis sueños se convierten en la razón de mi vida.
Conformarme con lo menos,
para recibirlo como gloria bendita,
por el simple hecho
de ser tuyo.

¿Y todavía , aquella tarde,
me preguntaste qué era lo que quería,
que aspiraba a poseer de por vida ,
qué necesitaba?
Y aún con el tiempo en mi contra,
sigo aspirando a que te des cuenta ,
algún día,
de que también existo,
de que soy parte de tu vida sin que te hayas dado cuenta,
de que sé cuándo te encuentras enfermo,
y cuándo necesitas algo más que un abrazo,
que mi cuerpo lleva esperándote toda la vida,
y que mi tiempo se acaba si no te tengo a mi lado.

Juego  macabro
el que iniciase un día.
A tientas ,
sin respuestas.
Preguntas mudas ,
deseos ocultos de una de las partes
se deslizan por mi piel ante tu presencia.
Inalcanzable pero maravilloso sueño en el tiempo,
con el que mi alma
quiso demostrarme cuán ávida y falsa es la mente humana,
capaz de autoengañarme por voluntad
creyéndome amada por un imposible,
por  algo intocable que ni se da cuenta de que existo,
y aún sabiéndolo,
aún siendo consciente,
mi alma , apenada por la realidad que me ahoga,
prefiere seguir nadando entre el falso mar inventado
de mis sueños creados despierta,
de aquellos que me acompañan dormida,
y de los que creo a través de mi palabras.
Aquellas que te escribo,
aquellas que imagino decirte despierta,
en frente tuya.

Alma apenada desde mi nacimiento,
inconsolable por lo que nunca será ni podrá ser,
mientras mi mente ,
engañada,
por ese mismo espíritu colérico que la ha visto crecer,
trata de disuadirla de cometer una locura.
Dejar de imaginar,
dejar de creer,
dejar de sentir ,
sobre falsas esperanzas construidas por una mente enferma.
Enferma de locura ,
febril, que abraza algo en el aire que para ella es real,
algo que ella necesita para seguir sintiéndose viva.
Enferma de algo imposible.
Enferma de puro sentimiento por alguien
que nunca la miró a los ojos,
por alguien.......

Correr sin rumbo bajo la lluvia
como forma de despertar a una realidad inventada
por una mente que nunca dejó de dar vueltas a la misma idea.
Una realidad  que se respira,
se siente,
llora,
sufre.

Enferma de algo imposible,
pero puro de corazón
y real sentimiento.
Enferma,
cuando los locos son otros ,
mientras siento como mi verdad quema mi piel,
y las quemaduras son visibles para unos pocos.
Enferma por sentir algo por alguien
que mereciéndolo a manos llenas,
que mereciendo mi entrega absoluta e incondicional,
nunca disfrutará de ella.
Alguien que lo es todo ,
y al mismo tiempo nada.
Alguien que como mismo vino,
permanece en mis adentros ,
como siempre debió ser,
y como nunca dejará de serlo.

Un alma tan pura como inalcanzable,
a la que amaré incondicionalmente,
en mi ensoñado mundo real.
Mundo,
en el que sólo existimos tú y yo.

Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados.

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