viernes, 6 de noviembre de 2015

MOMENTOS. Siempre tuya (167)

Abriendo pensamientos ,
nuevas perspectivas,
incluyendo personas ,
ideando sueños irrealizables,
volar a mi destino sin saber cuál es
con alas prestadas,
disfrutar exclusivamente de amaneceres distintos,
sin temores ni miedos,
vivir realidades dulcificadas,
sin derramar una sola lágrima más,
sensación de engañosa felicidad
con apariencia real.


Cerrando cuentas pendientes,
escondiendo en una caja los malos recuerdos,
los pensamientos inertes,
las malas sensaciones ,
las personas que ofenden,

A él.

Sombra enquistada en mis recuerdos .
Llaga en vida de lo que pude ser y no fue.
Consagración de lo que siempre he odiado
imbuido en un cuerpo de hombre.

Amante desproporcionado
que te metiste en mi cabeza cual fiebre,
haciendo mi alma presa de un destino elegido,
no voluntario.

Apoderamiento por fe,
sentimiento por convicción,
frialdad  inicial
convertida en fuego.

Escogida como una esclava
sin capacidad de decisión,
me vi a ti ligada sin saber por qué,
y la desesperación  ,
por no poder salir de ti y encontrarme,
por no poder respirar,
fue consumiéndome  sin que apenas me diera cuenta
hasta que ya fue muy tarde.

Y tus garras triunfaron .
Las del hombre que siempre quiso reinar
sobre cien mil reinos,
las del ser que creyéndose superior a los demás,
sólo contaba con una debilidad atacable.

Aquel dolor que quisiste propiciar
para demostrar tu fuerza,
tu carácter indómito e indoblegable,
se transformaba en impotencia ante mis desaires ,
no logrando tu objetivo.

Talante inexistente
convertido en ceniza que el viento arroja
sin punto de llegada,
te postras ante mí sin hacerlo,
cuando son tus sentimientos verdaderos
los que acabas entregando.
Tu vida,
miserable sin aquello que te completa,
te aturde y te duele,
asfixiando todo posibilidad de vivir  en este mundo
de gente común sin más ,
de gente normal que sólo aspira a ser feliz
viviendo.

Sentimientos a flor de piel
con necesidad de ser correspondidos,
amalgama de confusión
que sólo trae locura y descontrol,
calmada tan sólo,
cuando , sin salida,
son tus ojos los que ,
clavándose en los míos,
ven la verdad de todo ésto.
Una verdad que te resulta dolorosa
ahora que la descubres.
Que, teniéndola delante  ,
ni fuiste capaz de hacer tuya.
Una verdad teñida ahora de dolor,
el que tú provocaste.

La verdad,
de que todo lo realizado era inútil,
de que una sola palabra tuya hubiera bastado,
de que los sentimientos subsistían aunque tú los desconocieras,
que bastando una mirada tuya ,
mi mundo se consolaba por aquel rato pequeño de atención.

La verdad.
Mi verdad de siempre,
ahora la tuya.
Una verdad que duele,
arranca llantos como si fueras un niño,
y tal vez,
sólo tal vez,
una caricia  esquiva ,
como consuelo.
La caricia de quién odiaste
siendo ella la única a la que de verdad amaste.

Ana Patricia Cruz López

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