viernes, 6 de noviembre de 2015

MOMENTOS. Siempre tuya . (177)

Como en los primeros compases de un tango
que nos avisa de lo que puede venir,

como en las primeras notas de un melodía
que nos desvela la total entrega ,
como  lo que se siente cuando es la música
la que penetra desde nuestros oídos
y se extiende por nuestro interior,


como el agua del mar
en una fría mañana de septiembre,
que va rodeando nuestro cuerpo a voluntad
apropiándose de todo él,

como el canto de los pájaros
que avisan de que el amanecer está llegando,
y dulcifican nuestros oídos ante lo que nos depara,

como el dulce y fresco aroma del azhar
después de haber llovido
en pleno nacimiento de la primavera,

como la humedad de las primeras lágrimas
que la emoción nos traen
cuando creíamos que todo estaba perdido,

como las caricias inocentes de los niños
que sienten esa sana curiosidad
por lo que experimentan sus cuerpos,
preguntándose si el otro
pasa por lo mismo,

como el tic tac insistente del reloj
cuando no somos capaces ,
en mitad de nuestra propia desesperación,
de escuchar nada más,
aislándonos por completo,

como el aire
que en su empeño de recordarnos tiempos mejores,
nos revela  quienes somos en realidad
después de tantas decisiones adoptadas,
de errores cometidos,
de aciertos sin término ni final,
 así eres tú.

Y mi mundo sigue girando en torno a ti,
de forma inevitable
casi por voluntad propia.
Incomprensible forma de amar ,
con  forma de algo cotidiano
cuando nunca lo ha sido.

Pintaste normalidad
donde nunca la hubo en realidad.
Pasados marcando ambos presentes,
en cada una de las palabras dichas y escuchadas.
Como un ave de presa ,
como el lobo cuando acecha y va de caza,
te alejas de toda probabilidad
confundiéndome.

Pintaste tu cuadro
con los pinceles  de tierna siniestralidad sentimental,
buscando que me apiadase de ti,
cuando en realidad ,
buscabas  extraer de mí
mi otro yo,
aquel que nadie había logrado descubrir
por miedo a mi presencia,
y que sólo tú,
supiste añorar en mi ausencia.

Colmaste mi vida
de aparentes sensaciones familiares,
que en realidad
supusieron adoradas desconocidas.
Cubriste los huecos de mi alma,
con verdades directas ,
crudas y desvestidas de todo privilegio.

Me amaste dándolo todo,
hasta el dolor ,
como sentimiento más descriptivo
del placer previo.

Me  hiciste sentir llena de tanta vida
como nunca pensé que  nadie podría.

Nunca me dejaste demostrarte todo lo que era capaz,
como parte de tu juego de sorpresa constante
al que querías que te sometiera.

Melodías encadenadas,
gotas de lluvias entremezcladas con lágrimas ,
imaginación convertida en imágenes a través de la pintura,
dolor que transforma angustia en sonrisa eterna y dicha completa,
amor indescriptible ,
con forma definida,
piel tersa en mis manos,
y ojos de cristalina sinceridad.

Y cada día que pasa,
cada noche que me invade,
cierro los ojos ,
y sólo pido que esto no se acabe.
Que nunca dejes de tocar la melodía perfecta,
y que nunca deje de sonar para mí.

Ana Patricia Cruz López

Todos los derechos reservados

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchísimas gracias por participar en esta página