Manos extrañas insaciables
que buscan en mi piel
reseñas de otros tiempos ,
de otras personas.
Boca pidiendo a gritos
unos labios en los que saciar su sed de venganza
por sentimientos no correspondidos.
Gestos que cualquiera
podía haber reconocido,
y yo no supe ver.
Presa de mi soledad ,
fui la víctima de tus instintos.
Agua de lluvia
que desnuda mi cuerpo ante tu mirada.
Cada curva,
cada recodo,
queda a tu libre disposición ,
y mientras imaginas tenerme,
planificas como destrozarme.
Tiempo que pasa deprisa cuando tú no estás,
y apenas puedo alcanzar estando delante.
El tiempo me dio la razón.
Sabía que no podías ser tú
aquel que se mostraba.
Hermoso envoltorio
de salvaje deseo .
Objetivo de desvelos ,
de sudor involuntario
cuando la mente juega su papel y
te introduce en mis sueños.
Trampa cuidadosamente planificada
que salió mal.
Esperabas resistencia.
Encontrastes dación por entero.
Esperabas tensión y rechazo.
Encontraste caricias revestidas de sentimiento
que dulcificaron tu tortura interior,
tu dolor inmenso
causado por otros.
Brazos abiertos , no cerrados jamás,
que esperan tu
aceptación a esta realidad en la que estás,
que vives,
que en el fondo
esperabas.
Cada mirada a mis ojos
lo dice todo.
Buscas salvación y normalidad.
Alguien que sea capaz de amarte
y en cuyo vocabulario
no exista la palabra traición.
Buscas un alma pura
capaz de amarte sin cambiarte,
de aceptarte tal y como eres.
Un alma que te ame
como tú lo haces,
que se entregue por entero,
y para la que tú, seas su mundo.
Buscas un puerto en el que recalar de forma definitiva,
en el que dejarlo todo,
en el que la vida
deje de exigirte,
en que el dolor te deje tranquilo por una vez,
y en el que sufrir sea parte de tu pasado.
Buscas un hogar,
donde sólo hay un cuerpo de mujer.
Buscas algo a lo que aferrarte de verdad,
cuando sólo hay un corazón solitario
incapaz de creer que se puede amar,
descreído y estúpido
al que dañaron más de una vez,
y que encontró en ti
su tabla de salvación.
Mírate.
Mírame.
¿Quién necesita a quién?
¿Quién ama a quién?
¿Quién salva a quién en realidad?
Dicen que el destino está escrito,
y el nuestro,
debe andar más puntilloso que los demás.
Nacimos para estar juntos ,
para vivir lo vivido
y terminar encontrándonos.
Destino que ejerciste de común acuerdo,
de brújula sin agujas,
de sentimientos de pérdida,
de esperanzas fingidas,
de cuadros de futuro pintados en negro.
Que fuiste el escultor
que golpeaba sin sentido alguno la piedra,
no otorgando forma definida a nuestra propia historia.
Que fuiste el escritor
que unificó las estrellas del cielo,
para mostrar que las letras , indefinidas,
debemos ponerlas nosotros.
Que fuiste el mago que con su sortilegio,
creó el fantasma de la nebulosa
que sobrevolaba
haciéndonos errar una y otra vez
para que al final,
nos diéramos cuenta de que
éramos tal para cual.
Destino que desapareciste el día que nos uniste.
Lazos invisible de sangre sin derramar,
pero que duele.
Supervivencia a base de golpes de cruel realidad.
Tu necesidad crece,
y la mía no tiene límite.
Necesidad de ti .
Ansiedad de mí.
Destino con un último mensaje:
vivid.
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados
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