CAPITULO QUINTO
Las instrucciones dadas por su amiga
no podían ser más precisas, ni la advertencia sobre la exigencia de
puntualidad, aún más , cuando sabía a la perfección que Brian era un hombre
extremadamente volcado con su trabajo.
Apenas faltaba una hora para el
encuentro. Debía esperarla en la entrada del lugar dónde se celebraba , El Palacio de
Gottorp (en alemán Schloss Gottorf) , situado en la ciudad de Schleswig, en una
isla en el Schlei, a unos 40 km del mar Báltico, y al que se accedía
exclusivamente a través de dos puentes o
bien , gracias a los dos transbordadores que cruzaban el fiordo diariamente. Una
hermosa finca en el siglo XII, que tras
muchos avatares, albergaba actualmente el Museo de Arte y
Cultura de Historia del Estado y el Museo Arqueológico estatal.
En su dormitorio, pese a no andar sobrado en cuanto a tiempo se
refiere , mientras terminaba de acomodarse la chaqueta , sintió como un
escalofrío le recorría por completo. Aturdido, hacía mucho que no recordaba
haber sentido algo así. Girándose, trató de pensar si con el viento reinante
aquella noche , alguna ventana cercana hubiera podido quedar abierta y por
tanto haber sufrido los efectos de la corriente quizás, pero el silencio en la
casa , sólo le indicaba que todo estaba tal y como él lo había dejado.
Sin más demora, salió de allí llegando apenas faltando cinco minutos
para cumplirse la hora prevista. Y ese fue el tiempo exacto que tuvo que
esperar, hasta el coche que traía a la Sra. Haford hizo acto
de presencia.
Siendo su mismo chófer quién le abría la puerta del vehículo , fue su
mano , sin embargo, la que la ayudó a descender de él.
Un flamante abrigo de terciopelo negro con broche de cierre en el
cuello engarzado en piedras preciosas, le otorgaba un aspecto aún más flamante del
que de por sí poseía. Una sonrisa cómplice deleitaba la visión de su rostro , especialmente bello y distinto aquella
noche , sin estridencias ni exageraciones , con aquella naturalidad innata pero
cuidada que había sabido demostrar hasta
entonces. Sin embargo, sus ojos, tan
penetrantes como siempre, seguían siendo igual de atrapantes y misteriosos. Tan
ilegibles pero apasionantes , como su
más que exquisita y atemporal educación. Una deliciosa incógnita indescifrable.
Bastó el pequeño gesto de descenso suave de ambas cabezas para darse
por saludados, procediendo a adentrarse en el lugar. Una vez en el vestíbulo, ella procedió a
desenganchar el cierre , mientras él la ayudaba a retirárselo de los hombros , entregándoselo
a uno de los empleados que se acercó a
recogerlo.
El Museo era un lugar que transpiraba arte en cada una de sus paredes
y techos. Sus techos, invitaban a
realizar con los ojos, todo el bucólico
viaje a través de sus escenas campestres con sonrientes y juguetones
angelotes. Maderas de caoba antigua ,
salones engrandecidos con techos con trabajados
artesonados, bóvedas labradas
y colores apagados y sombríos, propios
de la época en la que se construye , habiéndose conservado prácticamente
intacto pese a las sucesivas guerras.
Ante su rostro , imbuida en puro éxtasis ante la creación mostrada,
Brian sintió curiosidad.
·
BRIAN: ¿Sorprendida?
Con su mirada aún puesta en lo que la rodeaba.
·
NAGI: No puedo negar la evidencia me temo. Realmente
es tan majestuoso.
·
BRIAN: Ciertamente
, y mucho más cuando se sabe su historia.
Volviendo a centrar su interés en él, pareció querer que se la contase . Con su rostro , le
ofreció la posibilidad de acercarse a uno de los puestos habilitados para servir
las bebidas. Ante la aceptación
implícita de ella , él simplemente, le ofreció cortésmente el paso.
Servidos, comenzaron a deambular por la estancia mientras Brian
procedía a narrarle parte de la historia y vicisitudes de la construcción.
·
BRIAN: Fue
construido como una finca en 1161, y una de sus primeras funciones fue servir de residencia a uno de los obispos más famosos de la
antigüedad aquí, Occo de Schleswig cuando le destruyeron su anterior residencia. Más tarde es comprada
por el duque danés de Schleswig en 1268,
siendo transferida posteriormente al
Conde de Holstein en Rendsburg de la Casa de Schauenburgo. Hasta que pasó por
herencia materna, a manos de Cristián I de Dinamarca, el primer monarca danés
de la Casa de Oldemburgo, en 1459. Centro cultural europeo durante el reinado
de Federico III, Duque de Holstein-Gottorp (1597-1659), como palacio, fue construido por el famoso arquitecto sueco
Nicodemus Tessin el Joven (1697-1703), coincidiendo con la expansión de los
ducados , circunstancia que se aprovechó
para agrandar las instalaciones. Después de que el linaje ducal de Gottorp fuera
obligado a marcharse, el palacio,
ocupado entonces por los daneses,
cayó en desuso y abandono en 1713 bajo el reinado de Federico IV de Dinamarca. Piezas
de arte, del mobiliario y del interior fueron gradualmente sacadas del palacio,
y la estructura fue utilizada tanto como cuartel danés como prusiano en el
siglo XIX. Aunque por desgracia, de toda esa notable historia, la mayoría de la
gente sólo recuerde que durante la II
Guerra Mundial, se utilizase como campo de desplazados. Por lo demás ,
sucesivas y cuidadosas restauraciones
desde 1947 que finalizadas no hace demasiado .
·
NAGI: ¿Y ahora a quién pertenece?
·
BRIAN: A una fundación del Estado de Schleswig-Holstein.
Por suerte, su reutilización es algo que
siempre resultó muy acertado.
Mientras bebía y le escuchaba con suma atención, Brian no se había percatado de que aquellos
ojos oscuros lo observaban curiosos y sorprendidos , cual chiquilla que atentamente
oyese una bella historia. Sólo al final de su disertación, cuando se dio cuenta
de como le miraba , bajó la cabeza
tratando de disimular una ligera intimidación. Al verle, ella trató de
arreglarlo.
·
NAGI: Lo lamento. No estaba en mis adentros enrojecerle
ni avergonzarle.
Con él algo más repuesto, ella
decidió proseguir.
·
NAGI: Realmente nunca dejo de sorprenderme con
usted Sr. Clayborn.
·
BRIAN: ¿Por? Si me permite preguntárselo.
·
NAGI: No es por nada en concreto , y sin embargo,
es todo en usted. Carrie ya me lo había advertido, que no era un hombre
corriente , y cuanto más trato con usted, más confirmo su argumentación.
No pudo evitar sonreírse. Ciertamente
su amiga Carrie siempre sabía cómo venderle hacia los demás ,
especialmente cuando con quién hablaba eran mujeres potenciales acreedoras de
una posible futura compañía más duradera.
Desconociendo aún todo el argumentario de gloriosos adjetivos
evidenciados por su amiga a los ojos de la invitada , trató de evitar entrar en
los detalles .
·
BRIAN: Me temo que Carrie tiende a exagerar en
lo que a sus amigos se refiere.
·
NAGI: Me temo no estar capacitada para juzgar
ese aspecto, pero dos encuentros me han bastado para extraer algunas
conclusiones muy interesantes . Lo que no termino de averiguar es su
procedencia originaria, aunque por ciertas señas evidenciadas por usted mismo,
juraría , sin temor a equivocarme, que pareciera británico más que del Norte
Europeo, y le aseguro que no es su apellido quién me ha puesto en la pista.
·
BRIAN: Si son mis maneras lo que le pudieran
indicar tal dato , me temo que la culpa de ello es la exquisita educación que
mis padres pudieron sustentar en su momento , más que mi voluntad de
mantenerlas.
Sin saber por qué, tratar de evitar fijarse en aquellos ojos oscuros
resultaba imposible. No era tanto lo qué
decía cómo el empleo de la totalidad de su cuerpo para transmitir el
mensaje. Cada palabra parecía salir de
su interior emanando un aire diferente cada vez.
Una dulzura inquietante tras una extraña mirada angelical capaz de atrapar como la araña a través de su
red. Nada hecho con voluntariedad , y sin embargo cada sílaba parecía
acompasarse con todo un estudio ergonómico en el que su cuerpo parecía ser el
acompañante perfecto. Con un aspecto
ardientemente elegante , resistirse , resultaba hartamente complicado.
Hombre de cordura infinita , sólo perdida en una ocasión aún inolvidable y persistente, aquella mujer
tenía algo que le inquietaba, convirtiendo la incomodidad en casi un dolor
placentero.
Segura de sí misma, controlaba absolutamente todo a su alrededor con
disimulo exquisito, incluyendo a quién tenía delante. No le asustaba no saber
nada más de ella , pero tampoco se
encontraba cómodo, y sin embargo , algo
le incitaba a no alejarse, a querer ir más allá de dónde ella presuntamente le
estaba dejando, aunque sabía que en realidad , así como la araña atraía y era
paciente en su esperar, la víctima , sin saber por qué, se adentraba en su
terreno hasta no poder salir, asumiendo la inmediatez de su muerte.
·
NAGI: No me refería sólo a sus formas o a la
educación que demuestra de forma constante. Hay algo intrínseco en usted, natural,
que fluye sin esfuerzo alguno. Parece
gozar con las cosas más mundanas , pero por su juventud nadie que no le
conociera , podría decir que detrás de
esa máscara de hombre de negocios triunfante, se encuentra un amante del arte y
la historia , al que en el fondo no sólo parecen preocuparle los datos o los
hechos , sino las personas que hay detrás.
Con gesto serio en cuestión de segundos, trató de disimular lo que
parecía ser un extraño reflejo de la realidad.
No le gustaba convertirse en el centro de atención, así que optó por
desviar el tema de conversación.
·
BRIAN: Las personas son las que marcan la
importancia de los hechos. Por desgracia siempre hay dos bandos y resulta muy
difícil tener que posicionarse en un lado o en otro. Si no , baste este
edificio en el que nos encontramos. ¿Cree que alguien realmente se acuerda de
lo que fue o de cómo se transformó en lo que hoy es, o piensa de verdad que lo
más relevante por lo que será recordado
, es por haber sido refugio de víctimas de la Segunda Guerra Mundial? Los
hechos son más o menos importantes siempre en función de las personas que los
realizan, los conforman y escogen el momento en que estos se producen, incluso
de la publicidad que deba darse de los mismos. ¿Las personas? Por supuesto que
siempre son lo que más me ha importado . Mi empresa es lo que es hoy día
gracias a las personas que trabajan en ella y la hacen crecer y ser lo que es ,
competente y eficiente, y por mi parte, sólo me queda estarles agradecido por
su esfuerzo y lealtad con la misma, y
tratarles , como patrón, como se merecen. Sólo así puede granjearse el respeto
de los empleados, y su consideración.
Desconcertada por lo que parecía una respuesta no muy lejana de cierto
estadio de molestia, la aparente inocencia dejó paso a la mujer madura y seria
que se suponía que había en realidad.
·
NAGI: No puedo reprocharle absolutamente nada por eso, y mucho menos, tras una argumentación
tan bien fundamentada.
Con una mirada casi evocadora de un tiempo pasado, una cierta melancolía pareció hacerse con
ella, alejándose de allí sola , siguiéndole él detrás. Unos pocos pasos más
tarde, supo la dirección que la invitada de honor tomaría . Se dirigía hacia
los jardines, y nada parecía detenerla.
Con la noche tan despejada como
fría, ella no pareció echar de menos el
abrigo . Deambuló en línea recta , sin
destino decidido, hasta que se detuvo justo en mitad del jardín. Un claro en el
centro de una pequeña arboleda situada en uno de los laterales de la
construcción.
·
BRIAN: Lo
lam…..- pero ella le silenció con sólo un gesto -. Me pregunto si el señor
Haford lo vería de la misma forma.
De espaldas a él, su seriedad no se había suavizado, ni la
dureza del tono de su voz.
·
NAGI: Mi esposo siempre ha tenido una forma muy
particular de ver cuanto le rodea, y no sólo me refiero a sus negocios.
·
BRIAN: ¿Gozaremos de su presencia en algún
momento?
Él se acercó con cautela hasta encontrarse en frente suya, alzando el
rostro en cuanto vio su sombra acercarse.
·
NAGI: Me temo que eso es algo a lo que no puedo
responderle. Mi esposo es un hombre muy impredecible en todos los aspectos.
Nunca osa programar, y llevar una agenda no es algo que lo haya entusiasmado en
demasía nunca. Pero ciertamente , gozaría mucho presenciándoles a los dos en
algún debate.
Y el gesto de bucólica melancolía desapareció, devolviéndole la
altivez y elegancia revestida de extraña dulzura cuasi inocente a la que estaba acostumbrado.
·
BRIAN: Realmente sería un indiscutible placer
poder gozar de la versatilidad y experiencia profesional de su esposo. Un
aporte de conocimientos de incalculable valor sin duda.
·
NAGI: Sé de antemano que para los dos será una
experiencia muy gratificante sin duda.
Aquella sonrisa particular , casi tendenciosa, acompañó su rostro el resto de la noche. No
hubieron más huidas hacia un mundo
desconocido y pasado, a los recuerdos que parecían resquebrajar y cambiar hasta
el disfrute de las pequeñas cosas.
La amabilidad a la que le tenía acostumbrado, la perseverancia en la
exquisitez, la deliciosa seducción de su persona , volvió a hacer acto de
presencia. Los gestos cuidados y atrayentes de la más preciosa y elegante araña
, volvieron a reaparecer sin atisbo de duda , con su seguridad latente. Sin
temor a que pudiera confundírsela , a que sus actos se interpretaran de manera
inadecuada por parte de su anfitrión aquella noche , o de quiénes les rodeaban.
Una noche de intercambios verbales fluidos , dónde ambos parecían
marcar territorio . A lo largo de la noche , ella consiguió que se adentrase en el siguiente nivel de
confianza estimado, aquel , en el que la comodidad y la relajación podían hacer creer al
contrario que se situaba en un ámbito seguro, mientras el que lo propicia, se
va adentrando según su ritmo creyendo que su víctima ha aflojado sus propias
defensas.
Bien entrada la madrugada llegó la hora de la despedida . Sin saber cuándo volverían a encontrarse, el
adiós distaba mucho de los anteriores.
Él , con ansiedad por saber más, demostró casi no querer perderla de vista,
mientras ella, recordaba que su realidad
era bien distinta , pero que sin duda , necesitaba que de quién tomaba el
apellido, volviese de allí , de dónde había ido.
Él , el único capaz de devolverle el control o hacer que midiera no
perderlo.
Sin saber por qué , pero culminando la tentación irresistible cual
niña , mientras el coche arrancaba , se dio la vuelta para verle una última vez
a través del cristal , mientras la figura masculina del empresario naviero, del
hombre de maneras cuidadas y selectas , desaparecía ensombrecido por la
oscuridad.
Nada más entrar por la puerta de la casa que habían alquilado, antes
de encender las luces, la sombra de un abrigo colgado del perchero , lejos de
tranquilizarla, le ocasionó que su cuerpo se tensase. Una sombra entre luces
tenues venidas de su derecha , hicieron que se dirigiese directamente al salón
comedor .
Desde la puerta , pudo confirmar que era real, y que al igual que no
había maletas en la entrada , tampoco las portaba junto a él. De píe junto al mueble bar, al oír sus pasos
acercarse , se giró y la vio, elegante , distinguida , sólo como ella sabía
serlo desde que la conoció.
·
DARREN: Hermosa sin duda.
·
NAGI: ¿Cuánto vas a quedarte?
Más fría de lo que le tenía acostumbrado, fue él quien decidió
acercarse a ella. Su mano circulando alrededor de su cintura y un gesto de acercamiento brusco hacia su
cuerpo , su mejor reclamo después de una ausencia prolongada.
·
DARREN: ¿Ha sucedido algo que deba saber?
Desafiante como pocas veces la había visto, le retiraba el rostro
prefiriendo la visión de la alfombra antes que la de su rostro, tan cercano .
Sin poder soportarlo, con sus manos hizo que la soltara, alejándose hacia el
otro lado de la sala.
·
NAGI: No me has respondido.
Mostrando auténtica extrañeza por su comportamiento.
·
DARREN: Ni tú tampoco.
·
NAGI: Insiste
en conocerte. Tu imagen de hombre de negocios permanentemente ausente no te
durará demasiado.
·
DARREN: Sabes perfectamente que deberás hacer
algo antes de que ese momento llegue. Si me reconoce , volverá a huir.
·
NAGI: ¿Cuánto vas a quedarte esta vez?
Su nerviosismo le resultaba harto sospechoso. Acercándose a ella ,
trató de dilucidar algo más. La cogió del brazo y la giró hacia él de forma
seca .
·
DARREN: ¿No habrás hecho nada de lo que puedas
arrepentirte verdad ?
·
NAGI: Aún no, aunque ha resultado ser toda una
sorpresa de lo más excitante.
Volvió a tirar hasta casi retorcérselo , apretando con fuerza para
obligarla a doblegar su cuello por debajo de su cabeza.
·
DARREN: Ya te lo dije una vez y espero no tener
que volver a decírtelo. Hemos venido con una misión clara ante su incapacidad
para concluirla. Todo se fastidió por una mujer , y no volveré
a permitir que todo se vaya al garete por
otra.
·
NAGI: Parece que olvidas que no era una mujer
cualquiera, y que yo tampoco lo soy.
·
DARREN: No, no lo he olvidado, pero todo debe
seguir su curso antes de la próxima luna de sangre , y esta vez nada impedirá
que quién debe asuma el trono y el
poder, y si he de acabar con su vida , te aseguro que no me temblará el pulso y
mi conciencia andará tranquila.
De la misma forma que la arremetió contra su pecho , la soltó. Con el dolor aún en su brazo, la ironía y la
rabia se apoderaron de ella.
·
NAGI: ¿Le has visto o la vergüenza de su fracaso
pudo con él?
Su rostro lo decía todo. En otro lugar, en otra época, hubiera dado
igual lo que era o quién, la hubiese mandado matar sólo por lo que la ofensa de
dirigirse hacia él de esa forma suponía, pero mentarle, recordándole el motivo
por el cual ellos habían tenido que llegar hasta ahí, era algo que le superaba.
Sin embargo no podía hacer nada salvo contenerse, y tratar de mantener la
compostura.
·
DARREN: ¿Interesada?
·
NAGI: ¿En él? – se rió escandalosamente- Tiene
gracia que lo preguntes.
·
DARREN: Él está haciendo lo que debe , no tengo
porque vigilarlo ni cuestionar sus formas . Sabe lo que tiene que hacer.
·
NAGI: La otra vez dijiste lo mismo, y dejarlo todo en su mano fue un completo
error.
·
DARREN: ¿Y tú Morigan? ¿Sabes lo que tienes que
hacer o realmente empiezas a creer que estabas equivocada?
Con el dolor aún presente, se sentó en el reposabrazos del gran sofá. No ajeno a que realmente se le escapaba algo, se acercó de
nuevo hasta dónde ella se encontraba. La
visión de sus zapatos le indicó que su imponente presencia estaba justo delante
de ella, y temerosa como nunca, no lograba pensar con claridad las palabras justas
que debía emplear para comunicarle lo que
estaba por venir.
·
DARREN: Tú no estás así por él. ¿Qué sucede?
·
NAGI: He tenido una visión, hace dos días.
·
DARREN: ¿Y?
Como ella no era capaz de mirarle a la cara, él se la levantó por la
barbilla.
·
DARREN: ¿Qué viste?
·
NAGI: Le envían a alguien. De hecho , ya está
allí. Un vigilante
de grado superior.
·
DARREN: Sólo queda alguien así, y no creo que se
preste a esto. Veleda fue repudiada por las de su estirpe , infringió cuantas normas
le fue posible impidiendo además que todo siguiese su curso. No, no lo creo.
·
NAGI: - Mostrando auténtica desesperación- ¿Dudas
de mí acaso? Ya te advertí en su momento cuál sería el final de todo, y aún así
no me hiciste caso, preferiste dejarte llevar por ……..- la mirada colérica de él le impidió continuar-.
·
DARREN: Todo está organizado esta vez , nada
puede fallar y no lo hará. Tiene anulado
parte de su poder , y conforme más cerca de la fecha se encuentre , no será más
que un alma cándida igual que cualquier otro humano normal. Él está más cerca de lo que ella jamás imaginó,
y su creencia será su propio final.
·
NAGI: En
quién confías , será el que determine tu final.
·
DARREN: No te confundas, mi final ya está
escrito antes de que yo naciera, ahora sólo queda dejar mi legado
en quién es el único leal y honorable para continuar mi labor. El que ellos
quieren. El que siempre debió ser.
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por participar en esta página