jueves, 10 de diciembre de 2015

MOMENTOS . Siempre tuya (186)

Capaz de abarcarlo todo,
Créditos a quién corresponda

todo me lo enseñaste.
Lo nuevo,
lo imposible.
Aquello en lo que no creía,
aquello que obstruía mi libertad como persona.

Contigo aprendí,
y te aseguro que mis palabras no tienen alma de bolero,
que  el término principio  era algo inventado por el hombre,
que nos impedía adoptar decisiones  en consonancia con nuestro espíritu,
que es una simple regla social
criticada por los mismos que la establecen,
imponiendo paneles cuadriculados de conducta sutil que debe guardarse.

Tú me enseñaste,
que la vida son más que
reglas ,
límites,
órdenes o impedimentos.


Me reconfirmaste en la creencia
de que nadie tiene derecho a juzgarme ,
y menos a condicionarme
con un falso modelo de vida aparentemente perfecto,
el suyo.

Que la edad sólo es mental,
y que la carne ,
al igual que la piel,
son algo más que terminaciones nerviosas
que reaccionan instintivamente con cada roce
voluntario o involuntario que queramos darnos.

Que los miedos son autoimpuestos,
y que ello conduce a no arriesgarse,
revistiéndolo de algo que llaman prudencia  y sentido común.

Que sobre gustos no hay nada escrito
y que los tipos idealizados ,
esos que nos promueven a tener desde niñas
basados en esterotipos comunes o generalísticos,
es un absurdo invento humano
de quiénes dejaron la naturaleza
para convertirse en las máquinas hechas para producir para otros.

Tú me abriste los ojos,
sobre como poder saborear el delicioso sonido de las palabras,
cuando es un corazón sincero el que las pronuncia ,
cuando son verdades conformadas a través de espinas ensangrentadas
cuyas rosas han permanecido firmes pese a los embates de los conformistas.

Calaste en mí,
una forma distinta y nueva de ver las cosas ,
de sentir las caricias que cada nota de la música de tus labios,
que en mis fantasías ,
se deleitaban haciéndome saber
hasta dónde el placer deja de ser un pecado social
para convertirse en la exploración de uno mismo.

Un interior acorde con mi edad y mis expectativas,
con la corrección formal de mis maneras cuidadas y perfectas,
que conocieron el desasosiego de no saber qué hacer
con algo tan inmanejable como hermoso.

Contigo aprendí ,
que se puede amar sólo por sentimiento,
que puede sentirse uno libre sintiendo
y nada extraño por hacerlo intensamente,
que la pasión tiene nombre de mujer
convertida en algo hermoso
cuando son tus brazos los que la amparan,
que la tristeza nunca tiene cabida
aunque el mundo jamás se tiña de rosa y nubes algodonadas,
que el alma sigue guardando la pureza infantil de antaño
y que uno puede extraerla en cada entrega
con esa pequeña confianza creciente movida por instinto,
que lo hermoso es lo que creamos  en cada instante
según nuestros ojos lo atrapen,
y que los deseos son tan reales como nosotros queramos
mientras la esperanza continúe danzando
en vals perfecto  con un corazón en pecho erguido
y cabeza alta.

Contigo aprendí,
que esta frase
es algo más que la letra de una canción,
que es vida ,
la que surje contigo,
y muerte,
la que decidí dejar atrás .

Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchísimas gracias por participar en esta página