SUBE LA APUESTA
¿La impresión de él? Que su
rostro reflejaba algo distinto. Serena, tranquila , elegante, dispuesta aunque todavía no supiera a qué. Para ella ,
su plan ya no tenía marcha atrás, y menos después de comprobar , por como sus
ojos manifestaban un cierto placer extremadamente morboso por lo que aquella
situación podían significar.
Consciente de que su curiosidad sólo podía incrementarse conforme
pasasen los minutos, sólo faltaba saber si seguiría su talante precavido y
desconfiado , o le podría el hombre que
se escondía debajo de su piel .
·
BOURKE: No sé si preguntarte.
·
HEYDEN: ¿Dudas? Interesante.
Movimientos exquisitamente medidos, nada dejado al azar. En esta
partida gana el que sea más hábil
atrayendo al contrario y haciéndole creer en todo momento, que su mano es la que se llevará todo el
botín.
Suaves y estudiados movimientos de su cabeza, su forma de mirarle o de
coger la copa como si casi pudiese flotar………todo, para hacerle creer lo que él
quisiera.
·
BOURKE:
No es fácil sorprenderme.
·
HEYDEN: ¿Y yo lo he conseguido?
·
BOURKE: ¿Por qué creo que resulta arriesgado
contestarte?.
Con la sensación inicial de que la presa se relamía degustando el anzuelo atrapante,
sólo le bastó medir los tiempos en los
que ir tirando del suave hilo incrementaba su ansiedad. Algo a lo que ya estaba
más que acostumbrada.
Sonriendo y bajando ligeramente el rostro, haciéndole ver relativa
ventaja de conocimiento del contrario.
·
HEYDEN: Dímelo tú.
Y sus ojos se deslizaron por todo su cuerpo mientras ascendían demostrándole que era su cuerpo lo que desgranaba minuciosamente. Sin retirarle la
mirada y casi sin pestañear, esperaba el
siguiente paso, el argumento que continuaría por su parte.
·
BORUKE: Me disponía a cenar, solo. Dado que estás aquí, pienso que sería una lástima desperdiciar tan
suculentos manjares en una aburrida mesa.
·
HEYDEN: Para alguien tan planificado y prudente
como tú ¿esto no resulta una contrariedad?
·
BOURKE: A veces, algunas contrariedades son las que más placer
proporcionan.
Se apartó ligeramente para cederle el paso. Heyden bajó de la silla y se adelantó tal y como su propio protocolo
exigía. Andy no había dejado de observar
detenidamente toda la escena , y según ella fue acercándose hasta dónde él estaba
, podía vérsele su gesto nervioso , casi alterado, por verla allí cuando su
lastimosa imagen en la cama del hospital aún la tenía muy presente.
Cuando ella pasó al lado suyo, su sonrisa sarcástica dirigida a él, lo
enervó aún más.
Debidamente acomodados, Bourke pidió que les dejaran solos. La
reticencia inicial de Andy, supuso la vanagloria de ella ante la respuesta
recibida por su jefe.
Nada más ver el espacio, pudo confirmar que el significado de la
palabra impunidad cobraba un nuevo significado en la persona de este hombre. La
zona reservada para su cena suponía
media sala del restaurante , y por ende, el espacio acotado de la terraza ,
privando de la mitad de su uso al resto de clientes, algo que el hotel sólo
hacía ante determinados eventos cuyos organizadores , desembolsaban cuantiosas cantidades a cambio
de la adorada privacidad.
Ciertamente , la imagen mental de él cenando solo en un salón ,
rodeado de aproximadamente otras cuarenta mesas redondas y debidamente
ataviadas como si lo siguiente a
celebrarse allí fuese una boda , se le antojó casi deprimente y a la vez
caprichoso. Buscando la soledad, podía
haber cenado en su habitación, pero no, John Bourke no era así. Nadie le reclamaría nada a su dinero. Lo
ganaba , fuera de la forma que fuera, y simplemente, lo gastaba. Su procedencia daba igual.
Dejando marcas evidentes por cada sitio que pasaba, entrando y
saliendo de los Estados Unidos como le venía en gana y dejándose notar, era
como nadie podía entender la forma en que este hombre no había sido atrapado
aún, pese a la necesidad que las autoridades demostraban casi
constantemente en los medios y en los
cuerpos policiales . Los mandos , presionados por los políticos de turno según
se acercasen o no las campañas electorales . Los superiores , atosigando a los
agentes por la consecución de unos
resultados imposibles de obtener , cuando la coordinación no existía y nunca se
sabía , si el que se tenía en frente era un enemigo con uniforme o placa
reluciente que en sus horas de servicio
ejecutaba órdenes precisas de fuera .
“Minas andantes”. Concepto extraño fuera del terreno belicoso y en
tiempos de presunta paz, pero así se les denominaba. A ella, el concepto se lo explicó alguien que
, con los años para su desgracia, le había demostrado ser uno de ellos .
Como en una historia que se contase, y sin poner el tono emocional de
misterio que pudiera quedar bien, en
mitad del campo de tiro, en una conversación que ni siquiera se recuerda cómo
empezó, Sanders le hablaba de la sensación que se experimentaba estando en
mitad de una campo de batalla del que sabes que debes andar con mucho cuidado
porque , las minas de los enemigos, que lo cubren todo , están demasiado bien
ocultas . Que por mucho que uno tratase
de descubrirlas entre la tierra húmeda y movida por los sucesivos pasos de
otros destacamentos, con la esperanza de que parte de sus partes armadas
sobresalieran, éstas parecían mostrar una necesidad más propia del ser humano
insaciable de sangre y muerte , negándose a mostrarse. Entonces, el soldado
comenzaba a caminar con cuidado, procurando no abarcar demasiado espacio con
cada nuevo paso dado , midiendo con perfección casi milimétrica la distancia
entre ellos , mientras las gotas de sudor por los nervios comenzaban a hacer acto
de presencia, siendo inútil detenerlas
por más que él tratase de secarse de forma compulsiva.
Y como en toda situación en la que la tensión se va relajando porque
ves que llevas medio camino andado y no sucede nada , confiado y seguro,
olvidas de forma involuntaria las precauciones que te dijeron que jamás dejases
de lado . Con la meta a pocos metros,
algo hace que te detengas . La tensión vuelve a tu cuerpo como un chute
de adrenalina descontrolado y el sudor reaparece . Un “tic” seco, simple, debajo de tu píe , el cual ni te atreves a
mover. Una decisión que has de tomar en mitad de un estado de confusión :
tratar de saltar aún a riesgo de perder , o rendirse y acabar con todo antes de que lo haga el cansancio.
Sólo una vez escuchó esta historia, no así , la expresión para referirse a algunos casos de
agentes con brillante historial que acababan , en la mayoría de los casos, con
una bala en la cabeza de aquellos a los
que servían cuando nadie les veía. Pasar información era algo que no sorprendía,
porque resultaba lo más fácil cuando los canales eran los adecuados, pero lo otro , requería saber muy bien el
terreno en el que se movía y la capacidad de previsión.
Obstaculizar investigaciones, pérdida de pruebas que supuestamente se
encontraban custodiadas, desaparición inexplicable de testigos en cuestión de
días o incluso horas, chantaje a algunos miembros de la judicatura en casos muy
señalados o extorsión a jurados. Todo servía
al propósito buscado , ya fuera
para beneficiar al sujeto directamente o
a alguien cercano a él.
Primero Sanders y ahora….. Difícil digerir que precisamente él fuese
otro nombre a engrosar esa lista maldita.
Sentados uno frente a otro, la perspectiva variaba según el lado desde
el que observaras. Ella nunca tuvo la sensación de ser la presa, pero no porque
él no hiciese méritos discretos para ello.
Mostrándose liberada , sin ataduras de ningún tipo y con cierto punto de
abierta desinhibición , ella venía
dispuesta a que sus más oscuros deseos y ansias quedasen satisfechas , porque
era lo que siempre quiso de ella, y se lo dejó muy claro cuando hablaron la
primera vez que se quedaron solos . Algo
que hacía tiempo que no practicaba , pero que no había olvidado gracias al mejor
maestro posible. Pero los tiempos , los pasos y la iniciativa, esta vez , no
dependería del lado contrario.
Mente sutilmente retorcida que no escatimaba en expresar aquello que
se le mostraba. Cada gesto del que era capaz en mitad de la oscuridad mental
que le mandataba , mezclado de un sentido común proverbial, que le hacía
mantener las distancias como prueba de las intenciones de la fémina
deseada.
La colocación indiscutible de su cuerpo sobre la silla, recto y sin
que el traje se le arrugase, cuyo único
botón opresor fue discretamente abierto con tan sólo dos dedos de su mano
derecha disimulando colocársela bien. Los
puños de la camisa, en conjunción perfecta
con los gemelos con alfiler de corbata a juego. Maneras absolutamente distinguidas para un ave
rapaz acostumbrado a degustarse a sí mismo perdiendo el control y haciéndoselo
perder a los demás. Pose casi flemática
más propia de un europeo que de un canadiense, enviando señales inequívocas de
que sería una cena simplemente
preparatoria, y que la noche no terminaba ahí.
Los primeros servicios llegaron. Aquellas ensaladas de porción
refinadamente diminuta transpirando cierto olor a manzana agría y cuyos tonos de verde parecía evocar un paisaje real .
Nadie impuso el silencio por norma. Simplemente él no dijo nada , y
ella dedujo, que quizás por eso prefería comer en ese lugar y con aquellas
condiciones. Quizás, sólo quizás, la soledad lo fuera menos en grandes espacios
, sobre todo , cuando la semioscuridad te envuelve y tú te sientes el
protagonista de ella .
Miradas en las se estudiaba al otro . Un orden no escrita de cortesía
, imponía en aquella mesa de juego, que la siguiente voz la diera él. Debía
solicitar la siguiente carta y continuar dudando sobre la mano que ella
portaba, o si todo no era más que un farol
hábilmente jugado y vendido.
Y ante esa orden , aplicada por
solicitud de él, ella simplemente se dejó llevar. Las dulces tentaciones de quién
suelta el hilo una vez más con el
lenguaje no verbal, y el tirón salvaje y angosto de quién se encuentra retenido
.
La sucesión de pensamientos inflamables cada vez que sus ojos se
deleitaban con el roce del tenedor en
sus labios a cada bocado que degustaba , culminado por su exquisitez al enlazar
los ojos y corresponderle.
Los ríos del mejor vino , y la sensación de calma tensa que se
respiraba en el ambiente, brotaban nuevas sensaciones cuando el cordero braseado
ligeramente mojado en salsa con toques
de caramelo y chocolate, acompañado de verduras al vapor, mostró su eterno
sacrificio por el placer del humano al que es servido, en cuanto el cuchillo
separa la carne que ha de consumirse del resto de la pieza , y éste , mostrándose
dadivoso sin remedio ni opción, entrega
la suavidad y blancura de su carne al comensal que la disfruta.
Ojos posesivos y cada vez más ansiosos, que no ocultaban que
era el ámbito espacial el que impedía olvidarse de todo y hacerla suya,
con la convicción creada, de que su receptividad estaba garantizada. Mesa que
sirvió de parapeto perfecto, de barricada encomiable. Pequeños dados de
chocolate rellenos de helado y licor hicieron acto de presencia. Tras escoger
al elegido que hiciese subir la apuesta en esa mesa de juego, sus ojos
quisieran desquitarse de una noche de idas y venidas continuas , de
diálogos silenciosos y claros, escogiendo los de él como objetivo fijo al que
no había que perder, mientras veía sus pupilas , casi imperceptiblemente,
moverse conforme sus dedos le acercaban
el pedazo escogido tan escrupulosamente continuando la ruta que le
llevaría hasta depositarse suavemente en su lengua. La forma sinuosa de
disfrutarlo en su interior , sólo provocó que se acercase a la mesa, y tras
beber un sorbo de aquel manjar oscuro y con cuerpo, permaneciese en la misma
posición, apoyado en ella sobre sus antebrazos , dispuesto a romper aquel
silencio del que parecía disfrutar hasta hace breves instantes.
·
BOURKE: Podrías decirme que has venido por
negocios, claro que, siendo tan perfeccionista, quizás usar a tu hermano , el
abogado, pudiera resultar más creíble. Pero no lo vas a hacer ¿Verdad?
·
HEYDEN: Yo no necesito buscar excusas.
·
BOURKE ¿Y
el hotel?
Se sonrió. La pregunta lo merecía , sobre todo porque los dos sabían
de que iba todo esto, y las casualidades, en este caso, no existían.
·
HEYDEN: Tú tienes tus fuentes de información. Yo
tengo las mías.
·
BOURKE: Entonces me toca preguntar por el
tercero en discordia.
La pista perfecta. La dación de que su mano estaba casi al descubierto
y que sabía lo que quería. Pregunta directa que requería una respuesta aún más
directa, aunque no sin ciertos toques de
provocación.
·
HEYDEN: Yo no lo veo ¿Y tú?
Un nuevo seguimiento del majestuoso río blanco y de como éste se
introducía en su boca para verlo bajar por su garganta. Tratar de volver a la
realidad , sencillamente difícil.
·
BOURKE: Adelante. Soy todo oídos. – y volvió a
apoyar su espalda sobre el espaldar de la silla -.
·
HEYDEN: Quizás
el hecho de que se las arrebatases, no fuera mérito enteramente tuyo.
Él no pudo evitar sonreírse mientras una de sus manos permanecía en la
mesa repasando con el suave tacto del borde de la servilleta , y la otra ,
apoyada en su muslo.
·
BOURKE: ¿Le has dejado?
Ella no contestó, pero tampoco pudo evitar un ligero cambio de
expresión . Una debilidad manifiesta de la que trató de recomponerse.
·
BOURKE: Me resulta difícil pensar que te haya
dejado marchar.
·
HEYDEN: Digamos que no ha habido una
comunicación formal.
La sonrisa maliciosa e intencional , deparó en una carcajada nerviosa.
·
BOURKE : No voy a decir que me lo esperaba,
porque mentiría.
·
HEYDEN: Ni yo que me sorprenda.
·
BOURKE ¿Y ahora?
Heyden se levantó dirigiéndose a la terraza . Sabía que él iría
detrás, pero necesitaba tomar aire. Sabía lo que tenía que hacer , pero no le
era tan fácil como pensaba. Con el
alcohol ingerido, el efecto del
esteroide inyectado por la mañana había comenzado a desaparecer. Los dolores ,
aún no intensos, parecían ser molestias bastante evidentes e incómodas que
comenzaban a aparecer en las piernas.
Debía conseguir un sitio dónde poder inyectarse una nueva dosis , pero
no debía ser ahora. Ahora tocaba esperar y comprobar hasta dónde era capaz de
llegar él. Mientras, disimularía. Se le daba bien.
Antes de ir hasta la barandilla
y apoyarse justo a su lado, prefirió disfrutar de la visión que le ofrecía.
Aquella espalda descubierta requiriéndole saborearla, aquella forma de su cuerpo , cuyas manos imaginó
más de una vez surcando cada centímetro, especialmente teniéndola delante. Un
mundo de sensaciones brutales antes experimentadas por él , pero no de esa
forma por alguien aparentemente inaccesible , y que en su mente , continuaba
siéndolo.
Devorándola poco a poco conforme los metros que les separaban se
reducían, en cuanto ella le notó lo suficientemente cerca, hizo todo lo posible
por recomponerse y aparentar , una vez más, que todo continuaba como si nada
hubiera pasado , como si nada le doliese, como si la cama de hospital en la que
se encontraba encamada veinticuatro
horas antes formase parte de una
cruel pesadilla nada real .
La fotografía de uno al lado del otro, correctos , contenidos , con la
ciudad de fondo y apenas unos
centímetros de separación de ambos brazos, era algo de lo que ella sólo tenía
la mentalización, pero sabía que era muy real.
Había logrado llegar hasta allí. Había logrado entrar e iba a por todas . No había marcha atrás, ni
la pretendía. Sólo una imagen vista por unos segundos en su mente, la del
rostro de Robert, y un sentimiento interno. Un “lo siento” que nunca pensó que jamás tendría que sentir de esa forma por
nadie, y una realidad , la del momento, a la que su la voz de su acompañante,
raía de vuelta.
·
BOURKE: No hay nada de ti que no sepa, y sin
embargo tengo la sensación de que no lo sé todo.
·
HEYDEN: Los datos nunca dicen cómo es la persona
en realidad. Sólo es información que te aventaja sobre algunos aspectos, pero
la realidad siempre es diferente.
·
BOURKE: Y la tuya comenzó a serla desde la
primera vez que te vi, cuando nos presentaron, y desde entonces, siempre me he
preguntado , si lo mismo que vi yo en ti, es lo que le llevó a él a enamorarse
de ti.
Un latigazo frío recorrió su cuerpo sin aviso. Sus manos se agarraron
fuertemente de la barandilla mientras se armaba de valor para mirarle, mientras
él continuaba con su vista al frente.
Con un perfil serio y altivo, transpiraba una aplastante seguridad que
hacía tambalear la suya propia. Aunque
trataba de apartar de su mente el
dolor concentrándose , a cada palabra
suya reveladora de algo que no sabía bien de dónde extraía pero en lo que
siempre acertaba, el intento acababa en nada.
Con la atenta observación de su acompañante femenina, él decidió
corresponderla.
·
BOURKE: Son muchos años y aunque no se prodigue
en la expresividad de sus sentimientos, sólo le he visto mirar a una mujer de
esa forma y fue hace años, aunque esa historia , supongo que ya alguien se
habrá encargado de contártela, y sé que no habrá sido él precisamente. Siempre
ha sabido lo que ha querido, pero por miedo a que le hicieran daño , ha
preferido quedarse sin el placer de arriesgarse. Hermosamente sentimental, pero
poco práctico.
Aquel tono de voz fue tornándose altivo y casi hiriente. Desde luego,
la bondad en el ser humano no tenía reflejo en él, porque ni la practicaba , y
aún menos la conocía. Si hace unos instantes , un pequeño brote de ligera
debilidad hacía acto de presencia, el tipo seguro de sí mismo al que poco le
importaba todo salvo él mismo, volvía a devorarle.
·
HEYDEN : ¿Y a ti?
·
BOURKE: ¿A
mí qué?
·
HEYDEN: ¿Tanta seguridad y tanta confianza en ti
mismo te hacen arriesgarte hasta el punto de que nada ni nadie puede dañarte?
·
BOURKE: En lo profesional , los daños y sus
consecuencias los suelo solventar de forma rápida y personalmente . Es una
cuestión de practicidad y para dejar claro el tono de advertencia . Así evitas
que pueda repetirse.
·
HEYDEN: ¿Y en lo personal?
·
BOURKE: Nunca me implico tanto con una persona
como para darle esa oportunidad.
·
HEYDEN: Aún.
Él se sonreía mientras bajaba su cabeza durante un instante .
Girándola hacia el interior de la sala , comprobó que efectivamente estaban
solos, y sin solución de continuidad, dejó apartado su punto de apoyo para
situársele en su espalda.
Ella podía sentir el liviano roce de su cuerpo colocado detrás suya
con precisión medida. No era una invasión en términos estrictos. Dado el
carácter mostrado anteriormente, parecía ser un hombre que no se andaba con
preámbulos cálidos cuando se trataba de apoderarse de los cuerpos ajenos. Con
los argumentos desvelados por Victoria sobre él, bien aprendidos , la imagen
que Heyden se había hecho , más lo que Michael le había advertido, le hizo
pensar que quizás el juego podría haber empezado de otra forma , y que el
efecto sorpresa y la reacción rápida surgirían innatas, pero esto parecía ser
el preámbulo desconocido que ella sabía cómo terminaría, sólo había que estar
atenta.
Con su cabeza aún hacia el puesto ocupado por él instantes antes, vio
uno de sus brazos por encima del suyo, sintiendo su mano aprisionada sobre la
barandilla por la de él. Segundos después , la otra mano siguió el mismo
destino.
De pronto, su perfil volvió a aparecer, justo delante suyo, y con
aquella penetrante mirada al frente y su gesto serio, con su tono de voz casi
susurrante, comenzó a desvelar parte de las cartas llevadas .
·
BOURKE: Estoy demasiado acostumbrado a
controlarlo todo, incluso aquello que los que están bajo mi servicio hacen para
mí. Quizás , eso sea lo que me otorga la
suficiente seguridad como para potenciar la enorme tranquilidad y paciencia con
la vivo constantemente. – dio media vuelta a su cara hasta tenerla en frente - Es esa misma seguridad la que me ha convertido
en el hombre que soy, y mi paciencia, la que me facilita saber que siempre,
siempre, consigo lo que me propongo, y por mucho que desee algo, siempre
procuro que la desesperación por obtenerlo no me confunda y me haga mostrarme
impaciente . Sin embargo, he de
reconocerte que contigo, la curiosidad extrema pasó hace mucho tiempo a ser
insaciabilidad . La confirmación por parte de Victoria , sólo la
acrecentó. El no haber ido a por ti
antes , el no haber adoptado la iniciativa pese a todo, es porque estaba seguro
de que a diferencia de las demás, eras tú la que decidías , y que si lo
querías, vendrías por ti sola. Idea que
reconozco que me sobreexcitaba. Contigo -
el leve roce de su cuerpo , se convirtió en la unificación completa de
el mismo, empujándola contra la barandilla, sin escapatoria- siempre he sabido
que no funcionarían las mismas reglas – con la vista fijada en sus labios decantando su deseo de besarlos - pero con la convicción de saber cómo eres en
realidad, fría y controladora pero sin límites . Adoras llevar el control hasta
que decides dejarte llevar si estás segura de que el otro sabe lo que quieres y
necesitas sin medida. – Acercó su boca sin que ella se moviese , dejándolos tan
cerca que podía sentir el cosquilleo de la reverberación del sonido de su voz,
y el calor emanado capaz de resecarlos-
Exigente en el dar y aún más en el recibir. Cansada de buscar a alguien
que esté a tu nivel. Te encanta hacer disfrutar , y observar al otro mientras
lo consigues , porque para ti es el
mayor triunfo.
Heyden se humedeció los labios y él se acercó con la intención de
besarla , pero se detuvo bruscamente.
Girando su cabeza de nuevo al frente , lejos de creer que lo
rechazaba, entendió que la señal estaba dada. Sus manos se desplazaron a lo largo de los
brazos de ella hacia los hombros presionando el camino con los dedos en garra ,
dejando su seña a lo largo de la piel.
Una fuerza que pudo continuar sintiendo mientras descendía por sus
costados apoderándose sutilmente de sus
caderas , mientras atraía su cuerpo al de él , sintiendo cada parte de su
anatomía receptiva.
Con la sensación de que esto no se detendría y el dolor acuciante que se iba apoderando
del resto de su cuerpo, que se detuviera
casi fue un milagro escuchado. Lo que le diría a continuación, ya le
confirmaría que sólo era un receso a algo más.
·
BOURKE: Ya sabes dónde encontrarme.
Y se alejó , pese a que sus manos deseaban permanecer en aquel cuerpo.
Amante de los riesgos, éste suponía uno. No estaba seguro de que ella
subiese definitivamente, pero decidió correrlo por el porcentaje de
probabilidades que poseía de que ella no le fallaría .
Esperando se alejase lo suficiente, caminó apresuradamente al cuarto
de baño más cercano con la intención de calmar aquel dolor puntiagudo y
acuciante que parecía arderle por dentro y abrirse paso como cuchillas afiladas
entre el hielo , desgarrando todo a su paso.
Localizándolos , entró en el primero que vio abierto, bajó la tapa,
cerró la puerta, se levantó el vestido hasta la cintura, y se sentó. Rebuscando
de forma nerviosa en su pequeño bolso, al notarse su cuerpo más relajado y
preparado para el siguiente chute de
calmante, el dolor incrementó su intensidad recordándole que conforme más dosis
necesitara , su vuelta sería aún peor.
Seleccionando la zona del muslo dónde clavar la aguja e insertar su
contenido, ésta fue introduciéndolo lentamente , haciendo efecto de forma
progresiva.
Apenas un par de minutos más
tarde , con la jeringa aún en la mano,
mientras trataba de relajarse , algo la alteró. Oyó que alguien entraba . Por
el sonido de sus pasos contra el suelo ,
pesados y sin tacones , dedujo que era un hombre . Aquel caminar sonoro pasó por delante de su
puerta llegando hasta el fondo haciéndose el silencio.
Con fuerza, cogió la inyectable , tiró del émbolo hacia detrás para
llenar la cámara de aire por su tuviera que usarla, y se dispuso en posición de
alerta, con sus oídos muy atentos ya que aquellos pasos se acercaban , mientras
las puertas entre abiertas de algunos de los habitáculos eran empujadas
bruscamente. Hasta que llegó a la que se
encontraba justo al lado suyo.
Una patada a su puerta , la sobresaltaba, dándole sólo a tiempo a
intentar abalanzarse sobre el sujeto de traje gris que se le echaba encima
tratando de inmovilizarle las manos sin lograr verle la cara.
Pese a la fuerza con la que trataba de resistirse y tratando de
soltarse para clavarle la jeringuilla, la debilidad inicial,
efecto secundario de la sustancia, acabó imposibilitándole continuar defendiéndose como pretendía, lo
que desechó por completo cuando logró ver de quién se trataba.
·
HEYDEN: ¿Tú?
Sin su resistencia, el individuo logró agarrarle las dos manos con una
suya mientras le quitaba aquello con lo
que pretendía atacarle. Tras verlo y mirarla , la soltó, saliendo del reducido
habitáculo y apoyarse en los lavabos en frente del mismo.
·
ANDY: ¿ Retorcida eh?
·
HEYDEN:
¿Qué querías? – extrañada- ¿Qué haces aquí?
·
ANDY: Eso es justo lo que yo venía a preguntarte.
·
HEYDEN:
Ya veo. ¿Sanders ya lo sabe?- salió del váter y se acercó hasta el
lavabo situado justo a su izquierda para refrescarse, verle la cara por unos
segundos fue suficiente- ¿Desde cuándo?
·
ANDY: No me hagas contestar algo que ya sabes.
·
HEYDEN: Entonces contéstame lo que no sé.
·
ANDY: Sabes que esto – mostrándole la
jeringuilla- es sólo temporal ¿verdad?
Él la dejó encima del lavabo dónde
ella se encontraba .
·
ANDY: cada vez se reducirá más el tiempo de
perdurabilidad de sus efectos y los dolores serán cada vez más intensos .
·
HEYDEN: Te repites.
·
ANDY: Bien, entonces me permitiré darte un concejo
gratuito, no subas.
Aquella expresión , lo que sus ojos le decían ........ Sólo una vez la
vio, y por aquel entonces tenía un arma
apuntándole a la cabeza , muy cerca , con un temeroso disparo a bocajarro a
punto de hacerse con él si ella y el sentido común de él no hubieran
intercedido.
·
HEYDEN: Es curioso que ahora seas capaz de
sentir miedo por lo que pueda pasarme ahí arriba. Sabía que esto podía pasar,
con Sanders era fácil averiguarlo, siempre ha dejado demasiadas pistas , ¿pero
tú?
·
ANDY: Márchate de aquí Heyden, vete antes de que
sea demasiado tarde, déjalo todo. Sanders se lo tienen demasiado bien montado,
y tú eres un gran estorbo, sabes demasiado.
·
HEYDEN: Dímelo Andy.
Caminó hasta la pared del fondo la situada junto a la salida, y con la
cabeza baja y las manos en los
bolsillos, respiró hondo , mientras ella , continuaba apoyada en el lavabo
esperando una respuesta que creía conocer.
·
ANDY: Sabe quién eres y lo que eres.
Ahora sí era capaz de entender el concepto de riesgo tal y como Bourke
lo entendía. Ahora, sus palabras , tan medidas , tan estudiadas , tenían
sentido. Parecía conocerla muy bien , y nada resultaba dejado al azar. La presunción suya de que
parecía conocerla personalmente , saber qué hilos manejar y su excesiva prudencia , todo, conformaban el paquete sorpresa perfecto de su juego. Al
final, el farol perfecto se encontraba en su mano, y él resultaba un jugador
tan profesional como seductoramente aventajado.
Sola y a sabiendas de que se encontraba encerrada en un círculo del
que ella misma colocó el candado entregándole en bandeja de plata la llave del
mismo, sólo le quedaba hacer una cosa, saciar a Bourke , sabiendo quién era, la
mayor curiosidad de todas : saber hasta dónde sería capaz de llegar .
Tomó resuello, y con paso
tranquilo comenzó a andar hacia la salida. Antes de abrir la puerta que le otorgaba el acceso de nuevo al
comedor, con el pomo en la mano, miró a Andy una última vez.
Sus ojos arrepentidos , dolidos al darse cuenta realmente de lo que
había hecho ya que , conociéndola, sabía que no se detendría, le bastaron.
·
HEYDEN: Sólo
lamento que sea ahora cuando te hayas dado cuenta realmente de a quién le has
entregado. Espero , sinceramente, que puedas vivir con ello.
Atravesando la puerta mientras ésta caía de nuevo tras ella, con paso
firme y decidido, con la sensación de
encontrarse más sola que nunca , salió del comedor en dirección a los
ascensores. Frente a ellos, tocó el único botón habido que la permitía bajar. Una
vez dentro , observando los botones mientras la puerta se cerraba , tocó el que
la llevaría dos pisos más abajo. Un
recorrido corto , durante el cual, con inmediatez, debía decidir si salir o no
al pasillo con el que se encontraría , siendo consciente de que de ello dependía
todo, de si su esfuerzo realmente serviría de algo, y si el sacrificio merecía
la pena.
El timbre de llegada a la planta sonó, la puerta se abrió y ella…………
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados

Y ella que?????????????????????????? ay que me da, no puedo con esta historia, tengo la piel de gallina, jamas jamas jamas no no no por diosssss pero espera deja me tranquilizo, que cosa la motiva a ella ir a la boca del lobo? por que sigue con eso a pesar que todos le dicen que lo deje? digo Bourke woow yo hubiera caido a los 5 segundos de conocerlo soy un simple mortal, ANA PATRICIA CRUZ VIUDA DE RANGEL hahahaha me estas matando con esta historia y luego te parece increible que yo desde el primer momento que lei esto me quede prendida de la trama? Te amo hahaha
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