sábado, 12 de diciembre de 2015

NADA ES LO QUE PARECE. CAPITULO DECIMO SEGUNDO . Primera parte. Sube la apuesta (Registrado en SAFE CREATIVE JUNIO 2015)

CAPITULO DECIMO SEGUNDO (Primera Parte)
N.Y. Créditos a quién corresponda

SUBE LA APUESTA


¿La impresión de  él? Que su rostro reflejaba algo distinto. Serena, tranquila , elegante, dispuesta  aunque todavía no supiera a qué. Para ella , su plan ya no tenía marcha atrás, y menos después de comprobar , por como sus ojos manifestaban un cierto placer extremadamente morboso por lo que aquella situación podían significar.
Consciente de que su curiosidad sólo podía incrementarse conforme pasasen los minutos, sólo faltaba saber si seguiría su talante precavido y desconfiado  , o le podría el hombre que se escondía debajo de su piel .

·        BOURKE: No sé si preguntarte.
·        HEYDEN: ¿Dudas? Interesante.

Movimientos exquisitamente medidos, nada dejado al azar. En esta partida gana el que sea más hábil  atrayendo al contrario y haciéndole creer en todo momento,  que su mano es la que se llevará todo el botín.
Suaves y estudiados movimientos de su cabeza, su forma de mirarle o de coger la copa como si casi pudiese flotar………todo, para hacerle creer lo que él quisiera.

·        BOURKE:  No es fácil sorprenderme.
·        HEYDEN: ¿Y yo lo he conseguido?
·        BOURKE: ¿Por qué creo que resulta arriesgado contestarte?.

Con la sensación inicial de que la presa  se relamía degustando el anzuelo atrapante, sólo le bastó medir los tiempos  en los que ir tirando del suave hilo incrementaba su ansiedad. Algo a lo que ya estaba más que acostumbrada.
Sonriendo y bajando ligeramente el rostro, haciéndole ver relativa ventaja de conocimiento del contrario.

·        HEYDEN: Dímelo tú.


Y sus ojos se deslizaron por todo su cuerpo mientras ascendían  demostrándole que era su cuerpo lo que  desgranaba minuciosamente. Sin retirarle la mirada y casi  sin pestañear, esperaba el siguiente paso, el argumento que continuaría por su parte.  

·        BORUKE: Me disponía a cenar,  solo. Dado que estás aquí, pienso  que sería una lástima desperdiciar tan suculentos manjares en una aburrida mesa.
·        HEYDEN: Para alguien tan planificado y prudente como tú ¿esto no resulta una contrariedad?
·        BOURKE: A veces, algunas  contrariedades son las que más placer proporcionan.

Se apartó ligeramente para cederle el paso. Heyden  bajó de la silla  y se adelantó tal y como su propio protocolo exigía.  Andy no había dejado de observar detenidamente toda la escena , y según ella fue acercándose hasta dónde él estaba , podía vérsele su gesto nervioso , casi alterado, por verla allí cuando su lastimosa imagen en la cama del hospital aún la tenía muy presente.
Cuando ella pasó al lado suyo, su sonrisa sarcástica dirigida a él, lo enervó aún más.  

Debidamente acomodados, Bourke pidió que les dejaran solos. La reticencia inicial de Andy, supuso la vanagloria de ella ante la respuesta recibida por su jefe.

Nada más ver el espacio, pudo confirmar que el significado de la palabra impunidad cobraba un nuevo significado en la persona de este hombre. La zona reservada para su cena  suponía media sala del restaurante , y por ende, el espacio acotado de la terraza , privando de la mitad de su uso al resto de clientes, algo que el hotel sólo hacía ante determinados eventos cuyos organizadores ,  desembolsaban cuantiosas cantidades a cambio de la adorada privacidad.

Ciertamente , la imagen mental de él cenando solo en un salón , rodeado de aproximadamente otras cuarenta mesas redondas y debidamente ataviadas  como si lo siguiente a celebrarse allí fuese una boda , se le antojó casi deprimente y a la vez caprichoso. Buscando la soledad,  podía haber cenado en su habitación, pero no, John Bourke no era así.  Nadie le reclamaría nada a su dinero. Lo ganaba , fuera de la forma que fuera, y simplemente, lo gastaba.  Su procedencia  daba igual.

Dejando marcas evidentes por cada sitio que pasaba, entrando y saliendo de los Estados Unidos como le venía en gana y dejándose notar, era como nadie podía entender la forma en que este hombre no había sido atrapado aún,  pese a la necesidad  que las autoridades demostraban casi constantemente en los medios  y en los cuerpos policiales . Los mandos , presionados por los políticos de turno según se acercasen o no las campañas electorales . Los superiores , atosigando a los agentes  por la consecución de unos resultados imposibles de obtener , cuando la coordinación no existía y nunca se sabía , si el que se tenía en frente era un enemigo con uniforme o placa reluciente que en sus horas  de servicio ejecutaba órdenes precisas de fuera .

“Minas andantes”. Concepto extraño fuera del terreno belicoso y en tiempos de presunta paz, pero así se les denominaba.  A ella, el concepto se lo explicó alguien que , con los años para su desgracia, le había demostrado ser uno de ellos .
Como en una historia que se contase, y sin poner el tono emocional de misterio que pudiera quedar bien,  en mitad del campo de tiro, en una conversación que ni siquiera se recuerda cómo empezó, Sanders le hablaba de la sensación que se experimentaba estando en mitad de una campo de batalla del que sabes que debes andar con mucho cuidado porque , las minas de los enemigos, que lo cubren todo , están demasiado bien ocultas .  Que por mucho que uno tratase de descubrirlas entre la tierra húmeda y movida por los sucesivos pasos de otros destacamentos, con la esperanza de que parte de sus partes armadas sobresalieran, éstas parecían mostrar una necesidad más propia del ser humano insaciable de sangre y muerte , negándose a mostrarse. Entonces, el soldado comenzaba a caminar con cuidado, procurando no abarcar demasiado espacio con cada nuevo paso dado , midiendo con perfección casi milimétrica la distancia entre ellos , mientras las gotas de sudor por los nervios comenzaban a hacer acto de presencia, siendo inútil detenerlas  por más que él tratase de secarse de forma compulsiva.
Y como en toda situación en la que la tensión se va relajando porque ves que llevas medio camino andado y no sucede nada , confiado y seguro, olvidas de forma involuntaria las precauciones que te dijeron que jamás dejases de lado . Con la meta a pocos metros,  algo hace que te detengas . La tensión vuelve a tu cuerpo como un chute de adrenalina descontrolado y el sudor reaparece .  Un “tic” seco, simple,  debajo de tu píe , el cual ni te atreves a mover. Una decisión que has de tomar en mitad de un estado de confusión : tratar de saltar aún a riesgo de perder , o rendirse y acabar con todo  antes de que lo haga el cansancio.

Sólo una vez escuchó esta historia, no así ,  la expresión para referirse a algunos casos de agentes con brillante historial que acababan , en la mayoría de los casos, con una bala  en la cabeza de aquellos a los que servían cuando nadie les veía. Pasar información era algo que no sorprendía, porque resultaba lo más fácil cuando los canales eran los adecuados,   pero lo otro , requería saber muy bien el terreno en el que se movía y la capacidad de previsión. 
Obstaculizar investigaciones, pérdida de pruebas que supuestamente se encontraban custodiadas, desaparición inexplicable de testigos en cuestión de días o incluso horas, chantaje a algunos miembros de la judicatura en casos muy señalados o extorsión a jurados. Todo servía  al propósito  buscado , ya fuera para beneficiar al sujeto directamente  o a alguien cercano a él.

Primero Sanders y ahora….. Difícil digerir que precisamente él fuese otro nombre a engrosar esa lista maldita.

Sentados uno frente a otro, la perspectiva variaba según el lado desde el que observaras. Ella nunca tuvo la sensación de ser la presa, pero no porque él no hiciese méritos discretos para ello.  Mostrándose liberada , sin ataduras de ningún tipo y con cierto punto de abierta desinhibición  , ella venía dispuesta a que sus más oscuros deseos y ansias quedasen satisfechas , porque era lo que siempre quiso de ella, y se lo dejó muy claro cuando hablaron la primera vez que se quedaron solos .  Algo que hacía tiempo que no practicaba ,  pero que no había olvidado gracias al mejor maestro posible. Pero los tiempos , los pasos y la iniciativa, esta vez , no dependería del lado contrario.

Mente sutilmente retorcida que no escatimaba en expresar aquello que se le mostraba. Cada gesto del que era capaz en mitad de la oscuridad mental que le mandataba , mezclado de un sentido común proverbial,  que le hacía  mantener las distancias como prueba de las intenciones de la fémina deseada.

La colocación indiscutible de su cuerpo sobre la silla, recto y sin que el traje se le arrugase, cuyo  único botón opresor fue discretamente abierto con tan sólo dos dedos de su mano derecha  disimulando colocársela bien. Los puños de la camisa,  en conjunción perfecta con los gemelos con alfiler de corbata a juego.  Maneras absolutamente distinguidas para un ave rapaz acostumbrado a degustarse a sí mismo perdiendo el control y haciéndoselo perder a los demás.  Pose casi flemática más propia de un europeo que de un canadiense, enviando señales inequívocas de que sería una cena  simplemente preparatoria, y que la noche no terminaba ahí.

Los primeros servicios llegaron. Aquellas ensaladas de porción refinadamente diminuta transpirando cierto olor a manzana agría  y cuyos tonos de verde  parecía evocar un paisaje real .
Nadie impuso el silencio por norma. Simplemente él no dijo nada , y ella dedujo, que quizás por eso prefería comer en ese lugar y con aquellas condiciones. Quizás, sólo quizás, la soledad lo fuera menos en grandes espacios , sobre todo , cuando la semioscuridad te envuelve y tú te sientes el protagonista de ella .

Miradas en las se estudiaba al otro . Un orden no escrita de cortesía , imponía en aquella mesa de juego, que la siguiente voz la diera él. Debía solicitar la siguiente carta y continuar dudando sobre la mano que ella portaba, o si todo no era más que un farol  hábilmente jugado y vendido.
Y ante esa orden ,  aplicada por solicitud de él, ella simplemente se dejó llevar. Las dulces tentaciones de quién suelta el hilo una vez más  con el lenguaje no verbal, y el tirón salvaje y angosto de quién se encuentra retenido .

La sucesión de pensamientos inflamables cada vez que sus ojos se deleitaban con el roce del tenedor  en sus labios a cada bocado que degustaba , culminado por su exquisitez al enlazar los ojos y corresponderle.

Los ríos del mejor vino , y la sensación de calma tensa que se respiraba en el ambiente, brotaban nuevas sensaciones cuando el cordero braseado ligeramente mojado en  salsa con toques de caramelo y chocolate, acompañado de verduras al vapor, mostró su eterno sacrificio por el placer del humano al que es servido, en cuanto el cuchillo separa la carne que ha de consumirse del resto de la pieza , y éste , mostrándose dadivoso sin remedio  ni opción, entrega la suavidad y blancura de su carne al comensal que la disfruta.

Ojos posesivos y cada vez más ansiosos,  que no ocultaban  que  era el ámbito espacial el que impedía olvidarse de todo y hacerla suya, con la convicción creada, de que su receptividad estaba garantizada. Mesa que sirvió de parapeto perfecto, de barricada encomiable. Pequeños dados de chocolate rellenos de helado y licor hicieron acto de presencia. Tras escoger al elegido que hiciese subir la apuesta en esa mesa de juego,  sus ojos  quisieran desquitarse de una noche de idas y venidas continuas , de diálogos silenciosos y claros, escogiendo los de él como objetivo fijo al que no había que perder,  mientras  veía sus pupilas , casi imperceptiblemente, moverse conforme sus dedos le acercaban  el pedazo escogido tan escrupulosamente continuando la ruta que le llevaría hasta depositarse suavemente en su lengua. La forma sinuosa de disfrutarlo en su interior , sólo provocó que se acercase a la mesa, y tras beber un sorbo de aquel manjar oscuro y con cuerpo, permaneciese en la misma posición, apoyado en ella sobre sus antebrazos , dispuesto a romper aquel silencio del que parecía disfrutar hasta hace breves instantes.

·        BOURKE: Podrías decirme que has venido por negocios, claro que, siendo tan perfeccionista, quizás usar a tu hermano , el abogado, pudiera resultar más creíble. Pero no lo vas a hacer ¿Verdad?
·        HEYDEN: Yo no necesito buscar excusas.
·        BOURKE  ¿Y el hotel?

Se sonrió. La pregunta lo merecía , sobre todo porque los dos sabían de que iba todo esto, y las casualidades, en este caso, no existían.

·        HEYDEN: Tú tienes tus fuentes de información. Yo tengo las mías.
·        BOURKE: Entonces me toca preguntar por el tercero en discordia.

La pista perfecta. La dación de que su mano estaba casi al descubierto y que sabía lo que quería. Pregunta directa que requería una respuesta aún más directa,  aunque no sin ciertos toques de provocación.

·        HEYDEN: Yo no lo veo ¿Y tú?

Un nuevo seguimiento del majestuoso río blanco y de como éste se introducía en su boca para verlo bajar por su garganta. Tratar de volver a la realidad  , sencillamente difícil.

·        BOURKE: Adelante. Soy todo oídos. – y volvió a apoyar su espalda sobre el espaldar de la silla -.
·        HEYDEN:  Quizás el hecho de que se las arrebatases, no fuera mérito enteramente tuyo.

Él no pudo evitar sonreírse mientras una de sus manos permanecía en la mesa repasando con el suave tacto del borde de la servilleta , y la otra , apoyada en su muslo.

·        BOURKE: ¿Le has dejado?

Ella no contestó, pero tampoco pudo evitar un ligero cambio de expresión . Una debilidad manifiesta de la que trató de recomponerse.

·        BOURKE: Me resulta difícil pensar que te haya dejado marchar.
·        HEYDEN: Digamos que no ha habido una comunicación formal.

La sonrisa maliciosa e intencional , deparó en una carcajada nerviosa.

·        BOURKE : No voy a decir que me lo esperaba, porque mentiría.
·        HEYDEN: Ni yo que me sorprenda.
·        BOURKE ¿Y ahora?

Heyden se levantó dirigiéndose a la terraza . Sabía que él iría detrás, pero necesitaba tomar aire. Sabía lo que tenía que hacer , pero no le era tan fácil como pensaba.  Con el alcohol ingerido, el efecto  del esteroide inyectado por la mañana había comenzado a desaparecer. Los dolores , aún no intensos, parecían ser molestias bastante evidentes e incómodas que comenzaban a aparecer en las piernas.  Debía conseguir un sitio dónde poder inyectarse una nueva dosis , pero no debía ser ahora. Ahora tocaba esperar y comprobar hasta dónde era capaz de llegar él. Mientras, disimularía. Se le daba bien.

Antes de ir hasta  la barandilla y apoyarse justo a su lado, prefirió disfrutar de la visión que le ofrecía. Aquella espalda descubierta requiriéndole saborearla,  aquella forma de su cuerpo , cuyas manos imaginó más de una vez surcando cada centímetro, especialmente teniéndola delante. Un mundo de sensaciones brutales antes experimentadas por él , pero no de esa forma por alguien aparentemente inaccesible , y que en su mente , continuaba siéndolo.

Devorándola poco a poco conforme los metros que les separaban se reducían, en cuanto ella le notó lo suficientemente cerca, hizo todo lo posible por recomponerse y aparentar , una vez más, que todo continuaba como si nada hubiera pasado , como si nada le doliese, como si la cama de hospital en la que se encontraba encamada veinticuatro  horas antes  formase parte de una cruel pesadilla nada real .

La fotografía de uno al lado del otro, correctos , contenidos , con la ciudad de fondo  y apenas unos centímetros de separación de ambos brazos, era algo de lo que ella sólo tenía la mentalización, pero sabía que era muy real.
Había logrado llegar hasta allí. Había logrado entrar  e iba a por todas . No había marcha atrás, ni la pretendía. Sólo una imagen vista por unos segundos en su mente, la del rostro de Robert, y un sentimiento interno. Un “lo siento” que nunca pensó  que jamás tendría que sentir de esa forma por nadie, y una realidad , la del momento, a la que su la voz de su acompañante, raía de vuelta.

·        BOURKE: No hay nada de ti que no sepa, y sin embargo tengo la sensación de que no lo sé todo.
·        HEYDEN: Los datos nunca dicen cómo es la persona en realidad. Sólo es información que te aventaja sobre algunos aspectos, pero la realidad siempre es diferente.
·        BOURKE: Y la tuya comenzó a serla desde la primera vez que te vi, cuando nos presentaron, y desde entonces, siempre me he preguntado , si lo mismo que vi yo en ti, es lo que le llevó a él a enamorarse de ti.

Un latigazo frío recorrió su cuerpo sin aviso. Sus manos se agarraron fuertemente de la barandilla mientras se armaba de valor para mirarle, mientras él continuaba con su vista al frente.  Con un perfil serio y altivo, transpiraba una aplastante seguridad que hacía tambalear la suya propia.  Aunque trataba de apartar de su mente  el dolor  concentrándose , a cada palabra suya reveladora de algo que no sabía bien de dónde extraía pero en lo que siempre acertaba, el intento acababa en nada.
Con la atenta observación de su acompañante femenina, él decidió corresponderla.

·        BOURKE: Son muchos años y aunque no se prodigue en la expresividad de sus sentimientos, sólo le he visto mirar a una mujer de esa forma y fue hace años, aunque esa historia , supongo que ya alguien se habrá encargado de contártela, y sé que no habrá sido él precisamente. Siempre ha sabido lo que ha querido, pero por miedo a que le hicieran daño , ha preferido quedarse sin el placer de arriesgarse. Hermosamente sentimental, pero poco práctico.

Aquel tono de voz fue tornándose altivo y casi hiriente. Desde luego, la bondad en el ser humano no tenía reflejo en él, porque ni la practicaba , y aún menos la conocía. Si hace unos instantes , un pequeño brote de ligera debilidad hacía acto de presencia, el tipo seguro de sí mismo al que poco le importaba todo salvo él mismo, volvía a devorarle.

·        HEYDEN : ¿Y a ti?
·        BOURKE:  ¿A mí qué?
·        HEYDEN: ¿Tanta seguridad y tanta confianza en ti mismo te hacen arriesgarte hasta el punto de que nada ni nadie puede dañarte?
·        BOURKE: En lo profesional , los daños y sus consecuencias los suelo solventar de forma rápida y personalmente . Es una cuestión de practicidad y para dejar claro el tono de advertencia . Así evitas que pueda repetirse.
·        HEYDEN: ¿Y en lo personal?
·        BOURKE: Nunca me implico tanto con una persona como para darle esa oportunidad.
·        HEYDEN: Aún.

Él se sonreía mientras bajaba su cabeza durante un instante . Girándola hacia el interior de la sala , comprobó que efectivamente estaban solos, y sin solución de continuidad, dejó apartado su punto de apoyo para situársele en su espalda.
Ella podía sentir el liviano roce de su cuerpo colocado detrás suya con precisión medida. No era una invasión en términos estrictos. Dado el carácter mostrado anteriormente, parecía ser un hombre que no se andaba con preámbulos cálidos cuando se trataba de apoderarse de los cuerpos ajenos. Con los argumentos desvelados por Victoria sobre él, bien aprendidos , la imagen que Heyden se había hecho , más lo que Michael le había advertido, le hizo pensar que quizás el juego podría haber empezado de otra forma , y que el efecto sorpresa y la reacción rápida surgirían innatas, pero esto parecía ser el preámbulo desconocido que ella sabía cómo terminaría, sólo había que estar atenta.

Con su cabeza aún hacia el puesto ocupado por él instantes antes, vio uno de sus brazos por encima del suyo, sintiendo su mano aprisionada sobre la barandilla por la de él. Segundos después , la otra mano siguió el mismo destino.

De pronto, su perfil volvió a aparecer, justo delante suyo, y con aquella penetrante mirada al frente y su gesto serio, con su tono de voz casi susurrante, comenzó a desvelar parte de las cartas llevadas .

·        BOURKE: Estoy demasiado acostumbrado a controlarlo todo, incluso aquello que los que están bajo mi servicio hacen para mí.  Quizás , eso sea lo que me otorga la suficiente seguridad como para potenciar la enorme tranquilidad y paciencia con la vivo constantemente. – dio media vuelta a su cara hasta tenerla en frente -  Es esa misma seguridad la que me ha convertido en el hombre que soy, y mi paciencia, la que me facilita saber que siempre, siempre, consigo lo que me propongo, y por mucho que desee algo, siempre procuro que la desesperación por obtenerlo no me confunda y me haga mostrarme impaciente . Sin embargo,  he de reconocerte que contigo, la curiosidad extrema pasó hace mucho tiempo a ser insaciabilidad . La confirmación por parte de Victoria , sólo la acrecentó.  El no haber ido a por ti antes , el no haber adoptado la iniciativa pese a todo, es porque estaba seguro de que a diferencia de las demás, eras tú la que decidías , y que si lo querías, vendrías por ti sola.  Idea que reconozco que me sobreexcitaba. Contigo -  el leve roce de su cuerpo , se convirtió en la unificación completa de el mismo, empujándola contra la barandilla, sin escapatoria- siempre he sabido que no funcionarían las mismas reglas – con la vista fijada en sus labios  decantando su deseo de besarlos -  pero con la convicción de saber cómo eres en realidad, fría y controladora pero sin límites . Adoras llevar el control hasta que decides dejarte llevar si estás segura de que el otro sabe lo que quieres y necesitas sin medida. – Acercó su boca sin que ella se moviese , dejándolos tan cerca que podía sentir el cosquilleo de la reverberación del sonido de su voz, y el calor emanado capaz de resecarlos-  Exigente en el dar y aún más en el recibir. Cansada de buscar a alguien que esté a tu nivel. Te encanta hacer disfrutar , y observar al otro mientras lo consigues  , porque para ti es el mayor triunfo.

Heyden se humedeció los labios y él se acercó con la intención de besarla ,  pero se detuvo bruscamente.
Girando su cabeza de nuevo al frente , lejos de creer que lo rechazaba, entendió que la señal estaba dada.  Sus manos se desplazaron a lo largo de los brazos de ella hacia los hombros presionando el camino con los dedos en garra , dejando su seña a lo largo de la piel.  Una fuerza que pudo continuar sintiendo mientras descendía por sus costados  apoderándose sutilmente de sus caderas , mientras atraía su cuerpo al de él , sintiendo cada parte de su anatomía receptiva.

Con la sensación de que esto no se detendría  y el dolor acuciante que se iba apoderando del resto de su cuerpo, que se detuviera  casi fue un milagro escuchado. Lo que le diría a continuación, ya le confirmaría que sólo era un receso a algo más.

·        BOURKE: Ya sabes dónde encontrarme.

Y se alejó , pese a que sus manos deseaban permanecer en aquel cuerpo.
Amante de los riesgos, éste suponía uno. No estaba seguro de que ella subiese definitivamente, pero decidió correrlo por el porcentaje de probabilidades que poseía de que ella no le fallaría .

Esperando se alejase lo suficiente, caminó apresuradamente al cuarto de baño más cercano con la intención de calmar aquel dolor puntiagudo y acuciante que parecía arderle por dentro y abrirse paso como cuchillas afiladas entre el hielo , desgarrando todo a su paso.
Localizándolos , entró en el primero que vio abierto, bajó la tapa, cerró la puerta, se levantó el vestido hasta la cintura, y se sentó. Rebuscando de forma nerviosa en su pequeño bolso, al notarse su cuerpo más relajado y preparado para el siguiente chute  de calmante, el dolor incrementó su intensidad recordándole que conforme más dosis necesitara , su vuelta sería aún peor.
Seleccionando la zona del muslo dónde clavar la aguja e insertar su contenido, ésta fue introduciéndolo lentamente , haciendo efecto de forma progresiva.

Apenas  un par de minutos más tarde , con la  jeringa aún en la mano, mientras trataba de relajarse , algo la alteró. Oyó que alguien entraba . Por el sonido de sus pasos contra el suelo  , pesados y sin tacones , dedujo que era un hombre .  Aquel caminar sonoro pasó por delante de su puerta llegando hasta el fondo haciéndose el silencio. 
Con fuerza, cogió la inyectable , tiró del émbolo hacia detrás para llenar la cámara de aire por su tuviera que usarla, y se dispuso en posición de alerta, con sus oídos muy atentos ya que aquellos pasos se acercaban , mientras las puertas entre abiertas de algunos de los habitáculos eran empujadas bruscamente. Hasta que  llegó a la que se encontraba justo al lado suyo.
Una patada a su puerta , la sobresaltaba, dándole sólo a tiempo a intentar abalanzarse sobre el sujeto de traje gris que se le echaba encima tratando de inmovilizarle las manos sin lograr verle la cara.

Pese a la fuerza con la que trataba de resistirse y tratando de soltarse para clavarle la jeringuilla, la debilidad  inicial,  efecto secundario de la sustancia, acabó imposibilitándole  continuar defendiéndose como pretendía, lo que desechó por completo cuando logró ver de quién se trataba.

·        HEYDEN: ¿Tú?

Sin su resistencia, el individuo logró agarrarle las dos manos con una suya mientras le quitaba  aquello con lo que pretendía atacarle. Tras verlo y mirarla , la soltó, saliendo del reducido habitáculo y apoyarse en los lavabos en frente del mismo.

·        ANDY: ¿ Retorcida eh?
·        HEYDEN:  ¿Qué querías? – extrañada- ¿Qué haces aquí?
·        ANDY: Eso es justo lo que yo venía a preguntarte.
·        HEYDEN:  Ya veo. ¿Sanders ya lo sabe?- salió del váter y se acercó hasta el lavabo situado justo a su izquierda para refrescarse, verle la cara por unos segundos  fue suficiente- ¿Desde cuándo?
·        ANDY: No me hagas contestar algo que ya sabes.
·        HEYDEN: Entonces contéstame lo que no sé.
·        ANDY: Sabes que esto – mostrándole la jeringuilla-  es sólo temporal ¿verdad?

Él la dejó  encima del lavabo dónde ella se encontraba .

·        ANDY: cada vez se reducirá más el tiempo de perdurabilidad de sus efectos y los dolores serán  cada vez más intensos .
·        HEYDEN: Te repites.
·        ANDY:  Bien, entonces me permitiré darte un concejo gratuito, no subas.

Aquella expresión , lo que sus ojos le decían ........ Sólo una vez la vio, y por aquel entonces tenía  un arma apuntándole a la cabeza , muy cerca , con un temeroso disparo a bocajarro a punto de hacerse con él si ella y el sentido común de él no hubieran intercedido.

·        HEYDEN: Es curioso que ahora seas capaz de sentir miedo por lo que pueda pasarme ahí arriba. Sabía que esto podía pasar, con Sanders era fácil averiguarlo, siempre ha dejado demasiadas pistas , ¿pero tú?  
·        ANDY: Márchate de aquí Heyden, vete antes de que sea demasiado tarde, déjalo todo. Sanders se lo tienen demasiado bien montado, y tú eres un gran estorbo, sabes demasiado.
·        HEYDEN: Dímelo Andy.

Caminó hasta la pared del fondo la situada junto a la salida, y con la cabeza baja  y las manos en los bolsillos, respiró hondo , mientras ella , continuaba apoyada en el lavabo esperando una respuesta que creía conocer.

·        ANDY: Sabe quién eres y lo que eres.

Ahora sí era capaz de entender el concepto de riesgo tal y como Bourke lo entendía. Ahora, sus palabras , tan medidas , tan estudiadas , tenían sentido. Parecía conocerla muy bien , y nada resultaba  dejado al azar. La presunción suya de que parecía conocerla personalmente , saber qué hilos manejar y su excesiva  prudencia , todo, conformaban  el paquete sorpresa perfecto de su juego. Al final, el farol perfecto se encontraba en su mano, y él resultaba un jugador tan profesional como seductoramente aventajado.

Sola y a sabiendas de que se encontraba encerrada en un círculo del que ella misma colocó el candado entregándole en bandeja de plata la llave del mismo, sólo le quedaba hacer una cosa, saciar a Bourke , sabiendo quién era, la mayor curiosidad de todas : saber hasta dónde sería capaz de llegar .

Tomó resuello,   y con paso tranquilo comenzó a andar hacia la salida. Antes de abrir la puerta  que le otorgaba el acceso de nuevo al comedor, con el pomo en la mano, miró a Andy una última vez.
Sus ojos arrepentidos , dolidos al darse cuenta realmente de lo que había hecho ya que , conociéndola, sabía que no se detendría, le bastaron.

·        HEYDEN:  Sólo lamento que sea ahora cuando te hayas dado cuenta realmente de a quién le has entregado. Espero , sinceramente, que puedas vivir con ello.

Atravesando la puerta mientras ésta caía de nuevo tras ella, con paso firme  y decidido, con la sensación de encontrarse más sola que nunca , salió del comedor en dirección a los ascensores. Frente a ellos, tocó el único botón habido que la permitía bajar. Una vez dentro , observando los botones mientras la puerta se cerraba , tocó el que la llevaría dos pisos más abajo.  Un recorrido corto , durante el cual, con inmediatez, debía decidir si salir o no al pasillo con el que se encontraría , siendo consciente de que de ello dependía todo, de si su esfuerzo realmente serviría de algo, y si el sacrificio merecía la pena.

El timbre de llegada a la planta sonó, la puerta se abrió y ella…………

Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados


1 comentario:

  1. Y ella que?????????????????????????? ay que me da, no puedo con esta historia, tengo la piel de gallina, jamas jamas jamas no no no por diosssss pero espera deja me tranquilizo, que cosa la motiva a ella ir a la boca del lobo? por que sigue con eso a pesar que todos le dicen que lo deje? digo Bourke woow yo hubiera caido a los 5 segundos de conocerlo soy un simple mortal, ANA PATRICIA CRUZ VIUDA DE RANGEL hahahaha me estas matando con esta historia y luego te parece increible que yo desde el primer momento que lei esto me quede prendida de la trama? Te amo hahaha

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