TODO ES DEMASIADO
COMPLICADO
Con todo el cuerpo dolorido , Heyden le pidió a Michael que la sacase
del hospital. Él trató de convencerla para que se quedase, pero considerando lo
cabezota que era y que en este momento , dado su estado, tampoco quería
discutir, buscó al médico de guardia para solicitarle el alta voluntaria y la
carta con la prescripción de medicamentos.
Agarrándola de la cintura con uno de los brazos, la ayudó a llegar hasta el coche aparcado en el parking del hospital.
¿La dirección? Su propio piso.
En él, visiblemente cansada
tuvo que sentarse en el sofá mientras su acompañante le preparaba
café. El silencio que había dominado el
trayecto, continúo por u instante en
aquel espacio ante la atenta mirada de él. Sabía que algo tramaba , y podía
imaginar el qué, pero casi prefirió o bien esperar a que ella se lo dijese, o a
recibirlo como respuesta de una pregunta nada inocente por su parte. La
respuesta , le vino de su parte y antes de lo esperado.
·
HEYDEN: Necesito que hagas algo por mí.
Con la amplia perspectiva que le brindaba la cocina , esperó
impaciente las palabras que debían acontecerse a continuación de estas y que ,
posiblemente, vendrían dichas con el mismo tono melancólico.
·
HEYDEN: Necesito que solventes lo de la licencia de matrimonio,
pero que su fecha sea una concreta. Debe ser oficial, así que ya sabes lo que
significa.
·
MICHAEL: Él no querrá firmarla.
·
HEYDEN: Pues
convéncele.
Su tono determinante en aquella última frase, acompañado de una
gesticulación violenta y cerrada , hizo presumir que era la rabia interior lo
que la mantenía en píe y le daba la fuerza suficiente para hacerla olvidar los
dolores y las molestias.
Una vez el café estuvo listo, le acercó la taza, y decidió sentarse en
frente de ella , en la mesita de centro.
·
MICHAEL: ¿Qué vas a hacer?
·
HEYDEN: No creo que quieras saberlo en realidad.
·
MICHAEL: Tienes razón, no quiero, pero necesito
saberlo.
·
HEYDEN: Haz que lo firme y después firma por mí.
Deberás retrotraer la fecha hasta el día que comencé a trabajar con él. Dentro
de cada matrimonio nadie tiene porque saber las condiciones.
·
MICHAEL: No me has respondido.
Cogiendo la taza con ambas manos para sentir el refugio de su calor,
bebió un sorbo grande , y sin separar sus labios del filo, su sola mirada
bastó.
Michael cerró los ojos dando por imposible cualquier intento por
convencerla. A punto de continuar hablando con ella , tocaron a la puerta. Tras
comprobar que se trataba de un hombre
con acreditación de policía a la vista , la abrió. Preguntaba por ella ,
así que le dejó pasar.
·
MICHAEL: Este agente pregunta por ti.
Con la placa en la mano, se la mostró nada más estar junto a ella. No
conocía su rostro, su nombre ni le sonaba, pero sí de dónde provenía. Dicen que los fantasmas terminan volviendo
siempre , el suyo, después de la fiesta del Gobernador , lo hacía por la puerta
grande, solicitándole , en un tono nada rogatorio, que se acercase hasta su
oficina de inmediato.
El abogado, presentándose como tal, preguntó las razones de aquella
solicitud sin que le fueran explicadas.
El agente no había especificado que se tratase del Capitán precisamente quién
con tanta premura la reclamaba, pero ella sabía que sólo él haría algo como eso
y sin identificarse .
Tras convencer a Michael que era mejor ir y pedirle que le acompañase,
Bebió un nuevo sorbo del café, subieron al coche del agente y llegaron a la comisaría. Aquel pasillo de
nuevo, aquellas mesas debidamente colocadas , aquellos ventanales difusos que
sólo traspasaban más calor que luz……….Todo. Todo estaba como años atrás. Pocas
cosas habían cambiado. La última vez que entró , los recuerdos dejaron marca en
ella, y era consciente, de que esta notificación imperiosa tampoco le sería inolvidable.
Detenida justo en la puerta, trataba de asimilar dónde se encontraba,
hasta que mirando en dirección al despacho de
su padre, un Sean al que también hacía tiempo que no veía, con
documentación en la mano, al alzar la cabeza le dio por mirar , cruzándosele.
La tensión en la cara de ella la hacía asimilarse a una estatua.
Agarrada de su brazo, Michael sintió como su mano, fría, le sostenía con más
fuerza. Acercándose a su oído, quiso asegurarse de su estado.
·
MICHAEL: No te han dicho los motivos de por qué
te han traído hasta aquí y con tanta premura. Si no te encuentras bien podemos
irnos.
Heyden no dejaba de mirar hacia el despacho apenas pestañeaba.
·
MICHAEL: Heyden ¿Te encuentras bien?
·
HEYDEN: No, pero no voy a darle el gusto de que
se dé cuenta. Sácame de aquí.
El agente les insistió para que prosiguieran, escoltándoles hasta la
puerta misma del habitáculo oficial. Mientras deambulaba por ese largo pasillo
más atrás caminado con frecuencia, pudo reconocer algunos de los rostros que
aún permanecían en aquel distrito, mientras los más nuevos iban silenciando sus
conversaciones o deteniendo los informes que transcribían para centrarse en
alguien que no conocían pero si sabían
quién era.
Llegada a la puerta, Sean dejaba la carpeta que tenían en la mano
encima de un fichero metálico situado justo a
su espalda, y su padre , que hablaba por teléfono, lo colgaba para
mirarla con una sonrisa imborrable.
·
PADRE: Será mejor que tu amiguito espere fuera.
Michael tuvo intención de contestarle , pero ella le detuvo
colocándole la mano en el pecho y diciéndole que saliese. En aquel campo de juego , el partido estaba
perdido de antemano . Ella sabía que aquel terreno era sólo de ambos por muchos años que pasasen, y sólo ellos
debían estar, aunque la incorporación de Sean no estuviera prevista .
Confiando en que sabía lo que hacía, quedó en espera detrás del
cristal a efectos de poder escuchar en la medida de lo posible parte de lo que
pudiera hablarse dentro si la voz era levantada , o simplemente para estar
pendiente por si pudiese necesitarle.
En el interior, el capitán le señaló que tomara asiento en una de las
dos sillas que tenía delante suya. Mientras lo hacía, todo aquello le sonaba
terriblemente familiar. Trató de guardar la compostura y soportar aquello sin
que apenas se le notasen las molestias.
·
PADRE: Veo que por fín decidiste cambiar de
categoría profesional . Abogado. Te has vuelto selectiva con lo que te llevas a
la cama , sobre todo desde que te mueves en ciertos ambientes .
Ella no le quitaba el ojo de encima. Cada movimiento suyo era
minuciosamente estudiado. La previsibilidad de la siguiente jugada era
fundamental. Eso lo aprendió desde muy niña , y con los años y su
entrenamiento, sólo se había perfeccionado.
·
HEYDEN: ¿Qué diablos hago aquí?
·
PADRE: Mucho dinero, ropas elegantes , pero………-
fue incorporándose- mismos modales .
No es que no se atreviera a acercarse a ella, simplemente le apetecía
ponerla a prueba una vez más , provocándole de forma insaciable.
·
PADRE: Claro que…………..teniendo en cuenta por
dónde has recalado y dónde has terminado, los modales se aplican a pautas de silencio.
·
HEYDEN: ¿Seguís teniendo los mismos ratios de
casos resueltos de forma satisfactoria? Os veo ligeramente ociosos.
Se sentía analizada por Sean , como siempre mientras su padre parecía
divertirse con todo aquel espectáculo.
·
PADRE: No creo que nuestro nivel de ociosidad sea
lo que importe a tus amigos de Washington.
Aquello , elevó su atención a las cotas máximas que podía permitirse
dadas las circunstancias.
·
PADRE: Ya veo que te sorprende. Aún conservo
amistades que procuran mantenerme informado , o simplemente la casualidad en
las conversaciones, un encontronazo, una pregunta casual. Ya sabes cómo es. Reconozco
que lo del club tampoco es que me extrañara. Lo primero que pensé era en que
fue así cómo conocí a la que te engendró, y realmente creo que fue lo único que
hizo bien en toda su miserable vida.
Sin mediar palabra , se levantó de la silla dispuesta a marcharse,
pero Sean le intercedió impidiéndole salir. Heyden
ni le miró, no merecía la pena , pero tampoco se movió de la puerta hasta que
el verdadero motivo salió a la luz.
·
PADRE:
¿En serio te marchas ya? Hace tanto que no nos vemos que se me ha hecho
corto. Seré breve ya que observo que tienes algo de prisa. Déjalo. Abandona y regresa a la consultoría .
Da muchos menos quebraderos de cabeza.
Giró sobre si misma sorprendida de tal consejo.
·
HEYDEN: Tiene gracia que a estas alturas me
digas lo que he de hacer.
·
PADRE: No. De mí , esa recomendación no sale.
Pero un conocido tuyo y buen amigo mío consideró que debía hacértela.
No podía creer que aquello que escuchaba y las ideas que se le venían
a la cabeza fuesen ciertas.
·
PADRE: Por cierto , celebro comprobar que estás
mejor del …………¿accidente?
Aquello la encendió hasta el punto de acercarse hacia la mesa . Sean
aprovechó para cerrar la puerta con el cerrojo , y fue a por ella para evitar
que se acercase demasiado a su padre.
·
HEYDEN: Siempre lo supe. Eres un hijo de
…………………. Primero la mataste a ella y como conmigo no pudiste , te tomas revancha ahora.
Él pegó su espalda a la pared que tenía detrás , relajándose sólo
cuándo Sean la tuvo cogida por la cintura . Retenida entre la mesa y el cuerpo
del policía, los dolores le volvían
Oyendo sus gritos y el ruido, Michael trató de abrir la puerta , viendo
que no podía, pidió ayuda a los agentes que se encontraban en la sala ,
sin recibir una respuesta favorable por
parte de ninguno.
Reteniéndola con fuerza contra su pecho, Sean se le acercó al oído mientras ella no dejaba
de ver a su padre, sintiendo una enorme impotencia.
·
SEAN: Lo que tu padre te está dando no es un
consejo, es una advertencia, y ya has visto lo que pasa cuando uno mete mucho
las narices dónde no debe. La verdad que así no estaba previsto. El amigo
común, no quería este resultado, pero ha estimado considerarlo como una nueva
oportunidad de que recapacites y hagas lo que debes.
Michael trataba de abrir la puerta empujándola con el hombro .
·
HEYDEN: Siempre supe que todo esto era una
puñetera fachada – ladeando la cabeza hacia quién la retenía- Y tú, su puñetero perrito faldero, ¿Te lo vas
a montar de nuevo aquí o esperarás a la noche ? – volviendo a mirar a su padre
- ¿Eso también fue idea tuya? ¿Una lección de aprendizaje rápido? Pues cantó
demasiado el farol de ocultación.
Aprovechando que no podía moverse,
el capitán se apoyó sobre sus manos en la mesa, y encontrándose muy
cerca de su cara, con absoluto gesto provocador , decidió culminar su plan , mientras
en el exterior, varios agentes trataban de impedirle a Michael que
continuase intentando abrir la puerta.
·
PADRE:
Aún recuerdo la cara de tu madre cuando agarrada al filo de la ventana,
le solté las manos . De todos nuestros encuentros especiales, nunca sentía
tanto placer como el día que la escuché gritar como la perra que era mientras caía al suelo de la calle. La única
pena que me queda, es no poder hacer lo mismo contigo.
Y la puerta se abrió de golpe tras una contundente patada de Michael
en un momento en el que logró esquivar a los agentes.
Ella trataba de soltarse haciendo auténticos esfuerzos , pero la
corpulencia de Sean podía con ella , y más en su estado. Michael al ver la escena , se abalanzó contra él .
Sean tuvo que soltarla para defenderse de los golpes que recibía, y sacando fuerzas de su interior , ella rodeó
la mesa para ir a por su padre . Éste, al ver que venía hacia él, sacó el arma
hasta que en medio del forcejeo , logró ponérsela en la garganta .
Ella se detuvo, aunque le mantenía agarrado del cuello de la camisa. A
Michael le bastó la más que significativa cara de Sean y su no resistencia,
para retenerle y centrarse en la otra escena. Hasta sean mantenía su cara de
espanto .
·
PADRE: Hazlo. No tienes ni idea del enorme placer
que sentiría pudiendo apretar el gatillo de una vez . Suplícame como lo hizo la
perra de tu madre, y hasta es posible que me lo piense . ¿Qué se siente Heyden?
Los agentes que se encontraban fuera
comenzaron a agolparse en la puerta del despacho.
·
PADRE: La otra vez no pude, pero ahora, ¿cuántos
testigos crees que necesito para corrobar que esto es en defensa propia? –
señalando con la cabeza hacia Michael -
¿por qué no le preguntas a tu amigo el abogado?
·
HEYDEN: ¿Crees realmente que me importa cuántos
lo vean o hablen? Pero yo de ti , tendría cuidado y vigilaría mis espaldas,
porque en cualquier esquina puedes encontrarte con una desagradable sorpresa.
Los caminos que se adoptan siempre son de ida y vuelta, y el tuyo está de
regreso hace mucho.
Se fue incorporando mientras
Sean soltaba a Michael y éste se recomponía justo a tiempo para salir de allí
con ella.
Erguida pese a dolerle la mitad del cuerpo, se dio la vuelta dispuesta
a salir de allí sin mirar atrás , y así
lo hizo, ante la atenta mirada de todos los que bordeaban la puerta por si se
necesitaban refuerzos. Los mismos , que conformaron un pasillo que se fue
abriendo a cada paso dado por ellos dos , y que les llevaba hasta la salida.
Tras atravesar la primera puerta , su cuerpo flaqueó por un instante,
y siendo consciente de que aún podían verla, él la sostuvo de forma hábil para
que no se notase hasta que se acercaron
al ascensor. Una vez dentro, no aguantó más y caía literalmente al suelo . La
cogió en brazos y así la llevó hasta el
coche todo lo deprisa que pudo.
Apoyándola contra el coche para evitar que se cayese , abrió la puerta
del acompañante y la introdujo dentro. En un estado casi semiconsciente, le abrochó el cinturón
para asegurarla y se subió , arrancando y saliendo de allí a toda prisa.
En el recorrido de vuelta hacia su casa, Michael no pudo evitar estar
pendiente de cuánto les rodeaba. No se sentía seguro. No sabía con exactitud el
contenido de lo hablado entre ellos,
pero tampoco importaba ahora. Cualquier coche que siguiera detrás de ellos más
del tiempo que él podría considerar razonable o , sencillamente , que procurase
mantener siempre la misma distancia, le hacía
adoptar de forma brusca e inesperada, maniobras de despiste por diversas
zonas de la ciudad , sólo para asegurarse de que no era cierto.
Cualquiera podía ser un objetivo.
Dados los acontecimientos , no parecía importar si quién viajase con ella podía o no tener algo
que ver, pero en este caso todo guardaba relación, y él más que nunca. Años en
la Agencia , le habían servido para comprobar cómo habían cambiado las cosas,
pero algunas permanecían inamovibles.
Los cabos sueltos seguían siendo la nota dominante , lo que parece
mentira cuando hablamos del FBI, y más en agentes con años de experiencia y que
gozaban del suficiente prestigio como para mancharse las manos de esta manera.
Era sabido que las pensiones por
retirada no solían ser cuantiosas , y que a un agente de campo , su vida útil,
se reducía considerablemente , quedándosele sólo la posibilidad de quedar como instructor en la
academia de Quántico.
A Sanders ya le habían plasmado la posibilidad de irse , a través de
una serie de ventajas muy superiores a las de muchos agentes sólo porque se
consideraba que su historial de servicios lo merecía. Pero los cálculos no eran
correctos para él y siempre fueron insuficientes.
Desde otras esferas no estrictamente policiales , algunos contactos
reputados de Michael que sí conocían su vinculación con el organismo, le
plantearon rumores y serias sospechas
por medio de ciertas operaciones bien planeadas que él comandataba y que
,unas vez fallidas, la investigación posterior nunca arrojaba luz sobre las
causas más que probables. Errores de bulto más propios de un novato, que de alguien con
larga experiencia organizando.
Sin saber si de verdad había conseguido su propósito, llegó al garaje
del edificio pudiendo respirar sólo cuando, una vez detenido el coche, observó
por los retrovisores. Desconfiado aún, esperó un poco por fuera del coche sin escuchar ruido alguno. Sacándola del
mismo , lo cerró y en brazos de nuevo la
subió hasta el piso.
Ante su puerta, introdujo la mano en su bolso hasta dar con las llaves
de la casa , y antes de poder cerrar, la colocó tumbada en el sofá.
Sin mucha reacción aún por su parte, abrió las cortinas para que
entrase algo de luz . Le preparó un baño
, la llevó hasta el dormitorio y le
ayudó a quitarse la ropa. Las magulladuras aún eran notables y apenas podía sostenerse en píe. Le ayudó a introducirse en la bañera , y se quedó con ella cogiendo la esponja,
cargándola de agua y dejándola correr por su cuerpo mientras le pasaba con ella
por la nuca y los brazos.
El agua caliente relajaba sus músculos mientras la reconfortaba ,
hasta el punto de reanimarla un poco. Sólo entonces, aunque con cierta
dificultad, logró hablarle.
·
HEYDEN: Necesito que hagas algo por mí.
A él le extraño aquella particular forma de pedírselo. No es que no
estuviera acostumbrado a que le solicitase favores, pero , normalmente, casi
podría decirse que era algo más parecido a una orden por la confianza que se
tenían. Sin embargo, aquel tono y aquella forma, le daban a entender que lo que
necesitaba no sería de su agrado.
·
HEYDEN: Tráeme un algo sobre lo que apuntar y un
bolígrafo .
Se acordó de haber visto un bloc de notas en la cocina y fue a por él, buscando un bolígrafo en su
chaqueta.
Secándose las manos , Michael se los entregó. Una vez terminó de escribir, arrancó la hoja
y se la entregó a él. Un nombre, Frank Martin con un número de teléfono,
supuestamente para localizarle , justo debajo. Debajo de este dato, la parte del favor que no le gustaba.
·
HEYDEN: Llámale . Ahora. Dile que lo haces de mi
parte. Que me localice a Bourke con confirmación antes del amanecer.
·
MICHAEL: No estás bien.
·
HEYDEN: Por eso te necesito.
·
MICHAEL: No puedes estarme pidiendo esto en
serio.
Toda la relajación se convertía en rabia que la debilitaba aún más.
·
HEYDEN: Necesito salir por Bourke mañana, y no
puedo hacerlo sin eso.
Preocupado , trató de disuadirla.
·
MICHAEL: Pero ¿sabes lo qué me estás pidiendo?
·
HEYDEN: ¿En serio quieres que te responda?
·
MICHAEL: Heyden………….hace mucho que los agentes
dejaron de tomar esto y la agencia de proporcionárselo.
·
HEYDEN: He de aguantar de pie el máximo tiempo
posible sin que los dolores me aturdan.
Necesito pensar con claridad, y no puedo hacerlo en estas condiciones.
·
MICHAEL: ¿Y crees que con esto vas a poder?
·
HEYDEN: -
Notablemente enfadada - ¿Tienes alguna opción mejor que ofrecerme o vas a
seguir poniendo excusas?
Al verlo dudoso y no sin razón, ella le insistió .
·
HEYDEN: Necesito que me hagas ese favor, pero si
no vas a hacerlo , necesito saberlo ahora para buscar a alguien con menos
conciencia.
No estaba nada conforme con lo que le estaba pidiendo. La primera
parte tampoco es que le hiciese gracia, pero podía entender sus motivos aunque ya buscaría la forma de no tener que
hacerlo sola, pero la segunda parte era
una temeridad.
La sustancia que solicitaba era
un esteroide con efecto anestésico
localizado que podía conseguirse tanto inyectada como en pastillas, siendo en
este último caso , de efecto más retardado. Su uso comenzó a conocerse entre cuerpos
militares estadounidenses durante los años ochenta , experimentando con los
soldados , especialmente cuando se encontraban en el campo de batalla. Permitía obtener mayor resistencia al dolor por
el efecto que producía, pero los riesgos de acostumbrarse a esa necesariedad y
los efectos secundarios que provocaba , hicieron que los estudios se
abandonasen , y la sustancia cayese en el olvido oficial pero no en las calles.
Desde aquellos años , las
técnicas en elaboración de sustancias
estupefacientes han mejorado mucho . Tanto en lo que se refiere a la posibilidad
de ocultación para su traslado, como en su combinación con otro tipo de
sustancias a efectos de sacar el máximo partido y rentabilidad. Los años del matarratas o bicarbonato para conseguir
un producto final mucho más abundante y sólo vendible entre aquellos “clientes” incapaces de distinguir dado su
grado de adicción, pasaron a la historia.
En la época donde las drogas de diseño y los placebos meramente
sintéticos, copan el mercado variando
los componentes y sacando novedades cuya calidad se muestra variable según se
destine a la calle o a los clubes más selectos, y dónde conseguir cualquier sustancia resulta relativamente muy fácil,
todavía en algunos centros concretos , ciertos productos apenas habían sido
retocados, accediendo a ellos de forma
muy privada y extraoficial, tras algunas llamadas a personas concretas de mucha
confianza.
Heyden sabía a quién se lo pedía.
Ella sabía qué contactos debía llamar y con quién él hablaría, y al
mismo tiempo , que ésta sería otra de
las muescas en la larga lista de favores que parecía deberle desde que se cruzó
en su vida.
Sin más que decirse, Michael optó por incorporarse y , en el salón,
comenzar a gestionar lo que la nota portaba. Ella, en cuanto el agua comenzó a
enfriarse, decidió salir enrollando su magullado cuerpo en una toalla grande
mientras escurría su cabello.
Sentada en la cama , a la espera de que su cómplice le confirmase algo , a su mente vino un solo recuerdo conjunto.
No tenía nada que ver con el trabajo
en el club, ni con los momentos de enseñanza sobre cómo defenderse mejor
en estas lides. Un almuerzo. Quizás dicho así , podría pensarse que muchos
habrían habido y qué era lo que le convertía en tan especial. Cierto que la
compartición de instantes con alimentos de por medio abundaron, y aún lo
seguían haciendo, porque por encima de todo , ese respeto inicial jamás se
había perdido, así como la confianza , que en este caso, cobraba un nuevo
significado. Pero aquella comida fue distinta .
Apenas llevaba un año en el club, y Michael la recogió de la
Universidad , en teoría , para llevarla de compras. Pero su sorpresa fue cuando vio que el destino que marcaba el
camino del vehículo , los llevaba fuera de la ciudad , a una cala pequeña y recogida,
casi salvaje , cuyos únicos habitantes habituales, las gaviotas y otras aves
algo más pequeñas, campaban a sus anchas.
De acceso difícil, hubo que bajar desde dónde el coche se dejó
estacionado hasta ella , por un estrecho camino de tierra en el que costaba
sentirse seguro conforme se pisaba, y dónde el respirar hondo al llegar a la
arena firme, resultaba la mejor recompensa.
Caminando detrás de él, que parecía actuar cual guía experimentado, recalaron
en la zona contraria a la de partida, al otro extremo de la playa , la zona más recogida de la misma. Plantó una manta de viaje que
había extraído del coche junto con una cesta de picnic, y la invitó a sentarse.
Abrir la botella y servir el vino , dio píe a una conversación
memorable.
·
HEYDEN: Precioso lugar. No lo conocía.
·
MICHAEL: Mucha gente no lo sabe. En verano suele
venir la gente que disfruta del nudismo. Está lo suficientemente alejada de
aquellas más masificadas, por lo que no pueden molestar a nadie, ni nadie
molestarles a ellos.
·
HEYDEN: Pero tú pareces conocerla bien.
Sorprendido por la habilidad para tratar de sonsacarle con tan sublime
discreción, entre medias sonrisas ,
trató de corresponderla.
·
MICHAEL: He venido muchas veces.
·
HEYDEN: ¿Cómo nudista o cómo el lugar al que las
traes para sorprenderlas?
·
MICHAEL: Independientemente de que disfrute de
la naturaleza en todo su esplendor, ¿en serio te interesa mi vida anterior?
·
HEYDEN: Hay muchas cosas de ti que siempre me
han interesado. Aún sigues siendo un misterio en muchos aspectos.
·
MICHAEL: Y aún continuarán permaneciendo en ese
baúl invisible , como tú, que también tienes los tuyos.
Siendo cierto que ella sentía esa innata curiosidad , él no podía ser
menos, así que decidió corresponderla y saciársela , pero ofreciéndole una
propuesta que no pudiera rechazar.
·
MICHAEL: ¿Quieres saber más de mí?
Sus ojos claros y profundos la
atravesaron , mientras ella abría los suyos casi de forma imposible.
·
MICHAEL:
¡Vaya! – se rió y a través de su tono , comenzó a mostrase
interesante- Lo haremos mediante un
juego. Por cada pregunta que tú me
hagas, yo tendré derecho a hacerte otra. De esa forma , estará más equilibrado
el umbral de información.
Ella dudó por un instante, pero deseaba saber aunque él modificase la
realidad, cosa que confiaba seriamente que no hiciera.
·
HEYDEN: ¿Serás sincero?
No lo hubiera sido. No estaba de hecho acostumbrado a serlo porque
nunca había tenido a nadie que realmente
le hubiera importado y al que interesase su vida . Aquella chiquilla-mujer, que parecía haber
madurado a pasos agigantados, extrajo lo más dulce de lo poco que podía
quedarle , para brindarse a manos abiertas a él, esperando algo de sinceridad.
Lo mismo, que esperaba recibir de ella.
·
MICHAEL: Siempre. ¿Serás capaz de serlo tú?
Tras bajar la mirada dos segundos,
sabía que arriesgaba mucho más que él en ese sentido, pero fue incapaz de decirlo que no.
·
HEYDEN: Cuando quieras.
Mientras ella se centraba en sus
dudas sobre sus comienzos profesionales y la influencia que las mujeres que había conocido causaron en
él, el rumbo y el tono de las preguntas cambió radicalmente.
·
MICHAEL: Nunca me has hablado de tu madre.
La pregunta más evidente de todas y la que menos esperaba
posiblemente. Su rostro se apagó para entristecerse , y él se dio cuenta.
·
MICHAEL: Toqué hueso. Lo siento.
Tratando de evitar que se sintiese incómodo, optó por responderle.
·
HEYDEN: Nunca
me preguntaste.
·
MICHAEL: Y…….no es algo de lo que te guste
hablar por lo que veo.
·
HEYDEN:
El modelo de supervivencia perfecto en un ambiente de lo más imperfecto.
Fuerte y débil a la vez, justo lo que yo nunca me he podido permitir.
·
MICHAEL: ¿Lo segundo supongo?
Desde que le conociera, siempre se había sorprendido tanto de la
seguridad en sí mismo como en el conocimiento que demostraba tener de los
demás. Mostrándose desafiante , quiso retarle a continuar .
·
HEYDEN: ¿Cómo lo haces?
·
MICHAEL: ¿El qué?
·
HEYDEN: ¿Hacer creer a los demás que les conoces
tanto como para permitirte hacer esos juicios de valor?
·
MICHAEL: ¿Crees en serio que te juzgo ?
·
HEYDEN: Dímelo tú.
Sin dejar de observarla ocultando parte de su rostro en la copa de
vino , pensó qué decirle. Acostumbrado a
estudiar a la gente para que nada le
cogiera de sorpresa , con ella siempre había sido diferente. Heyden poseía una
rapidez mental muy poco habitual para alguien tan joven , lo que siempre le
había atraído. Ser habilidoso sin que se diese cuenta , resultaba prácticamente
imposible.
·
HEYDEN: Te he visto cómo me observas día tras
día , y cómo no contento con ello, aún sigues haciéndolo durante las noches. Sin
perder un solo movimiento , ni un gesto, ni una palabra. Sé que analizas
absolutamente todo lo que digo , y que sacas conclusiones de mis silencios. Y
sin embargo, yo, por más que intento saber qué hay detrás de un rostro
atractivo y un hacer experimentado que parece abarcarlo todo, me doy cuenta de
que nunca seré capaz de saber nada de ti.
·
MICHAEL: Los años y la experiencia te ayudan a levantar ese
velo que te permite protegerte de los
demás.
·
HEYDEN: ¿ Sinceramente?
Con los cinco sentidos en alerta, mientras se reafirmaba interiormente
de que ella era simplemente diferente .
·
MICHAEL: Por favor.
Y bajando ligeramente su cabeza ladeada hacia un lado, a la antigua
usanza , le otorgó esa especie de
permiso que ella previamente le había solicitado para , por una vez en todo
este tiempo, pasar de analizada a analista.
·
HEYDEN: En tu caso, el velo no creo que se levante nunca, sólo lo
trasluces algo más en función de quién tengas delante , y si ese alguien merece
o no tu entera confianza para hacerlo. Y en ello, nada tiene que ver los años o la experiencia, ni si
quiera que conozcas mejor o peor a las personas con las que estás acostumbrado
a tratar, sea en el ámbito que sea. Ello
forma parte de tu ser, de lo que crees que te sirve para protegerte de los
demás, simplemente. Te entregas , pero nunca del todo . Siempre dejas ese
mínimo resquicio que te permita decidir y huir si fuera necesario antes de que
el daño se produzca, y así sobrevives. Por
eso no es que te guste analizar a las personas, es que si no lo haces , la
inseguridad te come por dentro. Yo no tuve unas relaciones familiares fáciles,
pero creo que tú tampoco. La única duda , es cuál de los dos te lo provocó a
ti.
Tratando de disimular el estado en el que se encontraba tras
escucharla, al final de todo se dio cuenta de que quién realmente había sido
observado de forma brillante había sido él. Sumamente discreta, cada
movimiento, cada gesto, cada duda, cada palabra. Una observación detallada y
completa sin que jamás se percatase de ello en un año, la llevaron a saber más
de él, de lo que mucha gente que le conocía y trataba sabía. Apuró su copa , y mirando al mar decidió
continuar.
·
MICHAEL: Muy perspicaz.
·
HEYDEN:
Los dos no vivimos , sobrevivimos, sólo que algunos nos hemos
perfeccionado mucho más.
·
MICHAEL:
También fue él.
Extrañado ante su silencio, supuso que aquel brusco cambio de
conversación la extrañó. Cogiendo la botella y ofreciéndole más vino , la
devolvió al punto exacto de la conversación.
·
MICHAEL: Tú duda. – Una vez se sirvió él,
culminó la frase – Sólo que él no la mató.
Mientras ella podía notar una opresión en el pecho creciente a cada
instante , él volvía a atravesarla con aquella aplastante seguridad. Sin
haberle preguntado nada, sin haberla cuestionado, parecía mentira que un
desconocido la creyese sin saberlo . ¿Podría
ser esto real?
Terminadas todas las llamadas, regresó al dormitorio viéndola sentada
con la cabeza baja y la toalla húmeda alrededor del cuerpo. De píe , delante de
ella, le extendió la mano con la nota manuscrita. Ella , volviendo a aquella
habitación, la suya, miró la nota esperando una respuesta por su parte.
·
MICHAEL: Se quedará en Nueva York hasta que el
envío salga. Me dio la dirección y los sitios por dónde se está moviendo. –
Tras ella coger la nota- Lo otro, lo
tendrás esta noche. He quedado dentro de
un par de horas para buscarlo. Sólo seis
dosis, no ha habido forma de conseguir nada más. Tendrás que
administrártelas muy bien.
Aún con la cabeza gacha y sin responder, pero siendo consciente de que
le prestaba atención, se agachó y trató de verle la cara. Al ver su barbilla ,
le miró a los ojos.
·
HEYDEN: “ Sólo que él no la mató”.
Él tampoco había olvidado aquel día pero le chocó sobremanera que estuviese recordando
ese día.
·
HEYDEN: De todas las personas que han formado
parte de mi vida , tú eres el único que ha parecido conocerme de verdad.
Siempre has estado cuando te he necesitado sin que jamás me pidieses nada a
cambio, pudiendo hacerlo con todo el
derecho del mundo. Lo único realmente auténtico que tengo y con quién
únicamente puede ser yo misma, y sin embargo, la única persona que no puedo
permitirme tener de otra forma.
Con sus manos a ambos lados de
la cara y tras mirarle fijamente, sus
ojos descendieron a sus labios , acercándose a él besándole muy suave e
inocentemente. Unos segundos donde ella necesitó algo verdadero y sin contraprestaciones.
Algo que no requiriese explicaciones. Puro sentimiento y simple necesidad de
sentir lo único verdadero que creía tener.
El único al que no tener que dar explicaciones de su vida. Él único
con el que poder mostrarse débil
sirviéndole de apoyo. Él único hombre que podría recoger sus lágrimas sin necesidad de preguntarle por
qué.
Una única respuesta siempre que la pregunta aparecía : “ Porque me veo
reflejado en ti”. Sin más. Nunca logró sonsacarle qué era lo que le llevaba a
hacerlo en realidad, cuál era la motivación que en el fondo le llevaba a no
decirle jamás un “no”, aunque fuese una locura lo que le pidiera, como ahora .
Nunca hubieron más explicaciones para aquella protección incondicional.
Recostada en su cama el
cansancio hizo que el sueño la venciera . Michael recibía una llamada avisándole
de que su pedido estaba listo y que podía bajar a recogerlo a la calle. No se
atrevió a alejarse demasiado de aquella casa , quedando con quién había
contactado en esa dirección.
De vuelta , dejó el paquete en el cuarto de baño volviendo sobre sus
pasos . Apoyado en la moldura de la puerta, se quedó observándola, pensando una
y otra vez “ sola, está sola”. Una idea
que le atormentaba. Un juego del que sólo ella controlaba los movimientos y a
los jugadores , y del que le mantenía al margen por decisión propia.
No estando dispuesto a dejarla sola, se sentó a los pies de la cama ,
pero ella , entreabriendo sus ojos , le extendió el brazo para atraerlo hacia
ella. Como en tantas ocasiones , dormiría abrazada a él , mientras Michael se
consolaba pensando que al menos esto no
había cambiado con el pasar de los años.
Al amanecer, algo sonó en la habitación. Cuando él abrió los ojos no
la vio. Se incorporó lo más deprisa que pudo y se acercó al cuarto de baño. Ella
aparecía sentada en la tapa de la taza del váter , y el armarito se encontraba
abierto , aunque parte de su contenido se hallaba en el suelo.
Ella lo miró y Michael supo lo que debía hacer. Sacó el paquete que
había guardado la noche anterior, lo abrió, y con cuidado sacó una de las
inyecciones ofreciéndosela. Ella se limitó a abrir la bata para que fuera él
quién lo hiciera. Acercándose a su muslo , buscó la zona muscular cerca de la
cadera, dónde ya existía una pequeña zona amoratada, y tras ella pestañear una sola vez ,
sin dudar y con pulso firme, aseguró la zona y se la clavó introduciéndole su
contenido muy despacio.
Apoyada por completo en el lavabo, su rostro se fue relajando conforme
el líquido extendía su efecto por todo su cuerpo, ante la inicial observación de
un Michael que no terminaba de encontrarse cómodo con todo esto.
Tres horas después, en el
Aeropuerto, no hubieron palabras intercambiadas
ni despedidas. Él, ocultándose tras sus gafas de sol, mantenía las manos en el
volante y no dejaba de mirar al frente , ni siquiera cuando ella cerró la
puerta y se asomó una última vez a la ventanilla. Ella, viendo como desaparecía.
En el avión, un último intento por contactar con él, se saldó con una
voz de contestador, y la sensación permanente de haberle fallado. Extraño
concepto de lealtad.
Una noche más
sobre la “capital”. Un hotel de lujo en pleno centro de Manhattan. Toda un ala
de la planta siete reservada para un solo cliente y parte de sus hombres.
Lo más fácil , posiblemente, hubiera sido ser discreto y no llamar la
atención, pero quedarse encerrado una semana en la suite de un hotel no entraba
en su inquieta agenda. Es lo que muchas
veces tiene la sensación de impunidad ,
de encontrarse por encima de todo y todos, y ente caso en concreto, había determinada
gente que pensaba que a Bourke ya le
estaba durando demasiado. Sin embargo, esa
no era la percepción que él tenía de
cuanto le rodeaba, ayudado , eso sí, por sus influyentes contactos.
Sin ánimo de ocultarse , acompañado por Thorn y un par de hombres que le hacían las veces de guardaespaldas, decidió
bajar a cenar a un reservado que
previamente se había fijado en el Restaurante
situado en la última planta.
Tras asegurarse de coger un ascensor que no tuviera a nadie, subieron. Para acceder al reservado , debían
pasar por la zona del bar, y en mitad de la conversación de Bourke con
Thorn, algo le llamó la atención por el
rabillo del ojo. Una espalda descubierta ensalzada en su parte superior por un
pelo oscuro recogido en un moño. Un cuerpo de mujer , con un traje de
terciopelo negro y unas formas harto reconocibles para él.
Pasos decididos en contra de la propia recomendación de Andy , le
llevaron hasta dónde ella se encontraba, confirmándole la identidad de esa
mujer. Cuando ella lo sintió justo detrás suya, respiró hondo y dio media
vuelta a su cuerpo.
Ana Patricia Cruz López
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Sin lugar a dudas un capitulo intenso y lleno de mucha información, aun no puedo superar la parte de la comisaria, pero me encanto sobremanera ese hermoso recuerdo de Heyden y Michael en esa playa, ese sentimiento que tiene ella para con el de necesidad y no pertenencia, de saberse comprendida y cobijada bajo su brazo, me quedo con esa sensación y buen sabor de boca al finalizar esta lectura que sin lugar a dudas ha sido excitante, Gracias Patri de verdad.
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