domingo, 6 de diciembre de 2015

NADA ES LO QUE PARECE. CAPÍTULO DECIMO PRIMERO ( Segunda parte) Todo es demasiado complicado. ( Registrado en SAFE CREATIVE JUNIO 2015)

CAPÍTULO DÉCIMO PRIMERO ( Segunda  parte)
Créditos a quién corresponda
TODO ES DEMASIADO COMPLICADO

Con todo el cuerpo dolorido , Heyden le pidió a Michael que la sacase del hospital. Él trató de convencerla para que se quedase, pero considerando lo cabezota que era y que en este momento , dado su estado, tampoco quería discutir, buscó al médico de guardia para solicitarle el alta voluntaria y la carta con la prescripción de medicamentos.

Agarrándola de la cintura con uno de los brazos,  la ayudó a llegar hasta el  coche aparcado en el parking del hospital. ¿La dirección? Su propio piso.
En él, visiblemente cansada  tuvo que sentarse en el sofá mientras su acompañante le preparaba café.  El silencio que había dominado el trayecto, continúo  por u instante en aquel espacio ante la atenta mirada de él. Sabía que algo tramaba , y podía imaginar el qué, pero casi prefirió o bien esperar a que ella se lo dijese, o a recibirlo como respuesta de una pregunta nada inocente por su parte. La respuesta , le vino de su parte y antes de lo esperado.

·        HEYDEN: Necesito que hagas algo por mí.


Con la amplia perspectiva que le brindaba la cocina , esperó impaciente las palabras que debían acontecerse a continuación de estas y que , posiblemente, vendrían dichas con el mismo tono melancólico.

·        HEYDEN: Necesito que  solventes lo de la licencia de matrimonio, pero que su fecha sea una concreta. Debe ser oficial, así que ya sabes lo que significa.
·        MICHAEL: Él no querrá firmarla.
·        HEYDEN: Pues  convéncele.

Su tono determinante en aquella última frase, acompañado de una gesticulación violenta y cerrada , hizo presumir que era la rabia interior lo que la mantenía en píe y le daba la fuerza suficiente para hacerla olvidar los dolores y las molestias.
Una vez el café estuvo listo, le acercó la taza, y decidió sentarse en frente de ella , en la mesita de centro.

·        MICHAEL: ¿Qué vas a hacer?
·        HEYDEN: No creo que quieras saberlo en realidad.
·        MICHAEL: Tienes razón, no quiero, pero necesito saberlo.
·        HEYDEN: Haz que lo firme y después firma por mí. Deberás retrotraer la fecha hasta el día que comencé a trabajar con él. Dentro de cada matrimonio nadie tiene porque saber las condiciones.
·        MICHAEL: No me has respondido.

Cogiendo la taza con ambas manos para sentir el refugio de su calor, bebió un sorbo grande , y sin separar sus labios del filo, su sola mirada bastó.
Michael cerró los ojos dando por imposible cualquier intento por convencerla. A punto de continuar hablando con ella , tocaron a la puerta. Tras comprobar que se trataba de un hombre  con acreditación de policía a la vista , la abrió. Preguntaba por ella , así que le dejó pasar.

·        MICHAEL: Este agente pregunta por ti.

Con la placa en la mano, se la mostró nada más estar junto a ella. No conocía su rostro, su nombre ni le sonaba, pero sí de dónde provenía.  Dicen que los fantasmas terminan volviendo siempre , el suyo, después de la fiesta del Gobernador , lo hacía por la puerta grande, solicitándole , en un tono nada rogatorio, que se acercase hasta su oficina de inmediato.

El abogado, presentándose como tal, preguntó las razones de aquella solicitud  sin que le fueran explicadas. El agente no había especificado que se tratase del Capitán precisamente quién con tanta premura la reclamaba, pero ella sabía que sólo él haría algo como eso y sin identificarse .  

Tras convencer a Michael que era mejor ir y pedirle que le acompañase, Bebió un nuevo sorbo del café, subieron al coche del agente y  llegaron a la comisaría. Aquel pasillo de nuevo, aquellas mesas debidamente colocadas , aquellos ventanales difusos que sólo traspasaban más calor que luz……….Todo. Todo estaba como años atrás. Pocas cosas habían cambiado. La última vez que entró , los recuerdos dejaron marca en ella, y era consciente,  de que esta  notificación imperiosa tampoco le sería inolvidable.

Detenida justo en la puerta, trataba de asimilar dónde se encontraba, hasta que mirando en dirección al despacho de  su padre, un Sean al que también hacía tiempo que no veía, con documentación en la mano, al alzar la cabeza le dio por mirar , cruzándosele.
La tensión en la cara de ella la hacía asimilarse a una estatua. Agarrada de su brazo, Michael sintió como su mano, fría, le sostenía con más fuerza. Acercándose a su oído, quiso asegurarse de su estado.

·        MICHAEL: No te han dicho los motivos de por qué te han traído hasta aquí y con tanta premura. Si no te encuentras bien podemos irnos.

Heyden no dejaba de mirar hacia el despacho apenas pestañeaba.

·        MICHAEL: Heyden ¿Te encuentras bien?
·        HEYDEN: No, pero no voy a darle el gusto de que se dé cuenta. Sácame de aquí.

El agente les insistió para que prosiguieran, escoltándoles hasta la puerta misma del habitáculo oficial. Mientras deambulaba por ese largo pasillo más atrás caminado con frecuencia, pudo reconocer algunos de los rostros que aún permanecían en aquel distrito, mientras los más nuevos iban silenciando sus conversaciones o deteniendo los informes que transcribían para centrarse en alguien que  no conocían pero si sabían quién era.
Llegada a la puerta, Sean dejaba la carpeta que tenían en la mano encima de un fichero metálico situado justo a  su espalda, y su padre , que hablaba por teléfono, lo colgaba para mirarla con una sonrisa imborrable.
·        PADRE: Será mejor que tu amiguito espere fuera.

Michael tuvo intención de contestarle , pero ella le detuvo colocándole la mano en el pecho y diciéndole que saliese.  En aquel campo de juego , el partido estaba perdido de antemano . Ella sabía que aquel terreno era sólo de ambos  por muchos años que pasasen, y sólo ellos debían estar, aunque la incorporación de Sean no estuviera prevista .
Confiando en que sabía lo que hacía, quedó en espera detrás del cristal a efectos de poder escuchar en la medida de lo posible parte de lo que pudiera hablarse dentro si la voz era levantada , o simplemente para estar pendiente por si pudiese necesitarle.

En el interior, el capitán le señaló que tomara asiento en una de las dos sillas que tenía delante suya. Mientras lo hacía, todo aquello le sonaba terriblemente familiar. Trató de guardar la compostura y soportar aquello sin que apenas se le notasen las molestias.

·        PADRE: Veo que por fín decidiste cambiar de categoría profesional . Abogado. Te has vuelto selectiva con lo que te llevas a la cama , sobre todo desde que te mueves en ciertos ambientes .

Ella no le quitaba el ojo de encima. Cada movimiento suyo era minuciosamente estudiado. La previsibilidad de la siguiente jugada era fundamental. Eso lo aprendió desde muy niña , y con los años y su entrenamiento, sólo se había perfeccionado.

·        HEYDEN: ¿Qué diablos hago aquí?
·        PADRE: Mucho dinero, ropas elegantes , pero………- fue incorporándose- mismos modales .

No es que no se atreviera a acercarse a ella, simplemente le apetecía ponerla a prueba una vez más , provocándole de forma insaciable. 

·        PADRE: Claro que…………..teniendo en cuenta por dónde has recalado y dónde has terminado, los modales  se aplican a pautas de silencio.
·        HEYDEN: ¿Seguís teniendo los mismos ratios de casos resueltos de forma satisfactoria? Os veo ligeramente ociosos.

Se sentía analizada por Sean , como siempre mientras su padre parecía divertirse con todo aquel espectáculo.

·        PADRE: No creo que nuestro nivel de ociosidad sea lo que importe a tus amigos de Washington.

Aquello , elevó su atención a las cotas máximas que podía permitirse dadas las circunstancias.

·        PADRE: Ya veo que te sorprende. Aún conservo amistades que procuran mantenerme informado , o simplemente la casualidad en las conversaciones, un encontronazo, una pregunta casual. Ya sabes cómo es. Reconozco que lo del club tampoco es que me extrañara. Lo primero que pensé era en que fue así cómo conocí a la que te engendró, y realmente creo que fue lo único que hizo bien en toda su miserable vida.

Sin mediar palabra , se levantó de la silla dispuesta a marcharse, pero  Sean le intercedió impidiéndole  salir.  Heyden ni le miró, no merecía la pena , pero tampoco se movió de la puerta hasta que el verdadero motivo salió a la luz.

·        PADRE:  ¿En serio te marchas ya? Hace tanto que no nos vemos que se me ha hecho corto. Seré breve ya que observo que tienes algo de prisa.  Déjalo. Abandona y regresa a la consultoría . Da muchos menos quebraderos de cabeza.

Giró sobre si misma sorprendida de tal consejo.

·        HEYDEN: Tiene gracia que a estas alturas me digas lo que he de hacer.
·        PADRE: No. De mí , esa recomendación no sale. Pero un conocido tuyo y buen amigo mío consideró que debía hacértela.

No podía creer que aquello que escuchaba y las ideas que se le venían a la cabeza fuesen ciertas.

·        PADRE: Por cierto , celebro comprobar que estás mejor del …………¿accidente?

Aquello la encendió hasta el punto de acercarse hacia la mesa . Sean aprovechó para cerrar la puerta con el cerrojo , y fue a por ella para evitar que se acercase demasiado a su padre.

·        HEYDEN: Siempre lo supe. Eres un hijo de …………………. Primero la mataste a ella y como conmigo no pudiste ,  te tomas revancha ahora.

Él pegó su espalda a la pared que tenía detrás , relajándose sólo cuándo Sean la tuvo cogida por la cintura . Retenida entre la mesa y el cuerpo del policía, los dolores le volvían  Oyendo sus gritos y el ruido, Michael trató de abrir la puerta , viendo que no podía,  pidió ayuda a  los agentes que se encontraban en la sala , sin  recibir una respuesta favorable por parte de ninguno.

Reteniéndola con fuerza contra su pecho, Sean  se le acercó al oído mientras ella no dejaba de ver a su padre, sintiendo una enorme impotencia.

·        SEAN: Lo que tu padre te está dando no es un consejo, es una advertencia, y ya has visto lo que pasa cuando uno mete mucho las narices dónde no debe. La verdad que así no estaba previsto. El amigo común, no quería este resultado, pero ha estimado considerarlo como una nueva oportunidad de que recapacites y hagas lo que debes.

Michael trataba de abrir la puerta empujándola con el hombro .

·        HEYDEN: Siempre supe que todo esto era una puñetera fachada – ladeando la cabeza hacia quién la retenía-  Y tú, su puñetero perrito faldero, ¿Te lo vas a montar de nuevo aquí o esperarás a la noche ? – volviendo a mirar a su padre - ¿Eso también fue idea tuya? ¿Una lección de aprendizaje rápido? Pues cantó demasiado el farol de ocultación.

Aprovechando que no podía moverse,  el capitán se apoyó sobre sus manos en la mesa, y encontrándose muy cerca de su cara, con absoluto gesto provocador , decidió culminar su plan , mientras  en el exterior, varios agentes  trataban de impedirle a Michael que continuase intentando abrir la puerta.

·        PADRE:  Aún recuerdo la cara de tu madre cuando agarrada al filo de la ventana, le solté las manos . De todos nuestros encuentros especiales, nunca sentía tanto placer como el día que la escuché gritar como la perra que era  mientras caía al suelo de la calle. La única pena que me queda, es no poder hacer lo mismo contigo.

Y la puerta se abrió de golpe tras una contundente patada de Michael en un momento en el que logró esquivar a los agentes.
Ella trataba de soltarse haciendo auténticos esfuerzos , pero la corpulencia de Sean podía con ella , y más en su estado. Michael  al ver la escena , se abalanzó contra él . Sean tuvo que soltarla para defenderse de los golpes que recibía, y  sacando fuerzas de su interior , ella rodeó la mesa para ir a por su padre . Éste, al ver que venía hacia él, sacó el arma hasta que en medio del forcejeo , logró ponérsela en la garganta .

Ella se detuvo, aunque le mantenía agarrado del cuello de la camisa. A Michael le bastó la más que significativa cara de Sean y su no resistencia, para retenerle y centrarse en la otra escena. Hasta sean mantenía su cara de espanto .

·        PADRE: Hazlo. No tienes ni idea del enorme placer que sentiría pudiendo apretar el gatillo de una vez . Suplícame como lo hizo la perra de tu madre, y hasta es posible que me lo piense . ¿Qué se siente Heyden?

Los agentes que se encontraban fuera  comenzaron a agolparse en la puerta del despacho.

·        PADRE: La otra vez no pude, pero ahora, ¿cuántos testigos crees que necesito para corrobar que esto es en defensa propia? – señalando con la cabeza hacia Michael -  ¿por qué no le preguntas a tu amigo el abogado?

·        HEYDEN: ¿Crees realmente que me importa cuántos lo vean o hablen? Pero yo de ti , tendría cuidado y vigilaría mis espaldas, porque en cualquier esquina puedes encontrarte con una desagradable sorpresa. Los caminos que se adoptan siempre son de ida y vuelta, y el tuyo está de regreso hace mucho.

Se fue incorporando  mientras Sean soltaba a Michael y éste se recomponía justo a tiempo para salir de allí con ella.

Erguida pese a dolerle la mitad del cuerpo, se dio la vuelta dispuesta a salir  de allí sin mirar atrás , y así lo hizo, ante la atenta mirada de todos los que bordeaban la puerta por si se necesitaban refuerzos. Los mismos , que conformaron un pasillo que se fue abriendo a cada paso dado por ellos dos , y que les llevaba hasta la salida.

Tras atravesar la primera puerta , su cuerpo flaqueó por un instante, y siendo consciente de que aún podían verla, él la sostuvo de forma hábil para que no se notase  hasta que se acercaron al ascensor. Una vez dentro, no aguantó más y caía literalmente al suelo . La cogió  en brazos y así la llevó hasta el coche todo lo deprisa que pudo.  Apoyándola contra el coche para evitar que se cayese , abrió la puerta del acompañante y la introdujo dentro. En un estado  casi semiconsciente, le abrochó el cinturón para asegurarla y se subió , arrancando y saliendo de allí a toda prisa. 

En el recorrido de vuelta hacia su casa, Michael no pudo evitar estar pendiente de cuánto les rodeaba. No se sentía seguro. No sabía con exactitud el contenido de lo hablado  entre ellos, pero tampoco importaba ahora. Cualquier coche que siguiera detrás de ellos más del tiempo que él podría considerar razonable o , sencillamente , que procurase mantener siempre la misma distancia, le hacía  adoptar de forma brusca e inesperada, maniobras de despiste por diversas zonas de la ciudad , sólo para asegurarse de que no era cierto. 
Cualquiera podía ser un objetivo.  Dados los acontecimientos , no parecía importar si  quién viajase con ella podía o no tener algo que ver, pero en este caso todo guardaba relación, y él más que nunca. Años en la Agencia , le habían servido para comprobar cómo habían cambiado las cosas, pero algunas permanecían inamovibles.

Los cabos sueltos seguían siendo la nota dominante , lo que parece mentira cuando hablamos del FBI, y más en agentes con años de experiencia y que gozaban del suficiente prestigio como para mancharse las manos de esta manera. Era sabido  que las pensiones por retirada no solían ser cuantiosas , y que a un agente de campo , su vida útil, se reducía considerablemente , quedándosele sólo  la posibilidad de quedar como instructor en la academia de Quántico.
A Sanders ya le habían plasmado la posibilidad de irse , a través de una serie de ventajas muy superiores a las de muchos agentes sólo porque se consideraba que su historial de servicios lo merecía. Pero los cálculos no eran correctos para él y siempre fueron insuficientes.

Desde otras esferas no estrictamente policiales , algunos contactos reputados de Michael que sí conocían su vinculación con el organismo, le plantearon rumores y serias sospechas  por medio de ciertas operaciones bien planeadas que él comandataba y que ,unas vez fallidas, la investigación posterior nunca arrojaba luz sobre las causas más que probables. Errores de bulto  más propios de un novato, que de alguien con larga experiencia organizando.

Sin saber si de verdad había conseguido su propósito, llegó al garaje del edificio pudiendo respirar sólo cuando, una vez detenido el coche, observó por los retrovisores. Desconfiado aún, esperó un poco por fuera del coche  sin escuchar ruido alguno. Sacándola del mismo  , lo cerró y en brazos de nuevo la subió hasta el piso.
Ante su puerta, introdujo la mano en su bolso hasta dar con las llaves de la casa , y antes de poder cerrar, la colocó tumbada en el sofá.

Sin mucha reacción aún por su parte, abrió las cortinas para que entrase algo de luz .  Le preparó un baño , la llevó hasta el dormitorio  y le ayudó a quitarse la ropa. Las magulladuras aún eran notables  y apenas podía sostenerse en píe.  Le ayudó a introducirse en la bañera , y  se quedó con ella cogiendo la esponja, cargándola de agua y dejándola correr por su cuerpo mientras le pasaba con ella por la nuca y los brazos.
El agua caliente relajaba sus músculos mientras la reconfortaba , hasta el punto de reanimarla un poco. Sólo entonces, aunque con cierta dificultad, logró hablarle.

·        HEYDEN: Necesito que hagas algo por mí.

A él le extraño aquella particular forma de pedírselo. No es que no estuviera acostumbrado a que le solicitase favores, pero , normalmente, casi podría decirse que era algo más parecido a una orden por la confianza que se tenían. Sin embargo, aquel tono y aquella forma, le daban a entender que lo que necesitaba no sería de su agrado.

·        HEYDEN: Tráeme un algo sobre lo que apuntar y un bolígrafo .

Se acordó de haber visto un bloc de notas en la cocina y fue  a por él, buscando un bolígrafo en su chaqueta.

Secándose las manos , Michael se los entregó.  Una vez terminó de escribir, arrancó la hoja y se la entregó a él. Un nombre, Frank Martin con un número de teléfono, supuestamente para localizarle , justo debajo. Debajo de este dato,  la parte del favor que no le gustaba.

·        HEYDEN: Llámale . Ahora. Dile que lo haces de mi parte. Que me localice a Bourke con confirmación antes del amanecer.
·        MICHAEL: No estás bien.
·        HEYDEN: Por eso te necesito.
·        MICHAEL: No puedes estarme pidiendo esto en serio.

Toda la relajación se convertía en rabia que la debilitaba aún más.

·        HEYDEN: Necesito salir por Bourke mañana, y no puedo hacerlo sin eso.

Preocupado , trató de disuadirla.

·        MICHAEL: Pero ¿sabes lo qué me estás pidiendo?
·        HEYDEN: ¿En serio quieres que te responda?
·        MICHAEL: Heyden………….hace mucho que los agentes dejaron de tomar esto y la agencia de proporcionárselo.
·        HEYDEN: He de aguantar de pie el máximo tiempo posible  sin que los dolores me aturdan. Necesito pensar con claridad, y no puedo hacerlo en estas condiciones.
·        MICHAEL: ¿Y crees que con esto vas a poder?
·        HEYDEN:  - Notablemente enfadada - ¿Tienes alguna opción mejor que ofrecerme o vas a seguir poniendo excusas?

Al verlo dudoso y no sin razón, ella le insistió .

·        HEYDEN: Necesito que me hagas ese favor, pero si no vas a hacerlo , necesito saberlo ahora para buscar a alguien con menos conciencia.

No estaba nada conforme con lo que le estaba pidiendo. La primera parte tampoco es que le hiciese gracia, pero podía entender sus motivos  aunque ya buscaría la forma de no tener que hacerlo sola, pero la segunda parte  era una temeridad.

La sustancia que solicitaba  era un  esteroide con efecto anestésico localizado que podía conseguirse tanto inyectada como en pastillas, siendo en este último caso , de efecto más retardado.  Su uso comenzó a conocerse entre cuerpos militares estadounidenses durante los años ochenta , experimentando con los soldados , especialmente cuando se encontraban en el campo de batalla.  Permitía obtener mayor resistencia al dolor por el efecto que producía, pero los riesgos de acostumbrarse a esa necesariedad y los efectos secundarios que provocaba , hicieron que los estudios se abandonasen , y la sustancia cayese en el olvido oficial  pero no en las calles.

Desde aquellos años ,  las técnicas en elaboración de sustancias  estupefacientes han mejorado mucho . Tanto en lo que se refiere a la posibilidad de ocultación para su traslado, como en su combinación con otro tipo de sustancias a efectos de sacar el máximo partido y rentabilidad. Los años  del matarratas o bicarbonato para conseguir un producto final mucho más abundante y sólo vendible entre aquellos  “clientes” incapaces de distinguir dado su grado de adicción, pasaron a la historia.  En la época donde las drogas de diseño y los placebos meramente sintéticos,  copan el mercado variando los componentes y sacando novedades cuya calidad se muestra variable según se destine a la calle o a los clubes más selectos,  y dónde conseguir cualquier  sustancia resulta relativamente muy fácil, todavía en algunos centros concretos , ciertos productos apenas habían sido retocados,  accediendo a ellos de forma muy privada y extraoficial, tras algunas llamadas a personas concretas de mucha confianza.

Heyden sabía a quién se lo pedía.  Ella sabía qué contactos debía llamar y con quién él hablaría, y al mismo tiempo ,  que ésta sería otra de las muescas en la larga lista de favores que parecía deberle desde que se cruzó en su vida.

Sin más que decirse, Michael optó por incorporarse y , en el salón, comenzar a gestionar lo que la nota portaba. Ella, en cuanto el agua comenzó a enfriarse, decidió salir enrollando su magullado cuerpo en una toalla grande mientras escurría su cabello.

Sentada en la cama , a la espera de que su  cómplice le confirmase algo ,  a su mente vino un solo recuerdo conjunto.
No tenía nada que ver con el trabajo  en el club, ni con los momentos de enseñanza sobre cómo defenderse mejor en estas lides. Un almuerzo. Quizás dicho así , podría pensarse que muchos habrían habido y qué era lo que le convertía en tan especial. Cierto que la compartición de instantes con alimentos de por medio abundaron, y aún lo seguían haciendo, porque por encima de todo , ese respeto inicial jamás se había perdido, así como la confianza , que en este caso, cobraba un nuevo significado. Pero aquella comida fue distinta .

Apenas llevaba un año en el club, y Michael la recogió de la Universidad , en teoría , para llevarla de compras. Pero su sorpresa fue  cuando vio que el destino que marcaba el camino del vehículo , los llevaba fuera de la ciudad , a una cala pequeña y recogida, casi salvaje , cuyos únicos habitantes habituales, las gaviotas y otras aves algo más pequeñas, campaban a sus anchas.  De acceso difícil, hubo que bajar desde dónde el coche se dejó estacionado hasta ella , por un estrecho camino de tierra en el que costaba sentirse seguro conforme se pisaba, y dónde el respirar hondo al llegar a la arena firme, resultaba la mejor recompensa.

Caminando detrás de él, que parecía actuar cual guía experimentado, recalaron en la zona contraria a la de partida, al otro extremo  de la playa , la zona más recogida  de la misma. Plantó una manta de viaje que había extraído del coche junto con una cesta de picnic, y la invitó a sentarse.

Abrir la botella y servir el vino , dio píe a una conversación memorable.

·        HEYDEN: Precioso lugar. No lo conocía.
·        MICHAEL: Mucha gente no lo sabe. En verano suele venir la gente que disfruta del nudismo. Está lo suficientemente alejada de aquellas más masificadas, por lo que no pueden molestar a nadie, ni nadie molestarles a ellos.
·        HEYDEN:  Pero tú pareces  conocerla bien.

Sorprendido por la habilidad para tratar de sonsacarle con tan sublime discreción, entre medias sonrisas ,  trató de corresponderla.

·        MICHAEL: He venido muchas veces.
·        HEYDEN: ¿Cómo nudista o cómo el lugar al que las traes para sorprenderlas?
·        MICHAEL: Independientemente de que disfrute de la naturaleza en todo su esplendor, ¿en serio te interesa mi vida anterior?
·        HEYDEN: Hay muchas cosas de ti que siempre me han interesado. Aún sigues siendo un misterio en muchos aspectos.
·        MICHAEL: Y aún continuarán permaneciendo en ese baúl invisible , como tú, que también tienes los tuyos.

Siendo cierto que ella sentía esa innata curiosidad , él no podía ser menos, así que decidió corresponderla y saciársela , pero ofreciéndole una propuesta que no pudiera rechazar.

·        MICHAEL: ¿Quieres saber más de mí?

Sus ojos claros y profundos  la atravesaron , mientras ella abría los suyos casi de forma imposible.

·        MICHAEL:  ¡Vaya! – se rió y a través de su tono , comenzó a mostrase interesante-  Lo haremos mediante un juego.  Por cada pregunta que tú me hagas, yo tendré derecho a hacerte otra. De esa forma , estará más equilibrado el umbral de información.

Ella dudó por un instante, pero deseaba saber aunque él modificase la realidad, cosa que confiaba seriamente que no hiciera.

·        HEYDEN: ¿Serás sincero?

No lo hubiera sido. No estaba de hecho acostumbrado a serlo porque nunca había tenido  a nadie que realmente le hubiera importado y al que interesase su vida .  Aquella chiquilla-mujer, que parecía haber madurado a pasos agigantados, extrajo lo más dulce de lo poco que podía quedarle , para brindarse a manos abiertas a él, esperando algo de sinceridad. Lo mismo, que esperaba recibir  de ella.

·        MICHAEL: Siempre. ¿Serás capaz de serlo tú?

Tras bajar la mirada dos segundos,  sabía que arriesgaba mucho más que él en ese sentido,  pero fue incapaz de decirlo que no.

·        HEYDEN: Cuando quieras.


Mientras ella se centraba en sus  dudas sobre sus comienzos profesionales y la influencia  que las mujeres que había conocido causaron en él, el rumbo y el tono de las preguntas cambió radicalmente.

·        MICHAEL: Nunca me has hablado de tu madre. 

La pregunta más evidente de todas y la que menos esperaba posiblemente. Su rostro se apagó para entristecerse , y él se dio cuenta.

·        MICHAEL: Toqué hueso. Lo siento.

Tratando de evitar que se sintiese incómodo, optó por responderle.

·        HEYDEN:  Nunca me preguntaste.
·        MICHAEL: Y…….no es algo de lo que te guste hablar por lo que veo.
·        HEYDEN:  El modelo de supervivencia perfecto en un ambiente de lo más imperfecto. Fuerte y débil a la vez, justo lo que yo nunca me he podido permitir.
·        MICHAEL: ¿Lo segundo supongo?

Desde que le conociera, siempre se había sorprendido tanto de la seguridad en sí mismo como en el conocimiento que demostraba tener de los demás. Mostrándose desafiante , quiso retarle a continuar .

·        HEYDEN:  ¿Cómo lo haces?
·        MICHAEL: ¿El qué?
·        HEYDEN: ¿Hacer creer a los demás que les conoces tanto como para permitirte hacer esos juicios de valor?
·        MICHAEL: ¿Crees en serio que te juzgo ?
·        HEYDEN:  Dímelo tú.

Sin dejar de observarla ocultando parte de su rostro en la copa de vino ,  pensó qué decirle. Acostumbrado a estudiar a la gente  para que nada le cogiera de sorpresa , con ella siempre había sido diferente. Heyden poseía una rapidez mental muy poco habitual para alguien tan joven , lo que siempre le había atraído. Ser habilidoso sin que se diese cuenta , resultaba prácticamente imposible.

·        HEYDEN: Te he visto cómo me observas día tras día , y cómo no contento con ello, aún sigues haciéndolo durante las noches. Sin perder un solo movimiento , ni un gesto, ni una palabra. Sé que analizas absolutamente todo lo que digo , y que sacas conclusiones de mis silencios. Y sin embargo, yo, por más que intento saber qué hay detrás de un rostro atractivo y un hacer experimentado que parece abarcarlo todo, me doy cuenta de que nunca seré capaz de saber nada de ti.
·        MICHAEL: Los años  y la experiencia te ayudan a levantar ese velo que te permite protegerte  de los demás.
·        HEYDEN: ¿ Sinceramente?

Con los cinco sentidos en alerta, mientras se reafirmaba interiormente de que ella era simplemente diferente .

·        MICHAEL: Por favor.

Y bajando ligeramente su cabeza ladeada hacia un lado, a la antigua usanza ,  le otorgó esa especie de permiso que ella previamente le había solicitado para , por una vez en todo este tiempo, pasar de analizada a analista.

·        HEYDEN: En tu caso,  el velo no creo que se levante nunca, sólo lo trasluces algo más en función de quién tengas delante , y si ese alguien merece o no tu entera confianza para hacerlo. Y en ello, nada tiene  que ver los años o la experiencia, ni si quiera que conozcas mejor o peor a las personas con las que estás acostumbrado a tratar, sea en el ámbito que sea.  Ello forma parte de tu ser, de lo que crees que te sirve para protegerte de los demás, simplemente. Te entregas , pero nunca del todo . Siempre dejas ese mínimo resquicio que te permita decidir y huir si fuera necesario antes de que el daño se produzca, y así sobrevives.  Por eso no es que te guste analizar a las personas, es que si no lo haces , la inseguridad te come por dentro. Yo no tuve unas relaciones familiares fáciles, pero creo que tú tampoco. La única duda , es cuál de los dos te lo provocó a ti.

Tratando de disimular el estado en el que se encontraba tras escucharla, al final de todo se dio cuenta de que quién realmente había sido observado de forma brillante había sido él. Sumamente discreta, cada movimiento, cada gesto, cada duda, cada palabra. Una observación detallada y completa sin que jamás se percatase de ello en un año, la llevaron a saber más de él, de lo que mucha gente que le conocía y trataba sabía.  Apuró su copa , y mirando al mar decidió continuar.

·        MICHAEL: Muy perspicaz.
·        HEYDEN:  Los dos no vivimos , sobrevivimos, sólo que algunos nos hemos perfeccionado mucho más.
·        MICHAEL:  También fue él.

Extrañado ante su silencio, supuso que aquel brusco cambio de conversación la extrañó. Cogiendo la botella y ofreciéndole más vino , la devolvió al punto exacto de la conversación.

·        MICHAEL: Tú duda. – Una vez se sirvió él, culminó la frase – Sólo que él no la mató.

Mientras ella podía notar una opresión en el pecho creciente a cada instante , él volvía a atravesarla con aquella aplastante seguridad. Sin haberle preguntado nada, sin haberla cuestionado, parecía mentira que un desconocido la creyese sin saberlo .  ¿Podría ser esto real?


Terminadas todas las llamadas, regresó al dormitorio viéndola sentada con la cabeza baja y la toalla húmeda alrededor del cuerpo. De píe , delante de ella, le extendió la mano con la nota manuscrita. Ella , volviendo a aquella habitación, la suya, miró la nota esperando una respuesta por su parte.

·        MICHAEL: Se quedará en Nueva York hasta que el envío salga. Me dio la dirección y los sitios por dónde se está moviendo. – Tras ella coger la nota-  Lo otro, lo tendrás esta noche.  He quedado dentro de un par de horas para buscarlo.  Sólo seis dosis, no ha habido forma de conseguir nada más. Tendrás que administrártelas  muy bien.

Aún con la cabeza gacha y sin responder, pero siendo consciente de que le prestaba atención, se agachó y trató de verle la cara. Al ver su barbilla , le miró a los ojos.

·        HEYDEN: “ Sólo que él no la mató”.

Él tampoco había olvidado aquel día pero  le chocó sobremanera que estuviese recordando ese día.
·        HEYDEN: De todas las personas que han formado parte de mi vida , tú eres el único que ha parecido conocerme de verdad. Siempre has estado cuando te he necesitado sin que jamás me pidieses nada a cambio, pudiendo hacerlo  con todo el derecho del mundo. Lo único realmente auténtico que tengo y con quién únicamente puede ser yo misma, y sin embargo, la única persona que no puedo permitirme tener de otra forma.

Con  sus manos a ambos lados de la cara y tras  mirarle fijamente, sus ojos descendieron a sus labios , acercándose a él besándole muy suave e inocentemente. Unos segundos donde ella necesitó algo verdadero y sin contraprestaciones. Algo que no requiriese explicaciones. Puro sentimiento y simple necesidad de sentir lo único verdadero que creía tener.
El único al que no tener que dar explicaciones de su vida. Él único con el que poder mostrarse débil  sirviéndole de apoyo. Él único hombre que podría recoger  sus lágrimas sin necesidad de preguntarle por qué.

Una única respuesta siempre que la pregunta aparecía : “ Porque me veo reflejado en ti”. Sin más. Nunca logró sonsacarle qué era lo que le llevaba a hacerlo en realidad, cuál era la motivación que en el fondo le llevaba a no decirle jamás un “no”, aunque fuese una locura lo que le pidiera, como ahora . Nunca hubieron más explicaciones para aquella protección incondicional.  

Recostada en su cama  el cansancio hizo que el sueño la venciera . Michael recibía una llamada avisándole de que su pedido estaba listo y que podía bajar a recogerlo a la calle. No se atrevió a alejarse demasiado de aquella casa , quedando con quién había contactado en esa dirección.
De vuelta , dejó el paquete en el cuarto de baño volviendo sobre sus pasos . Apoyado en la moldura de la puerta, se quedó observándola, pensando una y otra vez “ sola, está sola”.  Una idea que le atormentaba. Un juego del que sólo ella controlaba los movimientos y a los jugadores , y del que le mantenía al margen por decisión propia.

No estando dispuesto a dejarla sola, se sentó a los pies de la cama , pero ella , entreabriendo sus ojos , le extendió el brazo para atraerlo hacia ella. Como en tantas ocasiones , dormiría abrazada a él , mientras Michael se consolaba pensando que al menos  esto no había cambiado con el pasar de los años.

Al amanecer, algo sonó en la habitación. Cuando él abrió los ojos no la vio. Se incorporó lo más deprisa que pudo y se acercó al cuarto de baño. Ella aparecía sentada en la tapa de la taza del váter , y el armarito se encontraba abierto , aunque parte de su contenido se hallaba en el suelo.
Ella lo miró y Michael supo lo que debía hacer. Sacó el paquete que había guardado la noche anterior, lo abrió, y con cuidado sacó una de las inyecciones ofreciéndosela. Ella se limitó a abrir la bata para que fuera él quién lo hiciera. Acercándose a su muslo , buscó la zona muscular cerca de la cadera, dónde ya existía una pequeña zona  amoratada, y tras ella pestañear una sola vez , sin dudar y con pulso firme, aseguró la zona y se la clavó introduciéndole su contenido muy despacio.

Apoyada por completo en el lavabo, su rostro se fue relajando conforme el líquido extendía su efecto por todo su cuerpo, ante la inicial observación de un Michael que no terminaba de encontrarse cómodo con todo esto.

Tres horas después,  en el Aeropuerto,  no hubieron palabras intercambiadas ni despedidas. Él, ocultándose tras sus gafas de sol, mantenía las manos en el volante y no dejaba de mirar al frente , ni siquiera cuando ella cerró la puerta y se asomó una última vez a la ventanilla. Ella, viendo como desaparecía.

En el avión, un último intento por contactar con él, se saldó con una voz de contestador, y la sensación permanente de haberle fallado. Extraño concepto de lealtad.

               Una noche más sobre la “capital”. Un hotel de lujo en pleno centro de Manhattan. Toda un ala de la planta siete reservada para un solo cliente y parte de sus hombres.
Lo más fácil , posiblemente, hubiera sido ser discreto y no llamar la atención, pero quedarse encerrado una semana en la suite de un hotel no entraba en su inquieta agenda.  Es lo que muchas veces tiene  la sensación de impunidad , de encontrarse por encima de todo y todos, y ente caso en concreto, había determinada gente que pensaba que a Bourke  ya le estaba durando demasiado. Sin embargo,  esa no era la percepción que él tenía  de cuanto le rodeaba, ayudado , eso sí, por sus influyentes contactos.

Sin ánimo de ocultarse , acompañado por Thorn y un  par de hombres  que le hacían las veces de guardaespaldas, decidió bajar a cenar  a un reservado que previamente se había fijado  en el Restaurante situado en la última planta.
Tras asegurarse de coger un ascensor que no tuviera a nadie,  subieron. Para acceder al reservado , debían pasar por la zona del bar, y en mitad de la conversación de Bourke con Thorn,  algo le llamó la atención por el rabillo del ojo. Una espalda descubierta ensalzada en su parte superior por un pelo oscuro recogido en un moño. Un cuerpo de mujer , con un traje de terciopelo negro y unas formas harto reconocibles para él.

Pasos decididos en contra de la propia recomendación de Andy , le llevaron hasta dónde ella se encontraba, confirmándole la identidad de esa mujer. Cuando ella lo sintió justo detrás suya, respiró hondo y dio media vuelta a su cuerpo.

Ana Patricia Cruz López
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1 comentario:

  1. Sin lugar a dudas un capitulo intenso y lleno de mucha información, aun no puedo superar la parte de la comisaria, pero me encanto sobremanera ese hermoso recuerdo de Heyden y Michael en esa playa, ese sentimiento que tiene ella para con el de necesidad y no pertenencia, de saberse comprendida y cobijada bajo su brazo, me quedo con esa sensación y buen sabor de boca al finalizar esta lectura que sin lugar a dudas ha sido excitante, Gracias Patri de verdad.

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