jueves, 14 de enero de 2016

LA LLAMADA DE LA SANGRE ( SECUELA DE ELECCIÓN) CAPÍTULO OCTAVO (Registrado en SAFE CREATIVE, OCTUBRE 2015)

LA LLAMADA DE LA SANGRE
Créditos a quién corresponda
CAPITULO OCTAVO

Londres. Pese a la estación por la que atravesaban, la temperatura se mostraba más baja que de costumbre. La humedad no daba tregua introduciéndose en la piel sin que nada ni nadie pudiese evitarlo,  mientras  las nubes oscuras , no dejaban traspasar el sol desde hacía días, haciendo que el aire frío, denso y cortante,  lo hiciera todo más desapacible.

Y el frío hizo acto de presencia en el interior de la casa. Por más encendida que permaneciera la chimenea , el piso de madera no se mostraba tan cálido como siempre , e incluso si se rozaba con el pie, pareciera estarse pisando una fina de capa de hielo en su superficie.
Sensación desagradable en el interior incapaz de aplacarse con nada.

Tras dos días de descanso , que en realidad tampoco sirvieron demasiado para ello, tocó volver al hospital y enfrentarse con toda la realidad. Aquella, que le permitía ser alguien normal, con una vida , con horarios, con preocupaciones .  Alguien , que  en cierta medida, le había permitido hasta ahora  olvidarse de la otra vida que, sin serla, sólo le había propiciado disgustos y malos recuerdos, y sólo una experiencia que mereciese la pena recordar mientras viviese. Algo a lo que aferrarse en aquellos momentos en que dudaba de sí no hubiera sido mejor haber sido la sacrificada aquel día , a gusto de los presentes y de ÉL.


Todavía no podía explicarse como todo comenzaba a volver en sí mismo, como una rueda que nunca terminase de detenerse. Pero los sucesos inconclusos siempre terminan pasando factura, y a ella, aquel echo, después de tanto tiempo, se le revertía por completo, aunque parte de los jugadores hubiesen cambiado.

El mismo dolor intensificado con los recuerdos, las sensaciones de las caricias nada aisladas,  el deseo  creciendo en el interior bajo imagen de normalidad e impotencia por el no logro de la persona que lo inspira, los sueños…. llevados en vena como la sangre que las recorre, marcados a fuego de nuevo, no olvidados. Las imágenes, frescas , constantes , hirientes.

Y ahora,  los  mensajes,   los enviados, el no saber ….. ¿Cómo fiarse de quién tienes al lado , cuándo no sabes si terminará traicionándote?
No tenía forma humana de hallar la respuesta , pero tratando de reordenar sus ideas, algo le desvió la atención.  El lobo no solía despegarse de su lado mientras estuviese en la casa. Sin poder llamarlo al no conocer si quiera si poseía nombre, salió de la habitación  y lo vio sentado en el vestíbulo, sentado en posición de guardia frente a la puerta , sin moverse.

Bajó de inmediato para comprobar qué le sucedía, inquieta por la actitud del animal que más parecía una estatua decorativa que un ser vivo. Al asomarse por uno de los cristales laterales, respiró hondo y decidió abrir la puerta.

Al otro lado de la calle, la imponente figura masculina de un serio Kaley, de pie, con sus manos en los bolsillos de la chaqueta de cuero que le protegía,  vigilaba la casa como si realmente  necesitase protegerla, y sólo se decidió a cruzar hasta los pies de la escalinata de entrada, al verla apoyada en la pared . Pero lejos de pensar que subiría  dirigirse a ella,  se detuvo justo a los pies de la misma.

Ella empujó la puerta en un claro signo de invitación a adentrarse, pero al ver que él  no se movía un ápice, insistió.

·        CASEY: ¿No vas a pasar?
·        KALEY: Preferiría no hacerlo, si no te importa.

Al ver que sus ojos se dirigían a otro punto en el interior del vestíbulo, pudo comprobar  que el lobo se encontraba erguido sobre sus cuatro patas  en una clara posición defensiva . Volviendo a girar su cabeza hacia él, vio que no dejaba de observarle, pero en sus ojos no era miedo lo que se transmitía.  

·        CASEY: ¿Miedo?
·        KALEY: Respeto por el territorio ajeno.
·        CASEY: Ah ya, tus reglas no escritas.
·        KALEY: Hubo un tiempo , en que también eran las tuyas.

 Y la misma mirada desafiante y directa recaló en ella .

·        CASEY: Un tiempo que ya no recuerdo.
·        KALEY: Yo no estaría tan seguro de ello.

Tan sólo poner un pie en el primer escalón, el animal salió de la puerta sin descender, pero dispuesto a atacar.
Por su parte, sintiéndose inmensamente protegida, decidió ser más desafiante .

·        CASEY: Lo que desde luego no puedo achacársete , es que no seas insistente. Lo que me pregunto , es sí tus cuidadas y precavidas formas se deben a él – dijo señalando al guardián- o a un cambio de actitud tuyo .
·        KALEY: Crees estar segura  pero tu situación dista mucho de serlo, y más con él dentro de la casa.
·        CASEY: No me has respondido.
·        KALEY: Si quieres una respuesta, baja a buscarla.

Mirando primeramente al cánido, se sonrió.

·        CASEY: Eso no te asegura que él no me siga.
·        KALEY: Baja  y tú misma responderás a esa duda.

Nada más descender un solo escalón, el animal se acercó al borde superior de la escalinata, mostrando el hocico recogido y el gesto regañado, dejando entrever sus poderosos colmillos capaz de desgarrar a cualquier presa por grande que fuera con enorme facilidad.
Al comprobar que conforme ella descendía por los nuevos escalones , el animal no intentaba si quiera moverse , su rostro se fue aseverando en serio , quedándose justo en el situado por encima suyo.

·        CASEY: Las reglas no escritas.
·        KALEY:  Trato de evitar un enfrentamiento, lo que no resulta adecuado cuando se trata de pasar desapercibido.
·        CASEY: ¿Un enfrentamiento? Salvaguarda a quién escogió, sólo eso.
·        KALEY: Eso que tienes ahí, no es lo que parece.
·        CASEY: ¿Y tú sí? Usar  chicas jóvenes……………….que bajo por tu parte.
·        KALEY: Los servidores e intermediarios siempre han existido, tú mejor que nadie deberías saberlo.
·        CASEY: Yo nunca necesité usar a nadie.

Kaley sorteó el brazo que se le interponía en el ángulo de visión para volver a observar al animal, el cual había optado por sentarse sin quitarle los ojos de encima.

·        KALEY: Crees que estás segura – volvió a centrarse en ella – cuando en realidad no lo estás.
·        CASEY: Dime de una vez qué es lo que quieres.
·        KALEY: Vengo a hacer un trato contigo.

Ella no pudo evitar reírse.

·        CASEY: ¿Un trato? ¿Ahora se os permite negociar o vas por libre?
·        KALEY: Tengo una forma particular de hacer las cosas, y normalmente , siempre depende de quién tengo en frente y del respeto que me inspire.
·        CASEY: Respeto. ¿El mismo que aplicas a la hora de decidir cómo darles muerte?
·        KALEY: Deberías dejar de remitirte a mi pasado, nadie está libre de culpas.
·        CASEY: Claro, sólo que en mi caso ,  pretenden que pague por salvar una vida.
·        KALEY: Impediste un ritual admitido y  avalado por las máximas estancias  causando  una situación de crisis.
·        CASEY: Te olvidas de añadir , mi no aceptación de un castigo impuesto por un sentimiento natural y humano, aunque ahí , he de reconocer que obtuve más ayuda de la que quién me lo impuso hubiera deseado.

Cansada, decidió apoyarse en la barandilla , y con su temperamento matizado por una curiosidad insana por lo que el “soldado de los dioses”  venía a proponerle, con los brazos cruzados sobre el pecho, se dispuso a escucharle.

·        CASEY: Será mejor que te des prisa en decirme a qué has venido, no me apetece llegar tarde a mi trabajo si no es por un buen motivo.

Él subió el escalón que le distaba  colocándosele justo en frente.

·        KALEY: ¿Eiden ( Brian) es suficiente motivo para ti?

Logró captar su atención y que su rostro reflejase una preocupación extrema. Ahora que la tenía dónde quería.

·        CASEY:  Sabes dónde está.
·        KALEY: Sí, pero lo que a ti te interesa es saber dónde estará dentro de poco.
·        CASEY: Habla de una vez.
·        KALEY:  Sólo queda una oportunidad para culminarlo. Darren debe nombrar a su sucesor oficialmente , y lo hará durante la próxima luna de sangre,  en Agosto. Sin variación alguna, el sacrificio originalmente encomendado será el que se lleve a cabo, y esta  vez no habrá vuelta atrás.  Si no vuelves conmigo , no descansarán hasta que caigas en sus manos y ahora será definitivo.
·        CASEY: Pero ¿a quién? Aengus ….
·        KALEY: Aengus está vivo, y esta vez no viene solo. Consiguió un aliado poderoso.
·        CASEY: Dices que quieres ayudarme , pero ¿cómo?
·        KALEY: Han empezado a aparecer los signos de evidencia ¿verdad?

La mancha de sangre en la chaqueta. Ese fue su primer pensamiento. Algo inexplicable para los demás , pero cuyo significado cierto evidenciaba lago más que la vuelta de todo.

·        KALEY: Conforme pase el tiempo , serán más frecuentes y mucho más claros.  Y con cada muestra de su notoriedad, tú irás perdiendo poder para predecir o para luchar. No vas a tenerlo de tu lado Veleda . Estarás sola, y el enemigo ya no viene  del inframundo solamente. Ven conmigo ahora y deja que todo siga su curso.
·        CASEY: ¿O?
·        KALEY: Prepárate a morir.

Sin obviar su preocupación , se sonrió durante un instante  lo suficientemente breve como para a entender que no se trataba de u acuerdo, sino de un ultimátum y no podía permitirlo.
Siendo verdad cada uno de sus argumentos, su final se acercaba sin remedio. Malherida de muerte , malgastó su última vida útil al resurgir, transformando algo que creía justo y bueno, en el principal motivo de su final.

Aquella era una declaración de guerra en toda regla, y así decidió adoptarla, sólo le faltaba hacérselo saber. Con todos los elementos de este particular rompecabezas  encima de la mesa invisible que se postraba ante su cuerpo, giró lateralmente su cabeza hacia su acompañante animal para devolvérsela a quién inquieto pero desafiante, esperaba obtener un  ansiado triunfo aquel día.
·        CASEY: Un ultimátum con un único resultado posible. Tarde o temprano habré de morir ,  lo sé, y mi reloj ha empezado a descontar, pero no lo haré de rodillas, ni Darren, ni ante quién haya de venir, y menos aún ante ti.

Él trató de acercarse, pero el animal comenzó a  gruñir enseñando sus colmillos nuevamente, debiendo detenerse.

·        KALEY: Cometes un enorme error.
·        CASEY: Puede, pero te aseguro que no soy la única que lo hace.

Comenzó a subir de nuevo los escalones y , dejándolo allí de pie, entró de nuevo en la casa junto con el animal .
Mirándole a los ojos, trató de desentrañar qué es lo que le habría querido decir afirmando que no era lo que parecía. Agachada frente a él, cogió su cara con ambas manos acariciándolo para que se mantuviera quieto un rato, y con sus ojos fijos, trató de averiguar lo que se ocultaba detrás de su oscuridad.
Un fondo casi temible y opaco que no dejaba ver nada por mucho que lo intentase. Un férreo muro de aislamiento vital , que no le permitía conocer lo que ocultaba en su cerebro, las últimas imágenes vistas y vividas por él.  

Asumiendo que Kaley podría tener razón respecto a sus poderes , y que incluso el panorama ante el que se enfrentaba presagiaba peores resultados a más corto plazo, debía pensar alternativas posibles y comenzar a coger sus libros de nuevo para que su memoria alterna, escondida en alguna pequeña esquina, volviese a ella ahora que la necesitaba , desplegando toda su plenitud aunque  fuera lo último que hiciese.

Durante su trayecto en el metro , con dirección al hospital, trató de armar mentalmente el mensaje oculto de sus sueños , de sus imágenes difusas, de las señales , y entre todo ese conglomerado de palabras y fotos fijas, un solo nombre se repetía , aquel del que nunca logró desprenderse desde que sucediera : Carlton Court.
La casona hospital volvía a llamarla sin saber por qué, aunque ahora que gozaba de más información que al principio, le resultase más fácil  extraer conclusiones.
Por el momento, trabajaría con normalidad , pero debía de hacer algo y para eso , necesitaba contar con unos días de permiso. Debía volver a Irlanda. Carlton Court la llamaba por alguna razón, y debía resolverlo.

El timbre de siguiente parada sonó, y fue lo suficientemente contundente como para traerla al mundo de los vivos , el de diario, el de la practicidad , fichaje, horarios y pacientes.  La forma de volcarse en el trabajo , había resultado la mejor terapia posible , y ahora , las cosas no tenían por qué ser diferentes. 
Aparentando más que nunca una normalidad que ya no conocía para su desgracia, mientras rellenaba los partes de medicación  por horas o cuidaba de la vigilancia y almacenaje de los nuevos envíos,  un pesado reloj la amenazaba , dándose cuenta de que no faltaría mucho para abandonar esa vida que tantas satisfacciones le había propiciado,  simplemente por permitirle ser tratada como una más.

Desde una posición aventajada, el puesto de control central, la visión en  trescientos sesenta grados de toda la sala  , se le antojaba con fondo musical propio. En su sala de conciertos interna, en la que ella era la única asistente, los primeros acordes del Réquiem de Mozart comenzaba a sonar de forma suavizada pero distinguida. Aún los coros permanecían atentos para hacer su entrada. Una señal del director inexistente  bastaba , pero en su mente, ellos parecían no necesitarlo.

Curioso juego el del subconsciente , sobre la forma en qué trata de suavizar las consecuencias de los anhelos humanos, convirtiendo en casi placenteros, los anuncios de lo que está por venir, cuando esos acontecimientos  sobrevienen a contramano.
Con cada cama observada, con cada detalle de cada paciente, la música cobraba más vida y más sentido. Sin temor, sin miedos, como un paciente inconsciente más, la asunción de que su momento había llegado lo dominaba todo, pero lejos de angustiarla, el cúmulo de imágenes y su ambientación, hicieron que encontrase cierta paz en la sola presencia de la idea de que todo llegaría a su fin y podría  respirar una última vez , pero tranquila .

Y durante todo aquel giro sobre sí misma la música le acompañó, hasta que el sonido de una de las bombas , venido de su derecha, hizo acto de presencia y los acordes  desaparecieron suavemente.  Apenas dos segundos después , otra de las máquinas, al otro lado de la sala,  comenzaba a resultar respondona, continuando con un tercer paciente pasado el mismo intervalo de tiempo aproximadamente., esta vez, desde su espalda.  Sin poder moverse inexplicablemente, los distintos miembros de guardia allí situados,  trataron de atender a los pacientes y revisar las máquinas, pero conforme llegaban a las camas,  otro sonido comenzó a interponérseles encima. Repentinos fallos orgánicos cantados al unísono. Bloqueo absoluto por su parte e incomprensiblemente invisible para quiénes la rodeaban, el movimiento imparable a su alrededor , como en una especie de cámara lenta borrosa , hacían más difícil entender dónde se encontraba, dudando sobre la realidad de lo que apreciaba .

Un giro que se detuvo al ver algo que tampoco cabría que fuese real, aunque  su mente le dijese lo contrario. La figura de Kylian, tal y como lo vio la última vez en la puerta de su casa, con el mismo abrigo , observándola de forma fija al final del largo pasillo de acceso. No podía verle la cara, pero era capaz de sentirlo. Aquella misma presión en el pecho , aquel desaire en la voluntad, y no poder evitar centrarse en él.  Un brazo extendido y una mano que la solicita . Aquella supuesta ensoñación viviente la reclamaba. Sus ojos, aún sin visualizarlos, se sentían penetrantes , como siempre habían sido para con ella.

Pero fueron otras manos las que la trajeron de vuelta, y cuando éstas tocaron su espalda, una sala tranquila , sin ruidos estridentes ni pasillos donde el personal se agolpase en plena crisis de desesperación. Las luces como siempre, tenues , y el personal, ejerciendo las labores encomendadas. Todo , en una aparente normalidad.

Tras comprobar de quién se trataba, volvió a referenciarse en el mismo último punto en que lo había dejado, sin más imagen , que un pasillo por el que estaba acostumbrada a caminar  todos los días, encuadrado a ambos lados  por la fila de sucesivas camas portantes de los vigilantes inconscientes.

Volviendo su vista a su espalda, la joven Auxiliar de Enfermería que días antes  la entregaba a quién había venido con la misión de matarla, aparentemente preocupada por su estado de abstracción, sólo le provocó una mirada de indiferencia, y marcharse al cuarto de enfermeras para tratar de recomponerse.
Con  un extraño regusto a hiel y un dolor agudo en sus entrañas, tras entrar ella , la joven la siguió, y sólo entonces la puerta fue cerrada , asegurándose , con su cuerpo encima de ella, de que nadie abriría por sorpresa.

Negándose a mirarla, con su taquilla abierta , procuró disimular que buscaba algo. Confusa aún más si cabe, lo menos que necesitaba era tener que dar explicaciones o consolar un alma arrepentida dado el caso.

·        AUX. ENFERMERIA: ¿Te encuentras bien?

No resultaba fingida la pregunta, ni siquiera podía achacársele algo así en el tono de su voz. Pero cualquier argumentación le era insuficiente.

·        CASEY: Espero que fueras lo suficientemente inteligente como para reclamarle lo que te prometiera antes de hacerlo.
·        AUX. ENFERMERÍA: Casey, yo……- su giro inesperado y sumamente violento , la silenció- .
·        CASEY: ¡Ahórrame escuchar una tediosa excusa referente a una triste historia familiar , que por supuesto has tenido tiempo de pensar !
·        AUX. ENFERMERIA:  ¿Da igual lo qué te diga no?
·        CASEY: Si supieras lo que has hecho en realidad, dudo mucho que ni siquiera te acercases a mí.  – Tratando de respirar hondo sin que el aire pareciera querer entrar, intentó relajarse - ¿Desde cuándo?
·        AUX. ENFERMERÍA: Desde que te destinaron aquí, pero ya te vigilaba antes. Sólo bastó confirmar que te quedabas, y le hice llamar.

El dolor en su interior crecía y sentía la necesidad de tomar asiento, retirando una de las sillas que tenía delante suya.

·        CASEY: ¿Te dijo para que me quería?
·        AUX. ENFERMERÍA: Yo le pregunté, pero nunca creyó que debiera saberlo. Le dije que no sería fácil, por tu forma de ser, pero en las últimas semanas parecía muy nervioso y desesperada, casi incontenible.
·        CASEY: ¿Así que tampoco sabes lo qué es?

El rostro de desconcierto de la auxiliar le daba la respuesta esperada.

·        CASEY: Pues espero sinceramente que te haya valido la pena, porque sea lo que sea lo que te haya prometido a cambio, no lo cumplirá. No tiene potestad para pagar contraprestaciones por servicios otorgados o ayudas recibidas, y lo que tú le acabas de entregar,  paliando de esa forma su supuesta evidenciada ansiedad, es mi vida. – El rostro de la joven se palidecía y parecía angustiarse - Ha sido enviado para matarme, porque no logrará que regrese con él al   lugar del que provengo, y no teniendo el valor de acercarse de frente, decidió usarte habiendo acertado de pleno en el alma débil escogida.

Incorporándose, se dirigió a la puerta , y con un brazo la apartó, sentenciando sus actos con severas palabras llenas de condescendencia y lástima.

·        CASEY:  Te perdonaría si pudiese, pero aquellos que han decidido que lo merezco, lo hacen sobre la mayor injusticia de todas.

Y tras salir como pudo de la habitación, la joven  quedó allí ,  con su cuerpo apoyado en una pared , que la recogería por todo su descenso hasta el suelo, y cuyas rodillas encogidas contra su pecho, le sirvieron de abrigo ,al escuchar una y otra vez , las palabras dichas por Casey.

Ana Patricia Cruz López

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