CAPÍTULO DÉCIMO
TERCERO
La verdad siempre
tiene las patas muy cortas
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| Crédito a quién corresponda |
Todo estaba listo , simplemente se trataba de saber esperar. Ella
misma se había encargado de poner la bala
la pistola y esperar, como en una
ruleta rusa, cuándo y quién se asume el tiro de gracia dado de forma efectiva.
En esta partida, como en otras en las que se había visto involucrada,
no habían vencedores ni vencidos, sólo cadáveres de los que nadie se acababa
acordando, o lápidas perdidas en algún cementerio en otro estado que nunca recibían visitas.
Salir con vida de aquella habitación era un agrio triunfo. Que no
tratase de impedirle la salida tras el mayor de los desafíos, un reto
conseguido que posiblemente nunca más se repitiese.
Durante el recorrido de vuelta a casa, la imagen de sus pies en la
moqueta del pasillo de aquella planta de hotel mientras trataba de salir , y la
de la sensación de la primera bocanada de aire nada más salir del edificio, se
le hicieron repetitivas y angustiosas. Bloqueada por el momento, no podía
pensar con claridad , y sólo se repetía a sí misma que todo aquello había sido una locura.
Un vuelo al que ella estaba más que acostumbrada pero que se le hacía
eterno. Necesitaba regresar a casa y olvidarse de todo por unos días , al menos
por unas horas , no pedía más.
Llegó entrada la madrugada al Aeropuerto pareciendo , por su masificación
, que estuviéramos en hora punta, y sin embargo, una sensación agría de
soledad en mitad de aquel enorme
edificio se apoderó de ella. Una
sensación , que tuvo que combinar con
cierto recelo hacia todo aquel que circulaba a su lado , y más aún , si osaba
detenerse .
Como si se tratase de un radar ,
se dirigió hacia la salida en busca de un taxi mirando hacia todos
lados y a paso presto. Aún subida y con destino a su casa, no pudo
evitar echar un vistazo hacia la parte de atrás del vehículo intentando
averiguar si la seguían.
La psicosis se había apoderado de ella más que nunca, y aun así, trató
de mantener la calma hasta atravesar el vestíbulo del edificio y subir en el
ascensor.
Debía pensar con la cabeza fría, retomar todo lo aprendido y determinar qué hacer , pero ahora tocaba intentar descansar, o al menos,
intentarlo. Sin embargo, la realidad le
volvió a asestar una nueva sorpresa, la mayor de todas.
Salió del ascensor con la
cabeza baja . Anduvo unos pasos , y encontrándose cerca de su puerta vio unas piernas muy largas . Al seguirlas ,
comprobó quién se encontraba sentado en el suelo junto a su puerta, con las
mangas de la camisa remangadas en el antebrazo, y la chaqueta doblada sobre las rodillas.
Éste, al ver sus piernas detenidas frente suya, alzó la cabeza y la
vio.
·
HEYDEN: ¡David! ¿Qué haces aquí? ¿Desde
cuándo..?
·
DAVID: Esta mañana.
Se levantó con cierta dificultad mientras ella abría la puerta
tratando de asimilar aquella inesperada
sorpresa.
·
HEYDEN: ¿No irás a decirme que llevas ahí
sentado en el suelo desde esta mañana?
Él se adentró cerrando la puerta mientras ella dejaba las cosas en la
cómoda e iba a la cocina.
·
DAVID: He dicho que llegué esta mañana , no que
lleve ahí fuera desde esta mañana.
·
HEYDEN: Preparo café , ¿supongo que no hará
falta ofrecerte una taza?
·
DAVID: No, de hecho casi podría ofenderme si lo
hicieras.
Sus preocupaciones se habían incrementado exponencialmente. Lo último
que deseaba era una visita por sorpresa, y menos de él.
Mientras lo preparaba todo, observaba
disimuladamente el ir y devenir de su hermano por su piso. Más serio que
de costumbre, todo parecía ser el preludio de algo, y fuera lo que fuera, le
resultaba de lo más inoportuno dadas las circunstancias.
·
HEYDEN: ¿Y qué te trae por Miami? ¿Algún cliente
tal vez?
·
DAVID: No exactamente, aunque no descarto que
pueda serlo muy pronto.
·
HEYDEN: Que capacidad de previsión o ¿se le ve
venir?
·
DAVID: No sé, ¿a ti que te parece?
Y se sentó, con su rostro y pose acusadora , justo en frente de ella ,
en los asientos altos al otro lado de la encimera. Su hermano siempre el impuso
mucho respeto , pero aquella forma de mirarla la hacía sentirse en una especie
de pozo sin cuerda de la que tirar para salir. Arrinconada en su pequeño habitáculo, con las cucharillas
en la mano, las colocó cuidadosamente en los pequeños platos , y apoyó sus
manos en la misma esperando la próxima embestida.
·
DAVID: Para mí hubiera sido más fácil haberte
visto en Nueva York si llego a saber que ibas a ir.
·
HEYDEN: Nunca sé con exactitud cuándo ni a dónde
debo viajar.
·
DAVID: Claro. Con una vida como la tuya, es tan
difícil programar.
Aquella ironía desplegada en su particular tono de voz resultaba
hiriente, especialmente , porque David nunca había sido así con ella. La
trataba como a uno de sus clientes o
peor, como al de la parte contraria. En esa ocasión, no era su hermana,
y se estaba encargando de demostrárselo.
Una vez servido , le puso su taza delante. Su mirada, fría , distante
y calculada, la dejaba completamente seca y sin posibilidad de respuesta.
·
HEYDEN: y ¿Vienes a quedarte por mucho tiempo?
·
DAVID: Depende.
·
HEYDEN: ¿De qué?
·
DAVID: De
si ese cliente me necesita realmente o no.
·
HEYDEN: ¿Y cuándo lo sabrás?
·
DAVID: Estoy esperando que sea él quién me lo
confirme, claro que yo ya tengo una opinión muy formada sobre ello.
Bebió una taza del café
mientras él hacía lo propio con el suyo.
·
HEYDEN: ¿Y cuál es si puede saberse?
·
DAVID: Que lleva tanto tiempo sin necesitar a
nadie y gestionando su vida en torno a un castillo de mentiras tan grande , que
jamás creerá que puede necesitarme lo suficiente como para pedirme ayuda .
Y la garganta se cerró hasta el punto de no poder tragar ni una gota
más.
·
DAVID: ¿O sí?
Aquella mirada directa, aquella pregunta inquisitiva y acusadora
esperando una respuesta decisiva , y un estado, aquel en el que se encontraba,
resultaban una combinación demasiado perjudicial .
·
HEYDEN: ¿A qué has venido David?
·
DAVID: Tú
y yo tenemos una conversación pendiente desde hace mucho tiempo.
·
HEYDEN: Lo
sé, pero éste no es el mejor momento.
Muy nerviosa , salió fuera del recuadro de protección en dirección a
su dormitorio seguida por él.
·
DAVID: ¿Y cuándo crees que lo será Heyden?
¿Cuándo tendrás un hueco para mí?
·
HEYDEN: ¡No lo sé! ¡ Por Dios David , no me
agobies! No es un buen momento y punto.
Buscando entre sus cajones de forma compulsiva sin terminar de hallar su objetivo, la voz
imponente de su hermano , desde la puerta , continuaba resonando .
·
DAVID: Quizás si te pago por servicios extras y
especiales no te importe hacérmelo. ¿Qué
tarifa aplicarías en este caso?
Dejó de buscar, y la sensación de malestar desapareció
momentáneamente. Completamente fría y paralizada , se giró hacia él, le miró, y
resistiendo sus ganas de llorar, se marchó al cuarto de baño cerrando la puerta
tras de sí.
No pasarían ni cinco segundos , cuando lo volvió a escuchar detrás de
la misma.
·
DAVID: Abre la puerta.
Sin respuesta desde el otro lado, trató de abrirla ,pero se encontraba
cerrada con llave.
·
DAVID: Tenemos que hablarlo Heyden. ¿En serio
vas a permitir que salga por la puerta con la versión que otros me han dado?
Un tic seco y la puerta se
abría. Se apartó para que pasara, y se sentó en el filo de la cama.
·
HEYDEN: ¿Qué
cambiaría contándotelo? A estas alturas es tanto el daño que debes
sentir que te he provocado que mi lado
de las cosas no lo arreglaría.
·
DAVID: Sólo quiero saber una cosa ¿Por qué?
De un solo gesto brusco se levantó, y trató de buscar el aliento del
espacio más abierto de su salón, deambulando por él sin destino claro y de forma alterada.
·
HEYDEN: ¿ Por qué? ¿Exactamente a qué? ¿A lo de
bailarina que pasa a convertirse en prostituta de lujo sabiéndolo y que
tuvo que demostrarse a sí misma lo realmente buena que podía llegar a ser para
sobrevivir en ese mundo y fuera de él? ¿O
por qué acepté meterme de externa
en la Agencia a costa de terminar con un
tiro en cualquier momento? ¿Cuál de las dos historias prefieres saber o sólo te
interesa la parte sórdida y en teoría fácil de este mundo?
Sin punto de retorno, optó por sentarse en el sofá, mientras su
hermano, tratando de conservar la calma y de trasmitírsela, permaneció de píe
en frente suya.
·
DAVID: Nunca debí dejarte en casa . No estaba
seguro de hacer lo correcto , ni lo quería, pero insististe tanto ……. Sabía que
terminarías ocultándome lo que pasaba , que jamás me dirías que él continuaba
haciendo lo mismo una y otra vez. Y sí, la culpa es algo que he tenido presente
cada día de mi vida desde que salí de allí, y nada tiene que ver con todo lo
que he sabido después. Te di la oportunidad de contármelo, una , dos veces, y
jamás entendí por qué nunca confiaste en mí, pero tampoco me creí con derecho a
exigirte explicaciones . Te había
fallado, y con toda esa vida que te montaste , pensé que creerías que sólo te
lo recriminaría.
Con su cabeza baja escuchándole, sólo fue capaz de levantarla , cuando
lo sintió de rodillas frente a ella.
·
HEYDEN: Tenías tu vida hecha, y yo no tenía
derecho a interponerme.
·
DAVID: ¡Por Dios Heyden! Soy tu hermano. Después
de todo lo que hemos pasado. Estuve contigo desde el principio , nunca te
cuestionaste esas cosas .
·
HEYDEN: Pero aquella era mi guerra y la de mi madre,
no la tuya. De hecho , aún lo sigue siendo. Tú eras su hijo, yo un error de la
bailarina con la que se acostaba
engañando a su esposa.
Aquello le sonó pesado , y él se sintió caer. Aquel razonamiento le
era inesperado, casi cruel para la mente de una niña que fue la que lo generó,
resultando brutalmente cierto. Encontrándose momentáneamente sin capacidad de
respuesta, las manos delicadas de ella en sus mejillas lo reconfortaron como
nunca.
Aquel contacto, cálido y tierno , como antaño, cuando no eran más que
dos chiquillos que se hacían compaña , ahora invertía el halo de protección
hasta entonces siempre operado por él .
Una historia de a dos , que en realidad sólo fue de una persona que a juicio de aquel hombre , su
padre, no debió nacer jamás, a juzgar
por sus intentos de que la mujer que la portaba , la perdiera estando en estado avanzado de
gestación.
Una historia jamás comprendida por ella , que se tornó en resignación, cuando aquella mujer de gesto tierno y afable
le comunicaba que se trasladaban a su casa. Ojos de indiferencia como recibimiento compensados por los de David. Ojos que nunca
olvidaría . La mirada más afable y cariñosa que jamás obtuvo en aquella casa .
·
HEYDEN:
De todos los afectos recibidos a lo largo de mi vida, tú eres el único
que siempre ha perdurado como el primer día.
Me recibiste con los brazos abiertos , a mí, a una desconocida que
supuestamente ocupaba un lugar , de la que no sabías más que era fruto de una historia de traición
hacia tu madre. Ni un solo reproche, jamás una mala contestación ni una palabra
más alta que otra. Nunca tuve que
pedirte un abrazo , ni una muestra de cariño. No hizo falta, porque me los
dabas a manos llenas todos y cada uno de los días de mi vida contigo.
¿Realmente piensas , que con todo esto en mi mente, podría dejar de tener alma ,
para contarte todo lo que he hecho más allá de lo que lo justificase? Crees que
no me han dicho , por activa y por pasiva, a gritos incluso, que debía contarte
todo antes de que lo siguiente que vieras de mí, fuese mi cuerpo inerte en el
instituto anatómico forense ?
·
DAVID: Fassworth.
·
HEYDEN: Por raro que te parezca, él es lo más
cercano a un hermano protector que he tenido nunca. Le debo parte de lo que soy
ahora , y a parte de ti, sé que es lo único que no me fallará. Es mi segunda conciencia. Ha velado por mí, se ha enfadado y ofuscado
por las cosas que me ha visto hacer , y con quién lo ha visto, pero es lo único que me ha mantenido viva
hasta ahora en tu ausencia . David, me era más fácil hacerle daño a él que a
ti cuando ello era preciso.
Se levantó del sofá mientras su hermano continuaba en el mismo lugar
siguiendo su recorrido hacia uno de los ventanales.
·
HEYDEN: Nunca esperé que pudieses entenderme , y menos
aún perdonarme, pero….
Su voz se vio interrumpida por un estallido del cristal , a pocos
centímetros por encima de su cabeza. Ambos, extrañados , buscaron dónde se
encontraba, hasta que ella , con sus dedos , localizó la grieta. Confirmando
que se trataba de un impacto seco y limpio, otro que esta vez sí atravesaba el
cristal , le hacía retirar la mano y agacharse.
David intentó acercarse pero ella se lo impidió. Un nuevo estallido ,
casi milimétricamente cronometrado pero
mucho más abajo.
·
DAVID: ¿Estás bien?
·
HEYDEN: ¡Métete detrás de la cocina!
·
DAVID: ¡Heyden!
Bastante alterada , que su hermano no hiciese de inmediato lo que le
mandataba , llegaba a desquiciarla
elevando mucho la voz.
·
HEYDEN: ¡Detrás de la encimera , ya!
Tras hacerle caso en contra de
su voluntad, ella intentó salir del ventanal y llegar a gatas hasta la consola
, dónde se encontraba su bolso. Necesitaba conseguir su móvil con urgencia,
necesitaba contactar con la única persona que podía ayudarla, pero apenas dos
pasos , un nuevo estallido sonó mucho más potente hasta resquebrajar casi la
mitad de la ventana, a poca distancia de su cuerpo, y terminando su recorrido
en la pared , cerca de la puerta.
Aquello no era meramente casual. Los disparos prosiguieron casi rozándola aún agachada, así que tomó
impulso y con el cuerpo a medio levantar , corrió hasta la consola perseguida
por dos nuevos impactos casi simultáneos. Prácticamente lanzada a los pies del
mueble, tiró de las patas para que, una vez en el suelo, el bolso le estuviera
accesible . nada más cogerlo, le bastó
mirar una sola vez a la pared y ver el hueco del proyectil . Aquello no era un trabajo ocasional .
Arrastrándose hasta el hueco de la cocina , junto a David, sacó el teléfono
del bolso y marcó un número. Una voz al otro lado, le solicitó una clave que ella marcó. Ahora , sólo era
cuestión de esperar.
Las horas pasaron sin que aquello volviese a repetirse. Sin poder
moverse de allí ni dormir , atentos a cualquier posible movimiento,
especialmente de la puerta, la luz del día comenzó a hacerse con todo , a
sustituir las falsas luces de neón y las lámparas , por la visión de una
realidad , que en su caso, resultaba escalofriante.
Un nuevo tintineo en el teléfono. Un mensaje que le indicaba que
estaba fuera, esperando. Un intento
arriesgado pero necesario para poder abrir la puerta. Dada la altura y la escasez de ruido en el
interior, para los vecinos sólo sería una noche de platos o vasos rotos. A
diferencia de muchos edificios de la zona, en este , la insonoridad , incluso
en sus paredes, era algo que se pagaba , pero se hacía a gusto y se agradecía.
Mirando a David, éste le hizo señas de que le dejara a él incorporarse y abrir la puerta , pero ella le
negó toda posibilidad. Con mucho cuidado , fue poniéndose de pie , observándolo
todo , y sólo cuándo se sintió segura, completamente erguida, se dirigió a la puerta muy despacio , y
abrió.
·
FRANK: Veo que sigues haciendo amigos.
Se abrazó a ella, y David salió del cubículo para dar con ellos.
·
FRANK: ¿Desde cuándo no dan señales?
·
HEYDEN: Horas.
·
DAVID: Frank.
·
FRANK: Al menos no estabas sola.
Nada más entrar, visualizó en general todo el salón dirigiéndose a las
dos ventanas afectadas. Sin mediar palabra, observó el primer estallido fallido
, y en el resto, bordeó con la punta de sus dedos justo dónde el impacto había atravesado el
cristal. Observando detenidamente el exterior,
se mostró pensativo e inició la
marcha de nuevo hacia la pared del fondo, justo donde se podían ver los
impactos .
Realizando la misma operación allí dónde los huecos persistían,
analizó el suelo en búsqueda de un casquillo, encontrándolo rebotado justo
debajo de la esquina del sofá. Sólo
bastó verle su gesto, para reafirmar lo
que ella se temía. Se limitó a levantar
la mano con él y suspiró resignado.
·
FRANK: Calibre 50 BMG. 2.70mm o 12.7x99mm. Cartucho
antimaterial por antonomasia. Muy eficaz
en la Guerra del Golfo, sobre todo en “Tormenta del Desierto”. Capaces
de inutilizar tanques y lanza misiles. En manos de un tirador profesional muy
experto y habilidoso, a distancias cercanas a una milla (1.600 metros). Desde
luego , aquí la distancia ha sido menor. La altura , el viento y el cristal de 30 milímetros de
grosor potenciaron el fallo en el primer tiro, pero también facilitaron el
recalibrado. – Se dirigió directamente a ella- ¿Un tirador?
·
HEYDEN: En los últimos disparos llegaron a sonar
dos al unísono prácticamente.
·
FRANK: Por el ángulo y el rebote , yo diría que
se encontraban en la azotea del edificio de enfrente , o tal vez dos pisos por debajo, pero no más, y desde luego
fueron a asegurar. Casquillos perforantes.
David no pudo contener sentir
una mezcla de asombro y miedo por ella.
·
DAVID: ¿De qué estamos hablando? ¿Quiénes eran?
·
HEYDEN: Profesionales, posiblemente militares.
·
FRANK: Desde luego alguien se ha tomado muchas
molestias por asegurar un resultado, y le daba igual a quién cogiera de por
medio. Normalmente la Agencia suele
tener bajo nómina a algunos exmilitares retirados a la fuerza . Buenos
tiradores con u curriculum numérico que asusta. Ex marines y francotiradores que decidieron montar su
negocio privado de seguridad , ya me entendéis. La cuestión, es a quién de los
dos has cabreado más, si a Sanders o
Bourke.
·
HEYDEN:
Tampoco sé si Bourke estallaría tanto como para hacer esto. Llama
demasiado la atención y no le interesa, pero Sanders…..
·
FRANK:
Deberías marcharte de aquí, irte con él – señaló a su hermano - . Pero
antes , asegúrate de que alguien se encarga de volver esto a la normalidad , y
no se te ocurra llamar a la compañía de seguros o tendrás que dar explicaciones incomprensibles. Por suerte , pagaste el dinero que valía el piso. Digamos,
que una sucesión de causas ajenas a la voluntad del que las portaba , de quién
los contrató , y hasta de ti misma, es lo que ha provocado que no atravesaran
la vivienda de enfrente.
·
HEYDEN: No puedo marcharme ahora.
·
DAVID: Heyden, no puedes quedarte aquí.
·
FRANK: Tiene razón. Ni puedes ni debes.
Pasada la tensión, el dolor muscular
comenzó de golpe a asestarle su primera pasada. En su rostro se
reflejaba ese dolor acuciante y repentino que la hizo doblarse sobre su vientre
sin darse cuenta.
·
DAVID: ¡Heyden! ¿Te encuentras mal?
Con dificultad para enderezarse, comenzó a dirigirse a su cuarto.
·
HEYDEN: Disculpadme un segundo. Enseguida
vuelvo.
Una sola parada antes de encerrarse en el cuarto de baño, lo
suficientemente breve como para coger su bolso del suelo y llevárselo consigo. Una mirada de soslayo que reconocía esa actitud, y que hizo señas al
otro para que no se moviera del salón. Unos pasos que se adentraban en el dormitorio
y que abriendo la puerta del cuarto de baño , se la encontró con la jeringa
dispuesta a pincharse de nuevo.
Un rostro de miedo sincero y dolor, cubierto en lágrimas
incontenibles. Su resistencia se consumía de forma proporcional al incremento
de su dolor con cada nueva dosis. Agudo como una aguja que fuera introduciéndose abriendo camino entre sus vísceras, la mirada de Frank no la tranquilizaba, y su
apoyo en la moldura, pronosticaba que no estaría dispuesto a marcharse.
·
FRANK: ¿Cuántas llevas?
·
HEYDEN: No me hagas esto.
·
FRANK: ¿Cuántas?
·
HEYDEN: No las suficientes. Vete , por favor.
·
FRANK: No
hasta que me lo des, esa y las que tengas en el bolso.
El dolor, con punzadas cada vez más fuertes , apenas la dejaba
respirar. La cordura no era lo que se prodigaba en este instante , y la rabia
por todo aquello , hizo que tuviera que descargarla con él.
·
HEYDEN: Vete y cierra la puerta .
·
FRANK: No.
·
HEYDEN: ¡ Veteeee!
Ante aquel grito angustioso, David corrió al encuentro de los dos, y
aquella imagen de su hermana con la jeringa en la mano a punto de
clavársela en el muslo , sólo era comparable a la de su desesperación porque él
la viera así.
El momento de caída emocional, fue aprovechado hábilmente por Frank,
el cual se le acercó y se la arrebató de un solo gesto seco junto con su bolso.
Antes de salir de allí, dio un asola instrucción al hermano.
·
FRANK: Métela en la bañera con agua muy fría y
no la dejes salir por mucho que te lo
suplique. Voy a hacer unas llamadas. Si me necesitas , sólo tienes que
llamarme.
Lejos de pensar que no sería necesaria su intervención debido a la más
que razonable corpulencia de su hermano, Frank fue reclamado al poco tiempo de
cubrirla de agua en la bañera. Los
alaridos de dolor culminados por la
temperatura del agua , hacían imposible que se calmara, ocasionando el efecto
contrario al esperado , que el dolor se
relajase.
Tras unos veinte minutos, David la llevó a la cama arropándola
mientras Frank le traía caldo caliente en un tazón y dos pastillas.
·
FRANK : Tómatelo, y esto también, las dos.
Ante su actitud de no coger las pastillas y mirar desconfiada a su mano, se sentó a su
lado, y trató de razonar.
·
FRANK: Son antinflamatorios. Esta noche
te tomarás dos cada cuatro horas. David y yo haremos guardia . Trata de descansar algo.
Cuando trató de levantarse , ella le retuvo la mano.
·
HEYDEN: Debo terminar esto.
·
FRANK: No
así.
·
HEYDEN: En
una semana le habremos perdido, y todo el trabajo no habrá servido de
nada.
·
FRANK: No
así.
·
HEYDEN: Frank….
·
FRANK: Escúchame bien Heyden, te lo diré una
sola vez más . Ha habido muchas
ocasiones para cogerle y nunca se ha querido o no han dejado pudiendo
hacerlo. Esta es la vez que más cerca le hemos tenido, pero tienes demasiada gente detrás de ti que
quiere verte muerta y Bourke es ahora
mismo el menor de tus problemas. Han estado cerca , muy cerca. La próxima vez ,
no fallarán. A efectos prácticos, soy tu superior
al mando y ya he hecho lo que tenía que hacer. Cuando estés en
condiciones , volverás y entonces lo haremos a tu manera.
·
HEYDEN: -
Soltándole- No habrá una próxima vez, y
lo sabes. El momento es ahora.
·
FRANK:
No. – Se incorporó- No nos sirves
así . A mí , no me sirves así, ni lo quiero.
Apenas andó unos pocos pasos , el timbre de la puerta sonaba . Al
llegar al salón , David le esperaba indeciso . Desenfundó al pistola, y con
ella en la mano, le indicó a David que
se apartase del posible ángulo de tiro. Se asomó a la mirilla y vio a dos
hombres con traje .
Con el arma a su espalda, se dispuso a abrir.
·
FRANK: Buenos días.
Los hombres se dispusieron a presentarse con las placas en la mano.
·
POLICÍA: Soy el Teniente Carter , y éste –
señalando para el hombre que le acompañaba
- es el Agente Durnet.
Necesitábamos hablar con la Srta. Nash. ¿Se encuentra?
·
FRANK:
Sí, se encuentra pero me temo que anda algo indispuesta y no podrá
atenderles en este momento.
·
POLICÍA: ¿Podemos pasar?
Se apartó y ambos se adentraron
viendo a David en un extremo.
·
FRANK: Éste es
su hermano, David Nash.
·
POLICÍA: Lamento
que se halle indispuesta, pero me temo que es necesario que hablemos con ella,
y ha de ser ahora.
·
DAVID: Ahora mismo está durmiendo, se encontraba bastante mal . Soy
su hermano. No hay nada que a ella le
afecte que no se me pueda decir a mí.
·
POLICÍA: Necesitamos
que nos acompañe a la Oficina del Distrito, debemos interrogarla lo antes
posible.
·
FRANK: ¿Por qué razón?
·
POLICÍA: Han encontrado el cuerpo del Capitán
Nash en un callejón esta mañana , con dos balas en la sien, y sabemos que fue la última persona con la que
discutió en público , y que incluso le amenazó .
Mientras Frank no dejaba de
observar cada uno de sus movimientos, el rostro
pálido y temeroso de David mirando hacia el dormitorio de Heyden le hizo
darse la vuelta. Allí , de pie, pálida y apenas sin poder sostenerse, con serio
gesto de desconcierto, se encontraba ella.
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados

Noooooo como que ese desgraciado intento de padre murio asi tan facil dime que sufrio antes de morir!!!!! Ahora la duda y el saber lo que sigue no me dejara dormir-.- te odio -.- bueno no hahahah
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