domingo, 10 de enero de 2016

NADA ES LO QUE PARECE. CAPÍTULO DÉCIMO TERCERO. La verdad tiene las patas muy cortas. (Registrado en SAFE CREATIVE Junio 2015)

CAPÍTULO DÉCIMO TERCERO
La verdad siempre tiene las patas muy cortas
Crédito a quién corresponda

Todo estaba listo , simplemente se trataba de saber esperar. Ella misma se había encargado de poner la bala  la pistola  y esperar, como en una ruleta rusa, cuándo y quién se asume el tiro de gracia  dado de forma efectiva.

En esta partida, como en otras en las que se había visto involucrada, no habían vencedores ni vencidos, sólo cadáveres de los que nadie se acababa acordando, o lápidas perdidas en algún cementerio en otro estado  que nunca recibían visitas.

Salir con vida de aquella habitación era un agrio triunfo. Que no tratase de impedirle la salida tras el mayor de los desafíos, un reto conseguido que posiblemente nunca más se repitiese.

Durante el recorrido de vuelta a casa, la imagen de sus pies en la moqueta del pasillo de aquella planta de hotel mientras trataba de salir , y la de la sensación de la primera bocanada de aire nada más salir del edificio, se le hicieron repetitivas y angustiosas. Bloqueada por el momento, no podía pensar con claridad , y sólo se repetía a sí misma  que todo aquello había sido una locura. 

Un vuelo al que ella estaba más que acostumbrada pero que se le hacía eterno. Necesitaba regresar a casa y olvidarse de todo por unos días , al menos por unas horas , no pedía más.


Llegó entrada la madrugada al Aeropuerto pareciendo , por su masificación , que estuviéramos en hora punta, y sin embargo, una sensación agría de soledad   en mitad de aquel enorme edificio  se apoderó de ella. Una sensación , que tuvo que combinar  con cierto recelo hacia todo aquel que circulaba a su lado , y más aún , si osaba detenerse .
Como si se tratase de un radar ,  se dirigió hacia la salida en busca de un taxi mirando hacia todos lados  y a paso presto.  Aún subida y con destino a su casa, no pudo evitar echar un vistazo hacia la parte de atrás del vehículo intentando averiguar si la seguían.

La psicosis se había apoderado de ella más que nunca, y aun así, trató de mantener la calma hasta atravesar el vestíbulo del edificio y subir en el ascensor. 
Debía pensar con la cabeza fría, retomar todo lo aprendido y  determinar qué hacer , pero ahora  tocaba intentar descansar, o al menos, intentarlo. Sin embargo, la realidad  le volvió a asestar una nueva sorpresa, la mayor de todas. 

Salió del ascensor  con la cabeza baja . Anduvo unos pasos , y encontrándose cerca de su puerta  vio unas piernas muy largas . Al seguirlas , comprobó quién se encontraba sentado en el suelo junto a su puerta, con las mangas de la camisa remangadas en el antebrazo, y la chaqueta  doblada sobre las rodillas.

Éste, al ver sus piernas detenidas frente suya, alzó la cabeza y la vio.

·        HEYDEN: ¡David! ¿Qué haces aquí? ¿Desde cuándo..?
·        DAVID: Esta mañana.

Se levantó con cierta dificultad mientras ella abría la puerta tratando de asimilar  aquella inesperada sorpresa.

·        HEYDEN: ¿No irás a decirme que llevas ahí sentado en el suelo desde esta mañana?

Él se adentró cerrando la puerta mientras ella dejaba las cosas en la cómoda e iba a la cocina.

·        DAVID: He dicho que llegué esta mañana , no que lleve ahí fuera desde esta mañana.
·        HEYDEN: Preparo café , ¿supongo que no hará falta ofrecerte una taza?
·        DAVID: No, de hecho casi podría ofenderme si lo hicieras.

Sus preocupaciones se habían incrementado exponencialmente. Lo último que deseaba era una visita por sorpresa, y menos de él.

Mientras lo preparaba todo, observaba  disimuladamente el ir y devenir de su hermano por su piso. Más serio que de costumbre, todo parecía ser el preludio de algo, y fuera lo que fuera, le resultaba de lo más inoportuno dadas las circunstancias.

·        HEYDEN: ¿Y qué te trae por Miami? ¿Algún cliente tal vez?
·        DAVID: No exactamente, aunque no descarto que pueda serlo muy pronto.
·        HEYDEN: Que capacidad de previsión o ¿se le ve venir?
·        DAVID: No sé, ¿a ti que te parece?

Y se sentó, con su rostro y pose acusadora , justo en frente de ella , en los asientos altos al otro lado de la encimera. Su hermano siempre el impuso mucho respeto , pero aquella forma de mirarla la hacía sentirse en una especie de pozo sin cuerda de la que tirar para salir. Arrinconada  en su pequeño habitáculo, con las cucharillas en la mano, las colocó cuidadosamente en los pequeños platos , y apoyó sus manos en la misma esperando la próxima embestida.

·        DAVID: Para mí hubiera sido más fácil haberte visto en Nueva York si llego a saber que ibas a ir.
·        HEYDEN: Nunca sé con exactitud cuándo ni a dónde debo viajar.
·        DAVID: Claro. Con una vida como la tuya, es tan difícil programar.

Aquella ironía desplegada en su particular tono de voz resultaba hiriente, especialmente , porque David nunca había sido así con ella. La trataba como a uno de sus clientes o  peor, como al de la parte contraria. En esa ocasión, no era su hermana, y se estaba encargando de demostrárselo.

Una vez servido , le puso su taza delante. Su mirada, fría , distante y calculada, la dejaba completamente seca y sin posibilidad de respuesta.

·        HEYDEN: y ¿Vienes a quedarte por mucho tiempo?
·        DAVID: Depende.
·        HEYDEN: ¿De qué?
·        DAVID:  De si ese cliente me necesita realmente o no.
·        HEYDEN: ¿Y cuándo lo sabrás?
·        DAVID: Estoy esperando que sea él quién me lo confirme, claro que yo ya tengo una opinión muy formada sobre ello.

Bebió una taza del café  mientras él hacía lo propio con el suyo.

·        HEYDEN: ¿Y cuál es si puede saberse?
·        DAVID: Que lleva tanto tiempo sin necesitar a nadie y gestionando su vida en torno a un castillo de mentiras tan grande , que jamás creerá que puede necesitarme lo suficiente como para pedirme ayuda .

Y la garganta se cerró hasta el punto de no poder tragar ni una gota más.

·        DAVID: ¿O sí?

Aquella mirada directa, aquella pregunta inquisitiva y acusadora esperando una respuesta decisiva , y un estado, aquel en el que se encontraba, resultaban una combinación demasiado perjudicial .

·        HEYDEN: ¿A qué has venido David?
·        DAVID: Tú  y yo tenemos una conversación pendiente desde hace mucho tiempo.
·        HEYDEN:  Lo sé, pero éste no es el mejor momento.

Muy nerviosa , salió fuera del recuadro de protección en dirección a su dormitorio seguida por él.

·        DAVID: ¿Y cuándo crees que lo será Heyden? ¿Cuándo tendrás un hueco para mí?
·        HEYDEN: ¡No lo sé! ¡ Por Dios David , no me agobies! No es un buen momento y punto.

Buscando entre sus cajones de forma compulsiva  sin terminar de hallar su objetivo, la voz imponente de su hermano , desde la puerta , continuaba resonando .

·        DAVID: Quizás si te pago por servicios extras y especiales  no te importe hacérmelo. ¿Qué tarifa aplicarías en este caso?

Dejó de buscar, y la sensación de malestar desapareció momentáneamente. Completamente fría y paralizada , se giró hacia él, le miró, y resistiendo sus ganas de llorar, se marchó al cuarto de baño cerrando la puerta tras de sí.
No pasarían ni cinco segundos , cuando lo volvió a escuchar detrás de la misma.

·        DAVID: Abre la puerta.

Sin respuesta desde el otro lado, trató de abrirla ,pero se encontraba cerrada con llave.

·        DAVID: Tenemos que hablarlo Heyden. ¿En serio vas a permitir que salga por la puerta con la versión que otros  me han dado?  

Un tic seco  y la puerta se abría. Se apartó para que pasara, y se sentó en el filo de la cama.

·        HEYDEN: ¿Qué  cambiaría contándotelo? A estas alturas es tanto el daño que debes sentir que te he provocado que mi lado  de las cosas no lo arreglaría.
·        DAVID: Sólo quiero saber una cosa ¿Por qué?

De un solo gesto brusco se levantó, y trató de buscar el aliento del espacio más abierto de su salón, deambulando por él sin destino claro  y de forma alterada.

·        HEYDEN: ¿ Por qué? ¿Exactamente a qué? ¿A lo de bailarina que pasa a convertirse en prostituta  de lujo sabiéndolo  y  que tuvo que demostrarse a sí misma lo realmente buena que podía llegar a ser para sobrevivir en ese mundo y fuera de él? ¿O  por qué acepté  meterme de externa en la Agencia a costa de terminar con  un tiro en cualquier momento? ¿Cuál de las dos historias prefieres saber o sólo te interesa la parte sórdida y en teoría fácil de este mundo?

Sin punto de retorno, optó por sentarse en el sofá, mientras su hermano, tratando de conservar la calma y de trasmitírsela, permaneció de píe en frente suya.

·        DAVID: Nunca debí dejarte en casa . No estaba seguro de hacer lo correcto , ni lo quería, pero insististe tanto ……. Sabía que terminarías ocultándome lo que pasaba , que jamás me dirías que él continuaba haciendo lo mismo una y otra vez. Y sí, la culpa es algo que he tenido presente cada día de mi vida desde que salí de allí, y nada tiene que ver con todo lo que he sabido después. Te di la oportunidad de contármelo, una , dos veces, y jamás entendí por qué nunca confiaste en mí, pero tampoco me creí con derecho a exigirte explicaciones .  Te había fallado, y con toda esa vida que te montaste , pensé que creerías que sólo te lo recriminaría.

Con su cabeza baja escuchándole, sólo fue capaz de levantarla , cuando lo sintió de rodillas frente a ella.

·        HEYDEN: Tenías tu vida hecha, y yo no tenía derecho a interponerme.
·        DAVID: ¡Por Dios Heyden! Soy tu hermano. Después de todo lo que hemos pasado. Estuve contigo desde el principio , nunca te cuestionaste  esas cosas .
·        HEYDEN:  Pero aquella era mi guerra y la de mi madre, no la tuya. De hecho , aún lo sigue siendo. Tú eras su hijo, yo un error de la bailarina  con la que se acostaba engañando a su esposa. 

Aquello le sonó pesado , y él se sintió caer. Aquel razonamiento le era inesperado, casi cruel para la mente de una niña que fue la que lo generó, resultando brutalmente cierto. Encontrándose momentáneamente sin capacidad de respuesta, las manos delicadas de ella en sus mejillas lo reconfortaron como nunca.

Aquel contacto, cálido y tierno , como antaño, cuando no eran más que dos chiquillos que se hacían compaña , ahora invertía el halo de protección hasta entonces siempre operado por él .
Una historia de a dos , que en realidad sólo fue de una  persona que a juicio de aquel hombre , su padre, no debió nacer jamás,  a juzgar por sus intentos de que la mujer que la portaba ,  la perdiera estando en estado avanzado de gestación.

Una historia jamás comprendida por ella ,  que se tornó en resignación,  cuando aquella mujer de gesto tierno y afable le comunicaba que se trasladaban a su casa.  Ojos de indiferencia  como recibimiento  compensados por los de David. Ojos que nunca olvidaría . La mirada más afable y cariñosa que jamás obtuvo en aquella casa .


·        HEYDEN:  De todos los afectos recibidos a lo largo de mi vida, tú eres el único que siempre ha perdurado como el primer día.  Me recibiste con los brazos abiertos , a mí, a una desconocida que supuestamente ocupaba un lugar , de la que no sabías más  que era fruto de una historia de traición hacia tu madre. Ni un solo reproche, jamás una mala contestación ni una palabra más alta que otra.  Nunca tuve que pedirte un abrazo , ni una muestra de cariño. No hizo falta, porque me los dabas a manos llenas todos y cada uno de los días de mi vida contigo. ¿Realmente piensas , que con todo esto en mi mente, podría dejar de tener alma , para contarte todo lo que he hecho más allá de lo que lo justificase? Crees que no me han dicho , por activa y por pasiva, a gritos incluso, que debía contarte todo antes de que lo siguiente que vieras de mí, fuese mi cuerpo inerte en el instituto anatómico forense ?
·        DAVID: Fassworth.
·        HEYDEN: Por raro que te parezca, él es lo más cercano a un hermano protector que he tenido nunca. Le debo parte de lo que soy ahora , y a parte de ti, sé que es lo único que no me fallará.  Es mi segunda conciencia.  Ha velado por mí, se ha enfadado y ofuscado por las cosas que me ha visto hacer , y con quién lo ha visto,  pero es lo único que me ha mantenido viva hasta ahora en tu ausencia . David, me era más fácil hacerle daño a él   que a ti cuando ello era preciso. 

Se levantó del sofá mientras su hermano continuaba en el mismo lugar siguiendo su recorrido hacia uno de los ventanales.

·        HEYDEN:   Nunca esperé que pudieses entenderme , y menos aún perdonarme, pero….

Su voz se vio interrumpida por un estallido del cristal , a pocos centímetros por encima de su cabeza. Ambos, extrañados , buscaron dónde se encontraba, hasta que ella , con sus dedos , localizó la grieta. Confirmando que se trataba de un impacto seco y limpio, otro que esta vez sí atravesaba el cristal , le hacía retirar la mano y agacharse.
David intentó acercarse pero ella se lo impidió. Un nuevo estallido , casi milimétricamente  cronometrado pero mucho más abajo.

·        DAVID: ¿Estás bien?
·        HEYDEN: ¡Métete detrás de la cocina!
·        DAVID: ¡Heyden!

Bastante alterada , que su hermano no hiciese de inmediato lo que le mandataba ,  llegaba a desquiciarla elevando mucho la voz.

·        HEYDEN: ¡Detrás de la encimera , ya!

Tras hacerle  caso en contra de su voluntad, ella intentó salir del ventanal y llegar a gatas hasta la consola , dónde se encontraba su bolso. Necesitaba conseguir su móvil con urgencia, necesitaba contactar con la única persona que podía ayudarla, pero apenas dos pasos , un nuevo estallido sonó mucho más potente hasta resquebrajar casi la mitad de la ventana, a poca distancia de su cuerpo, y terminando su recorrido en la pared , cerca de la puerta.

Aquello no era meramente casual. Los disparos prosiguieron  casi rozándola aún agachada, así que tomó impulso y con el cuerpo a medio levantar , corrió hasta la consola perseguida por dos nuevos impactos casi simultáneos. Prácticamente lanzada a los pies del mueble, tiró de las patas para que, una vez en el suelo, el bolso le estuviera accesible .  nada más cogerlo, le bastó mirar una sola vez a la pared y ver el hueco del proyectil .  Aquello no era un trabajo ocasional .

Arrastrándose hasta el hueco de la cocina , junto a David, sacó el teléfono del bolso y marcó un número. Una voz al otro lado, le solicitó  una clave que ella marcó. Ahora , sólo era cuestión de esperar.

Las horas pasaron sin que aquello volviese a repetirse. Sin poder moverse de allí ni dormir , atentos a cualquier posible movimiento, especialmente de la puerta, la luz del día comenzó a hacerse con todo , a sustituir las falsas luces de neón y las lámparas , por la visión de una realidad , que en su caso, resultaba escalofriante.

Un nuevo tintineo en el teléfono. Un mensaje que le indicaba que estaba fuera, esperando.  Un intento arriesgado pero necesario para poder abrir la puerta.  Dada la altura y la escasez de ruido en el interior, para los vecinos sólo sería una noche de platos o vasos rotos. A diferencia de muchos edificios de la zona, en este , la insonoridad , incluso en sus paredes, era algo que se pagaba , pero se hacía a gusto y se agradecía.

Mirando a David, éste le hizo señas de que le dejara a él  incorporarse y abrir la puerta , pero ella le negó toda posibilidad. Con mucho cuidado , fue poniéndose de pie , observándolo todo , y sólo cuándo se sintió segura, completamente erguida,  se dirigió a la puerta muy despacio , y abrió.

·        FRANK: Veo que sigues haciendo amigos.
Se abrazó a ella, y David salió del cubículo para dar con ellos.

·        FRANK: ¿Desde cuándo no dan señales?
·        HEYDEN: Horas.
·        DAVID: Frank.
·        FRANK: Al menos no estabas sola.

Nada más entrar, visualizó en general todo el salón dirigiéndose a las dos ventanas afectadas. Sin mediar palabra, observó el primer estallido fallido , y en el resto, bordeó con la punta de sus dedos  justo dónde el impacto había atravesado el cristal. Observando detenidamente el exterior,   se mostró  pensativo e inició la marcha de nuevo hacia la pared del fondo, justo donde se podían ver los impactos .

Realizando la misma operación allí dónde los huecos persistían, analizó el suelo en búsqueda de un casquillo, encontrándolo rebotado justo debajo de la esquina del sofá.  Sólo bastó verle su gesto, para  reafirmar lo que  ella se temía. Se limitó a levantar la mano con él y suspiró resignado.

·        FRANK: Calibre 50 BMG. 2.70mm o 12.7x99mm. Cartucho antimaterial por antonomasia. Muy eficaz  en la Guerra del Golfo, sobre todo en “Tormenta del Desierto”. Capaces de inutilizar tanques y lanza misiles. En manos de un tirador profesional muy experto y habilidoso, a distancias cercanas a una milla (1.600 metros). Desde luego , aquí la distancia ha sido menor. La altura ,  el viento y el cristal de 30 milímetros de grosor potenciaron el fallo en el primer tiro, pero también facilitaron el recalibrado. – Se dirigió directamente a ella- ¿Un tirador?
·        HEYDEN: En los últimos disparos llegaron a sonar dos al unísono prácticamente.
·        FRANK: Por el ángulo y el rebote , yo diría que se encontraban en la azotea del edificio de enfrente , o tal vez dos  pisos por debajo, pero no más, y desde luego fueron a asegurar. Casquillos perforantes.

David no pudo contener  sentir una mezcla de asombro y miedo por ella.

·        DAVID: ¿De qué estamos hablando? ¿Quiénes eran?
·        HEYDEN: Profesionales, posiblemente militares.
·        FRANK: Desde luego alguien se ha tomado muchas molestias por asegurar un resultado, y le daba igual a quién cogiera de por medio. Normalmente  la Agencia suele tener bajo nómina a algunos exmilitares retirados a la fuerza . Buenos tiradores con u curriculum numérico que asusta. Ex marines y  francotiradores que decidieron montar su negocio privado de seguridad , ya me entendéis. La cuestión, es a quién de los dos   has cabreado más, si a Sanders o Bourke.
·        HEYDEN:  Tampoco sé si Bourke estallaría tanto como para hacer esto. Llama demasiado la atención y no le interesa, pero Sanders…..
·        FRANK:  Deberías marcharte de aquí, irte con él – señaló a su hermano - . Pero antes , asegúrate de que alguien se encarga de volver esto a la normalidad , y no se te ocurra llamar a la compañía de seguros o tendrás que dar  explicaciones incomprensibles. Por suerte ,  pagaste el dinero que valía el piso. Digamos, que una sucesión de causas ajenas a la voluntad del que las portaba , de quién los contrató , y hasta de ti misma, es lo que ha provocado que no atravesaran la vivienda de enfrente.
·        HEYDEN: No puedo marcharme ahora.
·        DAVID: Heyden, no puedes quedarte aquí.
·        FRANK: Tiene razón. Ni puedes ni debes.

Pasada la tensión, el dolor muscular  comenzó de golpe a asestarle su primera pasada. En su rostro se reflejaba ese dolor acuciante y repentino que la hizo doblarse sobre su vientre sin darse cuenta.

·        DAVID: ¡Heyden! ¿Te encuentras mal?

Con dificultad para enderezarse, comenzó a dirigirse a su cuarto.

·        HEYDEN: Disculpadme un segundo. Enseguida vuelvo.

Una sola parada antes de encerrarse en el cuarto de baño, lo suficientemente breve como para coger su bolso del suelo y llevárselo consigo.  Una mirada de soslayo  que reconocía esa actitud, y que hizo señas al otro para que no se moviera del salón. Unos pasos que se adentraban en el dormitorio y que abriendo la puerta del cuarto de baño , se la encontró con la jeringa dispuesta a pincharse de nuevo.
Un rostro de miedo sincero y dolor, cubierto en lágrimas incontenibles. Su resistencia se consumía de forma proporcional al incremento de su dolor con cada nueva dosis. Agudo como una aguja que fuera introduciéndose  abriendo camino entre sus vísceras,  la mirada de Frank no la tranquilizaba, y su apoyo en la moldura, pronosticaba que no estaría dispuesto a marcharse.

·        FRANK: ¿Cuántas llevas?
·        HEYDEN: No me hagas esto.
·        FRANK: ¿Cuántas?
·        HEYDEN: No las suficientes. Vete , por favor.
·        FRANK:  No hasta que me lo des, esa y las que tengas en el bolso.

El dolor, con punzadas cada vez más fuertes , apenas la dejaba respirar. La cordura no era lo que se prodigaba en este instante , y la rabia por todo aquello , hizo que tuviera que descargarla con él.

·        HEYDEN: Vete y cierra la puerta .
·        FRANK: No.
·        HEYDEN: ¡ Veteeee!

Ante aquel grito angustioso, David corrió al encuentro de los dos, y aquella imagen  de su hermana  con la jeringa en la mano a punto de clavársela en el muslo , sólo era comparable a la de su desesperación porque él la viera así.

El momento de caída emocional, fue aprovechado hábilmente por Frank, el cual se le acercó y se la arrebató de un solo gesto seco junto con su bolso. Antes de salir de allí, dio un asola instrucción al hermano.

·        FRANK: Métela en la bañera con agua muy fría y no la dejes salir  por mucho que te lo suplique. Voy a hacer unas llamadas. Si me necesitas , sólo tienes que llamarme.

Lejos de pensar que no sería necesaria su intervención debido a la más que razonable corpulencia de su hermano, Frank fue reclamado al poco tiempo de cubrirla de agua en la bañera.  Los alaridos de dolor  culminados por la temperatura del agua , hacían imposible que se calmara, ocasionando el efecto contrario al esperado  , que el dolor se relajase.

Tras unos veinte minutos, David la llevó a la cama arropándola mientras Frank le traía caldo caliente en un tazón y dos  pastillas.

·        FRANK : Tómatelo, y esto también, las dos.

Ante su actitud de no coger las pastillas  y mirar desconfiada a su mano, se sentó a su lado, y trató de razonar.

·        FRANK: Son antinflamatorios.  Esta noche  te tomarás dos cada cuatro horas. David y yo haremos guardia .  Trata de descansar algo.

Cuando trató de levantarse , ella le retuvo la mano.

·        HEYDEN: Debo terminar esto.
·        FRANK:  No así.
·        HEYDEN: En  una semana le habremos perdido, y todo el trabajo no habrá servido de nada.
·        FRANK: No  así. 
·        HEYDEN: Frank….
·        FRANK: Escúchame bien Heyden, te lo diré una sola vez más . Ha habido muchas  ocasiones para cogerle y nunca se ha querido o no han dejado pudiendo hacerlo. Esta es la vez que más cerca le hemos tenido,  pero tienes demasiada gente detrás de ti que quiere verte muerta y  Bourke es ahora mismo el menor de tus problemas. Han estado cerca , muy cerca. La próxima vez , no fallarán.  A efectos prácticos, soy  tu superior  al mando y ya he hecho lo que tenía que hacer. Cuando estés en condiciones , volverás y entonces lo haremos a tu manera.
·        HEYDEN:  - Soltándole-  No habrá una próxima vez, y lo sabes. El momento es ahora.
·        FRANK:  No. – Se incorporó-  No nos sirves así . A mí , no me sirves así, ni lo quiero.

Apenas andó unos pocos pasos , el timbre de la puerta sonaba . Al llegar al salón , David le esperaba indeciso . Desenfundó al pistola, y con ella en la mano,  le indicó a David que se apartase del posible ángulo de tiro. Se asomó a la mirilla y vio a dos hombres con traje .
Con el arma a su espalda, se dispuso a abrir.

·        FRANK: Buenos días.

Los hombres se dispusieron a presentarse con las placas en la mano.

·        POLICÍA: Soy el Teniente Carter , y éste – señalando para el hombre que le acompañaba  - es el Agente Durnet.  Necesitábamos hablar con la Srta. Nash. ¿Se encuentra?
·        FRANK:  Sí, se encuentra pero me temo que anda algo indispuesta y no podrá atenderles en este momento.
·        POLICÍA: ¿Podemos pasar?

Se apartó y ambos se adentraron  viendo a David  en un extremo.

·        FRANK: Éste es  su hermano, David Nash.
·        POLICÍA:  Lamento que se halle indispuesta, pero me temo que es necesario que hablemos con ella, y ha de ser ahora.
·        DAVID: Ahora mismo  está durmiendo, se encontraba bastante mal . Soy su  hermano. No hay nada que a ella le afecte que no se me pueda decir a mí.
·        POLICÍA:  Necesitamos que nos acompañe a la Oficina del Distrito, debemos interrogarla lo antes posible.
·        FRANK: ¿Por qué razón?
·        POLICÍA: Han encontrado el cuerpo del Capitán Nash en un callejón esta mañana , con dos balas en la sien,  y sabemos que fue la última persona con la que discutió en público , y que incluso le amenazó .

Mientras Frank no  dejaba de observar cada uno de sus movimientos, el rostro  pálido y temeroso de David mirando hacia el dormitorio de Heyden le hizo darse la vuelta. Allí , de pie, pálida y apenas sin poder sostenerse, con serio gesto de desconcierto, se encontraba ella.

Ana Patricia Cruz López

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1 comentario:

  1. Noooooo como que ese desgraciado intento de padre murio asi tan facil dime que sufrio antes de morir!!!!! Ahora la duda y el saber lo que sigue no me dejara dormir-.- te odio -.- bueno no hahahah

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