lunes, 15 de febrero de 2016

LA LLAMADA DE LA SANGRE (Secuela de ELECCIÓN) CAPÍTULO NOVENO . TERCERA PARTE . (Registrado en SAFE CREATIVE OCTUBRE 2015)

LA LLAMADA DE LA SANGRE
Créditos edición APCL73
CAPITULO NOVENO
(TERCERA PARTE)

Sombra oscura y alargada,  del que un día dejó de ser el misterioso y lánguido hombre encontrado una noche en aquella misma biblioteca. Silencioso porte erguido y sumamente elegante, de brillante cabello negro como el azabache y penetrantes ojos verdes incapaces de descifrar. Voz  inquietante, profunda  y perturbadora , con mensajes ocultos en cada sílaba dicha, y un roce de espinas  con cada palabra exhalada , capaz de erizar la piel y hacerte sentir como ningún hombre pudiera hacerlo.

Sensaciones que parecieran dormidas y que sin embargo, volvían a brotar una vez más. Sí ,era él sin lugar a dudas, no era producto de una incipiente locura, ni de su imaginación, y contrariamente a lo que podría pensarse, el tiempo no pareciera haber pasado por él.

Ataviado acorde a los tiempos que corrían , sólo un imponente abrigo negro, largo hasta muy por debajo de las rodillas , parecía retrotraerle ,por un instante, a aquellos días en que todo esto era suyo, en que se sentía el señor de la casa y el auténtico precursor de las más modernas técnicas de tratamiento de las enfermedades mentales.


Ropa,  que permitió observar, que como recuerdo de aquella última noche pasados juntos, sólo quedó una llamativa cicatriz en el cuello, que poco tardó en ocultar tras percatarse de que había sido descubierta por ella.

Sensaciones , que al igual que a ellos, parecía que el tiempo no había logrado disipar ni un ápice. Situaciones idénticas en el mismo ambiente, cuando él disfrutaba de su especial hostigamiento provocador . Aliento templado y sutil que todo lo podía para paralizarla ante su imprevisibilidad.

Y en ese instante, como entonces, la misma liberación fue capaz de sentir cuando se alejó ligeramente de ella, mientras su mente trataba de asumir y dar órdenes que su cuerpo no quería parecer obedecer.

·        AENGUS: Ha pasado mucho tiempo. – Como en un paseo de disfrute previo a la siguiente escena , en una obra dónde se presagiara la muerte, anduvo hasta el piano- El último recuerdo que tengo tuyo, es saliendo de aquí en brazos de Eiden- con notable ironía por su parte , dio media vuelta de su cuerpo y con una sonrisa casi maquiavélica, continuó aquella tarea de sinuosa provocación - ¡Oh! Me olvidaba. Brian ¿Verdad? La tan ansiada apariencia de normalidad tras un nombre que oculte tu origen.

Sin poder dar un solo paso aún, su mejor apoyo resultó ser aquella pared que tenía tras su espalda. Impactada, trató de saber más, lo necesitaba.

·        CASEY: ¿Cómo…?

Escucharle hablar , mientras los ojos prosiguen la línea de sus caricias sobre el piano ,lentas y agobiantes , como si de piel se tratase , con aquellas yemas probadas en carne propia , tratando de profundizar sobre la madera  , como símbolo posesorio de lo que en realidad le era único en todo aquel edificio, continuaba siendo atrapante .

·        AENGUS:  Te he visto observarla. – y su mano continuo acariciando la madera hasta detenerse justo en la parte donde culminaba la cola del mismo, en frente de ella.- Mi hermano, ¡oh, qué digo! Aquél que dijo serlo cuando lo único que le encaja es su cuna y la sangre que parecer correrle, hizo un buen trabajo, lo que por desgracia , me hace conservar una duda al respecto , saber si  lo acometió de esa forma por la lástima que poseía en sus ojos y que yo le vi, o por qué en realidad permanecía más atento a tu persona.
Y pensar cómo dejaron todo esto. Primero la policía , con sus registros y búsquedas un día tras otro ,y yo  pensando sólo en cuándo se marcharían, y después ellos-  su cabeza señaló al exterior – los malditos curiosos que asaltaban la verja y no se saciaban hasta encontrar algún hueco por donde colarse.
·        CASEY: ¿Has permanecido aquí?

Sólo entonces pareció responder a su ansia de saber , acercándose hasta el instrumento .

·        CASEY: Hay gente en el pueblo que afirma haber visto gente y luces.
·        AENGUS: Es posible.
·        CASEY: Pero…

Y sin apenas pestañear, siguió su recorrido por el otro lado , mientras los ojos de ella no podían dejar de mirar lo que aquellos dedos le transmitían.
·       
AENGUS:  Esta casa , conserva algunos sitios ocultos donde pasar un tiempo a buen recaudo . No es que brillen por su excesiva comodidad, pero ejercen su función. Mientras los agentes anduvieron a sus anchas , tuve que ocultarme. Cuando se marcharon, salí durante un tiempo. Viajé y terminé recalando en sitios inquietantes, dónde aprendí de sus habilidosas e inteligentes gentes . Personas que , por otra parte, me recibieron con los brazos abiertos , sobre todo , cuando supieron quién era en realidad.
Cuando decidí que era tiempo de regresar, lo hice. Reconstruí lo justo y necesario ,y desde entonces, permanezco oculto entre las paredes, las sombras y los recuerdos.

Aquella última palabra , con tanto significado mutuo, que terminase con el leve roce intencional de sus dedos mientras ella,  lejos de apartarlos al sentirlos, simplemente bajó la mirada entreabriendo sus labios  ante la correspondida atención de quién la acompañaba.
·        
AENGUS: Creía que ya no volvería a verte. Que después de lo sucedido, nada te ligaba a este lugar.

Sin retirar la mano, elevó sus ojos a los de él , mirándole fijamente por primera vez en mucho tiempo. Mientras para Aengus ,la sensación extasiaba al recordar  la última vez que la vio mirarle así, en el cobertizo , para ella suponía todo un reto , necesario e inevitable, pero un reto en definitiva.
·        
CASEY: Siempre estaré ligada a este lugar. A ti.

Y su mano, de piel fina , al igual que entonces, fue ascendiendo por la suya  en un auténtico deleite , disfrutando de cada milímetro de piel erizada con el que se encontraba. Y conforme más ascendía  y los recuerdos del sabor de su piel y  de su olor , mientras la intimidad era de ellos de forma exclusiva, se acrecentaban en su memoria como imágenes vivas , dispuso de su cuerpo colocándose detrás de ella sin apenas rozarla, pero consciente de que ella podía sentirle.
·        
AENGUS: Sin embargo, le escogiste a él.
·        CASEY: Como debió ser desde el principio, aunque nunca nos fue permitido.
Pese a su ropa, ella pudo sentir el tacto de sus manos por su cuerpo, tratando de conservar la calma hasta que llegó a su nuca, donde el incremento de presión de aquellos dedos, finos pero firmes, la mantuvo en alerta y muy quieta.
·        AENGUS: Y ahora , sin embargo, estás aquí. Sola .Conmigo. Como siempre fue desde que decidiste sellarlo todo y que fuera el escogido.

Soltando muy despacio su cabello,  la inmovilidad involuntaria volvió a su cuerpo. Se sentía manejada, poseída sin tan siquiera  llegar a más , y aunque en su cerebro sólo pensaba en huir , algo se lo impedía .

Aquellas sensaciones tan familiares  al sentir sus manos entre su pelo, acariciándolo  y disfrutando de él. Sentir el cosquilleo en el cuero cabelludo cuando entrelazaba aquellos dedos cuya presión en su carne recordaba como si fuese ayer.
Aquella voz, casi en tono susurrante , que lograba evadirla tanto como sus gritos ensalzados y sentidos tensarla, que  proseguía cumpliendo su misión devastando su completa voluntad.
·        
AENGUS: Unidos  para siempre. ¿Sigue siendo así?
·        CASEY: Dímelo tú.

Y un tirón tan seco como medido de su pelo hacia detrás, dejándola a su merced , con su cuello en libre disposición y sus labios tan cerca que podía sentirlos casi rozándola, hizo que se agarrase con fuerza del noble instrumento.
·        
AENGUS: Sería tan fácil devolver todo a como era entonces. Volver a sentir las ansias por besarte, por tenerte cuando sabías bien lo que hacías al provocarme en el cobertizo. Olvidarnos de todo y de todos ,y que te quedases aquí conmigo, tú y yo , solos – su nariz recorrió la distancia habida entre el lóbulo de la oreja y su hombro , para acabar deteniéndose  allí- pero me pregunto cuánto tardarías en aprovechar mi sueño para – y la soltó – acabar conmigo.

Cercando toda posible salida , se sitúo justo en la puerta .
·        
AENGUS: Debes haberte preguntado qué estaba pasando , sobre todo cuando volviste a tener esos sueños recurrentes ,esos en los que dices que la casa te llamaba. Y las señales,   las evidencias notables de que  te queda poco tiempo ¿Han aparecido ya?

Casey se dio la vuelta, aunque continuase protegida por aquella madera negra lacada capaz de acrecentar un mundo completo con el martilleo continuo al ser tocadas sus teclas, pero poco lograba disimular ya  su angustia y su desesperación , al comprobar que más de uno celebraba el momento antes de que éste llegase.
·        
AENGUS: ¿Te preguntas cómo lo sé? Difícil no saberlo. Esa noche ,algo más grande y profundo que nuestros cuerpos se unió, y hasta tal punto es fuerte dicho lazo, que no hay nada de ti que yo no haya sabido o sentido conforme tú eras consciente sabiéndolo y sintiéndolo.  – Por su forma de mirarle , sabía que  miles de ideas rebuscadas poblaban su mente. Una leve sonrisa , y unos ojos que miraron hacia arriba cuando su cabeza se situaba baja, le confirmaron a ella que lo pensado era cierto – Sí. Todo. Como si estuviera en cada rincón , en cada conversación observando desde lo alto.
·       
CASEY: ¿Cómo?
·        AENGUS: ¿Cómo? Tu empeño en ser una más, hizo que la balanza de poderes acrecentase los míos , mientras los tuyos parecían esconderse en algún lugar de tu memoria infinita.  

Y su gesto  fue cambiando. Su rostro, como antaño una vez más, recordaba a aquellos instantes en que el temor, reflejado en su cuerpo, hacía que éste se estremeciera, y esta reacción se produjo del todo, cuando de forma inesperada, arrancó su paso de forma directa y decidida hacia donde ella se encontraba, sin darle tiempo a poder moverse .

Sentirse presa de nuevo de sus arrebatos incontenibles, de su voz alzada, de su instinto oculto que casi lo convertía en un animal. Un cuerpo tan seguro de sí mismo como nunca, que agarró con firmeza sus manos apoyándolas sobre su espalda, arqueando su cuerpo ligeramente una vez más, con su pecho junto al de él .

No conforme con ello,  pasó a inmovilizarla con una sola mano, mientras que con la que ahora andaba libre, colocándosela en la barbilla, presionaba para que  la cabeza le fuese lo más atrás que pudiera , y con sus dedos extendidos y su mano completamente abierta, fue descendiendo por la ruta que previamente sus ojos marcaban, mientras,  humedeciéndose  sus labios, se  degustaba con lo que para él   , era el mejor de los espectáculos.

Aquella sensación pensada mil veces , aquel deseo constreñido por poseerla de nuevo, se apoderaba de él , y sólo al escucharla hablar, su éxtasis se detuvo inesperadamente.
·       
CASEY: Ahora no puedes decir que éste sea Brian.

Aquel nombre de nuevo, inmiscuyéndose sin tener por qué. Aquel nombre que se lo había arrebatado todo , incluso a ella. Respiró profundamente , y tras permanecer su cabeza apoyada en su pecho unos segundos, la soltó separándose de ella.
Con su cabeza baja, prosiguió su paso hacia uno de los laterales de la sala dejándole la salida libre, y al escuchar sus pasos , dedujo que se acercaba hacia la puerta.
·       
AENGUS: Tendrás que elegir.

Ante aquellas palabras , ella detuvo su camino girándose hacia donde él se encontraba ,recibiendo su mirada como respuesta.
·        
AENGUS: Tendrás que escoger, y esta vez ,no te será tan  fácil. De ello dependerá que cambien las tornas y tu tiempo deje de correr. Todo debe volver a su cauce original, y lo que debió ser , será, contigo o sin ti.

En estado de ansiedad latente, salió de la sala corriendo en dirección a la gran puerta de entrada. Por desgracia,  al abrirla, lejos de pensar que salir de allí fuese una buena idea, el panorama no podía resultar más desolador. La tormenta ,en lugar de amainar, sólo se había embravecido, y toda la tierra habida entre la entrada donde se encontraba y el coche,  resultaba puro fango y lodo en donde las gruesas y abundantes gotas de agua, apenas rebotaban.
La idea de permanecer allí no le agradaba, pero visto que no conocía bien el estado de la carretera , el tiempo y la oscuridad reinante ,y todo ello sumado a una niebla muy espesa que apenas dejaba ver nada a dos palmos, las posibles opciones se le iban esfumando de las manos  de forma vertiginosa.

Cerrar la puerta y apoyarse en ella , observar desde aquel vestíbulo la inmensidad de sus recuerdos , de su vinculación al hospital… De su vida pasada y de se presente , allí y ahora.

Un presente , que como alma en pena , se refugiaba en aquella sala con su única posesión real , con lo que le hacía ser más persona que nunca . Aquel piano al que entregaba su alma con cada tecla que sus dedos tocaban una y otra vez, extrayendo lo más hermoso de cada pieza.

Un Aengus que sabiendo lo larga y solitaria que la noche era entre aquellas paredes, se sentía victorioso sólo en parte por tenerla allí de nuevo. Aunque sólo fuese por una noche , no volvería a sentirse solo.

Calma tensa en una terrible noche de tormenta capaz de ahuyentar a todos los espíritus endiablados que buscan cobijarse en una nueva víctima. Noche tenebrosa , en la que los dioses, desde lo alto, dignos observadores de las inmundicias dejadas por los humanos, vigilan constantes el devenir de los acontecimientos entre quienes una noche y una decisión unió, y otra ,deberá marcar su destino.

Mientras tanto, en la otra parte distante de Europa , el sueño se transmutó en pesadilla una vez más .Un mal presagio con imágenes borrosas que no lograría descifrar, al menos de momento.
Sudoración y nervios que se denotaban en el temblor de sus manos ,el signo vital de que la noche no había sido propicia para su descanso ,  y que allí en la cama, no lo encontraría.

Otro instante previo al amanecer en Kiel. Noche profundamente cerrada ,predestinada a convertirse en un día de oscuridad y frío, en el que la humedad reinante fuese azotada por el viento proveniente del mar, agresivo como nunca con los que se atrevieran a enfrentarse a él.

Sin poder ocultar su preocupación ,la cual lastraba desde hacía días, toda aquella situación le incomodaba. Aquellas señales tan identificativas ,sólo le desestabilizaban .

Hacía días que no conseguía concentrarse lo suficiente , e incluso creía poder estar enfermo  al no contrastar olores en toda su amplitud , por entremezclarse siempre uno muy característico y que sólo podía darse en un lugar. Un lugar al que no había vuelto desde aquella noche.

Tratando de recomponer mentalmente su agenda ,su lucha interna por tratar de alejarse de las imágenes que se le interponían y que le recordaban , sin saber por qué, los caminos andados cuando no era más que un chiquillo ,las batallas enfrentadas junto a quién durante años debió comportarse como un hermano ,los felices días de conversaciones distendidas en los clubes de alta sociedad y las apuestas en el hipódromo.
Todo aquel conglomerado venido de repente sin previo aviso después de muchos años de ausencia . 

Ya de pequeño , su padre, en cierta ocasión, le contó una antigua historia casi convertida en leyenda por   los integrantes del Consejo de Ancianos. Historia , que pocos se atrevían a contar a sus hijos hasta no alcanzar cierta edad, pero que en su caso, su padre, uno de los Jefes de Clanes más respetados de aquel entonces y por muchos años,  estando a solas con él, estimó necesario hacerle saber.

Al patriarca nunca le hizo falta justificarlos actos realizados. En realidad, casi dado por divinidad en cuerpo humano, se estimaba que su relación con el ocultismo eralo que le provocaba su fiereza y su racionalidad a la hora de adoptar decisiones.

Pero aquella noche ,estando ambos solos  al calor de una hoguera ,  el Jefe miró a  su descendiente como nunca recordaba haberle mirado, y tras ver en él algo que nunca había visto, estimó que debía contarle la vieja historia  de los hermanos .

Según cuenta una vieja leyenda, dada por cierta entre los más antiguos , en mitad de un bosque nacieron dos hermanos . Dos barones nacidos de la noche y cubiertos por un manto de estrellas. Criados por los seres de la oscuridad, mientras a uno se le colmaba de elogios y sabiduría, el otro tuvo que aprender de lo que le rodeaba por sí solo, generándose en él , conforme fue creciendo, un sentimiento de negra venganza hacia todo el que adulase a su hermano.

Conforme los niños fueron creciendo, el de noble cuna , fue ocupando el lugar de predilecto, mientras que el envidioso hermano echado de lado , decidido a recuperar lo que creía que le pertenecía , sin importar por encima de quién tuviera que pasar o lo que tuviera que hacer, tramó justa venganza creando un plan , en principio magnífico, para que la culpa recayese en el alabado , intentando que recibiese como premio por tal acción, el  repudio de su padre  como castigo .

Todo miembro del clan conoce las reglas que les rigen , cuanto no más, aquellos que han de gobernarlos a todos, y en pro de la defensa de dichas reglas , el mayor de los castigos  premiaba con el destierro.

La más sagrada de todas las  reglas  ,tañía al Jefe del Clan y al especial elemento que determina su fortaleza y carácter regio: su espada. Según las normas de los ancestros, esa espada ,bendecida por los señores de lo oscuro y bañada en la sangre de un inocente  derramada en sendo sacrificio, no debía ser tocada por nadie salvo que el propio dueño la traspasase con todo lo que ello implicaba. 

Cualquiera que con sus impuras manos se atreviese siquiera a rozarla, podría recibir una sentencia de muerte como premio por la mayor de las osadías, y ésta , lejos de ser  ejecutada por mano humana o celestial, sería dejada en manos de las alimañas y seres hambrientos del bosque que , sin remilgos y sin distinción de sangre , aspecto o edad, buscaban entrañas que les permitieran sobrevivir a los duros cambios estivales.

Apenas quince años portaban los dos jóvenes criados por la luna, cuando el día antes de celebrarse el ceremonial que les consagraba en su hombría , el rebelde joven  se adentró en las habitaciones de su padre, y acercándose con mucha cautela ,desenvainó su espada de la funda llevándosela de sus aposentos . Con prisa asombrosa y aportando toda clase de artimañas, logró evadir la vigilancia de los guardias que permanecían estratégicamente apostados, y encontrándose en el dormitorio de su hermano, la hiel que  mezclada con su sangre recorría sus venas , le hizo acercarse en su sueño con el arma en la mano, alzarla ligeramente sobre su cuerpo, y observándole fijamente, imaginar en su mente enferma , como la sangre brotaba de su cuello, y con la mirada angustiosa del que es despertado de su sueño de aquella vil manera, y con la respiración dificultada por los borbotones de sangre que le producían ahogo, el ínfimo cuerpo que perdía la vida , sólo recibiría de su ejecutor la sonrisa de la misma muerte.

Sin embargo, vuelto a la realidad que lo cobijaba , prefirió no hacer lo que en imágenes se le portaba como reflejo delo que sus ansías sentían, buscando acomodo de la misma entre los ropajes del camastro que le conducía su buen y profundo sueño.

A la mañana siguiente, los alaridos de su padre dentro de la estancia le despertaron ,y cual pequeño endeleble y temeroso, angustiado sin saber qué ocurría, vio como ordenaba a sus hombres lo sacaran en volandas del lecho lanzándolo al frío y húmedo suelo ,enfangado del sereno de la noche anterior.

Poco después ,al mismo tiempo que un  tercer soldado encontraba el arma entre los ropajes , la desesperación del joven  ,sin medida , se acrecentó ante la imagen del vil brazo ejecutor de tan medido plan, a la sombra del gran Jefe colocado, mientras éste, tratando de pensar cómo su hijo podría haber hecho tal acción, cómo pudo haberle fallado de aquella forma el más cabal y maduro de los dos , el preferido ante sus ojos y de los ojos de los dioses, al que debería aplicar cruel  pena de destierro .

Tras ordenarse un silencio sin palabras , sin lamentos, donde ni la respiración pudiera servir de medida temporal ,el viejo soldado, cogiendo la espada  por fín, la levantó sobre la cabeza del hijo postrado en el suelo, y justo cuando se disponía a dictar sentencia , con lágrimas en los ojos por u apena inmensa sentida y real, un vuelco en su corazón hizo que mirase la empuñadura que sostenían sus manos. Devolviendo los ojos al lamentoso menor que esperaba un castigo del cual era inocente, bajando su arma se revolvió sobre sí mismo hacia la mente que adujo tal argucia.

Sintiendo el padre la sangre fría de unos ojos vengativos y en sangrentados, los de su otro descendiente, alzar la espada señalándole , fue signo suficiente para que los soldados allí apostados lo expulsasen hasta los confines del bosque negro que delimitaba los territorios, no volviendo a verlo jamás.

Según contaban los ancianos , según los dioses conocían, parece ser que el joven , a punto de morir de frío y hambre  tras vagar solitario entre los árboles  y evadir por sí solo los peligros habidos, fue encontrado por el único animal salvaje que nunca le dio muerte. Un cánido de enormes proporciones y hermoso pelo oscuro , cuyos ojos ,grandes y penetrantes , se depositaron en él  como en nadie cuando lo hubo hallado en una cueva.

Un jefe de la manada dicen que era tal animal, un lobo que supo crear su propia leyenda de temor  a través del niño, que no hombre, que acogió entre los suyos, por su naturaleza cazadora y su enorme sangre fría. Instinto animal poderoso el que los uniera por siempre , mientras al nuevo miembro de la manada, sólo le quedaba esperar ,el momento de su justa venganza.

Recuerdos de una vieja historia contada sólo a él , cuando apenas nadie predeciría lo que habría de suceder más tarde.  

Años después de aquella noche de hoguera y relato, éste se hacía realidad ante sus propios ojos . Otras formas , otros personajes . Menor edad , misma sangre. La infracción cometida apenas podía parecer importante , y distaba mucho de asemejarse de la bella historia de la espada que lo terminó todo .

Tras la regla impuesta de no atravesar los límites del bosque , se escondió siempre la leyenda acrecentada, de que el niño rey , desterrado por su padre y criado por los lobos, habiéndose conjurado a los dioses de la oscuridad y de la muerte, consiguió la inmortalidad con la sangre de otros , y que con grave dolor durante el resto de su vida ,ésta le fue concedida. No contento con ello, juró vengarse de todo el que naciera de sangre y cuna de su misma línea con algo más que la muerte eterna en vida , dañando sólo con la idea  de su depravación, a los que después de él  hubieran de seguirle, dando muestras de ello, dejando en los jóvenes una marca visible que asegurase su definitivo destierro y su regreso  como parte de su ejército de tenebrosas criaturas.

Con poco más de ocho años , su hermano , mayor que él en uno, fue reclamado por su padre una mañana , aquella, en la que se había previsto introducirles en la cacería montada. Tras varias  e infructuosas llamadas, se dio orden de buscarle  por todo el poblado desmantelando cada casa si fuese necesario. Tres días de incansable lucha contra el tiempo , dónde se buscó hasta los mismos límites del bosque ,y en una de esas ocasiones ,uno de los soldados al mando ,hizo enojar sobremanera al patriarca , al asegurarle , haber visto al ”Príncipe entre los lobos “ , a lomos de su caballo , con una amplia sonrisa .

Sin querer pensar en los peores presagios de lo que aquello pudiera significar, lo cierto es que las búsquedas no cesaron. Días incansables , donde las fuerzas de los soldados que , turnándose , continuaban  realizando búsquedas repetitivas por los mismos lugares , mermaban con sus pésimos resultados ,la voluntad del padre.

Sin embargo, ésta culminó en un incipiente halo de luz , cuando se oyó clamar a un granjero el nombre a gritos del pequeño.  Veloz como el viento, la noticia llegó a oídos del patriarca  que corrió en su encuentro, abrazándolo con lágrimas en los ojos .Su hermano , feliz por este instante, también corrió a sus brazos, pero cuando el pequeño ausente extendió sus brazos para rodear a su feliz hermano, el rostro de su padre cambió, tornándose serio y compungido, y de un grito desgarrador y profundo, citando su nombre , hizo al más pequeño detenerse y separarse de él.

Acercándose al niño, que lo miraba sin entender qué ocurría, le agarró el brazo derecho y se lo giró , de forma que pudiera ver bien la parte anterior de su muñeca. La garra , de profundidad notable, se le incrustaba en la carne dejando visibles los surcos producidos. La marca del “Príncipe entre los lobos”  , que llevaría por siempre el resto de la vida que tuviera bien a éste que llevase, había cumplido su misión ,y la respuesta a la misma  no habría de tardar en darse.

Sin saber muy bien cómo ni por qué, su padre le contó en aquella ocasión aquella historia. Sin saber exactamente los motivos que le impulsaron, su padre, el Jefe del Clan, en un sueño premonitorio según supo mucho tiempo después, fue capaz de ver lo que sucedería con su auténtico hermano , mayor que él en un año, y al que después de aquel día, no volvería a ver jamás.

Sin saber muy bien cómo ni por qué, alguien de quién siquiera podría reconocer su aspecto si como decía la leyenda ,esa maldición les cambiaba tanto, se le aparecía de pronto vinculado a aquella noche en que , como advertencia más que como historia de puro conocimiento ancestral, fue contada por su padre al albor de una hoguera.

Para Eiden ( Brian) aquello no le traía buenas nuevas . Los vientos del Norte predecían sendas tormentas de sangre y lágrimas , y sólo esperaba, que ciertamente, todo quedase en una nebulosa de presunción y augurios confusos .

Para Brian, sólo le restaba tratar de solventar el día de forma airosa, y tratar de salvar la noche  en casa de los Haford, en la que sin duda , resultaría una velada muy esperada por ambas partes .

Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados

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