CAPITULO
NOVENO
(TERCERA
PARTE)
Sombra oscura y alargada, del que un día dejó de ser el misterioso y
lánguido hombre encontrado una noche en aquella misma biblioteca. Silencioso
porte erguido y sumamente elegante, de brillante cabello negro como el azabache
y penetrantes ojos verdes incapaces de descifrar. Voz inquietante, profunda y perturbadora , con mensajes ocultos en cada
sílaba dicha, y un roce de espinas con
cada palabra exhalada , capaz de erizar la piel y hacerte sentir como ningún
hombre pudiera hacerlo.
Sensaciones que parecieran dormidas y que sin
embargo, volvían a brotar una vez más. Sí ,era él sin lugar a dudas, no era
producto de una incipiente locura, ni de su imaginación, y contrariamente a lo
que podría pensarse, el tiempo no pareciera haber pasado por él.
Ataviado acorde a los tiempos que corrían , sólo un
imponente abrigo negro, largo hasta muy por debajo de las rodillas , parecía
retrotraerle ,por un instante, a aquellos días en que todo esto era suyo, en que
se sentía el señor de la casa y el auténtico precursor de las más modernas
técnicas de tratamiento de las enfermedades mentales.
Ropa, que
permitió observar, que como recuerdo de aquella última noche pasados juntos,
sólo quedó una llamativa cicatriz en el cuello, que poco tardó en ocultar tras
percatarse de que había sido descubierta por ella.
Sensaciones , que al igual que a ellos, parecía que
el tiempo no había logrado disipar ni un ápice. Situaciones idénticas en el
mismo ambiente, cuando él disfrutaba de su especial hostigamiento provocador .
Aliento templado y sutil que todo lo podía para paralizarla ante su
imprevisibilidad.
Y en ese instante, como entonces, la misma
liberación fue capaz de sentir cuando se alejó ligeramente de ella, mientras su
mente trataba de asumir y dar órdenes que su cuerpo no quería parecer obedecer.
·
AENGUS: Ha pasado mucho tiempo. – Como en un
paseo de disfrute previo a la siguiente escena , en una obra dónde se
presagiara la muerte, anduvo hasta el piano- El último recuerdo que tengo tuyo,
es saliendo de aquí en brazos de Eiden- con notable ironía por su parte , dio
media vuelta de su cuerpo y con una sonrisa casi maquiavélica, continuó aquella
tarea de sinuosa provocación - ¡Oh! Me olvidaba. Brian ¿Verdad? La tan ansiada
apariencia de normalidad tras un nombre que oculte tu origen.
Sin poder dar un solo paso aún, su mejor apoyo
resultó ser aquella pared que tenía tras su espalda. Impactada, trató de saber
más, lo necesitaba.
·
CASEY: ¿Cómo…?
Escucharle hablar , mientras los ojos prosiguen la
línea de sus caricias sobre el piano ,lentas y agobiantes , como si de piel se
tratase , con aquellas yemas probadas en carne propia , tratando de profundizar
sobre la madera , como símbolo posesorio
de lo que en realidad le era único en todo aquel edificio, continuaba siendo
atrapante .
·
AENGUS:
Te he visto observarla. – y su mano continuo acariciando la madera hasta
detenerse justo en la parte donde culminaba la cola del mismo, en frente de
ella.- Mi hermano, ¡oh, qué digo! Aquél que dijo serlo cuando lo único que le
encaja es su cuna y la sangre que parecer correrle, hizo un buen trabajo, lo
que por desgracia , me hace conservar una duda al respecto , saber si lo acometió de esa forma por la lástima que
poseía en sus ojos y que yo le vi, o por qué en realidad permanecía más atento
a tu persona.
Y pensar cómo
dejaron todo esto. Primero la policía , con sus registros y búsquedas un día
tras otro ,y yo pensando sólo en cuándo
se marcharían, y después ellos- su
cabeza señaló al exterior – los malditos curiosos que asaltaban la verja y no
se saciaban hasta encontrar algún hueco por donde colarse.
· CASEY: ¿Has permanecido aquí?
Sólo entonces pareció responder a su ansia de saber
, acercándose hasta el instrumento .
·
CASEY: Hay gente en el pueblo que afirma haber
visto gente y luces.
·
AENGUS: Es posible.
·
CASEY: Pero…
Y sin apenas
pestañear, siguió su recorrido por el otro lado , mientras los ojos de ella no
podían dejar de mirar lo que aquellos dedos le transmitían.
·
AENGUS:
Esta casa , conserva algunos sitios ocultos donde pasar un tiempo a buen
recaudo . No es que brillen por su excesiva comodidad, pero ejercen su función.
Mientras los agentes anduvieron a sus anchas , tuve que ocultarme. Cuando se
marcharon, salí durante un tiempo. Viajé y terminé recalando en sitios
inquietantes, dónde aprendí de sus habilidosas e inteligentes gentes . Personas
que , por otra parte, me recibieron con los brazos abiertos , sobre todo ,
cuando supieron quién era en realidad.
Cuando
decidí que era tiempo de regresar, lo hice. Reconstruí lo justo y necesario ,y
desde entonces, permanezco oculto entre las paredes, las sombras y los
recuerdos.
Aquella última
palabra , con tanto significado mutuo, que terminase con el leve roce
intencional de sus dedos mientras ella, lejos de apartarlos al sentirlos, simplemente
bajó la mirada entreabriendo sus labios
ante la correspondida atención de quién la acompañaba.
·
AENGUS: Creía que ya no volvería a verte. Que
después de lo sucedido, nada te ligaba a este lugar.
Sin retirar la
mano, elevó sus ojos a los de él , mirándole fijamente por primera vez en mucho
tiempo. Mientras para Aengus ,la sensación extasiaba al recordar la última vez que la vio mirarle así, en el
cobertizo , para ella suponía todo un reto , necesario e inevitable, pero un
reto en definitiva.
·
CASEY: Siempre estaré ligada a este lugar. A ti.
Y su mano, de
piel fina , al igual que entonces, fue ascendiendo por la suya en un auténtico deleite , disfrutando de cada
milímetro de piel erizada con el que se encontraba. Y conforme más
ascendía y los recuerdos del sabor de su
piel y de su olor , mientras la
intimidad era de ellos de forma exclusiva, se acrecentaban en su memoria como
imágenes vivas , dispuso de su cuerpo colocándose detrás de ella sin apenas
rozarla, pero consciente de que ella podía sentirle.
·
AENGUS: Sin embargo, le escogiste a él.
·
CASEY: Como debió ser desde el principio, aunque
nunca nos fue permitido.
Pese a su
ropa, ella pudo sentir el tacto de sus manos por su cuerpo, tratando de conservar
la calma hasta que llegó a su nuca, donde el incremento de presión de aquellos
dedos, finos pero firmes, la mantuvo en alerta y muy quieta.
· AENGUS: Y ahora , sin embargo, estás aquí. Sola
.Conmigo. Como siempre fue desde que decidiste sellarlo todo y que fuera el
escogido.
Soltando muy
despacio su cabello, la inmovilidad
involuntaria volvió a su cuerpo. Se sentía manejada, poseída sin tan
siquiera llegar a más , y aunque en su
cerebro sólo pensaba en huir , algo se lo impedía .
Aquellas
sensaciones tan familiares al sentir sus
manos entre su pelo, acariciándolo y
disfrutando de él. Sentir el cosquilleo en el cuero cabelludo cuando
entrelazaba aquellos dedos cuya presión en su carne recordaba como si fuese
ayer.
Aquella voz,
casi en tono susurrante , que lograba evadirla tanto como sus gritos ensalzados
y sentidos tensarla, que proseguía
cumpliendo su misión devastando su completa voluntad.
·
AENGUS: Unidos
para siempre. ¿Sigue siendo así?
·
CASEY: Dímelo tú.
Y un tirón tan
seco como medido de su pelo hacia detrás, dejándola a su merced , con su cuello
en libre disposición y sus labios tan cerca que podía sentirlos casi rozándola,
hizo que se agarrase con fuerza del noble instrumento.
·
AENGUS: Sería tan fácil devolver todo a como era
entonces. Volver a sentir las ansias por besarte, por tenerte cuando sabías
bien lo que hacías al provocarme en el cobertizo. Olvidarnos de todo y de todos
,y que te quedases aquí conmigo, tú y yo , solos – su nariz recorrió la
distancia habida entre el lóbulo de la oreja y su hombro , para acabar
deteniéndose allí- pero me pregunto
cuánto tardarías en aprovechar mi sueño para – y la soltó – acabar conmigo.
Cercando toda
posible salida , se sitúo justo en la puerta .
·
AENGUS: Debes haberte preguntado qué estaba
pasando , sobre todo cuando volviste a tener esos sueños recurrentes ,esos en
los que dices que la casa te llamaba. Y las señales, las evidencias notables de que te queda poco tiempo ¿Han aparecido ya?
Casey se dio
la vuelta, aunque continuase protegida por aquella madera negra lacada capaz de
acrecentar un mundo completo con el martilleo continuo al ser tocadas sus
teclas, pero poco lograba disimular ya su angustia y su desesperación , al comprobar
que más de uno celebraba el momento antes de que éste llegase.
·
AENGUS: ¿Te preguntas cómo lo sé? Difícil no
saberlo. Esa noche ,algo más grande y profundo que nuestros cuerpos se unió, y
hasta tal punto es fuerte dicho lazo, que no hay nada de ti que yo no haya
sabido o sentido conforme tú eras consciente sabiéndolo y sintiéndolo. – Por su forma de mirarle , sabía que miles de ideas rebuscadas poblaban su mente.
Una leve sonrisa , y unos ojos que miraron hacia arriba cuando su cabeza se
situaba baja, le confirmaron a ella que lo pensado era cierto – Sí. Todo. Como
si estuviera en cada rincón , en cada conversación observando desde lo alto.
·
CASEY: ¿Cómo?
·
AENGUS: ¿Cómo? Tu empeño en ser una más, hizo
que la balanza de poderes acrecentase los míos , mientras los tuyos parecían
esconderse en algún lugar de tu memoria infinita.
Y su
gesto fue cambiando. Su rostro, como
antaño una vez más, recordaba a aquellos instantes en que el temor, reflejado
en su cuerpo, hacía que éste se estremeciera, y esta reacción se produjo del
todo, cuando de forma inesperada, arrancó su paso de forma directa y decidida
hacia donde ella se encontraba, sin darle tiempo a poder moverse .
Sentirse presa
de nuevo de sus arrebatos incontenibles, de su voz alzada, de su instinto
oculto que casi lo convertía en un animal. Un cuerpo tan seguro de sí mismo como
nunca, que agarró con firmeza sus manos apoyándolas sobre su espalda, arqueando
su cuerpo ligeramente una vez más, con su pecho junto al de él .
No conforme
con ello, pasó a inmovilizarla con una
sola mano, mientras que con la que ahora andaba libre, colocándosela en la
barbilla, presionaba para que la cabeza
le fuese lo más atrás que pudiera , y con sus dedos extendidos y su mano
completamente abierta, fue descendiendo por la ruta que previamente sus ojos
marcaban, mientras, humedeciéndose sus labios, se degustaba con lo que para él , era
el mejor de los espectáculos.
Aquella
sensación pensada mil veces , aquel deseo constreñido por poseerla de nuevo, se
apoderaba de él , y sólo al escucharla hablar, su éxtasis se detuvo
inesperadamente.
·
CASEY: Ahora no puedes decir que éste sea Brian.
Aquel nombre
de nuevo, inmiscuyéndose sin tener por qué. Aquel nombre que se lo había
arrebatado todo , incluso a ella. Respiró profundamente , y tras permanecer su
cabeza apoyada en su pecho unos segundos, la soltó separándose de ella.
Con su cabeza
baja, prosiguió su paso hacia uno de los laterales de la sala dejándole la
salida libre, y al escuchar sus pasos , dedujo que se acercaba hacia la puerta.
·
AENGUS: Tendrás que elegir.
Ante aquellas
palabras , ella detuvo su camino girándose hacia donde él se encontraba
,recibiendo su mirada como respuesta.
·
AENGUS: Tendrás que escoger, y esta vez ,no te
será tan fácil. De ello dependerá que
cambien las tornas y tu tiempo deje de correr. Todo debe volver a su cauce
original, y lo que debió ser , será, contigo o sin ti.
En estado de
ansiedad latente, salió de la sala corriendo en dirección a la gran puerta de
entrada. Por desgracia, al abrirla,
lejos de pensar que salir de allí fuese una buena idea, el panorama no podía resultar
más desolador. La tormenta ,en lugar de amainar, sólo se había embravecido, y
toda la tierra habida entre la entrada donde se encontraba y el coche, resultaba puro fango y lodo en donde las
gruesas y abundantes gotas de agua, apenas rebotaban.
La idea de
permanecer allí no le agradaba, pero visto que no conocía bien el estado de la
carretera , el tiempo y la oscuridad reinante ,y todo ello sumado a una niebla
muy espesa que apenas dejaba ver nada a dos palmos, las posibles opciones se le
iban esfumando de las manos de forma
vertiginosa.
Cerrar la
puerta y apoyarse en ella , observar desde aquel vestíbulo la inmensidad de sus
recuerdos , de su vinculación al hospital… De su vida pasada y de se presente ,
allí y ahora.
Un presente ,
que como alma en pena , se refugiaba en aquella sala con su única posesión real
, con lo que le hacía ser más persona que nunca . Aquel piano al que entregaba
su alma con cada tecla que sus dedos tocaban una y otra vez, extrayendo lo más
hermoso de cada pieza.
Un Aengus que
sabiendo lo larga y solitaria que la noche era entre aquellas paredes, se
sentía victorioso sólo en parte por tenerla allí de nuevo. Aunque sólo fuese
por una noche , no volvería a sentirse solo.
Calma tensa en
una terrible noche de tormenta capaz de ahuyentar a todos los espíritus
endiablados que buscan cobijarse en una nueva víctima. Noche tenebrosa , en la
que los dioses, desde lo alto, dignos observadores de las inmundicias dejadas
por los humanos, vigilan constantes el devenir de los acontecimientos entre
quienes una noche y una decisión unió, y otra ,deberá marcar su destino.
Mientras tanto, en la otra parte distante de Europa , el sueño se
transmutó en pesadilla una vez más .Un mal presagio con imágenes borrosas que
no lograría descifrar, al menos de momento.
Sudoración y
nervios que se denotaban en el temblor de sus manos ,el signo vital de que la
noche no había sido propicia para su descanso ,
y que allí en la cama, no lo encontraría.
Otro instante
previo al amanecer en Kiel. Noche profundamente cerrada ,predestinada a
convertirse en un día de oscuridad y frío, en el que la humedad reinante fuese
azotada por el viento proveniente del mar, agresivo como nunca con los que se
atrevieran a enfrentarse a él.
Sin poder
ocultar su preocupación ,la cual lastraba desde hacía días, toda aquella
situación le incomodaba. Aquellas señales tan identificativas ,sólo le
desestabilizaban .
Hacía días que
no conseguía concentrarse lo suficiente , e incluso creía poder estar
enfermo al no contrastar olores en toda
su amplitud , por entremezclarse siempre uno muy característico y que sólo
podía darse en un lugar. Un lugar al que no había vuelto desde aquella noche.
Tratando de
recomponer mentalmente su agenda ,su lucha interna por tratar de alejarse de
las imágenes que se le interponían y que le recordaban , sin saber por qué, los
caminos andados cuando no era más que un chiquillo ,las batallas enfrentadas
junto a quién durante años debió comportarse como un hermano ,los felices días
de conversaciones distendidas en los clubes de alta sociedad y las apuestas en
el hipódromo.
Todo aquel
conglomerado venido de repente sin previo aviso después de muchos años de
ausencia .
Ya de pequeño , su padre, en cierta ocasión, le contó una antigua
historia casi convertida en leyenda por
los integrantes del Consejo de Ancianos. Historia , que pocos se
atrevían a contar a sus hijos hasta no alcanzar cierta edad, pero que en su
caso, su padre, uno de los Jefes de Clanes más respetados de aquel entonces y
por muchos años, estando a solas con él,
estimó necesario hacerle saber.
Al patriarca
nunca le hizo falta justificarlos actos realizados. En realidad, casi dado por
divinidad en cuerpo humano, se estimaba que su relación con el ocultismo eralo
que le provocaba su fiereza y su racionalidad a la hora de adoptar decisiones.
Pero aquella
noche ,estando ambos solos al calor de
una hoguera , el Jefe miró a su descendiente como nunca recordaba haberle
mirado, y tras ver en él algo que nunca había visto, estimó que debía contarle
la vieja historia de los hermanos .
Según cuenta
una vieja leyenda, dada por cierta entre los más antiguos , en mitad de un
bosque nacieron dos hermanos . Dos barones nacidos de la noche y cubiertos por
un manto de estrellas. Criados por los seres de la oscuridad, mientras a uno se
le colmaba de elogios y sabiduría, el otro tuvo que aprender de lo que le
rodeaba por sí solo, generándose en él , conforme fue creciendo, un sentimiento
de negra venganza hacia todo el que adulase a su hermano.
Conforme los
niños fueron creciendo, el de noble cuna , fue ocupando el lugar de predilecto,
mientras que el envidioso hermano echado de lado , decidido a recuperar lo que
creía que le pertenecía , sin importar por encima de quién tuviera que pasar o
lo que tuviera que hacer, tramó justa venganza creando un plan , en principio
magnífico, para que la culpa recayese en el alabado , intentando que recibiese
como premio por tal acción, el repudio
de su padre como castigo .
Todo miembro
del clan conoce las reglas que les rigen , cuanto no más, aquellos que han de
gobernarlos a todos, y en pro de la defensa de dichas reglas , el mayor de los
castigos premiaba con el destierro.
La más sagrada
de todas las reglas ,tañía al Jefe del Clan y al especial elemento
que determina su fortaleza y carácter regio: su espada. Según las normas de los
ancestros, esa espada ,bendecida por los señores de lo oscuro y bañada en la sangre
de un inocente derramada en sendo
sacrificio, no debía ser tocada por nadie salvo que el propio dueño la traspasase
con todo lo que ello implicaba.
Cualquiera que con sus impuras manos se
atreviese siquiera a rozarla, podría recibir una sentencia de muerte como
premio por la mayor de las osadías, y ésta , lejos de ser ejecutada por mano humana o celestial, sería
dejada en manos de las alimañas y seres hambrientos del bosque que , sin
remilgos y sin distinción de sangre , aspecto o edad, buscaban entrañas que les
permitieran sobrevivir a los duros cambios estivales.
Apenas quince
años portaban los dos jóvenes criados por la luna, cuando el día antes de
celebrarse el ceremonial que les consagraba en su hombría , el rebelde
joven se adentró en las habitaciones de
su padre, y acercándose con mucha cautela ,desenvainó su espada de la funda
llevándosela de sus aposentos . Con prisa asombrosa y aportando toda clase de
artimañas, logró evadir la vigilancia de los guardias que permanecían
estratégicamente apostados, y encontrándose en el dormitorio de su hermano, la
hiel que mezclada con su sangre recorría
sus venas , le hizo acercarse en su sueño con el arma en la mano, alzarla
ligeramente sobre su cuerpo, y observándole fijamente, imaginar en su mente
enferma , como la sangre brotaba de su cuello, y con la mirada angustiosa del
que es despertado de su sueño de aquella vil manera, y con la respiración
dificultada por los borbotones de sangre que le producían ahogo, el ínfimo
cuerpo que perdía la vida , sólo recibiría de su ejecutor la sonrisa de la
misma muerte.
Sin embargo,
vuelto a la realidad que lo cobijaba , prefirió no hacer lo que en imágenes se
le portaba como reflejo delo que sus ansías sentían, buscando acomodo de la
misma entre los ropajes del camastro que le conducía su buen y profundo sueño.
A la mañana
siguiente, los alaridos de su padre dentro de la estancia le despertaron ,y
cual pequeño endeleble y temeroso, angustiado sin saber qué ocurría, vio como
ordenaba a sus hombres lo sacaran en volandas del lecho lanzándolo al frío y
húmedo suelo ,enfangado del sereno de la noche anterior.
Poco después
,al mismo tiempo que un tercer soldado
encontraba el arma entre los ropajes , la desesperación del joven ,sin medida , se acrecentó ante la imagen del
vil brazo ejecutor de tan medido plan, a la sombra del gran Jefe colocado, mientras
éste, tratando de pensar cómo su hijo podría haber hecho tal acción, cómo pudo
haberle fallado de aquella forma el más cabal y maduro de los dos , el
preferido ante sus ojos y de los ojos de los dioses, al que debería aplicar
cruel pena de destierro .
Tras ordenarse
un silencio sin palabras , sin lamentos, donde ni la respiración pudiera servir
de medida temporal ,el viejo soldado, cogiendo la espada por fín, la levantó sobre la cabeza del hijo
postrado en el suelo, y justo cuando se disponía a dictar sentencia , con
lágrimas en los ojos por u apena inmensa sentida y real, un vuelco en su
corazón hizo que mirase la empuñadura que sostenían sus manos. Devolviendo los
ojos al lamentoso menor que esperaba un castigo del cual era inocente, bajando
su arma se revolvió sobre sí mismo hacia la mente que adujo tal argucia.
Sintiendo el
padre la sangre fría de unos ojos vengativos y en sangrentados, los de su otro
descendiente, alzar la espada señalándole , fue signo suficiente para que los
soldados allí apostados lo expulsasen hasta los confines del bosque negro que
delimitaba los territorios, no volviendo a verlo jamás.
Según contaban
los ancianos , según los dioses conocían, parece ser que el joven , a punto de
morir de frío y hambre tras vagar
solitario entre los árboles y evadir por
sí solo los peligros habidos, fue encontrado por el único animal salvaje que
nunca le dio muerte. Un cánido de enormes proporciones y hermoso pelo oscuro ,
cuyos ojos ,grandes y penetrantes , se depositaron en él como en nadie cuando lo hubo hallado en una
cueva.
Un jefe de la
manada dicen que era tal animal, un lobo que supo crear su propia leyenda de
temor a través del niño, que no hombre,
que acogió entre los suyos, por su naturaleza cazadora y su enorme sangre fría.
Instinto animal poderoso el que los uniera por siempre , mientras al nuevo
miembro de la manada, sólo le quedaba esperar ,el momento de su justa venganza.
Recuerdos de
una vieja historia contada sólo a él , cuando apenas nadie predeciría lo que
habría de suceder más tarde.
Años después
de aquella noche de hoguera y relato, éste se hacía realidad ante sus propios
ojos . Otras formas , otros personajes . Menor edad , misma sangre. La
infracción cometida apenas podía parecer importante , y distaba mucho de
asemejarse de la bella historia de la espada que lo terminó todo .
Tras la regla
impuesta de no atravesar los límites del bosque , se escondió siempre la
leyenda acrecentada, de que el niño rey , desterrado por su padre y criado por
los lobos, habiéndose conjurado a los dioses de la oscuridad y de la muerte,
consiguió la inmortalidad con la sangre de otros , y que con grave dolor
durante el resto de su vida ,ésta le fue concedida. No contento con ello, juró
vengarse de todo el que naciera de sangre y cuna de su misma línea con algo más
que la muerte eterna en vida , dañando sólo con la idea de su depravación, a los que después de él hubieran de seguirle, dando muestras de ello,
dejando en los jóvenes una marca visible que asegurase su definitivo destierro
y su regreso como parte de su ejército de
tenebrosas criaturas.
Con poco más
de ocho años , su hermano , mayor que él en uno, fue reclamado por su padre una
mañana , aquella, en la que se había previsto introducirles en la cacería
montada. Tras varias e infructuosas
llamadas, se dio orden de buscarle por
todo el poblado desmantelando cada casa si fuese necesario. Tres días de
incansable lucha contra el tiempo , dónde se buscó hasta los mismos límites del
bosque ,y en una de esas ocasiones ,uno de los soldados al mando ,hizo enojar
sobremanera al patriarca , al asegurarle , haber visto al ”Príncipe entre los
lobos “ , a lomos de su caballo , con una amplia sonrisa .
Sin querer
pensar en los peores presagios de lo que aquello pudiera significar, lo cierto
es que las búsquedas no cesaron. Días incansables , donde las fuerzas de los
soldados que , turnándose , continuaban
realizando búsquedas repetitivas por los mismos lugares , mermaban con
sus pésimos resultados ,la voluntad del padre.
Sin embargo,
ésta culminó en un incipiente halo de luz , cuando se oyó clamar a un granjero
el nombre a gritos del pequeño. Veloz
como el viento, la noticia llegó a oídos del patriarca que corrió en su encuentro, abrazándolo con lágrimas
en los ojos .Su hermano , feliz por este instante, también corrió a sus brazos,
pero cuando el pequeño ausente extendió sus brazos para rodear a su feliz
hermano, el rostro de su padre cambió, tornándose serio y compungido, y de un
grito desgarrador y profundo, citando su nombre , hizo al más pequeño detenerse
y separarse de él.
Acercándose al
niño, que lo miraba sin entender qué ocurría, le agarró el brazo derecho y se
lo giró , de forma que pudiera ver bien la parte anterior de su muñeca. La garra
, de profundidad notable, se le incrustaba en la carne dejando visibles los
surcos producidos. La marca del “Príncipe entre los lobos” , que llevaría por siempre el resto de la vida
que tuviera bien a éste que llevase, había cumplido su misión ,y la respuesta a
la misma no habría de tardar en darse.
Sin saber muy
bien cómo ni por qué, su padre le contó en aquella ocasión aquella historia. Sin
saber exactamente los motivos que le impulsaron, su padre, el Jefe del Clan, en
un sueño premonitorio según supo mucho tiempo después, fue capaz de ver lo que
sucedería con su auténtico hermano , mayor que él en un año, y al que después
de aquel día, no volvería a ver jamás.
Sin saber muy
bien cómo ni por qué, alguien de quién siquiera podría reconocer su aspecto si
como decía la leyenda ,esa maldición les cambiaba tanto, se le aparecía de
pronto vinculado a aquella noche en que , como advertencia más que como
historia de puro conocimiento ancestral, fue contada por su padre al albor de
una hoguera.
Para Eiden ( Brian) aquello no le traía
buenas nuevas . Los vientos del Norte predecían sendas tormentas de sangre y lágrimas
, y sólo esperaba, que ciertamente, todo quedase en una nebulosa de presunción y
augurios confusos .
Para Brian, sólo
le restaba tratar de solventar el día de forma airosa, y tratar de salvar la
noche en casa de los Haford, en la que
sin duda , resultaría una velada muy esperada por ambas partes .
Ana Patricia
Cruz López
Todos los
derechos reservados

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