lunes, 15 de febrero de 2016

MOMENTOS. Siempre tuya (203)


 Volátil como el aire
cuando siento que es tu tacto el que me dibuja.

Enternecida como una niña pequeña ,
cuando es tu calor el que abriga mi soledad.

Deseada ,
cuando son tus ojos los que me desnudan a través de la ropa .

Y ni siquiera hoy,
después de todo,
sabré qué es lo que siento.


Inestable,
como el agua de lluvia que no sabe dónde recalará esta vez.

Fría,
tratando de creer que nada de ésto ha pasado.

Embravecida conmigo misma,
por sentir ésto que siento.

Me siento más mujer que nunca
en tus pensamientos,
en cada gesto que te veo hacer ,
mientras sentado en aquel sillón,
jugueteabas con los dedos en tus labios,
sintiendo que aquella fina piel
era la mía.

Me siento más tuya que de nadie,
cada vez que decides elevar los ojos
de forma lenta pero segura
fijando tu objetivo eterno,
mientras una extraña sensación de paz
recorre mis sentidos,
y mis ojos no dejan de observarte.

Sabes muy bien qué quieres de mí,
y apenas esfuerzo te cuesta conseguirlo.

Deletreo cada sílaba que en silencio te escucho pronunciar,
y me dejo llevar una y otra vez ,
sin posibilidad ni ganas de que ésto se detenga.

Ánima con cadenas,
eso es  en  lo que me has convertido,
con una penitencia tan sutil como deliciosa
que araña todo por dentro ,
dejando su senda descrita para la próxima vez.

Marcada de por vida por un sentimiento imposible,
estallo en mil pedazos cada vez que recurro a tu encuentro,
mientras mi mente ,
jugando prodigiosamente sus cartas,
te transmite una y otra vez cómo lo quiero.

Sentimiento perdido en los haces del tiempo,
el que me recubre cada vez que me oigo gritar
cuánto te he echado de menos.

Ausencia bañada de inexistencia,
fantasía recubierta de realidad,
mi deseo tiene un nombre ,
mi sentimiento , un rostro,
mi vida ...
una imagen ilusoria
de esa realidad que es tan mía
como el aire que hincha mis pulmones ,
como lo que me da vida cada mañana ,
como lo que me da fuerzas para continuar ,
pese a no tenerte,
y es que el destino quiso,
como jugador con cartas trucadas, como siempre,
que viviéramos separados,
cada uno en su mundo,
mientras el castigo por ésto que siento,
es sentirte  como lo hago.

Merecido y dulce castigo
por sentimiento tan sincero.
Vida esperanzada por encontrar el camino
 con mis baldosas amarillas que me guíen hasta ti.
Merecido y dulce castigo voluntario,
por amar un eterno imposible real .
TÚ.


Ana Patricia Cruz López

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