Nunca quiero volver a abrir los ojos
para no darme cuenta de mi realidad,
aquella, que me abate en mis lamentos cada día,
y convierte mis noches ,
en más frías de lo que ya son.
Nunca quiero volver a abrir los ojos ,
para no dejar de soñar
en cómo tenerte y no escapar de ti ,
en cómo darte lo que buscas y que no huyas,
en cómo ofrecerte la seguridad que ansías en mi perturbada mente.
Perturbada por aquellos deseos tan míos
que no puedo compartir contigo,
que nadie es capaz de entender.
Perturbada hasta los límites de la irracionalidad,
por tenerte una sola vez conmigo,
por mirarte a los ojos, y poder perderme en ellos
sin necesidad de nada más,
Perturbada,
loca,
ida ,
y qué sé yo cuántas palabras más
para definir ésto que me haces sentir ,
ésto en lo que me has hecho caer ,
y que como arena movediza ,
me succiona sin dejarme salir,
respirando el mismo putrefacto aire contaminado
de lo que creía que era mi salvación.
Desquiciada por intentar entender
cómo vivir sin ti pero contigo,
cómo no terminar con todo de una vez
al reflejarme sola en el espejo de lo que soy
y comprobar,
que nunca serás enteramente mío,
ni para mí.
Y dentro de mi enfermedad,
sé que sólo una palabra tuya me bastaría.
Una palabra dedicada a mí,
que sólo yo pueda escuchar , y que por una vez,
no sea mi imaginación la que tu voz reproduzca,
sino que seas tú,
delante mío, al que se la vea y escuche decir.
Desesperación que las estrellas ,
vigilantes,
tratan de calmar sin saber qué hacer.
Sacrificios de alma infinita ,
cuando no de sangre,
bajo conjuros de amor eterno e imposible.
Brujería santa como último recurso ,
ante la guarda ,
la luna ,
que concede todas las peticiones .
No.
Nunca quiero volver a abrir mis ojos,
porque todo sacrificio es en vano si no te tengo,
hoy,
ahora,
siempre .
Y más que mi alma ,
es mi sangre,
en brebaje auspiciado por mis lágrimas que se mezclan,
las que junto a mis más clementes deseos,
te atraiga una noche más ,
mientras yo continúo sin abrir mis ojos,
esperando sea el calor de tu cuerpo,
el que con su entrega ,
me despierte.
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muchísimas gracias por participar en esta página