miércoles, 10 de febrero de 2016

MOMENTOS. Siempre tuya (199)

Sabor a mar en tu piel.
Olor a campo y tierra en tus manos.
Tacto a tiempo pasado que nunca se olvida,
mientras el presente reclama su lugar en esta vida,
con gritos imponentes exigiendo el respeto que merece.

Un pasado marcado por sangre ajena ,
sueños rotos ,
caricias tensas,
palabras no escuchadas,
lágrimas no recogidas y mal tragadas.

Un pasado ,
al que el amor le vino grande,
el cariño fue insuficiente,
el temor supo vencerlo,
y la valentía propia con la que empezó todo,
desapareció.


Historias de un ayer
con más de uno involucrado.
Juego aceptado a tres ,
donde el amor y el deseo
se confunden con demasiada facilidad.

Partida con fichas intercambiables,
sin nombres,
ni recuerdos,
sin claves ,
ni pistas.

El orgullo pudo al más débil,
la vanidad al más ansioso,
y la pena , al único sincero en todo este carrusel
de emociones encontradas,
de alaridos con tu nombre desde ambos lados
y lazos que comienzan a estirarse.

Juego a tres que nadie ganará,
no se puede.
Trágico final
el escrito por el payaso de este circo,
el del egoísta que quiso tenerlo todo
sin tener nada,
el del ambicioso que no pudiendo con uno,
mantuvo en corto al segundo.

Caricias regaladas para el que no se lo merece.
Palabras de candor para el que desea escucharlas
sin corresponder.

Historia de amantes
no como cualquier otra,
en el que el barco ,
manejado incesante entre las aguas
del aburrimiento y la desidia,
de la desesperación por lo que no es tuyo
pero tampoco ajeno,
del ansia
del que recibe de los dos sin tener a ninguno,
de la falta de aire
de los besos regalados en falso,
de la humedad de tus adentros en la piel
de quién sueñas en silencio
bajo pena de muerte .

Final sentenciado.
Tiempo descontado de un reloj que no corre,
de manecillas humanas que,
dando vueltas sobre si mismas,
se dan cuenta de cuan patéticas vidas tienen.

Juego a tres ,
donde quien tiene el dado ,
tiene la ventaja y elije contrincante .
Amantes usados como reclamo,
olor a hembra a distancia sutil.

Pelea a navajazos verbales,
sentimiento de retirada y vencimiento.
Lágrimas que reconfortan
la sed del desesperado por encontrar algo a lo que aferrarse.

Sabor a sangre , en tu piel.
Olor, al cuerpo muerto del vencido en tus manos.
Tacto a tiempo presente que nunca dejará de serlo,
mientras tu conciencia,
en búsqueda de un hogar que no encuentra,
es incapaz de alzar la vista y
gritar su nombre reclamando respeto.

Juego a tres
con final anunciado y predecible,
donde nadie gana y todos pierden,
donde la vida deja de tener el mismo valor,
y los sentimientos se ocultan tras paredes de cristal.

Juego con final aceptado,
donde a la vida se le pierde el respeto,
y donde sus jugadores,
dejan en el frío lodazal
toda su humanidad,
para comenzar un baile sin final,
donde la melodía no se detiene nunca,
y pierde el que antes se rinda,
probablemente,
la vida.


Ana Patricia Cruz López

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