CREÍA SABERLO TODO
SOBRE TI
Sin demasiado que añadir después de todo, las horas de tensa espera hasta que los
documentos estuviesen en su poder , prefirió pasarlas en la intimidad de su
habitación. Mientras tanto, Michael realizaba las gestiones oportunas y Frank,
junto con la agente militar, recomponía la situación y los siguientes pasos a
dar mediante unas llamadas.
David era el único que parecía abstraerse de todo aquello, y como si
estuviera rodeado por una burbuja invisible, se abstrajo , no siendo capaz de
pensar en otra cosa que no fuera ella.
Inquieto y sin poder dejar de observar la puerta de la habitación de
su hermana, dejada sin cerrar, llegó el punto en el cual no pudo resistirse más
y decidió acompañarla aún a riesgo de que pudiese echarle de allí .
De pie, asomada a la ventana,
giró medianamente su cabeza hacia la puerta para asegurarse de quién era, y
cuando lo hubo hecho, la devolvió al punto en el que se encontraba.
Un abrazo fuertemente protector, le resultó lo más agradecido del
mundo en aquel instante. Abrazos que la
reconfortaban como antaño, pero que ahora , le sabían mucho más. Hacía tanto
tiempo que no gozaba de un acercamiento así con él, que el sentir prácticamente
lo mismo que cuando niños la apretaba
contra su pecho mientras permanecían
escondidos debajo de la cama, le provocó bajar la guardia enterneciéndola por completo.
Relajada como nunca, apoyó la cabeza en el pecho de su hermano, y sin
que él sintiese la necesidad de soltarla, acercándole los labios al cabello
, los unió para besarla .
Sintiendo los latidos nerviosos de su corazón, el reflejo de su rostro
en el cristal , aparentemente sereno aunque preocupado , le hizo ver su enorme
capacidad para disimular lo que sentía en su interior.
Labor de años y provocada por las circunstancias , pensó él, que no
dejaba de sentirse culpable por haber permitido que se alejase y todo se
distanciase.
·
DAVID: ¿ Casada?
Respirando hondo , agarró sus manos para tratar de escabullirse, pero
él la presionaba con más fuerza.
·
DAVID: ¿Hasta dónde estás dispuesta a llegar?
Bajando su cabeza , trató de relajarse y evitar contestarle, pero su
resistencia se estaba colmatando.
·
DAVID: Ya no puedo reparar lo que he dejado de
hacer, ni los errores cometidos por desconocimiento, pero estoy aquí , ahora.
Aprovechando que había suavizado el abrazo impeditivo, aprovechó para
darse la vuelta apoyándose en la ventana.
·
HEYDEN: No hay nada que arreglar , y nada que
puedas hacer . Todo está más que programado acorde a un plan , y salga como salga , porque no se puede
tener controlado todo, éste se llevará a
cabo, cogeremos a Bourke , y podré volver a mi vida normal.
·
DAVID: ¿En serio crees que podrás hacerlo? ¿Qué
hay una vida normal después de que
atrapéis a ese tío?
·
HEYDEN: No lo sé ¿Vale? A mí me basta con saber
que no termino con una bala en la cabeza ¿Te parece suficiente razón?
Aquella seguridad en la afirmación es lo que realmente le
preocupaba. Tenía muy asumido cuál podía
ser su final, y hasta parecía aceptarlo con normalidad.
Consciente de que el camino
circundado por los dos difería notablemente , por instantes tenía la impresión
de que aquella mujer que se encontraba ante él, no era Heyden, su Heyden.
·
DAVID: No, aunque supongo que cualquier razón
que me des , nunca será suficiente.
·
HEYDEN: David, hazme un favor y de paso te lo
haces a ti mismo quítate de la cabeza la imagen de niña buena e indefensa que
siempre te llevaste de mí. No queda nada de ella en este cuerpo que ves, ni
siquiera interiormente, y no puedo echarle la culpa a nadie, porque yo misma me
encargué de destruirla, pero ha sido la única forma que he sabido para poder
sobrevivir, sin recurrir a nadie que supiera que lo haría pese a dañarle.
·
DAVID: ¿Y dónde entra Sheldon en esa historia tan particular que
pareces haberte montado?
·
HEYDEN: No me hagas que te lo diga, no lo
entenderías.
·
DAVID : Inténtalo. No me dejes creyendo que también
para sobrevivir, has tenido que casarte con un tipo que resulta ser el enlace
del pez gordo , y que casualmente tiene abierta una investigación federal.
¿Vinculaciones personales Heyden? Creía que de eso os advertían tanto en el FBI
como en Inteligencia.
Aquel interrogatorio improvisado comenzaba a agobiarla y en su
deambular nervioso por la habitación, comenzó a elevar el tono de voz
olvidándose de que la puerta se encontraba abierta y en el exterior los
escuchaban.
·
HEYDEN: ¡Oh , por favor!¿Quieres dejar de
hostigarme? ¡No soy uno de tus patéticos clientes!
·
DAVID: ¿Hostigando? ¡Te estoy preguntando lo que
nunca has querido contarme! Trato de
tener una imagen fidedigna de ti , algo
de lo que me siento privado por completo .
·
HEYDEN: ¿Crees en serio que en una sola pregunta
, en una hora o en una mísera tarde puedes recomponer nuestra vida David?
¿Crees de verdad que te encuentras preparado para escuchar todo lo que tengo
que decirte o ,mejor aún, lo que me reclamas
apropiándote de un derecho que sólo tú conoces? ¿Puedo yo hacer lo
mismo?
Habiéndose mantenido relativamente sereno, los nervios le jugaron la
mala pasada de alterarlo sin control correspondiéndola al mismo nivel.
·
DAVID: ¿Hacer lo mismo? Yo no he ocultado nada
¿de qué crees que puedes acusarme?
De paso a la salida, se acercó amenazantemente hacia él .
·
HEYDEN: ¿Me reclamas por tratar de proteger al
intermediario, cuando tú aceptaste ser su abogado sabiendo perfectamente dónde
te metías, e involucrando al despacho por entero?
Impactado, sólo le quedó el silencio , momentáneo, pero silencio en
definitiva mientras observaba a su hermana salir del dormitorio bastante
agitada. Ir a la zaga detrás , fue el siguiente paso.
·
DAVID: ¿
A caso te crees mejor que yo Heyden? Yo realizaba mi trabajo con un cliente que
operaba a través de sus propias empresas. Su verdadera identidad la conocí más
tarde.
·
HEYDEN: ¡Sí, claro! Curioso que de mí si hayas oído multitud de
cosas, y de “tu cliente”, el tipo más buscado en los últimos diez años, no
oyeses nada.
·
DAVID: Claro hermanita, quizás tenía que haberme
acostado con él para averiguarlo.
Heyden se detuvo en seco y
apretó sus puños con fuerza. Frank, que la observaba, fue incorporándose del
sofá donde se encontraba sentado dispuesto a intervenir si fuera necesario.
Michael parecía descomponerse
con la escena . Reconocía aquel rostro de contención echada por tierra , y en
consecuencia, se preparó para lo peor.
Respirando profundamente, Michael observó que las manos se aflojaban
pero que se negaba a darse la vuelta hacia él. Sus ojos buscaron los de ella
para convertirse en el elemento de
referencia que le devolviera la paz, y efectivamente se encontraron.
Tal y como se encontraba , aunque mucho más calmada, procedió a
decirle lo que para ella , eran palabras determinantes.
·
HEYDEN: ¿Para esto querías saber la verdad? Diga
lo que diga , tú ya te has hecho tu verdad prefabricada . Lo que yo
pudiera añadir, sólo lo enfandangaría
más, y no merece la pena, ni me apetece. Aquí, en esta habitación, están las
únicas personas que realmente jamás me
cuestionaron ni lo harán nunca por conocer la verdad, y aun así, tampoco la
saben toda, y son los únicos que me importan.
Tantos años sin saber el uno del otro, y
mira cómo hemos terminado. Sabiendo lo ocurrido actúas así. Ahora entiendes ,
porque no recurrí a ti cuando más lo necesitaba.
Sin tan siquiera mirarse, pasó por su lado de vuelta a la habitación,
con un sonido de estruendoso cierre de la puerta , que resonó en el silencio habido en el salón.
Sintiéndose observado, recogió sus cosas y salió por la puerta con su ofuscación a cuestas mientras en la casa, los otros dos
hombres, sin decirse nada, decidieron dejarla sola al menos hasta que los
papeles llegasen, lo que sucedería bien
entrada la tarde , casi anocheciendo, siendo su ángel protector el encargado de
avisarla y entregárselos.
Pese a su posterior insistencia para acompañarla , prefirió ir sola .
Aquel trago de encontrase cara a cara de nuevo con Robert Sheldon , después de
lo pasado era algo para lo que no podría prepararse.
Sin tan siquiera la seguridad de que le permitiría atravesar la
puerta, y con el pensamiento en las
miles de posibles palabras que podría utilizar para justificar su presencia
allí, se encaminó con la moto hacia la
colina , comenzando a sentir sus nervios más a flor de piel , una vez atravesó
la verja .
Con la vista hacia lo alto de la casa
tratando de buscar algo que le indicase que se encontraba en casa, se
bajó de la moto dejando el casco en ella y , acercándose a la gran puerta, tocó el timbre.
La cocinera y mujer de confianza de Robert, Isabel , fue la persona que le abrió y quién la
recibió con enorme alegría , lo que la hizo distenderse por un instante.
·
ISABEL:¡Srta. Heyden!
·
HEYDEN: Isabel .
Tras fundirse en un abrazo que desde luego ella agradeció mucho, le
hizo la indicación de que pasase al vestíbulo.
·
ISABEL: Por Dios , pase. Cuánto tiempo que no la
veía . ¿Se encuentra bien?
·
HEYDEN: Sí Isabel , gracias. Sólo he estado muy liada por trabajo.
·
ISABEL: ¡Oh , vaya!
·
HEYDEN: ¿Y usted?
·
ISABEL: Bien, se me ha casado mi hijo el mayor ,la semana pasada , con una
buena chica.
·
HEYDEN:
Ah, vaya, me alegro mucho.
·
ISABEL: ¿Ha venido a ver al Sr. Sheldon?
·
HEYDEN: La verdad es que sí, debía entregarle
algo. ¿Se encuentra en casa?
Y antes de que Isabel pudiese terminar la respuesta , la confirmación
se le presentaba con gesto serio en lo
alto de la escalera.
·
ISABEL: Sí está... -la interrumpió ella- .
·
HEYDEN: En su despacho – prosiguió ella sin
dejar de observarle.-
·
ISABEL: Estaba preparándole café , querrá tomar
una taza usted también.
Viendo como regresaba al despacho, le respondió a la buena mujer antes
de comenzar a subir.
·
HEYDEN: No , gracias Isabel, no tengo intención
de quedarme tanto.
·
ISABEL: ¡Oh Vaya! Entonces será mejor que
regrese a la cocina y termine el suyo, últimamente no está de demasiado buen humor. Me ha encantado volver
a verla .
·
HEYDEN: A mí también Isabel.
De nuevo en aquel vestíbulo, a los pies de aquella escalera que la llevaba a su antes y después, y con
cada nuevo escalón que sus pies pisaban, una nueva exhalación de aire parecía
interrumpirse de forma abrupta .
Con la boca resecándose por momentos, aquel rostro visto en él y que no lograba disipar de
su recurrida mente pese a no ser la primera vez que se le aparecía, le hacía
mantenerse en aquella supuesta nebulosa de la realidad mutua habida entre
ellos, y que constataba, que nunca llegaba a acostumbrase a lo que solía esconder
detrás.
Sólo cuando se enfrentó a la apertura definitiva de aquella puerta una
vez más, fue consciente realmente, de a qué se estaba enfrentando.
La estaba esperando. Apoyado en el filo de su mesa, con los brazos
cruzados sobre su pecho, la cabeza alta y el gesto serio, se limitó a
esperarla.
Cerró la puerta tras de sí, y quedó allí de píe esperando alguna
reclamación por su parte, la cual, no
tardaría en hacer acto de presencia.
·
SHELDON: ¿A qué has venido?
Con los documentos en la mano, se los acercó, retirándose unos
pasos posteriormente. Él , nada más
reconocerlos ,los dejó encima de la mesa, volviendo a la postura inicial , sin
dejar de observarla.
·
SHELDON: Para esto podías haber mandado a
Michael.
Aquel tono de voz… que penetraba de forma brutal dejándole en el
cuerpo una sensación de frío repentino.
·
HEYDEN: Ya te los hizo llegar y te negaste a
firmarlos.
·
SHELDON: ¿Y crees que trayéndolos tú voy a
cambiar de idea?
·
HEYDEN: Firma los papeles.
Una corta pero intensa risa socarrona fue la única respuesta alcanzada
al respecto. Se encontraba muy enfadado
y se notaba. Para ella, la única postura que le quedaba, era mantenerse a la
defensiva y atenta.
·
SHELDON: ¿Te atreves a darme órdenes? ¿A
mandatarme?
·
HEYDEN: No es una orden. Es un consejo. Una indicación.
·
SHELDON: Por el tono con el que lo has dicho ,
cualquiera lo diría. ¿A él también te
diriges en esos términos? ¿Te lo permite?
·
HEYDEN: Le están cercando mucho el círculo, es
cuestión de días que le acaben cogiendo, pero esta vez , te arrastrará a ti.
·
SHELDON: ¿Cuántas investigaciones no me habrá
abierto el fisco y aún sigo en píe y fuera de todo lugar con barrotes? Alguna multa tal vez, faltaba más que después
de tanta evasión , no colaborara con las arcas públicas que tan hábilmente
financian su incompetencia, pero claro, ahora todo es diferente ¿no es
cierto? - volvió a coger los documentos
, y tras mirarlos un segundo, volvió a dirigirse hacia ella empleando el mismo
tono irónico e hiriente que llevaba desde que entró en su despacho - ¿Saben tus
jefes ésto? Que esa es otra cosa que me trae de cabeza. La verdad, me sorprendió un poco cuando me lo
dijeron , y todavía hoy , pese a explicármelo, no lo llego a tener muy claro.
¿Los federales? ¿Inteligencia? ¿El Gobierno directamente? ¿Quién te paga
realmente? Porque sea quien sea , de verdad, espero que te haya valido la pena
, porque los servicios han sido grandiosos , aunque los resultados algo penosos
desde mi modesto punto de vista.
Nerviosa y sintiéndose casi incapaz de mirarle a los ojos, trató de
aguantar como pudo , aunque en su interior sólo necesitase salir de allí lo
antes posible.
·
SHELDON: ¿Sabe él que has venido?
·
HEYDEN: No- titubeo ligeramente- no lo sé, ni me
importa. Robert, firma los malditos papeles y desaparece durante un tiempo.
Molesto, bajó la cabeza hacia el suelo con claro signo de negación e
incorporándose, se dirigió a una de las ventanas.
·
SHELDON: Tú no querías hacerlo, nunca te pareció
una buena idea. ¿Por qué ahora parece que te importa ?
·
HEYDEN: Tarde o temprano me llamarán a
testificar.
·
SHELDON: ¿Y?
Ella trató de pensar tan rápido como fue capaz posibles respuestas
evasivas, pero su bloqueo mental le impedía pensar con claridad. Con cierto
temor, se acercó hasta la mesa y los cogió, para después volvérselos a ofrecer.
·
HEYDEN: No hagamos esto más difícil. Por favor, fírmalos y me perderás de vista.
Ladeó su cabeza hacia ella, la descendió hacia los papeles para
finalmente devolvérsela.
·
SHELDON: ¿Cómo se siente uno cuando es
consciente de que lo han utilizado?
Y un nudo atravesó su garganta no permitiéndole casi respirar,
mientras sus ojos expresaban una gran impotencia .
·
SHELDON: Espero no te importe que te lo
pregunte, era sólo para comparar mi situación con la de alguien que está más
acostumbrado ¿Por qué es así verdad?
Unos toques en la puerta con Isabel como protagonista , fue la mejor
excusa que ella encontró para separarse de él, mientras Robert, aún de espaldas
hacia la puerta, trataba de recomponerse.
·
ISABEL: Disculpe Sr. , el café está listo ,
¿desea se lo suba aquí o prefiere que lo sirva en el salón?
·
SHELDON: ¿Qué hora es Isabel?
Ella le contestó extrañada tras mirar su reloj.
·
ISABEL: Las seis y media.
·
SHELDON: Es tarde. Deberías haberte marchado a
casa hace más de una hora.
·
ISABEL: Lo sé, pero tenía que dejar todo listo
para mañana , y la cena dispuesta. – Se dirigió a ella preocupada por su rostro
algo compungido- Srta. Heyden ¿se
encuentra bien?
Aquella pregunta , le hizo deducir a él que algo no iba como él creía dándose la
vuelta , mientras ella trataba de disimular con su mejor sonrisa a la buena
mujer.
·
HEYDEN: Sí Isabel, muchas gracias , debe ser el
calor de esta habitación.
·
ISABEL: Bien, entonces me marcharé a casa. He
dejado la cena en la cocina, hay suficiente para dos , aunque ya me dijo que no
se quedaría.
·
SHELDON: Gracias Isabel, gracias por todo.
·
ISABEL: Espero
verla pronto de nuevo, Srta Heyden.
Ella se limitó a sonreírla puesto que apenas podía articular palabra
mientras él mantenía las distancias , aunque desde un punto más cercano.
Volviendo a incorporarse y con
gesto notablemente descompuesto, en silencio, se dirigió hacia la puerta, pero
descubiertas sus intenciones por él, trató de impedírselo.
·
SHELDON: ¿Así que te marchas de nuevo sin decir
nada ?
Sin tan siquiera darse la vuelta, se dispuso a contestarle.
·
HEYDEN: Te he dejado los papeles encima de la
mesa, haz el favor de firmarlos , mañana
Michael pasará a recogerlos.
·
SHELDON: No te vayas.
Aquel tono familiar dolió más que cualquier palabra mal dicha .
·
HEYDEN: Tengo que irme. Es lo mejor. Además,
¿Para qué quieres que me quede , si ya dejaste claro cómo te sentías? Y lo peor
de todo es que tenías razón, preguntaste a la persona adecuada, la que ha estado a los dos lados de la utilización
de otros.
Apenas dos pasos más bastaron
para que de nuevo, las palabras en su voz sonasen como martillos que le
machacasen cada parte de su cuerpo una y otra vez.
·
SHELDON: Quédate.
Con la mano en el pomo, dispuesta a abrir ,el abalanzamiento de él
sobre la madera hizo que se sobresaltase , y pese a sentirse observada de forma
fija y penetrante ,sólo como él sabía hacerlo para incomodarla , sin devolvérsela,
en tono suplicante, le rogó.
·
HEYDEN: Déjame salir Robert .
·
SHELDON: Ni siquiera es el hecho de que te
marchases con él, porque siempre he sabido que esa guerra la tenía perdida de
antemano, hiciese lo que hiciese, pero que te marchases sin decirme nada y
fuese él quién me lo dijera…
No es que te creyera diferente a las demás
, y no me refiero sólo en tu carácter profesional, es que lo eras , y siempre
lo creí y lo seguiré haciendo.
Con su nudo asfixiante apretándola cada vez más, se negaba a soltar el
pomo, con la esperanza de que él pudiese
apiadarse y dejarla marchar, pero ese momento aún no llegaría.
·
HEYDEN: Siempre has vivido de una ilusión que te
montastes en tu cabeza, algo que no era ni es real. Un día , por casualidad, te
encaprichaste de la bailarina del club que menos te convenía sin saberlo, haciéndote
una idea totalmente irreal de quién era ella.
·
SHELDON: Eso no es cierto. Sé todo lo que
necesito saber de ti. Sé que te quiero, y no pensé que jamás pudiera decírselo
a alguien que lo mereciera más.
No pudo evitar mirarle al escucharlo. Quizás las palabras más sinceras
que jamás pensó escuchar de él, ni de nadie, acompañadas por unos ojos que no
eran capaces de ocultar nada.
·
HEYDEN: No ,no sabes quién soy- sus ojos humedecidos
ya no resistieron más – Por tu propio bien, firma esos papeles Robert. Será lo
mejor, créeme.
·
ROBERT: ¿Y si no lo hago?
·
HEYDEN: Sabes que me llamarán a testificar, y no
quiero hacerlo. Contra ti no.
·
ROBERT: Si los firmo, habrá una parte que le
afecta a él sobre la que tampoco podrás hablar.
·
HEYDEN: Él no es quién me preocupa, sabe salir
solito de sus propios líos.
·
ROBERT: ¿Entonces?
·
HEYDEN: Tratan de atraparte. Una vez lo
consigan, tienen pensando ofrecerte un
trato que no puedas rechazar a cambio de entregar a Bourke.
·
ROBERT: - Extrañado- ¿Entregarlo? ¿A cambio de
qué?
Dándose la vuelta muy despacio, acabó apoyada sobre la puerta tratando
de buscar un punto fijo de apoyo que le otorgara algo de serenidad, encontrándolo
en la pared situada justo en frente suya.
·
HEYDEN: Robert, saben lo del envío de los tres
contenedores , la fecha de llegada del barco
,y que el peso y contenido real de los vehículos , no coincide con el que figura
en la documentación. Lo saben todo.
·
ROBERT: ¿Y de mí? ¿Qué saben de mí?
·
HEYDEN: Saben que fuiste la persona que consiguió
al transportista, quién facilitó la salida en Suiza de los transformadores, y
quién lo ha arreglado todo para que los papeles del barco se agilicen y la mercancía
pueda volver a salir pasada la semana que estaba prevista. Tienen fotos donde
se te ve entrando y saliendo de forma continua de las dependencias portuarias,
y hasta conocen con quiénes has hablado.
No dejarán que esos contenedores
salgan del barco Robert, ni que se acerquen a la mercancía.
·
ROBERT: ¿Y sabiendo todo eso , y con supuestas
pruebas fotográficas no me han detenido aún?
·
HEYDEN : No irán a por ti hasta que no tengan
entre sus manos a Bourke. Sólo si la cosa falla otra vez, tú serás el que deba
pagar por sus pecados. La única forma de
que no puedan obligarme a declarar contra ti es demostrando que eres mi marido,
sólo entonces podré acogerme . Robert, por favor, no me obligues a pasar por
eso.
·
ROBERT: Aún recuerdo cuando después de toda la
actuación, logré verte el rostro, y entonces supe, que debía hacer todo lo
posible para tenerte conmigo. Dicen , y tú con tus palabras me lo has
confirmado, que sólo realizabas un papel, que cumplías una obligación, porque
era la única forma fácil de llegar hasta él.
Aún recuerdo a aquella chiquilla
de ojos brillantes pero mirada triste y a la vez ansiosa , que se encontró con
los míos , haciendo que nada volviera a ser igual, convirtiéndose sin
provocarlo, en la parte más imprescindible de mis días.
¿Un papel? –acortando su
distancia , apenas unos pocos centímetros distaban entre ambos cuerpos, y con
parte de sus dedos, quiso volver a verle el rostro, triste y humedecido por las
lágrimas que no cesaban, alzándoselo por la barbilla- La mujer que yo he tenido
entre mis brazos , no jugaba ningún papel . Era capaz de sentir de forma
verdadera cada caricia, cada beso que yo le daba y sólo bastaba mirarla a los
ojos para saber quién era en realidad. La mujer que deseé y amé desde aquella
noche en el club,
era capaz de olvidarse de sí misma cada vez que sentía mi entrega , ya mí,
me bastaba observarla sólo un instante , para comprender que ella , era todo lo
que siempre he querido y necesitado en realidad, y que sólo así puede sentirme
completo, sin importarme la policía, los federales, o quién quiera que venga a
ponerme unos puñeteros grilletes. Heyden,¿no entiendes que sin ti , nada de
esto tiene sentido? ¿Qué no soy yo quién puede reclamarte nada , porque he sido
yo quién primero te utilizó , a su manera, para ser un poco más feliz?
Una noche. Sólo te pido una noche más. Y
mañana podrás marcharte y regresar con él, sin que yo traté de impedírtelo.
Aquella curiosa conexión surgida durante un instante , al final de una
actuación, nunca se hubo roto, y ellos lo sabían. Extraño lazo que los unió entre el miedo y la
confusión. Miedo a tomar decisiones
necesarias, a sentir , a creer que podían ser importantes para alguien, del
mismo modo que para sí mismos.
Con derecho a amar y ser amados, ese cordón de silencio denso e
invisibilidad absoluta , en donde las
miradas pautaban los significados de cada gesto , sólo era percibido por los
amantes que por un día más, una noche ,
volverían a encontrarse , aun conscientes ,de que podría ser la última.
Ana Patricia Cruz López
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