martes, 9 de febrero de 2016

NADA ES LO QUE PARECE. CAPÍTULO DÉCIMO QUINTO . ( Segunda parte).Creía saberlo todo sobre ti. (Registrado en SAFE CREATIVE.JUNIO 2015)

CAPÍTULO  DÉCIMO QUNTO ( Segunda parte)
Créditos a quién corresponda
CREÍA SABERLO TODO SOBRE TI

Sin demasiado que añadir después de todo,  las horas de tensa espera hasta que los documentos estuviesen en su poder , prefirió pasarlas en la intimidad de su habitación. Mientras tanto, Michael realizaba las gestiones oportunas y Frank, junto con la agente militar, recomponía la situación y los siguientes pasos a dar mediante unas llamadas.

David era el único que parecía abstraerse de todo aquello, y como si estuviera rodeado por una burbuja invisible, se abstrajo , no siendo capaz de pensar en otra cosa que no fuera ella.

Inquieto y sin poder dejar de observar la puerta de la habitación de su hermana, dejada sin cerrar, llegó el punto en el cual no pudo resistirse más y decidió acompañarla aún a riesgo de que pudiese echarle de allí .

De pie, asomada  a la ventana, giró medianamente su cabeza hacia la puerta para asegurarse de quién era, y cuando lo hubo hecho, la devolvió al punto en el que se encontraba.

Un abrazo fuertemente protector, le resultó lo más agradecido del mundo en aquel instante. Abrazos  que la reconfortaban como antaño, pero que ahora , le sabían mucho más. Hacía tanto tiempo que no gozaba de un acercamiento así con él, que el sentir prácticamente lo mismo que cuando niños  la apretaba contra su pecho  mientras permanecían escondidos debajo de la cama, le provocó bajar la guardia  enterneciéndola por completo.
Relajada como nunca, apoyó la cabeza en el pecho de su hermano, y sin que él sintiese la necesidad de soltarla, acercándole los labios al cabello ,  los unió para besarla .


Sintiendo los latidos nerviosos de su corazón, el reflejo de su rostro en el cristal , aparentemente sereno aunque preocupado , le hizo ver su enorme capacidad para disimular lo que sentía en su interior.
Labor de años y provocada por las circunstancias , pensó él, que no dejaba de sentirse culpable por haber permitido que se alejase y todo se distanciase.

·        DAVID: ¿ Casada?

Respirando hondo , agarró sus manos para tratar de escabullirse, pero él la presionaba con más fuerza.

·        DAVID: ¿Hasta dónde estás dispuesta a llegar?

Bajando su cabeza , trató de relajarse y evitar contestarle, pero su resistencia se estaba colmatando.

·        DAVID: Ya no puedo reparar lo que he dejado de hacer, ni los errores cometidos por desconocimiento, pero  estoy aquí , ahora.

Aprovechando que había suavizado el abrazo impeditivo, aprovechó para darse la vuelta apoyándose en la ventana.

·        HEYDEN: No hay nada que arreglar , y nada que puedas hacer . Todo está más que programado acorde a un plan  , y salga como salga , porque no se puede tener controlado todo, éste se llevará a  cabo, cogeremos a Bourke , y podré volver a mi vida  normal.
·        DAVID: ¿En serio crees que podrás hacerlo? ¿Qué hay una vida  normal después de que atrapéis a ese tío?
·        HEYDEN: No lo sé ¿Vale? A mí me basta con saber que no termino con una bala en la cabeza ¿Te parece suficiente razón?

Aquella seguridad en la afirmación es lo que realmente le preocupaba.  Tenía muy asumido cuál podía ser su final, y hasta parecía aceptarlo con normalidad.

Consciente de que  el camino circundado por los dos difería notablemente , por instantes tenía la impresión de que aquella mujer que se encontraba ante él, no era Heyden, su Heyden.

·        DAVID: No, aunque supongo que cualquier razón que me des , nunca será suficiente.
·        HEYDEN: David, hazme un favor y de paso te lo haces a ti mismo quítate de la cabeza la imagen de niña buena e indefensa que siempre te llevaste de mí. No queda nada de ella en este cuerpo que ves, ni siquiera interiormente, y no puedo echarle la culpa a nadie, porque yo misma me encargué de destruirla, pero ha sido la única forma que he sabido para poder sobrevivir, sin recurrir a nadie que supiera que lo haría pese a dañarle.
·        DAVID: ¿Y dónde entra  Sheldon en esa historia tan particular que pareces haberte montado?
·        HEYDEN: No me hagas que te lo diga, no lo entenderías.
·        DAVID : Inténtalo. No me dejes creyendo que también para sobrevivir, has tenido que casarte con un tipo que resulta ser el enlace del pez gordo , y que casualmente tiene abierta una investigación federal. ¿Vinculaciones personales Heyden? Creía que de eso os advertían tanto en el FBI como en Inteligencia.

Aquel interrogatorio improvisado comenzaba a agobiarla y en su deambular nervioso por la habitación, comenzó a elevar el tono de voz olvidándose de que la puerta se encontraba abierta y en el exterior los escuchaban.

·        HEYDEN: ¡Oh , por favor!¿Quieres dejar de hostigarme? ¡No soy uno de tus patéticos clientes!
·        DAVID: ¿Hostigando? ¡Te estoy preguntando lo que nunca has querido contarme!  Trato de tener una imagen fidedigna de ti  , algo de lo que me siento privado por completo .
·        HEYDEN: ¿Crees en serio que en una sola pregunta , en una hora o en una mísera tarde puedes recomponer nuestra vida David? ¿Crees de verdad que te encuentras preparado para escuchar todo lo que tengo que decirte o ,mejor aún, lo que me reclamas  apropiándote de un derecho que sólo tú conoces? ¿Puedo yo hacer lo mismo?

Habiéndose mantenido relativamente sereno, los nervios le jugaron la mala pasada de alterarlo sin control correspondiéndola al mismo nivel.

·        DAVID: ¿Hacer lo mismo? Yo no he ocultado nada ¿de qué crees que puedes acusarme?

De paso a la salida, se acercó amenazantemente hacia él .

·        HEYDEN: ¿Me reclamas por tratar de proteger al intermediario, cuando tú aceptaste ser su abogado sabiendo perfectamente dónde te metías, e involucrando al despacho por entero?

Impactado, sólo le quedó el silencio , momentáneo, pero silencio en definitiva mientras observaba a su hermana salir del dormitorio bastante agitada. Ir a la zaga detrás , fue el siguiente paso.

·        DAVID:  ¿ A caso te crees mejor que yo Heyden? Yo realizaba mi trabajo con un cliente que operaba a través de sus propias empresas. Su verdadera identidad la conocí más tarde.
·        HEYDEN: ¡Sí, claro!  Curioso que de mí si hayas oído multitud de cosas, y de “tu cliente”, el tipo más buscado en los últimos diez años, no oyeses nada.
·        DAVID: Claro hermanita, quizás tenía que haberme acostado con él para averiguarlo.

Heyden se detuvo en seco  y apretó sus puños con fuerza. Frank, que la observaba, fue incorporándose del sofá donde se encontraba sentado dispuesto a intervenir si fuera necesario.
Michael  parecía descomponerse con la escena . Reconocía aquel rostro de contención echada por tierra , y en consecuencia, se preparó para lo peor.

Respirando profundamente, Michael observó que las manos se aflojaban pero que se negaba a darse la vuelta hacia él. Sus ojos buscaron los de ella para convertirse en el  elemento de referencia que le devolviera la paz, y efectivamente se encontraron.
Tal y como se encontraba , aunque mucho más calmada, procedió a decirle lo que para ella , eran palabras determinantes.

·        HEYDEN: ¿Para esto querías saber la verdad? Diga lo que diga , tú ya te has hecho tu verdad prefabricada . Lo que yo pudiera  añadir, sólo lo enfandangaría más, y no merece la pena, ni me apetece. Aquí, en esta habitación, están las únicas personas que realmente  jamás me cuestionaron ni lo harán nunca por conocer la verdad, y aun así, tampoco la saben toda, y son los únicos que me importan.
Tantos años sin saber el uno del otro, y mira cómo hemos terminado. Sabiendo lo ocurrido actúas así. Ahora entiendes , porque no recurrí a ti cuando más lo necesitaba.
Sin tan siquiera mirarse, pasó por su lado de vuelta a la habitación, con un sonido de estruendoso cierre de la puerta  , que resonó en el silencio habido en  el salón.

Sintiéndose observado, recogió sus cosas y salió por la puerta  con su ofuscación  a cuestas mientras en la casa, los otros dos hombres, sin decirse nada, decidieron dejarla sola al menos hasta que los papeles llegasen,  lo que sucedería bien entrada la tarde , casi anocheciendo, siendo su ángel protector el encargado de avisarla y entregárselos.

Pese a su posterior insistencia para acompañarla , prefirió ir sola . Aquel trago de encontrase cara a cara de nuevo con Robert Sheldon , después de lo pasado era algo para lo que no podría prepararse.
Sin tan siquiera la seguridad de que le permitiría atravesar la puerta,  y con el pensamiento en las miles de posibles palabras que podría utilizar para justificar su presencia allí,  se encaminó con la moto hacia la colina , comenzando a sentir sus nervios más a flor de piel , una vez atravesó la verja .

Con la vista hacia lo alto de la casa  tratando de buscar algo que le indicase que se encontraba en casa, se bajó de la moto  dejando el casco  en ella y , acercándose a la  gran puerta, tocó el timbre.

La cocinera y mujer de confianza de Robert, Isabel ,  fue la persona que le abrió y quién la recibió con enorme alegría , lo que la hizo distenderse  por un instante.

·        ISABEL:¡Srta. Heyden!
·        HEYDEN: Isabel .

Tras fundirse en un abrazo que desde luego ella agradeció mucho, le hizo la indicación de que pasase al vestíbulo.

·        ISABEL: Por Dios , pase. Cuánto tiempo que no la veía . ¿Se encuentra bien?
·        HEYDEN: Sí Isabel , gracias.   Sólo he estado muy liada por trabajo.
·        ISABEL: ¡Oh , vaya! 
·        HEYDEN: ¿Y usted?
·        ISABEL: Bien, se me ha casado  mi hijo el mayor ,la semana pasada , con una buena chica.
·        HEYDEN:  Ah, vaya, me alegro mucho.
·        ISABEL: ¿Ha venido a ver al Sr. Sheldon?
·        HEYDEN: La verdad es que sí, debía entregarle algo. ¿Se encuentra en casa?

Y antes de que Isabel pudiese terminar la respuesta , la confirmación se le presentaba  con gesto serio en lo alto de la escalera.

·        ISABEL: Sí está...  -la interrumpió ella- .
·        HEYDEN: En su despacho – prosiguió ella sin dejar de observarle.-
·        ISABEL: Estaba preparándole café , querrá tomar una taza usted también.

Viendo como regresaba al despacho, le respondió a la buena mujer antes de  comenzar a subir.

·        HEYDEN: No , gracias Isabel, no tengo intención de quedarme tanto.
·        ISABEL: ¡Oh Vaya! Entonces será mejor que regrese a la cocina y termine el suyo, últimamente no está de  demasiado buen humor. Me ha encantado volver a verla  .
·        HEYDEN: A mí también Isabel.

De nuevo en aquel vestíbulo, a los pies de aquella escalera  que la llevaba a su antes y después, y con cada nuevo escalón que sus pies pisaban, una nueva exhalación de aire parecía interrumpirse de forma abrupta .
Con la boca resecándose por momentos, aquel  rostro visto en él y que no lograba disipar de su recurrida mente pese a no ser la primera vez que se le aparecía, le hacía mantenerse en aquella supuesta nebulosa de la realidad mutua habida entre ellos, y que constataba, que nunca  llegaba a acostumbrase a lo que solía esconder detrás.

Sólo cuando se enfrentó a la apertura definitiva de aquella puerta una vez más, fue consciente realmente, de a qué se estaba enfrentando.
La estaba esperando. Apoyado en el filo de su mesa, con los brazos cruzados sobre su pecho, la cabeza alta y el gesto serio, se limitó a esperarla.

Cerró la puerta tras de sí, y quedó allí de píe esperando alguna reclamación por  su parte, la cual, no tardaría en hacer acto de presencia.

·        SHELDON: ¿A qué has venido?

Con los documentos en la mano, se los acercó, retirándose unos pasos  posteriormente. Él , nada más reconocerlos ,los dejó encima de la mesa, volviendo a la postura inicial , sin dejar de observarla.

·        SHELDON: Para esto podías haber mandado a Michael.

Aquel tono de voz… que penetraba de forma brutal dejándole en el cuerpo una sensación de frío repentino.

·        HEYDEN: Ya te los hizo llegar y te negaste a firmarlos.
·        SHELDON: ¿Y crees que trayéndolos tú voy a cambiar de  idea?
·        HEYDEN: Firma los papeles.

Una corta pero intensa risa socarrona fue la única respuesta alcanzada al respecto.  Se encontraba muy enfadado y se notaba. Para ella, la única postura que le quedaba, era mantenerse a la defensiva y atenta.

·        SHELDON: ¿Te atreves a darme órdenes? ¿A mandatarme?
·        HEYDEN: No es una orden. Es un consejo. Una indicación.
·        SHELDON: Por el tono con el que lo has dicho , cualquiera lo diría.  ¿A él también te diriges en esos términos? ¿Te lo permite?
·        HEYDEN: Le están cercando mucho el círculo, es cuestión de días que le acaben cogiendo, pero esta vez , te arrastrará a ti.
·        SHELDON: ¿Cuántas investigaciones no me habrá abierto el fisco y aún sigo en píe y fuera de todo lugar con barrotes?  Alguna multa tal vez, faltaba más que después de tanta evasión , no colaborara con las arcas públicas que tan hábilmente financian su incompetencia, pero claro, ahora todo es diferente ¿no es cierto?  - volvió a coger los documentos , y tras mirarlos un segundo, volvió a dirigirse hacia ella empleando el mismo tono irónico e hiriente que llevaba desde que entró en su despacho - ¿Saben tus jefes ésto? Que esa es otra cosa que me trae de cabeza.  La verdad, me sorprendió un poco cuando me lo dijeron , y todavía hoy , pese a explicármelo, no lo llego a tener muy claro. ¿Los federales? ¿Inteligencia? ¿El Gobierno directamente? ¿Quién te paga realmente? Porque sea quien sea , de verdad, espero que te haya valido la pena , porque los servicios han sido grandiosos , aunque los resultados algo penosos desde mi modesto punto de vista.

Nerviosa y sintiéndose casi incapaz de mirarle a los ojos, trató de aguantar como pudo , aunque en su interior sólo necesitase salir de allí lo antes posible.

·        SHELDON: ¿Sabe él que has venido?
·        HEYDEN: No- titubeo ligeramente- no lo sé, ni me importa. Robert, firma los malditos papeles y desaparece durante un tiempo.

Molesto, bajó la cabeza hacia el suelo con claro signo de negación e incorporándose, se dirigió a una de las ventanas.

·        SHELDON: Tú no querías hacerlo, nunca te pareció una buena idea. ¿Por qué ahora parece que te importa ?
·        HEYDEN: Tarde o temprano me llamarán a testificar.
·        SHELDON: ¿Y?

Ella trató de pensar tan rápido como fue capaz posibles respuestas evasivas, pero su bloqueo mental le impedía pensar con claridad. Con cierto temor, se acercó hasta la mesa y los cogió, para después volvérselos a ofrecer.

·        HEYDEN: No hagamos esto más difícil.  Por favor, fírmalos y me perderás de vista.

Ladeó su cabeza hacia ella, la descendió hacia los papeles para finalmente devolvérsela.

·        SHELDON: ¿Cómo se siente uno cuando es consciente de que lo han utilizado?

Y un nudo atravesó su garganta no permitiéndole casi respirar, mientras sus ojos expresaban una gran impotencia .
·        SHELDON: Espero no te importe que te lo pregunte, era sólo para comparar mi situación con la de alguien que está más acostumbrado ¿Por qué es así verdad?

Unos toques en la puerta con Isabel como protagonista , fue la mejor excusa que ella encontró para separarse de él, mientras Robert, aún de espaldas hacia la puerta, trataba de recomponerse.

·        ISABEL: Disculpe Sr. , el café está listo , ¿desea se lo suba aquí o prefiere que lo sirva en el salón?
·        SHELDON: ¿Qué hora es Isabel?

Ella le contestó extrañada tras mirar su reloj.

·        ISABEL: Las seis y media.
·        SHELDON: Es tarde. Deberías haberte marchado a casa hace más de una hora.
·        ISABEL: Lo sé, pero tenía que dejar todo listo para mañana , y la cena dispuesta. – Se dirigió a ella preocupada por su rostro algo compungido-  Srta. Heyden ¿se encuentra bien?

Aquella pregunta , le hizo deducir a él  que algo no iba como él creía dándose la vuelta , mientras ella trataba de disimular con su mejor sonrisa a la buena mujer.

·        HEYDEN: Sí Isabel, muchas gracias , debe ser el calor de esta habitación.
·        ISABEL: Bien, entonces me marcharé a casa. He dejado la cena en la cocina, hay  suficiente para dos , aunque ya me dijo que no se quedaría.
·        SHELDON: Gracias Isabel, gracias por todo.
·        ISABEL:  Espero verla pronto de nuevo, Srta Heyden.

Ella se limitó a sonreírla puesto que apenas podía articular palabra mientras él mantenía las distancias , aunque desde un punto más cercano.
Volviendo a  incorporarse y con gesto notablemente descompuesto, en silencio, se dirigió hacia la puerta, pero descubiertas sus intenciones por él, trató de impedírselo.

·        SHELDON: ¿Así que te marchas de nuevo sin decir nada ?

Sin tan siquiera darse la vuelta, se dispuso a contestarle.

·        HEYDEN: Te he dejado los papeles encima de la mesa, haz el favor de firmarlos  , mañana Michael pasará a recogerlos.
·        SHELDON: No te vayas.

Aquel tono familiar dolió más que cualquier palabra mal dicha .

·        HEYDEN: Tengo que irme. Es lo mejor. Además, ¿Para qué quieres que me quede , si ya dejaste claro cómo te sentías? Y lo peor de todo es que tenías razón, preguntaste a la persona adecuada,  la que ha estado a los dos lados de la utilización de otros.

Apenas dos pasos más bastaron  para que de nuevo, las palabras en su voz sonasen como martillos que le machacasen cada parte de su cuerpo una y otra vez.

·        SHELDON: Quédate.

Con la mano en el pomo, dispuesta a abrir ,el abalanzamiento de él sobre la madera hizo que se sobresaltase , y pese a sentirse observada de forma fija y penetrante ,sólo como él sabía hacerlo para incomodarla , sin devolvérsela, en tono suplicante, le rogó.

·        HEYDEN: Déjame salir Robert .
·        SHELDON: Ni siquiera es el hecho de que te marchases con él, porque siempre he sabido que esa guerra la tenía perdida de antemano, hiciese lo que hiciese, pero que te marchases sin decirme nada y fuese él quién me lo dijera…
No es que te creyera diferente a las demás , y no me refiero sólo en tu carácter profesional, es que lo eras , y siempre lo creí y lo seguiré haciendo.

Con su nudo asfixiante apretándola cada vez más, se negaba a soltar el pomo,  con la esperanza de que él pudiese apiadarse y dejarla marchar, pero ese momento aún no llegaría.

·        HEYDEN: Siempre has vivido de una ilusión que te montastes en tu cabeza, algo que no era ni es real. Un día , por casualidad, te encaprichaste de la bailarina del club que menos te convenía sin saberlo, haciéndote una idea totalmente irreal de quién era ella.
·        SHELDON: Eso no es cierto. Sé todo lo que necesito saber de ti. Sé que te quiero, y no pensé que jamás pudiera decírselo a alguien que lo mereciera más.

No pudo evitar mirarle al escucharlo. Quizás las palabras más sinceras que jamás pensó escuchar de él, ni de nadie, acompañadas por unos ojos que no eran capaces de ocultar nada.


·        HEYDEN:  No ,no sabes quién soy- sus ojos humedecidos ya no resistieron más – Por tu propio bien, firma esos papeles Robert. Será lo mejor, créeme.
·        ROBERT: ¿Y si no lo hago?
·        HEYDEN: Sabes que me llamarán a testificar, y no quiero hacerlo. Contra ti no.
·        ROBERT: Si los firmo, habrá una parte que le afecta a él sobre la que tampoco podrás hablar.
·        HEYDEN: Él no es quién me preocupa, sabe salir solito de sus propios líos.
·        ROBERT: ¿Entonces?
·        HEYDEN: Tratan de atraparte. Una vez lo consigan, tienen pensando  ofrecerte un trato que no puedas rechazar a cambio de entregar a Bourke.  
·        ROBERT: - Extrañado- ¿Entregarlo? ¿A cambio de qué?

Dándose la vuelta muy despacio, acabó apoyada sobre la puerta tratando de buscar un punto fijo de apoyo que le otorgara algo de serenidad, encontrándolo en la pared situada justo en frente suya.

·        HEYDEN:  Robert, saben lo del envío de los tres contenedores ,  la fecha de llegada del barco ,y que el peso y contenido real de los vehículos , no coincide con el que figura en la documentación.  Lo saben todo.
·        ROBERT: ¿Y de mí? ¿Qué saben de mí?
·        HEYDEN: Saben que fuiste la persona que consiguió al transportista, quién facilitó la salida en Suiza de los transformadores, y quién lo ha arreglado todo para que los papeles del barco se agilicen y la mercancía pueda volver a salir pasada la semana que estaba prevista. Tienen fotos donde se te ve entrando y saliendo de forma continua de las dependencias portuarias, y hasta conocen con quiénes has hablado.
No dejarán que esos contenedores salgan del barco Robert, ni que se acerquen a la mercancía.
·        ROBERT: ¿Y sabiendo todo eso , y con supuestas pruebas fotográficas no me han detenido aún?
·        HEYDEN : No irán a por ti hasta que no tengan entre sus manos a Bourke. Sólo si la cosa falla otra vez, tú serás el que deba pagar por sus pecados.  La única forma de que no puedan obligarme a declarar contra ti es demostrando que eres mi marido, sólo entonces podré acogerme . Robert, por favor, no me obligues a pasar por eso.
·        ROBERT: Aún recuerdo cuando después de toda la actuación, logré verte el rostro, y entonces supe, que debía hacer todo lo posible para tenerte conmigo. Dicen , y tú con tus palabras me lo has confirmado, que sólo realizabas un papel, que cumplías una obligación, porque era la única forma fácil de llegar hasta él.

Aún recuerdo a aquella chiquilla de ojos brillantes pero mirada triste y a la vez ansiosa , que se encontró con los míos , haciendo que nada volviera a ser igual, convirtiéndose sin provocarlo, en la parte más imprescindible de mis días.

¿Un papel? –acortando su distancia , apenas unos pocos centímetros distaban entre ambos cuerpos, y con parte de sus dedos, quiso volver a verle el rostro, triste y humedecido por las lágrimas que no cesaban, alzándoselo por la barbilla- La mujer que yo he tenido entre mis brazos , no jugaba ningún papel . Era capaz de sentir de forma verdadera cada caricia, cada beso que yo le daba y sólo bastaba mirarla a los ojos para saber quién era en realidad. La mujer que deseé y amé desde aquella noche en el club,
era capaz de olvidarse de  sí misma cada vez que sentía mi entrega , ya mí, me bastaba observarla sólo un instante , para comprender que ella , era todo lo que siempre he querido y necesitado en realidad, y que sólo así puede sentirme completo, sin importarme la policía, los federales, o quién quiera que venga a ponerme unos puñeteros grilletes. Heyden,¿no entiendes que sin ti , nada de esto tiene sentido? ¿Qué no soy yo quién puede reclamarte nada , porque he sido yo quién primero te utilizó , a su manera, para ser un poco más feliz?
Una noche. Sólo te pido una noche más. Y mañana podrás marcharte y regresar con él, sin que yo traté de impedírtelo.

Aquella curiosa conexión surgida durante un instante , al final de una actuación, nunca se hubo roto, y ellos lo sabían.  Extraño lazo que los unió entre el miedo y la confusión. Miedo  a tomar decisiones necesarias, a sentir , a creer que podían ser importantes para alguien, del mismo modo que para sí mismos.

Con derecho a amar y ser amados, ese cordón de silencio denso e invisibilidad absoluta  , en donde las miradas pautaban los significados de cada gesto , sólo era percibido por los amantes que  por un día más, una noche , volverían a encontrarse , aun conscientes ,de que podría ser la última.

Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados













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