CAPÍTULO DÉCIMO
SÉPTIMO
Sola,
rodeada de oscuridad y silencio,
Llegó
la hora de saber hasta dónde era capaz de llegar, de sentir.
Sé
que aún permaneces a mi lado, pero también sé que te estoy perdiendo.
Tú
presencia se me ha adentrado tanto en mi piel ,que me quema saber que te darás
la vuelta, me mirarás una última vez , y que eso sólo será un vano recuerdo.
Un
vano pero hermoso recuerdo de un reencuentro buscado por ti, deseado más que
nada en este mundo, y del que sólo te llevas la sensación de un error.
Empezaste
siendo “una mala idea”.
Ahora,
eres simplemente……”mi vida”.
COMENZAR DE CERO
La tan ansiada soledad , aunque sea en una habitación, no siempre es
el mejor estado natural en el que una persona deba encontrarse.
La oportunidad de mantenerse en la misma posición inicial, no sentir
la necesidad de moverse siquiera,
contemplar sin ver el lecho de realidad
sobre el que estás sentado o la no
necesidad de luz, hacen de ese estado a
veces voluntario, un espacio cerrado sobre uno mismo, que en ocasiones, provocamos por una mera concepción egoísta
basada en la apetencia por ser los únicos protagonistas de nuestra propia
historia.
Sin embargo, cuando desde esa situación tratamos de volver a la realidad,
nuestros ojos ya son capaces de ver los devastadores resultados de las
impredecibles conductas humanas, muchas de las cuales, nos convierten en
animales más cercanos a la irracionalidad que a la desobediencia más acorde a
nuestra naturaleza.
Y entre toda aquella semioscuridad, sólo una nota de color en su tono
más oscuro, un rojo sangre quizás, le devolvía la sensación de dolor perdida
horas antes por su obcecación mental.
¿Cuántos errores somos capaces de seguir cometiendo el ser humano, antes de darnos cuenta de que nunca tenemos
claro a dónde pretendemos ir con ello?
¿Cuántas decisiones supuestamente meditadas de las que , pese a prever el
resultado, jamás hemos sido capaces de
aceptar el mismo?
Un accidente no le privó sólo de parte de su memoria y de sus
recuerdos. Una fracción de segundo bastó, para arrebatarle toda una vida , con
sus aciertos y sus fallos, con asuntos pendientes y otros por arreglar, con
disculpas que ofrecer como último recurso por el daño propiciado.
Un instante tan breve como una
exhalación , fue más que suficiente para perder su oportunidad de ser feliz con alguien que le había cambiado la vida, o
hacer feliz a quién siempre la había esperado con los brazos abiertos. Circunstancia imprevista que cerró la puerta
al nuevo futuro que estaba construyendo, a nuevas palabras escritas con aires y estilos muy diferentes a los que tenía
acostumbrada, capaces de afrontar todo un devenir de posibles nuevos éxitos.
Y allí sentada aún , sin haberse dado cuenta del paso del tiempo,
rodeada de los trozos de espejo roto , una parte de ella parecía quedar
atrapada mediante su reflejo parcial. Trozos de piel con sabor a otro al que amó sin pensarlo, pero
también , de quién pudo apreciar en mitad de una noche de locura.
Reflejos sin más, de una vida
que como la de ella, quedaba destrozada
en pedazos , tras luchar por conseguir unir todas las piezas de un puzzle ,que
después de todo, hubiera preferido dejar desarmado.
Una vida que había resultado, como su libro, una historia inacabada,
dónde los papeles ya venían dados por el destino, y en la que una especie de ruleta de la fortuna invisible , giraba en sentido anverso sólo para deparar
las más temibles sorpresas.
Por si fuera poco, aún tenía la sensación de que podía cerrar el
capítulo más dramático , aquel, cuyas lagunas resultaban más inquietantes si
cabe: Bruce. Si esto fuese el guion de una película, probablemente no sería
novedosa, porque todo ya está escrito y
la vida tiende a repetirse, pero en su caso,
esta especie de narración tormentosa que la hizo huir a su manera de
todo y de todos, poseía la gran
incógnita que propició lo sucedido con posterioridad.
Una última mirada a lo que la rodeaba, y se limitó a levantarse del suelo para vestirse , coger su maletín , y antes de
acudir a la cita de la conciliación judicial, pasar por un hospital cercano
para que le revisaran la herida del brazo.
Puntos y una venda que le abarcaba desde poco antes de llegar a la
muñeca, fue el balance con el que se presentaría en el juzgado. Nada más
preguntar a uno de los funcionarios, le indicaron que debía coger el ascensor
hasta la planta seis y una vez allí,
personarse en la sala C.
Cuando llegó, la puerta ya se encontraba abierta, y en su interior,
mientras accedía, pudo ver justo enfrente de la misma a Bruce junto con una mujer
, presumiblemente su abogada, y
presidiendo la gran mesa maciza de madera, el Oficial al cargo que
habría de tomar acta y corroborar el posible acuerdo.
Sentados todos , ni un buenos días
fue escuchado. Pese a las recomendaciones previas de su letrada
defensora, el editor no dejaba de observarla provocativamente , y como gesto
propio de su carácter , decidió desoír también el consejo de guardar silencio y
no dirigirse a ella.
·
BRUCE: Mala
suerte – le dijo señalando con los ojos hacia su brazo- Espero que no sea nada
grave.
Sola , sin nadie que la aconsejara , tal y como había decidido el día
anterior, optó por ignorarle hasta que llegase el momento oportuno.
Mientras, por el rabillo del ojo , contemplaba disimuladamente, como
su abogada arremetía contra él una serie
de codazos sutilmente dispuestos y le
increpaba por no seguir sus indicaciones.
La oficial que debía establecer el acta y responsabilizarse de toda la
conciliación, tras repasar la
documentación , recolocó la carpeta delante suya y se dirigió a ambos.
·
OFICIAL : Sra. McBridge, observo que usted ha
preferido asistir sin abogado.
·
SARAH: Sí señora.
·
OFICIAL: ¿Alguna razón en especial?
·
SARAH: Ninguna
en concreto. Antes de venir aquí realicé
las consultas que estimé oportunas , y en base a las respuestas y consejos
otorgados por mis asesores traigo mi propuesta. No lo creí necesario , la
verdad.
·
OFICIAL: Está bien. Una vez revisada la
documentación, me veo en la obligación de informarles que este tipo de acuerdos
de negociación suelen solventarse bastante rápido normalmente, claro que por
regla general, las partes suelen reunirse previamente y todo parece arreglado
desde fuera – los observó a los dos-Desgraciadamente , por lo que puedo
observar y lo que he podido apreciar en
su solicitud, Sr. Davison, usted no parece
muy dispuesto a modificar las condiciones de su propuesta , ni tan
siquiera a variarlas llegado el caso en
pro de favorecer un final satisfactorio en el menor tiempo posible.
·
ABOGADA: Me temo que en efecto es así. La propuesta de mi cliente es
bastante cerrada y nada negociable.
La Oficial judicial pareció molestarse más por el tono de su voz
mientras se lo decía que por la
argumentación en la que la fundamentaba.
Tras esa respuesta, se dirigió a la parte demandada.
·
OFICIAL: Sra. Mcbridge, ¿tiene una propuesta que
presentar a esta sala?
·
SARAH: Sí señora. – Se dispuso a extraer toda la
documentación del maletín, y una vez lo hubo hecho, se lo entregó a la
funcionaria- Como puede observar, el primer documento que se adjunta es una
orden de Registro con fecha y hora de esta misma mañana , dónde se estipula que
la parte realizada del libro ha quedado oficialmente registrado, y que por lo
tanto , en nada me niego a que el Sr. Davison pueda disponer del resto de la
obra, según los términos y condiciones
estipulados en las normas sobre derechos
de explotación y uso exclusivo que son otorgados.
La abogada solicitó el papel para poder consultarlo. Por su rostro y
el de Bruce, se diría que esa opción no entraba en sus planes. Con nerviosismo,
él se lo arrancó prácticamente de las manos, leyó de forma apresurada y se
detuvo en una línea en concreto, después de lo cual , alzó la vista
temerariamente para dirigirse a ella.
·
BRUCE: ¡Él!
Sobraban las palabras. Realmente no esperaba que esta opción comenzada
por él se deviniera en estos derroteros, y mucho menos saber lo que ello
conllevaría.
·
OFICIAL: Sra. Mcbridge, el Sr. Davison plantea
una opción bastante válida al respecto
que solventaría todos los problemas , puesto que tras terminarla y proceder a
su publicación, el contrato entre ustedes se daría por rescindido. ¿No ve viable esa opción más que la que usted
propone y en la que vincula a una persona ajena a esta relación?
·
SARAH: Con todos los respetos y sin ningún ánimo
de acritud por mi parte, lo que el Sr.
Davison propone va mucho más allá de lo que expresa el papel que la contiene. –
Se centró en él , y decidió no abandonarle la mirada en ningún momento- El
demandante , con el que es cierto que he mantenido una estrecha relación que se
extralimitaba de lo que podría considerarse estrictamente profesional, bajo
amenaza y coacción proferidas contra mi persona en mi centro de trabajo, me
exigió que terminase la obra en discordia , pese a conocer perfectamente las
circunstancias por las cuales ,la misma, ha quedado relegada en un cajón desde
la primera vez que tuviera conocimiento de ella .
Ese libro , comencé a escribirlo
en un momento de mi vida , en donde con la ayuda inestimable de alguien que me
hizo ver que otra forma de sentar las palabras escritas en la mente humana era
posible, mi vinculación con él surgió y se mantuvo. Pero esa unión ,
desapareció por completo una vez sufrí el accidente .
Mi pérdida de memoria , mi
desconexión de la realidad , de la que aún me siguen faltando muchos huecos por
rellenar, provocó que esa vinculación se perdiera y no volviera jamás, y desde
entonces , por más que he intentado sentarme y leerlo, identificarme de nuevo
con cada palabra , con cada sentimiento allí expresado, mi desasosiego crece
espontáneo porque ni siquiera me reconozco en él.
Durante todo este tiempo, he intentado que entendiera
que no podía finalizarla, mientras él ,se ha obstinado en amenazarme con
reclamar las cantidades que él cree que le debo por el tiempo en que no ha sido
entregada ninguna creación.
·
BRUCE: ¡Esto es intolerable!
Se levantó de la silla de forma incontenible , mientras ella , en
ningún momento, perdía las formas. El
gesto de la Oficial al respecto, era más que significativo.
·
OFICIAL: Letrada, dígale a su cliente que se
siente y guarde las formas , de lo
contrario tendré que desalojarle.
Pese a los intentos de su abogada porque se calmara, Bruce sólo le
respondía con toda clase de aspavientos , retirándole los brazos y observando
muy agresivamente a Sarah.
·
OFICIAL: ¡Letrada, no volveré a repetírselo!
·
BRUCE: ¡Así no me sirve de nada , y lo sabe!
·
OFICIAL: Sr.Davison, o se calma y toma asiento, o
me veré obligada a desalojarle por la fuerza, usted elige.
Aún nervioso, optó por volver a sentarse , pero en ningún momento, le
quitó los ojos de encima.
·
LETRADA: Desgraciadamente , mi cliente tiene
razón. La obra no puede ser terminada por otra persona, no guardaría ni la
misma correlación ni sentido, sería impublicable. Respecto a las cantidades que
supuestamente la Sra. McBridge aduce, en nuestra demanda de conciliación nada se alega al respecto, por lo que le
rogaría no constase en acta tal afirmación.
Mi cliente sólo reclama lo que le pertenece por contrato aún en vigor
con la Sra. McBridge, y que cómo todas las entregas habidas con anterioridad y
vinculadas a este contrato, debe encontrarse completamente terminado y editable
.
·
OFICIAL: ¿ Sra. McBridge?
·
SARAH: Me temo que no es que no quiera
complacerlo, es que no puedo hacerlo. No me niego a entregárselo, de hecho es
lo que estoy haciendo , pero lo que no
estoy dispuesta tampoco ,es a que haga con ella otra cosa completamente diferente
de la que ya hay.
·
BRUCE: ¿Y por qué él? ¿Por qué no la has
registrado a su nombre ¿ ¿De pronto aquella obra con la que te sentías tan
vinculada ha dejado de estarlo para siempre?
·
SARAH: Si lo que estás preguntando es si
realmente prefiero olvidarme siquiera de que existe, la respuesta se contesta
en la misma pregunta. Por mi parte es
todo lo que puedo ofrecer, y de la misma forma que tu proposición es inamovible,
la mía no va a ser menos. Si quieres algún tipo de
compensación, por mí, puedes quedarte con el piso , que fue lo que se compró
con el dinero que reclamas, tan sólo te pido
permitas que me quede en él hasta que finalice el curso. Después de esa
fecha, podrás disponer como quieras de él, lo dejaré todo por escrito incluso
para evitar problemas .
La Oficial judicial, interesada en las palabras de la demandada,
volvió su cabeza hacia el demandante y su abogada , los cuales, parecían
inesperadamente sorprendidos por este nuevo giro.
·
OFICIAL:
Realmente , lo que no se puede negar es la buena voluntad de la Dra.
Mcbridge . Sr. Davison, me temo que ahora es usted quién tiene que tomar una
decisión con opciones muy claras.
Su abogada se limitó a observarle esperando reaccionara, pero él, que
parecía mascullar en su cabeza algo
indeterminado para los demás mientras observaba cada raya y dibujo de la
mesa, tras un rato de espera , se limitó a realizar una única solicitud.
·
BRUCE: ¿Podrían dejarnos a solas , por favor?
La Oficial miró hacia Sarah ,y tras recibir un gesto de aprobación con
su cabeza, se puso en píe dispuesta a salir de la sala acompañada por la
letrada.
·
OFICIAL: Tienen cinco minutos.
Les separaba una enorme y ancha mesa de madera maciza. Entre ellos, a
su alrededor, las pesadas sillas con patas tubulares horizontales , componían
un parapeto a símil de los pelotones de guardia de algunos ejércitos. A través
de las ventanas situadas a la espalda de él, las nubes, ajenas a todo cuanto
las rodeaba, continuaban su largo caminar hasta nuevo destino, y la vida en la
gran ciudad, se desarrollaba a su ritmo.
Al otro lado de aquellos enormes ventanales sin posibilidad de
apertura, en el interior de aquella sala habilitada en el Juzgado, dos enemigos
que en su día creyeron quererse y fueron amantes incluso, se mostraban ,uno
frente al otro, más a la defensiva que nunca.
Para Sarah, aquella situación sólo suponía una larga espera en tensión
, que acabaría mostrando lo peor que él sabía dar de sí mismo, ya que no era la
primera vez. Para él… sólo su mente
podía entrañar algún tipo de plan improvisado de última hora y salirle bien,
sólo su pésima conciencia, si es que aún le quedaba alguna, le disuadiría de
intentar provocarla , de llevarla a una situación límite.
Los dos solos en una habitación, aunque el tiempo estuviese contado de
ante mano, pero sin nadie más que pueda detener cualquier posible colisión.
No obstante , pese a mostrarse recelosamente tranquilo, inmóvil en la
silla y con su mirada continúa sobre la madera de la mesa, ella no pudo evitar estar pendiente de todo lo
que se moviese a su alrededor. Impredecible como era, cualquier arranque de ira
por su parte , debía tratar de evitarse con alguna maniobra evasiva, puesto que
no daría tiempo de que vinieran a separarlos.
·
BRUCE: Recuerdo cuando me lo enseñaste, y aún
más, tu rostro de plena satisfacción con lo que representaba. Recuerdo sentir
algo extraño con cada palabra que mentalmente , parecía resonar una y otra vez,
y pensando al mismo tiempo, ¡Dios! Es lo mejor que he leído en mucho tiempo.
¿Por qué a él?
·
SARAH: Podía haber sido cualquiera.
·
BRUCE: Por eso mismo te lo pregunto.
Le tocaba mover ficha a ella, pero para ello, debía observarle
minuciosamente, estudiarle, y prever su próximo movimiento.
·
SARAH: Si de verdad la quieres, tendrás que
negociar con él.
·
BRUCE: ¿Esa es
tu justa venganza?¿La lanza de la salvación que envías ?
·
SARAH: Eres editor Bruce, no asumas un papel que
no te corresponde.
Las miradas por fín se cruzaron, y el gesto tranquilo del hombre
inquieto, comenzó a cursar otra forma , otros destellos.
·
SARAH: ¿Qué fue lo que pasó en el dormitorio?
Su rostro se tornaba más serio cada vez , mirándola tan fijamente que
apenas pestañeaba.
·
BRUCE: ¿Se trata de eso?
·
SARAH: Te he hecho una sola pregunta , sencilla
y directa . No creo que merezca otra respuesta que no lo sea.
·
BRUCE: Ya sabes
lo qué pasó.
·
SARAH: No. Tú sí, y creo a juzgar por tu rostro,
que es algo con lo que vivirás el resto de tu vida. Creo , que ya ha llegado la
hora de que yo también sepa vivir con ello.
Y los recuerdos volvieron de
golpe a su mente. Su cara denotaba
cierta aflicción. Casi podría deducirse , que como en una película pasada del
final hacia detrás, las imágenes primeras, siempre habían resultado las más
difíciles de asumir.
Intentando aparentar que todo marchaba bien , aún sabiendo que Sarah
le descubriría, pintó con una sonrisa forzada la parte de la cara que ahora era
su protagonista, y con las manos en los reposabrazos de la silla, se humedeció
los labios , y se dispuso a hablar.
·
BRUCE: Discutimos , tú saliste de la habitación
corriendo, cogiste el coche muy nerviosa y apenas diez minutos después un árbol
te cortó la salida.
·
SARAH: Eso mismo es lo que le contaste a la
policía. Eso mismo, es lo que figura en el informe anexo que se realizó tras la
investigación. Yo quiero saber lo que no contaste, lo que nunca figurará en los
informes. Aquello que provocó , que tus invitados , más de veinte si no creo
recordar mal, declarasen que pese al
ruido habido abajo , por la música y la conversación, los gritos desde la habitación se oían cada vez con más
fuerza, que incluso creyeron escuchar cosas romperse , y que en un momento
determinado, la puerta del cuarto se abrió, te abalanzaste sobre mí enfurecido,
y me tiraste del cabello. Perdí el equilibrio por un instante y lo que evitó que terminase rodando por las
escaleras fue, que gracias a mis reflejos, lograse agarrarme. Los mismos
testigos que viéndote fuera de sí, trataron de impedir que me siguieras hasta
el coche, que te vieron intentando forzar la puerta mientras lo arrancaba , y
que afirman haberte visto romper la ventanilla con el codo y alargar uno de tus
brazos hacia mi cuello mientras yo daba marcha atrás.
No era el primer
episodio violento, eso ya lo sé. Por desgracia, llegó un momento en que dejé de
llevar la cuenta, porque no merecía la pena , nada iba a cambiar. Pero lo que
realmente quiero saber , es qué fue lo que lo provocó, qué hizo que tras venir
de Londres , reaccionarás de esa forma, sin importarte ya quién te viera ni
cómo. Tú, que siempre habías procurado ser discreto, que vives de la imagen
externa que das, falseada y burda, sólo como tú sabes serlo y vivir. ¿Qué hizo
que arrancases de aquella forma esa noche Bruce?
Apenas quedarían tres minutos para que supuestamente dejarán de estar
solos, para que él dijese aquello que ella tanto necesitaba o arrancase en uno
deseos ataques improvisados de ira que solían cogerla desprevenida.
Anormalmente tranquilo pese a todo, continuó sentado, y volvió a tomar
como punto de referencia la mesa que tenía delante.
·
BRUCE: Te vi llegar. Subiste corriendo la
escalera .Lo primero que pensé fue que hacía tres meses que no nos habíamos
visto y, sin embargo, no viniste a dar conmigo, ni preguntaste por mí.
Subí a dar contigo y en cuanto
abría la puerta , vi la bolsa de viaje abierta encima de la cama, y a ti
recogiendo cosas del armario y los cajones .
Estabas muy ansiosa y no sabía
por qué. Te pregunté qué hacías, y sin mirarme ,mientras seguía introduciendo
ropa en la bolsa, me dijiste que había terminado. No era capaz de entender qué
estaba pasando, pero tú no parabas de meter cosas en la bolsa como si se te fuese
a escapar algo, o alguien.
Me acerqué a ti y te cogí por
los hombros para tratar de detenerte. Necesitaba una explicación .
Me miraste, y me dijiste que
todo había acabado hacía tiempo aunque
no hubiera querido darme cuenta . Entonces te pregunté, y me reconociste que
había alguien. Alguien que te había ayudado a encontrarte a ti misma de nuevo,
alguien por quién merecía dejarlo todo e irte .
Me quedé sin reacción mirando al
rededor, ni siquiera sé lo que pasaba por mí cabeza entonces.
Tiré todo lo que había en un
aparador. Tú trataste de salir de la habitación , pero te agarré el brazo tan
fuerte que chillaste y te retorciste, y entonces me lo dijiste .
·
SARAH: ¿Qué ?
·
BRUCE: Qué estabas embarazada.
Y sus ojos dejaron de prestar atención a la madera y sus vetas para
centrarse en los de ella. Todo lo demás sobraba, formaba parte de lo que podría
denominarse historia antigua. Todo lo demás se sabía , sólo faltaba saber la
chispa que lo provocó.
El resto de confirmaciones sobraban. Los nervios acumulados, el exceso
de velocidad y algo que nadie más sabrá y que ella nunca recordaría , porque se
encontraba sola.
Y entre medio del silencio que se produjo en la sala, su voz
,extrañamente calmada, resonó de nuevo.
·
BRUCE: Te lo había dado todo. Cuando nadie quiso
ni darte la mano, yo te ofrecí las llaves del mundo que andabas buscando, las
oportunidades soñadas . Y no conforme con eso , fui más allá. Yo te amaba
Sarah.
·
SARAH: Extraña forma de acabar demostrándolo. Tú
me abriste las puertas , eso es cierto, pero terminaste confundiendo todo con
una ánimo de posesión ,más propio del derecho que tenías sobre mis libros. Era una persona Bruce, una mujer , no una mercancía . Llegó el
momento en que controlaste mi vida de tal forma que ya ni podía respirar sin
que tú dieses tu permiso. Eso no era ,ni es amor.
Y con su mirada casi melancólica presente , como nunca se la había visto, la puerta de la sala se abrió , apareciendo la Oficial Judicial
y su abogada, las cuales procedieron a
tomar asiento.
Pese a insistirle la letrada a
su cliente para que le adelantase la respuesta, éste mantuvo silencio .
·
OFICIAL: Bien Sr. Davison, ¿ha tomado una
decisión ?
Aquella forma de mirarla le resultó extraña. Para ella, era como si
realmente pareciera ser consciente de que todo terminaba ese día y que
ciertamente la perdía para siempre. En su interior, no quiso creer que por
primera y última vez en su vida, pudiera levarse de allí el recuerdo del único
atisbo de humanidad que podía ofrecerle.
·
BRUCE: Sí.
·
OFICIAL: Y ¿Cuál es?
·
BRUCE: Desisto de la petición y de la demanda.
Su abogada, incapaz de salir del asombro, le increpaba tratando de que
la Oficial no le hiciera caso.
·
OFICIAL:
Sr. Davison, ¿se da cuenta de lo qué eso significa? Deberá asumir las costas y la obra volverá a
recaer en sus manos.
·
BRUCE: Sé perfectamente lo que significa.
·
OFICIAL:¿Desea aceptar la propuesta de la opción
de entrega del piso como medio de compensación económica entonces o también rehúsa?
Separó la silla y se incorporó. Mientras se colocaba bien la chaqueta,
se dirigió a la Oficial de Justicia.
·
BRUCE: Rehúso.
·
OFICIAL: Bien, entonces terminaré de rellenar la
documentación y se la haré llegar a
través de su abogada.
Y tras despedirse de la funcionaria convenientemente, al pasar por su
lado, un rostro de seria y sentida despedida fue el último gesto que le quedó
de él.
Una firma en un documento leído
previamente y la última cosa pendiente que le quedaba por
hacer, quedaba finalizada. El punto y final de aquella lista ,en principio
interminable ,que un día se presentase a sí misma , era colocado por fin con
una tinta especial e imborrable.
Una vez hubo salido al exterior de aquel edificio oficial, sin prisa
alguna por su parte y olvidándose de que existiera el reloj o los horarios
prefabricados, comenzó a deambular por las calles como hacía mucho tiempo que
no lo hacía.
Los escaparates que se le iban apareciendo , resultaban contarle
inquietantes historias de cada uno de los objetos propuestos, y lejos de surgir
la necesidad de realizar alguna compra, se tomó su tiempo para disfrutar de
aquellas ventanas con vistas especiales, cual niño curioso que intentase inventar nuevos mundos a los que huir y
sentirse libre .
Una cena ligera en un italiano encontrado por casualidad y un café para cerrar la noche , fue
suficiente como complemento para saber que podría volver a su vida normal a
partir de que el despertador sonase a la mañana siguiente.
Y aquellas ideas recurrentes , aquellos supuestos planes de
encauzamiento de su vida a partir de este nuevo comienzo, como ella ya lo
consideraba,comenzaron a tomar forma, a esquematizarse por fases y medidas que
había que adoptar previamente.
Pero eso sería algo que terminaría de decidir por la mañana, o al
menos eso pensaba ella.
Tras una noche en la que efectivamente el sueño supo a poco tras
conseguir dormir como nunca, se marchó a la Universidad más temprano de lo que
tenía acostumbrado a efectos de que le diera tiempo preparar algunas cosas con
antelación, sin embargo, apenas firmar en
Secretaría y recoger correo atrasado, Candice , muy nerviosa y alterada,
la abordó en el pasillo.
·
CANDICE:¿Dónde diablos te habías metido?
·
SARAH: Buenos días.
Agarrándola del brazo, prácticamente se la llevó en volandas en
dirección al despacho de Freddy mientras trataba de avisarla por el camino.
·
SARAH. Pero ¿Se puede saber a dónde me llevas?
·
CANDICE: Freddy lleva reclamándote desesperado
toda la mañana , de hecho me llamó al móvil nada más amanecer, casi pareciera
que hubiera dormido aquí.
Aquello comenzaba a preocuparla sobre manera.
·
SARAH: ¿Y no te ha dicho para qué o qué pasaba?
Sin respuesta posible llegaron al despacho, y tras tocar en la puerta,
el panorama de lo que se venía encima ,
se adivinaba por la cara del Director de la Facultad.
En un estado nervioso difícil de definir, Freddy se mantenía de píe
caminando de forma ansiosa de un lado a otro de la estancia, mientras ellas dos se adentraban
esperando respuestas.
Aún llevando un buen rato sentada, Sarah no pudo dejar de observarle ,
tocándose las manos de forma compulsiva , como si le sudaran , y paseándose por detrás de su silla , de un
lado para como si la distancia nunca fuera suficiente , y fuese un recluso en
una celda de aislamiento que evocara estar en libertad.
Candice y ella se intercambiaban miradas y gestos de no entendimiento
de lo qué sucedía en realidad, pero para la primera, el susto en el cuerpo por
esa llamada a tales horas, ya no selo quitaría nada ni nadie.
Dado que aquella situación parecía alargarse y que él no manifestaba
demasiada intención de comenzar a hablar , la mayor de las dos profesoras
decidió tomar la iniciativa.
·
CANDICE: ¡Quieres parar de una vez y decirnos qué
diablos pasa!
Aquella reacción compulsiva y desmedida, aquella voz en grito a esas
horas, hizo que no sólo Freddy se sobresaltara. Sarah giró su cuerpo hacia ella
sorprendida por su forma de llamar la atención, nada habitual en una persona
como ella.
Cuando él hubo vuelto a la supuesta normalidad , aún encontrándose
intranquilo, cogió una hoja que tenía encima de la mesa junto a un sobre
abierto , y comenzó a desplegar la interpretación de su papel preferido, el de
inmensa solemnidad del que tanto disfrutaba ,propio de actos muy solemnes , con
su cabeza altiva y cambiando hasta el tono de su voz.
·
FREDDY: Esta mañana decidí llegar muy temprano , de hecho creo
que fui el único en estar aquí esta mañana ,porque la luz del día aún no comenzaba
a salir ni se la esperaba, y todo el edificio parecía el escenario propicio
para que de cualquier esquina saliese alguien con un hacha, y tíos con sábanas
arrastrando cadenas.
Al escucharle aquella introducción, las dos trataron de evitar que se
las escuchase o se las viese riéndose. Candice bajó su cabeza, y Sarah optó por
taparse la boca disimuladamente, mientras él continuaba observando el papel que
sostenía.
·
FREDDY: Sin embargo, no fui el primero. Alguien
llegó antes que yo y dejó ésto por debajo de mi puerta, deduciendo por mi parte
, que desde luego esa persona quería asegurarse de que fuera yo quién lo
recibiera personalmente y nadie más.
Seguidamente , alargó su cuerpo por encima de la mesa y colocó la hoja
delante de Sarah, que sin moverse , desde dónde se encontraba ,miró de soslayo
hacia lo que parecía la firma rubricada, reconociendo el nombre.
·
FREDDY: Preferiría no tener que escuchar que tú
has tenido algo que ver con esto.
Al sentirse directamente señalada, cogió lo que a priori parecía una
carta y comenzó a leerla en alto.
“A/A Excelentísimo
Sr Rector
Estimado Sr.
Por la presente,
me dirijo a usted lamentando tener que poner en su conocimiento una decisión que
me ha sido muy ardua de tomar , y que contraviene todos mis principios y mi
forma de entender los compromisos profesionales que he asumido y seguiré
asumiendo a lo largo de mi vida , no esperando verme nunca más en situación de
igual calado a ésta que me atañe, y por la que me he visto obligado a escribir
esta carta .
Con todo mi
pesar, he de hacerle saber , que me veo obligado a abandonar la dación de las
clases que hasta ahora venía desempeñando , así como la responsabilidad que se
me atribuyó al frente del Área respectiva interdepartamental, por motivos
estrictamente personales y completamente sobrevenidos de improviso ,de
suficiente gravedad y urgencia, como para no poder esperar los meses que quedan
hasta que el año natural finalice.
En aras de no
causar más perjuicios de los que me consta que esta inesperada decisión supone
, he dispuesto la programación pendiente así como los exámenes que a mi juicio
y siempre acorde con el programa establecido, deberían ser llevados a cabo
aunque su corrección recaiga en otra persona. Documentación, que usted
encontrará resguardada en un sobre cerrado , a su nombre, encima del lado
respectivo de la mesa que me pertenecía en el Departamento.
Reiterando
mis más humildes disculpas por lo que sé a ciencia cierta que es una gran
contrariedad , conllevando reajustes no previstos y otros perjuicios de
incalculable valor, sólo me queda manifestarle mi lamento sincero por esta
situación , y mi agradecimiento infinito por haber sido escogido en su momento
, según su buen juicio, para llevar a cabo tan grandiosa y satisfactoria labor,
asegurándole, que ha sido una más que gratificante etapa de mi vida que nunca podré olvidar, así como el maravilloso
trato recibido y a su vez dispensado, por todos y cada uno de los miembros de la
comunidad educativa en la susodicha Facultad de Referencia , y en tan Ilustre
Institución Universitaria.
Sin más,
reiterando mis más sinceras disculpas , me despido , esperando podamos tener la
oportunidad de encontrarnos en otras circunstancias .
Atentamente,
Fdo: Steve Andrew Lowell “
“Por motivos estrictamente
personales y completamente sobrevenidos de improviso” . “De suficiente gravedad y urgencia”. Esas
dos frases que se quedaron en su retina y en su mente mientras devolvía la
carta a la mesa, tratando de asumir lo que ello significaba.
Sin que tan siquiera sus planes se hubiera podido asentar mínimamente,
y su propio andamio constructivo comenzaba a resquebrajarse.
Lejos de dejarla, Freddy comenzó su hostigamiento culpable como si de
un tercer grado se tratara.
·
SARAH: Por lo que se ve ,lo dice bien claro en
la carta, motivos estrictamente personales y urgentes ,no sé qué tengo que ver
yo en eso.
·
FREDDY: ¿Quieres que te recuerde la bienvenida
que diste a la noticia en este mismo despacho? O ¿cuándo te comuniqué la decisión
de la Junta sobre la dirección interdepartamental?
·
SARAH: ¿ Y qué pretendías Freddy? ¡Llevaba años
asumiendo una responsabilidad que no pedí, que me distéis aún estando enferma ,
adaptasteis toda una programación para que me la quedara, y de la noche a la
mañana me la arrebatas por un tipo
extranjero que acababa de pisar esta Universidad , que no conocía ni los
Estatutos , sólo por tu apetencia de fotografía y nombre con el nobel de Literatura más joven de la
historia! . ¡Dios!
Sin poder aguantar sus nervios , los acumulados por la noticia más los
que él le generaba, se levantó de la silla.
·
FREDDY: No sé qué puñetas pasaba entre esas
cuatro paredes Sarah, pero no me hagas tener que citarte ante el Consejo.
Incrédula con lo que escuchaba salir de su boca, no pudo evitar reírse
.
·
SARAH: Pero ¿Tú te estás escuchando? ¿A mí? Has
perdido el juicio , aunque dudo que lo tuvieras alguna vez, la verdad.
·
FREDDY: ¡Sarah!
Su tono de advertencia , lejos de calmarla, la alteraba mucho más.
·
SARAH: ¿Me estás amenazando en serio Freddy? ¡Tú
fuiste el que le invitaste! ¡Tú fuiste el que selo vendió a la Junta como el
maná que nos vendría bien por puñetera publicidad! ¡ Tú fuiste el que decidiste
darle el cargo sin tener la seguridad certera de que se quedaría y tú fuiste el que se lo vendió así al Consejo!
¡ No empieces a barrer hacia donde no corresponde Freddy! ¡Tú metiste la pata ante el Consejo y
tú deberás responder ¡ ¡Es más , ya puedes ir aprovechando para hacer algo que
estoy segura que no has hecho, y es confirmar que yo me largo en cuanto coloque
las últimas actas en el tablón! Mira por donde , yo no creo que necesite carta
que lo justifique.
Notablemente afectada y muy nerviosa , con una impotencia interior que
se la comía por dentro y sin apenas poder respirar, salió de aquel despacho
dejando hasta la puerta abierta , en
dirección al Departamento.
Sin ser capaz de ver nada en aquel momento por su propia ofuscación , donde
primero centró su vista fue en la encimera y en todo lo que había en ella, y en
un arrebato sin control , con una fuerza inusitada, empujó todo lo que había en
ella al suelo.
Con las lágrimas buscando camino , lo siguiente en interponerse fueron
las estanterías con los archivadores y libros , acabando de la peor manera en
el suelo.
La puerta del Despacho se abrió, y sin que ella viese ni sintiese nada
en ese instante, sólo se dio cuenta de que alguien la retenía con fuerza desde
su espalda tratando de impedir que pudiese seguir haciéndose daño, ya que la
herida del brazo se le había vuelto a abrir y sangraba traspasando la venda.
Con una inmovilización dificultosa, quién la agarraba trataba de
llevarla al suelo , lejos de los restos y del resto de muebles , sólo su voz en
primera instancia y sus ojos después, hicieron que se detuviese.
·
RICHARD: Sarah, tranquila. Estoy aquí. Estoy aquí.
Cuando Candice entró al despacho, su rostro ejemplificaba el horror más
absoluto. Un gesto de Richard señalándole que todo estaba mejor ,fue suficiente
, al menos de momento ,para tranquilizarla.
Ana Patricia Cruz López
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