sábado, 13 de febrero de 2016

UNA HISTORIA INACABADA. CAPÍTULO DÉCIMO SÉPTIMO. Comenzar de cero. ( Registrado en SAFE CREATIVE JUNIO 2015) PENÚLTIMO CAPÍTULO

CAPÍTULO DÉCIMO SÉPTIMO

“Entré sin esperarlo donde nunca quise estar.
Créditos a quién corresponda
Sola, rodeada de oscuridad y silencio,
Llegó la hora de saber hasta dónde era capaz de llegar, de sentir.
Sé que aún permaneces a mi lado, pero también sé que te estoy perdiendo.
Tú presencia se me ha adentrado tanto en mi piel ,que me quema saber que te darás la vuelta, me mirarás una última vez , y que eso sólo será un vano recuerdo.
Un vano pero hermoso recuerdo de un reencuentro buscado por ti, deseado más que nada en este mundo, y del que sólo te llevas la sensación de un error.
Empezaste siendo “una mala idea”.
Ahora, eres simplemente……”mi vida”.

COMENZAR DE CERO

La tan ansiada soledad , aunque sea en una habitación, no siempre es el mejor estado natural en el que una persona deba encontrarse.

La oportunidad de mantenerse en la misma posición inicial, no sentir la necesidad de  moverse siquiera, contemplar sin ver  el lecho de realidad sobre el que estás sentado o  la no necesidad de luz, hacen de ese estado  a veces voluntario, un espacio cerrado sobre uno mismo, que en ocasiones,  provocamos por una mera concepción egoísta basada en la apetencia por ser los únicos protagonistas de nuestra propia historia.
Sin embargo, cuando desde esa situación tratamos de volver a la realidad, nuestros ojos ya son capaces de ver los devastadores resultados de las impredecibles conductas humanas, muchas de las cuales, nos convierten en animales más cercanos a la irracionalidad que a la desobediencia más acorde a nuestra naturaleza.

Y entre toda aquella semioscuridad, sólo una nota de color en su tono más oscuro, un rojo sangre quizás, le devolvía la sensación de dolor perdida horas antes  por su obcecación mental.

¿Cuántos errores somos capaces de seguir cometiendo el ser humano,  antes de darnos cuenta de que nunca tenemos claro a dónde  pretendemos ir con ello? ¿Cuántas decisiones supuestamente meditadas de las que , pese a prever el resultado,  jamás hemos sido capaces de aceptar el mismo?


Un accidente no le privó sólo de parte de su memoria y de sus recuerdos. Una fracción de segundo bastó, para arrebatarle toda una vida , con sus aciertos y sus fallos, con asuntos pendientes y otros por arreglar, con disculpas que ofrecer como último recurso por el daño propiciado.
Un instante  tan breve como una exhalación , fue más que suficiente para perder su oportunidad de ser feliz  con alguien que le había cambiado la vida, o hacer feliz a quién siempre la había esperado con los brazos abiertos.  Circunstancia imprevista que cerró la puerta al nuevo futuro que estaba construyendo, a nuevas palabras escritas con  aires y estilos muy diferentes a los que tenía acostumbrada, capaces de afrontar todo un devenir de posibles nuevos éxitos.

Y allí sentada aún , sin haberse dado cuenta del paso del tiempo, rodeada de los trozos de espejo roto , una parte de ella parecía quedar atrapada mediante su reflejo parcial. Trozos de piel con  sabor a otro al que amó sin pensarlo, pero también , de quién pudo apreciar en mitad de una noche de locura.
Reflejos  sin más, de una vida que como la de ella,   quedaba destrozada en pedazos , tras luchar por conseguir unir todas las piezas de un puzzle ,que después de todo, hubiera preferido dejar desarmado.

Una vida que había resultado, como su libro, una historia inacabada, dónde los papeles ya venían dados por el destino, y en la que una especie  de ruleta de la fortuna invisible ,  giraba en sentido anverso sólo para deparar las más temibles sorpresas.

Por si fuera poco, aún tenía la sensación de que podía cerrar el capítulo más dramático , aquel, cuyas lagunas resultaban más inquietantes si cabe: Bruce. Si esto fuese el guion de una película, probablemente no sería novedosa, porque todo ya está escrito  y la vida tiende a repetirse, pero en su caso,  esta especie de narración tormentosa que la hizo huir a su manera de todo  y de todos, poseía la gran incógnita que propició lo sucedido con posterioridad.

Una última mirada a lo que la rodeaba,  y se limitó a levantarse del suelo  para vestirse , coger su maletín , y antes de acudir a la cita de la conciliación judicial, pasar por un hospital cercano para que le revisaran la herida del brazo.

Puntos y una venda que le abarcaba desde poco antes de llegar a la muñeca, fue el balance con el que se presentaría en el juzgado. Nada más preguntar a uno de los funcionarios, le indicaron que debía coger el ascensor hasta la planta seis y una vez  allí, personarse en la sala C.

Cuando llegó, la puerta ya se encontraba abierta, y en su interior, mientras accedía, pudo ver justo enfrente de la misma a Bruce junto con una mujer , presumiblemente su abogada, y  presidiendo la gran mesa maciza de madera, el Oficial al cargo que habría de tomar acta y corroborar el posible acuerdo.

Sentados todos , ni un buenos días  fue escuchado. Pese a las recomendaciones previas de su letrada defensora, el editor no dejaba de observarla provocativamente , y como gesto propio de su carácter , decidió desoír también el consejo de guardar silencio y no dirigirse a ella.

·        BRUCE:  Mala suerte – le dijo señalando con los ojos hacia su brazo- Espero que no sea nada grave.

Sola , sin nadie que la aconsejara , tal y como había decidido el día anterior, optó por ignorarle hasta que llegase el momento oportuno.

Mientras, por el rabillo del ojo , contemplaba disimuladamente, como su abogada arremetía contra él  una serie de codazos sutilmente dispuestos y le  increpaba por no seguir sus indicaciones.

La oficial que debía establecer el acta y responsabilizarse de toda la conciliación, tras  repasar la documentación , recolocó la carpeta delante suya y se dirigió a ambos.

·        OFICIAL : Sra. McBridge, observo que usted ha preferido asistir sin abogado.
·        SARAH: Sí señora.
·        OFICIAL: ¿Alguna razón en especial?
·        SARAH: Ninguna  en concreto.  Antes de venir aquí realicé las consultas que estimé oportunas , y en base a las respuestas y consejos otorgados por mis asesores traigo mi propuesta. No lo creí necesario , la verdad.
·        OFICIAL: Está bien. Una vez revisada la documentación, me veo en la obligación de informarles que este tipo de acuerdos de negociación suelen solventarse bastante rápido normalmente, claro que por regla general, las partes suelen reunirse previamente y todo parece arreglado desde fuera – los observó a los dos-Desgraciadamente , por lo que puedo observar  y lo que he podido apreciar en su solicitud, Sr. Davison, usted no parece  muy dispuesto a modificar las condiciones de su propuesta , ni tan siquiera a variarlas  llegado el caso en pro de favorecer un final satisfactorio en el menor tiempo posible.
·        ABOGADA: Me temo que en efecto  es así. La propuesta de mi cliente es bastante cerrada  y nada negociable.

La Oficial judicial pareció molestarse más por el tono de su voz mientras se lo decía  que por la argumentación en la que la fundamentaba.
Tras esa respuesta, se dirigió a la parte demandada.

·        OFICIAL: Sra. Mcbridge, ¿tiene una propuesta que presentar a esta sala?
·        SARAH: Sí señora. – Se dispuso a extraer toda la documentación del maletín, y una vez lo hubo hecho, se lo entregó a la funcionaria- Como puede observar, el primer documento que se adjunta es una orden de Registro con fecha y hora de esta misma mañana , dónde se estipula que la parte realizada del libro ha quedado oficialmente registrado, y que por lo tanto , en nada me niego a que el Sr. Davison pueda disponer del resto de la obra,  según los términos y condiciones estipulados en las normas  sobre derechos de explotación y uso exclusivo que son otorgados.

La abogada solicitó el papel para poder consultarlo. Por su rostro y el de Bruce, se diría que esa opción no entraba en sus planes. Con nerviosismo, él se lo arrancó prácticamente de las manos, leyó de forma apresurada y se detuvo en una línea en concreto, después de lo cual , alzó la vista temerariamente para dirigirse a ella.

·        BRUCE: ¡Él!

Sobraban las palabras. Realmente no esperaba que esta opción comenzada por él se deviniera en estos derroteros, y mucho menos saber lo que ello conllevaría.

·        OFICIAL: Sra. Mcbridge, el Sr. Davison plantea una opción  bastante válida al respecto que solventaría todos los problemas , puesto que tras terminarla y proceder a su publicación, el contrato entre ustedes se daría por rescindido.  ¿No ve viable esa opción más que la que usted propone y en la que vincula a una persona ajena a esta relación?
·        SARAH: Con todos los respetos y sin ningún ánimo de acritud por mi parte, lo que  el Sr. Davison propone va mucho más allá de lo que expresa el papel que la contiene. – Se centró en él , y decidió no abandonarle la mirada en ningún momento- El demandante , con el que es cierto que he mantenido una estrecha relación que se extralimitaba de lo que podría considerarse estrictamente profesional, bajo amenaza y coacción proferidas contra mi persona en mi centro de trabajo, me exigió que terminase la obra en discordia , pese a conocer perfectamente las circunstancias por las cuales ,la misma, ha quedado relegada en un cajón desde la primera vez que tuviera conocimiento de ella .

Ese libro , comencé a escribirlo en un momento de mi vida , en donde con la ayuda inestimable de alguien que me hizo ver que otra forma de sentar las palabras escritas en la mente humana era posible, mi vinculación con él surgió y se mantuvo. Pero esa unión , desapareció por completo una vez sufrí el accidente .
Mi pérdida de memoria , mi desconexión de la realidad , de la que aún me siguen faltando muchos huecos por rellenar, provocó que esa vinculación se perdiera y no volviera jamás, y desde entonces , por más que he intentado sentarme y leerlo, identificarme de nuevo con cada palabra , con cada sentimiento allí expresado, mi desasosiego crece espontáneo porque ni siquiera me reconozco en él.
Durante  todo este tiempo, he intentado que entendiera que no podía finalizarla, mientras él ,se ha obstinado en amenazarme con reclamar las cantidades que él cree que le debo por el tiempo en que no ha sido entregada ninguna creación.

·        BRUCE: ¡Esto es intolerable!

Se levantó de la silla de forma incontenible , mientras ella , en ningún momento, perdía las formas.  El gesto de la Oficial al respecto, era más que significativo.

·        OFICIAL: Letrada, dígale a su cliente que se siente y guarde  las formas , de lo contrario tendré que desalojarle.

Pese a los intentos de su abogada porque se calmara, Bruce sólo le respondía con toda clase de aspavientos , retirándole los brazos y observando muy agresivamente a Sarah.

·        OFICIAL: ¡Letrada, no volveré a repetírselo!
·        BRUCE: ¡Así no me sirve de nada , y lo sabe!
·        OFICIAL: Sr.Davison, o se calma y toma asiento, o me veré obligada a desalojarle por la fuerza, usted elige.

Aún nervioso, optó por volver a sentarse , pero en ningún momento, le quitó los ojos de encima.

·        LETRADA: Desgraciadamente , mi cliente tiene razón. La obra no puede ser terminada por otra persona, no guardaría ni la misma correlación ni sentido, sería impublicable. Respecto a las cantidades que supuestamente la Sra. McBridge aduce, en nuestra demanda de conciliación  nada se alega al respecto, por lo que le rogaría no constase en acta tal afirmación.  Mi cliente sólo reclama lo que le pertenece por contrato aún en vigor con la Sra. McBridge, y que cómo todas las entregas habidas con anterioridad y vinculadas a este contrato, debe encontrarse completamente terminado y editable .
·        OFICIAL: ¿ Sra. McBridge?
·        SARAH: Me temo que no es que no quiera complacerlo, es que no puedo hacerlo. No me niego a entregárselo, de hecho es lo que estoy haciendo ,  pero lo que no estoy dispuesta tampoco ,es a que haga con ella otra cosa completamente diferente de la que ya hay.
·        BRUCE: ¿Y por qué él? ¿Por qué no la has registrado a su nombre ¿ ¿De pronto aquella obra con la que te sentías tan vinculada ha dejado de estarlo para siempre?
·        SARAH: Si lo que estás preguntando es si realmente prefiero olvidarme siquiera de que existe, la respuesta se contesta en la misma pregunta.  Por mi parte es todo lo que puedo ofrecer, y de la misma forma que tu proposición es inamovible, la mía no va  a  ser menos. Si quieres algún tipo de compensación, por mí, puedes quedarte con el piso , que fue lo que se compró con el dinero que reclamas, tan sólo te pido  permitas que me quede en él hasta que finalice el curso. Después de esa fecha, podrás disponer como quieras de él, lo dejaré todo por escrito incluso para evitar problemas .

La Oficial judicial, interesada en las palabras de la demandada, volvió su cabeza hacia el demandante y su abogada , los cuales, parecían inesperadamente sorprendidos por este nuevo giro.

·        OFICIAL:  Realmente , lo que no se puede negar es la buena voluntad de la Dra. Mcbridge . Sr. Davison, me temo que ahora es usted quién tiene que tomar una decisión con opciones muy claras.

Su abogada se limitó a observarle esperando reaccionara, pero él, que parecía mascullar en su cabeza algo  indeterminado para los demás mientras observaba cada raya y dibujo de la mesa, tras un rato de espera , se limitó a realizar una única solicitud.

·        BRUCE: ¿Podrían dejarnos a solas , por favor?

La Oficial miró hacia Sarah ,y tras recibir un gesto de aprobación con su cabeza, se puso en píe dispuesta a salir de la sala acompañada por la letrada.

·        OFICIAL: Tienen cinco minutos.

Les separaba una enorme y ancha mesa de madera maciza. Entre ellos, a su alrededor, las pesadas sillas con patas tubulares horizontales , componían un parapeto a símil de los pelotones de guardia de algunos ejércitos. A través de las ventanas situadas a la espalda de él, las nubes, ajenas a todo cuanto las rodeaba, continuaban su largo caminar hasta nuevo destino, y la vida en la gran ciudad, se desarrollaba a su ritmo.

Al otro lado de aquellos enormes ventanales sin posibilidad de apertura, en el interior de aquella sala habilitada en el Juzgado, dos enemigos que en su día creyeron quererse y fueron amantes incluso, se mostraban ,uno frente al otro, más a la defensiva que nunca.

Para Sarah, aquella situación sólo suponía una larga espera en tensión , que acabaría mostrando lo peor que él sabía dar de sí mismo, ya que no era la primera vez. Para él…  sólo su mente podía entrañar algún tipo de plan improvisado de última hora y salirle bien, sólo su pésima conciencia, si es que aún le quedaba alguna, le disuadiría de intentar provocarla , de llevarla a una situación límite.

Los dos solos en una habitación, aunque el tiempo estuviese contado de ante mano, pero sin nadie más que pueda detener cualquier posible colisión.

No obstante , pese a mostrarse recelosamente tranquilo, inmóvil en la silla y con su mirada continúa sobre la madera de la mesa,  ella no pudo evitar estar pendiente de todo lo que se moviese a su alrededor. Impredecible como era, cualquier arranque de ira por su parte , debía tratar de evitarse con alguna maniobra evasiva, puesto que no daría tiempo de que vinieran a separarlos.

·        BRUCE: Recuerdo cuando me lo enseñaste, y aún más, tu rostro de plena satisfacción con lo que representaba. Recuerdo sentir algo extraño con cada palabra que mentalmente , parecía resonar una y otra vez, y pensando al mismo tiempo, ¡Dios! Es lo mejor que he leído en mucho tiempo. ¿Por qué a él?
·        SARAH: Podía haber sido cualquiera.
·        BRUCE: Por eso mismo te lo pregunto.

Le tocaba mover ficha a ella, pero para ello, debía observarle minuciosamente, estudiarle, y prever su próximo movimiento.

·        SARAH: Si de verdad la quieres, tendrás que negociar con él.
·        BRUCE: ¿Esa es  tu justa venganza?¿La lanza de la salvación que envías ?
·        SARAH: Eres editor Bruce, no asumas un papel que no te corresponde.

Las miradas por fín se cruzaron, y el gesto tranquilo del hombre inquieto, comenzó a cursar otra forma , otros destellos.

·        SARAH: ¿Qué fue lo que pasó en el dormitorio?
Su rostro se tornaba más serio cada vez , mirándola tan fijamente que apenas pestañeaba.

·        BRUCE: ¿Se trata de eso?
·        SARAH: Te he hecho una sola pregunta , sencilla y directa . No creo que merezca otra respuesta que no lo sea.
·        BRUCE: Ya sabes  lo qué pasó.
·        SARAH: No. Tú sí, y creo a juzgar por tu rostro, que es algo con lo que vivirás el resto de tu vida. Creo , que ya ha llegado la hora de que yo también sepa vivir con ello.

Y los recuerdos  volvieron de golpe a   su mente. Su cara denotaba cierta aflicción. Casi podría deducirse , que como en una película pasada del final hacia detrás, las imágenes primeras, siempre habían resultado las más difíciles de asumir.

Intentando aparentar que todo marchaba bien , aún sabiendo que Sarah le descubriría, pintó con una sonrisa forzada la parte de la cara que ahora era su protagonista, y con las manos en los reposabrazos de la silla, se humedeció los labios , y se dispuso a hablar.

·        BRUCE: Discutimos , tú saliste de la habitación corriendo, cogiste el coche muy nerviosa y apenas diez minutos después un árbol te cortó la salida.
·        SARAH: Eso mismo es lo que le contaste a la policía. Eso mismo, es lo que figura en el informe anexo que se realizó tras la investigación. Yo quiero saber lo que no contaste, lo que nunca figurará en los informes. Aquello que provocó , que tus invitados , más de veinte si no creo recordar mal, declarasen que  pese al ruido habido abajo , por la música y la conversación, los gritos  desde la habitación se oían cada vez con más fuerza, que incluso creyeron escuchar cosas romperse , y que en un momento determinado, la puerta del cuarto se abrió, te abalanzaste sobre mí enfurecido, y me tiraste del cabello. Perdí el equilibrio por un instante  y lo que evitó que terminase rodando por las escaleras fue, que gracias a mis reflejos, lograse agarrarme. Los mismos testigos que viéndote fuera de sí, trataron de impedir que me siguieras hasta el coche, que te vieron intentando forzar la puerta mientras lo arrancaba , y que afirman haberte visto romper la ventanilla con el codo y alargar uno de tus brazos hacia mi cuello mientras yo daba marcha atrás.
No era el primer episodio violento, eso ya lo sé. Por desgracia, llegó un momento en que dejé de llevar la cuenta, porque no merecía la pena , nada iba a cambiar. Pero lo que realmente quiero saber , es qué fue lo que lo provocó, qué hizo que tras venir de Londres , reaccionarás de esa forma, sin importarte ya quién te viera ni cómo. Tú, que siempre habías procurado ser discreto, que vives de la imagen externa que das, falseada y burda, sólo como tú sabes serlo y vivir. ¿Qué hizo que arrancases de aquella forma esa noche Bruce?

Apenas quedarían tres minutos para que supuestamente dejarán de estar solos, para que él dijese aquello que ella tanto necesitaba o arrancase en uno deseos ataques improvisados de ira que solían cogerla desprevenida.

Anormalmente tranquilo pese a todo, continuó sentado, y volvió a tomar como punto de referencia la mesa que tenía delante.

·        BRUCE: Te vi llegar. Subiste corriendo la escalera .Lo primero que pensé fue que hacía tres meses que no nos habíamos visto y, sin embargo, no viniste a dar conmigo, ni preguntaste por mí.
Subí a dar contigo y en cuanto abría la puerta , vi la bolsa de viaje abierta encima de la cama, y a ti recogiendo cosas del armario y los cajones .
Estabas muy ansiosa y no sabía por qué. Te pregunté qué hacías, y sin mirarme ,mientras seguía introduciendo ropa en la bolsa, me dijiste que había terminado. No era capaz de entender qué estaba pasando, pero tú no parabas de meter cosas en la bolsa como si se te fuese a escapar algo, o alguien.
Me acerqué a ti y te cogí por los hombros para tratar de detenerte. Necesitaba una explicación .
Me miraste, y me dijiste que todo había acabado hacía tiempo  aunque no hubiera querido darme cuenta .  Entonces te pregunté, y me reconociste que había alguien. Alguien que te había ayudado a encontrarte a ti misma de nuevo, alguien por quién merecía dejarlo todo e irte .
Me quedé sin reacción mirando al rededor, ni siquiera sé lo que pasaba por mí cabeza entonces.  
Tiré todo lo que había en un aparador. Tú trataste de salir de la habitación , pero te agarré el brazo tan fuerte que chillaste y te retorciste, y entonces me lo dijiste .
·        SARAH: ¿Qué ?
·        BRUCE: Qué estabas embarazada.

Y sus ojos dejaron de prestar atención a la madera y sus vetas para centrarse en los de ella. Todo lo demás sobraba, formaba parte de lo que podría denominarse historia antigua. Todo lo demás se sabía , sólo faltaba saber la chispa que lo provocó.

El resto de confirmaciones sobraban. Los nervios acumulados, el exceso de velocidad y algo que nadie más sabrá y que ella nunca recordaría , porque se encontraba sola.

Y entre medio del silencio que se produjo en la sala, su voz ,extrañamente  calmada, resonó de nuevo.

·        BRUCE: Te lo había dado todo. Cuando nadie quiso ni darte la mano, yo te ofrecí las llaves del mundo que andabas buscando, las oportunidades soñadas . Y no conforme con eso , fui más allá. Yo te amaba Sarah. 
·        SARAH: Extraña forma de acabar demostrándolo. Tú me abriste las puertas , eso es cierto, pero terminaste confundiendo todo con una ánimo de posesión ,más propio del derecho que tenías sobre mis libros.   Era una persona Bruce,  una mujer , no una mercancía . Llegó el momento en que controlaste mi vida de tal forma que ya ni podía respirar sin que   tú dieses  tu permiso. Eso no era ,ni es amor.

Y con su mirada casi melancólica presente   , como nunca se la había visto,  la puerta de la sala    se abrió , apareciendo la Oficial Judicial y su abogada, las cuales procedieron a    tomar asiento.

Pese a insistirle  la letrada a su cliente para que le adelantase la respuesta, éste mantuvo silencio .

·        OFICIAL: Bien Sr. Davison, ¿ha tomado una decisión ?

Aquella forma de mirarla le resultó extraña. Para ella, era como si realmente pareciera ser consciente de que todo terminaba ese día y que ciertamente la perdía para siempre. En su interior, no quiso creer que por primera y última vez en su vida, pudiera levarse de allí el recuerdo del único atisbo de humanidad que podía ofrecerle.

·        BRUCE: Sí.
·        OFICIAL: Y ¿Cuál es?
·        BRUCE: Desisto de la petición y de la demanda.

Su abogada, incapaz de salir del asombro, le increpaba tratando de que la Oficial no le hiciera caso.

·        OFICIAL:  Sr. Davison, ¿se da cuenta de lo qué eso significa?  Deberá asumir las costas y la obra volverá a recaer en sus manos.
·        BRUCE: Sé perfectamente lo que significa.
·        OFICIAL:¿Desea aceptar la propuesta de la opción de entrega del piso como medio de compensación económica entonces o también rehúsa?

Separó la silla y se incorporó. Mientras se colocaba bien la chaqueta, se dirigió a la Oficial de Justicia.

·        BRUCE: Rehúso.
·        OFICIAL: Bien, entonces terminaré de rellenar la documentación y se la haré llegar  a través de su abogada.

Y tras despedirse de la funcionaria convenientemente, al pasar por su lado, un rostro de seria y sentida despedida fue el último gesto que le quedó de él.

Una firma en un documento  leído previamente  y  la última cosa pendiente que le quedaba por hacer, quedaba finalizada. El punto y final de aquella lista ,en principio interminable ,que un día se presentase a sí misma , era colocado por fin con una tinta especial e imborrable.

Una vez hubo salido al exterior de aquel edificio oficial, sin prisa alguna por su parte y olvidándose de que existiera el reloj o los horarios prefabricados, comenzó a deambular por las calles como hacía mucho tiempo que no lo hacía. 
Los escaparates que se le iban apareciendo , resultaban contarle inquietantes historias de cada uno de los objetos propuestos, y lejos de surgir la necesidad de realizar alguna compra, se tomó su tiempo para disfrutar de aquellas ventanas con vistas especiales,  cual niño curioso que intentase  inventar nuevos mundos a los que huir y sentirse libre .

Una cena ligera en un italiano encontrado por casualidad  y un café para cerrar la noche , fue suficiente como complemento para saber que podría volver a su vida normal a partir de que el despertador sonase a la mañana siguiente.

Y aquellas ideas recurrentes , aquellos supuestos planes de encauzamiento de su vida a partir de este nuevo comienzo, como ella ya lo consideraba,comenzaron a tomar forma, a esquematizarse por fases y medidas que había que adoptar previamente.

Pero eso sería algo que terminaría de decidir por la mañana, o al menos eso pensaba ella.

Tras una noche en la que efectivamente el sueño supo a poco tras conseguir dormir como nunca, se marchó a la Universidad más temprano de lo que tenía acostumbrado a efectos de que le diera tiempo preparar algunas cosas con antelación, sin embargo, apenas firmar en  Secretaría y recoger correo atrasado, Candice , muy nerviosa y alterada, la abordó en el pasillo.

·        CANDICE:¿Dónde diablos te habías metido?
·        SARAH: Buenos días.

Agarrándola del brazo, prácticamente se la llevó en volandas en dirección al despacho de Freddy mientras trataba de avisarla por el camino.

·        SARAH. Pero ¿Se puede saber a dónde me llevas?
·        CANDICE: Freddy lleva reclamándote desesperado toda la mañana , de hecho me llamó al móvil nada más amanecer, casi pareciera que hubiera dormido aquí.

Aquello comenzaba a preocuparla sobre manera.

·        SARAH: ¿Y no te ha dicho para qué o qué pasaba?

Sin respuesta posible llegaron al despacho, y tras tocar en la puerta, el panorama  de lo que se venía encima , se adivinaba por la cara del Director de la Facultad.

En un estado nervioso difícil de definir, Freddy se mantenía de píe caminando de forma ansiosa de un lado a otro de la  estancia, mientras ellas dos se adentraban esperando respuestas.

Aún llevando un buen rato sentada, Sarah no pudo dejar de observarle , tocándose las manos de forma compulsiva , como si le sudaran , y  paseándose por detrás de su silla , de un lado para como si la distancia nunca fuera suficiente , y fuese un recluso en una celda de aislamiento que evocara estar en libertad.

Candice y ella se intercambiaban miradas y gestos de no entendimiento de lo qué sucedía en realidad, pero para la primera, el susto en el cuerpo por esa llamada a tales horas, ya no selo quitaría nada ni nadie.

Dado que aquella situación parecía alargarse y que él no manifestaba demasiada intención de comenzar a hablar , la mayor de las dos profesoras decidió tomar la iniciativa.

·        CANDICE: ¡Quieres parar de una vez y decirnos qué diablos pasa!

Aquella reacción compulsiva y desmedida, aquella voz en grito a esas horas, hizo que no sólo Freddy se sobresaltara. Sarah giró su cuerpo hacia ella sorprendida por su forma de llamar la atención, nada habitual en una persona como ella.

Cuando él hubo vuelto a la supuesta normalidad , aún encontrándose intranquilo, cogió una hoja que tenía encima de la mesa junto a un sobre abierto , y comenzó a desplegar la interpretación de su papel preferido,  el  de inmensa solemnidad del que tanto disfrutaba ,propio de actos muy solemnes , con su cabeza altiva y cambiando hasta el tono de su voz.

·        FREDDY: Esta mañana  decidí llegar muy temprano , de hecho creo que fui el único en estar aquí esta mañana ,porque la luz del día aún no comenzaba a salir ni se la esperaba, y todo el edificio parecía el escenario propicio para que de cualquier esquina saliese alguien con un hacha, y tíos con sábanas arrastrando cadenas.

Al escucharle aquella introducción, las dos trataron de evitar que se las escuchase o se las viese riéndose. Candice bajó su cabeza, y Sarah optó por taparse la boca disimuladamente, mientras él continuaba observando el papel que sostenía.

·        FREDDY: Sin embargo, no fui el primero. Alguien llegó antes que yo y dejó ésto por debajo de mi puerta, deduciendo por mi parte , que desde luego esa persona quería asegurarse de que fuera yo quién lo recibiera personalmente  y nadie más.

Seguidamente , alargó su cuerpo por encima de la mesa y colocó la hoja delante de Sarah, que sin moverse , desde dónde se encontraba ,miró de soslayo hacia lo que parecía la firma rubricada, reconociendo el nombre.

·        FREDDY: Preferiría no tener que escuchar que tú has tenido algo que ver con esto.

Al sentirse directamente señalada, cogió lo que a priori parecía una carta  y comenzó a leerla en alto.

“A/A Excelentísimo Sr Rector

Estimado Sr.

Por la presente, me dirijo a usted lamentando tener que poner en su conocimiento una decisión que me ha sido muy ardua de tomar , y que contraviene todos mis principios y mi forma de entender los compromisos profesionales que he asumido y seguiré asumiendo a lo largo de mi vida , no esperando verme nunca más en situación de igual calado a ésta que me atañe, y por la que me he visto obligado a escribir esta carta .

Con todo mi pesar, he de hacerle saber , que me veo obligado a abandonar la dación de las clases que hasta ahora venía desempeñando , así como la responsabilidad que se me atribuyó al frente del Área respectiva interdepartamental, por motivos estrictamente personales y completamente sobrevenidos de improviso ,de suficiente gravedad y urgencia, como para no poder esperar los meses que quedan hasta que el año natural finalice.

En aras de no causar más perjuicios de los que me consta que esta inesperada decisión supone , he dispuesto la programación pendiente así como los exámenes que a mi juicio y siempre acorde con el programa establecido, deberían ser llevados a cabo aunque su corrección recaiga en otra persona. Documentación, que usted encontrará resguardada en un sobre cerrado , a su nombre, encima del lado respectivo de la mesa que me pertenecía en el Departamento.

Reiterando mis más humildes disculpas por lo que sé a ciencia cierta que es una gran contrariedad , conllevando reajustes no previstos y otros perjuicios de incalculable valor, sólo me queda manifestarle mi lamento sincero por esta situación , y mi agradecimiento infinito por haber sido escogido en su momento , según su buen juicio, para llevar a cabo tan grandiosa y satisfactoria labor, asegurándole, que ha sido una más que gratificante etapa de mi vida  que nunca podré olvidar, así como el maravilloso trato recibido y a su vez dispensado, por todos y cada uno de los miembros de la comunidad educativa en la susodicha Facultad de Referencia , y en tan Ilustre Institución Universitaria.  

Sin más, reiterando mis más sinceras disculpas , me despido , esperando podamos tener la oportunidad de encontrarnos en otras circunstancias .

Atentamente,

               Fdo: Steve Andrew Lowell  “

Por motivos estrictamente personales y completamente sobrevenidos de improviso” . “De suficiente gravedad y urgencia”. Esas dos frases que se quedaron en su retina y en su mente mientras devolvía la carta a la mesa, tratando de asumir lo que ello significaba.

Sin que tan siquiera sus planes se hubiera podido asentar mínimamente, y su propio andamio constructivo comenzaba a resquebrajarse.  

Lejos de dejarla, Freddy comenzó su hostigamiento culpable como si de un tercer grado se tratara.

·        SARAH: Por lo que se ve ,lo dice bien claro en la carta, motivos estrictamente personales y urgentes ,no sé qué tengo que ver yo en eso.
·        FREDDY: ¿Quieres que te recuerde la bienvenida que diste a la noticia en este mismo despacho? O ¿cuándo te comuniqué la decisión de la Junta sobre la dirección interdepartamental?
·        SARAH: ¿ Y qué pretendías Freddy? ¡Llevaba años asumiendo una responsabilidad que no pedí, que me distéis aún estando enferma , adaptasteis toda una programación para que me la quedara, y de la noche a la mañana  me la arrebatas por un tipo extranjero que acababa de pisar esta Universidad , que no conocía ni los Estatutos , sólo por tu apetencia de fotografía y nombre  con el nobel de Literatura más joven de la historia! . ¡Dios!

Sin poder aguantar sus nervios , los acumulados por la noticia más los que él le generaba, se levantó de la silla.

·        FREDDY: No sé qué puñetas pasaba entre esas cuatro paredes Sarah, pero no me hagas tener que citarte ante el Consejo.

Incrédula con lo que escuchaba salir de su boca, no pudo evitar reírse .

·        SARAH: Pero ¿Tú te estás escuchando? ¿A mí? Has perdido el juicio , aunque dudo que lo tuvieras alguna vez, la verdad.
·        FREDDY:  ¡Sarah!

Su tono de advertencia , lejos de calmarla, la alteraba  mucho más.

·        SARAH: ¿Me estás amenazando en serio Freddy? ¡Tú fuiste el que le invitaste! ¡Tú fuiste el que selo vendió a la Junta como el maná que nos vendría bien por puñetera publicidad! ¡ Tú fuiste el que decidiste darle el cargo sin tener la seguridad certera de que se quedaría  y tú fuiste el que se lo vendió así al Consejo! ¡ No empieces a barrer hacia donde no corresponde  Freddy! ¡Tú metiste la pata ante el Consejo y tú deberás responder ¡ ¡Es más , ya puedes ir aprovechando para hacer algo que estoy segura que no has hecho, y es confirmar que yo me largo en cuanto coloque las últimas actas en el tablón! Mira por donde , yo no creo que necesite carta que lo justifique.

Notablemente afectada y muy nerviosa , con una impotencia interior que se la comía por dentro y sin apenas poder respirar, salió de aquel despacho dejando hasta la puerta abierta  , en dirección al Departamento.

Sin ser capaz de ver nada en aquel momento por su propia ofuscación , donde primero centró su vista fue en la encimera y en todo lo que había en ella, y en un arrebato sin control , con una fuerza inusitada, empujó todo lo que había en ella al suelo.
Con las lágrimas buscando camino , lo siguiente en interponerse fueron las estanterías con los archivadores y libros , acabando de la peor manera en el suelo.

La puerta del Despacho se abrió, y sin que ella viese ni sintiese nada en ese instante, sólo se dio cuenta de que alguien la retenía con fuerza desde su espalda tratando de impedir que pudiese seguir haciéndose daño, ya que la herida del brazo se le había vuelto a abrir y sangraba traspasando la venda.
Con una inmovilización dificultosa, quién la agarraba trataba de llevarla al suelo , lejos de los restos y del resto de muebles , sólo su voz en primera instancia y sus ojos después, hicieron que se detuviese.

·        RICHARD: Sarah, tranquila. Estoy aquí. Estoy aquí.

Cuando Candice entró al despacho, su rostro ejemplificaba el horror más absoluto. Un gesto de Richard señalándole que todo estaba mejor ,fue suficiente , al menos de momento ,para tranquilizarla.

Ana Patricia Cruz López

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