martes, 16 de febrero de 2016

MOMENTOS . Siempre tuya. (204)


Restos de sentimientos ,
que el viento supo llevarse
para que mi mente deje de recordarlos .

Tu imagen ,
una foto cuyo papel se va deteriorando
hasta disolverse.

Tu recuerdo,
tornándose cruel ,
hasta desangrar el alma
de la inocente que aún queda bajo mi piel,
dejando las señas de los latigazos
en los que convertiste cada palabra tuya
dicha aquella noche.


Difícil creer que aquella imagen tuya fuera la real.
Movido por los agentes de la oscuridad,
te dejaste llevar
y cargaste contra mí por orden suya.

Trato de entender el por qué.
Por qué llevar a cabo algo que te rompe,
algo que te aleja de esta forma
de lo que más has querido.

Trato de comprender
si a quién conocí ,
sólo representaba un papel ,
o debajo de la imagen dada
se escondía el hombre que cada día se daba a mí.

Bomba de relojería con conmutador en tus manos,
sin saber qué cable cortar.
Esperando aprietes de una vez ,
volando todo por los aires
y nos olvidemos de ésto que nos unió.
Esto se ha convertido en nuestra propia guerra,
de la que no nos ha quedado ser más que soldados .

¿Dónde quedó lo qué sentíamos?
¿Dónde quedaron las palabras rotas
en las despedidas ?
¿Dónde quedó la dulzura inmensa
que desplegabas tímidamente alguna vez?
¿Dónde queda toda la vida juntos,
las risas y los buenos momentos,
las palabras sinceras y las noches de conversación,
los dedos entrelazados a todas horas ,
incluso en el corazón?
¿Dónde has quedado tú?
¿Dónde te encuentras?

Añorando un presente
que convertiste en pasado sin saber por qué,
así vivo ahora ,
día a día ,
de mis recuerdos vivos y añoranzas impropias,
de mis falsas esperanzas de que todo volverá a ser igual,
de mi fé en el ser humano,
en ti.
En quién creía conocer y conozco.
En quién creía amar y amo.
En quién creía necesitar y necesito.
En quién ahora me falta y
el aire continúa sin entrar,
bloqueando mis sentidos una vez más .

Maldita vida que me haces jugar
según tus condiciones ,
que le dejaste cruzar
y permitiste que yo lo viera.
Como mismo das,
dicen que quitas ,
y no se equivocan.

Y ahora me toca vivir así,
sabiendo que todo es imposible ,
que la causa fue ajena,
y que ni yo misma la se.

Reloj que corres como el cronómetro ,
hacia detrás,
llega a cero, te lo suplico.

Empezar de nuevo ,
de la nada ,
sin ti,
sin que hayas existido jamás.

Reloj,
que no existes ni existirás nunca,
sólo deseo desaparecer ,
porque mientras te siga viendo ,
tus palabras se clavarán más y más hondo
en un corazón partido en dos que no se recuperará jamás.

Reloj,
rueda rápido,
sé veloz,
y que el viento me lleve entre sus palabras
de odio y amor a partes iguales,
de sentimientos encendidos de presunto odio visceral,
de apasionamiento y abrazos virtuales,
deseados y no pedidos ,
en éste ,
tu papel,
tu maldito papel.

Ana Patricia Cruz López

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