CAPÍTULO DÉCIMO SEXTO
NO HAY VUELTA
ATRÁS
![]() |
| Créditos a quién corresponda |
Dejarse llevar con él resultaba tan fácil…Desde el principio siempre se
sintió diferente ante su presencia ,y pese a todo lo ocurrido, los sentimientos
no habían cambiado.
Y nuevamente, volvió a
hacerlo. Entre sus brazos todo parecía distinto. Una noche más le pidió ¿quién
podía negarle nada ?
Con toda la ternura de qué podía hacer gala, muy suavemente ,sus
labios acortaron el recorrido por sus mejillas de aquellas lágrimas, para casi
imperceptiblemente, recalar en sus labios
en una suerte casi suplicatoria, esperando respuesta por su parte.
Una mirada fue lo que recibió.
Su último recurso para tratar de convencerle de que no siguiera adelante, pero
aunque el mensaje fue recibido, él hizo caso omiso , decayendo por completo
cualquier intento de defensa.
Con un cuidado exquisito por
su parte, más propio de un primer encuentro que de dos personas que ya se
conocieran, mostró completa disposición para que aquella última noche fuera
inolvidable.
Cogiéndola de la mano , se le
acercó al oído ,y le hizo una proposición que no podía rechazar. Un leve susurro, que acariciaba sus
oídos en aquel tono de voz tan particularmente suyo.
·
SHELDON: Acompáñame.
Pero cuando tiró de ella para
que fuese con él, su cuerpo refrenado hizo que se detuviese. Creyendo que
podría dominarla la inseguridad, lo intentó una segunda vez sin resultado
posible, y con tan sólo ver su rostro apenas unos segundos, obtuvo una
respuesta .
Algo sintió romperse por
dentro. Aquello era una despedida. Nunca pudo imaginar que fuese a suceder así.
Siempre con la esperanza latente de recuperarla de alguna forma, su adiós le otorgaba un cierto sabor amargo en la
boca.
Consciente de que una vez
saliese por la puerta ,lo más probable, es que no volviera a tenerla tan cerca y menos
pisando su casa, sólo le quedó resignarse .Su voluntad ya estaba manifestada
claramente ,y sin tan siquiera preguntarle por qué, tras soltarle la mano con
angustia, se acercó a la mesa ,cogió el bolígrafo del escritorio, se contuvo en
su inmediatez unos instantes para, finalmente, firmar los documentos.
Dejando todo en su sitio de
forma meticulosa, además de los papeles
tal cual le fueron entregados por ella para que pudiese comprobarlos en cuanto
los recogiese, sin mediar palabra alguna, sin volver a mirarla, salió del
despacho con la cabeza baja en dirección a la biblioteca.
Sabiendo perfectamente lo que
aquello significaba, sabiendo el daño que produjo por partida doble, sólo quiso
salir de aquella casa cuanto antes . Se acercó a la mesa para recoger la
documentación y bajó las escaleras a toda prisa ,pero al llegar al vestíbulo,
antes de abrir la puerta , le pareció escuchar una melodía.
Con mucho cuidado se acercó a
su estancia preferida en toda la casa , el rincón donde Robert se sentía él
realmente como ella le dijo en cierta ocasión , y tras asomarse por la ranura
que la puerta abierta había dejado, sin tocarla
para evitar que pudiese hacer ruido, le vio. Sentado en el banco, tocando
aquel hermoso instrumento recuerdo de su madre, la gran concertista, y mientras
la música se apropiaba de su interior ,mientras el sentimiento más desgarrado
podía sentirse con cada nueva nota que emitía, cerrando brevemente los ojos ,se
dejó imbuir por todo aquello ,antes de marcharse definitivamente.
Aquella melodía ,inolvidable
cierre de un ayer lleno de vida y esperanza , de algo que podía ser el
encuentro de lo que definitivamente se ha buscado toda la vida, continuó
sonando mientras ella terminaba de pertrecharse encima de la moto.
Aquella imagen de su figura
marcharse y atravesar la verja , fue algo que prefirió no imaginar ni ver.
Acelerador a cuestas girado a
todo lo más que podía y con la suerte de no encontrarse ningún coche policial
haciendo control , no quiso ir directamente a casa, necesitaba respirar , estar sola con ella misma aunque
sólo fuese un miserable minuto .
Negada a pensar en nada , de su mente emergían imágenes de lo vivido
con demasiada facilidad involuntaria, hasta que consideró que era mejor
detenerse en algún lugar. Ubicando su playa favorita tras ver la señalización
en el margen de la carretera, decidió adoptarlo y proseguir hasta que no
pudiera continuar.
Fría aquella noche desde
muchos aspectos, la brisa venida desde los adentros del océano , traía el mar
agitado hacia la orilla. Sólo la luna llena, la madrina que todo lo ve desde el
cielo, le sirvió de compaña, hasta que apenas unos quince minutos más tarde,
las luces de un coche se acercaban desde lo alto del camino.
Sin volverse a girar,
prosiguió observando aquel acercamiento a través de los retrovisores , sabiendo
el momento justo en que se detendría unos metros más atrás . Esperando que ella
se diese la vuelta para comprobar, el conductor del vehículo no apagó el contacto , sino que al ver que
su presunto objetivo no era conseguido, fue
cuando decidió silenciarlo.
Con su mirada al frente y sin querer
pensar de quién podría tratarse, escuchó una sola puerta cerrarse y los
pasos de un solo individuo acercarse a ella. Sólo respiró tranquila, cuando aquella misma
brisa que la había cubierto por completo minutos antes, le trajo , de forma
liviana , un aroma muy familiar.
·
HEYDEN: ¿Un localizador o mi móvil?
·
MICHAEL: Lo primero. Te lo colocó Frank el otro
día.
·
HEYDEN:
¿Frank sigue en casa?
·
MICHAEL: Esperándote. Le acaban de dar los
últimos movimientos del barco y de
Bourke.
·
HEYDEN: ¿Sigue en Nueva York?
·
MICHAEL: Sí. Suponemos que hasta mañana que
llega el barco. Es posible que decida ir a comprobar personalmente la mercancía
para después dejarlo todo en manos de su gente. Según los contactos del
Aeropuerto, alguien compró dos billetes de avión con destino Panamá para dentro
de dos días. Pagaron con una tarjeta , se le siguió el rastro y casualmente
, son corporativas. Pertenecen a una de
sus empresas.
·
HEYDEN: Necesitamos tener actualizada la
información sobre la investigación, tanto del fisco como de la Agencia de
Valores. Se está volviendo muy
descuidado y eso no es propio de él. Algo ha debido pasar para que adelante
todo .
·
MICHAEL: Sabemos que su contacto en Panamá le ha
estado preparando su salida del país sin pasar por la frontera.
·
HEYDEN: A
él le han entrado las prisas y a nosotros se nos acaba el tiempo.
Sin que el silencio inmediato
que les sobrevino lo cortase nadie, ella se sintió observada fijamente.
·
HEYDEN: Te mueres de ganas por preguntarme.
·
MICHAEL: Te seguí desde que saliste , y
sinceramente, confiaba en tener que marcharme,
hasta que te vi salir tan sólo un rato después.
Mordisqueándose el labio como
ya era costumbre en ella cuando se ponía nerviosa o la situación era
comprometida, cogió las llaves del contacto y abrió la maleta , extrayendo los
papeles .
·
HEYDEN:
Haz lo que debas y entrégale una copia. La mía la guardarás tú.
·
MICHAEL: Heyden...
Antes de que pudiera
proseguir, cerró el maletero y se colocó el casco. A él , no le quedaba otra
posibilidad que volver a subirse al coche
y seguirla de vuelta a su casa ,
en dónde Frank , se encontraba
reordenando los datos que sus distintos contactos le habían
proporcionado.
Con el sonido de apertura de
la puerta del piso, él dejó de prestar atención a lo que venía haciendo . La
saludó , pero seguidamente , ver la cara de su acompañante fue más que significativo de que algo no iba
cómo debía.
Ante su rostro de
circunstancia, Michael le negó con la cabeza
, y ambos , la dejaron dirigirse al dormitorio .
De vuelta en el salón cambiada
de ropa apenas unos minutos después, incursó
en silencio en la cocina con la intención de prepararse una taza de café muy
cargado. Mientras Michael no le quitaba el ojo de encima de forma descarada, Frank
prefirió observarla bajo el disimulo de continuar consultando sus esquemas de
puño y letra que tenía delante.
Una vez más, el silencio tenso
que se respiraba , que lo cubría todo, la terminó desquiciando , optando por
ser ella quién lo destrozase con su voz.
·
HEYDEN: Necesito
su localización exacta y un billete de avión sólo de ida.
Ambos hombres se miraron .
·
FRANK: Sigue en el mismo hotel . Si coges un
vuelo esta noche , llegarás antes de amanecer.
·
HEYDEN: ¿Hora de llegada del barco?
·
FRANK: Sobre las ocho.
·
HEYDEN: Aún tendrá un ahora de margen antes de
que le permitan subir. La policía y los funcionarios del Puerto se presentarán
poco antes del atraque definitivo, desde que avise el Práctico.
·
FRANK: Lo más probable es que cuando salga de
él, no lo haga solo, o por lo menos, no del puerto.
·
HEYDEN: Si le dejan acceder con el coche a píe
de escalinata seguro, aunque en su caso,
dudo mucho que no salga acompañado por ellos
. Esa maldita superioridad acrecentada por su inmunidad…
·
FRANK: Iré al hotel a darme una ducha y haré unas llamadas . Tendré
a un equipo preparado para encontrarnos en Nueva York. Aprovecharé para
solicitar un material que nos hace falta . En cuanto tenga el vuelo, te envío el número de localizador al móvil. Nada
más lleguemos me pondré en contacto
contigo.
Se acercó para besarla , y
aprovechando que se encontraba cerca , trató de irse algo más tranquilo.
·
FRANK: ¿Estás bien?
Ella le asintió, pero eso no
le fue suficiente.
·
FRANK: Todo saldrá bien, ya verás.
Una sonrisa casi de compromiso
le revelaba que no se encontraba tan bien como le hacía creer, sin embargo, sin
tiempo para continuar esa conversación y con la sensación de que aún así no
habría forma de que se lo contase, decidió dejar todo en manos de quién mejor
pudiera comprenderla , Michael.
Por más que la observase y
ella fuera consciente de que parecía estar atento a cada gesto suyo, no quería
hablar del único tema que a él parecía importarle, no obstante, todo se le
venía abajo , cuando le vio incorporarse del sofá y acercarse a ella .
·
MICHAEL: Supongo que no vas a hablarme de ello
ni aunque te lo pida.
·
HEYDEN: No tengo mucha intención a decir verdad.
·
MICHAEL: ¿Cómo conseguiste que te los firmara?
·
HEYDEN: No tuve que hacer nada. Absolutamente
nada.
·
MICHAEL:
¿Y él…?
·
HEYDEN: Tenías que haber visto su cara. –
Incapaz de mirarle mientras se lo contaba , la imagen del rostro de Robert
volvía a proporcionarle una terrible sensación de ahogo- Casi me suplicó que me quedase, que le diese
una sola noche más, pero no pude .
Su voz se iba resquebrajando.
·
HEYDEN: Lo deseaba. Deseaba no una noche, toda
la vida. No quería marcharme de allí. Pero entonces, pensé que él no se merecía aquello. ¿Una noche
más, para después despertar solo sabiendo que … ? Simplemente firmó y se fue
sin decir nada más.
Y por fin, extrayendo fuerzas
de flaqueza, fue capaz de dirigirse a él cara a cara.
·
HEYDEN: ¿Te acuerdas lo que te dije hace mucho tiempo cuándo su nombre salió en
una conversación ?
·
MICHAEL: Creo que ambos dijimos muchas cosas en
torno a él.
·
HEYDEN: Sí, eso es cierto, pero me acuerdo
perfectamente que me dijiste que le conocías tan bien , que sabías que
terminaría haciéndome daño . Hasta ahora , no había logrado entender tus
palabras , y hasta este preciso instante , las mías, dichas entonces, nunca
habían cobrado tanto sentido. Tú nunca tratabas de avisarme en contra suya ,
sino contra mí misma si entraba en este juego . Tú sabías , desde aquella noche
en el club, lo que acababa de pasar
y el camino que seguiría. Sabías el
final antes que nadie.
·
MICHAEL: Nunca creí que llegarías tan lejos. Él
llevaba demasiado tiempo huyendo de nada
que pudiera oler a relación , pero me bastó verle la cara aquella noche para entender muchas cosas .
Bebiendo lo que le quedaba de
líquido en la taza, se dispuso a fregarla cuando las manos de él la detuvieron.
·
HEYDEN: Ya no hay vuelta atrás.
·
MICHAEL: Le conozco. Sé que no cerrará la puerta
así como así. Siempre creerá que vuelves y aunque no te lo diga jamás, te
estará esperando.
·
HEYDEN:
¿Crees realmente que soy tan mala persona como para herirlo y hurgar en
la herida ?- entonces le miró – Saber que ya se desangra por dentro, para mí,
es suficiente.
Sólo el sonido de su móvil logró
hacerle desaparecer todo dolor interno , toda melancolía o sentimiento de culpa
evidente. Él lo recogió de la mesa de la sala y comprobó el mensaje .
·
MICHAEL: Deberás darte prisa si quieres coger el
vuelo, el avión sale dentro de dos horas.
Mientras ella culminaba la
maleta, él repasaba la documentación que debía llevar encima para que la
metiese en el bolso de mano. Junto con ello, un sobre abultado que abrió en su
presencia para mostrarle el contenido.
·
MICHAEL: Dinero en efectivo . Dos tarjetas, su
uso nos permitirá tenerte localizada. Dos pasaportes . Los chicos de
Inteligencia ya han hecho su parte del trabajo , así que no tendrás problemas
con ninguna de las dos identidades, pero deberán permanecer a buen recaudo.
Como tú dijiste , esto es un viaje de ida.
Una vez entres en ese lado , no te dejará salir. No es seguro que te
deje acompañarle y tomes el mismo camino que él. Sabe que no tendrías problemas
, así que, podría decidir enviarte por los cauces oficiales , en ese caso,
úsalos.
Y al final del sobre , una
llave.
·
HEYDEN: ¿Una llave?
·
MICHAEL: De una taquilla concreta , en Grand
Central. Piso menos uno , taquilla número trece.
·
HEYDEN: ¿Qué contiene?
·
MICHAEL: Algo que deberás resguardar tan bien
como los pasaportes, y que podría salvarte la vida llegado el caso. No lo abras
en la estación. Cuando lo tengas , sal y
ábrelo en la habitación del hotel .
Pese a todo lo pasado , a todo
lo vivido por ella y en lo que él estuviese presente de alguna forma, no solía
mostrarse tan preocupado como lo estaba ahora. La última vez que ella recordaba
haberlo visto en ese estado y con aquella cara , se dio hace muchos años, a poco de entrar a
servir en el club , más exactamente , cuando le acompañó al interior de la gran casa donde
se disponía a efectuar aquel primer servicio .
Casi alterado y ligeramente
pálido, ella trató de tranquilizarle
colocándole una de sus manos en una mejilla , y desesperado, la cogió apresuradamente estrechándola con fuerza
en su cara.
Teniendo todo listo, bajaron
en el ascensor callados, sin mirarse. Él portando su maleta , mientras ella
trataba de guardar la compostura a fín de que los nervios no la traicionaran.
Una vez junto al vehículo,
mientras ella se sentaba en el lado del acompañante , observó que él parecía
tardar demasiado en el maletero . A
través del retrovisor superior , pudo ver su rostro al cerrar la tapa.
Angustiado , buscó su cuerpo en el interior semioscuro , con claro gesto de
impotencia.
Sin miradas que hacerse pese a
desearlo, sin tratar de convencerla para que desistiera pese a
quererlo con todas sus fuerzas, el silencio volvió a apoderarse de todo. Y éste
continuaría una vez llegaron a las puertas de salida del Aeropuerto.
Detuvo el coche y extrajo la
maleta dejándola en la acera mientras
ella iba a dar con él. Una sola mirada
entre ambos bastó. Previendo la
intención de Heyden de despedirse abrazándolo, se dio media vuelta sin decir nada , sin volver a mirarla. Las
despedidas nunca fueron su fuerte y menos
aún con ella . Supersticioso como ninguno, siempre entendía que aquellos
momentos suponían un hasta luego , nunca un adiós, y que si la palabra era
mencionada, se poseían todas las cartas
para que la jugada se realizase.
Sencillamente arrancó el coche y se marchó. Golpeando el
volante con las manos por la impotencia y la rabia contenida que sentía en su
interior , y pese a negarse a sí mismo la posibilidad de despedirse, detenido
en el primer semáforo que daba acceso al
exterior del recinto, no pudo evitar mirar a través del espejo retrovisor .
Ella continuaba donde mismo la había dejado, viéndole desaparecer.
Mientras
tanto , en Nueva York, Bourke , en su habitación , disfrutaba de una plácida
copa cuando su hombre de confianza entró
en la misma .
·
ANDY: Todo está listo para mañana . Se encargarán de que los funcionarios estén
fuera a las nueve , después podremos acceder nosotros.
·
BOURKE: ¿Se
ha preparado todo para la noche?
·
ANDY: Sí, los camiones estarán listos para
llegar antes de las once .
·
BOURKE:
Que estén preparados para salir a
mi señal.
·
ANDY: De acuerdo. ¿Algo más ?
Bourke apuró su copa , y tras
seguir con sus ojos la curvatura afilada del mismo , continuó.
·
BOURKE:
Mañana iba a ser un gran día, pero
de pronto ha pasado a ser glorioso.
No quiero que lo vea. Cambia la ubicación de
la reunión, no me gustaría que su carácter histérico lo estropee todo.
·
ANDY: ¿El Seasons te parece bien? Está al otro
lado de la ciudad.
Le asintió con la cabeza.
·
ANDY: Entonces voy a prepararlo y se lo comunicaré.
¿Misma hora?
·
BOURKE:
Sí – tras quedarse pensativo unos instantes - ¡No! Dile que me retrasaré
unas dos horas posiblemente , que me ha surgido algo más inquietantemente
urgente.
·
ANDY: - Visiblemente preocupado- ¿Aún sigues pensando que es buena idea?
·
BOURKE: Siendo la actriz principal de esta
comedia y mi invitada de honor, no puedo permitirme decepcionarla.
·
ANDY: Bien , lo tendré todo listo a primera hora.
·
BOURKE: Como debe ser.
Antes de que Andy saliese de
la sala , Bourke volvió a reclamarlo.
·
BOURKE: ¡Andy!
·
ANDY: ¿Sí?
·
BOURKE: Asegúrate de que alguien la espere y la
siga . Quiero que llegue a mis manos
sano y salva.
·
ANDY: Veré a quién puedo mandar.
·
BOURKE: ¡He dicho que te asegures!
Su tono inquisitivo resultó
ser una orden directa. Ante su no respuesta, se volvió hacia él para comprobar
si había algún tipo de problema.
·
BOURKE: ¿Alguna duda?
·
ANDY: Sabes que …
·
BOURKE:¿Sé? ¿Sé muchas cosas Andy, pero creía
que ya todo eso estaba más que superado?
·
ANDY: No me refiero a eso y lo sabes.
·
BOURKE: A estas alturas ella sabe que sé que
aparecerá , ha procurado no ser nada discreta. Hace tiempo que los dos sabemos
cuál es el territorio del otro, y las reglas del juego . Ella sabe a lo que viene , y yo no desmereceré
su oferta no asegurándole su llegada hasta mí. – Acercándose a él, cogió el
cuello de su camisa y se lo fue recolocando- Ha cogido habitación en el mismo hotel, quiero
que me avises cuando llegue , y que no
le quites el ojo de encima. En algún momento deberá encontrarse con sus amigos.
¿Te ha quedado claro?
Tras observarle apretando el
cuello de aquella forma casi amenazante, trató de respirar hondo aunque
continuaba tenso, y sólo por satisfacerle , dio la respuesta esperada , aunque
supiera que era una muy mala idea.
·
ANDY: Perfectamente claro.
Claro pero no convencido.
Claro , que no debía ocurrírsele perderla de vista y que debía dejarse ver , todo lo que
justamente él no consideraba que debiera hacer.
Y mientras su ayudante salía
de la estancia , Bourke se servía otra copa admirando absorto y pensativo el
líquido color madera que lo componía.
·
BOURKE: Sencillo y hermoso, pero gratamente
elaborado. – Se acercó el vaso a la nariz- Con carácter y olor a la
experimentada madera que te ayudó a crecer – y bebió un nuevo sorbo
degustándolo – con cuerpo y fuerza, como ella, mi invitada.
Y continúo bebiendo
tranquilamente mientras contemplaba la ciudad desde la ventana de su
habitación.
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados

Capitulo por demás atrapante, sin duda alguna esta historia debería llevarse a la pantalla grande, tiene todo para gustar a las masas, Patri a tus pies y perdona la demora en leer.
ResponderEliminar