martes, 5 de abril de 2016

MOMENTOS. Siempre tuya (124)

Clamo al cielo
en mitad de la tempestad  a la que me entrego,
mientras las nubes, cuya oscuridad parece abrigarme ,
osan susurrarme tu mensaje,
enviando al viento tras ellas,
para que glorifique mi cuerpo desnudo ante ti.

Grito silencioso y ahogado ,
el que mis brazos extendidos
hacia ti dirigen,
sin esperar siquiera
te atrevas a corresponderlos.


Almas encadenadas por algo que los demás no pueden ver,
siento quemarse la mía
y mis entrañas arrugarse y empequeñecer,
cuando las yemas de tus dedos son las que la recorren.

Cruel distancia la que decides que haya,
la que mantienes como parte de este juego maldito
en el que no puedo hacerte mío,
debiendo conformarme
sólo con observarte.

Torre de cristal imposible y frágil
con aspecto tan temerario como hermoso,
que destacas entre los otros,
entre los demás ,
sin apenas tener nada por hacer.

Deseos ocultos entre las tinieblas de mis pensamientos,
que convierten mis sueños
en pesadillas recurrentes una y otra vez,
con la misma imagen
repetida de forma incesante.

Unos labios que ansían acercarse
y lejos de contenerse,
la humedad se convierte en el lenguaje vital.
Labios que sé reconocer,
que sé no olvidar.
Labios que he degustado de su sabor,
mientras mi mente me engañaba diciéndome que sólo era un sueño.
Labios cuya calidez
ha sido mía
tras un recorrido visual
en donde mis ojos los han acariciado.
Labios enternecidos ,
y en su misma ternura,
rebosantes de agresividad y de dominio.

Respiraciones entrecortadas como telón musical de fondo,
los nombres sobran por conocidos,
los cuerpos se ansían
como desconocidos atrapados en un tren sin retorno
y en un viaje sin pasajeros,
en el que las horas no son medida,
y las agujas del reloj
danzan como brujas ante un aquelarre.

Bendita oscuridad la de las almas mortales ,
que sólo se buscan para amarse a su manera y tiento,
de la única forma no humana conocida ,
y en donde lo humano
se manifiesta al día siguiente.
Bendita maldición la de quererte ,
la de no poder no amarte  
aunque no pueda tenerte.

Bendita soledad acompañada por tu no presencia
en la que mis manos  se dejan dirigir
por tu conciencia ,
tu ruta,
tus designios ,
tus deseos.
Aquellos que sé que esperas que responda,
aquellos que sé que quieres que reciba.

Bendita ansias por tenerte aunque así fuera,
como fervor de la contemplación más regocijadora,
por tenerte para mí sola .

Bendita la conjunción de la luna llena que te vio nacer
y decidió que mío fueras,
bendito tú , que has querido quedarte a mi lado,
como el calor del sol que nunca abandona,
en la no tanta soledad
de las paredes que me recubren,
me protegen,
nos resguardan.
Clamo al cielo
en mitad de la tempestad  a la que me hiciste entregarme,
mientras las nubes, cuya oscuridad continúa abrigándome hoy,
me gritan   tu mensaje,
enviando al viento tras ellas,
para que glorifique mi alma desnudo ante ti,
y más tuya
que nunca.

Ana Patricia Cruz López
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