jueves, 7 de abril de 2016

MOMENTOS. Siempre tuya (125)

Y el roce del arco sobre las cuerdas,
extrajo aquellas primeras dulces notas
del violín de tu alma.
Aquel,
con el que escribiste la sinfonía de una vida juntos,  
en la que apenas necesitaste corrección ,
apenas hiciste cambios.

Una música sin acompañamiento ,
sin nadie más para resultar bella,
en donde la partitura ,
con su tinta indeleble e imborrable,
convertía aquellos dibujos
en hermosas palabras nunca escuchadas por mí.


Notas escritas con lágrimas de felicidad inmensa
y ternura infinita ,
anhelo de lo que se consigue y te llena por primera vez.

Un propósito soñado ,
sin fecha de término ,
ni plazos acordados.
Un objetivo ,
en el que los amantes ,
simplemente se dejan llevar.

Una dulce melodía
convertida en el más vibrante de los Réquiem,
cuando en el malentendido punto culminante de la historia
la despedida sobrevino a los amantes .

Sacrificio vital mal entendido
e injustamente tratado,
al que los designios sometieron
a los vilipendios más horribles
sólo por no tener derecho a tan inmensa felicidad .

Egoístas,
desconsiderados,
desdichados que nos vanagloriamos
de lo que otros dejaron de disfrutar de repente.
Así ,
de mil y una formas posibles  fuimos llamados,
en un intento nada sutil y casi envenenado
de hacernos comprender cuál había sido nuestro pecado.
Un amor prohibido,
tentador e irresistible ,
no controlado por una conciencia más inconsciente que nunca,
donde los sentimientos no crecieron ,
más porque parecían haber nacido para esto, para lo nuestro,
y no por falta de tiempo ,
cuando al principio pensábamos que teníamos todo el del mundo .

Inconscientes amantes ,
capaces de venerar tal vellocino de oro
infringiendo la ley sagrada y de conciencia ,
aquella,
que no debe olvidarse cuando los compromisos existen.

No.
Cierto es que no lo pensamos ,
que con ellos no contamos ,
ni siquiera los tuvimos presentes,
Pero a caso ¿puede vallarse el corazón,
cubrirlo con un velo opaco
y aislarlo de toda injerencia externa
que le recuerde que no debe dejarse llevar por lo que es verdadero?
¿A caso encontraremos los humanos ,
llenos de debilidades y fragilidad,
alguien lo suficientemente valiente al que ,
pese a amar con locura,
nos ayude a que nuestro corazón
permanezca encerrado en su propio mundo ,
resguardando la llave del encierro
de toda exigencia victimista nuestra por necesidad?

¡Oh loco , loco corazón,
que presumes de vivir en una nube sin color
y entre algodones indefinidos,
mientras en el fondo,
lloras en la oscuridad de la noche
por el dolor causado a quién menos se lo merecía !

¡Oh designios con formas visibles
y halos de conciencia ,
que lo domináis todo ,
que lo veis todo desde allá arriba ,
cuyo látigo  siempre traéis preparado
porque uso sabéis que habréis de darle.

¡Oh mi vida !
¡Mi amante!
¡Mi bella melodía bajo cuerdas del violín de tu alma,
que sin partitura válida que te guíe,
sigues los dictados de un corazón partido ,
de un corazón dudoso
entre lo que sabe que le hará bien por necesitarlo
y lo que deja atrás ,
entre lo que le hace palpitar fuertemente cada mañana
 y continuar de la misma forma durante la noche,
lo que le hace necesitar el contacto perpetuo
de al menos un roce inocente pero voluntarioso,
en el que la piel se convierte en una
y las sensaciones , sin acordarlo, se comparten.!

¡Oh mi hermoso Réquiem,
triste y desolado
pero no por eso menos divino y encumbrado,
que logras endulzar mis oídos con palabras rebuscadas
dando mil vueltas a lo que sabemos que huele a despedida.

No encontrando las palabras 
no logrando que la voz emitiese sonido alguno,
tu rostro
ahogado y humedecido por lágrimas sinceras
fue la última imagen que me lleve tuya,
y en la soledad interior escogida de forma voluntaria,
en la huida ,
en mi punto y aparte particular,
es ese rostro el que , con una leve sonrisa imaginaria,
vela mi sueño cada noche ,
mientras los designios velan
por una conciencia convertida a la locura,
aquella en la que la melancolía se hace protagonista de esta historia,
y no tenerte ,
mis ansias por desaparecer.

Ana Patricia Cruz López
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