Me siento como un pájaro que busca un nuevo hogar.
Cansada de vagar sobre las nubes
tratando de encontrar algún
sitio al que sentirme unida ,
mi único vínculo con la
realidad
eres tú.
Llevada por el viento
cuando mi capacidad de decidir
se ha perdido,
extraño la guía que eras en mi
vida
y lo fácil que siempre fueron
contigo las cosas.
Ahora,
como un anciano que a nada
aspira ,
como una vida desgastada que
nada nuevo ilusiona
y a la que nadie puede aportar
una nueva mira ,
mis metas consisten en seguir
viviendo a mí manera ,
tratando de encontrar aquella
imagen volátil del espejo
que me lleve a ti otra vez.
Ningún acuerdo ,
ningún sentimiento de
nostalgia
por algo que en realidad nunca
se había terminado
y que aún hoy ,
continúa vivo en mi memoria.
Siento que el aire de la
mañana
en el fondo de mi alma eres tú y tu compaña.
Siento que la lluvia de la
tarde ,
que empapa y con la que
renazco,
son tus versos añorados en la
distancia
y siempre escuchados en la
intimidad de mi soledad marchita ,
aquella en la que me estoy
dejando morir
mientras la pena me abruma y
me destroza ,
y el sentimiento de no haber
hecho lo suficiente por mantenerte a mi lado
me agobia y no me deja
respirar,
no me deja ansiar ,
no me deja vivir.
Nunca fuiste suficiente
pese a entregarlo todo.
Comportada como una niña egoísta
e inmadura
siempre te exigí más
sin darme cuenta, de que eras tú el que lo requería todo,
y que por más que lo
intentases
nunca me encontraba
satisfecha.
Egoísta y cabezota
a la que intentaste amoldar a
un mundo nuevo y rico
de esperanzas ganadas y
siempre metas por alcanzar,
esta mente mía ,
a la que engañaron las
visiones ,
a la que confundieron los
celos provocados por mí misma
sólo por el amor que
sentía
y el miedo de perderte,
convertí todo lo que me
rodeaba
en un circo al que los romanos
hubieran envidiado,
en el que las bestias salían
victoriosas
con las entrañas de sus
víctimas aún sangrantes entre sus fauces.
Un escenario cubierto por el
más puro drama,
dónde los actores ,
involuntarios,
éramos los mismos que debíamos
escribir la obra,
y en la que tú ,
negando siempre la mayor ,
negando mis verdades
convertidas en visiones mentirosas ,
fuiste simplemente apartándote
de mí
dándote por vencido.
Un drama , el de mi vida,
en el que la realidad
sólo vistió su luto cuando ya
era demasiado tarde,
en el que de nada servían las
palabras y lamentos
envueltos en lágrimas
sinceras,
cuando a quién van dirigidas
ya no se encontraba a mi lado.
Imagen burda de lo que fue un
amor sincero,
transformado en la peor
historia
que mi vida colmó de gozo.
Una vil copia marchita de una
vida
que destrocé por amor infinito,
convertido en pura
desconfianza
sin razón alguna y envuelta en propia locura ,
por el miedo presente
de no volver a verte tras atravesar
aquella puerta.
Esperanzas que se marcharon
contigo
Y que nunca volverán
Por más que clame a los dioses
Y entregue mi vida en
sacrificio ,
Mi alma impía a sus mandatos ,
y mi propio infierno asuma
como castigo.
Una vida sin vida,
si no es contigo.
Ana Patricia Cruz López
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