domingo, 24 de abril de 2016

MOMENTOS. Siempre tuya (130)

Me siento como un pájaro que busca un nuevo hogar.
Cansada de vagar sobre las nubes
tratando de encontrar algún sitio al que sentirme unida ,
mi único vínculo con la realidad
eres tú.

Llevada por el viento
cuando mi capacidad de decidir se ha perdido,
extraño la guía que eras en mi vida
y lo fácil que siempre fueron contigo las cosas.


Ahora,
como un anciano que a nada aspira ,
como una vida desgastada que nada nuevo ilusiona
y a la que nadie puede aportar una nueva mira ,
mis metas consisten en seguir viviendo a mí manera ,
tratando de encontrar aquella imagen volátil del espejo
que me lleve a ti otra vez.

Ningún acuerdo ,
ningún sentimiento de nostalgia 
por algo que en realidad nunca se había terminado
y que aún hoy ,
continúa vivo en mi memoria.

Siento que el aire de la mañana
en el fondo de mi alma  eres tú y tu compaña.
Siento que la lluvia de la tarde ,
que empapa y con la que renazco,
son tus versos añorados en la distancia
y siempre escuchados en la intimidad de mi soledad marchita ,
aquella en la que me estoy dejando morir
mientras la pena me abruma y me destroza ,
y el sentimiento de no haber hecho lo suficiente por mantenerte a mi lado
me agobia y no me deja respirar,
no me deja ansiar ,
no me deja vivir.

Nunca fuiste suficiente
pese a entregarlo todo.
Comportada como una niña egoísta e inmadura
siempre te exigí más
sin darme cuenta,  de que eras tú el que lo requería todo,
y que por más que lo intentases
nunca me encontraba satisfecha.
Egoísta y cabezota
a la que intentaste amoldar a un mundo nuevo y rico
de esperanzas ganadas y siempre metas por alcanzar,
esta mente mía ,
a la que engañaron las visiones ,
a la que confundieron los celos provocados por mí misma
sólo por el amor que sentía 
y el miedo de perderte,
convertí todo lo que me rodeaba
en un circo al que los romanos hubieran envidiado,
en el que las bestias salían victoriosas
con las entrañas de sus víctimas aún sangrantes entre sus fauces.
Un escenario cubierto por el más puro drama,
dónde los actores , involuntarios, 
éramos los mismos que debíamos escribir la obra,
y en la que tú ,
negando siempre la mayor ,
negando mis verdades convertidas en visiones mentirosas ,
fuiste simplemente apartándote de mí
dándote por vencido.

Un drama , el de mi vida,
en el que la realidad
sólo vistió su luto cuando ya era demasiado tarde,
en el que de nada servían las palabras y lamentos
envueltos en lágrimas sinceras,
cuando a  quién van dirigidas
ya no se encontraba a mi lado.

Imagen burda de lo que fue un amor sincero,
transformado en la peor historia 
que mi vida colmó de gozo.
Una vil copia marchita de una vida
que destrocé por amor infinito,  
convertido en pura desconfianza
sin razón alguna  y envuelta en propia locura ,
por el miedo presente
de no volver a verte tras atravesar aquella puerta.

Esperanzas que se marcharon contigo
Y que nunca volverán
Por más que clame a los dioses
Y entregue mi vida en sacrificio ,
Mi alma impía a sus mandatos ,
y mi propio infierno asuma como castigo.

Una vida sin vida,
si no es contigo.

Ana Patricia Cruz López
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