miércoles, 5 de octubre de 2016

NADA ES LO QUE PARECE. CAPÍTULO VIGÉSIMO TERCERO Y ÚLTIMO ( Primera parte) TODO TIENE UN FINAL . TODO NECESITA UN NUEVO COMIENZO. ( Registrado en SAFE CREATIVE JUNIO 2015 )

CAPÍTULO VIGÉSIMO TERCERO Y ÚLTIMO ( PRIMERA PARTE)
TODO TIENE UN FINAL . TODO NECESITA UN NUEVO COMIENZO

Repasar toda tu vida en tan sólo una mínima fracción de tiempo,  podría ser un punto final a todo un recorrido  con sus luces y sombras , a una vida en la que las emociones fuertes nunca faltaron y en la que la confianza  en sí misma podría no haberse recuperado por entero nunca.

Una vida , a su juicio, nada ejemplar  pero en la que tampoco se arrepentía de nada , ¿o tal vez sí?
Detalles, pinceladas , imágenes , sobre todo de los errores , de aquellos que nunca tuvieron arreglo ni vías de solución, aquellos que habiendo empezado siendo como decisiones acertadas y oportunas , hubieran podido trastocar toda su historia posterior, haberla hecho pasar más inadvertida  y quizás, sólo quizás , llevar una vida normal.

Con las luces de la tarde cayendo, dejando paso a una noche despejada y hermosa , casi premonitoria de lo que habría de venir, la sensación de liberación , de que todo acabaría por fín a partir de esa noche y de que todo , absolutamente todo, volvería a situarse en el punto de partida, hizo que de pronto se sintiese liviana , e incluso a gusto . Sensación que apenas recordaba, ayudada , no obstante, por su obstinación a la hora de no querer despedirse de aquellos que más quería, porque en el fondo , eso la debilitaría.


Nada de rostros familiares , nada de palabras que tratasen de convencerla  de que lo dejase todo y volviese , que le tratasen de vender la teoría  de que meterse en la boca del lobo no siempre era lo más recomendable y que en este caso en concreto, resultaba una auténtica locura. 
Nada de palabras lacrimógenas y súplicas  varias  por quiénes más la hacían sangrar por dentro  y quiénes más le dolían. Nada de lágrimas inconscientes de última hora, como presagio de que algo saldría mal, eso no era lo que necesitaba, porque en su conciencia, nada debía salir mal.

Una última mirada hacia el apagado progresivo y natural de las luces del día dando la bienvenida a la noche , una respiración honda que llenase todo su pecho a lo que más éste  diese de sí, y una última mirada hacia todo lo que la rodeaba , sirvieron como antesala del camino que habría de iniciar , sin más miradas hacia atrás.

Con su cabeza alta y su determinación como su fuerza, cogió su chaqueta y su bolso , y el sonido de la puerta de la suite al cerrarse fue lo que le indicó que sólo el presente es lo que contaba. El futuro siempre había sido una quimera más con la que no podía contar, y el tiempo , su peor aliado .

Pasos casi cortados , lentos a propósito mientras deambulada delante de la puerta de la suite contigua. Una mirada de soslayo hacia la madera  que la aislaba de todo lo que en su interior podía acontecer  y ella se negó a saber , y continuó su paso con la cabeza baja en dirección al ascensor.

En frente de la puerta del elevador, volvió a girar su cabeza hacia aquel maldito objetivo  al que estaba renunciando, mientras en su interior, las dudas , esporádicas , comenzaron a asaltarla una vez más. ¿Por qué no dejarlo todo y volver e intentar una vida normal? ¿Por qué seguir adelante en algo que ya no tenía sentido?
Preguntas  que acababan enfrentándose a su raciocinio , a su  maltrecha idea de que por una vez debías concluir algo en su vida , sin necesidad de reconocimientos ni de aplausos, sin que hicieran falta medallas ni palmaditas en la espalda.
Algo con lo que sentirse verdaderamente útil y satisfecha consigo misma .
Con  el leve sonido del timbre de llegada , su cabeza volvió a la posición original, esperando, dispuesta , a la apertura de sus puertas, sin embargo, cuando se encontraba a punto de adentrarse en él, una puerta a su izquierda , a lo lejos , se abrió.

Con las puertas del ascensor abiertas de par en par y esperando por ella , la tentación de volver a mirar y comprobar  que aquella sensación extraña que comenzaba a recorrerla tenía un motivo concreto , que aquel sonido venía acompañado de una mirada que ella conocía a la perfección, y de unos pasos que escuchaba cada vez más cerca , hizo que tratase de detener el cierre de las mismas apretando de forma continuada el mismo botón con el que lo hubo llamado.

Deseaba entrar, necesitaba hacerlo  y simplemente desaparecer , pero algo en su interior se lo impedía, lo mismo que le autonegaba la posibilidad de verle el rostro  o despedirse  de él, sin embargo, aquello mismo que pasaría a ser la mayor de sus luchas internas, fue lo que la indujo a darse por vencida y apartar la mano del botón sin dejar  de mirar  como aquellas puertas de acero inoxidable se cerraban delante de ella, reflejando una imagen nada distorsionada y someramente difuminada de una mujer que no podía negar lo único verdadero que poseía en su vida.

Sin atreverse a mirarle, allí de píe, le pareció ver su figura apoyarse de lado en la pared , manteniendo una especie de distancia prudencial , más propia de alguien que no quiere obstaculizar ni molestar .

Silencio incómodo aquel que nace de las personas que más se conocen sin ser conscientes de forma abierta .

Silencio abrumador el de los amantes que nunca se entregaron por entero por miedo a que todo se escurriera entre los dedos de sus manos .

Silencio capaz de sobrecoger dos corazones que , sin saberlo, nacieron para estar juntos a partir de un simple intercambio de miradas , una noche , en un club cualquiera de una ciudad cualquiera.

Ambos deseaban hablar y al mismo tiempo mantenerse en el silencio que les sobrecogía y protegía, hasta que una melodía  proveniente de una de las habitaciones comenzó a escucharse (Wicked Game . Chris Isaak) , y aquella letra  , hermosamente inoportuna , les hizo creer  que la suerte o las casualidades podían ser tremendamente crueles .

“ El mundo estaba en llamas
Y nadie podía salvarme más que tú.
Es extraño lo que el deseo
Provoca a la gente tonta hacer
Nunca soñé que encontraría a alguien como tú,
Y nunca soñé que amaría a alguien como tú,
( esa chica solamente te romperá el corazón)
No, no quiero enamorarme de ti..”

La desesperación por salir de allí casi se apoderaba de ella ante la mínima posibilidad de que él le dirigiese la palabra ,  pero algo la impedía volver a apretar el botón .  
Para él, que continuaba apoyado y mirando hacia el suelo, aquella letra que resonaba , aquel mensaje, parecía un golpe de realidad , la de ambos, que les era devuelto.

“ Que juegos perverso juegas
Para hacerme sentir de esta forma
Que cosa perversa haces
Que me permite soñar contigo… “

Una atención conjunta extrema al sentido de la canción acompañada, tras esta estrofa, de una sonora sonrisa como gesto, tal vez, ante la ironía de la vida tal cual se les presentaba en aquel instante.

·        SHELDON: Aquella noche no iba a salir . Regresaba muy cansado de una reunión  y simplemente me apetecía llegar y relajarme tomando una copa y quizás manteniendo algo de conversación normal con Michael, pero él tenía otros planes para mí.
Pudo haberme llevado a decenas de lugares  que en su día compartíamos , pero no. Su inexplicable insistencia se vio recompensada, y lo cierto es que por más que me cuestionase el por qué , por qué de las mismas caras , de la misma decoración, las mismas chicas prácticamente , nunca logré averiguar qué le motivó, hasta que de la oscuridad un solo foco iluminó lo que en principio era una figura femenina más, y entonces , en el suelo, me miraste .

Cada palabra dicha  incrementaba su sensación de ahogo y de parálisis involuntaria, mientras trataba de resistir sin llorar .

·        SHELDON: Ya entonces  lo supe. Supe que sería una locura , que nunca podría tenerte,
pero lo necesitaba, lo ansiaba más que nada en este mundo, y sólo por lo que me hiciste sentir en aquel insignificante instante.
Iluso , tanto que llegué a pensar que por una vez podría ….
·        HEYDEN: No continúes,  – le interrumpió sin mostrar intención de girar su rostro hacia él -  por favor.
·        SHELDON: ¿En serio crees que no despedirte hará que todo desaparezca?
·        HEYDEN: - Con mucha dificultad – No, pero lo hace más fácil.
·        SHELDON: ¿En serio? ¿Para quién?
·        HEYDEN: No lo hagas Robert. Voy a apretar de nuevo este botón y voy a marcharme .

Para él, la mezcla de rabia contenida y desesperación le hacían pensar en la locura de impedirle salir de allí, de abrazarla y no dejar que se marchase, pero con cada palabra que escuchaba, el rostro de un Bourke engrandecido  apoderándose de ella  , visto instantes antes , le enfurecía y hacía que su peor y más desagradable arma, la ironía, volviese a hacer acto de presencia.

·        SHELDON: Nadie podrá darte lo que encuentras en él ¿ verdad?

Y lo que no había conseguido hasta ese momento se vio satisfecho. Logró captar su atención y que , casi sin darse cuenta , como si de un movimiento reflejo se tratase , sus ojos se cruzasen con los de él. ojos llorosos e impotentes  que le observaban desesperados ante lo que cobraba tintes de ataque premeditado.

·        SHELDON: Nadie es capaz de extraer de ti ese lado oscuro con tanta facilidad , ese más allá  entre lo humano y tus instintos, porque nadie tiene más indiferencia hacia la vida que él, y eso , para alguien que disfruta jugando con la muerte , siempre al límite , atravesándolo, es un lujo.  
·        HEYDEN:   Curioso que trataran de prevenirme sobre ti, y yo , ya avisase de que posiblemente sucedería al revés.  No, no es una cuestión de sentimientos, ellos no entran en ese juego, y es cierto, sólo alguien tan retorcido como Bourke es capaz de hacerme sentir cómoda dónde nadie es capaz de llegar. Pero eso no es algo que haya aprendido ahora o cuando entré en el club. Esa sensación de no tener límites en mi vida es algo con lo que nací , y es lo que me ha permitido , aunque parezca irónico, seguir viva y soportar y hacer todo lo que creía que debía  llevar a cabo , ya fuera en lo personal o en lo profesional.
Sí, Michael me enseñó a desenvolverme y cómo controlar , especialmente a Victoria , hasta el punto de detener su más que enfermiza obsesión por mí, pero lo que él no necesitó explicarme y de eso se dio buena cuenta, es cómo desenvolverme.
Vuelvo al lugar que me corresponde porque es allí dónde debo estar para terminar lo que provocó que todo comenzara, incluso lo nuestro, y sí, probablemente  tengas que olvidar que alguna vez fui tuya o que incluso me quieres , porque yo nunca me he creído con capacidad para amar a nadie ni con derecho a reclamar ese sentimiento .

Sheldon, visiblemente afectado, trató de acercarse a ella , pero una leve gesticulación le bastó para no proseguir.

·        SHELDON: ¿En serio crees que así lograrás apartarme? ¿Crees  de verdad que puedo darme media vuelta y olvidar lo que ha habido y hay entre nosotros? Formas parte de mí mismo. Nunca creí que me sentiría así, y sin embargo, ya no concibo mi vida sin ti.

Haciendo gala de una inusitada frialdad, sus ojos mostraban auténtica indiferencia , su expresión  se tornó irreconocible , y el tono de su voz , cruel con cada  palabra pronunciada.

·        HEYDEN: Te darás la vuelta y olvidarás eso a lo que llamas amor porque nunca lo ha habido, al menos por mi parte. Te darás la vuelta, regresarás sobre tus pasos y a tu vida , y nada habrá pasado , porque sólo habré sido un capítulo olvidable , una ilusión en mitad de una confusión. Yo no nací para amar a nadie ni para que nadie me amase, pero esto último es de las pocas cosas que aún no podemos controlar los humanos, evitar que quienes te rodean sientan algo por uno que puede no ser correspondido.
Sólo eres un peón más en esta partida que termina ahora . Un facilitador como lo llaman en el argot. Que en tu cabeza montases castillos de arena no es algo que yo te pidiera  ni a lo que diera píe.
Sólo tú eres responsable de lo que sientes en este momento , y de lo que sentiste al verme con él en la suite.

Sin poder contener más aquella rabia que le ardía por dentro  al escucharla , retomar lo pasado y vivido en la suite hizo que arrancase sus pasos hacia ella con auténtica violencia , la cogiese por los hombros y la empujase hasta la pared si soltarla .
Un Robert incontrolable por completo al que nunca había visto así, y del que no sabía hasta dónde podría llegar, para una Heyden acostumbrada a lidiar en situaciones así, pero que  en esta ocasión,  parecía desconcertada aunque , externamente, tratase  de mantener la sangre fría y seguir adelante con este papel que ella misma  necesitaba representar.

·        SHELDON: ¿Por qué? ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué te lo haces a ti misma?
·        HEYDEN: ¿Hacerte ? Yo no te estoy haciendo nada Robert. Simplemente te he mostrado la realidad que tú te has negado a ver durante todo este tiempo por algo tan estúpido e insulso como ¿amor? ¿Así es como lo llamas?
Ver como sus ojos se iban tornando de un rojo cada vez más profundo mientras crecía su brillo por la humedad  , la hizo seguir estirando de aquella cuerda tan particular con la única esperanza de que la soltase y poder marcharse .

·        HEYDEN: ¿En serio te pensabas que por fín habías logrado tu cuento de hadas Robert? No existen los princesas en apuros ni los príncipes que en hermosos corceles blancos vengan a su rescate . No existen pequeños seres verdes en los jardines ni que vivan en hermosas casitas setas .  Todo eso ha sido sustituido por una realidad de la que no has querido darte cuenta. Una realidad donde somos las presas de nosotros mismos , que hemos creado a nuestros propios lobos  y aun así, enarbolamos la bandera de ser el mejor festín posible .
No existen los finales felices , y nadie come perdices después de todo . A la gente le basta con que se la permita sobrevivir por muy miserable que pueda considerar su vida, si no, si el agobio puede con ella o con él,  simplemente terminas y desapareces .

Demoledoras palabras que causaron el efecto previsto sintiéndose liberada de los brazos progresivamente, ante la imagen de un Robert destrozado  y que no terminaba de creerse lo que acababa de escucharle a quién creía amar por encima de todo y todos, a quién nunca pensó que podría dejar de amar.

Tratando de conservar aquella impostación hasta que se adentrase en el ascensor , alargó la mano sin mirar tanteando la pared hasta encontrar el botón, lo apretó y las puertas volvieron a abrirse .
Intentando evitar que pudiese impedírselo de nuevo, entró en el elevador con determinación dándose la vuelta , y mientras el rostro de  Robert reflejaba un hundimiento difícil de describir, ella se limitó a aguantar la respiración y el dolor de su pecho conforme las puertas se cerraban delante de sus ojos,  permitiéndole comenzar a relajarse y a venirse abajo , hasta que un ruido imprevisto la sobresaltó.  Las manos de Robert se introdujeron en la fina abertura que restaba antes de que se cerrasen definitivamente , empujándolas con fuerza para obligar a que se abriesen de nuevo.
Sin soltarlas en ningún momento, nervioso y llorando,  la miró fijamente a los ojos  esperando que le dijese aquello que él sabía que era su verdad , la que le había trasmitido y conocía a ciencia cierta.

·        SHELDON: Dímelo. Dímelo .

Un tono suplicante que estremecía un corazón destrozado por lo que había tenido que verse forzada a hacer, una petición suplicante  que dejaba en sus manos la vulnerabilidad  más palpable de aquel hombre, y de la que, sin embargo, sólo obtuvo una única respuesta.
Se acercó a las compuertas  y si dejar de mirarle, con sus manos fue apartando las de él hasta alejarlas , provocando que éstas volviesen a cerrarse.

Sentir aquel dolor repentino en su pecho  y una enorme debilidad en las piernas,   la llevaron a apoyarse en una de las paredes del encerrado habitáculo, ahogando un grito  que terminaría pagando una de sus manos  a la que le dejó las marcas de sus dientes.

Un nuevo timbre , apenas segundos después, le  indicaba que  el papel debía continuar representándose, sin embargo, aun no encontrándose enteramente bien y sin importarle nada,  tras abrir sus puertas , salió del ascensor en dirección a la puerta principal con destino el coche que la estaba esperando .

Cristales tintados que sin embargo , no le impidieron mirar sin observar , todo lo que pasaba por delante de ella mientras , en sus adentros, trataba de  devolver a su mente la serenidad y a su cuerpo la valentía suficiente como para realizar aquello que tanto sacrificio le había costado, y en su cabeza , la continua batalla se seguía librando . Aquella que le recordaba la misma pregunta una y otra vez : si todo esto le había merecido la pena.

Juzgada por todos desde su nacimiento, en aquel instante se sentía más sola que nunca  y con más necesidad de su madre de la que jamás recordaba haber constatado. Una madre que ella seguía recordando con aquel rostro tierno y complaciente , manos suaves capaz de impedir que nada malo le pasase y que la había convertido en el centro de su mundo.
Un rostro bien definido ,  un gesto que nunca olvidaría  y que por haz del destino, pasaría a ser el último recuerdo hermoso de su niñez , con su uniforme  de camarera , y un ligero y dulzón olor a  tarta de limón recién hecha que siempre percibió, pasase el tiempo que pasase.

Un camino sólo de ida al fin de su propio infierno del que sabía que no podía regresar.  Un camino  escogido de forma voluntaria quizás como la única forma de escapar de todo , de desaparecer, convertirse en lo único que no podía ser desagradable para los suyos , un recuerdo, algo vivido y que siempre permanece impoluto en la memoria.

Un camino que iba llegando a su fin cuando,  sumida en sus pensamientos, se percató de que el coche se detenía .
Una mirada a través del parabrisas , y cuatro hombres armados que se apostaban por parejas a ambos lados del vehículo aparecieron de la nada  .  Uno sólo parecía tener el mando y hablar con el conductor a efectos de las comprobaciones oportunas, procediendo a realizar una señal al resto y a dar   el paso una vez hubo saciado su curiosidad .

Apenas dos minutos después , los primeros esbozos de la casa comenzaron a aparecer. Líneas perfectas  de construcción  casi rojiza  que se elevaban  de forma contundente  hasta una enorme y amplia terraza que abarcaba todo el frontal superior de la vivienda.

Detenido de forma definitiva delante del porche, Andy salió a recibirla abriéndole la puerta.

Para él , bastó mirarla a los ojos para entender que no se encontraba tan entera como trataba de aparentar, y a Heyden aquella condescendía suya fue calmándola.  Una cara amiga a la que acogerse si  percibía que las fuerzas le desaparecían.

Acompañada por él al interior de la vivienda, hizo que lo acompañase hasta el piso superior , en dónde se encontraba la enorme terraza que había visto instantes antes , presidida por una impresionante piscina.

Encontrándose  prácticamente rodeados por los hombres de seguridad de Bourke, Andy tuvo que ejercer una vez más, aquel papel tan aprendido a lo largo de los años y del que en ocasiones se había arrepentido.
Un concepto del deber que no distaba mucho del de ella , pero que con los años, lo que en principio resultaba riesgo asumido, pasó a formar parte de su sangre como algo cotidiano y hasta normalizado , sin sensación alguna de peligro, simplemente  algo más dentro de su vida.

Comunicándole que debía esperar allí hasta que volviese para llevarla ante él,  le pareció ver una figura masculina reconocible  atravesar el pasillo situado al fondo de la estancia que habían cruzado, aun así, obedeció y quedó esperando apostada en aquel lugar hasta que Andy regresase, lo que se produciría pasado un buen rato.

Volviendo a la estancia para llevarla ante Bourke, cuando Andy entró, los hombres de seguridad se habían marchado y ella se encontraba sola, sentada en una de las tumbonas , observando el agua.

Tras asegurarse de que ambos se encontraban plenamente solos, él se acercó a ella agachándose   a uno de los lados .

·        HEYDEN: ¿Aquel que vi pasar era de la oficina  verdad?
·        ANDY: A estas alturas de la película , no deberías sorprenderte del argumento.
·        HEYDEN: No es sorpresa, sólo trato de confirmarme  en el hecho de que aquello que voy a hacer es la única alternativa.
·        ANDY: ¿Dudando? Eso  no es propio de ti.

Acercando discretamente una de sus manos al bolsillo más cercano de la chaqueta extrajo algo que le entregó con mucho cuidado mientras no perdía vista de su alrededor.

Ella abrió la mano y tras ver el objeto, cerró el puño.

·        ANDY: Una vez lo actives , ellos recibirán la señal. A partir de ese momento, tendrás sólo diez minutos. Sólo diez, ni uno más.

Con mucho cuidado, lo resguardó en uno de los bolsillos de su bolso.

·        ANDY: Aún hoy me sigo preguntando qué hubiera pasado si aquella no me hubiese marchado .

Ella sabía perfectamente a cuál se refería.

·        HEYDEN: Probablemente esta conversación no se estaría produciendo.
·        ANDY: Puede. Nunca debí hacerte caso el día que me echaste de la habitación del hospital.
·        HEYDEN:  David nunca entendió por qué quise que se marchase , y ahora veo que tú tampoco.
·        ANDY: Pero David es tu hermano.
·        HEYDEN: ¿Y tú …?

Ambos no pudieron evitar sonreírse .

·        ANDY: Y después de todo , nos volvimos a encontrar . Tenías que haberme visto la cara cuando me dijeron que tú eras el enlace .
·        HEYDEN: ¿Qué loco todo no? ¿ Será cierto eso que dicen de que la vida es una noria que no deja de  dar vueltas jamás?
·        ANDY: ¿Y qué todo vuelve a un principio? Tal vez.
·        HEYDEN: Aunque mi rueda creo que ya dejará de girar .
·        ANDY: Pero empezará a hacerlo otra . Sólo se trata de un nuevo comienzo.

Intentando ayudarla a levantarse , cuando se encontraba de píe , él no quiso soltarle la mano, y en cuanto vio sus intenciones de decirle algo acorde a la forma en la que la estaba mirando, decidió detenerle .

·        HEYDEN: Será mejor no hacerle esperar.
Atravesando largos pasillos  , intermediarios de abundantes estancias a ambos lados , llegaron hasta el gran salón comedor con chimenea presidencial , en aquel momento meramente decorativa .
Una ampulosa habitación en la que la figura de Bourke para nada se empequeñecía , y en la que fue recibida con toda suerte de amabilidad y halagos ofreciéndole una copa de vino , al mismo tiempo que encargaba a su acompañante que bajase  a dar con uno de sus hombres en el garaje .

Extrañamente amable y cortés, no parecía el mismo hombre. Ni una sola muestra de tensión en su rostro o en sus manos , las cuales movía de forma constante ante situaciones dónde los nervios podían estresarlo.

Distendido en la conversación , la mezcla de vino, buena música ( bossa nova con tintes de jazz) y agradable compañía surtieron efecto , tanto , como para relajarla completamente.

Ante una sonrisa más que cómplice de imágenes mentales improvisadas y con efecto , ella no pude evitar preguntarle.

·        HEYDEN: Esa sonrisa…
·        BOURKE: Estaba recordando tu rostro ante la puerta de la sala de reuniones cuando te dejé fuera y trataba de comprendeme a mí mismo con respecto a ti.
·        HEYDEN: Daría lo que fuera por poder estar dentro de tu cabeza en este instante. ¿En el fondo no crees lo qué ha pasado, esa sutil forma de complicársetele lo que aparentaba ser una limpia y fácil victoria ?

Una sonrisa cómplice , muy abierta y natural hizo que se iluminase su rostro. Por una vez , él parecía gozar de cierto nivel de timidez natural o, lo que era más probable,  una notable falta de costumbre de que le adivinasen el pensamiento descubriéndole , lo que provocó que ella no pudiera evitar reírse por la sorpresa .

·        HEYDEN: ¿Así qué es eso?
·        BOURKE: En realidad… - su sonrisa dio un giro inesperado hacia una observación seductora y muy atrayente por su parte . Su mejor arma – Creo, no, sé que nunca fue igual que con las demás. De hecho, desde el día que nos presentaron en la fiesta y te vi, supe que serías muy distinta .
·        HEYDEN:  Nunca he sido muy corriente.
·        BOURKE: ¿Y él?

Un nuevo sorbo de vino para poder continuar disimulando el golpe bajo que acababa de recibir y que le otorgaba la sensación de un jarro de agua fría imprevisto.

·        HEYDEN : Necesario para llegar hasta ti.
·        BOURKE: ¿Y el juicio?

La mirada femenina inquisitorial esperaba una aclaración .

·        BOURKE: Tratabas de protegerle a él, eso puedo entenderlo, pero podías haber hablado sobre esa otra parte del negocio y sin embargo, no lo hiciste. Siete años de encierro por alguien que sabías que nunca te lo agradecería  ¿Por qué?
·        HEYDEN: Puede que no me interesase. De todas formas , hablas de agradecimientos cuando  a quienes di años de mi vida  no pareció importarles todo lo obrado para echarme.
·        BOURKE: Inestable y suicida.

Un expediente que debe permanecer en secreto y sin embargo , como entonces ya ocurriera , aquel hombre continuaba teniendo acceso a la información más confidencial.

·        HEYDEN: Curiosa argumentación cuando  no goza de un informe psiquiátrico que lo avale.
·        BOURKE:  A veces, la simple observación de los hechos resulta suficiente para confirmar una creencia .

Tras dejar su copa encima de la mesa que tenían delante y coger la de ella para también depositarla, Bourke se levantó ofreciéndole una de sus manos e invitándola a acompañarle.

Sin que aquella sonrisa tan característica se borrase de su rostro , en silencio, descendieron por las escaleras hasta el piso inferior , pero lejos de detenerse allí,  prosiguieron caminando hasta la cocina al final de la cual había una puerta.
Tras  mirarla , abrió la puerta a través de la cual se accedía a un salón enorme, una especie de garaje vacío  aunque mucho más limpio.

Con la mitad del habitáculo a oscuras, aquello le recordó al suceso en la nave salvo por el detalle de que en un momento determinado , con tan sólo una señal  de una de sus manos , las luces que faltaban se encendieran, y que al mostrar el resto del salón, efectivamente , allí no había coches , sino un grito de hombres dispuestos en semicírculo y otro , arrodillado delante de ellos , con las manos atadas a la espalda y la cabeza cubierta por una bolsa de tela.
Heyden apenas pudo distinguir mucho más .  Un foco de potente luz blanca casi desfiguraba al hombre , y no le permitía ver los rostros de los demás.

Ojos brillantes , casi transparentes  , como resultado del efecto de la brillante luz , y aquella misma sonrisa  que permanecía en su cara aunque con otras claras intenciones.

·        HEYDEN: John… no creo que yo…
·        BOURKE. Yo creo que sí, es más, creo que debes estar y  ser testigo de primera mano del espectáculo en que se convierte la confirmación de lo que hasta ahora sólo forma parte de la rumorología.
·        HEYDEN: No… no debo continuar aquí, esto...

Pero en cuanto  dio dos pasos hacia detrás, sintió unos brazos que le impedían continuar. Mientras tanto,  él , de espaldas a ella  , giraba en el sentido de las agujas del reloj en torno  a la figura humana arrodillada .

·        BOURKE:  Y esa insistente rumorología que se pliega al morbo de esta humanidad que , incrédula, no termina por creerla cierta , hasta que la verdad le es reflejada ante sus ojos.
Y sólo Dios puede castigar a los infieles y desleales que convirtieron la casa ofrecida, el templo,  en un mercado.
Claro que , es tan difícil hoy día saber en quién confiar , tan complicado no creer que te acabarán traicionando y que aquellos que más cerca tenías y se suponían leales , aquellos a los que entregaste tu vida , tus secretos, serán los mayores judas que encuentres en el camino que habrás de andar.
·        HEYDEN:  Si esto es algún tipo de ajuste de cuentas , sigo sin entender que hago presenciándolo.

Y se detuvo justo detrás de aquel hombre.

·        BOURKE: Ajuste de cuentas  - dubitativo lo manifestó- no lo había pensado , aunque yo prefiero que seas tú quién lo defina .

Y le retiró bruscamente el saco que cubría su cabeza . Con la cabeza gacha y visiblemente mal herido , ella no pudo distinguirle bien, pero conforme más se acercaba , comenzó a reconocerle, y la afirmación definitiva vendría de la mano de su anfitrión , cuando cogiéndole por el pelo tiró de su cabeza hacia atrás.

Con el rostro deformado e hinchado por los golpes recibidos, Andy apenas podía abrir el ojo que menos dañado tenía , y en tal estado , ella no pudo evitar demostrar sentimiento, acercándole la mano  a una de las mejillas mal heridas . 
Al sentir el tacto tibio de su mano, abrió con gran esfuerzo aquel ojo menos perjudicado humedeciéndose de inmediato.

·        BOURKE: Realmente  hermoso . Digno de una verdadera historia de amor , ¿Pasada tal vez?  Resulta tan agradable descubrir que al final de todo , nadie está libre de pecado. Pero sí, resulta hermoso pensar que cuando  uno no era más que un policía trasladado y ella una cría rebelde que odiaba a su padre,  hubo algo que nunca desapareció.
·        HEYDEN: John…

Angustiada y perdida , no sabía cómo reaccionar ni qué decir, pero aquello , definitivamente , cobraba los tintes que a priori parecían.

·        BOURKE: ¿Sí mi Heyden?
·        HEYDEN:  No lo hagas.
·        BOURKE: ¡¡ Ohh!! Qué hermoso . ¿Suplicas por él? ¿Ruegas por un desleal?

Y la odiosa y cruel ironía hizo acto de presencia en  su persona, dejando constancia de que todo estaba perdido.

·        HEYDEN: ¿Qué ganas haciéndolo? Ya me tienes a mí, cómo querías. Déjale que se vaya.

Adelantándose , le colocó ambas manos en los hombros mientras Andy la observaba a ella.

·        BOURKE: Puedo permitirme el lujo de perder en los negocios y que ello sólo me moleste. Puedo permitirme escuchar falacias y mentiras sobre mi persona porque eso es a lo que la gente parece que se le da mejor. Puedo incluso pecar de torpe, y dejar que me atrapen con la seguridad de que me soltarán más temprano que tarde. Pero si hay algo que me enerva sobre manera y no puedo soportar ni quiero , si hay algo que hace que me transforme y salga el verdadero yo que sólo unos pocos han visto de mí, es descubrir que a quien un día  tendiste la mano pese a las múltiples advertencias , a quién llegaste a confiar tu vida, no es más que un traidor más y que el concepto de lealtad ni sabe cómo se escribe.

Soltándole de uno de los hombres , fue guiando su mano hacia su espalda , mientras  Andy no dejaba de mirarla , y ella, nerviosa e incrédula, combinaba u seguimiento exhaustivo de cada movimiento de él con  el rostro de un Andy que de pronto, parecía haberse relajado.

Cuando la mano volvió a aparecer , portaba una pistola , una 9 mm niquelada y brillante , en cuyo gatillo aparecía apoyado uno de los dedos. 
Una mano que , empuñando ese arma, se dirigió lentamente , como disfrutando de ese hecho, hacia la cabeza de Andy,  acabando apoyada en  su sien.

Sin posibilidad de reacción, a ella sólo se le ocurrió devolverle la mirada  encontrando algo distinto en sus ojos.

·        BOURKE:  Dicen , que  a veces uno tienen que hacer por  sí mismo las cosas para asegurarse los resultados. – El sonido de la retirada del seguro , pareció resonar en su interior –  Y hasta ahora , esa ha sido y es mi filosofía.

Un rostro magullado , en el que los ojos de Heyden encontraron mucha paz de pronto. Una mirada cargada de sentimientos que no le eran desconocidos ,  una confesión silenciada y una solicitud  que ella supo reproducir muy bien .
Cerró sus ojos y aquella pistola sonó , cayendo su cuerpo delante de sus pies.

Pese a encontrarse tendido en el suelo, con el rostro medio destrozado por el disparo a bocajarro y emanando abundante sangre , ella continuaba con la mirada fija en aquel último rostro, en aquella última forma de observarla y de hablarle , en aquella inconmensurable paz que parecía respirar y emanar al mismo tiempo , como si tratase de tranquilizarla y de asegurarla de que todo iría bien.

Respecto a Bourke,  con absoluta tranquilidad y parsimonia, tras ver su ropa y los zapatos ensangrentados , molesto,  dio orden de que se la llevase custodiada al barco y que la encerrasen en el camarote como estaba previsto, indicando que él se acercaría más tarde, orden que fue cumplida de inmediato.

Y aquel rostro continúo acompañándola . Aquel rostro  tan familiar , tan suplicante , tan asegurador de que las cosas irían bien.
Unos ojos que le hablaban de sentimientos, los que surgieron en el pasado, crecieron con ellos , y que , en su caso, parecían no haber cambiado.
Un “te quiero” final, emborronado , vilmente manchado con su propia sangre  y precedido por el sonido de una maldita pistola cargada por aquel  cuyo lema en la vida  es “ si quieres que las cosas salgan bien, debes hacerlas por ti  mismo”, y esa argumentación, ese principio , volvió , una vez más, a resolverse satisfactoriamente como no podía ser menos.

Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados


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