CAPÍTULO VIGÉSIMO TERCERO Y ÚLTIMO (
PRIMERA PARTE)
TODO TIENE UN FINAL . TODO NECESITA UN
NUEVO COMIENZO
Repasar toda tu vida en tan
sólo una mínima fracción de tiempo, podría ser un punto final a todo un recorrido con sus luces y sombras , a una vida en la que
las emociones fuertes nunca faltaron y en la que la confianza en sí misma podría no haberse recuperado por
entero nunca.
Una vida , a su juicio, nada
ejemplar pero en la que tampoco se
arrepentía de nada , ¿o tal vez sí?
Detalles, pinceladas ,
imágenes , sobre todo de los errores , de aquellos que nunca tuvieron arreglo
ni vías de solución, aquellos que habiendo empezado siendo como decisiones
acertadas y oportunas , hubieran podido trastocar toda su historia posterior,
haberla hecho pasar más inadvertida y quizás,
sólo quizás , llevar una vida normal.
Con las luces de la tarde
cayendo, dejando paso a una noche despejada y hermosa , casi premonitoria de lo
que habría de venir, la sensación de liberación , de que todo acabaría por fín
a partir de esa noche y de que todo , absolutamente todo, volvería a situarse
en el punto de partida, hizo que de pronto se sintiese liviana , e incluso a
gusto . Sensación que apenas recordaba, ayudada , no obstante, por su
obstinación a la hora de no querer despedirse de aquellos que más quería,
porque en el fondo , eso la debilitaría.
Nada de rostros familiares ,
nada de palabras que tratasen de convencerla
de que lo dejase todo y volviese , que le tratasen de vender la
teoría de que meterse en la boca del lobo
no siempre era lo más recomendable y que en este caso en concreto, resultaba
una auténtica locura.
Nada de palabras lacrimógenas
y súplicas varias por quiénes más la hacían sangrar por
dentro y quiénes más le dolían. Nada de
lágrimas inconscientes de última hora, como presagio de que algo saldría mal,
eso no era lo que necesitaba, porque en su conciencia, nada debía salir mal.
Una última mirada hacia el
apagado progresivo y natural de las luces del día dando la bienvenida a la
noche , una respiración honda que llenase todo su pecho a lo que más éste diese de sí, y una última mirada hacia todo lo
que la rodeaba , sirvieron como antesala del camino que habría de iniciar , sin
más miradas hacia atrás.
Con su cabeza alta y su
determinación como su fuerza, cogió su chaqueta y su bolso , y el sonido de la
puerta de la suite al cerrarse fue lo que le indicó que sólo el presente es lo
que contaba. El futuro siempre había sido una quimera más con la que no podía
contar, y el tiempo , su peor aliado .
Pasos casi cortados , lentos a
propósito mientras deambulada delante de la puerta de la suite contigua. Una
mirada de soslayo hacia la madera que la
aislaba de todo lo que en su interior podía acontecer y ella se negó a saber , y continuó su paso
con la cabeza baja en dirección al ascensor.
En frente de la puerta del
elevador, volvió a girar su cabeza hacia aquel maldito objetivo al que estaba renunciando, mientras en su
interior, las dudas , esporádicas , comenzaron a asaltarla una vez más. ¿Por
qué no dejarlo todo y volver e intentar una vida normal? ¿Por qué seguir
adelante en algo que ya no tenía sentido?
Preguntas que acababan enfrentándose a su raciocinio ,
a su maltrecha idea de que por una vez
debías concluir algo en su vida , sin necesidad de reconocimientos ni de
aplausos, sin que hicieran falta medallas ni palmaditas en la espalda.
Algo con lo que sentirse
verdaderamente útil y satisfecha consigo misma .
Con el leve sonido del timbre de llegada , su
cabeza volvió a la posición original, esperando, dispuesta , a la apertura de
sus puertas, sin embargo, cuando se encontraba a punto de adentrarse en él, una
puerta a su izquierda , a lo lejos , se abrió.
Con las puertas del ascensor
abiertas de par en par y esperando por ella , la tentación de volver a mirar y
comprobar que aquella sensación extraña
que comenzaba a recorrerla tenía un motivo concreto , que aquel sonido venía
acompañado de una mirada que ella conocía a la perfección, y de unos pasos que
escuchaba cada vez más cerca , hizo que tratase de detener el cierre de las
mismas apretando de forma continuada el mismo botón con el que lo hubo llamado.
Deseaba entrar, necesitaba
hacerlo y simplemente desaparecer , pero
algo en su interior se lo impedía, lo mismo que le autonegaba la posibilidad de
verle el rostro o despedirse de él, sin embargo, aquello mismo que pasaría
a ser la mayor de sus luchas internas, fue lo que la indujo a darse por vencida
y apartar la mano del botón sin dejar de
mirar como aquellas puertas de acero
inoxidable se cerraban delante de ella, reflejando una imagen nada
distorsionada y someramente difuminada de una mujer que no podía negar lo único
verdadero que poseía en su vida.
Sin atreverse a mirarle, allí
de píe, le pareció ver su figura apoyarse de lado en la pared , manteniendo una
especie de distancia prudencial , más propia de alguien que no quiere
obstaculizar ni molestar .
Silencio incómodo aquel que
nace de las personas que más se conocen sin ser conscientes de forma abierta .
Silencio abrumador el de los
amantes que nunca se entregaron por entero por miedo a que todo se escurriera
entre los dedos de sus manos .
Silencio capaz de sobrecoger
dos corazones que , sin saberlo, nacieron para estar juntos a partir de un
simple intercambio de miradas , una noche , en un club cualquiera de una ciudad
cualquiera.
Ambos deseaban hablar y al
mismo tiempo mantenerse en el silencio que les sobrecogía y protegía, hasta que
una melodía proveniente de una de las
habitaciones comenzó a escucharse (Wicked Game . Chris Isaak) , y aquella letra , hermosamente inoportuna , les hizo
creer que la suerte o las casualidades
podían ser tremendamente crueles .
“ El
mundo estaba en llamas
Y
nadie podía salvarme más que tú.
Es
extraño lo que el deseo
Provoca
a la gente tonta hacer
Nunca
soñé que encontraría a alguien como tú,
Y
nunca soñé que amaría a alguien como tú,
( esa
chica solamente te romperá el corazón)
No,
no quiero enamorarme de ti..”
La desesperación por salir de
allí casi se apoderaba de ella ante la mínima posibilidad de que él le dirigiese
la palabra , pero algo la impedía volver
a apretar el botón .
Para él, que continuaba
apoyado y mirando hacia el suelo, aquella letra que resonaba , aquel mensaje,
parecía un golpe de realidad , la de ambos, que les era devuelto.
“ Que
juegos perverso juegas
Para
hacerme sentir de esta forma
Que
cosa perversa haces
Que
me permite soñar contigo… “
Una atención conjunta extrema
al sentido de la canción acompañada, tras esta estrofa, de una sonora sonrisa como
gesto, tal vez, ante la ironía de la vida tal cual se les presentaba en aquel
instante.
·
SHELDON: Aquella noche no iba a salir .
Regresaba muy cansado de una reunión y
simplemente me apetecía llegar y relajarme tomando una copa y quizás
manteniendo algo de conversación normal con Michael, pero él tenía otros planes
para mí.
Pudo
haberme llevado a decenas de lugares que
en su día compartíamos , pero no. Su inexplicable insistencia se vio
recompensada, y lo cierto es que por más que me cuestionase el por qué , por
qué de las mismas caras , de la misma decoración, las mismas chicas
prácticamente , nunca logré averiguar qué le motivó, hasta que de la oscuridad
un solo foco iluminó lo que en principio era una figura femenina más, y
entonces , en el suelo, me miraste .
Cada palabra dicha incrementaba su sensación de ahogo y de parálisis
involuntaria, mientras trataba de resistir sin llorar .
·
SHELDON: Ya entonces lo supe. Supe que sería una locura , que
nunca podría tenerte,
pero lo
necesitaba, lo ansiaba más que nada en este mundo, y sólo por lo que me hiciste
sentir en aquel insignificante instante.
Iluso ,
tanto que llegué a pensar que por una vez podría ….
·
HEYDEN: No continúes, – le interrumpió sin mostrar intención de
girar su rostro hacia él - por favor.
·
SHELDON: ¿En serio crees que no despedirte hará
que todo desaparezca?
·
HEYDEN: - Con mucha dificultad – No, pero lo
hace más fácil.
·
SHELDON: ¿En serio? ¿Para quién?
·
HEYDEN: No lo hagas Robert. Voy a apretar de
nuevo este botón y voy a marcharme .
Para él, la mezcla de rabia
contenida y desesperación le hacían pensar en la locura de impedirle salir de
allí, de abrazarla y no dejar que se marchase, pero con cada palabra que
escuchaba, el rostro de un Bourke engrandecido apoderándose de ella , visto instantes antes , le enfurecía y
hacía que su peor y más desagradable arma, la ironía, volviese a hacer acto de
presencia.
·
SHELDON: Nadie podrá darte lo que encuentras en
él ¿ verdad?
Y lo que no había conseguido
hasta ese momento se vio satisfecho. Logró captar su atención y que , casi sin
darse cuenta , como si de un movimiento reflejo se tratase , sus ojos se
cruzasen con los de él. ojos llorosos e impotentes que le observaban desesperados ante lo que
cobraba tintes de ataque premeditado.
·
SHELDON: Nadie es capaz de extraer de ti ese
lado oscuro con tanta facilidad , ese más allá
entre lo humano y tus instintos, porque nadie tiene más indiferencia
hacia la vida que él, y eso , para alguien que disfruta jugando con la muerte ,
siempre al límite , atravesándolo, es un lujo.
·
HEYDEN:
Curioso que trataran de prevenirme sobre ti, y yo , ya avisase de que
posiblemente sucedería al revés. No, no
es una cuestión de sentimientos, ellos no entran en ese juego, y es cierto,
sólo alguien tan retorcido como Bourke es capaz de hacerme sentir cómoda dónde
nadie es capaz de llegar. Pero eso no es algo que haya aprendido ahora o cuando
entré en el club. Esa sensación de no tener límites en mi vida es algo con lo
que nací , y es lo que me ha permitido , aunque parezca irónico, seguir viva y
soportar y hacer todo lo que creía que debía
llevar a cabo , ya fuera en lo personal o en lo profesional.
Sí, Michael
me enseñó a desenvolverme y cómo controlar , especialmente a Victoria , hasta
el punto de detener su más que enfermiza obsesión por mí, pero lo que él no
necesitó explicarme y de eso se dio buena cuenta, es cómo desenvolverme.
Vuelvo al
lugar que me corresponde porque es allí dónde debo estar para terminar lo que
provocó que todo comenzara, incluso lo nuestro, y sí, probablemente tengas que olvidar que alguna vez fui tuya o
que incluso me quieres , porque yo nunca me he creído con capacidad para amar a
nadie ni con derecho a reclamar ese sentimiento .
Sheldon, visiblemente
afectado, trató de acercarse a ella , pero una leve gesticulación le bastó para
no proseguir.
·
SHELDON: ¿En serio crees que así lograrás
apartarme? ¿Crees de verdad que puedo
darme media vuelta y olvidar lo que ha habido y hay entre nosotros? Formas
parte de mí mismo. Nunca creí que me sentiría así, y sin embargo, ya no concibo
mi vida sin ti.
Haciendo gala de una inusitada
frialdad, sus ojos mostraban auténtica indiferencia , su expresión se tornó irreconocible , y el tono de su voz
, cruel con cada palabra pronunciada.
·
HEYDEN: Te darás la vuelta y olvidarás eso a lo
que llamas amor porque nunca lo ha habido, al menos por mi parte. Te darás la
vuelta, regresarás sobre tus pasos y a tu vida , y nada habrá pasado , porque
sólo habré sido un capítulo olvidable , una ilusión en mitad de una confusión. Yo
no nací para amar a nadie ni para que nadie me amase, pero esto último es de
las pocas cosas que aún no podemos controlar los humanos, evitar que quienes te
rodean sientan algo por uno que puede no ser correspondido.
Sólo eres
un peón más en esta partida que termina ahora . Un facilitador como lo llaman
en el argot. Que en tu cabeza montases castillos de arena no es algo que yo te
pidiera ni a lo que diera píe.
Sólo tú
eres responsable de lo que sientes en este momento , y de lo que sentiste al
verme con él en la suite.
Sin poder contener más aquella
rabia que le ardía por dentro al
escucharla , retomar lo pasado y vivido en la suite hizo que arrancase sus
pasos hacia ella con auténtica violencia , la cogiese por los hombros y la
empujase hasta la pared si soltarla .
Un Robert incontrolable por
completo al que nunca había visto así, y del que no sabía hasta dónde podría
llegar, para una Heyden acostumbrada a lidiar en situaciones así, pero que en esta ocasión, parecía desconcertada aunque , externamente,
tratase de mantener la sangre fría y
seguir adelante con este papel que ella misma
necesitaba representar.
·
SHELDON: ¿Por qué? ¿Por qué me haces esto? ¿Por
qué te lo haces a ti misma?
·
HEYDEN: ¿Hacerte ? Yo no te estoy haciendo nada
Robert. Simplemente te he mostrado la realidad que tú te has negado a ver
durante todo este tiempo por algo tan estúpido e insulso como ¿amor? ¿Así es
como lo llamas?
Ver como sus ojos se iban
tornando de un rojo cada vez más profundo mientras crecía su brillo por la
humedad , la hizo seguir estirando de
aquella cuerda tan particular con la única esperanza de que la soltase y poder
marcharse .
·
HEYDEN: ¿En serio te pensabas que por fín habías
logrado tu cuento de hadas Robert? No existen los princesas en apuros ni los
príncipes que en hermosos corceles blancos vengan a su rescate . No existen
pequeños seres verdes en los jardines ni que vivan en hermosas casitas setas
. Todo eso ha sido sustituido por una
realidad de la que no has querido darte cuenta. Una realidad donde somos las
presas de nosotros mismos , que hemos creado a nuestros propios lobos y aun así, enarbolamos la bandera de ser el
mejor festín posible .
No existen
los finales felices , y nadie come perdices después de todo . A la gente le
basta con que se la permita sobrevivir por muy miserable que pueda considerar
su vida, si no, si el agobio puede con ella o con él, simplemente terminas y desapareces .
Demoledoras palabras que
causaron el efecto previsto sintiéndose liberada de los brazos progresivamente,
ante la imagen de un Robert destrozado y
que no terminaba de creerse lo que acababa de escucharle a quién creía amar por
encima de todo y todos, a quién nunca pensó que podría dejar de amar.
Tratando de conservar aquella
impostación hasta que se adentrase en el ascensor , alargó la mano sin mirar
tanteando la pared hasta encontrar el botón, lo apretó y las puertas volvieron
a abrirse .
Intentando evitar que pudiese
impedírselo de nuevo, entró en el elevador con determinación dándose la vuelta ,
y mientras el rostro de Robert reflejaba
un hundimiento difícil de describir, ella se limitó a aguantar la respiración y
el dolor de su pecho conforme las puertas se cerraban delante de sus ojos, permitiéndole comenzar a relajarse y a
venirse abajo , hasta que un ruido imprevisto la sobresaltó. Las manos de Robert se introdujeron en la fina
abertura que restaba antes de que se cerrasen definitivamente , empujándolas
con fuerza para obligar a que se abriesen de nuevo.
Sin soltarlas en ningún
momento, nervioso y llorando, la miró
fijamente a los ojos esperando que le
dijese aquello que él sabía que era su verdad , la que le había trasmitido y
conocía a ciencia cierta.
·
SHELDON: Dímelo. Dímelo .
Un tono suplicante que
estremecía un corazón destrozado por lo que había tenido que verse forzada a hacer,
una petición suplicante que dejaba en
sus manos la vulnerabilidad más palpable
de aquel hombre, y de la que, sin embargo, sólo obtuvo una única respuesta.
Se acercó a las
compuertas y si dejar de mirarle, con
sus manos fue apartando las de él hasta alejarlas , provocando que éstas
volviesen a cerrarse.
Sentir aquel dolor repentino
en su pecho y una enorme debilidad en
las piernas, la llevaron a apoyarse en una de las paredes
del encerrado habitáculo, ahogando un grito que terminaría pagando una de sus manos a la que le dejó las marcas de sus dientes.
Un nuevo timbre , apenas
segundos después, le indicaba que el papel debía continuar representándose, sin
embargo, aun no encontrándose enteramente bien y sin importarle nada, tras abrir sus puertas , salió del ascensor
en dirección a la puerta principal con destino el coche que la estaba esperando
.
Cristales tintados que sin
embargo , no le impidieron mirar sin observar , todo lo que pasaba por delante
de ella mientras , en sus adentros, trataba de
devolver a su mente la serenidad y a su cuerpo la valentía suficiente
como para realizar aquello que tanto sacrificio le había costado, y en su
cabeza , la continua batalla se seguía librando . Aquella que le recordaba la
misma pregunta una y otra vez : si todo esto le había merecido la pena.
Juzgada por todos desde su
nacimiento, en aquel instante se sentía más sola que nunca y con más necesidad de su madre de la que
jamás recordaba haber constatado. Una madre que ella seguía recordando con
aquel rostro tierno y complaciente , manos suaves capaz de impedir que nada
malo le pasase y que la había convertido en el centro de su mundo.
Un rostro bien definido , un gesto que nunca olvidaría y que por haz del destino, pasaría a ser el
último recuerdo hermoso de su niñez , con su uniforme de camarera , y un ligero y dulzón olor a tarta de limón recién hecha que siempre
percibió, pasase el tiempo que pasase.
Un camino sólo de ida al fin
de su propio infierno del que sabía que no podía regresar. Un camino
escogido de forma voluntaria quizás como la única forma de escapar de
todo , de desaparecer, convertirse en lo único que no podía ser desagradable
para los suyos , un recuerdo, algo vivido y que siempre permanece impoluto en
la memoria.
Un camino que iba llegando a
su fin cuando, sumida en sus
pensamientos, se percató de que el coche se detenía .
Una mirada a través del
parabrisas , y cuatro hombres armados que se apostaban por parejas a ambos
lados del vehículo aparecieron de la nada
. Uno sólo parecía tener el mando
y hablar con el conductor a efectos de las comprobaciones oportunas, procediendo
a realizar una señal al resto y a dar el paso una vez hubo saciado su curiosidad .
Apenas dos minutos después ,
los primeros esbozos de la casa comenzaron a aparecer. Líneas perfectas de construcción casi rojiza que se elevaban de forma contundente hasta una enorme y amplia terraza que abarcaba
todo el frontal superior de la vivienda.
Detenido de forma definitiva
delante del porche, Andy salió a recibirla abriéndole la puerta.
Para él , bastó mirarla a los
ojos para entender que no se encontraba tan entera como trataba de aparentar, y
a Heyden aquella condescendía suya fue calmándola. Una cara amiga a la que acogerse si percibía que las fuerzas le desaparecían.
Acompañada por él al interior
de la vivienda, hizo que lo acompañase hasta el piso superior , en dónde se
encontraba la enorme terraza que había visto instantes antes , presidida por
una impresionante piscina.
Encontrándose prácticamente rodeados por los hombres de
seguridad de Bourke, Andy tuvo que ejercer una vez más, aquel papel tan
aprendido a lo largo de los años y del que en ocasiones se había arrepentido.
Un concepto del deber que no
distaba mucho del de ella , pero que con los años, lo que en principio
resultaba riesgo asumido, pasó a formar parte de su sangre como algo cotidiano
y hasta normalizado , sin sensación alguna de peligro, simplemente algo más dentro de su vida.
Comunicándole que debía
esperar allí hasta que volviese para llevarla ante él, le pareció ver una figura masculina
reconocible atravesar el pasillo situado
al fondo de la estancia que habían cruzado, aun así, obedeció y quedó esperando
apostada en aquel lugar hasta que Andy regresase, lo que se produciría pasado
un buen rato.
Volviendo a la estancia para
llevarla ante Bourke, cuando Andy entró, los hombres de seguridad se habían
marchado y ella se encontraba sola, sentada en una de las tumbonas , observando
el agua.
Tras asegurarse de que ambos
se encontraban plenamente solos, él se acercó a ella agachándose a uno de los lados .
·
HEYDEN: ¿Aquel que vi pasar era de la oficina verdad?
·
ANDY: A estas alturas de la película , no
deberías sorprenderte del argumento.
·
HEYDEN: No es sorpresa, sólo trato de confirmarme en el hecho de que aquello que voy a hacer es
la única alternativa.
·
ANDY: ¿Dudando? Eso no es propio de ti.
Acercando discretamente una de
sus manos al bolsillo más cercano de la chaqueta extrajo algo que le entregó
con mucho cuidado mientras no perdía vista de su alrededor.
Ella abrió la mano y tras ver
el objeto, cerró el puño.
·
ANDY: Una vez lo actives , ellos recibirán la
señal. A partir de ese momento, tendrás sólo diez minutos. Sólo diez, ni uno
más.
Con mucho cuidado, lo resguardó
en uno de los bolsillos de su bolso.
·
ANDY: Aún hoy me sigo preguntando qué hubiera
pasado si aquella no me hubiese marchado .
Ella sabía perfectamente a
cuál se refería.
·
HEYDEN: Probablemente esta conversación no se
estaría produciendo.
·
ANDY: Puede. Nunca debí hacerte caso el día que
me echaste de la habitación del hospital.
·
HEYDEN:
David nunca entendió por qué quise que se marchase , y ahora veo que tú
tampoco.
·
ANDY: Pero David es tu hermano.
·
HEYDEN: ¿Y tú …?
Ambos no pudieron evitar
sonreírse .
·
ANDY: Y después de todo , nos volvimos a
encontrar . Tenías que haberme visto la cara cuando me dijeron que tú eras el
enlace .
·
HEYDEN: ¿Qué loco todo no? ¿ Será cierto eso que
dicen de que la vida es una noria que no deja de dar vueltas jamás?
·
ANDY: ¿Y qué todo vuelve a un principio? Tal
vez.
·
HEYDEN: Aunque mi rueda creo que ya dejará de
girar .
·
ANDY: Pero empezará a hacerlo otra . Sólo se
trata de un nuevo comienzo.
Intentando ayudarla a
levantarse , cuando se encontraba de píe , él no quiso soltarle la mano, y en
cuanto vio sus intenciones de decirle algo acorde a la forma en la que la
estaba mirando, decidió detenerle .
·
HEYDEN: Será mejor no hacerle esperar.
Atravesando largos
pasillos , intermediarios de abundantes
estancias a ambos lados , llegaron hasta el gran salón comedor con chimenea
presidencial , en aquel momento meramente decorativa .
Una ampulosa habitación en la
que la figura de Bourke para nada se empequeñecía , y en la que fue recibida
con toda suerte de amabilidad y halagos ofreciéndole una copa de vino , al
mismo tiempo que encargaba a su acompañante que bajase a dar con uno de sus hombres en el garaje .
Extrañamente amable y cortés,
no parecía el mismo hombre. Ni una sola muestra de tensión en su rostro o en
sus manos , las cuales movía de forma constante ante situaciones dónde los
nervios podían estresarlo.
Distendido en la conversación
, la mezcla de vino, buena música ( bossa nova con tintes de jazz) y agradable
compañía surtieron efecto , tanto , como para relajarla completamente.
Ante una sonrisa más que
cómplice de imágenes mentales improvisadas y con efecto , ella no pude evitar
preguntarle.
·
HEYDEN: Esa sonrisa…
·
BOURKE: Estaba recordando tu rostro ante la
puerta de la sala de reuniones cuando te dejé fuera y trataba de comprendeme a
mí mismo con respecto a ti.
·
HEYDEN: Daría lo que fuera por poder estar
dentro de tu cabeza en este instante. ¿En el fondo no crees lo qué ha pasado,
esa sutil forma de complicársetele lo que aparentaba ser una limpia y fácil victoria
?
Una sonrisa cómplice , muy
abierta y natural hizo que se iluminase su rostro. Por una vez , él parecía
gozar de cierto nivel de timidez natural o, lo que era más probable, una notable falta de costumbre de que le
adivinasen el pensamiento descubriéndole , lo que provocó que ella no pudiera
evitar reírse por la sorpresa .
·
HEYDEN: ¿Así qué es eso?
·
BOURKE: En realidad… - su sonrisa dio un giro
inesperado hacia una observación seductora y muy atrayente por su parte . Su
mejor arma – Creo, no, sé que nunca fue igual que con las demás. De hecho,
desde el día que nos presentaron en la fiesta y te vi, supe que serías muy
distinta .
·
HEYDEN:
Nunca he sido muy corriente.
·
BOURKE: ¿Y él?
Un nuevo sorbo de vino para
poder continuar disimulando el golpe bajo que acababa de recibir y que le
otorgaba la sensación de un jarro de agua fría imprevisto.
·
HEYDEN : Necesario para llegar hasta ti.
·
BOURKE: ¿Y el juicio?
La mirada femenina
inquisitorial esperaba una aclaración .
·
BOURKE: Tratabas de protegerle a él, eso puedo
entenderlo, pero podías haber hablado sobre esa otra parte del negocio y sin
embargo, no lo hiciste. Siete años de encierro por alguien que sabías que nunca
te lo agradecería ¿Por qué?
·
HEYDEN: Puede que no me interesase. De todas
formas , hablas de agradecimientos cuando
a quienes di años de mi vida no
pareció importarles todo lo obrado para echarme.
·
BOURKE: Inestable y suicida.
Un expediente que debe
permanecer en secreto y sin embargo , como entonces ya ocurriera , aquel hombre
continuaba teniendo acceso a la información más confidencial.
·
HEYDEN: Curiosa argumentación cuando no goza de un informe psiquiátrico que lo
avale.
·
BOURKE: A
veces, la simple observación de los hechos resulta suficiente para confirmar
una creencia .
Tras dejar su copa encima de
la mesa que tenían delante y coger la de ella para también depositarla, Bourke se
levantó ofreciéndole una de sus manos e invitándola a acompañarle.
Sin que aquella sonrisa tan
característica se borrase de su rostro , en silencio, descendieron por las
escaleras hasta el piso inferior , pero lejos de detenerse allí, prosiguieron caminando hasta la cocina al
final de la cual había una puerta.
Tras mirarla , abrió la puerta a través de la cual
se accedía a un salón enorme, una especie de garaje vacío aunque mucho más limpio.
Con la mitad del habitáculo a
oscuras, aquello le recordó al suceso en la nave salvo por el detalle de que en
un momento determinado , con tan sólo una señal
de una de sus manos , las luces que faltaban se encendieran, y que al
mostrar el resto del salón, efectivamente , allí no había coches , sino un
grito de hombres dispuestos en semicírculo y otro , arrodillado delante de
ellos , con las manos atadas a la espalda y la cabeza cubierta por una bolsa de
tela.
Heyden apenas pudo distinguir
mucho más . Un foco de potente luz
blanca casi desfiguraba al hombre , y no le permitía ver los rostros de los
demás.
Ojos brillantes , casi
transparentes , como resultado del
efecto de la brillante luz , y aquella misma sonrisa que permanecía en su cara aunque con otras
claras intenciones.
·
HEYDEN: John… no creo que yo…
·
BOURKE. Yo creo que sí, es más, creo que debes
estar y ser testigo de primera mano del
espectáculo en que se convierte la confirmación de lo que hasta ahora sólo
forma parte de la rumorología.
·
HEYDEN: No… no debo continuar aquí, esto...
Pero en cuanto dio dos pasos hacia detrás, sintió unos brazos
que le impedían continuar. Mientras tanto, él , de espaldas a ella , giraba en el sentido de las agujas del reloj
en torno a la figura humana arrodillada
.
·
BOURKE: Y
esa insistente rumorología que se pliega al morbo de esta humanidad que ,
incrédula, no termina por creerla cierta , hasta que la verdad le es reflejada
ante sus ojos.
Y sólo Dios
puede castigar a los infieles y desleales que convirtieron la casa ofrecida, el
templo, en un mercado.
Claro que ,
es tan difícil hoy día saber en quién confiar , tan complicado no creer que te
acabarán traicionando y que aquellos que más cerca tenías y se suponían leales
, aquellos a los que entregaste tu vida , tus secretos, serán los mayores judas
que encuentres en el camino que habrás de andar.
·
HEYDEN:
Si esto es algún tipo de ajuste de cuentas , sigo sin entender que hago
presenciándolo.
Y se detuvo justo detrás de
aquel hombre.
·
BOURKE: Ajuste de cuentas - dubitativo lo manifestó- no lo había
pensado , aunque yo prefiero que seas tú quién lo defina .
Y le retiró bruscamente el
saco que cubría su cabeza . Con la cabeza gacha y visiblemente mal herido ,
ella no pudo distinguirle bien, pero conforme más se acercaba , comenzó a
reconocerle, y la afirmación definitiva vendría de la mano de su anfitrión ,
cuando cogiéndole por el pelo tiró de su cabeza hacia atrás.
Con el rostro deformado e
hinchado por los golpes recibidos, Andy apenas podía abrir el ojo que menos
dañado tenía , y en tal estado , ella no pudo evitar demostrar sentimiento, acercándole
la mano a una de las mejillas mal
heridas .
Al sentir el tacto tibio de su
mano, abrió con gran esfuerzo aquel ojo menos perjudicado humedeciéndose de inmediato.
·
BOURKE: Realmente hermoso . Digno de una verdadera historia de
amor , ¿Pasada tal vez? Resulta tan
agradable descubrir que al final de todo , nadie está libre de pecado. Pero sí,
resulta hermoso pensar que cuando uno no
era más que un policía trasladado y ella una cría rebelde que odiaba a su
padre, hubo algo que nunca desapareció.
·
HEYDEN: John…
Angustiada y perdida , no sabía
cómo reaccionar ni qué decir, pero aquello , definitivamente , cobraba los
tintes que a priori parecían.
·
BOURKE: ¿Sí mi Heyden?
·
HEYDEN:
No lo hagas.
·
BOURKE: ¡¡ Ohh!! Qué hermoso . ¿Suplicas por él?
¿Ruegas por un desleal?
Y la odiosa y cruel ironía hizo
acto de presencia en su persona, dejando
constancia de que todo estaba perdido.
·
HEYDEN: ¿Qué ganas haciéndolo? Ya me tienes a mí,
cómo querías. Déjale que se vaya.
Adelantándose , le colocó ambas
manos en los hombros mientras Andy la observaba a ella.
·
BOURKE: Puedo permitirme el lujo de perder en
los negocios y que ello sólo me moleste. Puedo permitirme escuchar falacias y
mentiras sobre mi persona porque eso es a lo que la gente parece que se le da
mejor. Puedo incluso pecar de torpe, y dejar que me atrapen con la seguridad de
que me soltarán más temprano que tarde. Pero si hay algo que me enerva sobre
manera y no puedo soportar ni quiero , si hay algo que hace que me transforme y
salga el verdadero yo que sólo unos pocos han visto de mí, es descubrir que a quien
un día tendiste la mano pese a las múltiples
advertencias , a quién llegaste a confiar tu vida, no es más que un traidor más
y que el concepto de lealtad ni sabe cómo se escribe.
Soltándole de uno de los
hombres , fue guiando su mano hacia su espalda , mientras Andy no dejaba de mirarla , y ella, nerviosa
e incrédula, combinaba u seguimiento exhaustivo de cada movimiento de él con el rostro de un Andy que de pronto, parecía haberse
relajado.
Cuando la mano volvió a
aparecer , portaba una pistola , una 9 mm niquelada y brillante , en cuyo
gatillo aparecía apoyado uno de los dedos.
Una mano que , empuñando ese
arma, se dirigió lentamente , como disfrutando de ese hecho, hacia la cabeza de
Andy, acabando apoyada en su sien.
Sin posibilidad de reacción, a
ella sólo se le ocurrió devolverle la mirada encontrando algo distinto en sus ojos.
·
BOURKE:
Dicen , que a veces uno tienen
que hacer por sí mismo las cosas para
asegurarse los resultados. – El sonido de la retirada del seguro , pareció
resonar en su interior – Y hasta ahora ,
esa ha sido y es mi filosofía.
Un rostro magullado , en el
que los ojos de Heyden encontraron mucha paz de pronto. Una mirada cargada de
sentimientos que no le eran desconocidos , una confesión silenciada y una solicitud que ella supo reproducir muy bien .
Cerró sus ojos y aquella
pistola sonó , cayendo su cuerpo delante de sus pies.
Pese a encontrarse tendido en
el suelo, con el rostro medio destrozado por el disparo a bocajarro y emanando
abundante sangre , ella continuaba con la mirada fija en aquel último rostro,
en aquella última forma de observarla y de hablarle , en aquella
inconmensurable paz que parecía respirar y emanar al mismo tiempo , como si
tratase de tranquilizarla y de asegurarla de que todo iría bien.
Respecto a Bourke, con absoluta tranquilidad y parsimonia, tras
ver su ropa y los zapatos ensangrentados , molesto, dio orden de que se la llevase custodiada al
barco y que la encerrasen en el camarote como estaba previsto, indicando que él
se acercaría más tarde, orden que fue cumplida de inmediato.
Y aquel rostro continúo
acompañándola . Aquel rostro tan familiar
, tan suplicante , tan asegurador de que las cosas irían bien.
Unos ojos que le hablaban de sentimientos,
los que surgieron en el pasado, crecieron con ellos , y que , en su caso, parecían
no haber cambiado.
Un “te quiero” final,
emborronado , vilmente manchado con su propia sangre y precedido por el sonido de una maldita
pistola cargada por aquel cuyo lema en
la vida es “ si quieres que las cosas
salgan bien, debes hacerlas por ti mismo”,
y esa argumentación, ese principio , volvió , una vez más, a resolverse satisfactoriamente
como no podía ser menos.
Ana Patricia Cruz López
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