martes, 15 de noviembre de 2016

LA MUJER DEL RETRATO . EL ENCARGO . ( Registrado en SAFE CREATIVE OCTUBRE 2016)

LA MUJER DEL RETRATO
EL ENCARGO

De todas las advertencias que Eugénie podía haberle realizado , la más importante a su juicio , había sido omitida , quizás por temor a pecar de falta de objetividad al hacerla o simplemente para evitar malos entendidos sobre la relación entre ambos.

Auschwitz.  Cred. Foto a quién corresponda 
Christopher Kauffman no era un hombre que pasase precisamente inadvertido pese a intentarlo. Con un muro invisible delante suyo , perfectamente  predecible, no hacían falta demasiados esfuerzos para comprender que la seriedad se revistiese de ciertos picos de ironía como la mejor arma de defensa que alguien como él podía poseer para mantener las distancias.

Un hombre  capaz de hacer sentir muy incómoda  a la persona que tuviera delante con tan sólo mirarla fijamente durante breves instantes, capacidad de la que era muy consciente y que empleaba hábilmente como ningún hombre que ella hubiera podido conocer hasta ahora. 

Siempre pendiente del más mínimo gesto, Esther procuró salvaguardar la normalidad  sin forzarla demasiado, pero en su mente , procuró tener presente lo que no resultaba conveniente llevar a cabo con  él delante.

Silencios incómodos que hacían que los segundos parecieran minutos interminables  y que él, ante la insistente posición de ella de no mirarle , decidió acortar .

·        CHRISTOPHER :  ¿La incomodo Sra. Neuman?


Aquella ironía desafiante , capaz de mostrar toda la seguridad de un sujeto que juega en su propia casa con sus propias cartas sin necesidad de marcar. Aquella voz que penetraba para quedarse preguntándole una obviedad que conocía perfectamente.  El comienzo de un triunfo que sólo quedó a medias cuando ella alzó sus ojos  y le miró directamente.

·        ESTHER: ¿Es a lo que está acostumbrado?

Una capacidad de respuesta que no esperaba. Un  seco atrevimiento como siguiente jugada perfecta.

·        CHRISTOPHER: No sería la primera ni la última persona que me manifestase, llegado el caso, que le resulta incómodo tenerme en frente. Pero preferiría que fuese sincera a la hora de explicarme  el por qué no ha sido capaz de mirarme a la cara prácticamente desde que he  entrado, esperando que mi confusión  con la procedencia de su apellido nada haya tenido que ver.

Con un semblante serio de forma natural,  Esther fue incapaz de relajarse , de la misma forma que se autonegaba la posibilidad de confesarle que esa había sido una de las razones , aunque más por el tono de voz empleado y que le traía recuerdos de antaño  que por la confusión en sí.

·        CHRISTOPHER : Creo , sin temor alguno a equivocarme , que no hemos empezado con buen píe. – Se levantó , y bordeando de nuevo su mesa , se sentó en su silla de piel , apoyando la espalda  y con sus piernas cruzadas  sobre las que colocó sus manos -  Creo que lo correcto sería empezar por darle la bienvenida , aunque me consta que Eugénie ya hiciese lo propio.
·        ESTHER: Sí, ciertamente ha resultado ser una persona muy eficaz y competente.
·        CHRISTOPHER:  Y seguro que mucho más cercana .

Pese a mantener las distancias , la sensación de incomodidad no parecía desaparecer y los escalofrío no aminoraban.  Jamás se había sentido tan indispuesta con un hombre como con él, ni siquiera a nivel personal, pero algo en sus ojos  le presagiaba una sensación muy extraña con la que no terminaba de sentirse muy cómoda.

·        CHRISTOPHER: Por suerte  - mostrándose mucho más condescendiente – tendremos mucho tiempo por delante para  cambiar las impresiones mutuas, o por lo menos las que usted pueda haberse hecho sobre mí.
·        ESTHER: Por suerte , aunque creo haber entendido bien creyendo que usted ya se había formado a la perfección las que tuviera respecto a  mí , de lo contrario, no imagino , sinceramente , de dónde puede provenir ese  insistente interés en que se me contratase.
·        CHRISTOPHER: ¿ Insana curiosidad o recato profesional?

Pese a que sus  modos a la hora de dirigirse a ella no habían cambiado, pese a mantenerse como alguien que partía con una ventaja relevante , esta vez , ella no le apartó la mirada .
Aquella seguridad que aparentaba destilar, mucho más encumbrada si cabe , en cuanto se apoyó lentamente sobre la mesa comenzando a juguetear de forma reiterada con los dedos de sus manos , frotándoselos,   hizo que ella se apoyase con fuerza , de forma involuntaria, mucho más sobre la silla.

Manos que de forma inquieta , eran incapaces de detenerse pudiendo poner nervioso al más pintado , simulando una forma de autodefensa hacia un estado ansioso por su parte, cayendo en la cuenta , en ese preciso instante, que quizás era él y no ella , quién se encontraba especialmente nervioso con su presencia .

·        ESTHER: Considerando que gran parte de mi trabajo se desarrolla a partir de algún hecho  o circunstancia que provoca cierta curiosidad , yo no diría que ser curioso sea insano, pero supongo que es cuestión de perspectiva. Lo cierto es que yo más bien lo llamaría extrañeza , dado que en la agencia hay muchos otros compañeros igualmente competentes para desempeñar este trabajo y sin embargo fue mi nombre el único en liza, y de forma innegociable , bajo el argumento cierto del intento frustrado de elaboración de mi tesis universitaria. 
Si a todo esto sumamos el secretismo con el que se me requirió trasladarme  y con el que he de desarrollar mi trabajo, mantenido o acrecentado sin duda, por la persona conocida por mi jefe y cuya identidad prefiere mantener oculta y que deduzco  que en algo tuvo usted que ver con ello como gerente del centro que lo encarga , sí, definitivamente sería extraño que a estas alturas la curiosidad no me hubiera invadido por completo y copase todos y cada uno de los pasos dados y que quedan por dar en este trabajo.

Su primer gesto de distensión fue lo que continuó . El muro continuaba alzado  como algo connatural a su carácter , ya Eugénie le había advertido al respecto , pero una cierta afabilidad real y no impostada  pareció asomar .
Christopher parecía mostrarse satisfecho aunque Esther no pudiera certificar aún la causa real de tal sensación , aunque a priori, pareciera más  la muestra por haber encontrado a alguien capaz de estar a su altura, capaz de responderle con la misma habilidad verbal que él demostraba y de entrar en ese juego de conocimiento a distancia con brotes de peligroso acercamiento.

·        CHRISTOPHER: ¿Y eso lo ha deducido usted sola ? Sin nombres , sin pistas , sin referencias.
·        ESTHER: Ya que pidió sinceridad creo que puedo permitirme lo mismo si le pregunto de dónde extrajo la información sobre mi tesis .
·        CHRISTOPHER: Yo no le he pedido eso exactamente , pero ya que ha sido franca conmigo, creo que es lo menos que puedo hacer , corresponderla con el mismo grado en aquello en lo que le surgen dudas . La Escuela Superior de Bellas Artes  , ellos me facilitaron  lo que necesitaba cuando lo requerí, siempre en función de mis necesidades y las de este museo, por supuesto.
·        ESTHER: El expediente es privativo, y el intermediario sabía demasiado a jugar por las referencias dadas por mi jefe. Salvo…- pensativa durante un solo segundo , las ideas se le cruzaron en  base a sus propias argumentaciones . Christopher volvió a apoyarse cómodamente en su silla , y esperó simplemente a la resolución de su propia argumentación -   No hubo ningún intermediario ¿no es cierto ?
·        CHRISTOPHER: Déjeme adivinar. Le dijo que ese intermediario era un buen conocido suyo,  de mucha confianza.
·        ESTHER: ¿Cómo accedió a mis datos ?
·        CHRISTOPHER: Me temo que eso es una información que no puedo facilitarle. Reconozco  que en ocasiones no puedo presumir de mis métodos de búsqueda , no suelen ser muy legales  pero sí efectivos. Necesitaba al mejor  en esto, a quién más conociera sobre la colección, y así poder culminar la ejecución del encargo.

“La ejecución del encargo”.  Ante sus oídos , pareciera que había algo mucho más grande que lo que en principio venía a realizar . Es cierto que Eugénie le comentó que él le daría el resto de detalles , y cierto también resultaba ser , que sólo para una labor de catalogación y posterior valoración, el director del museo no se hubiera tomado tantas molestias.

·        ESTHER: Eugénie ya me advirtió que el resto de aspectos del encargo , como usted lo llama, me serían facilitados e cuanto usted llegase.
·        CHRISTOPHER: Cierto, pero para eso , será mejor hablarlo  in situ. ¿Quisiera acompañarme?

Todo aquel misterio que rodeaba el trabajo , el lugar y a sus empleados  la sobrepasaba. Parecían todos disfrutar del aliento a esa gran incógnita  que ya conllevaban los cuadros en sí mismos, así como las leyendas e historias contrastadas que parecían haber estado  documentadas sólo de soslayo . Y ahora, para hablar del resto del trabajo a realizar , debían desplazarse de nuevo a la gran sala acorazada , de la que ella tuvo que recoger su respectiva llave , recomendándole encarecidamente él , que a partir de entonces buscase la forma de llevarla encima de forma permanente .

Aunque el camino de vuelta ya casi le resultase familiar , todo parecía distinto. Ni una sola voz, ni una sola explicación añadida, sólo el sonido de ambas respiraciones en un ascensor que se tornaba excesivamente silencioso.

Las puertas se abrieron y se encontraron con el pasillo que llevaba directamente  a aquella maldita puerta sincronizada, y sin que las instrucciones fueran repetidas, bastó que él sacase la llave del interior de su camisa , colgada de una fina cadena , y la introdujera en la cerradura respectiva girando su cabeza hacia ella esperando que hiciese lo mismo.

Una vez dada la señal, ambas llaves giraron coordinadamente a la vez abriéndose la pesada puerta  y accediendo a la gran sala .

Sin hacer falta indicaciones , él se acercó a los interruptores y las luces que enfocaban la gran capa de tela  que cubría las obras  se encendían. Esperando la consabida continuación, aquella que volvería a desvelarle de nuevo las pinturas , ésta se hizo esperar.
Apoyado en la pared , con los brazos cruzados sobre el pecho , el gerente parecía esperar algo pero Esther no lograba identificar  el qué .

Sin  solución de continuidad , sin que nada pareciera distraerle de lo que con tanto agrado parecía visionar, ella decidió tomar la iniciativa y acercarse hasta el interruptor que abría el  pesado cortinaje opaco.

Cada paso en el que la distancia entre ellos se acortaba , suponía el descenso de sus ojos en delineado perfecto de su cuerpo, sin  que la discreción estuviese presente en su vocabulario o en sus presuntas buenas maneras. 
Lejos de distraerla o amedrentarla , aquella forma tan directa y poco sutil de bajar la mirada , de mover sus párpados con lentitud pasmosa como quién disfruta degustando sin tocar la pieza deseada , la provocaban a seguir hacia delante  llegando a situarse justo en frente suya , alargar la mano sin perder de vista sus ojos  y darle al interruptor ella misma.

El ruido del cortinaje comenzando a abrirse , pero ello  no la hizo desistir de su objetivo visual el cual, parecía encontrarse tremendamente cómodo bajo aquellas circunstancias.
Detenido y recogido en toda su amplitud, con las obras al descubierto, se dio la media vuelta  encontrándose de nuevo con ellas , con las mujeres que fueron capaces de quitar el sueño al mismo Hitler mientras le acompañaban sin saberlo.

Uno a uno  fue pasando muy despacio por delante de cada cuadro  tratando de admirar los detalles más visibles , las texturas , las líneas que casi no se cruzaban con perfección inaudita. Pinceladas aparentemente perfectas , rectas y curvas  , en donde el manejo de la técnica resultaba asombroso, y donde el óleo , convenientemente mezclado,  parecía otorgar una exquisita naturalidad  a la figura femenina.

La perfecta y gradual transición de los colores ,  culminaba un dulce paseo  por cada una de las obras   convirtiéndolo en una sola pieza casi continuada de un lienzo a otro , dando la impresión de que el pincel jamás debió levantarse de la tela que lo soportaba.

Tentada por acariciarlos  aunque sólo fuera por un instante , su brazo izquierdo fue levantándose  de forma involuntaria , como si aquel espacio fuese el vacío absoluto y ella se encontrase sola en comunión perfecta con ellos , pero antes de que uno solo de sus dedos tocase el lienzo, una mano férrea se lo impidió.
Al sentir su muñeca cogida con fuerza y ver el gesto serio de Christopher , devolvió la mirada al cuadro que tenía delante , dándose cuenta entonces, de aquello que iba a llevar a cabo.

·        ESTHER: Está haciéndome daño.

Con mucha menos decisión que la empleada para sostenerla , la fue liberando.

·        CHRISTOPHER: Tan irresponsable como imprudente. No sólo no han sido catalogadas  sino que además no hemos podido estudiar su composición.
·        ESTHER: No sería la primera vez y aún sigo aquí.
·        CHRISTOPHER: ¿Expuesta durante tiempo indefinido y continuado posiblemente al plomo en dosis desconocidas? Creo que no el suficiente para perjudicarla.
·        ESTHER: Acaba de decir que no se ha hecho el estudio compositivo, sin embargo ya conoce de los peligros que entraña trabajar con ellas.
·        CHISTOPHER : ¿En serio quiere arriesgarse? – Se retiró unos pasos hacia detrás – Adelante pues, son todas suyas.

Una propuesta harto tentadora que se replanteó durante un breve instante , pero cuando la cordura regresó a ella , entendió que posiblemente aquella opción no resultaba tan buena idea.
Las obras que habían caído en sus manos   siempre  fueron estudiadas previamente,   adoptando, para su manipulación, las medidas de protección pertinentes tanto para el investigador como para la propia obra. Éstas , ni siquiera fueron controladas y catalogadas desde su realización, o al menos , en caso de haberlo hecho, éste no era conocido.

Un nuevo recuento de los cuadros como fórmula para autoconvencerse de que efectivamente la colección no estaba completa , y la hora de resolver la mayor duda de todas , la que le correspondía a él.

·        ESTHER: Eugénie dijo que habían detalles del trabajo que usted se reservaba encargarme , ¿cree que ya gozamos de la intimidad y discreción suficiente como para hacérmelo saber?

Observando todo cuanto se encontraba alrededor de ambos , cada cuadro colgado, cada fila de panelado de soporte metálico , cada hueco de obras que una vez estuvieron colgadas en ese lugar , Christopher comenzó a deambular  siguiendo la estela semicircular dejada por la estratégica colocación de los cuadros , su visión no podía resultar más objetivamente opaca.
Las estructuras casi desnudas y en algunos casos descoloridas de los marcos que los sustentaban , en nada las hacían desmerecer de su presunto inmenso valor condicionado, pero en aquella sala , en medio de aquel estremecedor  silencio, el porte alto y desfigurado en parte por la luz que le enfocaba casi de forma directa, resultaba estremecedor acompañado de aquel
sonido plano de pasos dados a idéntica velocidad y con idéntica distancia entre uno y otro.
Y durante todo aquel transcurso de tiempo, no fue capaz de decir nada .

Con su cabeza baja , mirando hacia el suelo, cuasipensante de algo que sólo él conocía, al menos de momento, y jugueteando con sus manos unida a su espalda, sólo se decidió a musitar algo tras llegar al presumiblemente último cuadro .

Situado justo al lado suyo  lo observó unos segundos  para finalizar alzando su rostro con una única dirección fija , ella.

·        CHRISTOPHER: Siento consciente de su inteligencia y estudios previos respecto a la obra  seré  lo más directo y claro posible . los rodeos y las explicaciones excesivas nunca han sido lo mío, y de todas formas no creo que sirvieran para esclarecer nada y otorgar algo de luz entre tanta oscuridad.
·        ESTHER: Le escucho.
·        CHRISTOPHER: Imaginemos que a la dirección de la Pinacothéque llegase un día , de forma extraoficial, la noticia de que una de las obras más ansiadas,  resguardada durante la segunda guerra mundial por el propio Hitler , se encuentra disponible en Austria bajo la mano de quién se supone que la protegía de los ojos curiosos desde que se le hiciese entrega .

Supongamos también que tras años de litigios y de investigar en búsqueda de pruebas fehacientes , la Pinacothéque consigue que los tribunales austriacos le den la razón, pero al mismo tiempo , subsista un riesgo real de que las obras pudieran desaparecer de forma misteriosa en un muy breve espacio temporal desde la ejecutabilidad de la sentencia de reconocimiento.

No conformes con eso, sigamos suponiendo que  tras ser entregada en lugar neutral, los rumores que durante años afirmaban de la existencia de testigos que vieron colgados doce y no once cuadros en el dormitorio del Führer , se vean en entredicho al contabilizar una y otra vez las cajas depositarias , y que ello se reconfirmase con las personas del equipo del museo que sí los vieron en el Palacio de Justicia antes de proceder a su desmonte  y guardado ,  desconociendo , los habidos en el lugar , funcionarios, agentes de seguridad que los custodiaban o incluso el mismísimo gobierno austriaco el destino  del duodécimo cuadro, o incluso que al tratar de localizar a su pintor o  , más allá, intentar averiguar su identidad, ésta resultase la misión más imposible de todas.

Una introducción sencillamente perfecta de hechos encadenados a través de una elocución histórica magistral . Una historia que resumía , de forma brillante , un periplo de  años luchando porque las obras fueran depositadas en el lugar de las que fueron expoliadas .
Detalles de una presunta labor que por supuesto iban más allá del análisis, identificación y catalogación.

·        ESTHER: Y después de toda esa sucesión de circunstancias,  entro yo en escena .

Con la seguridad de las probabilidades casi seguras de saber con antelación qué es lo que se le pediría , trabajo que no temía puesto que en parte ya su iniciación se había llevado a cabo durante  su tesis, aquello logró sacarle de su punto de seguridad y continuar su paso hacia dónde ella se encontraba.

·        CHRISTOPHER:  Cuando hablé con el Sr. Hadkins sabía exactamente cómo y qué decirle para convencerle de qué sólo usted podría llevar a cabo el encargo. Gozaba de la información precisa sobre su lucha intestina contra las instituciones , la propia Escuela  e incluso su tutor, por lo que la posibilidad de que  se negase era prácticamente imposible. ¿Jugué con ventaja? Por supuesto , de lo contrario nunca hubiera realizado tal propuesta, pero también sabía que  recientemente finalizó con éxito un trabajo similar y eso resultó garantía suficiente, por mucho tiempo que nos llevase su empeño.

Rodeándola , sintiéndose observada , trató de que aquella actitud que distaba mucho de la presunta discreción y distancia que por lo visto formaba parte de su carácter  la distrajera e insistió en ahondar en la precisión del  trabajo que se le encomendaba.

·        ESTHER: Está bien, si lo que pretende es que le felicité por su elocución ,  enhorabuena. Desde luego ,si fue  sólo la mitad de convincente con mi jefe de lo que ha tratado de ser conmigo, y conociéndole , debió haberse sentido apabullado.
·        CHRISTOPHER: ¿Se ha sentido usted así ?

Aquella voz que sobresalía por detrás suya ,  tan cerca de uno de sus hombros , la cogió por sorpresa.

·        ESTHER: No quisiera pecar de maleducada , pero aunque su argumentación me ha proporcionado una visión apasionante  de cómo  las consiguieron traer hasta aquí, y sin parecer petulante ni pretenderlo, casi aseguraría de que su pretensión es de que localice el cuadro que falta o a su pintor , a juzgar por lo que ha añadido al final, lo cierto es que preferiría que fuese más preciso , si ello fuera posible.

Terminado de girar sobre ella , en frente suya , la luz blanca directa iluminaba de forma especial su rostro otorgándole una especie  de halo, recordándole  a aquellas vírgenes pintadas  a las que se les aparecía el espíritu santo o el ángel anunciador, dando a sus ojos  un intrigante cambio de color y aún más curiosa profundidad.

·        CHRISTOPHER:  Antes de traérnosla, la sentención ejecutoria  nos informaba de los pormenores de su exhibición. Es una colección condicionada  y por lo visto lo ha sido siempre . Eso fue lo que provocó la confirmación de que faltaba un cuadro no inventariado pero del que se habla en diversos documentos al señalar el número  de obras que la componen y como Hitler las colocó , a símil de las agujas de un reloj , alrededor de su cama . Una especie de reloj vital creo haber entendido.  El Führer era tan meticuloso como maniático y según comentan las crónicas  de las personas que trabajaban a su servicio personal ,  debían estar perfectamente alineados  de tal forma que , cualquier inclinación  en su colocación, se castigaba duramente.

Sí, la Pinacothéque venció, pero el castigo a tal triunfo es no poder proceder a su exhibición si no se encuentra completa. Los doce cuadros o ninguno.
Desgraciadamente , nuestras pesquisas no ahondaron  tanto en el cuadro como en su posible pintor , del que a día de hoy se sigue desconociendo su identidad , su modus vivendi o tan siquiera si continúa con vida, y por ende , el desconocimiento de esa información es sólo comparable a la falta absoluta de datos sobre  posibles herederos, ni tan siquiera con un barrido de autores con técnicas similares en lo que a   retratos femeninos se refiere.

·        ESTHER: Mis últimas averiguaciones me llevaron a  Múnich, pero allí no supieron cansarme  lo suficiente para que me marchara . Terminaron llamando al Rector de la Escuela  y tuve que volver.
·        CHRISTOPHER: En Múnich nuestras investigaciones  se detuvieron  tras toda una cadena de nombres  capaces de formar un árbol genealógico, pero no logramos concretar  sino tres posibles   y no pintores precisamente, más bien el  de la última persona que estuvo en contacto con las obras .  Cuando se llevó a cabo la entrega , pensamos que éste podría hacer acto de presencia , pero nuestros deseos se vieron infructuosamente denostados  al aparecer alguien mandatado que nada tenía que ver.  Por lo visto , la persona que las retenía no quiso identificarse ni que se supiera su identidad  y el tribunal decidió respetar sus deseos.
·        ESTHER: Así que en base a mis anotaciones y a las de ustedes , mi punto de partida será volver a Múnich.
·        CHRISTOPHER: Al menos no será un comienzo de cero. Mañana por la mañana le haré llegar a su despacho  los expedientes originales  que se encuentran en el archivo y que no pudieron ser digitalizados, y hablaré con Eugénie para que lo disponga todo en cuanto usted la avise.

Encontrándola pensativa , deseó saciar su duda .

·        CHISTOPHER: Quisiera pensar que ese rostro no suponga  una muestra de arrepentimiento.

Con su mirada puesta al cuadro central , se dispuso a tranquilizarle.

·        ESTHER: No.
·        CHRISTOPHER: No quisiera parecer curioso pero…
·        ESTHER:  Quizás el punto de partida deba ser otro esta vez .
·        CHISTOPHER: ¿Disculpe?
·        ESTHER:  - Sin dejar de mirar fijamente el cuadro – Quizás   hayamos partido del punto inicial equivocado.   Múnich sólo fue  el punto de reencuentro .  Debemos partir de su punto inicial conocido, anterior incluso a que Hitler se encaprichara con ellos y se los llevase . El mismo lugar al que volverían poco antes de finalizar la guerra y del que desaparecieron. Auschwitz.


Ana Patricia Cruz López
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2 comentarios:

  1. Excelente capitulo, esperaré ansiosamente el siguiente!

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  2. Un capitulo interesa e informativo. Falta un cuadro y alguien lo tiene. Hay que encontrarlo para que la colección sea expuesta. Me va gustar el viaje de los personajes por los distintos lugares y saber que es, exactamente lo que esconde ese cuadro para que no esté en la colección con el resto.
    Como siempre, una muy buena manera de que los gestos que realizan los personajes entren en la mente. Hasta a mi me ha resultado incomodo el escrutinio de Christopher. Ansiosa al segundo. Siento haber tardado tanto, pero ahora es cuando he encontrado menos ruido exterior para leerlo.

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