domingo, 18 de diciembre de 2016

MOMENTOS . Siempre tuya (187)

Amor incomprendido desde el principio ,
el mundo ,
aburrido de sus propias barbaridades,
se dedicó a juzgarnos .

Pecados vulgares para los demás ,
mundo que parece no darse cuenta de que los suyos
distorsionan toda la realidad ,
donde una caricia  se realiza con púas de cristal,
hiriendo en lo más profundo
del alma destrozada
de quién ve romperse sus sueños delante suya
por obra y gracia de los demás.


Máscara de plata  unida a la piel con acero hirviente ,
que me recuerde la vergüenza del ser humano y de lo que es capaz
cuando al envidia se apodera de él.
Negros sentimientos los que atesoran
Al que pretende redimirse con la desgracia que causa ,
cuando las mentiras se convierten en verdades decoradas de realismo ,
de imágenes perfectas ,
mientras el dolor  se apodera de todo
extendiéndose como la peor de las pestes.

Cadenas que pusiste en mis manos  y que me impiden llegar hasta ti.
Cadenas que rodean mis piernas sin que pueda acercarme .
Cadenas amordazantes de una libertad manifiesta
que ocultan mis palabras cubiertas de verdades no escuchadas,
de verdades ínfimas , minúsculas frente a las mentiras que preferiste creer.

Venganza sin sentido , sólo oportunidad.
Risas en la lejanía más cercana .
Manos que ates portaban las piedras ,
ahora escondidas tras los cuerpos de sus lanzadores.

¿De qué  ha servido todo el amor que te he entregado,
de qué servirá el que aún  conservo
con la esperanza de que vuelvas a mí
en busca de la explicación que te mereces?

Vivir muriendo de amor es posible ,
sobre todo cuando la verdad se tiñe de negro luto  
y de oídos cubiertos por palabras insultantes llenas de dolor,
cuando se comienza a añorar aquello que antes era habitual y deseado
y ahora no es más que un recuerdo que manchas una y otra vez.

Morir viviendo con un amor que no vuelve ,
que otros te arrebataron ,
es la kimera imposible de la desaparición más cruelmente dulce ,
en la que mi cuerpo se va desvaneciendo entre  tus caricias por mí soñadas y obtenidas,
en la que mis labios aún rememoran el sabor de unos besos que jamás cesaron ,
y el  tacto de una piel que demostraba a cada instante añorar la mía.
Dobles juegos ,
dobles caras .
Mentiras  en base a salvaguardar algo que no nos pertenecía ,
entregados en falso por necesidad ,
reproches mundanos a algo divino,
vida terrenal en un sueño que no cesa,
ni cesará
mientras conserve la esperanza de que puedas escucharme,
de que aún quede algo mío en ti
y creas en la única verdad que siempre mereció la pena,
la nuestra.

Ana Patricia  Cruz López
Todos los derechos reservados


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