TODO ES DEMASIADO
COMPLICADO
Regresar a la ciudad y
mientras, pensar en qué pasó adoptar a continuación. Las horas de vuelo dieron sus frutos aunque
fuera para una planificación cercana y en esqueleto, con falta de contenido aún
para completar, pero que ya iría viendo.
No. No quedaba tiempo, y esta vez no era el objetivo quién la estaba
poniendo entre las cuerdas, si no la que se suponía era su propia gente. Con
sus propias conclusiones extraídas del encuentro con Sanders , llegó a Miami
con la tarde comenzando a dejar paso a
una noche clara .
Con el coche que había traído Michael cuando se presentó en casa de
Robert aún en su poder, y que ella resguardó en el parking del Aeropuerto,
salió de allí con destino a su casa. Llevando una media hora de camino ,
observó por el retrovisor que un coche oscuro
la seguía detrás manteniendo
siempre la misma distancia. Intentando confirmar lo que a priori parecía, se
dedicó a tomar de forma brusca el giro en algunas de las esquinas, aunque no le
condujeran a ninguna parte. Tres esquinas dobladas aleatoriamente y su reacción
algunos semáforos más tarde , le confirmaban lo que se temía.
Al otro lado de la ciudad, lejos de casa y detenida en el semáforo de uno
de los cruces más concurridos de la misma a esas horas, volvió a mirar por el
retrovisor, y aunque no estaba muy segura, juraría que había visto tres cabezas
en aquel vehículo. Con la atención doblemente puesta en los espejos del coche y
en lo que tenía delante, miró hacia ambos lados del cruce, y aún encontrándose
el semáforo en rojo para los vehículos, aceleró a fondo, y salió a toda velocidad estando a
punto de chocar con uno de los coches que se acercaba por la derecha.
El coche oscuro que la perseguía , realizando una maniobra bastante
apresurada y arriesgada para salir de allí, esquivó en sig zag dos coches que
tenía delante y al lado suyo, y sin detenerse, siguió zarandeando el coche
tratando de evitar perderla y de chocar lateralmente con los otros vehículos .
Detenida algunos cientos de metros más adelante , en un callejón sin apenas iluminación , con el
motor encendido pero las luces apagadas, esperó a que aquel vehículo a
apareciese. Unos cinco minutos más
tarde, entre las sombras de las escasas farolas y los contenedores de basura ,
hizo acto de presencia. A velocidad anormalmente lenta , cuando hubo
identificado el coche de Heyden, se detuvieron unos metros detrás. Para ellos,
que desconocían que ella aún permanecía en el interior, agachada, aguardaron
con el motor en marcha.
Dos puertas oyó abrir y pasos acercarse. Incorporándose ligeramente, por ambos
retrovisores laterales vio a dos hombres
acercarse, y sólo cuando uno de ellos , al que apenas pudo ver la cara con
claridad, se le acercó a su ventanilla, levantó el píe del freno y pisó el
acelerador a fondo, mientras los otros dos hombres, corrieron hacia el vehículo y fueron a su busca.
Sin saber exactamente hacia dónde dirigirse , acabó cogiendo la
desviación hacia una de las carreteras secundarias interestatales . Aquello le
permitía poder no medir tanto la velocidad de marcha, pero también conllevaba
la desventaja de encontrarse más
desprotegida. Pendiente una y otra vez del retrovisor, cuando creyó que podía
relajarse , dos luces que le pareció
acercarse peligrosamente centraron su
atención. Conforme ella más aceleraba , aquellos dos faros parecían encontrarse
más cerca del maletero del coche.
Al pasar una de las pocas curvas que dicha carretera poseía, y
aprovechando la inexistencia de vehículos en ese momento, el conductor del vehículo que la perseguía, aceleró tanto su
velocidad , que llegó a pegar el morro del mismo contra la defensa del suyo
empujándola cada vez con más fuerza.
Viendo que no venían vehículos de frente, trató de esquivarlos dando
volantazos bruscos hacia ambos lados de
la carretera, pero éstos no parecían achantarse y continuaban en la labor.
Una de las veces en que
tardó en volver al otro lado, los que la
seguían aprovecharon para meter el coche justo a la par , a su lado, y lo que se había
iniciado como empujones para desestabilizarla, se convirtió en un intento muy
serio de sacarla fuera de la carretera
aprovechando incluso que llevaban un rato atravesando una arboleda.
Heyden trató de esquivar manteniendo el control del coche como pudo ,
echándoselo encima de ellos de la misma forma , y aguantando el tirón tratando
de no empotrarse contra los árboles que se encontraban en su lado del
conductor, puesto que hacía bastante
rato que no había podido incorporarse al otro lado de la vía.
Cuando aquellos empujones laterales
se convirtieron en un arrastrar
su coche con el de ellos durante parte del trayecto, a ella le pareció ver , en
cuestión de segundos, como algo cruzaba el asfalto, girando el volante a la
izquierda de u solo giro saliéndose de la misma sin control, dando dos vueltas
de campana y frenando gracias a uno de los troncos .
El coche que la seguía se detuvo algo más adelante , bajándose los dos
mismos individuos , que acercándose al límite donde el asfalto se perdía
dejando píe al campo libre, permanecían
expectantes a cualquier posible movimiento. Uno de ellos sacó su móvil, marcó uno de los números y el tono de
marcando sonó. Tres toques más tarde, sólo un único mensaje : “Mensaje
entregado”. Colgó, y se retiraron.
Dos horas más tarde , una llamada al móvil de Michael , que aún se
encontraba con Robert en su casa, le alarmó.
Se encontraban hablando en la biblioteca cuando sonó el teléfono. No
reconoció el número, pero su rostro cambió perceptiblemente para su amigo
cuando la voz femenina que se encontraba al otro lado le decía la procedencia.
Una vez terminado de comunicar la fatal noticia, Robert le preguntó que pasaba,
y a Michael le bastó decir “ está en el hospital”, para que ambos saliesen de
su casa en dirección a St. ANDREWS, al otro
lado de donde ellos se encontraban.
Nada más llegar e identificarse en la recepción , corrieron buscando algún ascensor que les
llevase a la planta. Cuando la
encontraron , con la puerta a punto de abrirla , Michael miró a Robert cómo en gesto de consulta ,
preguntándole si estaría preparado para lo que podía encontrar detrás. El otro,
a través de sus ojos, nada pudo decirle. Su mirada plana , temerosa en
realidad, decía mucho sin decir nada , pero desde luego ¿podría estarse
preparado para algo así? Para algo que en realidad se desconocía puesto que aún
no habían conseguido que nadie les dijese nada sobre su estado.
El abogado abrió la puerta, y allí se la encontraron, dormida por la
sedación, amoratada en parte de la cara y monitorizada. Tapada con la sábana del hospital hasta el
pecho, pero con la zona alta en descubierto para la colocación de los
electrodos de seguimiento, portaba en la piel todo tipo de magulladuras y arañazos.
La mano derecha vendada y la bomba de oxígeno colocada.
Con Robert visiblemente afectado, Michael decidió indagar más por su
cuenta , levantando la sábana por uno de los laterales. A falta del dictamen
médico, las piernas no parecían haber sufrido daño , al menos evidente.
Aparentemente, los daños parecían sólo haberle afectado a la parte superior de
su cuerpo.
Viéndose sorprendidos por alguien con bata blanca que se presentó
inesperadamente, Michael soltó al sábana volviéndola a colocar como estaba y
dirigiéndose hacia él.
El médico que les atendió, un cirujano que se encontraba de guardia ese día, les informó de que su estado
era estable aunque se habían decidido a
sedarla por los dolores que pudiera tener en las primeras veinticuatro horas . Que
el resultado del accidente había sido muy aparatoso y que fue un vecino de un pueblo cercano el que se
encontró con el coche siniestrado cuando se dirigía a su casa , y quién llamó a
urgencias. Cuando los servicios médicos llegaron, se encontraba inconsciente y
sangrando por la nariz , con muchas magulladuras y algunas costillas inflamadas
que no rotas. Prosiguiendo por los
resultados favorables de una
resonancia de urgencia realizada, sólo
se estaba a la espera de que despertase para poder valorarla más en
profundidad, pero que aún así convenía dejarla descansar.
Cuando volvieron a quedarse solos, el silencio de aquella habitación ,
sólo interrumpido por el sonido intermitente de las bombas y las máquinas, se
apoderó de ellos. Michael decidió salir al exterior y dejar a Robert con ella.
Éste, sentándose en el borde de la cama, observó su mano vendada y con delicadeza infinita, se la colocó
encima de la suya, elevándola un poco mientras acercaba su cara , y con el
mismo cuidado exquisito que se le tiene a algo muy delicado, aunque fuera el
tacto de la venda lo que sentía, sabiendo que era su mano lo que se encontraba
justo debajo, se la acercó con infinita ternura, con la esperanza de ver en
ella , un atisbo de un despertar deseado en aquel instante.
Con la sensación de deseo frustrada , volvió a colocársela encima de
la sábana, y antes de marcharse, se incorporó, y con mucho cuidado, la besó en
la frente .
Nada más salir de la habitación, la imagen de un sobrecogido Robert no
distanciaba el gesto de preocupación del abogado. Michael , desde que recibiera la llamada del
hospital , no dejaba de hacerse preguntas que sólo podían conducirle a dos
lados , a dos posibles respuestas tan válidas en ambos casos , que casi podría asustar a cualquiera.
Cabizbajo uno y preocupado el otro, ambos recorrieron parte del
pasillo buscando la escalera por la que poder bajar y salir . Necesitaban aire ambos y no les apetecía
coger el ascensor. Cuando doblaban el final del corredor dispuestos a coger las
escaleras, el abogado se detuvo un instante y volvió a girar su cabeza hacia la
puerta de la habitación. Una figura que
creyó reconocer entraba en la habitación. Le dijo a Robert que prosiguiera su camino
hasta el coche y que le esperaba allí, que él había olvidado preguntar algo y
que en seguida le acompañaría.
Retrocedió el camino andado hasta la puerta de la habitación y esperó
apoyado justo en frente, dónde mismo antes había esperado por su amigo y
cliente.
Unos diez minutos más tarde, la figura reconocible cobraba aspecto seguro y más que familiar, pero sin que éste pudiese
responder ni saber qué ocurría, un cuerpo se abalanzó sobre él , y cogiéndole
prácticamente del cuello, lo detuvo empotrado al lado de la puerta.
Con el brazo atravesado y sin apenas respirar, ambos hombres se vieron
por fin las caras.
·
MICHAEL: ¿Qué diablos haces aquí?
Sin apenas poder respirar, más aún hablar, el otro sujeto le hizo
señas para que aflojase, recibiendo respuesta.
·
MICHAEL: Será mejor que tengas una respuesta convincente.
·
ANDY: He venido a verla, ¿A qué si no?
·
MICHAEL: ¿Mandatado por quién? ¿Por ellos o por
tu jefe?
·
ANDY: ¿En serio pretendes qué te lo diga ?
Volvió a apretar su garganta un poco más si cabe, volviendo a recibir
el gesto de que se asfixiaba. Decidió relajarlo.
·
ANDY: Alguien me dijo que estaba aquí. He venido
por mi cuenta.
·
MICHAEL: ¿Y pretendes en serio que me lo crea?
Le soltó y se separó de él, volviendo a la pared de enfrente ,
mientras Andy se tocaba el cuello tratando de reponerse.
·
MICHAEL:
¿Desde cuándo se ha convertido en una incomodidad?
·
ANDY: ¿Para quién? Ella siempre ha hecho lo que
ha querido , las cosas a su manera lo sabes bien.
·
MICHAEL: ¿Y por qué no me respondes tú a esa
pregunta? Tú eres el que sigues jugando a los dos bandos ¿o ya te aburriste de
hacer de chico bueno sin compensaciones?
·
ANDY: ¿Por eso te saliste tú , porque sabías que
estar en el lado presuntamente correcto era menos rentable?
Ambos no se conocían lo suficiente. Llegaron a coincidir prácticamente
en los últimos tiempos de Michael al servicio de la Agencia y como hombre de
confianza de Bourke, pero a otro nivel.
La valía de la confianza depositada , se medía siempre por el novel de
beneficios y la rentabilidad que podía extraerse de esa relación, y para John Bourke,
la del abogado , recién incorporado tras dirigir dos campañas presidenciales y
hacerse con un nombre, era prácticamente impagable.
Pero cada uno conocía la historia del otro en ambos lados, y eso ,
podía convertirlos en un arma arrojadiza mutua .
·
ANDY: Tú sabes tan bien como yo que Bourke no está detrás de todo esto.
·
MICHAEL: Podría, sobre todo si le has avisado de
la investigación.
·
ANDY: ¿Y no sentir el placer de mancharse las
manos él mismo? Tanto tú como yo sabemos lo que le gusta , y cómo siente ese
placer en hacer las cosas por sí mismo. Además ¿Un accidente con
supervivientes? No. Esto ha sonado más a
advertencia, y teniendo en cuenta que acababa de estar en la central………….
Sorprendido y ofuscado por escuchar aquello , y más en el tono interesado
en que era pronunciado, comenzó a frotarse las manos dejando estallar algunos
huesos. Viendo su cara, Andy , que ya había mantenido anteriores
confrontaciones con él, pudo saber qué de ello, quien tenía en frente no sabía
nada.
·
ANDY: ¿Así que ahora también actúa sin contar
contigo? – se sonrió provocándole – Desde luego, tengo que reconocerle los
arrestos. La verdad Fassworth, no voy a
meterme en lo que tengas con ella, eso no es asunto mío, pero yo que tú, no me
alejaría demasiado de ella, y menos ahora.
Recomponiéndose como pudo, volvió al centro del pasillo pero sin
acercarse demasiado. La dosis de provocación ya había sido suficiente por hoy,
sin embargo, él decidió aderezar el momento con una guinda final.
·
ANDY: Me permitiré decirte algo , sólo por los años que nos conocemos y porque
la persona a la que implica también me importa, aunque puede que eso sí lo
sepas o lo hayas supuesto. El invento ese del matrimonio con Sheldon sólo le
librará a él temporalmente, pero sólo la
acercará más aún al “señor oscuro”. Abrió su curiosidad, supo meterse en la
boca del lobo justo por aquello que nunca lograrás quitarte de la cabeza y
siempre, en el fondo, te has sentido culpable, y ahora éste no querrá cerrarla
sin ella dentro – mirándole con sonrisa socarrona, se atrevió a apostillar algo más antes de marcharse- ¿sinceramente? Él tiene todas las de ganar.
Lo sabe, y a ella también.
Y se marchó, mientras con
verdades a medias, escuchadas como si fueran absolutas, la pesada losa de
su conciencia hacía aparición. Observando su puerta, decidía entre entrar o
marcharse, y aunque fuera por una vez, la decisión de desaparecer ganó.
Volvió al coche , junto a Robert.
Sentado y agarrando el volante con ambas manos, su determinación se
movía en una balsa tan movible como el aceite en mitad de una tormenta. Todo
aquello estaba cobrando un sentido demasiado oscuro y sin rumbo fijo. Creía
conocerla mejor que nadie, pero ahora todo se escapaba de sus manos. Acciones
que no terminaba de encajar. Dadas las circunstancias, lo más fácil hubiera
sido abandonarlo todo pero ¿por qué
seguir adelante? ¿Para quién? Y ahora encina ……ésto.
Thorn tenía razón. Estas no eran las técnicas de Bourke, pero ¿por qué
ir a la central ? ¿Qué se le había cruzado en su cabeza para cometer tamaña
locura?
Todas estas preguntas y más atoraban su mente . Demasiadas cosas que
no alcanzaba a comprender , sin estar seguro del juego comenzado por ella, ni
si Heyden comprendía los riesgos de sus actos. Producto de una especie de plan desconocido lo
que Michael sólo podía tener claro, es que alguien la estaba apoyando , pero
desde dónde y por qué eran aún una
incógnita. Nadie se jugaba la vida de esta forma por nada, y entonces, le
sobrevino la idea de que quizás la CIA o
Inteligencia tuvieran algo que ver. Pero en última instancia, aquellos
que siempre habían jugado unidos a este juego , ¿por qué movían fichas sin
coordinación y con absoluto secretismo? ¿Era posible que hubiesen descubierto
nombres que se escondieran detrás de algunos infiltrados que trabajasen para
Bourke ?
El gesto de preocupación con el que entró al coche, hizo que Robert no
evitase preguntarle.
·
SHELDON: ¿Has logrado averiguar algo?
·
MICHAEL: Tenemos que hablar, pero no aquí.
Arrancó el coche y se dirigieron a su casa. Esta vez , la copa y la
conversación sólo podrían ir de la mano en un ambiente abierto. No tanto por
seguridad como por la necesidad de que el aire fuera lo menos cargado
posible. La zona cercana a la piscina sería la elegida por él . A
Robert, sólo el quedó seguirle y esperar, a que el misterio y la duda fueran resueltas.
Conforme las horas pasaban , tanto hubo que decirse que a ninguno de
los dos , el cansancio les pudo, y sin dormir , sería temprano cuando Michael
se dirigió al hospital de vuelta para comprobar si ella había despertado. Esta
vez, Robert no le acompañaría.
Con muchas más actividad que la presenciada horas antes , su puerta se encontraba cerrada y el exterior
un carro de enfermería . Deduciendo por
todo ello, amén de la hora comprobada en su reloj, que el médico podría
encontrarse en su interior , decidió esperar allí mismo. Y efectivamente no se equivocaba. A los pocos minutos, el mismo médico que había
visto el día anterior , terminando su guardia en unas horas, fue al que se
encontró saliendo de su habitación. Preguntándole todo lo posible, para su
alegría, aunque fuera relativa, podría verla despierta . Continuaba muy
dolorida , pero tras un reconocimiento exhaustivo y algunas pruebas adicionales
encomendadas, sólo necesitaría descansar tras darle de alta al día siguiente si
todo resultaba favorable.
Su entrada en el habitáculo tuvo como resultado un recibimiento
insospechadamente no imaginado. Heyden ya sabía quiénes habían ido y a quién se
había informado. La visita de Michael no era gratuita , y era consciente de
ello.
De píe, apoyado en el saliente de la ventana , con los brazos cruzados
en el pecho, esperó que su vista esquiva se dignase mirarle directamente , sin
éxito. Resistiendo todo lo que de
fuerzas podían quedarle, Heyden comenzó a notar su boca seca, y tratando , por
sí misma y con mucha dificultad, de
coger el vaso de la mesita para poder beber, ante la atenta mirada de su ángel
protector que simplemente la dejó desenvolverse antes de decidir si tomar o no la iniciativa, en un primer intento, el
vaso casi es volcado y su contenido derramado. Sintiéndose impotente pero
orgullosa, lo volvió a intentar una segunda vez. En esta ocasión, con un
Michael mucho más atento y perspicaz,
que veía que el vaso terminaría rompiéndose en el suelo, como
efectivamente casi sucede y que él evitó cogiéndolo en el aire al acercarse de
una sola zancada.
Volvió a colocar el vaso en la mesita, y cogió en el baño algo de
papel con lo que poder secar el agua derramada. Tirándolo en el cubo de la
basura, llenó algo más el vaso , y sentándose en el borde de la cama , se lo
ofreció. Ella se resistía a cogerlo por miedo a no poder sostenerlo, optando él
por acercárselo a la boca y ayudarla. Cuando no quiso más, simplemente bajó la
cabeza mirando al sábana , y él volvió a ponerlo en su sitio.
Dadas las circunstancias , aquella situación no resultaba fácil para
ninguno de los dos, probablemente , de las más difíciles para ambos, pero había
que afrontarlo de la forma más directa posible.
·
HEYDEN: ¿Y Robert?
·
MICHAEL: Lo sabe Heyden.
Pocas veces, su rostro había manifestado miedo. Un miedo sincero tan
directo como el mensaje que había recibido con esa afirmación.
·
HEYDEN: ¿Qué sabe?
·
MICHAEL: Todo. Se lo he contado todo.
Y el temor se mostró en forma de lágrimas incontenibles que nerviosas,
salían sin medida , paseándose por una
cara me pavor incontenible mezclado de incredulidad.
·
HEYDEN: ¡Qué has hecho!
·
MICHAEL: La cuestión es lo qué has hecho tú, o
lo que pensabas hacer yendo a la
central, y las consecuencias de ello.
·
HEYDEN: ¿Cómo has podido?
·
MICHAEL: Tú siguiente paso Bourke, pero para
quién, porque ahora sé que no es para la Agencia. Nunca lo fue. Sólo los usaste
, como ellos siempre han hecho contigo, sólo que no entiendo para quién, ni por
qué.
Y las lágrimas se detuvieron , no así sus ojos llorosos, pero la parte
más mezquina y doliente de su personalidad salió a flote en toda su plenitud.
·
HEYDEN: No tenías ningún derecho a hacerlo.
·
MICHAEL: Al final va a resultar cierto lo dicho
por Thorn, que te encanta actuar sola y que jamás te has fiado de nadie, ni de
mí.
·
HEYDEN: Bourke no ha tenido nada que ver con
esto.
·
MICHAEL: Eso también me lo pudo confirmar ayer
él mismo. – sorprendida por la noticia, no pudo evitar su sorpresa - Estuvo aquí, enviado por él. Supongo que para
asegurarse de que todo proseguiría como hasta ahora. Sola , sólo conseguirás que te mate, si no lo
tiene decidido ya , a expensas de conseguir primeramente lo que tanto ansía.
·
HEYDEN: Acabas de apretar el gatillo Michael,
aunque supongo que no te paraste a pensar en ello mientras se lo largabas todo
a tu amigo.
·
MICHAEL: No. Ya me he sentido suficientemente
culpable por parte de tu vida . No conseguirás hacerme sentirlo por esto.
·
HEYDEN: Por
cosas como estas es por lo que no puedo fiarme de nadie, porque los
sentimientos terminan prevaleciendo y eso es algo que nunca ha podido conmigo.
Sheldon irá a por Bourke por el simple hecho de que mencione mi nombre, y sabes
cuál es la segunda parte ¿ verdad?
·
MICHAEL: ¿ Para quién haces todo esto? ¿Quién
está detrás?
·
HEYDEN: Sal de mi habitación, y no vuelvas.
·
MICHAEL: Heyden……
Intentó coger su mano, pero ella se la retiró bruscamente.
Su estado de compungimiento dio paso a una rabia y casi odios
contenidos por encontrarse débil. Jamás le había dicho algo como eso y nunca le
vio mirarlo de aquella forma. Tras levantarse, fue acercándose a la puerta ,
pero antes de salir, no quiso marcharse sin decir la última palabra, mientras
ella continuaba con su cabeza baja.
·
MICHAEL:
Hay una imagen que aun hoy no logro sacar de mi memoria, y era la
expresión de tu cara nada más presentarse Victoria en el club preguntándote qué
venías buscando. Me recordaste tanto a mí, con aquella falsa valentía acomodada
en un miedo interior ante algo que sabías perfectamente que no querías hacer
pero que no podías evitar. Y fue mi reflejo en ti y lo que fui capaz de ver en
tus ojos, lo que me hicieron prometerme a mí mismo que jamás permitiría que te
pasase nada mientras pudiese evitarlo,
que jamás te dejaría sola. Y desde entonces, a cada día que ha pasado, esa
misma imagen me ha ido destrozando como un veneno largo, tedioso y lento, que
apenas me ha dejado vivir en paz conmigo mismo. Yo queriendo salir sin poder
hacerlo del todo, y a la vez, metiéndote más en el fondo del pozo. Y ahora
después de todo, termino descubriendo que todo fue en vano porque en realidad
nunca me necesitaste. Tú misma te has
ido anudando la soga al cuello, y serás tú misma y no otro, el que termine
tirando de ella.
La puerta a punto de cerrarse tras de sí, y su voz le frenó.
·
HEYDEN: Frank Martín.
Él se dio la vuelta y volvió a entrar .
·
HEYDEN: Inteligencia.
Cerró la puerta y se quedó apoyado en ella.
·
HEYDEN: Rony Cross , DEA. Hace mucho que
decidieron dejar de lado al FBI, sobre todo desde que descubrieron el nombre de
los dos topos de Bourke, uno de ellos
jugando un doble juego. Es tan fácil
sentirse utilizado, y tan deplorable la sensación, sobre todo cuando sabes lo
tanto que uno de ellos llegó a significar para ti. ¿Desconfiar? No. ¿Dejarte a
parte? Sí. Por necesidad, no por desconfianza. Y no, no estoy sola aunque lo parezca. Y sí, se perfectamente lo que mi juego con
Bourke significa y cuál será el siguiente paso a dar aun sabiendo que hago daño
a alguien que no debería ni se lo
merece, pero es lo que debo hacer, y no queda otra. ¿Mi vida? Mi vida está en
una pica hace más tiempo del que tú crees, pero no quiero arrastrar a quién no
se lo merezca. Sé cuál será mi final Michael , pero de nada servirá si no logro
terminar con esto.
·
MICHAEL: ¿DEA?
·
HEYDEN: Bourke necesita un último golpe maestro
antes de desaparecer. Ha conocido a cierta gente muy habilidosa escondiendo y
disimulando determinado tipo de mercancías en los objetos más inverosímiles y
de las formas más imposibles. Al mismo tiempo, ha ido sentando sus bases de
negocio en esos otros lugares , distanciados de la que será su residencia, por
supuesto. Dos contenedores de gran
tamaño provenientes de Ámsterdam vía Londres llegarán a puerto dentro de dos
días , con la idea de que estén fuera de aquí
a lo sumo en tres . Ese será su último gran golpe , y ese es el tiempo
que tengo para averiguar qué es lo que trae en su interior. Si no lo consigo, a
ese tipo se lo tragará la tierra , y allí te aseguro que la extradición no
saben ni como se escribe.
·
MICHAEL: Bourke nunca se ha dedicado a ese
mercado.
·
HEYDEN: Te sorprendería lo que la avaricia y
la ansiedad por desaparecer pueden hacer
juntas. Ya lo dije una vez , y volveré a decirlo, se volvió tan ambicioso como
imprudente, y no fui la única que se dio cuenta.
·
MICHAEL : ¿ Y Robert?
·
HEYDEN: Es un daño colateral asumible. Puede que
algún día logre entenderlo, o simplemente , su último recuerdo sea el momento
justo en que descubra que lo traicioné y que sus miedos no eran infundados. Claro que, ello ya no tiene sentido
cuestionárselo ¿no?
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados

simplemente una obra maestra de la literatura!!! no puedo decir mas que Gracias!!!
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