sábado, 28 de noviembre de 2015

NADA ES LO QUE PARECE. CAPITULO DECIMO PRIMERO . PRIMERA PARTE. Todo es demasiado complicado (Registrado en SAFE CREATIVE JUNIO 2015)

CAPÍTULO DÉCIMO PRIMERO ( Primera parte)
Créditos a quién corresponda
TODO ES DEMASIADO COMPLICADO

Regresar a la ciudad  y mientras, pensar en qué pasó adoptar a continuación.  Las horas de vuelo dieron sus frutos aunque fuera para una planificación cercana y en esqueleto, con falta de contenido aún para completar, pero que ya iría viendo.

No. No quedaba tiempo, y esta vez no era el objetivo quién la estaba poniendo entre las cuerdas, si no la que se suponía era su propia gente. Con sus propias conclusiones extraídas del encuentro con Sanders , llegó a Miami con la tarde comenzando a dejar paso a  una noche clara .
Con el coche que había traído Michael cuando se presentó en casa de Robert aún en su poder, y que ella resguardó en el parking del Aeropuerto, salió de allí con destino a su casa. Llevando una media hora de camino , observó por el retrovisor que un coche oscuro  la seguía detrás  manteniendo siempre la misma distancia. Intentando confirmar lo que a priori parecía, se dedicó a tomar de forma brusca el giro en algunas de las esquinas, aunque no le condujeran a ninguna parte. Tres esquinas dobladas aleatoriamente y su reacción algunos semáforos más tarde , le confirmaban lo que se temía.

Al otro lado de la ciudad, lejos de casa y detenida en el semáforo de uno de los cruces más concurridos de la misma a esas horas, volvió a mirar por el retrovisor, y aunque no estaba muy segura, juraría que había visto tres cabezas en aquel vehículo. Con la atención doblemente puesta en los espejos del coche y en lo que tenía delante, miró hacia ambos lados del cruce, y aún encontrándose el semáforo en rojo para los vehículos, aceleró  a fondo, y salió a toda velocidad estando a punto de chocar con uno de los coches que se acercaba por la derecha.
El coche oscuro que la perseguía , realizando una maniobra bastante apresurada y arriesgada para salir de allí, esquivó en sig zag dos coches que tenía delante y al lado suyo, y sin detenerse, siguió zarandeando el coche tratando de evitar perderla y de chocar lateralmente con los otros vehículos .


Detenida algunos cientos de metros más adelante ,  en un callejón sin apenas iluminación , con el motor encendido pero las luces apagadas, esperó a que aquel vehículo a apareciese.  Unos cinco minutos más tarde, entre las sombras de las escasas farolas y los contenedores de basura , hizo acto de presencia. A velocidad anormalmente lenta , cuando hubo identificado el coche de Heyden, se detuvieron unos metros detrás. Para ellos, que desconocían que ella aún permanecía en el interior, agachada, aguardaron con el motor en marcha.
Dos puertas oyó abrir y pasos acercarse.  Incorporándose ligeramente, por ambos retrovisores laterales vio a  dos hombres acercarse, y sólo cuando uno de ellos , al que apenas pudo ver la cara con claridad, se le acercó a su ventanilla, levantó el píe del freno y pisó el acelerador a fondo, mientras los otros dos hombres,   corrieron hacia el vehículo  y fueron a su busca.

Sin saber exactamente hacia dónde dirigirse , acabó cogiendo la desviación hacia una de las carreteras secundarias interestatales . Aquello le permitía poder no medir tanto la velocidad de marcha, pero también conllevaba la desventaja de  encontrarse más desprotegida. Pendiente una y otra vez del retrovisor, cuando creyó que podía relajarse ,  dos luces que le pareció acercarse peligrosamente  centraron su atención. Conforme ella más aceleraba , aquellos dos faros parecían encontrarse más cerca del maletero del coche.

Al pasar una de las pocas curvas que dicha carretera poseía, y aprovechando la inexistencia de vehículos en ese momento, el conductor del  vehículo que la perseguía, aceleró tanto su velocidad , que llegó a pegar el morro del mismo contra la defensa del suyo empujándola cada vez con más fuerza.
Viendo que no venían vehículos de frente, trató de esquivarlos dando volantazos  bruscos hacia ambos lados de la carretera, pero éstos no parecían achantarse y continuaban en la labor. 
Una de las veces  en que tardó  en volver al otro lado, los que la seguían aprovecharon para meter el coche justo a  la par , a su lado, y lo que se había iniciado como empujones para desestabilizarla, se convirtió en un intento muy serio  de sacarla fuera de la carretera aprovechando incluso que llevaban un rato atravesando una arboleda.

Heyden trató de esquivar manteniendo el control del coche como pudo , echándoselo encima de ellos de la misma forma , y aguantando el tirón tratando de no empotrarse contra los árboles que se encontraban en su lado del conductor, puesto que hacía  bastante rato que no había podido incorporarse al otro lado de la vía.

Cuando aquellos empujones laterales  se  convirtieron en un arrastrar su coche con el de ellos durante parte del trayecto, a ella le pareció ver , en cuestión de segundos, como algo cruzaba el asfalto, girando el volante a la izquierda de u solo giro saliéndose de la misma sin control, dando dos vueltas de campana y frenando gracias a uno de los troncos .

El coche que la seguía se detuvo algo más adelante , bajándose los dos mismos individuos , que acercándose al límite donde el asfalto se perdía dejando píe  al campo libre, permanecían expectantes a cualquier posible movimiento. Uno de ellos sacó su móvil,  marcó uno de los números y el tono de marcando sonó. Tres toques más tarde, sólo un único mensaje : “Mensaje entregado”. Colgó, y se retiraron.

Dos horas más tarde , una llamada al móvil de Michael , que aún se encontraba con Robert en su casa, le alarmó.  Se encontraban hablando en la biblioteca cuando sonó el teléfono. No reconoció el número, pero su rostro cambió perceptiblemente para su amigo cuando la voz femenina que se encontraba al otro lado le decía la procedencia. Una vez terminado de comunicar la fatal noticia, Robert le preguntó que pasaba, y a Michael le bastó decir “ está en el hospital”, para que ambos saliesen de su casa en dirección a  St. ANDREWS, al otro lado de donde ellos se encontraban.

Nada más llegar e identificarse en la recepción ,  corrieron buscando algún ascensor que les llevase  a la planta. Cuando la encontraron , con la puerta a punto de abrirla , Michael miró a  Robert cómo en gesto de consulta , preguntándole si estaría preparado para lo que podía encontrar detrás. El otro, a través de sus ojos, nada pudo decirle. Su mirada plana , temerosa en realidad, decía mucho sin decir nada , pero desde luego ¿podría estarse preparado para algo así? Para algo que en realidad se desconocía puesto que aún no habían conseguido que nadie les dijese nada sobre su estado.
El abogado abrió la puerta, y allí se la encontraron, dormida por la sedación, amoratada en parte de la cara y monitorizada.  Tapada con la sábana del hospital hasta el pecho, pero con la zona alta en descubierto para la colocación de los electrodos de seguimiento, portaba en la piel todo tipo de magulladuras y arañazos. La mano derecha vendada y la bomba de oxígeno colocada.

Con Robert visiblemente afectado, Michael decidió indagar más por su cuenta , levantando la sábana por uno de los laterales. A falta del dictamen médico, las piernas no parecían haber sufrido daño , al menos evidente. Aparentemente, los daños parecían sólo haberle afectado a la parte superior de su cuerpo.
Viéndose sorprendidos por alguien con bata blanca que se presentó inesperadamente, Michael soltó al sábana volviéndola a colocar como estaba y dirigiéndose hacia él.

El médico que les atendió, un cirujano que se encontraba de  guardia ese día, les informó de que su estado era estable aunque se habían decidido  a sedarla por los dolores que pudiera tener en las primeras veinticuatro horas . Que el resultado del accidente había sido muy aparatoso y que fue un  vecino de un pueblo cercano el que se encontró con el coche siniestrado cuando se dirigía a su casa , y quién llamó a urgencias. Cuando los servicios médicos llegaron, se encontraba inconsciente y sangrando por la nariz , con muchas magulladuras y algunas costillas inflamadas que no rotas.  Prosiguiendo por los resultados favorables  de una resonancia  de urgencia realizada, sólo se estaba a la espera de que despertase para poder valorarla más en profundidad, pero que aún así convenía dejarla descansar.

Cuando volvieron a quedarse solos, el silencio de aquella habitación , sólo interrumpido por el sonido intermitente de las bombas y las máquinas, se apoderó de ellos. Michael decidió salir al exterior y dejar a Robert con ella.  
Éste, sentándose en el borde de la cama, observó su mano vendada  y con delicadeza infinita, se la colocó encima de la suya, elevándola un poco mientras acercaba su cara , y con el mismo cuidado exquisito que se le tiene a algo muy delicado, aunque fuera el tacto de la venda lo que sentía, sabiendo que era su mano lo que se encontraba justo debajo, se la acercó con infinita ternura, con la esperanza de ver en ella , un atisbo de un despertar deseado en aquel instante.
Con la sensación de deseo frustrada , volvió a colocársela encima de la sábana, y antes de marcharse, se incorporó, y con mucho cuidado, la besó en la frente .

Nada más salir de la habitación, la imagen de un sobrecogido Robert no distanciaba el gesto de preocupación del abogado.  Michael , desde que recibiera la llamada del hospital , no dejaba de hacerse preguntas que sólo podían conducirle a dos lados , a dos posibles respuestas tan válidas en ambos casos ,  que casi podría asustar a cualquiera.

Cabizbajo uno y preocupado el otro, ambos recorrieron parte del pasillo buscando la escalera por la que poder bajar y salir  . Necesitaban aire ambos y no les apetecía coger el ascensor. Cuando doblaban el final del corredor dispuestos a coger las escaleras, el abogado se detuvo un instante y volvió a girar su cabeza hacia la puerta de la habitación. Una figura que  creyó reconocer entraba en la habitación.  Le dijo a Robert que prosiguiera su camino hasta el coche y que le esperaba allí, que él había olvidado preguntar algo y que en seguida le acompañaría.

Retrocedió el camino andado hasta la puerta de la habitación y esperó apoyado justo en frente, dónde mismo antes había esperado por su amigo y cliente.
Unos diez minutos más tarde, la figura reconocible  cobraba aspecto seguro y  más que familiar, pero sin que éste pudiese responder ni saber qué ocurría, un cuerpo se abalanzó sobre él , y cogiéndole prácticamente del cuello, lo detuvo empotrado al lado de la puerta.

Con el brazo atravesado y sin apenas respirar, ambos hombres se vieron por fin las caras.

·        MICHAEL: ¿Qué diablos haces aquí?

Sin apenas poder respirar, más aún hablar, el otro sujeto le hizo señas para que aflojase, recibiendo respuesta.

·        MICHAEL: Será mejor que tengas una respuesta convincente.
·        ANDY: He venido a verla, ¿A qué si no?
·        MICHAEL: ¿Mandatado por quién? ¿Por ellos o por tu jefe?
·        ANDY: ¿En serio pretendes qué te lo diga ?

Volvió a apretar su garganta un poco más si cabe, volviendo a recibir el gesto de que se asfixiaba. Decidió relajarlo.

·        ANDY: Alguien me dijo que estaba aquí. He venido por mi cuenta.
·        MICHAEL: ¿Y pretendes en serio que me lo crea?

Le soltó y se separó de él, volviendo a la pared de enfrente , mientras Andy se tocaba el cuello tratando de reponerse.

·        MICHAEL:  ¿Desde cuándo se ha convertido en una incomodidad?
·        ANDY: ¿Para quién? Ella siempre ha hecho lo que ha querido , las cosas a su manera lo sabes bien.
·        MICHAEL: ¿Y por qué no me respondes tú a esa pregunta? Tú eres el que sigues jugando a los dos bandos ¿o ya te aburriste de hacer de chico bueno sin compensaciones?
·        ANDY: ¿Por eso te saliste tú , porque sabías que estar en el lado presuntamente correcto era menos rentable?

Ambos no se conocían lo suficiente. Llegaron a coincidir prácticamente en los últimos tiempos de Michael al servicio de la Agencia y como hombre de confianza de Bourke, pero a  otro nivel.
La valía de la confianza depositada , se medía siempre por el novel de beneficios y la rentabilidad que podía extraerse de esa relación, y para John Bourke, la del abogado , recién incorporado tras dirigir dos campañas presidenciales y hacerse con un nombre, era prácticamente impagable.

Pero cada uno conocía la historia del otro en ambos lados, y eso , podía convertirlos en un arma arrojadiza mutua .

·        ANDY: Tú sabes tan bien como yo que  Bourke no está detrás de todo esto.
·        MICHAEL: Podría, sobre todo si le has avisado de la investigación.
·        ANDY: ¿Y no sentir el placer de mancharse las manos él mismo? Tanto tú como yo sabemos lo que le gusta , y cómo siente ese placer en hacer las cosas por sí mismo. Además ¿Un accidente con supervivientes? No.  Esto ha sonado más a advertencia, y teniendo en cuenta que acababa de estar en la central………….

Sorprendido y ofuscado por escuchar aquello , y más en el tono interesado en que era pronunciado, comenzó a frotarse las manos dejando estallar algunos huesos. Viendo su cara, Andy , que ya había mantenido anteriores confrontaciones con él, pudo saber qué de ello, quien tenía en frente no sabía nada.

·        ANDY: ¿Así que ahora también actúa sin contar contigo? – se sonrió provocándole – Desde luego, tengo que reconocerle los arrestos.  La verdad Fassworth, no voy a meterme en lo que tengas con ella, eso no es asunto mío, pero yo que tú, no me alejaría demasiado de ella, y menos ahora.

Recomponiéndose como pudo,  volvió al centro del pasillo pero sin acercarse demasiado. La dosis de provocación ya había sido suficiente por hoy, sin embargo, él decidió aderezar el momento con una guinda final.

·        ANDY: Me permitiré  decirte algo  , sólo por los años que nos conocemos y porque la persona a la que implica también me importa, aunque puede que eso sí lo sepas o lo hayas supuesto. El invento ese del matrimonio con Sheldon sólo le librará a él  temporalmente, pero sólo la acercará más aún al “señor oscuro”. Abrió su curiosidad, supo meterse en la boca del lobo justo por aquello que nunca lograrás quitarte de la cabeza y siempre, en el fondo, te has sentido culpable, y ahora éste no querrá cerrarla sin ella dentro – mirándole con sonrisa socarrona, se atrevió a  apostillar algo más antes de marcharse-  ¿sinceramente? Él tiene todas las de ganar. Lo sabe, y a ella también.

Y se marchó, mientras  con verdades a medias,  escuchadas  como si fueran absolutas, la pesada losa de su conciencia hacía aparición. Observando su puerta, decidía entre entrar o marcharse, y aunque fuera por una vez, la decisión de desaparecer ganó.
Volvió al coche , junto a Robert.

Sentado y agarrando el volante con ambas manos, su determinación se movía en una balsa tan movible como el aceite en mitad de una tormenta. Todo aquello estaba cobrando un sentido demasiado oscuro y sin rumbo fijo. Creía conocerla mejor que nadie, pero ahora todo se escapaba de sus manos. Acciones que no terminaba de encajar. Dadas las circunstancias, lo más fácil hubiera sido abandonarlo todo  pero ¿por qué seguir adelante? ¿Para quién? Y ahora encina ……ésto.
Thorn tenía razón. Estas no eran las técnicas de Bourke, pero ¿por qué ir a la central ? ¿Qué se le había cruzado en su cabeza para cometer tamaña locura?

Todas estas preguntas y más atoraban su mente . Demasiadas cosas que no alcanzaba a comprender , sin estar seguro del juego comenzado por ella, ni si Heyden comprendía los riesgos de sus actos.  Producto de una especie de plan desconocido lo que Michael sólo podía tener claro, es que alguien la estaba apoyando , pero desde dónde y por qué  eran aún una incógnita. Nadie se jugaba la vida de esta forma por nada, y entonces, le sobrevino la idea de que quizás la CIA o  Inteligencia tuvieran algo que ver. Pero en última instancia, aquellos que siempre habían jugado unidos a este juego , ¿por qué movían fichas sin coordinación y con absoluto secretismo? ¿Era posible que hubiesen descubierto nombres que se escondieran detrás de algunos infiltrados que trabajasen para Bourke ?

El gesto de preocupación con el que entró al coche, hizo que Robert no evitase preguntarle.

·        SHELDON: ¿Has logrado averiguar algo?
·        MICHAEL: Tenemos que hablar, pero no aquí.

Arrancó el coche y se dirigieron a su casa. Esta vez , la copa y la conversación sólo podrían ir de la mano en un ambiente abierto. No tanto por seguridad como por la necesidad de que el aire fuera lo menos cargado posible.  La zona cercana  a la piscina sería la elegida por él . A Robert, sólo el quedó seguirle y esperar,  a que el misterio y la duda fueran resueltas.
Conforme las horas pasaban , tanto hubo que decirse que a ninguno de los dos , el cansancio les pudo, y sin dormir , sería temprano cuando Michael se dirigió al hospital de vuelta para comprobar si ella había despertado. Esta vez, Robert no le acompañaría.

Con muchas más actividad que la presenciada horas antes ,  su puerta se encontraba cerrada y el exterior un carro de enfermería . Deduciendo  por todo ello, amén de la hora comprobada en su reloj, que el médico podría encontrarse en su interior , decidió esperar allí mismo. Y efectivamente  no se equivocaba.  A los pocos minutos, el mismo médico que había visto el día anterior , terminando su guardia en unas horas, fue al que se encontró saliendo de su habitación. Preguntándole todo lo posible, para su alegría, aunque fuera relativa, podría verla despierta . Continuaba muy dolorida , pero tras un reconocimiento exhaustivo y algunas pruebas adicionales encomendadas, sólo necesitaría descansar tras darle de alta al día siguiente si todo resultaba favorable.

Su entrada en el habitáculo tuvo como resultado un recibimiento insospechadamente no imaginado. Heyden ya sabía quiénes habían ido y a quién se había informado. La visita de Michael no era gratuita , y era consciente de ello.
De píe, apoyado en el saliente de la ventana , con los brazos cruzados en el pecho, esperó que su vista esquiva se dignase mirarle directamente , sin éxito.  Resistiendo todo lo que de fuerzas podían quedarle, Heyden comenzó a notar su boca seca, y tratando , por sí misma  y con mucha dificultad, de coger el vaso de la mesita para poder beber, ante la atenta mirada de su ángel protector que simplemente la dejó desenvolverse antes de decidir si tomar  o no la iniciativa, en un primer intento, el vaso casi es volcado y su contenido derramado. Sintiéndose impotente pero orgullosa, lo volvió a intentar una segunda vez. En esta ocasión, con un Michael mucho más atento y perspicaz,  que veía que el vaso terminaría rompiéndose en el suelo, como efectivamente casi sucede y que él evitó cogiéndolo en el aire al acercarse de una sola zancada.
Volvió a colocar el vaso en la mesita, y cogió en el baño algo de papel con lo que poder secar el agua derramada. Tirándolo en el cubo de la basura, llenó algo más el vaso , y sentándose en el borde de la cama , se lo ofreció. Ella se resistía a cogerlo por miedo a no poder sostenerlo, optando él por acercárselo a la boca y ayudarla. Cuando no quiso más, simplemente bajó la cabeza mirando al sábana , y él volvió a ponerlo en su sitio.

Dadas las circunstancias , aquella situación no resultaba fácil para ninguno de los dos, probablemente , de las más difíciles para ambos, pero había que afrontarlo de la forma más directa posible.

·        HEYDEN: ¿Y Robert?
·        MICHAEL: Lo sabe Heyden.

Pocas veces, su rostro había manifestado miedo. Un miedo sincero tan directo como el mensaje que había recibido con esa afirmación.

·        HEYDEN: ¿Qué sabe?
·        MICHAEL: Todo. Se lo he contado todo.

Y el temor se mostró en forma de lágrimas incontenibles que nerviosas, salían sin  medida , paseándose por una cara me pavor incontenible mezclado de incredulidad.

·        HEYDEN: ¡Qué has hecho!
·        MICHAEL: La cuestión es lo qué has hecho tú, o lo que pensabas  hacer yendo a la central, y las consecuencias de ello.
·        HEYDEN: ¿Cómo has podido?
·        MICHAEL: Tú siguiente paso Bourke, pero para quién, porque ahora sé que no es para la Agencia. Nunca lo fue. Sólo los usaste , como ellos siempre han hecho contigo, sólo que no entiendo para quién, ni por qué.

Y las lágrimas se detuvieron , no así sus ojos llorosos, pero la parte más mezquina y doliente de su personalidad salió a flote en toda su plenitud.

·        HEYDEN: No tenías ningún derecho a hacerlo.
·        MICHAEL: Al final va a resultar cierto lo dicho por Thorn, que te encanta actuar sola y que jamás te has fiado de nadie, ni de mí.
·        HEYDEN: Bourke no ha tenido nada que ver con esto.
·        MICHAEL: Eso también me lo pudo confirmar ayer él mismo. – sorprendida por la noticia, no pudo evitar su sorpresa -  Estuvo aquí, enviado por él. Supongo que para asegurarse de que todo proseguiría como hasta ahora.  Sola , sólo conseguirás que te mate, si no lo tiene decidido ya , a expensas de conseguir primeramente lo que tanto ansía.
·        HEYDEN: Acabas de apretar el gatillo Michael, aunque supongo que no te paraste a pensar en ello mientras se lo largabas todo a  tu amigo.
·        MICHAEL: No. Ya me he sentido suficientemente culpable por parte de tu vida . No conseguirás hacerme sentirlo por esto.
·        HEYDEN:  Por cosas como estas es por lo que no puedo fiarme de nadie, porque los sentimientos terminan prevaleciendo y eso es algo que nunca ha podido conmigo. Sheldon irá a por Bourke por el simple hecho de que mencione mi nombre, y sabes cuál es la segunda parte ¿ verdad?
·        MICHAEL: ¿ Para quién haces todo esto? ¿Quién está detrás?
·        HEYDEN: Sal de mi habitación, y no vuelvas.
·        MICHAEL: Heyden……

Intentó coger su mano, pero ella se la retiró bruscamente.

Su estado de compungimiento dio paso a una rabia y casi odios contenidos por encontrarse débil. Jamás le había dicho algo como eso y nunca le vio mirarlo de aquella forma. Tras levantarse, fue acercándose a la puerta , pero antes de salir, no quiso marcharse sin decir la última palabra, mientras ella continuaba con su cabeza baja.

·        MICHAEL:  Hay una imagen que aun hoy no logro sacar de mi memoria, y era la expresión de tu cara nada más presentarse Victoria en el club preguntándote qué venías buscando. Me recordaste tanto a mí, con aquella falsa valentía acomodada en un miedo interior ante algo que sabías perfectamente que no querías hacer pero que no podías evitar. Y fue mi reflejo en ti y lo que fui capaz de ver en tus ojos, lo que me hicieron prometerme a mí mismo que jamás permitiría que te pasase nada mientras pudiese  evitarlo, que jamás te dejaría sola. Y desde entonces, a cada día que ha pasado, esa misma imagen me ha ido destrozando como un veneno largo, tedioso y lento, que apenas me ha dejado vivir en paz conmigo mismo. Yo queriendo salir sin poder hacerlo del todo, y a la vez, metiéndote más en el fondo del pozo. Y ahora después de todo, termino descubriendo que todo fue en vano porque en realidad nunca me necesitaste.  Tú misma te has ido anudando la soga al cuello, y serás tú misma y no otro, el que termine tirando de ella.

La puerta a punto de cerrarse tras de sí, y su voz le frenó.

·        HEYDEN:  Frank Martín.

Él se dio la vuelta y volvió a entrar .

·        HEYDEN: Inteligencia.
Cerró la puerta y se quedó apoyado en ella.

·        HEYDEN: Rony Cross , DEA. Hace mucho que decidieron dejar de lado al FBI, sobre todo desde que descubrieron el nombre de los dos topos  de Bourke, uno de ellos jugando un doble juego.  Es tan fácil sentirse utilizado, y tan deplorable la sensación, sobre todo cuando sabes lo tanto que uno de ellos llegó a significar para ti. ¿Desconfiar? No. ¿Dejarte a parte? Sí. Por necesidad, no por desconfianza. Y no, no estoy sola  aunque lo parezca.  Y sí, se perfectamente lo que mi juego con Bourke significa y cuál será el siguiente paso a dar aun sabiendo que hago daño a  alguien que no debería ni se lo merece, pero es lo que debo hacer, y no queda otra. ¿Mi vida? Mi vida está en una pica hace más tiempo del que tú crees, pero no quiero arrastrar a quién no se lo merezca. Sé cuál será mi final Michael , pero de nada servirá si no logro terminar con esto.
·        MICHAEL:  ¿DEA?
·        HEYDEN: Bourke necesita un último golpe maestro antes de desaparecer. Ha conocido a cierta gente muy habilidosa escondiendo y disimulando determinado tipo de mercancías en los objetos más inverosímiles y de las formas más imposibles. Al mismo tiempo, ha ido sentando sus bases de negocio en esos otros lugares , distanciados de la que será su residencia, por supuesto.  Dos contenedores de gran tamaño provenientes de Ámsterdam vía Londres llegarán a puerto dentro de dos días , con la idea de que estén fuera de aquí  a lo sumo en tres . Ese será su último gran golpe , y ese es el tiempo que tengo para averiguar qué es lo que trae en su interior. Si no lo consigo, a ese tipo se lo tragará la tierra , y allí te aseguro que la extradición no saben ni como se escribe.
·        MICHAEL: Bourke nunca se ha dedicado a ese mercado.
·        HEYDEN: Te sorprendería lo que la avaricia y la  ansiedad por desaparecer pueden hacer juntas. Ya lo dije una vez , y volveré a decirlo, se volvió tan ambicioso como imprudente, y no fui la única que se dio cuenta.
·        MICHAEL : ¿ Y Robert?
·        HEYDEN: Es un daño colateral asumible. Puede que algún día logre entenderlo, o simplemente , su último recuerdo sea el momento justo en que descubra que lo traicioné y que sus miedos no eran infundados.  Claro que, ello ya no tiene sentido cuestionárselo ¿no?

Ana Patricia Cruz López

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1 comentario:

  1. simplemente una obra maestra de la literatura!!! no puedo decir mas que Gracias!!!

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