SUBE LA APUESTA
De pie junto a la ya cerrada puerta del ascensor , no le resultó
difícil averiguar en qué lado del pasillo se encontraba el ala que él había
reservado. Dos hombres fornidos
apostados a la mistad del mismo simbolizaban la especie de señal
luminosa de advertencia del riesgo que se corría si se decidía adentrarse.
Ambos la observaron al unísono
sin que su vista se desplazase un solo segundo conforme avanzaba . Lejos de pensar que la detendrían o que le preguntarían su identidad o a dónde
se dirigía, aquellos hombres parecía estarla esperando. Las instrucciones
recibidas se denotaban claras , casi específicas, y tras superarlos y
proseguir su camino, ellos ni siquiera
se giraron. Firmes , tal y como los había encontrado, así permanecieron,
mientras el momento de la verdad se le presentó iniciáticamente al llegar a la
puerta.
Pese a la aparente seguridad y la creencia de que sabía lo que estaba
haciendo, las dudas se le presentaban una y otra vez . Demasiadas cosas pendientes, demasiadas
conversaciones que ahora necesitaba haber mantenido y que , pese a las
advertencias y recomendaciones, siempre retrasó, demasiado daño dejado como
rastro. Toda acumulado , en su cabeza, resultaba sumamente agobiante , pero era
el precio que debía pagar.
Dispuesta a tocar, se dio cuenta de que la puerta ya se encontraba
abierta. Un suave empujón , y el salón
de la suite se le brindó por entero. Bourke la esperaba con una copa en la
mano, de pie junto a la terraza . su
perfil, notablemente distinguido, férreo, tan seguro de sí mismo, tan
aplastantemente vencedor pensó ella. Un
triunfo que apenas le había costado esfuerzo. Conseguir una nueva victoria por
propia voluntad de la ficha intercalada que se encontraba en liza en este
particular tablero de ajedrez. Un Rey que está vez obtuvo la Reina del
contrario , sin apenas tener que sacrificar peones. Tan seguro de que no le
fallaría , como para dejar la puerta abierta a esperas de que sus dedos la
empujasen.
Atenta al siguiente movimiento por parte suya, el sonido de la puerta
cerrándose la sobre saltó, y como si de un pistoletazo de salida se tratase ,
la nueva secuencia dio lugar , sin que el director de esta película hubiese dado la orden.
Apenas un leve giro de cabeza bastó para que él saboreara las mieles
iniciáticas de todo aquello, combinado adecuadamente con la venida de una imagen muy real ya vista
en otra ocasión: el rostro del vencido , y , aunque no dijese nada, John Bourke
era demasiado expresivo como para no saberlo.
Quieta junto a la puerta, esperó pacientemente a que se decidiera por el acercamiento. En este juego , no todo estaba tasado y el control podría
perderse, pero la impresión de que pudiera considerarse el “nuevo propietario”
, sólo era ligera apariencia. A cada gesto de ella , él debía compensarla
. Un “Quid pro quo” de gestos
silenciados , de expectativas que aún podían sorprender , por mucho que cada
uno supiera del otro. Y no decepcionó. Entendida la señal , él dio el siguiente
paso. Se acercó de la misma forma distinguida y señorial de siempre , aquella
manera de ser que destilaba una
elegancia netamente europea pese a no serlo , y que tanto desquiciaba a muchos
de sus socios , por contrarrestar con su particular forma de decidir solucionar
las contrariedades, más rústica y no tan delicada.
Situado justo a su espalda y
sin que ella le hubiese mirado a la cara aún, cualquier cosa podía pasar. Todos sus sentidos se mantuvieron alerta dada
la imprevisibilidad de lo que no conocía bien y más aún si no lo tenía en
frente.
Un sonido claro , el que
produjo al dejar el vaso en la cómoda
que se encontraba detrás suya, la situaba en un individuo que ya poseía ambas
manos en libertad absoluta, sin embargo, lejos de tocarla, se limitó a hablarle.
·
BOURKE: Es curioso que contigo haya sido incapaz
de saber con certeza , si serías capaz de presentarte.
Estratégico. Absolutamente medido y formal, con una clara
intencionalidad. Nada se le escapaba . Él sabía que ella aparecería . No tenía
otra salida , sobre todo, si como le dijo Andy , conocía quién y lo qué era.
Acercó su rostro a uno de sus hombros. En un gesto de absoluta
contención, trató de concienciarse de que debía conservar la calma por encima
de todo.
·
BOURKE:
Pero estás aquí, aún a riesgo de no saber qué encontrar en realidad ¿O
sí?
·
HEYDEN: Creo
que en el fondo, ninguno de los dos sabe con lo qué podría encontrarse
en realidad, así que el riesgo es mutuo, al igual que la insaciable curiosidad.
Dando la vuelta sobre ella, una vez la tuvo justo en frente, el
atrevimiento y desafío con el que parecía mirarle, le provocaba aún más, sin
importarle que ella se diese cuenta.
·
HEYDEN: Aunque juegues con ventaja.
Su sonrisa, denotó que ambos
sabían perfectamente el juego del otro.
·
BOURKE : Nunca suelo fiarme totalmente de las
informaciones que me vierten, nunca sabes hasta qué punto pueden estar
manipuladas.
·
HEYDEN: En este caso, Victoria no tenía razones
para falsear o exagerar información alguna, especialmente cuando te has convertido en un objetivo
apetecible para poder extraer ganancias de la manera más rápida y limpia
posible. Nunca ha sentido demasiado
respeto por las personas, y menos aún por quiénes trabajan para ella.
·
BOURKE: Es
quién es y regenta lo que regenta. Aprovecharse de la necesidad ajena sólo es
un mero trámite. La humanidad no es algo que pueda mezclarse con este tipo de
negocios, de hecho ni conviene. – Dirigiéndose a coger el vaso de nuevo, pasó
por su lado una vez más , y aquel perfume caro y especial, invadió su olfato
adentrándosele tan adentro ,
invadiéndola, haciéndola sentir suya como la marca del ganadero a sus
reses – Ambos llevamos negocios en los que no podemos permitirnos empatizar
con los destinatarios de los productos, eso es completamente incompatible.-
Junto al mueble bar, con mucha más variedad de bebidas que de costumbre, sirvió
más hielo en su vaso y comenzó a preparar uno adicional para entregárselo a ella – Aunque tú ,
dedicándote a lo que te dedicas , debes saber lo que es eso ¿no?.
Con el vaso en la mano, se lo ofreció
y ella bebió un sorbo largo . Lo necesitaba.
·
BOURKE:
Todos , en cierta forma,
ejercemos de directores o gerentes de nuestro propios burdeles . Con más o menos lujo, todos buscamos
clientes, negociamos unos servicios y, buscando el mayor beneficio, a veces
debemos ceder en aquello que siempre pensamos que no debemos hacerlo, pero el
beneficio lo requiere, y el cliente , exigente, se cree satisfecho por haber
conseguido algo casi imposible , cuando en realidad es el gerente, el que con su maestría, atrapa y lleva hasta
su propio terreno y con sus propias armas a ese cliente, dándole en realidad lo que él quiere pero con
la imagen de que recibe lo que ha pagado. – Sentándose en el reposabrazos del
gran sofá del salón, prosiguió su interlocución ante la atenta atención
prestada por ella.- Todos nos convertimos en alimañas salvajes alguna vez. Es
el ánimo de supervivencia de la especie individual, la que provoca que
silenciemos y quitemos de nuestro lado aquello que estorba , incomoda o
perjudica, y en nuestro talante solucionador , sin ánimo de generar una
crueldad harto intolerable, somos capaces de mostrarnos humanizados y hasta
amables , otorgando un fín rápido e imponente, con la gratificación que para
nosotros reporta, el ser justos, o al menos creérnoslo.
·
HEYDEN:
Palabrería digna de todo un lord inglés, aunque impropias para alguien
que no demuestra demasiada humanidad cuando aprieta el gatillo en la sien de
alguien sólo por desconfianza.
·
BOURKE: ¡Atrevida! Ya me habían advertido que el
riesgo para ti no supone nada, que te encanta creer que estás por encima del
bien y del mal. La única que no se negaba a nada. La única capaz de asumir
aquello que pocos se atrevían a hacer. No niego que Fassworth fuera un digno
maestro, pero entre lo que me han contado y lo que logro percibir, juraría que
su alumna , en este caso, aún quiso ir más allá y lo consiguió. ¿Quizás su aire
proteccionista llegó a soliviantarte o fue tu ambición desmedida lo que te
llevó a ir más allá?
·
HEYDEN: Dadas las circunstancias, ¿no
pretenderás que te responda a esa pregunta verdad? ¿Qué seguridad tendrías de
que lo te digo es cierto?
Llegados a este punto, su insistente postura desafiante se hacía
insostenible para él. Cuanto más alto
subía el listón , más fácilmente parecía atravesarlo. No postulaba temor
, ni en sus gestos serenos y firmes, ni en su mirada tranquila aunque fuerte.
Tan aparentemente segura de sí misma, que a cada palabra suya, a cada sonido
emitido de sus labios , provocador e intolerante con él , más se entremezclaba
su deseo por poseerla y el respeto que le profesaba. No, no era como las otras
indudablemente. Poseía algo que inspiraba a andar con otros pasos, y pese a
saberlo, el que siguiera adelante y no depusiera ni relajase su actitud con él
sólo le hacía casi insoportable
resistirse.
·
BOURKE:
Acércate.
Le encantaba verla caminar , y
no ocultaba ese placer sentido. Cada paso dado hacia él, era como una dádiva merecida , y aquella especie de regusto
morboso , era descaradamente mostrada por él sin arrepentimiento alguno ni
vergüenza.
Colocada entre sus piernas, tras realizarle el recorrido visual desde la
cabeza a los pies, una nueva orden llegó
de aquella voz que sin impostación alguna,
transformaba un deseo criado desde sus adentros más profundos , unas ansias más propias de un devorador que de
un ser humano .
·
BOURKE: Date la vuelta.
La apariencia debía mantenerse. La obediencia debida debía manifestarse, y en base a ella, Heyden hizo
lo que se le pedía, a expensas de la iniciática situación de indefensión que
podría producirse.
Sintió que su cuerpo , erguido, ya no estaba solo. Percibía su
presencia alta junto a ella, la de su pecho junto a su espalda. Una sensación que sólo sus manos
, de dedos largo y finos , ascendiendo desde su cintura lentamente hasta su
cuello, convertían en escalofríos encadenados de forma incansable.
De pronto todo pareció detenerse. Una especie de tregua para que ella
se confiase y relajase en alguna forma , que sólo era el preámbulo de otro nivel
del juego, el real. La cara oculta que ahora , Bourke, no escatimaba en
mostrarle.
Por sorpresa, un fuerte tirón del cabello del que se resintió, la hizo
desestabilizarse hacia atrás. Su otro brazo libre, la cruzaba por delante agarrándola
con fuerza. Su rostro hacia el lado inverso, completamente a su merced, libre ,
admirado como si se encontrase ante un lienzo en blanco . Piel a la que poder
incorporar su propia impronta, a la que dejar una huella imborrable no dejada
por nadie de la misma forma.
·
BOURKE: Me pregunto hasta qué punto Victoria
tiene razón cuando afirma que de haberte conocido tú hubieras sido la escogida.
La tensión del pelo no disminuía, el dolor tampoco. Una tensión que se
extendía por todo el cuello como punzadas agudas acometidas por agujas largas y
muy finas que parecían querer abrirse paso entre la masa de carne y
músculos. Un dolor ajeno, que a él
parecía causarle un placer creciente . Una cara de sufrimiento vital , con un regocijo enviciado y ennegrecido por
lo que su mente era capaz al formarse imágenes de lo que deseaba hacer .
·
BOURKE: ¿Lo serías?
Y la fuerza del amarre , que no la contención, se aligeró , y con ello
, el dolor en la raíz del cabello; pero al mismo tiempo que lo hacía , osciló
su cabeza para obligar a mirarle en exclusiva , esperando una respuesta de aquellos labios que observaba con peligrosa
lascivia.
·
HEYDEN: No lo sé.
Y aquella mano volvía a tirar una vez más esperando otro tipo de
respuesta.
·
BOURKE: Craso error . Es una respuesta que no
puedo admitir, en tu caso no. – acercándole
la cara hasta casi rozarla - ¿Le
hubieras respondido así a cualquiera de ellos?
·
HEYDEN: A
ninguno de ellos les hizo falta cuestionarse lo que era o lo que podía ofrecer.
Su rabia contenida se evidenciaba en el tono de su voz . Aquella impotencia y
falta absoluta de resistencia por su
parte , hizo que la soltase de forma definitiva, y ella lejos de separarse o huir , sin perder su punto de apoyo, decidió mirarle frente a
frente. Decidió ir un paso más allá e
intentar desatarle de una vez , puesto que aún continuaba muy sostenido para su
gusto .
Arriesgada decisión dado su comienzo, pero necesaria . Él quería saber hasta dónde ella era capaz de
dar, y ella hasta dónde estaba dispuesto a llegar. Un tanteo necesario, ya que nadie había podido decirle con
detalles aquello que ahora comenzaba a mostrársele y que para ella podía convertirse en la mejor y más eficaz
arma.
Sin bajar sus ojos de los de él,
Bourke sin embargo sí lo hizo.
Por unos segundos, su centro de atención pasó a sus propios muslos al
sentir las manos de ella encima suyo , acercándose hacia la zona de las ingles, mientras con su
propio cuerpo le obligaba dejarle acercarse mucho más.
Con su voluptuoso pecho tan cerca de su rostro, aquellos penetrantes
ojos claros solicitaban otra prueba más,
encontrándola en sólo un acercamiento . Con el calor que emanaba de sus labios
y su forma de observarle , con su cuerpo prácticamente encima suyo, cada
palabra dicha resultaba una merma a su resistencia. Aquel juego le excitaba aún
más si cabe, y siendo consciente de ello, a Heyden, sólo le bastó aprovecharse.
·
HEYDEN: ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar?
¿Hasta dónde te dejarías llevar si por una vez no fueses tú el que mandase?
¿Hasta qué punto podrías confiar en mí ?
·
BOURKE:
Premisa equivocada.
·
HEYDEN: ¿Eso crees?
·
BOURKE : No, eso es lo que tú crees.
·
HEYDEN:
¿Crees que no sé qué clase de hombre eres ni lo qué te gusta? ¿Es esa la
idea qué te has hecho de mí? – Sus manos permanecían quietas y sus dedos
presionando justo en el cruce en el que la pierna nacía - Te gusta imponerte y darte a valer . Te gusta
aplicar la fuerza y graduarla a tu antojo, que el otro sepa bien quién es el
que manda y domina , y para ti, lo que
acabas de hacerme sólo es un mera píldora
comparado a dónde puedes llegar, o más bien, a dónde has llegado hasta
ahora. – Sus dedos pulgares comenzaron a
juguetear en su zona púbica sin todavía
rozar una latente intimidad genital bastante evidenciada , mientras que humedecer sus labios, tensaba
de forma satisfactoria el cuerpo masculino que tenía en frente - La rendición absoluta nada más empezar, te aburre y decepciona. Te excitas intentando
prever la próxima reacción, ves la imagen nítida en tu mente, y cuando ésta no
se produce , te decepcionas y pierdes el interés por buscar algo nuevo.
Con una respiración mantenida e
imperceptiblemente entrecortada, apretó aún más los pulgares. Al sentirlos, su
cuerpo reaccionó involuntariamente enderezando su espalda y entre abriendo su
boca. No suficiente con todo aquello, aún prosiguió , decidida a hacerle perder
la cabeza bajo riesgo de seguir desconociendo su reacción.
Mientras sus manos
seguían rondando la zona, se negaba a tocarle abiertamente pese a
saber que él lo deseaba, y acercándose todo lo más que el espacio dio de sí, su
boca le habló a la suya en susurros llamantes a su reacción, solicitándole que
se diese a valer y el próximo movimiento fuera suyo.
·
HEYDEN: Sé lo que deseas , puedo verlo en tus
ojos, sentirlo en la reacción de tu piel. Sé que ahora mismo sientes una
contradicción inmensa en ti mismo. Quieres demostrar que puedes aplacarme pero
por otra parte, sientes curiosidad por saber si de no hacer nada, soy lo
suficientemente buena como satisfacerte por entero sin que me digas
absolutamente nada.
Te preguntas realmente , pese a no fiarte del todo en su
palabra, si soy tan buena como Victoria te dijo, y como los mismos clientes le
hacían saber , si es verdad que soy capaz de aceptar traspasar el límite de la
perversión más absoluta tanto en un lado
como en otro. Pero te retienes en tus ansias, porque en el fondo, sientes un excitante miedo
ante lo que no conoces pero sabes que puede ser verdad. Sí, sé justamente lo que piensas. Conozco las
imágenes mentales que deben estar cruzándote ahora mismo en esa cabeza tan maquiavélica,
pero en el fondo, no te ves capaz de hacer nada de eso, porque sabes mejor que
nadie, que de seguir adelante y no negarte nada, llegará un momento en que te desconcertarás
y no sabrás seguir ni qué hacer.
Sí, soy muy buena y poco humana cuando se trata de este lado
de mis negocios, porque de ello, como tú bien has dicho, depende mi supervivencia.
Ahora dime John, tú que dices que todo lo sabes de mí, ¿en alguna parte de esa
información que guardas en tu portentoso cerebro, hay escrita una reseña en donde te ponga bien
claro, que esa peculiar característica mía
que ha logrado mantenerme viva hasta ahora , viene desde el momento que nací ,
sólo reforzándose a cada golpe de aire expirado que entra en mi cuerpo? ¿Qué cada
golpe que recibí desde niña , sólo cicatrizó por fuera, manteniéndose sangrante en mi interior como forma de autodefensa? ¿Qué cualquier
golpe recibido ahora , a diferencia de antaño, tendrá siempre la más férrea de las respuestas?
Incrédulo ante sus palabras en consonancia con los gestos que las
acompañaban, el grado de respeto que sentía hacia ella , sólo creció, al igual
que su deseo.
·
BOURKE: No tienes miedo a nada.
·
HEYDEN: Todos tenemos miedo a algo, incluso tú. Eso
es lo que básicamente nos convierte en humanos. – se incorporó separando sus
manos - Ser lo suficientemente inteligentes para saber ocultarlo , eso ya,
depende de cada uno.
Alejándose de él , recogió su bolso del suelo dispuesta a marcharse, pero él la detuvo.
·
BOURKE: ¿Y si no quisiera que te fueras?
Dirigiéndose de nuevo a él desde donde estaba.
·
HEYDEN: No quieres , pero tampoco puedes impedírmelo.
Puesto de pie de forma casi instantánea, fue hasta ella.
·
BOURKE: Podría impedírtelo y lo sabes.
Volvía a ser él, el Bourke violento y fuera de sí , pero en un estado
incipiente que por algún extraño motivo,
parecía no querer pero no poder evitar controlarse ante ella.
·
HEYDEN: Claro que podrías, jamás me atrevería a
poner en duda ni tu fuerza ni la obediencia debida de los tipos que esperan
fuera , pero como tú bien has dicho,
algunas cosas prefieres hacerlas tú mismo, y posiblemente , sería más fácil que
tratases de impedírmelo por la fuerza y asegurarte de que así te impones y
dejas claro que eres tú mismo, pero algo te lo impide y no soy yo. Quizás es
que hayas visto todo esto demasiado fácil y no te sepa a auténtica gloria.
·
BOURKE: No sabes realmente a lo qué estás
jugando Heyden.
·
HEYDEN: ¿Y tú sí? Pongamos las cartas bocarriba
de una vez . Primera carta, sabiendo quién
y lo qué soy, ya sabes por qué estoy aquí. De hecho lo has sabido antes de
verme en el bar, y aun así decidiste invitarme de forma nada sutil a seguirte hasta
la suite. Segundo destape a mi favor
para tu desgracia, sabes que sé quiénes son tus contactos en aduanas, y aún
mejor, quiénes te facilitan las cosas , porque con uno de ellos tuve que
convivir , y no me refiero a Robert. Tercera de la mano de cuatro que poseo, Sanders sabe
que conozco su doble juego, pero se
pierde cuando se trata de esos otros sutiles detalles para los que no entrenan a alguien como
yo, un externo, pero que aprendes en la
calle, y es a cubrirte las espaldas continuamente, claro que a ti esos otros
aspectos no se te escapan tan fácilmente , se llame DEA o Inteligencia ,
¿Verdad? Penúltima carta . Ahora mismo
soy más valiosa viva que muerta, por eso mandaste a Thorn al hospital, sólo
para asegurarte de que todo marchaba bien y quién estaría allí, y sólo por eso
me necesitas. A día de hoy, sólo puedes hacerte una somera idea de lo que he
visto en cuanto a información se refiere
, y lo que sé , cuya procedencia no se sitúa
en esas cuentas . – Dos pasos adelante,
y volvía a tenerle con su cabeza altiva mirándola de forma desafiante- Dime
John, ¿ Te plantas y reconoces que me necesitas o vas a obligarme a solicitar la siguiente carta?
Un rival a su medida , a su imagen y semejanza es lo que Bourke sentía
que tenía delante. Un salvaje y orgulloso espejismo de lo que él pensaba que
era en función de lo que sabía, y indómito reflejo de sí mismo con cuerpo de
mujer.
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados

No puedo creer lo que acabo de leer, pose sobre mi boca mi mano tratando de asimilar lo leído y es que tienes una forma tan extasiante de relatar que me deja totalmente sin palabras coherentes para expresarte, ni siquiera puedo abrir la boca para articular palabra, se que insultarte seria lo de menos aunque lo hago en mi cabeza una y otra vez, por que eres tan. . . Ana Patricia yo. . . me encanto una vez mas a tus pies.
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