domingo, 20 de diciembre de 2015

NADA ES LO QUE PARECE. CAPÍTULO DÉCIMO SEGUNDO. SEGUNDA PARTE. Sube la apuesta. ( Registrado en SAFE CREATIVE JUNIO 2015)

CAPITULO DECIMO SEGUNDO (Segunda  Parte)
Créditos a quién corresponda

SUBE LA APUESTA


De pie junto a la ya cerrada puerta del ascensor , no le resultó difícil averiguar en qué lado del pasillo se encontraba el ala que él había reservado. Dos hombres fornidos  apostados a la mistad del mismo simbolizaban la especie de señal luminosa de advertencia del riesgo que se corría si se decidía adentrarse.
Ambos la observaron al unísono  sin que su vista se desplazase un solo segundo conforme avanzaba .  Lejos de pensar que la detendrían  o que le preguntarían su identidad o a dónde se dirigía, aquellos hombres parecía estarla esperando. Las instrucciones recibidas se denotaban claras , casi específicas, y tras superarlos y proseguir  su camino, ellos ni siquiera se giraron. Firmes , tal y como los había encontrado, así permanecieron, mientras el momento de la verdad se le presentó iniciáticamente al llegar a la puerta.

Pese a la aparente seguridad y la creencia de que sabía lo que estaba haciendo, las dudas se le presentaban una y otra vez .  Demasiadas cosas pendientes, demasiadas conversaciones que ahora necesitaba haber mantenido y que , pese a las advertencias y recomendaciones, siempre retrasó, demasiado daño dejado como rastro. Toda acumulado , en su cabeza, resultaba sumamente agobiante , pero era el precio que debía pagar.

Dispuesta a tocar, se dio cuenta de que la puerta ya se encontraba abierta. Un suave empujón  , y el salón de la suite se le brindó por entero. Bourke la esperaba con una copa en la mano, de pie junto a la terraza .  su perfil, notablemente distinguido, férreo, tan seguro de sí mismo, tan aplastantemente vencedor pensó ella.  Un triunfo que apenas le había costado esfuerzo. Conseguir una nueva victoria por propia voluntad de la ficha intercalada que se encontraba en liza en este particular tablero de ajedrez. Un Rey que está vez obtuvo la Reina del contrario , sin apenas tener que sacrificar peones. Tan seguro de que no le fallaría , como para dejar la puerta abierta a esperas de que sus dedos la empujasen.


Atenta al siguiente movimiento por parte suya, el sonido de la puerta cerrándose la sobre saltó, y como si de un pistoletazo de salida se tratase , la nueva secuencia dio lugar , sin que el director  de esta película hubiese dado la orden.

Apenas un leve giro de cabeza bastó para que él saboreara las mieles iniciáticas de todo aquello, combinado adecuadamente  con la venida de una imagen muy real ya vista en otra ocasión: el rostro del vencido , y , aunque no dijese nada, John Bourke era demasiado expresivo como para no saberlo.

Quieta junto a la puerta, esperó pacientemente a que se decidiera  por el acercamiento. En este juego ,  no todo estaba tasado y el control podría perderse, pero la impresión de que pudiera considerarse el “nuevo propietario” , sólo era ligera apariencia. A cada gesto de ella , él debía compensarla .  Un “Quid pro quo” de gestos silenciados , de expectativas que aún podían sorprender , por mucho que cada uno supiera del otro. Y no decepcionó. Entendida la señal , él dio el siguiente paso. Se acercó de la misma forma distinguida y señorial de siempre , aquella manera de ser que destilaba  una elegancia netamente europea pese a no serlo , y que tanto desquiciaba a muchos de sus socios , por contrarrestar con su particular forma de decidir solucionar las contrariedades, más rústica y no tan delicada.

Situado justo a su espalda  y sin que ella le hubiese mirado a la cara aún, cualquier cosa podía pasar.  Todos sus sentidos se mantuvieron alerta dada la imprevisibilidad de lo que no conocía bien y más aún si no lo tenía en frente.

Un sonido  claro , el que produjo al dejar el vaso  en la cómoda que se encontraba detrás suya, la situaba en un individuo que ya poseía ambas manos en libertad absoluta, sin embargo, lejos de tocarla, se limitó a hablarle.

·        BOURKE: Es curioso que contigo haya sido incapaz de saber con certeza , si serías capaz de presentarte.

Estratégico. Absolutamente medido y formal, con una clara intencionalidad. Nada se le escapaba . Él sabía que ella aparecería . No tenía otra salida , sobre todo, si como le dijo Andy ,  conocía quién y lo qué era.

Acercó su rostro a uno de sus hombros. En un gesto de absoluta contención, trató de concienciarse de que debía conservar la calma por encima de todo.

·        BOURKE:  Pero estás aquí, aún a riesgo de no saber qué encontrar en realidad ¿O sí?
·        HEYDEN: Creo  que en el fondo, ninguno de los dos sabe con lo qué podría encontrarse en realidad, así que el riesgo es mutuo, al igual que la insaciable curiosidad.

Dando la vuelta sobre ella, una vez la tuvo justo en frente, el atrevimiento y desafío con el que parecía mirarle, le provocaba aún más, sin importarle que ella se diese cuenta.

·        HEYDEN: Aunque juegues con ventaja.

Su sonrisa,  denotó que ambos sabían perfectamente el juego del otro.

·        BOURKE : Nunca suelo fiarme totalmente de las informaciones que me vierten, nunca sabes hasta qué punto pueden estar manipuladas.
·        HEYDEN: En este caso, Victoria no tenía razones para falsear o exagerar información alguna, especialmente  cuando te has convertido en un objetivo apetecible para poder extraer ganancias de la manera más rápida y limpia posible.  Nunca ha sentido demasiado respeto por las personas, y menos aún por quiénes trabajan para ella.
·        BOURKE:  Es quién es y regenta lo que regenta. Aprovecharse de la necesidad ajena sólo es un mero trámite. La humanidad no es algo que pueda mezclarse con este tipo de negocios, de hecho ni conviene. – Dirigiéndose a coger el vaso de nuevo, pasó por su lado una vez más , y aquel perfume caro y especial, invadió su olfato adentrándosele tan adentro ,  invadiéndola, haciéndola sentir suya como la marca del ganadero a sus reses –  Ambos llevamos negocios  en los que no podemos permitirnos empatizar con los destinatarios de los productos, eso es completamente incompatible.- Junto al mueble bar, con mucha más variedad de bebidas que de costumbre, sirvió más hielo en su vaso y comenzó a preparar uno adicional  para entregárselo a ella – Aunque tú , dedicándote a lo que te dedicas , debes saber lo que es eso ¿no?.

Con el vaso en la mano, se lo ofreció  y ella bebió un sorbo largo . Lo necesitaba.

·        BOURKE:  Todos ,  en cierta forma, ejercemos de directores o gerentes de nuestro propios burdeles .  Con más o menos lujo, todos buscamos clientes, negociamos unos servicios y, buscando el mayor beneficio, a veces debemos ceder en aquello que siempre pensamos que no debemos hacerlo, pero el beneficio lo requiere, y el cliente , exigente, se cree satisfecho por haber conseguido algo casi imposible , cuando en realidad es el gerente,  el que con su maestría, atrapa y lleva hasta su propio terreno y con sus propias armas a ese cliente,  dándole en realidad lo que él quiere pero con la imagen de que recibe lo que ha pagado. – Sentándose en el reposabrazos del gran sofá del salón, prosiguió su interlocución ante la atenta atención prestada por ella.- Todos nos convertimos en alimañas salvajes alguna vez. Es el ánimo de supervivencia de la especie individual, la que provoca que silenciemos y quitemos de nuestro lado aquello que estorba , incomoda o perjudica, y en nuestro talante solucionador , sin ánimo de generar una crueldad harto intolerable, somos capaces de mostrarnos humanizados y hasta amables , otorgando un fín rápido e imponente, con la gratificación que para nosotros reporta, el ser justos, o al menos creérnoslo.
·        HEYDEN:  Palabrería digna de todo un lord inglés, aunque impropias para alguien que no demuestra demasiada humanidad cuando aprieta el gatillo en la sien de alguien sólo por desconfianza.
·        BOURKE: ¡Atrevida! Ya me habían advertido que el riesgo para ti no supone nada, que te encanta creer que estás por encima del bien y del mal. La única que no se negaba a nada. La única capaz de asumir aquello que pocos se atrevían a hacer. No niego que Fassworth fuera un digno maestro, pero entre lo que me han contado y lo que logro percibir, juraría que su alumna , en este caso, aún quiso ir más allá y lo consiguió. ¿Quizás su aire proteccionista llegó a soliviantarte o fue tu ambición desmedida lo que te llevó a ir más allá?
·        HEYDEN: Dadas las circunstancias, ¿no pretenderás que te responda a esa pregunta verdad? ¿Qué seguridad tendrías de que lo te digo es cierto?

Llegados a este punto, su insistente postura desafiante se hacía insostenible para él. Cuanto más alto  subía el listón , más fácilmente parecía atravesarlo. No postulaba temor , ni en sus gestos serenos y firmes, ni en su mirada tranquila aunque fuerte. Tan aparentemente segura de sí misma, que a cada palabra suya, a cada sonido emitido de sus labios , provocador e intolerante con él , más se entremezclaba su deseo por poseerla y el respeto que le profesaba. No, no era como las otras indudablemente. Poseía algo que inspiraba a andar con otros pasos, y pese a saberlo, el que siguiera adelante y no depusiera ni relajase su actitud con él sólo le hacía  casi insoportable resistirse.

·        BOURKE:  Acércate.

Le encantaba verla caminar  , y no ocultaba ese placer sentido. Cada paso dado hacia él,  era como una dádiva  merecida , y aquella especie de regusto morboso , era descaradamente mostrada por él sin arrepentimiento alguno ni vergüenza.

Colocada entre sus piernas,  tras realizarle el recorrido visual desde la cabeza a los pies,  una nueva orden llegó de aquella voz que sin impostación alguna,  transformaba un deseo criado desde sus adentros más profundos ,  unas ansias más propias de un devorador que de un ser humano .

·        BOURKE: Date la vuelta.

La apariencia debía mantenerse. La obediencia debida debía  manifestarse, y en base a ella, Heyden hizo lo que se le pedía, a expensas de la iniciática situación de indefensión que podría producirse.

Sintió que su cuerpo , erguido, ya no estaba solo. Percibía su presencia alta junto a ella, la de su pecho junto a  su espalda. Una sensación que sólo sus manos , de dedos largo y finos , ascendiendo desde su cintura lentamente hasta su cuello, convertían en escalofríos encadenados de forma incansable.

De pronto todo pareció detenerse. Una especie de tregua para que ella se confiase y relajase en alguna forma , que sólo era el preámbulo de otro nivel del juego, el real. La cara oculta que ahora , Bourke, no escatimaba en mostrarle.

Por sorpresa, un fuerte tirón del cabello del que se resintió, la hizo desestabilizarse hacia atrás. Su otro brazo libre, la cruzaba por delante agarrándola con fuerza. Su rostro hacia el lado inverso, completamente a su merced, libre , admirado como si se encontrase ante un lienzo en blanco . Piel a la que poder incorporar su propia impronta, a la que dejar una huella imborrable no dejada por nadie de la misma forma.

·        BOURKE: Me pregunto hasta qué punto Victoria tiene razón cuando afirma que de haberte conocido  tú hubieras sido la escogida.

La tensión del pelo no disminuía, el dolor tampoco. Una tensión que se extendía por todo el cuello como punzadas agudas acometidas por agujas largas y muy finas que parecían querer abrirse paso entre la masa de carne y músculos.   Un dolor ajeno, que a él parecía causarle un placer creciente . Una cara de sufrimiento vital ,  con un regocijo enviciado y ennegrecido por lo que su mente era capaz al formarse imágenes de lo que deseaba hacer .

·        BOURKE: ¿Lo serías?

Y la fuerza del amarre , que no la contención, se aligeró , y con ello , el dolor en la raíz del cabello; pero al mismo tiempo que lo hacía , osciló su cabeza para obligar a mirarle en exclusiva , esperando una respuesta de  aquellos labios que observaba con peligrosa lascivia.

·        HEYDEN: No lo sé.

Y aquella mano volvía a tirar una vez más esperando otro tipo de respuesta.

·        BOURKE: Craso error . Es una respuesta que no puedo admitir, en tu caso no. – acercándole  la cara  hasta casi rozarla - ¿Le hubieras respondido así a cualquiera de ellos?
·        HEYDEN:  A ninguno de ellos les hizo falta cuestionarse lo que era o lo que podía ofrecer.

Su rabia contenida se evidenciaba  en el tono de su voz . Aquella impotencia y falta absoluta de resistencia  por su parte , hizo que la soltase de forma definitiva, y ella  lejos de separarse o huir , sin perder  su punto de apoyo, decidió mirarle frente a frente. Decidió  ir un paso más allá e intentar desatarle de una vez , puesto que aún continuaba muy sostenido para su gusto .
Arriesgada decisión dado su comienzo, pero necesaria .  Él quería saber hasta dónde ella era capaz de dar, y ella hasta dónde estaba dispuesto a llegar. Un tanteo necesario,   ya que nadie había podido decirle con detalles aquello que ahora comenzaba a mostrársele y que para ella  podía convertirse en la mejor y más eficaz arma.

Sin bajar sus ojos de los de él,  Bourke sin embargo sí lo hizo.  Por unos segundos, su centro de atención pasó a sus propios muslos al sentir las manos de ella encima suyo , acercándose  hacia la zona de las ingles, mientras con su propio cuerpo le obligaba dejarle acercarse mucho más.

Con su voluptuoso pecho tan cerca de su rostro, aquellos penetrantes ojos claros solicitaban otra prueba más,  encontrándola en sólo un acercamiento . Con el calor que emanaba  de sus labios  y su forma de observarle , con su cuerpo prácticamente encima suyo, cada palabra dicha resultaba una merma a su resistencia. Aquel juego le excitaba aún más si cabe, y siendo consciente de ello, a Heyden,  sólo le bastó aprovecharse.

·        HEYDEN: ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar? ¿Hasta dónde te dejarías llevar si por una vez no fueses tú el que mandase? ¿Hasta qué punto podrías confiar en mí ?
·        BOURKE:  Premisa equivocada.
·        HEYDEN: ¿Eso crees?
·        BOURKE : No, eso es lo que tú crees.
·        HEYDEN:  ¿Crees que no sé qué clase de hombre eres ni lo qué te gusta? ¿Es esa la idea qué te has hecho de mí? – Sus manos permanecían quietas y sus dedos presionando justo en el cruce en el que la pierna nacía -  Te gusta imponerte y darte a valer . Te gusta aplicar la fuerza y graduarla a tu antojo, que el otro sepa bien quién es el que manda y domina  , y para ti, lo que acabas de hacerme sólo es un mera píldora  comparado a dónde puedes llegar, o más bien, a dónde has llegado hasta ahora.  – Sus dedos pulgares comenzaron a juguetear en su zona púbica  sin todavía rozar una latente intimidad genital bastante evidenciada , mientras que  humedecer sus labios,   tensaba de forma satisfactoria el cuerpo masculino que tenía en frente -  La rendición absoluta nada más empezar,  te aburre y decepciona. Te excitas intentando prever la próxima reacción, ves la imagen nítida en tu mente, y cuando ésta no se produce , te decepcionas y pierdes el interés por buscar algo nuevo.


 Con una respiración mantenida e imperceptiblemente entrecortada, apretó aún más los pulgares. Al sentirlos, su cuerpo reaccionó involuntariamente enderezando su espalda y entre abriendo su boca. No suficiente con todo aquello, aún prosiguió , decidida a hacerle perder la cabeza bajo riesgo de seguir desconociendo su reacción.

Mientras sus manos seguían rondando la zona, se negaba a tocarle abiertamente   pese a saber que él lo deseaba, y acercándose todo lo más que el espacio dio de sí, su boca le habló a la suya en susurros llamantes a su reacción, solicitándole que se diese a valer y el próximo movimiento fuera suyo.

·        HEYDEN: Sé lo que deseas , puedo verlo en tus ojos, sentirlo en la reacción de tu piel. Sé que ahora mismo sientes una contradicción inmensa en ti mismo. Quieres demostrar que puedes aplacarme pero por otra parte, sientes curiosidad por saber si de no hacer nada, soy lo suficientemente buena como satisfacerte por entero sin que me digas absolutamente nada. 
Te preguntas realmente , pese a no fiarte del todo en su palabra, si soy tan buena como Victoria te dijo, y como los mismos clientes le hacían saber , si es verdad que soy capaz de aceptar traspasar el límite de la perversión más absoluta  tanto en un lado como en otro. Pero te retienes en tus ansias,  porque en el fondo, sientes un excitante miedo ante lo que no conoces pero sabes que puede ser verdad.  Sí, sé justamente lo que piensas. Conozco las imágenes mentales que deben estar cruzándote ahora mismo en esa cabeza tan maquiavélica, pero en el fondo, no te ves capaz de hacer nada de eso, porque sabes mejor que nadie, que de seguir adelante y no negarte nada, llegará un momento en que te desconcertarás y no sabrás seguir  ni qué hacer.
Sí, soy muy buena y poco humana cuando se trata de este lado de mis negocios, porque de ello, como tú bien has dicho, depende mi supervivencia. Ahora dime John, tú que dices que todo lo sabes de mí, ¿en alguna parte de esa información que guardas en tu portentoso cerebro,  hay escrita una reseña en donde te ponga bien claro,  que esa peculiar característica mía que ha logrado mantenerme viva hasta ahora , viene desde el momento que nací , sólo reforzándose a cada golpe de aire expirado que entra en mi cuerpo? ¿Qué cada golpe que recibí desde niña , sólo cicatrizó por fuera, manteniéndose  sangrante en mi interior  como forma de autodefensa? ¿Qué cualquier golpe recibido ahora , a diferencia de antaño, tendrá siempre  la más férrea de las respuestas?

Incrédulo ante sus palabras en consonancia con los gestos que las acompañaban, el grado de respeto que sentía hacia ella , sólo creció, al igual que su deseo.

·        BOURKE:  No tienes miedo a nada.
·        HEYDEN: Todos tenemos miedo a algo, incluso tú. Eso es lo que básicamente nos convierte en humanos. – se incorporó separando sus manos - Ser lo suficientemente inteligentes para saber ocultarlo , eso ya, depende de cada uno.

Alejándose de él , recogió su bolso del suelo  dispuesta a marcharse, pero él la detuvo.

·        BOURKE: ¿Y si no quisiera que te fueras?

Dirigiéndose de nuevo a él desde donde estaba.

·        HEYDEN: No quieres , pero tampoco puedes impedírmelo.

Puesto de pie de forma casi instantánea, fue hasta ella.

·        BOURKE: Podría impedírtelo y lo sabes.

Volvía a ser él, el Bourke violento y fuera de sí , pero en un estado incipiente  que por algún extraño motivo, parecía no querer pero no poder evitar controlarse ante ella.

·        HEYDEN: Claro que podrías, jamás me atrevería a poner en duda ni tu fuerza ni la obediencia debida de los tipos que esperan fuera , pero  como tú bien has dicho, algunas cosas prefieres hacerlas tú mismo, y posiblemente , sería más fácil que tratases de impedírmelo por la fuerza y asegurarte de que así te impones y dejas claro que eres tú mismo, pero algo te lo impide y no soy yo. Quizás es que hayas visto todo esto demasiado fácil y no te sepa a auténtica gloria.
·        BOURKE: No sabes realmente a lo qué estás jugando Heyden.
·        HEYDEN: ¿Y tú sí? Pongamos las cartas bocarriba de una vez . Primera carta,  sabiendo quién y lo qué soy, ya sabes por qué estoy aquí. De hecho lo has sabido antes de verme en el bar, y aun así decidiste invitarme de forma nada sutil a seguirte hasta la suite. Segundo destape  a mi favor para tu desgracia, sabes que sé quiénes son tus contactos en aduanas, y aún mejor, quiénes te facilitan las cosas , porque con uno de ellos tuve que convivir , y no me refiero a Robert.  Tercera  de la mano de cuatro que poseo, Sanders sabe que conozco su doble juego, pero  se pierde cuando se trata de esos otros sutiles detalles  para los que no entrenan a alguien como yo,  un externo, pero que aprendes en la calle, y es a cubrirte las espaldas continuamente, claro que a ti esos otros aspectos no se te escapan tan fácilmente , se llame DEA o Inteligencia , ¿Verdad? Penúltima carta .  Ahora mismo soy más valiosa viva que muerta, por eso mandaste a Thorn al hospital, sólo para asegurarte de que todo marchaba bien y quién estaría allí, y sólo por eso me necesitas. A día de hoy, sólo puedes hacerte una somera idea de lo que he visto  en cuanto a información se refiere ,  y lo que sé , cuya procedencia no se sitúa en esas cuentas .  – Dos pasos adelante, y volvía a tenerle con su cabeza altiva mirándola de forma desafiante- Dime John, ¿ Te plantas y reconoces que me necesitas o vas  a obligarme a solicitar la siguiente carta?

Un rival a su medida , a su imagen y semejanza es lo que Bourke sentía que tenía delante. Un salvaje y orgulloso espejismo de lo que él pensaba que era en función de lo que sabía, y indómito reflejo de sí mismo con cuerpo de mujer.

Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados


1 comentario:

  1. No puedo creer lo que acabo de leer, pose sobre mi boca mi mano tratando de asimilar lo leído y es que tienes una forma tan extasiante de relatar que me deja totalmente sin palabras coherentes para expresarte, ni siquiera puedo abrir la boca para articular palabra, se que insultarte seria lo de menos aunque lo hago en mi cabeza una y otra vez, por que eres tan. . . Ana Patricia yo. . . me encanto una vez mas a tus pies.

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