LA MUJER DEL RETRATO
14 DE
JUNIO DE 1940
Una Guerra
iniciada por pura ambición y no aceptación de las condiciones exigidas en el Tratado de
Versalles (1919) que pondría fín a la
primera gran guerra que la predeciría ,
y en el cual , un aspirante a pintor y rechazado hasta por tres ocasiones en la
Escuela de Bellas Artes , un Hitler
presentado al mundo cómo Jefe del III Reich , mostró su más absoluto rechazo a las
condiciones impuestas por los entonces aliados , respecto a la aceptación de una cláusula de
culpabilidad que los responsabilizaba de todo, después de haber perdido zonas de influencia conquistadas que acabaron
repartidas entre varias potencias, y la
condena a pagar una entonces exorbitante e imposible cifra de 6.500.000 libras
esterlinas en concepto de gastos de reparación.
En el cúmulo de sus trastornadas ambiciones y obsesiones varias , el aspirante a artista
, aspiraba a ser recodado en la historia por sus grandes hitos militares , sus
explosiones manifiestas sobre el poderío armamentístico y militar del nuevo
régimen, y por la construcción de grandes monumentos iconográficos que
permanecieran a lo largo del tiempo como parte de su gran legado en su
consecución de la gran conquista del mundo.
Alejandro Magno o Napoleón fueron los grandes
hombres a los que trató de emular , y a
diferencia del primero , con el segundo, llegaron a unirle muchos puntos en
común , como su gusto exacerbado por el arte para su más estricta exhibición y
disfrute privados.
Y para poder conseguirlo , no sólo procuró rodearse
de parte de los frutos de los expolios producidos en museos y salas de
arte o propietarios privados, sino que
se atrevió a proyectar dos grandes museos
uno de los cuales aún existe en la actualidad .
El llamado Museo del Fúhrer (
complejo de museos ubicados en todo el mundo conquistado ) cuya sede central se
encontraba en Múnich (Casa del Arte o Casa
de la Cultura en la actualidad ) ,y el Museo de la Raza Extinta con los
objetos requisados a los judíos
apresados y llevados a campos de concentración y de trabajo.
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| Maqueta Museo del Fúhrer . Sede central Múnich. Créd foto Agencia |
El Museo
del Fúhrer en Múnich, comenzado a construirse en 1934 e inaugurado tres años
después con un acto de auténtica afirmación
racial presidido por toda la jerarquía del Reich, y en el que Hitler pretendía hacer ostentación de la
grandeza aria hasta en el arte , se proyectó , con maqueta incluida y dos
arquitectos de por medio, hombres de su confianza , como la más grande y
majestuosa obra arquitectónica alemana entremezclando , visualmente, la
grandeza de un enorme templo griego con
la propia sede del Vaticano, y más concretamente , con la grandiosa cúpula
central la Basílica .
Salas incontables que
contendrían las miles de obras fruto del saqueo generalizado al que muchas
ciudades conquistadas se vieron abocadas , incluyendo la propia París, de la que en
tiempo record, durante la noche del 3 de Septiembre de 1939, los conservacionistas y empleados de los
principales museos , entre ellos el Louvre, extrajeron de los mismos, en inmensos camiones y barcos con destino a castillos y casas en mitad de la campiña francesa ,dónde
permanecerían en buen estado hasta que pudiesen regresar.
En Mayo de 1945, recién terminada la guerra y
faltando muy poco para que el mayor “cobijo” de obras de arte expoliadas ,
entre las que se contaban centenares de
Rubens, Miguel Ángel, Tintoretto, Rembrandt, Vermeer, Leonardo da Vinci o Goya,
se convirtiera en la más cara tumba de las mismas a causa de los bombardeos , un grupo de
arqueólogos, historiadores y especialistas del arte formaron una pequeña compañía militar denominada
coloquialmente los “Monuments Men” , logrando recuperar , en las más de en las
Minas de Sal de Altaussee ( Austria, , a
una hora de Salzburgo ) y concretamente en sus más de cien galerías , unas 7000, una ínfima parte en realidad del
mayor espolio artístico de la historia cifrado en más de 750.000 obras de arte en su totalidad .
Obras
rescatadas con éxito que siguieron muy diferentes caminos , al contrario de las que no lograron sobrevivir debido a los ataques de los aliados o incluso
de la propia destrucción por parte de los soldados alemanes obedeciendo órdenes
muy precisas, como las obras más vanguardistas
, cubistas y surrealistas
principalmente, consideradas muestras vivas de la visión del mundo más
degenerado .
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| Créd foto Agencia |
Obras recuperadas que años
después , terminarían mayoritariamente en manos privadas de coleccionistas
acaudalados y galerías de arte de todo el mundo , conllevando incluso hoy en
día, que a nivel internacional, los familiares supervivientes de aquellos
propietarios víctimas de la guerra y del saqueo, tengan que seguir luchando por
recuperar el patrimonio familiar .
Pero aquella “Noche de los
Cristales Rotos “ como se la llegó a denominar , aquel bandidaje oficialista
durante la guerra , trajo mucho más de sí, para ser exactos , la proliferación
de falsificadores auténticamente profesionales y perfeccionistas, con los que tanto las salas como casas de
subastas debieron luchar y aún continúan haciéndolo en cuanto una de estas
presuntas obras de guerra aparece .
Y con ellas ,
las compañías aseguradoras y sus expertos evaluadores. Esos expertos tan
necesarios y a la vez tan temidos por quiénes acostumbran a tratar el arte como
una simple inversión con perspectivas de futuro en caso de necesidad, y que con
un simple informe , podían ser capaces de hundir las vanas ilusiones de un
ambicioso adinerado.
Tasaciones que podían oscilar en
el tiempo entre unas pocas horas y semanas enteras, a veces meses , según la
complejidad y el estado de la obra , y que en el caso de los cuadros obligaba a
quién la realizaba a ser mucho más cuidadoso y detallista dada la mayor probabilidad de que pudiese escaparse
algo.
Hazel and Bentley se había
conformado en Londres hace más de cien años . Una de las sociedades tasadoras y
de peritaje especialistas en arte más afamadas en Europa y gran parte del mundo
, nunca destacó por ser una empresa con demasiadas
aspiraciones expansionistas , especialmente porque su política de trabajo,
aquella por la que era respetada y reclamada, se basaba en su concepto de
empresa familiar y pequeña , y hasta la actualidad había logrado mantenerlo
intacto.
Con sólo seis especialistas en
el departamento de arte , durante muchos años , se procuró a los mejores cuándo
no eran éstos los que tocaban a su puerta para incorporarse, siendo una de las
entidades colaboradoras de Christie's , una
de las casas de subasta más famosas del mundo fundada en Londres en 1766 , con
sedes y socios asociados en casi todas las ciudades más importantes,
especialmente desde que le ayudase a
resolver una de las más complicadas tramas de falsificación en tres obras
pictóricas .
Con la apertura oficial de la actividad de la oficina
a las seis de la mañana , como era costumbre desde que se abriera por primera vez, la Sra. Clouder , la siempre competente
recepcionista a punto de jubilarse , era la primera empleada en llegar , y como
también era habitual en ella, encendía todas las luces , conectaba los aires acondicionados en
verano y la calefacción en invierno , preparaba la cafetera y la tetera, y los
papeles del Sr. Hadkins , el Gerente y Director .
Aquella mañana de Diciembre se antojaba más fría de lo
normal y la circulación o simplemente
caminar por las calles de Londres , una odisea difícil de superar dada la capa de espesor de la nevada acaecida
la noche anterior.
Aunque aún encontrándose a
principios de mes la actividad no se deparara frenética , el Sr. Hadkins se
encontraba particularmente nervioso . Deambulaba de forma frenética entre las
cuatro paredes de su despacho, decorado
en pulcro y recargado estilo victoriano, del que se sentía tan orgulloso, que se negó
tajantemente , durante la remodelación de las instalaciones hace unos años, que invadieran el suyo tanto el diseñador del
proyecto como los obreros.
Lo habitual dada la época del
año , es que el nerviosismo le atacase
mucho más cerca del final del susodicho mes navideño , en dónde como era
tradicional, las casas de subastas
parecían ponerse de acuerdo para escoger las mismas fechas y hacer sus agostos
en pleno invierno, sin embargo, esperaba con ansia un informe solicitado hacía
poco más de un mes por el Museo de Londres en torno a una obra depositada en el
Smithsonian.
Un vuelo que
ya saliese con bastante retraso desde Washington
D. C y con problemas para aterrizar en
Heathrow , traía de cabeza al buen hombre que a su vez , lograba alterar a toda
la oficina y a cuántos se encontraban realizando gestiones en ella.
La tranquilidad sólo logró
volver cuando Esther, la agente enviada
, apareciera por la puerta de la misma
aún con las maletas en la mano, provocando un suspiro de alivio en la anciana recepcionista.
·
SRA. CLOUDER: ¡Por fín !
Apenas hubo
soltado los bultos en el suelo,
intentaba coger resuello.
·
ESTHER: Una bienvenida como dios manda – dijo
con cierto tono de sarcasmo- ¿Cuántas
kilómetros lleva dados en esos metros cuadrados?
·
SRA. CLOUDER: Mejor no pregunte .
·
ESTHER: Entonces será mejor que entre . Dejaré
las maletas aquí.
Tratando de
recomponer en su mente una situación a la que ya estaba habituada , respiró
profundamente y con el pomo de la puerta en la mano, se decidió a girarlo y
entrar.
La imagen que se le mostraba
del estado del Sr. Hadkins era mucho peor de lo que se había imaginado con las
palabras de la recepcionista, especialmente cuando al verla , el buen
hombre , pálido y sudoroso , muy
nervioso , se le acercó para cerrarle la puerta e invitarla , de forma muy
apresurada, a tomar asiento.
Sin que pudiese siquiera abrir
la boca aún , el director se acercó a la mesita auxiliar que tenía cerca de una
de las ventanas, cubierta en su parte superior por botellas de licores variados
y una jarra de agua de la que se prestó a servirle un poco en un vaso acercándoselo posteriormente.
Algo más
calmado , se sentó en su gran sillón de cuero clásico que llevaba en aquel
despacho tanto como él mismo en el puesto que ostentaba , y que siempre procuraba cuidar con gran mimo y esmero.
Con ambas
manos cruzadas delante suya , sobre la mesa , y con el color saludable
volviendo a su rostro paulatinamente, espero impaciente a que ella comenzase a
hablar.
·
SR. HADKINS: ¿Has tenido un buen vuelo querida?
Aquel tono de excelente
complacencia la enervaba sobremanera, aún así, trató de conservar la calma.
·
ESTHER: Creo que por mi cara puede deducir que
no tanto como cabría de esperar. Demasiadas horas y unas inclemencias
meteorológicas en ambos aeropuertos que no lo han facilitado precisamente.
·
SR. HADKINS: Esperaba encontrarte aquí esta
mañana , nada más entrar.
·
ESTHER: Yo también esperaba haber llegado ayer
como estaba previsto , pero de todas mis facultades, dominar el tiempo
ambiental no se encuentra entre ellas.
Dada la
tensión reinante , su jefe decidió no
postergar más la cuestión que tanto le traía de cabeza .
·
SR. HADKINS: ¿Y bien?
Ella
extrajo una carpeta del maletín que portaba ,
haciéndole entrega de ella .
·
ESTHER: No fue fácil, pero definitivamente los
del museo estarán contentos . Les acabamos de ahorrar mucho dinero.
Conforme el
impaciente caballero pasaba las hojas deteniéndose sólo en los párrafos que le
interesaban , no perdía hilo alguno de
lo que ella le decía.
·
SR. HADKINS: ¿Cómo es posible ? Estaban muy
seguros de su autenticidad
·
ESTHER: No tanto , de lo contrario hubieran
acudido a sus tasadores habituales y no a nosotros. Uno de sus restauradores dio la voz de alarma
. Algo no casaba en el cuadro, en la firma de su autor para ser más exactos,
pero tanto él como yo llegamos a la conclusión de que era una reproducción casi
perfecta, de una ejecución muy estudiada y precisa. Quién la hiciera , conocía
desde luego mucho al autor y su obra .
·
SR. HADKINS: Al autor y la obra puede ser , pero
si el fallo estaba en la firma…
·
ESTHER: No era tan fácil verlo, ni siquiera el
restaurador se percató de ello hasta que yo se lo dije , y desde luego , sólo
ese detalle , ínfimo, me costó tres semanas .
Una lectura avispada casi por encima durante todo el informe hasta que llegó a la última página
deteniéndose un poco más , observándola sorprendido tras finalizar.
·
SR. HADKINS: ¿En serio?
Esther no
pudo evitar sonreírse por la capacidad de sorpresa que aún poseía el buen
hombre cada vez que le presentaba
su trabajo.
·
ESTHER: El pintor , diestro de toda la vida ,
tras su enfermedad , quedó prácticamente inútil de esa mano . Aprendió a usar
la izquierda , pero para firmar sus obras aún continuaba usando la mano
original, y en lo único que cambió su firma fue en el trazo final curvo de su
“t” tan especial.
Antes de
caer enfermo , la curva era sencillamente más larga y perfecta , una vez ya le
fue imposible , la curvatura poseía tres
defectos añadidos de forma intencionada en los mismos tres sitios , lo que
resultaba y sigue resultando increíble e inexplicable dada la presunta falta de corrección e imposibilidad en la precisión, sin embargo, lo hacía , y de forma tan apenas
imperceptible que sería muy fácil pasarla por alto.
·
SR. HADKINS: Salvo que se comparasen las obras
anteriores y posteriores a su estadio
más grave de la enfermedad.
·
ESTHER: Tuve que desplazarme hasta Hungría para
conseguir dos de sus obras más antiguas ,
y volar a Bruselas para estudiar
dos de las más nuevas.
Con un gesto mucho más
relajado y una sonrisa de dichosa felicidad en su rostro, el gerente soltó la
carpeta encima de su escritorio y respiró de forma sonora reclinando su espalda
sobre la vieja silla.
·
SR. HADKINS: Perfecto. Llamaré inmediatamente a
los del Británico para reunirme con
ellos y entregarles este maravilloso informe.
·
ESTHER: Bien. Respecto a mí, quisiera poder ir a
descansar a casa si no fuera pedir demasiado . Entre las horas de vuelo y el
cansancio acumulado no creo que mi cabeza dé para más , ciertamente.
·
SR. HADKINS: ¿Marcharte a casa ? ¡Claro , faltaba más!- le dijo
efusivamente - No obstante – aquel
cambio repentino de su voz , interesado y melodioso, no la hizo presagiar nada
bueno – hay algo de lo que quisiera hablar contigo antes de que te marches.
Con sus
manos apoyadas sobre los reposabrazos de la silla en la que se encontraba
sentada, sintió una imperiosa necesidad porque éstas apretasen los cabezales de
los mismos , mientras su mandíbula parecía crujir ligeramente.
·
ESTHER: Usted dirá.
·
SR. HADKINS: Estando tú fuera recibí la llamada
de un conocido mío y buen amigo de esta empresa , el cual solicitó verse conmigo en un hotel
céntrico .
·
ESTHER: ¿Y ? ¿Qué quería de usted exactamente ?
·
SR. HADKINS: Más que de mí, de la casa, y aunque
no dio nombres concretos , por su forma de hablar sé perfectamente que es a ti
a quién requería.
Incorporándose
hacia delante , no pudo evitar que su cara reflejase un extraño interés por lo
que parecía un nuevo encargo.
·
ESTHER: ¿Y por qué habría de ser a mí a quién
reclama si no fue mi nombre el que diera?
Tras una
pausa por parte del hombre casi con
tintes melodramáticos sin saber por qué, éste procedió a resolverle la
duda.
·
SR. HADKINS: Porque en los años que llevo de
profesión, jamás he encontrado a nadie que
mostrase tanto interés por algo tan imposible como la Colección Hegel.
Una
sensación de frío repentino recorrió su cuerpo hasta el extremo de indisponerse
ligeramente . Sus piernas notó flaquear pese a estar sentada , y sus manos
daban la sensación de flotar en el aire cuando, en realidad, sus ojos se
percataban de que se encontraban situadas en el mismo sitio.
La
Colección Hegel. Su mayor ansia . El motivo imposible de su doctorado nunca
concluido.
Años de impaciente búsqueda ,
de malgastar horas tratando de encontrar datos que le pudiesen ayudar a
encontrarla . Sólo los libros resultaban ser el eslabón que la separaban de ellos
y la verdad absoluta sobre su existencia.
Libros que proporcionaban
datos y testimonios sobre su creación y origen . Verdades a medias sobre su
existencia e incluso sobre su ubicación.
Una colección de la que nunca se supo a ciencia cierta si
estuvo completa o no dado el baile de cifras que se manejaban en aquel entonces
.
Una colección enmarcada dentro
de uno de los aspectos más oscuros de Hitler durante el momento más álgido de
su mandato ,su obsesión por determinadas obras y autores así como su vinculación con las ciencias ocultas.
No era ni sería el primero ni
el último mandatario con un vidente por consejero permanente, ni tampoco sería
el último ni fue jamás el primero, en formar parte integrante de “su propia iglesia “, LA SOCIEDAD THULE.
Creada originariamente como un Grupo de Estudio de la Antigüedad Alemana,
esta especie de logia, fue un grupo ocultista y racista, cuya obra más
trascendente para la historia conocida fue haber patrocinado al Partido Obrero
Alemán (Deutsche Arbeiterpartei - DAP), más tarde transformado por Adolf Hitler
en el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, (Nationalsozialistische
Deutsche Arbeiterpartei - NSDAP ) conocido por todos como el partido Nazi.
Madre espiritual del nazismo
por todos conocido, contó entre sus filas , como miembro permanente y casi
fundador a Rudolph Hess, uno de los hombres más
fuertes e influyente del Alto Mando Alemán, conculcándose como el único
grupo de estas características que fuera permitido, e iniciando la persecución
y eliminación de entidades de carácter esotérico similares , como la Masonería
.
Un mundo aparte . Una
sociedad de la que poco a poco se fue adquiriendo más
información pese a la desaparición notable de documentos probatorios , pero
cuya pertenencia a la misma , sumado a su obsesión por lo espiritual en el
alzamiento de la suprema raza aria, ensalzado a través de los mensajes
subliminales que sólo él veía en algunas
obras de arte y autores de los que se rodeaba hasta en la intimidad, hicieron
de la Colección Hegel , el mayor de los secretos guardados en la historia
oculta e íntima de Hitler.
Una parte de la historia que
Esther jamás quiso olvidar, una vez , sin mucho éxito al inicio , lograran
convencerla de que aquel debía ser el tema de su tesis porque nadie había logrado descubrir la verdad
y nadie había tenido acceso a ella . Porque entre todas la obras expoliadas
durante el nazismo, ésta conservaba leyenda propia , tanta , como para provocar
que el propio mandatario , tras ubicarla en su dormitorio para asegurarse de
verla a todas horas, quisiera ocultarla para que nunca nadie pudiese desprenderle de ella.
Después de tantos años pasados y momentos de angustia
e impotencia, la Colección Hegel reavivaba en ella aquellos sentimientos y
sensaciones de desasosiego .
Con muchas más incógnitas
sobre lo qué podría encontrar ahora de las que tuvo en aquel entonces , apenas
lograba emitir sonidos que pareciesen preguntas pese a reflejarse éstas en su
cabeza, ante lo cual, el Sr. Hadkins
decidió continuar hablándole sobre la
llamada telefónica .
·
SR. HADKINS: Después de una lucha de seis años
entre Orsay y la Pinacothèque, éstos
ganaron la batalla en Austria.
·
ESTHER: Hace años sólo existían especulaciones
sobre la colección. Ni siquiera se conocía cuántos cuadros la componían o dónde
se habían ocultado. Y después de todo este tiempo ¿aparecen por arte de magia?
·
SR. HADKINS: No exactamente ,más bien por la
necesidad de efectivo de quién la tenía en su poder desde hacía veinte años . El
Gobierno Austriaco jamás será capaz de declarar la verdad sobre cuánto pagaron
por tenerla , ni tampoco creo que puedan justificar porque después de su
adquisición se mantenía oculta en una caja fuerte especial en el Banco Nacional de Austria durante tantos
años , hasta que a uno de los empleados
de la entidad le dio por hablar demasiado con quién no debía.
Con fuerzas
de flaqueza, Esther sintió la imperiosa necesidad de incorporarse .
·
ESTHER: Y si ya la tienen ¿ para qué me
necesitan? No creo que pueda autenticarla si se trata de eso a juzgar por las informaciones
que me llegaron en aquel entonces sobre ella.
·
SR. HADKINS: Esta persona no quiso darme más
detalles o al menos no se atrevía por
teléfono dada la envergadura del encargo, pero lo que sí me aseveró es que te
llevaría tiempo y que por eso habían
dispuesto todo para que te volvieses a encontrar en tu casa , incluyendo el
alojamiento.
Sorprendida
por la entidad de semejante trabajo y lo que suponía , escuchar alojamiento y
sin tiempo , le otorgó una imagen bastante confusa de todo lo que suponía.
·
ESTHER: ¿Mi estancia? No estoy acostumbrada a
trabajar sin saber todos los pormenores , además, no he vuelto a pisar París desde la Universidad. ¿La Pinacothèque?
¿Este encargo es de ellos?
El gerente
abrió uno de los cajones de su mesa extrayendo un sobre que le acercó a su lado de la mesa.
·
SR. HADKINS: Es un pasaje de ida en el primer
vuelo de mañana .
·
ESTHER: ¿Mañana? – replicó muy sorprendida –
Apenas acabo de llegar , ni he tenido tiempo de tomarme un baño ¿y he de salir
mañana en el primer vuelo con destino París para trabajar en algo que no
conozco ni sé de qué se trata?¿Esto es real? Ni he desecho mis maletas y acabo
de bajarme de un avión.
·
SR. HADKINS: Sé que estás muy cansada ,
especialmente porque no has podido disfrutar de tus vacaciones este año y
llevas meses muy complicados , y comprendo que eches de menos tu casa , pero éste
es un encargo muy especial y una gran
oportunidad para extraer esa espinita que mantenías clavada.
El anciano
jefe , empleando su mejor táctica de convencimiento y mirándola con un rostro
de dulce interés , trató de convencerla frente a las dudas que se le estaban
presentando en este momento acercándose a ella y cogiéndola con cariño por los
hombros.
·
SR. HADKINS: Sé perfectamente que estás cansada
y que has estado trabajando muy duro y de forma continuada durante estos meses,
pero ¿serviría de algo ,para que terminases de convencerte , que es el propio
Director del Museo quién te reclamó no
queriendo que enviásemos a nadie más?
Su gesto de
ofuscación pareció suavizarse. El viejo gerente la conocía demasiado bien y sabía perfectamente cuáles eran los puntos débiles
de su orgullo profesional.
·
ESTHER: ¿Se lo dijo él personalmente?
·
SR. HADKINS: No hizo falta. Mi amigo hablaba en representación
suya. De hecho, fue él mismo quién le insistió en localizarte a través de mí.
·
ESTHER: El Director de la Pinacothèque… lo último que recuerdo de él es
que era un hombre muy mayor que se apoyaba constantemente en la mujer que
trabajaba para él desde hacía más de cuarenta años, claro que, de eso hace
mucho.
·
SR. HADKINS: Sea como sea, él goza de muy buenas
referencias tuyas y supo con quién dar para que te localizasen. Es más, por lo
que este conocido pudo dejarme entrever, parecía muy seguro de que no lo rechazarías.
¿Y cómo
hacerlo? ¿Cómo rechazar una oportunidad tan encomiable después de tantos años? ¿Cómo desligarse y
olvidarse de la posibilidad cierta de verse frente a los cuadros más deseados
por ella durante tantos años ? ¿Cómo olvidar el ofrecimiento no sólo de verlos
como una más, si no de poder casi tocarlos , de estudiarlos minuciosamente , de
casi sentirlos?.
No podía y en el fondo tampoco quería. Se encontraba
agotada , pero en el cambio de maletas y de contenidos , en la soledad de su
piso, la imagen de una puerta que se le
abría y la sensación de felicidad que parecía embargarla por algo que aún no
había podido ver, le otorgaba las fuerzas suficientes como para seguir adelante
.
La idea de
volver a París después de tantos años , de vivir allí de nuevo , de volver a
respirar su aire y caminar por sus calles , de disfrutar sus luces … Buenos
recuerdos de quizás los mejores y peores
tres años de su vida en una ciudad que no era la suya , con una gente a la que
no estaba acostumbrada a tratar pero de la que no le costó demasiado entablar
amistades , y una tesis harto complicada de desarrollar , donde sus primeras
trabas las encontró precisamente en la Escuela de Bellas Artes , dónde se la dirigían,
encontrando como único apoyo el de su tutor y Director de tesis.
París y sus
luces naturales durante el amanecer sereno como a ella le gustó recordarlo . Ese
París con el que ella volvería a encontrarse aquella mañana tras el vuelo que
había sido reservado y sin fecha de regreso probable.
Tras recoger
las maletas , alguien la esperaba con un cártel con su nombre ayudándola a llegar hasta el coche que la
esperaba en el exterior.
Sin mediar
palabra alguna , la llevaron hasta el piso
que ocuparía durante su estancia , situado junto al río , en un antiguo edificio
del siglo XIX completamente reformado y adaptado.
Un cuarto piso al que se debía
acceder por unas escaleras nada sencillas en su decoración u optar por un clásico
ascensor de hierro forjado y puertas de persiana similar a las verjas de los comercios antiguos
, cuyos mecanismos de funcionamiento, a símil de la Torre Eiffel , permanecían
al aire para el deleite de los ojos curiosos.
Un cuarto piso que conservaba
su esencia a través de sus pisos de rica madera , de sus molduras oscuras , y
de una combinación espléndida entre lo nuevo y lo clásico , que le otorgaban un
aspecto serenamente elegante.
Observando cada pequeño
detalle , la visión más sorprendente fue la que le mostró aquel hombre que la
había acompañado cuando se dispuso a abrir
las contraventanas opacas para que entrase la luz natural.
Sólo pudo ver un cielo copado
de nueves grises , y sin embargo , la luz que comenzó a apoderarse de todo , otorgaba
aún mayor calidez a la casa. Curiosa por
las posibles vistas dada la extraordinaria ubicación de la casa , fue acercándose lentamente mientras la imagen se engrandecía
y descendía siendo aún el cielo lo que
sus ojos podían ver. Apenas faltándole dos pasos para llegar hasta el filo de
la misma , las azoteas de los edificios de enfrente iban dejando paso a sus aceras , y a un Sena frío y oscuro que
casi podía tocarse con los dedos .
No conforme con la imagen
vista , girando su cabeza a la derecha , la Torre destacaba por encima de todo
, y a la izquierda, Notre Dame le daba la bienvenida.
Aquella primera foto viva fue suficiente para que todos
los malos pensamientos se disiparan reencontrando la misma paz que hubo hallado
aquí mismo años atrás. Una paz sólo interrumpida momentáneamente por las instrucciones que su acompañante le
estaba ofreciendo respecto a su
presentación en la Pinacothèque al día siguiente y la persona de referencia con la que debía
hablar nada más llegar.
Tras recibir toda la información que necesitaba hasta
ese momento, aquel hombre se marchó y ella pudo disfrutar de aquella tranquila soledad aunque sólo
fuera por un instante antes de disponerse a desarmar el equipaje y comenzar a
hacerse con la casa y la ubicación de
todo en ella.
Tras casi rozar el mediodía el apetito le pudo , así
que pertrechándose de nuevo para salir , comenzó a pasear si destino fijo por el paseo superior
del río , encontrando una pequeña tasca
muy familiar donde poder comer algo ligero y tomar uno de sus delicioso
cafés.
Con la
intención de continuar disfrutando de aquel París invernal, sus pasos le
llevaron hasta un viejo conocido, el Museo de Orsay. La vieja estación de tren
reconvertida en un refugio maravilloso para el arte impresionista y Art Decó menos convencional.
Detenida en su puerta por un
instante , se decidió a entrar aunque sólo fuera por el puro placer de volver a
encontrarse a gusto con lo que la rodeaba . Por una vez , el arte la envolvería
y no sería por trabajo . Podría disfrutar de cada obra , de cada buen recuerdo .
Tras disfrutar pausadamente de
varias de sus salas , su lento caminar la llevó hasta una sala muy particular .
En ella , de entre todas las obras expuestas , todas del mismo pintor, volvió a
reencontrarse con una y sin poder evitarlo.
![]() |
| Edgar Degas (1884-1885) Musée d'Orsay |
Sentada justo en frente suya sus ojos, tal y como lo hicieran aquella vez,
se deleitaron continuando cada uno de los recorridos de aquellas maravillosas
pinceladas traviesas que delimitaban cada una de sus figuras . Trazos sin líneas
perfectas , pero que otorgaban un exquisito movimiento a cada una de las
integrantes de la composición. Un cuadro , en el que sin duda, ella volvía a
recordar su identificación con una de
las participantes.
Abstraída en su mundo , en aquel en el que sólo ella
podía navegar , el sonido melodioso y
suave de una voz , la retrotrajo más aún,
a ese maravilloso primer momento en que , de la misma forma que hoy, sentada frente
a ese cuadro, sintió que de verdad debía
seguir adelante con aquello que realmente amaba.
·
ADAM: Dicen que cuando uno observa durante mucho
tiempo una pintura , ésta acaba cobrando vida.
Tranquila ,
sin dejar de observar el cuadro ni por un segundo, trató de evitar que cierto
halo de intranquilidad que la invadía se exteriorizara.
·
ESTHER: Un curioso efecto óptico .
·
ADAM: ¿Y ellas , ya han cobrado vida ?
·
ESTHER: No, aunque posiblemente no las haya
mirado el suficiente tiempo.
·
ADAM: Hoy como entonces , veo que sigues
esperando que la de la ventana se dé la vuelta.
·
ESTHER: Hoy como entonces , veo que hay cosas
que el tiempo no ha podido borrar.
Y girando su cabeza hacia él,
volvió a encontrarse con aquellos mismos ojos enormemente azules .
·
ADAM: Generoso el tiempo, que me brinda la
oportunidad de reencontrarte en el mismo punto que te conocí.
·
ESTHER: Sí, y como entonces , aún sigo esperando que mi bailarina
, la que tuvo que dejarlo todo , decida
darse la vuelta para ver algo de mí en ella.
Devolviendo su atención al
cuadro, él simplemente se sentó a su lado , y en silencio, permanecieron allí,
sin más.
Ana Patricia Cruz López
Todos los derechos reservados



Excelente comienzo, me encantó!!!! ❤😍
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